Capítulo: 13

Llaves dedicadas a la abertura de puertas con alma.

La pareja joven de aliens estaban descansando cerca de un arroyo. Sus respiraciones eran lentas y suaves demostrando la paz que mantenían entre ellos. Vittiliv se mantenía a unos centímetros de su pareja acostada en la hierba para recuperar todas sus fuerzas. Fuerzas que no llegarían hasta pasado una buena temporada sin problemas. Alato, el joven guerrero y su pareja se acercó a ella para rodearla con su cuerpo y cola. Y acercando suavemente sus labios a un lado de su cara, le empieza a susurrar lentamente.

Alato: ¿Cómo te encuentras mi dulce amor?.

Su voz era suave y cariñosa.

Vittiliv: Mejor cielo. Pero no creo que consiga aguantar una carrera de más de un minuto. No me encuentro tan fuerte como antes.

Alato sintió una pequeña furia al pensar en todo lo que le hicieron tanto a él como a su pareja, sobretodo a ella. El arrebatarsela sin aviso ninguno y encerrarlo hasta despertar años siguientes.

Alato: No te preocupes. Te recuperarás, y yo estaré contigo hasta que vuelvas a correr. Pero espero que no te agote mucho más adelante.

La hembra miró para el macho indecisa.

Vittiliv: ¿A qué te refieres cielo?.

Alato: ...Sabes que te he echado mucho de menos. Y solo el mirar tu rostro me da la necesidad de hacerte mía.

Esas palabras fueron acompañadas por suaves gemidos del macho más caricias al cuello de la neomorfo.

Vittiliv: Sabes que no te voy a dejar hacerlo sin que te lo ganes.

Alato: ...Creo que el haberte amado y pensado en ti por años es suficiente hecho. ¿Oh qué quieres mi reina?.

Dijo al final con una voz pícara. Voz que hacía perder las defensas a Vittiliv.

La joven hembra, encautivada por la voz de macho, se fue enroscando poco a poco en él; hasta que los labios de ambos chocaron entrecerrados. Pero de repente un grito ensordecedor los interrumpió haciendo que salieran corriendo de allí par llegar a un lugar más seguro; algo que le costaría mucho a Vittiliv con su falta de energía.

John fue despertado con un desgarrador dolor en su pierna provocado por las garras del experimento. Dolor que respondió con un grito.

Se aferró con fuerza a una de sus armas, para, con la convinación de adrenalina, empezar a disparar sin ni siquiera importarle que una de las balas atravesara su pié derecho.

Algo de lo que se arrepentiría mucho más tarde si sobrevivía al ataque.

Las balas crearon un daño irreparable en la cara del ser, suficiente distracción, violencia y retroceso para que John con la fuerza del arma de fuego, lo empujara fuera del árbol hasta perder el equilibrio. Gracias a sus grandes reflejos, pudo atrapar una de las cuerdas que gracias a su suerte, esta estaba amarrada.

Con la cara tensa esperando al tirón; cayó unos dos metros antes de que la cuerda se tensara impidiendo la caída, pero no el dislocamiento de su hombro izquierdo. Aún con la muñeca enredada a la cuerda. Decide bajar los últimos metros cortando esta con una navaja de caza. Con eso, cayó al duro suelo para empezar a correr dirección a un lugar más seguro.

Después de varios metros de recorrido se escuchó un golpe seco cerca de las raíces del árbol.

El capitán ya a piques de desmayarse por la presión del momento y la adrenalina además de la pérdida de sangre y el dolor que ya estaba empezando a despertar. Decide coger como última opción una de sus granadas para lanzarla ya sin hebilla al espécimen y aprovechar la distracción para huir al interior de la cueva.

La criatura no pudo verlo entrar por la bomba. Pues la explosión provocó que que como reflejo saltara recibiendo quemaduras en medio del salto y perder el equilibrio para caer de bruces unos cuantos metros desde la granada.

John logró llegar a una de las habitaciones de la nave decorada por taquillas y una mesa de estudio. Mesa que aprovechó para ocuparse de sus heridas cuanto antes. Quitándose el zapato agujereado por una de sus propias balas. Deja el pie libre para ver su perforación en la que no paraba de supurar sangre. Cogiendo su calcetín, lo lleva a la boca para presionar con fuerza este. Ahora, con la mano derecha ocupada por su cuchillo de caza; lleva la punta afilada a la abertura para con gran fuerza de voluntad. Corta la herida para acabar abriendo la carne y hacer visible la bala. Acabado el corte. Introduce la punta afilada a un lado de la munición para con palanca, ir sacandola. Sus gritos de agonía eran amortiguados por el calcetín. Se concentraba tanto en sacar la bala como en no abrir por ningún momento la boca. Una vez que pudo ver el proyectil metálico fuera de su pie. Se dispuso a taparla con el calcetín a modo de venda y acabar calzándose para terminar con un paso incómodo. Ahora se decidía ir a otra habitación segura para atender a su brazo dislocado. La siguiente sala era mucho más grande. Se podría decir que era la cocina o sala para comer. Esta mantenía la luz encendida al contrario que la otra, pues lo dejaba menos expuesto a la vista de otros seres o su depredador. Apollandose a una de las paredes. Agarra su brazo para con unos pequeños gritos de ánimos, se coloque el hueso en su sitio. El dolor lo engullo a tal punto que cayó de rodillas al suelo. Su cuerpo no tenía ningún tipo de fuerza. Sin más remedio, se desmayó.

Rócar se quedó mirándola sorprendido ante la pregunta dictada por ella. Le tomó unos segundos para luego decidir qué decir.

Rócar: Yo...Mis hermanas siempre me fueron, bellas e independientes...tanto así que siempre les mantuve y les mantengo un gran respeto. Pero...Nunca, a ninguna de ellas, me llegaron a enloquecer al primer momento de mi consciencia de su existencia. Algo...En ti me atrajo; algo que ninguno o ninguna de mi colonia me ha hecho sentir o ver. Cada momento veo que eres muy interesante. Inteligente, fuerte, con aprecio a tus seres queridos, aunque se añada uno de mi especie. Me demuestras que un ser como el humano puede llegar a dar paz y apoyo e incluso camino a seres que son monstruos para él.

Creo que tu belleza mezclada con tu inteligencia y deseos de dar paz a esta guerra es lo que me ha enamorado, bueno...De ti.

Sonia quedó perpleja ante la respuesta del joven zángano. Zángano de buen corazón y que no ha visto que le quiere dar paz por el estudio.

Su interior lentamente se fue llenando de una sustancia sucia y oscura...La culpabilidad; sus palabras sinceras le hicieron ver que él llega a verla más por su corazón que aspecto o beneficios. Ella nunca tuvo en su mente hacer daño a nadie, pero inconscientemente lo atendió y se ofreció por la ciencia. El poder saber que los deparaba si seguían su camino. Lo mismo que estudiar a un perro que a cambiado su agresividad por ternura y que solo lo mantenía con él por saber a donde lo llevaba ese comportamiento.

Rócar no se había sentido tan liberado y enrojecido nunca. Pero su corazón al revés, estaba enloquecido. Pues el contar tus sentimientos es algo demasiado duro. Ahora no le era extraño ver porque llamaban valientes a los de su colonia que han dicho sus sentimientos por primera vez a su futura pareja o han aceptado un error suyo o perdonado a un ser arrepentido de sus fallos. La valentía era demostrable no solo salvando con tu vida a tus seres queridos; sino, el demostrar tu yo interior o el hecho de aceptar la evolución de nuestro ser siendo honestos y aceptando y modificando errores.

Rócar tenía la mente mucho más clara en el sentido de la fuerza que tiene su corazón al decir sus sentimientos. Pero, sus meditaciones fueron calladas al ver el rostro de Sonia pálido, ocupado por una mirada inespresiva salvo por un dolor existencial. Sus lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.

El zángano por instinto, preguntó perplejo a la mujer.

Ella, con una voz apagada, empezó a disculparse. Con perdones leves a lo sientos melancólicos.

Rócar preguntó a que esa reacción. Ella seguía sin responder. Ocupando su boca de disculpas incesantes.

Rócar: Sonia…¿Qué ocurre?. Dímelo por favor.

Sonia mientras sufría respiraciones entrecortadas, respiraciones que provocaban el nerviosismo de Junior. Ella contó la fuente de tal estado.

Sonia: No...no te has enamorado de...de un humano...soy un monstruo. Tus palabras me...han hecho ver que te he aceptado más por la ciencia a...por tu forma de ser. Siempre he querido...impedir que siga...esta guerra, pero...no...no puedo. Soy tan mierda...como los demás.

De repente, Rócar con sus manos coge la cara de Sonia por los dos lados para acercarla y llenarla de su voz.

Rócar: No vuelvas a decir algo así, sobretodo delante del niño. Tú eres más valiosa que otro humano. Y lo digo y lo demuestro por lo que acabo de oír de ti. Sufres en tu interior solo por pensar que me has hecho daño y que me defraudarás además de a tu cría como a los tuyos. Te importa lo que haces y la gente y seres que tienes a tu lado. No me has insultado ni defraudado. Me has demostrado con tu voz y tu dolor que te importa lo que piense, que odiarías hacerme daño y inconscientemente has aceptado un error tuyo. Eso significa que eres valiente, has sido valiente ante mi, llave para vosotros y nosotros de un futuro mejor. Tienes corazón, y nadie, nadie te lo va a quitar ni podrá decir lo contrario de que has hecho mal.

Sonia miraba fascinada y enrojecida a la criatura.

Rócar: ¿Vés?. También a mi me eres fascinante, raro que un humano sea tan bello, valiente y de buen corazón además de honesto como tú. Tengo motivos suficiente para decir que lo que verdad siento por ti es pura atracción y deseos de que un ser tan único e inteligente sea mi pareja. Solo falta que no te sea tan desagradable o que no me quieras como algo más, pues lo aceptaré. Pero prefiero que sepas la verdad, aunque eso conlleve a odiarme.

Sonia: ...Tú, no eres solamente único. Y no lo digo...por la forma de unirte a nosotros y ayudar a crear paz. Eres muy inteligente, tienes una lógica del respeto y amor que muy poca gente tiene hasta ser. Sabes lo que es ir por la calle y sufrir insultos por parecer menos o no recibir ayuda porque los demás se enganchan en mentiras de críos sin sentido. Todos tenemos a nuestro niño interior que nunca tendríamos que perder. Pues sino, nos convertiriamos en esclavos del trabajo, odiados por nosotros mismos al no tener otra rutina que la que nos hacen creer que tenemos por obligación. Tus palabras son sabias. Tendrás dolor dentro pero consigues paz dando perdón y haciendo ver que el que te ha hecho daño ve su error y solo desea ayudar a corregirlo. Me has hecho perder todo odio y miedo en mi. Creo que...Si me encontrara en mi vida a un hombre como tú. Le pediría que estuviera a mi lado siempre. Pues no hay mayor tesoro que la gente que te escucha y tiene buen corazón...Y tú, lo eres.

Ambos se quedaron callados mirándose uno al otro hasta que Rócar rompió el silencio.

Rócar: ¿Eso significa un...sí?.

Su corazón estaba tan acelerado que ya le empezaba a doler de pecho. Tanto fue así, que se imaginó por un momento el tener un rebientapechos en su interior con deseos de salir.

Sonia: Yo...creo…

Su voz fue aàgada por un aviso de Robin. Pues llamaba a Rócar.

El xenomorfo salió de la tienda, pero mientras se separaba de Sonia, sus manos acariciaron sus mejillas hasta separarse de su suave piel. Gesto que Sonia agradeció con un cerrado de ojos y una mirada llena de paz y comodidad.

Rócar se acercó al humano para preguntarle que ocurría. Robin lo miró por un momento para luego fijarse en el frente de la noche.

Robin: Siento el interrumpirte. Solo quería saber si todo estaba bien.

Rócar: Sí, la verdad, no pasó nada malo.

Robin: Está bien...Yo, la verdad. La primera vez que te vimos me diste mucho miedo, y aún lo sigo teniendo.

Soltó una pequeña carcajada a u última palabra. Carcajada que fue acompañada por la de Rócar.

Robin: Yo, fui liderado para matar y temer a seres como tú. Haciendome ver que esta guerra iba a ser interminable. Pero...la verdad, me empiezas a caer muy bien. Casi fue al conocerte como conocí a uno de mis mejores amigos. Unos años atrás, cuando yo era un cadete. Osea, un torpe que no apuntaba bien ni al derecho ni al revés. Era normal que se unieran novatos a nuestras escuelas. Uno, en particular, siempre estaba solo. Obedecía, hacía todo lo posible para hacer bien su trabajo, pero le costaba relacionar, era una persona reservada. Para mi desde que apareció me fue un bicho raro. Alguien que parecía que fue obligado involuntariamente ir allí. Un día cualquiera canviandonos de ropa en los vestuarios. En su taquilla vi la imagen de una hermosa mujer. En ese momento, como era un retrasado, le pregunté si esa era su hermosa novia, y como una belleza como esa la deja sola estando en este lugar que demostraba no encajar. ¿Sabes que me contestó?. Esa era su hermana mayor. Dijo que desde que fue pequeño ella lo ayudaba a cumplir su sueño, ser un grna marine. Desgraciadamente murió en un accidente de coche. Accidente que no hubiera ocurrido como el dijo si se hubiera defendido y no se dejara acorralar por sus matones. Cuando volvió a casa apaleado su hermana nunca apareció en su casa ni nunca llegó a su destino cuando la llamó. Desde ese momento se propuso a cumplir su sueño y demostrar que no era un inutil como se sintió en la muerte de su hermana. Ahí descubrí una cosa. Tode ser, humano, animal tiene su historia. Nunca hables sin educación ante una persona que no conoces y no sabes lo que piensa o ha vivido. Ese me quedé con la boca muda. Y me volví más hablador con él. Él le costó el engancharse a mi. Pero cada vez que yo hablaba, el siempre daba una respuesta sabía. Con él vi y supe cosas que no se parenden por libors, sino por las historias ranadas por los supervivientes de esta vida. Al final se volvió una persona libre conmigo. Amó el hablar con la gente que lo llegaba a apreciar de verdad. Y la verdad, siempre me he sentido muy orgulloso de darle esa sonrisa que nunca pudo descubrir por él solo. A lo que voy cin esta historia. Me he acordado de él al estar aquí solo, y lo vi. Vi que no he mantenido ese hecho que conocí por las malas en mi juventud de idiota. Eres un buen ser, xenomorfo o persona, y los hechos cuentan más que la historia pasada o el aspecto. Si los demás pudieran cambiar o querer ver lo que hay detrás de los ojos de un ser como tú o persona, el mundo estaría menos lleno de idiotas como yo.

Ambos rieron ante lo último.

Rócar: No...creo que si todo el mundo fuera como tú, serían solo insoportables. Pero seguirían siendo personas de buen corazón, eso vale más. ¿No crees?.

Robin: Sí...Sí.

Ambos acabaron mirando al horizonte nocturno.

Rócar: Una pregunta. ¿Dónde está ahora tu amigo?.

Robin: Cuando yo me alisté en esta misión. Él se quedó en la tierra. Es general de un ejército de tierra que educó él, denominado como uno de los mejores, no solo soldados o generales, sino también tiene el ejército más disciplinado. Al final su sueño en parte se cumplió, fue reconocido como uno de los mejores, y ahora lo demuestra con sus pupilos.

Después de un rato, Robin se quedó dormido al lado de Rócar para que él acabara haciendo guardia unas pocas horas más.

Sonia salió al exterior para acabar a su lado.

Rócar: Deberías de irte a dormir. Es tarde.

Sonia: Lo mismo te digo a ti.

Rócar: Pero yo tengo la obligación de vigilar y protegeros.

Sonia: ¿Y quién te lo ha obligado?.

Rócar: ...Tú, alguien como tú no puede sufrir ningún daño.

Ambos se quedaron callados mientras que Rócar colocaba sus manos como antes.

Rócar: Aún quiero saber la respuesta. Se sincera.

Sonia: ¿Sincera?.

El zángano asintió. Solo pasaron dos segundos hasta que la mujer unió sus labios con los del xenomorfo.

El cuerpo de John estaba en el suelo inerte en la sala solo ocupada por él. Pero pronto esa habitación también sería ocupada por su presa que pasó a cazador en un suspiro cuando menos se lo esperaba. Sus grandes garras estaban raspando en su caminata el suelo metálico de la sala. Su rostro estaba lleno de marcas que acabarían en cicatrices si las dejaba sanar.

Su cuerpo dos veces más grande que el capitán se acercaba cada vez más a él.

Una vez que tuvo al cuerpo inerte del hombre, acercó su cara a la de este para ver como él intentaba abrir los ojos.

Su cuerpo estaba tan débil y dolorido que supo de inmediato que lo que aconteciera después acabaría en muerte. Así que consciente de sus actos decidió irse en paz con unas palabras antes de ser seguramente destripado.

John: Si m-me acab-bas matand-do. Al menos-s. Di-dile a lo-los tuyos. Que-e, he si-sido una pre-presa dura has-hasta mi último aliento.

Las fauces de la bestia se iban acercando a su rostro.

John: Lo si-siento pequeña mí-mía.

Esas últimas palabras frenaron al depredador.

Al haber sido un experimento. Sabía el idioma del humano o por así decirlo, el Castellano.

Sintió que las pronunció con tanto dolor y cariño que ya le fue difícil ver a un ser sin corazón.

Se le quedó mirando mientras pensaba a quién se refería esas palabras. De repente el capitán empezó a delirar. Pues posó una de sus manos en su cara para luego decir cosas con cariño a su rostro.

John: Oh pequeña, pero m-mira cuanto has cre-crecido. Siento qu-que tengas que v-ver a papi así. Oj-jala que estubier-ra bien par-ra contart-te una de mis hist-torias.

Las lágrimas comenzaron a inundar sus ojos ya apagados por el cansancio. Resbalando por su rostro mientras arrastraban toda porqueria de su piel acumulada por la pelea y días sin una ducha.

La criatura no pudo mover ningún miembro para herirlo. Esas palabras le hicieron recordar. Que al nacer. Nunca, ningún padre o madre se molestaron en aparecer. Al revés. Solo observó la sombra de gente que al principio lo confundió por padre; "padre"que lo sujetó solo para el estudio y deseos de saber más sobre él. Sin importarle su dolor o sentimientos. Siempre fue llevado, hablado y estudiado como a un ser sin ninguna pizca de inteligencia y humanidad o respeto a otros seres.

Nunca desde que se escapó y se liberó de las garras de los humanos con la ayuda de su odio a ellos, nunca dejó de pensar cómo podría haber sido su vida con alguna pizca de amor. Sabía que era algo horrible que te arrebaten lo que amas para luego despreciarte. Y eso no se lo desearía a otra persona o ser. Como al capitán.

Con sus largos brazos lo cogió en su regazo para llevarlo a un lugar más seco y menos incómodo para dejarlo recuperarse.

El hombre seguía algo consciente de lo que pasaba, pero pronto se desmayó ante todo lo sucedido acumulado en su mente e interior.

Vittiliv había parado el paso ya cuando su cuerpo no podía más además de que su mente ya decía que no estaban en lugar con peligro. Alato paró a su lado al verla en su estado.

Alato: Yo creo que ya es suficiente. Será mejor que descansemos. Habremos acabado en un bosque pero los árboles nos salvarán del peligro.

La hembra lo mira por un momento para acurrucarse a su lado y acabar durmiéndose poco a poco.

Notas de Autor:

Siento muchísimo la espera. Pero he estado con exámenes, no he tenido mucho tiempo para tocar el ordenador y cuando podía era poco tiempo o estaba agotada. Intentaré llegar al siguiente capítulo sin tardar tanto. Pero que sepáis que jamás voy a dejar de escribir ni voy a dejar esta historia a medias. Podré tardar tiempo en escribir y mandar un capítulo. Pero siempre estoy con la historia en mente.

Muchas gracias por vuestro tiempo. Espero que os guste este nuevo capítulo y que lo disfrutéis. Muchos besos.