Capítulo 15

Empezamos con la espera.

John por fin con el walkie en la mano, se atrevió a hablar.

John: ¿Alguien me recibe?...

El paseo del grupo peculiar de Rócar es interrumpido por una voz masculina. Sonia paró el paso para llevar la atención a su bata. Robin la miró al momento en que escuche de nuevo la voz que ahora sabía que provenía del walkie que Sonia poseía.

Este corre a su lado para quitarselo y contestar al momento, ganándose también un reproche por parte de la científica.

Robin: Sí, te escuchamos capitán. Soy Robin y estoy con Sonia.

John: Increíble, aún os mantenéis vivos. He recuperado a la tripulación que habíamos perdido en la salida de las cápsulas. Solo faltais vosotros, y querría saber si tenéis algo importante o interesante que decir ante el viaje. Necesito saber donde estáis para poder traeros junto los demás y volver a la nave para irnos de aquí.

Robin: Entendemos…espere un momento.

En ese momento el joven llevó su mirada de duda hacía la mujer. No sabía si era buena idea contarle que estaban haciendo y a dónde iban al capitán. Pues ni él sabía si en el fondo no se había vuelto loco.

Sonia al observar su rostro supo porque aquella espera. Ella sin esperar a nada le cogió amigablemente el walkie y su voz dominó esta vez la conversación.

Sonia: Sí señor. Tenemos algo importante que comentarle, y ese algo podría acabar con tanta muerte en este planeta.

Robin la observó atónito.

John: ¿A qué te refieres con eso, Sonia?.

Sonia: Hemos estado viajando hacia la colonia de los xenomorfos. Hemos y estamos siendo guiados por uno de ellos. A podido comunicarse con nosotros y podríamos crear paces. Podríamos incluso saber más de ellos sin guerras y tenerlos como aliados.

John: …¿Me estás jodiendo, verdad?.

Sonia: No. Es la verdad. Robin te lo puede confirmar. Ambos hemos podido comunicarnos con el ser gracias a un tipo de telepatía.

El joven se acercó al walkie.

Robin: Sí, señor. Rócar es el ser que nos lleva y he podido comunicarme con él sin sufrir ninguna situación de hostilidad entre ella.

John: ...Rócar...veo. ¿Y si fuera con vosotros, qué pasaría?.

Sonia: Pues serías el que iniciaría comunicación con la reina para dar la paz que podría salvar la vida a tanta gente y generaciones.

John: ¿Y si no le gusto a la reina o nuestra visita?. ¿Y si sale mal?.

Sonia: No creo que vaya mal. Pues el que nos guía fue enviado para llevarnos y ver si se puede dar esa paz. Pero...puede que si no le gusta nada de lo dicho o lo que pase...puede que…¿nos mate?.

John: ¿Y que te hace pensar más el que vaya a acabar bien?.

Sonia: En el viaje he descubierto cosas de ellos que nos deja a igual nivel o incluso peores. Señor, yo voy a seguir, pero si viene nos será de gran ayuda, entenderemos si no quiere a acompañarnos. Pero la verdad únicamente la sabremos nosotros. Yo quiero saber si se puede crear paz, ya no serían asesinados más hermanos, padres, madres, amigos, amigas, hijos e hijas ante un ser que podría pasar a ser nuestro guardaespalda, compañero o aliado.

John: ...Iré con vosotros. Pero si lo pagaréis caro como pase algo. Necesito saber vuestra posición. Mandadme una señal a mi dispositivo por el walkie. Os diré el número de mi seguidor.

Sonia quitó una tapa extra del walkie. Se encontraba abajo en la parte delantera del dispositivo. Una vez extraída la tapa, se podía ver unos botones que tenían pintado números del 0 al 9. Igual que un teléfono de los años 90. Antes de que tecleara, presionó un interruptor pequeño que tenía el propio dispositivo que era para enlazar a un solo seguidor.

Una vez presionado eso, se dispuso a teclear la serie de números dictada. 991057.

John: Bien, os capto. Ahora tendréis que esperar, pues quiero llegar a vuestro lado, iré acompañado por algunos soldados. No os mováis del punto acaso que sea muy importante. Comunicaros conmigo.

Sonia: Sí señor.

La científica corto la llamada y llevó la mirada al grupo. Mirando a Robin animó al grupo a crear la campaña y coger cena para esta noche. Pues podría tardar el capitán en llegar.

La nave abandonada estaba siendo vaciada de suministros y munición por los soldados aún. John se encontraba sentado en lo que sería el comedor o mesa para desayunar, comer y cenar. Observaba a la propia mesa sin apenas parpadear. Se había alejado un poco de los demás para pensar, pensar en lo que iba a hacer. El ser estaba de pie a su lado, pues lo seguía allí donde fuera.

Charlie: Siento que estás confuso. ¿Es por lo de la colonia?.

John: ...Creo que nunca te he dicho mi nombre, ¿verdad?.

Charlie: Verdad. Pero tengo oído, Capitán John.

El capitán dio una leve sonrisa ante la respuesta del ser.

John: Sí...me aterroriza el no volver a casa. Estoy tan cerca y a la vez, no. En parte creo en Sonia y quiero esa paz. Es como una respuesta a este viaje, hacer algo útil después de todo. Y tú también me has dado una sorpresa al poder comunicarte y tener esa empatía que los humanos gozamos de tenerla, pero pocos se limitan a usarla de verdad. Tengo miedo de no volver...de no...volver a verla. Quiero a mi hija y mi vida con ella.

Charlie: Es comprensible. Poco me he comunicado con la colonia por no decir nunca.

Pero, si hicierais paces, podríais repartir esa paz por las demás colonias gracias a ellos. O sufrir las consecuencias de ir a otros nidos con diferentes reinas. Pero como ha dicho, hacer algo útil, y lo es.

John: ...Creo que nunca me he disculpado por las heridas que te he creado, ¿verdad?.

Charlie: Verdad. Y yo creo que nunca me he disculpado por intentar matarlo. ¿Verdad?.

John: Verdad.

Ambos se miraron para que surgiera lentamente una risa entre la boca del capitán, después de un rato esa risa fue seguida por una más siseante y áspera por la boca de Charlie. Al final ambos acabaron riendo.

Pasado un rato uno de sus soldados los interrumpieron.

El joven cadete se plantó delante de la mesa para con postura de respeto hablar a su capitán.

"Hemos reunido toda la munición de la nave. Ahora estamos listos para irnos cuando nos diga. Y era también para saber si tiene hambre, pues acabo de recordar que todos llevamos algunas galletitas como único suministro de alimento y un poco de agua potable". Dijo cogiendo un paquete de galletas envueltas en un plástico color metal.

El paquete fue arrebatado rápidamente de la mano del joven, pues al ver a su superior, pudo descifrar en su cara hambre, y deseos de tragar algo comestible.

John: Oh...joder, que ganas tenía de ver uno de estos envases. Muchas gracias soldado, vuelva con los demás y diles que descansen que dentro de un rato los avisaré para irnos.

Ante eso, el joven saludó al capitán y volvió por donde vino, pero no sin antes mirar de reojo a la criatura, pues su apariencia juntada con la compañía de un humano que era su superior le atraía a lo extraño.

John abrió el envase con ansias. Una vez que pudo ver la galleta la rompió con los dedos y se llevó un trozo a la boca.

Charlie se fijaba en su expresión de alegría y alivio al mismo tiempo, parecía otra persona.

El capitán se fijó en que lo observaban, una vez que fijó sus ojos con los del ser, él cogió otro trozo de galleta y se lo acercó a su acompañante.

John: Prueba, están buenísimas...bueno, no. Hay mejores y más ricas pero no están nada mal. Y puede que te gusten más que la carne fresca.

Charlie se lo quedó mirando, hasta que se decidió coger el trozo y llevárselo a la boca. Lo introdujo con miedo, pero luego de unos segundos, ese trozo fue devorado al momento con prisa.

Charlie: Está buenísima. No me lo esperaba. Es lo primero que tomo y no repudio su sabor.

John: ¿Es que no te gusta la carne?.

Charlie: No, nunca, pero siempre me alimentaron con ella aunque me vieran repudiarla. Luego la acepte como un alimento para mi supervivencia. Pero esto, es una textura seca, crujiente, y aún así, se las apaña para saber de maravilla.

John se rió de alegría al ver tal cara de entusiasmo al comer.

John: Pues no te preocupes en mi nave hemos dejado comida así o incluso más rica. Y aquí repartiremos lo que tengamos.

Después de pasado ese tiempo juntos, el capitán y su escolta se acercaron a los demás para informar de su ida. Les informó de que los que llegaran a encontrar la nave que avisaran y advirtió de paso a todos de que no se las arreglaran para dudar de su confianza a los demás.

Rócar apareció con una cantidad bastante buena de aves, pues había dos por cada acompañante del grupo. Sonia se lo pasó desplumandolas y Robin destripandolas. Junior estaba jugando con Rócar. Entrelazaban las plantas que encontraban con alguna flor de por medio creando al final una tiara o collar.

Rócar: ¿Tienes ganas de vivir con nosotros?.

Junior se quedó paralizado mirándolo al escuchar aquella pregunta. Pues nunca se había planteado vivir con los suyos, estaba tan fijado en estar con su madre, que se había olvidado por completo que Rócar podría ser su futuro padre y él puede que deseara otras cosas.

Junior: Es que...nunca me había planteado vivir con vosotros. Mi mamá principalmente pensaba en llevarme con ella a su hogar. Pero creo que las cosas van a cambiar, ¿no?.

Rócar: Puede...nunca tampoco lo había pensado en vivir en otro lugar que no fuera mi colonia. ...No te preocupes, lo hablaremos entre todos…

Junior: ¿Y si mamá no quiere vivir con vosotros?. ¿La dejarías?.

Rócar: ¿Qué te hace pensar eso?. Jamás, iría con vosotros, donde fuerais felices yo también lo sería.

Junior sonrío ante lo dicho por Rócar, después de eso no se volvió a tocar el tema. Volvieron a su entrelazado con las plantas.

Junior: ¿Te va a gustar ser mi padre una vez que seaís pareja mamá y tú por la reina?. Sé que no soy normal, mamá dice que soy especial, pero no soy como los demás, no se que tiene eso de...especial.

Rócar dejó el collar casi perfecto ya que era su cuarto intento de entrelazado, lo dejó a un lado y se acercó a la cría confusa. Hizo que le "mirara" a la cara.

Rócar: Junior...te conozco poco. Pero tu madre es maravillosa y tú igual o más. Tiene razón al decirte que eres especial. No creces como los demás, pero gracias a ello, ella puede darte una infancia mucho más larga y hermosa. Y serás pequeño ahora, pero tienes una mentalidad fuerte y sabía y en el futuro serás fuerte, lo suficiente como para ponerte a prueba contra la reina. Y aunque no fueras así de fuerte, lo serás en tu corazón, y es lo que importa. Serás mi hijo cuando tu madre y yo seamos pareja, y yo estaré muy orgullosos de tenerte. Incluso tengo ansias de ser tu padre y enseñarte a sobrevivir y acerte independiente y darte la infancia que mereces. Te voy a querer siempre, incluso te tengo aprecio desde que me ayudaste a comunicarme.

Y eres especial, eres único en todos los sentidos, y que seas diferente no significa que seas algo malo. Y no lo eres.

Junior se lanzó al cuello del zángano para rodearlo con los brazos. Rócar estaba encariñado por el amor y aprecio que emitía la cría. Después de separarse, Rócar colocó a Junior entre sus piernas para seguir entrelazando ambos sus adornos de la naturaleza.

Sonia los había observado, se encariño por la escena. Había acabado de limpiar todas las aves y ahora se limitaba a crear el fuego.

Ético se encontraba apartado observando a la pareja de humanos. Por dentro sabía que tenía algo importante que le esperaba, pero no lo recordaba. Ni siquiera recordaba cómo se había hecho aquella cicatriz en el pecho. Era una marca permanente sin historia, sin ningún relato en el que cuente por qué está ahí.

La noche estaba llegando y la cena estaba hecha, Sonia llamó a todos para reunirse junto ella y Robin al fuego. Rócar tuvo que avisar a ético, pues aún le era raro el propio idioma de los humanos, pero iba aprendiendo rápido.

Junior le dió la tiara que hizo a su madre una vez que estuvo a su lado. Rócar sonreía por dentro ante la imagen de un amor incondicional a la cría al recibir su madre un regalo tan simple como era una tiara hecha de plantas y flores. La imagen que recibió al ver a la humana con la tiara puesta le creó un calor fuerte en su interior, pues la belleza que emitía lo hacía sentirse afortunado y maravillado.

Junior fue el primero en dar bocado, su boca no pudo parar de babear ante tal sabor, No despreciaba la carne fresca, pero esto lo superava con creces. Sonia y Robin se gozaban en su maravillado paladar, que estaba encantado de recibir alimento delicioso después de pasado un tiempo.

Ético comió con esmero la comida, pues se arriesgaron el cocinarle la carne sin saber su efecto. Rócar le pasó lo mismo. Le daba un sabor tan delicioso a la carne el haber estado al fuego, que no paraba de babear por meter otro trozo en la boca.

Desgraciadamente, no esperaba ninguno que el olor atrajera a un depredador igual de fuerte que el zángano, pues, Rócar detectó un hedor que le creó preocupación, además de Ético y Junior.

Robin: ¿Pasa algo compañero?.

Rócar: Creo que hay otro de los miós rondando cerca, pero va acompañado.

Robin: Joder.

Sonia: Esa lengua.

De golpe, vieron al mismo tiempo dos siluetas aparecer lentamente de la oscuridad, ambos estaban débiles y sentían el peligro que pasarían si hacían un movimiento en falso. Eso lo detectó al momento Rócar, pues olía el miedo y preocupación que llevaban encima ambos.

Alato: Nos hemos atraído por el olor de vuestra comida, estamos hambrientos, y no nos va robar la comida a los demás, pero necesitamos comer, sobretodo mi pareja, está muy débil.

Rócar recibió la voz del extraño guerrero, sabía que se arriesgaba en darles cobijo, pero no podía evitar sentir pena por ellos. Por eso, les llevó su otra ave para ambos. La dejó a una distancia aceptable, pues Alato cogió la pieza de carne tostada sin ningún tipo de amenaza.

Una vez que el extraño cogió la ofrenda, ambos empezaron a comer con ansias.

Rócar se limitó a observarlos más cerca de ellos mientras cenaba. Después de un rato Alato llevó su mirada hacia él para hablarle.

Alato: Nunca he visto un grupo como vosotros. ¿Qué hacen humanos con dos xenomorfos y una cría?.

Rócar: Intentamos llegar a mi colonia.

Alato: Nosotros seguimos el rastro de una colonia, la más cercana.

Rócar: La más cercana es la mía, no hay más que yo sepa en el que su reina siga liderando.

Alato: Agradecemos la cena, teniamos hambre, ¿podremos ir con vosotros?, será menos arriesgado si hay más en el grupo.

En ese momento mira a Robin y a Sonia. Les dijo que decían los nuevos. Ellos al recibir el mensaje de Rócar se llevaron a ambos una cara de preocupación.

Rócar: En el fondo están débiles, con lo que les he dado de comer, no les llega ni para empujarme.

Sonia: P-pero pueden...ser peligrosos para el grupo.

Robin: Estoy con Sonia. Ya tenemos suficiente con un nuevo, no necesitamos más.

Rócar: Puede que sí. Yo no dejaría que os pasara nada. Pero si hay un ataque mayor, mejor tener a más aliados que vigilen más ángulos.

Robin: Eso es verdad. Pero no nos ha pasado nada por ahora.

Rócar: Por ahora. Tampoco ellos tienen muchas opciones, el encontrar una manada que se ocupe de cuidarlos por la noche es muy buen hogar para sobrevivir por la noche.

Alato: Por favor, no conocemos nada de este lugar, y no sabemos si esta será nuestra última noche si no nos ayudáis. Ayudaremos si queréis, pero necesitamos descansar.

Rócar es interrumpido por la súplica del extraño, notaba el cansancio en sus palabras, y el miedo en su cuerpo. Rócar comunicó que podrían dormir con ellos a una cierta distancia, y que mañana ya verían qué harían.

Sonia se encontraba con Rócar fuera de la tienda. El zángano le informo que se quedaría en vela durante unas horas para vigilar la zona si había peligro, y que cambiaría turno con Robin.

Sonia: ¿Estarás bien?.

Rócar: ...Claro que sí. Solo vigilaré, si algo, para eso Robin estará preparado.

Sonia se puso a abrazarlo, en ello no pudo evitar sentir mariposas en el estómago, llevó la mirada a la de Rócar y lentamente...poniéndose de puntillas, consigue que el zángano capte el mensaje como para agacharse y llevarla a sus labios.

Entre el beso, Rócar la coje al colo, ahora estaba a su altura a que la sostenía con sus brazos.

Sonia: ¿Tú crees que estoy loca por amar a un ser que no es de mi especie'.

Rócar: La misma pregunta debería de ser para ti, salvo que yo soy macho.

Comentó con una leve risa.

Rócar: Pero si te amo es porque tienes corazón, un corazón fuerte, valiente y bondadoso. Me da igual de qué color de xeno me hubiera enamorado o especie. Mientras supiera pensar y apreciarme...y tú lo haces.

Sonia agachó la cabeza de la vergüenza ante aquellas palabras que le hicieron sentirse valorada. Ambos volvieron a mirarse para acabar besándose de nuevo, pero a cada segundo que pasaba, sabían que acabarían por necesitar algo que solo podrían hacer en privado si amaban su dignidad.

Así que después de un rato, Sonia lo abrazó para no soltarlo y evitar más contacto con sus labios.

Rócar acariciaba su pelo, y su rostro como si se encontrara por primera vez aquella figura tan hermosa. Aquella mujer que le provocaba felicidad al mirarla a los ojos, paz al escuchar su voz y deseos de abrazarla al oler su aroma, protegerla en sus brazos y desear que nunca se esfume.

En ese momento Rócar siente la necesidad de decir algo, Sonia lo vió, pero sus palabras nunca llegaron, pues el zángano se calló y miró a otra parte.

Sonia: ¿Pasó algo?.

Rócar: ...No...sólo, es que...te amo, y te quiero a mi lado.

Sonia lo abrazó con fuerzas par acabar sacando unas pequeñas lágrimas por sus ojos al sentirse tan inmune a ese sentimiento que la dominaba por dentro, el amor era algo duro de tragar, algo tan increíble que sientes que debe de ser una mentira para que algo tan maravillosa exista.

Pasado un rato, ambos dejaron de abrazarse para volver a sus lugares, pero antes de que Sonia entrara en la campaña, llamó la atención a su futura pareja.

Sonia: ...Te quiero.

El zángano sonrió ante sus palabras que le había dicho con todo su aprecio. Sonia entró al final en la tienda, y rodeó a Junior ya dormidito en una manta.

Rocar observó a la nueva pareja, se encontraban durmiendo a tres metros de la campaña. ético estaba a otro lado de la tiendo pero más cerca. y Robin dormía sentado al lado de esta.

El capitán John estaba observando las estrellas tapado por un saco de dormir que sus soldados le habían dado. Charlie estaba asu lado dormido. Su viaje había sido tranquilo y se encontraban a inicios del bosque. Algo que mejor atravesar de día.

Observaba que alguno de sus cadetes estaba tan nervioso que temblaba con la arma en mano. Estaban aterrados por lo vivido, con la duda constante de qué les ocurrirá, y con el pensamiento de volver a casa. En el fondo, él sufría lo mismo que ellos, el qué pasará después. Miedo a no volver a tener la oportunidad de volver a casa.

Antes de cerrar los ojos, volvió la mirada a Charlie. John sentía pena por su vida, y aún impresionado por la valentía que llevaba encima este.

Volvió la mirada al cielo para acabar cerrando los párpado y acabar durmiendo como algunos otros.

Notas de autor:

Hoy estuve inspirada, y ya tengo más para el próximo. Espero que os guste. Y perdonad que sea cortito, pero ya tengo ideas para el siguiente y será más complejo, hay a veces que los capítulos no tienen que ser tan largos, bueno disfrutad de la lectura y dejarme para el siguiente.