Capítulo 18
Bienvenidos a nuestro destino
La presión aumentaba para Fernando. El científico se encontraba acorralado fuera del campamento por el capitán, su ayudante y el xenomorfo que le seguía a todas partes.
Había tardado unos minutos hasta que Sonia abrió su boca ya cubierta de un aliento fuerte para componer preguntas sobre la nave y el científico que la dirigía, con la que apenas se mantienen datos guardados o compartidos.
Fernando, al principio le fue un choque las preguntas de Sonia, además del aliento. No hablaba de ese caso desde hace tiempo y apenas lo hablo con sus jefes.
Los nervios le eran fuertes. Pensar en las locuras de Conor y tener a gente rodeada de incertidumbre mientras pedía información sobre aquello, le era ver que no saldría nada bueno si intentaba engañar y fallar en ello.
Le preocupaba el cambio de su ayudante, sabía el aprecio que tenía hacia su trabajo y hasta a esas criaturas. Pero Weiland Yutani no era una empresa normal, y se la jugaba contratando a personas tanto como abriendo investigaciones.
Él nunca puso en contra sus técnicas, además de que mantenía años en ese oficio, creando confianza y abriendo puertas para datos que muy pocos recibían la afirmación de su existencia.
Su cara se cubrió de un tono blanco y enfermizo al notar la mano húmeda y helada del xenomorfo en su cuello.
Sonia dio un pequeño respingo ante el acto, pero no cambió de idea, pues llevo de nuevo la mirada hacia él.
Era tal el miedo y presión, que entre una respiración rápida y repetitiva, soltó lo que pedían.
Fernando: Conor era un majadero…fue… contratado cuando descubrieron los jefes que había sido echado de su puesto y encarcelado por su oficio… Era un científico que intentaba descubrir curas para las enfermedades de las últimas generaciones. Pero para ello utilizaba a animales sin remordimientos, no mantenía empatía, se centraba solo en el progreso de sus trabajos, progresos que tuvieron beneficio porque… fue valorado por sus exitosas curas,... hasta que descubrieron cómo… trabajaba.
Rócar soltó su cuello para dejarlo seguir hablando de rodillas a los demás.
Fernando: En otras misiones recibimos quejas de sus compañeros, ya que muchas veces hacía las cosas por su cuenta sin importar el riesgo. Lo advirtieron y en su última misión, todos murieron por su culpa en parte.
Es verdad que Weiland pidio estudiar especímenes, formarlos para ser futuras armas de guerra y utilizaban algunos cuerpos de soldados ignorantes a lo que les iba a suceder, pero fue en momentos muy estrictos a la hora de una investigación.
Pero Conor fue peor.
John: ¿Cómo sabes que todos los de su nave están muertos y sobretodo por él?
Fernando: … Recibimos un pequeño audio de uno de sus compañeros. En ese viaje él se ocupaba de mandarnos pequeños mensajes sobre la situación qie se vivía en esa nave. Pero fueron muy pocas veces en las que nos pudo hablar. Conor se ocupaba de que no se mandara nada de información y para ello mantenía a la gente ocupada todo el día o amenazaba con utilizarlos como incubadoras. Algo que hizo en ese viaje. Además de encontrar a un neomorfo saltándose la ruta gastando más combustible y haciendo justo el viaje de regreso. En el audio se escuchaba los gritos de la tripulación y nos informaba con terror lo que había sucedido y como Conor intentó culparnos. Nos mandó el mensaje que creó comunicando su ordenador a la mesa de trabajo del laboratorio.
John: ¿Qué os dijo sobre la mujer de Conor?
Fernando: El pobre joven ayudante nos comentó que él había soltado a la criatura como instrumento en el asesinato de su mujer y así poder culparnos mejor y tapar sus actos…
Su mente era muy retorcida, en el fondo algunos sospechaban que iba a pasar algo así. Se volvió tarumba, más de lo que estaba.
John: ¿Qué me cuentas de Sergio?.
Fernando: … ¿Sergio?. Era una persona problemática. Fue enchufado a este trabajo gracias a que uno de los jefes de la empresa, ya que era su tío. Hacía bien su trabajo pero era ambicioso. Le gustaba obtener más información que a los demás, aunque hacía muy bien el papel de no tener interés. Mantenía rencor a las personas. Y actuaba como un niño malhumorado cuando se tenía que ocupar de los jóvenes salidos de prácticas solo.
Cuando llegó Conor a la empresa, Sergio acogió algo de su demencia. Y era un bocazas a la hora de callar o odiar a alguien.
Lo conocí más al estar con él solo muchas veces. Con más gente se mantenía al margen, pero si estaba solo con una persona irritable para su vista, sacaba su personalidad bruta e infantil.
John: Me comentó el propio Sergio antes de intentar matarme, que esta misión era un poco farsa, que intentarían utilizarnos para experimentos y habría traiciones de por medio, además de revelarme la macabra mente de la empresa.
Fernando se quedó helado ante la mirada de John. Sabía que estaba irritado y desesperado por volver a casa además de decepcionado por creer ser el director de un puesto en el que no había trabajado con toda la verdad que debería de saber.
Fernando: … Yo… Weiland… -Fernando dio una pequeña mirada al capitán para luego llevar la mirada al suelo con un suspiro-... Weiland tenía decidido volver aquí para traer al espécimen que Conor dejó escapar y no trajo como debería de haber sido.
Los que sabíamos de la información de esta misión debíamos buscarlo, osea, Sergio, un pequeño grupo del ejército y yo. El grupo pequeño fue entrenado por Sergio e informado ante el objetivo. No íbamos a hacer ningún daño, pero es verdad que podríamos haberos callado alguno de nosotros si veíamos que cogíais más información de la necesaria. Actuaríamos como si fuera algo nuevo encontrar a ese ser. Y la información de esta misión fue secreta a la hora de no poder informaros de lo de Conor y así tampoco desvelar algunas realidades de la empresa.
Y como Sergio es o era un bocazas os ahorraré también el saber que en la criogenización, yo me ocupe de implantaros un marcador que además de crear una pequeña atracción al espécimen al recibir datos sobre su gran sensibilidad al perfume que utilizaba la mujer de Conor, también servía como chip a la hora de saber quién era parte del grupo de la búsqueda y quién el "cebo" y así yo poder formar los grupos.
John: ¿Cómo pudiste implantarnoslo dormidos sin parar el proceso de criogenización?.
Fernando: Antes de preparar la nave para el viaje, un tiempo atrás me ocupe de formatear las cápsulas de cada ocupante, ya que pedí los registros de el orden de grupos que estarían en cada habitación y el dueño de cada cápsula.
Sonia lo miró deprimida, algo que Fernando se fijó perfectamente y no pudo también suavizar sus cejas ante el claro disgusto que le había dado.
Sonia: ¿Por qué yo no pude saber nada?, he trabajado años contigo, si hasta conoces mi personalidad. -comentó con ojos llorosos hacía su compañero de laboratorio llevando consigo una mirada angustiada por parte de Fernando-.
Fernando: Lo siento… no es que fuera algo que yo quisiera. Sólo obedezco órdenes, y no podía decirte nada, aunque creeme que quería hacerlo. Pero… es lo malo de ser formado en un lugar para trabajar de una forma específica. -la cara de Fernando mantenía rasgos de angustia y decepción-admito, que me han formado demasiado bien para sentir odio a mí mismo por hacerte esto.
Sonia se llevó una mirada de duda hacia el compañero de mayor edad. Hasta que lo entendió, dando como respuesta una voz quebrada.
Sonia: No… no, por favor, dime que no es cierto. Por favor, -Sonia se arrodillo hasta llegar a la altura de Fernando y así cogerlo de los hombros-Fernando… por favor, has sido para mi un gran compañero, ¿por qué no me has dicho nada sabiendo que yo siempre he sido una ayudante fiel e ilusionada a tu lado?, siempre me has hecho reír incluso animarme cuando ya pensaba abandonar mi oficio al sentirme inútil.
Fernando: Ya lo he dicho… me han formado demasiado bien como para sentirme humano por todo lo que viví a tu lado… soy un sintético, siento que no te dijeran nada, pero no querían propagar información sobre mi existencia sabiendo que soy la única unidad formada por ellos mismos sin consentimiento de otras empresas de robótica. -llevó su mano derecha a la mejilla de Sonia, mejilla marcada con líneas por la culpa de aquellas lágrimas saladas que tanta verdad le había hecho soltar-.
Siento las molestias que haya creado por todo, yo nunca os habría hecho daño, decidí en si quería desobedecer solo en una cosa sería en no dañar a nadie que me importara aunque me lo ordenaran. Preferí manteneros secretos a heriros. Ahora sabéis el objetivo principal y cumpliremos con vuestra idea de hablar con la reina alien. Yo no intentaré nada, al revés, os ayudaré. Pero Weiland cuando lo sepa no se quedará de brazos cruzados. Se como son allí.
Y lo del espécimen ya diréis qué queréis hacer con él, además del neomorfo.
John: Por ahora se quedan conmigo y nadie debe de saber de su existencia. Mas te vale que avises al grupo ese para que no digan nada.
Fernando: Sí, no se preocupe.
Perdoname Sonia. No tuve opción.
Sonia: Eres un puto robot, si no te ha costado tanto mentirme o trabajar así, ¡¿por qué pides disculpas ante un humano que solo entra como obstáculo en tu objetivo programado?!.
Fernando: Porque me importas.-Fernando levantó la vista a Sonia hacia él empujando con su mano derecha el mentón de ella. Sonia después de unos segundos de mirada de duda, aprecio y miedo; se apartó bruscamente de él para desaparecer entre los árboles. Fernando llevó los ojos a John quien lo observaba con asco-. Ella ha sido la mejor humana con la que he estado, en realidad me importa, pero entiendo que estéis así por mi. Os ayudaré desde ahora. No sabrán los de Weiland nuestro giro en la misión.
John: Sabes que la confianza contigo no es muy buena ahora, verdad. ¿Cómo sé que me dices la verdad o me das tu palabra?.
Fernando: Se que dudas de mi, pero yo no rompo palabra. He estado todo este tiempo callado, obedeciendo, pero he desobedecido otras solo por Sonia. He podido muchas veces atrás acabar con ella en momentos de duda o complicación, pero jamás la he tocado sabiendo que si algo salía mal, yo sería apagado y destruido o peor, formateado para olvidar todo y ser otro yo, pudiendo llegar a ser un verdadero peligro. Si llevo años con solo una persona en mente y sin motivos de dañarla, no voy a cambiar de idea ahora, y si asi la vuelvo a ver sonreír, cambiaré de jefes. Se que no nos llevamos muy bien tú y yo, pero debía de mantener un papel para parecer más humano, y eso me ha llevado incluso a crear una personalidad. Cree en mí, os doy mi palabra.
Rócar, ante todo lo oído y visto, un miedo a perder a Sonia nació en él. No entendía del todo a los humanos, ni sus relaciones, pero la rivalidad está en todas las especies, y la idea de que ella aceptara a alguien de aspecto humano antes que a él, entendía que tardaría tiempo en recuperarse, sobretodo por no querer espantarla actuando instintivamente para demostrar su valía.
John: … Tú ya eres un verdadero peligro. -Dijo John con odio hacia el sintético, para con la ayuda de Rócar, volver al campamento-.
Las horas pasaban muy lentamente para Lurna. Se mantenía cuidando de la entrada de la colonia. A su izquierda, Trecor le hacía compañía manteniendo el mismo puesto de vigilante.
La reina había notado sus mejoras en la participación y caza, y no desechaba la oportunidad de darle más valía aprendiendo y fortaleciéndose con Trecor.
Lurna mantenía la vista fija en el terreno, pero su mente navegaba por otras tierras; tierras exploradas por su hermano mayor, acompañado de una fea y destructiva humana; tierras gobernadas por ser fieros, rápidos y colosales.
Mantenía tal preocupación e imágenes de él, que su mente ya había empezado a incubar un pensamiento insoportable de que su hermano ya no estuviera vivo. La cabeza se le estaba llenando de nuevo de miedos, preocupaciones, estrés. La infame sensación de impotencia la llenaba de nuevo y alteraba su vista y respiración acelerando el corazón. ¿Cuánto tiempo tendrá que esperar más?; ¿un amanecer, unas cuantas lunas más, o toda su existencia para luego antes de desaparecer por la vejez, darse cuenta que él nunca pudo volver al ocurrirle algo mientras ella seguía delirando en su juventud?.
Trecor notó el cambio en la joven zángano. La evolución de la espera que estaba aguantado de su familiar, le estaba ya perforando la autoestima. Había observado en todos sus años ataques de ira, parálisis por el miedo, ataques de angustia y locura descontrolada ante un momento duro y macabro para alguno. Pero la lucha que mantenía ahora su nueva pupilo, era la que más rencor mantenía; una idea pequeña e inocente como cualquier cría de uno de los suyos, para ir creciendo lentamente pero sin pausa y dañar además de trastornar desde dentro a la víctima. Entendía, que si Lurna se dejaba manipular más por aquel sufrimiento, llegaría al punto de obligarla a dejar el puesto de cazadora, pues acabaría siendo más carga y un ser imprevisible a cualquier momento llevando consigo la posibilidad de pérdidas en el grupo que acompañe en ese momento.
Trecor: El trabajo necesita tiempo, seriedad y voluntad para ejecutarlo correctamente. Si te mantienes en ese estado, acabarás siendo la última opción para llevar alguna misión o tarea.
Lurna: … Lo siento. Yo… no puedo sentirme mejor.
Trecor: Pues hazlo. O mejoras y mantienes tu hueco en la colonia, o te vas. Sabes que no siempre uno se puede preocupar de cosas que pueden ocurrir o no. Hazte a la idea de que puede pasar cualquier cosa y como te desatiendas…serás las sobras del depredador que acabas de crear y nunca has deseado satisfacer.
Lurna sabía que estaba ante un guerrero estripto y con razón en cada palabra dicha por él. Conociera al que conociera, nunca se libraría de la ley de la naturaleza y principal en la colonia, "sobrevivir o morir"; sino vas ha hacer nada por seguir luchando y de paso bloquear el camino a los demás, eres echado sin remordimientos.
El estado de ánimo de Lurna seguía sin cambiar. Pero atendía a cualquier ruido o movimiento, demostrando que no quería decaer todavía; así es, como atenta al frente, vio antes que Trecor la sombra de varios cuerpos erguidos dirigiéndose a la entrada.
Trecor tardó unos minutos en ponerse alerta ante las nuevas presencias que aún se encontraban a metros de ellos.
Ese aroma, a infancia, familia. Lurna lo reconocía, estaba mezclado entre el fuerte hedor de los demás, salvo uno suave que no reconocía del todo, pero le era familiar.
Solo cabió espera unos minutos más para que Lurna pudiera distinguir a Rócar entre las demás figuras.
Quería correr a sus brazos, pero Trecor le exigió que fuera a avisar a la Reina. A ella le quedó poco para contestar por primera vez a un superior suyo al que mantenía mucho respeto, pero decidió obedecer entre gruñidos bajos.
Se encontraban rodeados por la colonia entera. Jóvenes zánganos observandolos desde centímetros, guerreros respirando sus esencias con el mismo interés que tiene un perro al ver a alguien nuevo. Crías paseando a su alrededor, tirones suaves en el cabello.
Los soldados se dejaban hacer al dejar todas sus armas a regañadientes en la entrada, dando más confianza a la hora de hablar. Estaban a pocos centímetros de decenas de seres reconocidos por su brutalidad, velocidad, fiereza, macabridad y hambre; cualquier movimiento en falso, los llevaría a la desgracia.
Rócar pudo ver a la reina, la saludó una vez que pudo estar a la vista además del grupo detrás de él.
Reina: ¿Y la humana?, ¿quienes son los demás?.
Rócar: Madre, ellos son parte del trato que podríamos construir entre nosotros. Ellos acabaron aceptando en ayudarnos, la nave que estrellamos, era en la que estaban ellos. Además, aquí tenemos a nuevos futuros hermanos. Necesitan un hogar.-Señaló a los no humanos-Madre...esta es Sonia; gracias a ella, todas estas personas están aquí deseando colaborar en nuestra paz. Es la indicada para esto.
Rócar ayudó a Sonia a estar más cerca de la presencia de la reina, apoyando sus grandes manos en sus hombros, para luego invitarla a andar con cariño.
Sonia se ganó una mirada eterna de la reina. Entendía que unos extraños habían entrado en su hogar, apagando la paz y la seguridad con la que vivían hace un nada; pero estaba dispuesta a hacerlo, a hacer bien las cosas y cumplir con lo que se había propuesto.
Sonia: Rócar, necesito que me traduzcas por favor-dijo ganándose un asentimiento por parte de Rócar-Rina, es un placer conocerle...he sido guiada por Rócar, uno de sus hijos...estoy con él en crear una amistad entre nuestras...especies. Llegamos aquí para cumplir...la misión de estudiaros atrapando alguno...de vosotros, para poder comunicarnos de alguna forma o alimentar...a nuestra empresa con armas biológicas. Algo con lo que estoy en desacuerdo y la esclavitud que crea...nuestro oficio a nosotros también nos perjudica. Deseo unir lazos, poder ser humano y xenomorfo, saber entenderlos para poder trabajar juntos y abrir nuevas puertas a nuestra vida...sufrimos enfermedades, problemas que necesitan cura mediante investigación...no podemos vivir en un lugar fijo a veces...hay personas inocentes que no quieren morir cuando tropiezan con vosotros por error. Ayudarnos a enfrentarnos a nuestros jefes, y romper la farsa que llevan haciendo tantos años y...han incluído a gente en lugares donde no queríais sin saber lo que pasaba en realidad. Han muerto tantos tuyos como nuestros. Por favor. Hagamos equipo y bajemos las bajas de nuestros seres queridos. Haré todo lo que esté en mi mano para que nadie más os dañen por crear más armas, pero,...-su mente paró la idea que estaba a punto de pronunciar-...necesitamos su colaboración.
La reina observaba a Sonia mientras Rócar le comunicaba todo lo que decía la humana. Después de que Sonia hablara, la reina comunicó tanto a Rócar para comentar a su grupo y a la colonia, que necesitaría tiempo para pensar, y mientras ella busca una respuesta, ellos estarán instalados en la colonia ayudando a la misma a progresar como otro día normal. Además de advertir con seriedad a Rócar que si intentaban algo, no dudaría en ordenar en acabar con ellos incluyendole a él.
Sonia se mantenía navegando entre sus pensamientos. Se había instalado en el nido de Rócar, un hueco de la estructura de la colmena. Los demás estaban descansando en otros nidos, ya que a todos les superó el cansancio. La colonia estaba muy curiosa por ellos, se encontraban deseando verlos salir para poder estudiarlos a partir de toques, olisqueos, intentar conocer cómo hablan, entre los demás, se incluía Lurna, el olor familiar aún la dejaba con dudas y aún ni había podido saludar a su hermano. Brutush también mantenía la mente muy perdida ante un olor igualmente familiar.
Sonia estaba hundida y asustada, temía que algo saliera mal, y lo hizo notar ante las leves lágrimas que ya estaban empezando a brotar. Rócar se mantuvo cerca suya para calmarla sola, había pedido a Junior que fuera a descansar con Robin.
Sonia: No quiero fastidiarlo todo. Y si te hace algo por mi culpa.
Rócar: Oh, cielo. Nunca me hará nada-Rócar pasó una mano por una de las mejillas de Sonia para limpiar una de las lágrimas que la adornaba, haciendo que se quedara observándola-...he...he visto como te miraba Fernando la noche que hablamos con él. ¿Ves un futuro mejor con él?.
Sonia: ¡¿Qué?!. Tú eres con él que quiero estar. Fernando es...es un buen amigo amor. Y lo aprecio, puede que él a mí más, pero para mi es un gran amigo que me ha marcado sabiendo algo demasiado...macabro o triste para mi mente. Yo te amo a ti.
Rócar no pudo evitar acercarse para besarla con pasión. Cada segundo que pasaba, era un segundo de movimientos más bruscos o dominantes dando a entender el mensaje.
Sonia: ¿Qué intentas?. Quiero...descansar.-Sonia observó la pequeña erección que se estaba formando poco a poco en la entrepierna de Rócar, entendía su deseo, pero lo que no pudo entender, es el repentino cambio de idea, se sentía impotente, caliente y con deseos de unirse a él. Pero lo negó con un pequeño empuje. Le era escalofriante pensar que aquella tan imponente sería la que la penetrara aún conociéndose de hace poco, pero era una atracción y unión fuerte a la vez, como si se conocieran de años-necesito...necesito dormir, además, aún es de día, quiero...descansar.
Rócar la besó de nuevo para al separar sus labios de los de ella, la boca de la mujer sacara un pequeño gemido. Él la acostó para luego abrazarla con su cuerpo y así descansar al igual que ella.
Notas de autor:
Bueno, no he tardado mucho al final, tuve algo de inspiración durante estos días, haber si el otro también tarda poco. Espero que lo hayáis disfrutado, besos.
