Mensaje de autor:
Como veis, he vuelto a escribir. Ahora no tengo excusa para sentarme y ponerme a revivir una de mis primeras historias. Tengo que decir que amo vuestro apoyo, me habéis aportado más sonrisas que han llegado a hacerme el día. Con ello, tengo que decir que me dedicaré todo este tiempo ha completar esta historia.
Como todos sabréis estamos pasando una etapa muy dura, y me gustaría aportar algo de bienestar en alguien aunque solo sea escribiendo. Tengo a parientes lejos de mi, seres queridos intentando formular cuándo llegará el día en que nos volvamos a ver, y apuesto que vosotros también tendréis a alguien importante lejos de vosotros. Así que, escribiré toda esta cuarentena para al menos aportar mi granito de arena en esto, si puedo devolver el bienestar que me habéis dado yo encantada. Cuidaros un montón, juntos podremos con esto y muchas gracias por vuestros ánimos.
Además desde ahora si así lo deseáis, mandaré saludos al final de cada capítulo por comentario que pida ser saludado.
Ahora, disfrutar.
Capítulo 20:
Manos a la obra.
John ya llevaba un tiempo sin ningún ser a su alrededor salvo Charlie, ya que era su apoyo, o lo poco de humanidad que vio en todo este viaje.
Volvió la mirada a toda la colonia, era inmensa y a la vez claustrofóbica; nunca se imaginó encontrarse en el núcleo de su terror nocturno siempre que obtenía misiones de este tipo o objetivo. Vio a esas criaturas mutilar a más de uno de sus queridos soldados. Sangre derramada injustamente o por supervivencia, aún le era insoportable pensar la traición que llevaba pegada a su espalda, y él sin darse cuenta. Cuanto tiempo tirado por la borda, para al final intentar aceptar un cambio venido del impulso loco de una científica; aún lo palidecía el observar a todos sus verdugos tranquilamente sentados, comiendo o pareciendo tener charlas silenciosas como si nunca hubiera existido tal rivalidad.
Se encontraba entre las bestias que asesinaban a sus hombres sin ningún tipo de piedad, y aún así no sabía que sería peor en ese momento; si llevar a cabo este loco plan o volver junto con sus jefes con las manos vacías y sabiendo su otra cara.
Observando a su pequeño grupo de soldados acompañantes siendo acicalados o intentando un pequeño tipo de comunicación ante la curiosidad de los dueños de este lugar, creando alguna sonrisa en sus infantes, supo sin duda que prefería mil veces la prosperidad y la vida a sus soldados y a las siguientes personas inocentes de aceptar un contrato con aquella empresa.
Poco a poco su mente se fue centrando en un cuerpo acercándose a él desde hacía rato, caminó torpe ante la humedad y pegajosidad del suelo, solo tardó unos minutos más para acabar en frente de John.
Era un soldado del grupo que había venido, con una postura semi firme ya que era difícil ante la ondulación del suelo y la tensión que llevaba encima, le dio un saludo rápido para entre una sonrisa casi forzada; John le devolvió el gesto mientras le preguntó ante su aparición; él soldado titubeó un segundo en responder. -Señor…-soltó el joven llevando su mochila a su pecho para hurgar en su interior mientras seguía hablando, - He visto que sufre algo al andar y pensé …- sacó el brazo para mostrar un autoinyector más un pequeño bote de pastillas.-Que te serían más útiles a ti.-comentó ofreciéndole todo lo que sacaba de la mochila. John pudo observar que el autoinyector era un calmante de efecto rápido, y el bote que recibió al rato era de antibióticos, lo siguiente que le ofreció, fue algunos antisépticos más vendas. El chico siguió hablando entre la mudez de su jefe;-He podido pillar algo de la nave abandonada, algunas cosas se mantuvieron en buen estado.-.
El capitán se encontraba con la mirada fija entre los suministros medicinales que había recibido, para después de un rato de silencio, formuló su primera pregunta delante delmarine, -¿Cómo te llamas, chico?-, aquella pregunta llegó a poner por un breve momento una expresión de sorpresa en el joven, apenas tardó dos segundos para responder firme y recto enfrente de su superior,-Alan, señor- John dio una pequeña sonrisa ante su soldado,-Gracias, Alan- dijo al final mientras mantenía la mirada en una de las placas colgando del cuello de este; los segundos pasaron de una forma algo incómoda, con lo que Alan esbozó un pequeño gesto con su cabeza como asentimiento para irse de nuevo junto consus compañeros mientras colocaba su mochila a la espalda de nuevo.
La mirada de John pasó del joven a los objetos que se encontraban entre sus manos, sabía que debía aprovecharlos para limpiar o cuidar como pudiera la herida si quería, al menos una pequeña posibilidad de volver a andar. Dando unas señas, pidió a Charlie que lo llevara a su "cama".
Nunca se imaginó que su propio hermano acabaría presentandole una humana, y aún menos con notables movimientos de seducción y cambios de voz, demostrando que ahí había algo más que solo respeto. Aquella idea le estaba preocupando un poco demás, apenas se ha aceptado cualquier trato con la reina y la idea de que ya hubiera interacción entre ambas especies en ese sentido era algo complicado por no decir imposible por ahora e impensable por su parte.
Lurna se mantuvo observando a la pareja inconsciente de que en breve recibiría otra sorpresa inesperada. Mientras su mente divagaba en las dos figuras en frente suya, no se dio cuenta que Rócar la estaba observando; ella volvió a la realidad para recibir un pequeño gesto de despedida.
Le pareció algo triste que se fuera tan pronto, aunque no tuvo mucho tiempo para quejarse o sentir lástima al notar unas presencias detrás de ella, llevándola a girarse por instinto preguntandose quienes serían o que necesitaban.
Perfectamente pudo distinguir a su padre, pero no dio a reconocer la otra figura que por su olor era familiar en algo; además de presentar unos grandes indicios de entusiasmo o alegría aquel sujeto, algo que la hizo confundir aún más.
Sonia volvió la mirada a Rócar mientras caminaban cerca de la entrada al nido.-¿Cómo empezamos para hacer que crezca la posibilidad de hacer un trato con la Reina?-; era su primer día entre los hermanos de Rócar y apenas empezaran a hacer algo para conseguir la ayuda necesitada.
Su mente mantenía ideas como; aprender las tareas diarias del recinto como colaboración mutua, pero apenas alguien se había atrevido incluso a alzar la voz para saber cómo llevar esto; era normal si se referían a los soldados cuya principal meta es seguir órdenes donde incluyan balas y estrategias de combate, no buscar paz en bandos donde principalmente está "el enemigo".
Sonia sabía que aún era temprano, apenas habían pasado unas horas desde que habian despertado; pero, cada segundo que pasaba, para su mente era un segundo más desperdiciado; llevando consigo una pequeña pizca de miedo a condenar a todos por sus ideales. En el fondo sabía que estaba en lo correcto, pero no significaba que no pudiera llevar a crear un gran error con sus pasos.
Rócar la observó unos segundos para volver la mirada al frente mientras la conducía a la salida. Sonia notó el cambio de temperatura y humedad. Era mucho más agradable el exterior, ayudándola a llevar el suficiente oxígeno a su cabeza, dándole algo de calma a sus pensamientos.
Dando un último suspiro, llevó los ojos a su pareja que se encontraba enfrente a ella, a una distancia de un metro y medio de separación;-Aún es muy temprano para las preocupaciones, lo mejor es reunir a los demás; os debo informar de algunas normas, aún falta algo para la primera comida y no empieza nada hasta que se haya cumplido- dijo el macho con la voz más calmada del mundo para ella; asintió decidida con una sonrisa para volver al interior acompañada por Rócar a su lado.
Consiguió limpiar la herida sin dislocarse la mandíbula, la fuerza con la que había estado presionando sus dientes, le había llegado a probocar un dolor intenso al relajar los músculos una vez terminada la tarea de untar en alcohol el pie.
Ahora se mantenía ocupado cubriendo su pie con las vendas limpias encima de las gasas que cubren su abertura recién desinfectada. Unos segundos después, tragó un antibiotico para evitar futuras infecciones; llevando el calmante a su vista, se paró unos segundos observando la etiqueta para mirar a Charlie que se encontraba sentado en la entrada del pequeño hueco o nido individual, observando el movimiento de los demás seres.-Charlie, miramé- el ser giró al momento su cabeza, intentando averiguar lo que buscaba el capitán; su cara estaba marcada con heridas semiabiertas en proceso de curación en un principio se olvidó del daño en su ahora nuevo compañero y escolta; solo por el hecho del dolor con el que estaba aguantando, le hizo olvidar algunos asuntos. Volviendo la mirada al autoinyector, pidió que Charlie se acercara a su lado.
Este sin hacer ninguna pregunta, utilizó sus cuatro extremidades para sentarse a su lado. En silencio, se dejó hacer por el capitán; John, mojando una gasa con un poco de alcohol, la llevó a las heridas del ser, recibiendo unos cortos siseos que apenas volvieron a los pocos segundos de curación.
Charlie llevaba de vez en cuando los ojos a los de John, se mantenían fijos en aquellas heridas que atendía con toda la concentración que podía expresar su rostro. Charlie apreció aquel momento de cuidado, los años sin contacto de ningún tipo de afecto habían vuelto a su mente, creando pequeñas lágrimas que John secaba con alguno de sus pulgares para luego volver a la tarea principal.
Una vez que desinfectó su cara tanto como su pecho, llevó la mano al calmante para volver a mirar al ser a la cara. Sus heridas estaban bastante bien comparado con él, su cuerpo era mucho más fuerte de lo que creía; demostrando, además, una curación bastante rápida. Se preguntaba si era buena idea darle algún antibiótico para evitar el crecimiento de bacterias, pero no era totalmente seguro que el organismo de Charlie aceptara los medicamentos.
Así que sin romperse más la cabeza, pensó que cuando llegaran a la nave, en la bahía médica se podría ayudar o investigar un poco más su salud.
Guardando la medicación, una cabeza humana aparece en la entrada, creando un momento de sorpresa en los rasgos del capitán;-Señor, me han comunicado que le informe que se va a hacer una reunión al exterior con el grupo-, John al segundo asintió lentamente mientras aceptaba la información, iba a despedir al chico pero antes de que se diera cuenta, el marine ya no se encontraba en la entrada.
Su cuerpo mantenía una pose recta y tranquila para los demás soldados que se encontraban sentados es la hierba a pocos metros de la entrada, pero su mente era otro tema; si su cerebro fuera un ser con inteligencia propia, puede que minutos antes hubiera salido a golpes de su cráneo por la gran tensión y nerviosismo de aquel momento. Observar a todos los que la seguían, le hacía recordar que todo error caería sobre gente inocente que no le gustaría ver sepultada por no llevar bien las cosas; ese miedo aún seguía en ella y aún más al no tener al lado a Rócar, ya que su presencia calmaba algunos terrores simplemente por su olor o gestos.
Sabía que su pareja debía comunicarle a la Reina que se encontraban en el exterior para recibir por su parte toda la información necesaria para saber cómo manejarse este tiempo en la colonia, intentando no dañar nada que tenga que ver con la salud y la comodidad de la gran familia.
Apenas existía algún ruido, solo se podía centrar en la voz de los marines mumurando cosas, cuestiones, o preocupaciones mientras las vibraciones de la brisa le retumbaban los tímpanos recordándole, que aún no se ha hecho nada desde que ha abierto los ojos desde esta mañana.
El sonido de fondo fue contaminado por el pequeño retumbar de unos pasos acercándose a un paso casi rápido a donde se encontraba. Miró a su lado para ver la figura de Rócar colocarse a su lado con la espalda recta de la misma forma que ella se había mantenido en todo ese tiempo.
Su presencia le quitó toda aquella tensión que se estaba acumulando en su pecho hacía un rato. Era sorprendente para ella lo rápido y lo bien que había avanzado la relación; la confianza, la seguridad y el cariño era tan alta que la denominaría inhumana, no recordara sentirse tan cómoda con alguien que aún encima no era un humano, pero era superior en interior, eso sin duda.
Su mirada estaba tan obsesionada en el cuerpo de Rócar que ni se dio cuenta que John se estaba acercando con la ayuda de Charlie, que lo rodeaba con uno de sus brazos siendo de apoyo en el paso.
Una vez que llegó al grupo, la voz de todos se volvió más activa mientras se intentaba ayudar al capitán a sentarse, aunque fue esquivo en recibir más manos, le bastaba con Charlie a su lado. Sonia llevó al final su concentración al capitán que este sin ningún tipo de expresión le asintió para que comenzara lo que tuviera que llevar a cabo.
Carraspeó un poco para llamar la atención de todos, sobretodo del xenomorfo, para que empezara a traducir o comunicar al grupo.
Lurna se encontraba paralizada, su padre emitía un entusiasmo que no llegaba a comprender, ya que a su lado se encontraba un xenomorfo que por lo que parece, debería de conocer de algo; pero, ni sus cicatrices, ni su aspecto le era familiar; lo único que le era familiar en ese momento era su olor.
Aquel aroma, le hacía sentirse una cría de nuevo; la llevaba al pasado sin entender el porqué o el dónde se encontraba el sentido de todo aquello. Fue tal su ensimismamiento en aquellas sensaciones tan tranquilas, pero a la vez perforantes; que ni se dio cuenta que el xenomorfo se había puesto a observarla más de cerca mientras llevaba una de sus garras a un lado de su cara.
Estuvo unos segundos observando sus facciones, cuando él acercó el hocico a su cuello para captar el aroma, el movimiento llevó el rostro de Lurna al hueco entre en cuello y hombro de aquel nuevo visitante, pudiendo captar su aroma; en ese momento su cabeza tuvo que soportar un dolor agudo, la información que aquel olor llevaba consigo era suficiente como hacer retorcer su mandíbula. Demasiados recuerdos, tantas sensaciones tapadas por el manto del tiempo. -Has crecido mucho desde la última vez que te vi-, en ese momento las lágrimas hubieran adornado sus párpados y rostro, si no fuera que carecía de ellos. La voz, los recuerdos, su aroma; aquellos sentimientos que en el pasado habían sido arrebatados. Todo aquello se unió para darle una respuesta que nunca se había esperado que llegaría. Sin pensarlo más, abrazó lentamente pero con firmeza a Ético, lo recordaba, recordaba a su padre al que creía fallecido.
Ético llevó sus garras tanto a su espalda como a su cabeza.
El silencio que cubría el abrazo le era insufrible, el hecho de no poder decir nada la desgarraba; cuanto tiempo se había culpado, cuanto tiempo había deseado arreglar todo, cuanto tiempo deseaba poder perdonarse, disculparse. Empezó a temblar llevando a que Ético la sujetara con má fuerza. Su boca babeaba ante las náuseas que la estaban consumiendo, aquel dolor interno mezclado con alegría infantil, era tan difícil de soportar que extendió una zarpa a su otro padre para que este se acoplara al abrazo.
El calor era cálido, apaciguador, pero no podía acabar con aquel grito en su interior. Se hundió aún más en el hueco del cuello de Ético para soltar gimoteos largos pero vibrantes sustituyendo a los gritos de agonía que apenas podía soltar al tener la garganta cerrada por todo lo que estaba sucediendo.
Todo aquello cesó a los minutos, pero para ella fue una eternidad. Ético, empujándola suavemente, llevó su rostro frente al de su hija; se quedó observandola para recibir un dolor punzante en su alma a los segundos, -Lo siento-, la voz de Lurna fue casi un susurro lleno de sufrimiento, apenas demostraba fuerzas para poder hablar y fue capaz de quitar el aire de los pulmones a su padre. Ético unió su frente con la suya para traspasar todo aquel amor que tanto añoraba volver a darle.
Todo aquello era visualizado por la Reina.
-Desde hoy seréis instruidos por un grupo de zánganos, o más bien el xenomorfo típico que conocemos. No se podrá elegir tarea por uno mismo hasta que la reina haya cogido confianza y así lo permita. Tenemos tener claros que existe una jerarquía; clase baja, zángano; guerrero, clase media y clase alta, reina. Cuatro rangos o tareas, mano de obra, guardería, guardia y cacería.-
- La mano de obra se ocupa de la construcción o reparación de algunas partes del nido como puede ser donde dormimos etc; los zánganos de clase más baja se ocupan de esta sí o sí.-, Sonia llevó los ojos a todo el grupo que estaba atento a cada palabra que soltaba a partir de la información que le estaba dando Rócar. -Guardería, ocuparse de las crías o asegurarse de su adopción, también ocupada por los zánganos. Ahora la guardia o la acción de proteger la colonia, más hacer las guardias por la noche, principalmente son los guerreros quien se ocupa de esto; aunque no se niega ningún zángano si es necesario. Y por último, la cacería, al día se necesitan salir dos veces por alimento, unos dos grupos formado tanto por guerreros como por zánganos irán a traer carne fresca. Con todo esto, la mayoría de las actividades son iniciadas después de comer, que por cierto; será dentro de poco-, el silencio engulló a todos.
Sonia no sabía cómo seguir hasta que una mano la sacó del apuro, era uno de los soldados que parecía no saber como empezar, tampoco a hablar y aún menos mirar con ojos tranquilos a la situación; ella lo invitó a preguntar, -¿Sabes cuánto tiempo tenemos para que decidan algo?, no podremos estar aquí mucho tiempo, tendríamos al otro grupo desesperado si consiguen la nave antes de tiempo-. Sonia sintió un nudo en el estómago, no sabía que contestar a eso, las naúseas comenzaron a invadir su garganta, cuando Rócar interrumpió su tensión contestando su respuesta a su mente. El silencio fue eterno para todos, y aún más al observar el rostro de la científica, se había puesto algo pálido incitando a algunos a compartir aquella tensión, -Dos semanas...pueden aceptar o negar el trato antes, pero dos semanas será el tiempo en el que podremos modificar los futuros hechos-.Otro silencio incómodo se apoderó de la gente.
-Todo saldrá bien-, Sonia se asombró al escuchar de repente al capitán. Este mantenía la cabeza alta demostrando que intentaba dar algo de seguridad, -Hemos pasado cosas peores, esto solo es trabajar en equipo y en eso ya estáis más que formados. Sé que sois muchos principiantes en esto; pero, debéis adaptaros y podremos salir de aquí tan rápido que lo tomaremos por vacaciones-, aquello último creó una pequeña risa a todos quitando las tensione sobrantes. La paz volvió a la mente de Sonia para dar la idea de comer algo mientras esperaban a que llegara la hora de trabajar.
Todos aceptaron compartiendo lo que tenían cada uno en sus mochilas. Sabía que la comida que llevaban consigo no duraría mucho; acaso, que se les permitiera cocinar parte de la carne perteneciente a la colonia, suponía que con el tiempo aceptarían el compartir algo de sus sobras o almacenamiento.
Rócar observó a los demás compartir objetos envueltos en algún tipo de material brillante que al abrir, mostraba en su interior por lo que parecía algo comestible para ellos, ante la escena le dio la respuesta a Sonia sin darse cuenta que ella ya pedía aquella información. -Me comunicó la Reina que podréis obtener carne a la hora de comer, siempre que queráis; pero, apuesto que no tragareís aquello crudo-, Sonia le devolvió una sonrisa, Rócar ante aquel gesto tan gratificante para él, acercó su rostro al de ella; pero apenas pudo rozar la nariz con su pareja cuando vio en ella una mirada de preocupación. -¿Y qué hará Junior?-, Rócar apartó el rostro lentamente para volver a su postura recta de antes, se notaba que el volver a su hogar lo ha hecho sentir más seguro -Podrá aprender o acompañarnos para que se acomode a la colonia, aunque también puede estar en la guardería mientras alguien lo vigila o nosotros mismos. Lo que él desee o sea necesario-.
Sonia asintió sin la más mera preocupación en su rostro.
Robin había seguido a los demás una vez que acabó la pequeña comida con el grupo; hacia la colonia. Se encontraba algo nervioso ante las miradas de todos los seres de aquel lugar, en todo este tiempo se llegó a acomodar a la presencia de la pareja de su amiga más su hijo adoptivo; pero aquí superan la incomodidad, demasiadas cabezas de las que estar pendiente; todo trabajo que ejecutara, sería juzgado por aquellos seres. La presión de aquella idea le hacía sentir de todo, excepto persona.
Al final, como dijo Sonia, había un grupo de zánganos enfrente de ellos. Sonia tando como Rócar, los acompañaban al ser los traductores facilitando las actividades de este día a los demás.
Lista de música:
Por si a alguien le interesa, yo amo escribir escuchando música, y por meter algo más comparto las canciones con las que he creado este capítulo.
"Aligned with titans por JT Music"
"Ha-ha- Faina"
"Mario Bros-Remix (Chil Trap)"
