Capítulo 23:

La verdad

Lurna no podía creerselo, hacía poco que su querido hermano había vuelto con ellos, y ahora le estaba informando con que se iría de nuevo para posiblemente, no volver a verlo.

-Voy con vosotros, no puedes irte de nuevo sin mí. No es justo-; apenas podía contener los gemidos de angustia que le creaba aquella situación. -Lurna, necesito ayudar a Sonia con esto; además, sabes que no puedo estar sin ella. Tú debes quedar aquí, debes ayudar a la Reina con el nido.-; Rócar la intentaba tranquilizar dando parte de apoyo con su suave voz; pero, aquello le estaba siendo bastante duro.

Mientras tanto, la mente de Lurna estaba trabajando duro, para no derrumbarse ante todo esto. Rócar, su único hermano verdadero, su salvador, su familia. Lo fue todo para ella, y ahora se marchaba, para a saber cuándo volvería, y eso si es que sobrevivía. No podía soportar la idea de verlo acorralado entre tantos humanos. "¿Por qué debía seguir a esa humana?"; "¿acaso ella podrá eliminar todos los años de abusos en este mundo?". No quería aceptarlo.

-Perdí a mi colonia por ellos, ¡mis padres están dañados tanto físicamente como mentalmente!, ¡Y AHORA QUIERES IR A SU NIDO CON ELLOS!. ¿¡ACASO NO SABES CÓMO ACABARÁS?!- Rócar se mantuvo en silencio, sufriendo internamente por tener que ver a su hermana pequeña verla de esta manera. No pensara que fuera a ser tan duro dar la noticia. -No quiero perderte-; la voz de su hermana se había suavizado de golpe.

Eso fue suficiente, Rócar respondió al momento llevando sus manos a los lados de la cara de Lurna; quería que estuviera atenta a sus palabras, en su enlace llevó entre sus palabras vibraciones suaves para calmarla; -Escuchame, estoy tan asustado como tú o incluso más. Pero lo hago por vosotros, si han podido, hace miles de lunas en arrasar con una colonia, lo podrán hacer con esta. Sé que te han hecho mucho daño, pero estoy vivo, tus padres se han vuelto a reunir gracias a ellos, y en este tiempo han demostrado ser más de lo que pensábamos. Pero, ante todo, solo quiero que seas feliz, que vivas lunas enteras sin el miedo de si mañana será tu último día. Amo a Sonia como mi pareja, amo a Junior como mi hijo y te amo a ti como mi única hermana...No puedo prometerte que vuelva en poco, o incluso solo volver; pero lucharé por vosotros, también me será duro estar sin la Reina; pero, se que lo harás de maravilla. Estate con tus padres, ahora le toca a ellos cuidarte. Si tengo la oportunidad de cambiar estos abusos por una posible vida en paz para nuestra especie, lo deseo intentar-; Lurna lanzó los brazos alrededor de su cuello.

Si tuviera voz, si pudiera llegar a tener voz; ahora mismo estaría gritando, llorando, haciendo oírse a los cuatro vientos que esto era horrible. Amaba a su hermano con todo su corazón, su felicidad estaba en él, todos esos años disfrutando como una cría a su lado. Todos esos años aprendiendo a cazar a su lado, disfrutando de los juegos con los demás de esta colonia. ¿Ahora que podía decir?; su infancia, su pasado, su amor fraternal se iba con él. -Prométeme que volverás-. Lo necesitaba decir.

Rócar intentó negarse pero era cortado por ella. -Tengo que asegurarme...de que volverás. No niegues una promesa a tu hermana...por favor...¿volverás?-; sin dar más vueltas, unió la frente con la de Lurna. -Te lo prometo, volveré a tu lado y volveremos a ser una familia-; la promesa fue acompañada por un silencio horrible. Aquella duda, de si se hará realidad, solo podrá responderla el tiempo. Lentamente, los recuerdos le embriagaban la mente a ambos, todas sus charlas, risas, discusiones. Sin duda la iba a echar mucho de menos.


La nave había conseguido aterrizar la noche del día anterior. No les fue muy difícil a los pilotos encontrarse con la señal de sus demás compañeros, más el capitán gracias a los walkies y con el propio localizador que rastreaba la fuente de aquellas señales que emanaban de aquellos dispositivos.

Ahora mismo, Sonia observaba al lado de John, como esta estaba siendo abastecida de alimentos, sobretodo carne. En un principio le sorprendió que el capitán comunicara que necesitarían más reservas de las que ya tenían. Pero un dato que nunca se le pasó por la cabeza fue recordado por John aquella mañana. -Tenemos unas veinte toneladas de carne en el garaje. Tenemos suerte que este mida la mitad de nuestra nave; pero hemos tenido que dejar fuera alguno de nuestros vehículos más pesados por si acaso-; Sonia cerró por un momento los ojos, intentando hacer cálculos; -Eso es casi la mitad de un año alimentándose solo de un humano adulto-.

John se volvió a ella ante el comentario, -¿Me estás diciendo que tu "amigo" no podrá aguantar solo con eso?-; al momento supo que debió de haberse guardado aquella palabra como definición tosca de lo que era ese ser para la científica, pero no tenía el humor de llenar tanto el almacén como el garaje de más alimentos. El almacén no tenía más de diez metros, pero las cestas que habían utilizado más algún que otro bidón vacío ocupaban casi todo ese espacio, por ello el garaje fue también usado como improvisación; pero no llegaba a llenarlo ni al diez por ciento. Igualmente, al no ser una nave de carga, muchos tuvieron dudas, por ello consiguieron bajar algún que otro vehículo blindado.

-No, le irá bien. Aquí están adaptados a una vida tranquila, con solo dos comidas al día lo llevan bien. Él, con lo poco que tendrá que hacer, aguantará con eso, además de si se acaba la carne; podrá alimentarse de lo que haya en la cocina y almacén. ¿Los vehículos, deberíamos de preocuparnos?-; -No, le hemos quitado todo el combustible; además, podemos decir que se quedaron en tierra por culpa de prisas y del propio peligro en la misión-.

Sonia volvió la mirada al cielo, ya estaba anocheciendo; sabía que dentro de poco podrían subir a la nave. Solo faltaba acabar de colocar la comida, y despedirse de la Reina.

Todo era tan raro, nunca pensó que todo lo que acababa de ocurrir durante estas semanas fuera real. Parecía que todo había ocurrido de golpe, apenas dándole tiempo para procesar las cosas o incluso sentir que estaba en aquel momento físicamente.

Ahora, con sus pies volviendo a tocar la rampa, las dudas invadieron su mente; estaban cerca de hacer bien las cosas; pero, ¿a qué precio se pagará todo lo que ocurrirá desde ahora?. Sin darse cuenta, su hijo intentó llamarlo, su preocupación llegó a invadir la mente de Junior. Este estaba a su lado cogido de su mano derecha.

Sonia, sin intención de asustarlo más, se acuclilló a su lado para calmarlo. Su hijo, no llegaba a tener el más mínimo rasgo humano salvo por sus pies y algo su cuerpo, pero lo que le faltaba en aspecto, su corazón lo cubría, haciéndolo el niño más humanizado que jamás había llegado a ver. Lo amaba, sin duda, estaba orgullosa de él.

Juntos volvieron la mirada a la boca de la cueva, para en un silencio mutuo, despedirse de aquel lugar. -Venga, tu padre más el tío nos estarán esperando dentro-; aquello ánimo algo a la cría, lo suficiente como para que tirara de su mano hacia el interior del gran vehículo.


-¿Todos listos, Alan?-; -Sí señor, nadie en tierra. Los últimos han sido Sonia más Junior-. John asintió ante la información; Le había pedido a Alan que fuera el que se ocupara de registrar a la gente que entraba, sin dejarse a nadie.

-Dile a los demás qué deseo una reunión en el comedor una vez que pongamos el piloto automático-; una vez que Alan fue ha hacer lo que se le pidió, John vuelve la mirada al compañero que se encuentra tras suyo. -Charlie, ven conmigo. Dentro de poco despegaremos-, el híbrido asintió sin pronunciar ni una sola palabra.

¿Charlie?, no pudo dejarlo al final en el nido. Cuando supo que se irían sin él, lo mantuvo insistiendo poco más de una hora hasta que al final aceptó. Por ello, se necesitó almacenar un poco más de comida vegetal como fruta. Él tanto como Rócar tendrían un papel importante en este viaje.

No les llevó mucho llegar a sus habitaciones. Se encontraba en buen estado para haber sido abandonada por varias semanas. Como se supuso, la misión llevaría desde un principio algo de tiempo, por ello los camarotes.

No muy lejos de su cama, se encontraba un armario; cuyo interior fue expuesto al abrir sus puertas. Había varias pilas de ropa, entre ella, se encontraba rebuscando algo que le fuera ser cómodo a su amigo. Al fin, había encontrado unos pantalones algo amplios, eran de trabajo, con estampado de camuflaje. Los había traído de casa para pasear por la nave si es que no le entraba el sueño y no ir con pijama si es que ocurría alguna emergencia.

Volviéndose a Charlie, le da la prenda para volver al armario. Como sabía, nunca traía un pantalón ancho sin una camiseta a juego para pasar las tardes a gusto. Era una camiseta con el logo de Queen; hacía más de cuatrocientos años que aquel grupo había muerto en el mundo del espectáculo, pero aún seguía en los corazones de la gente. Era casi tradición pasar de padre a hijo la existencia de aquellas canciones con las que se habían criado, incluso cientos de años después de su ida.

Giró su cuerpo para reencontrarse con un Charlie confuso, intentando saber para qué servía aquel objeto tan raro en textura que le habían llegado a dar. En un momento, se fijó en la prenda del capitán, intentando averiguar por sí mismo, si servían para lo mismo. -Ven, te ayudo-.

John se acercó a Charlie mientras dejaba la camiseta encima de la cama. Agachándose, le pidió que elevara un pie a la abertura del pantalón. Charlie, buscando equilibrio, apoyó sus manos en la espalda de John; elevó la pierna. Si no fuera porque no quería acabar con cerca de cien kilos encima, no hubiera mantenido toda su concentración en aguantar todo aquel peso en su columna.

Una vez que ambas piernas fueron cubiertas, John fue subiendo su cuerpo con los pantalones; desgraciadamente, no pudo cerrarlos bien. La cola hacía que no cubriera más de la cintura.

Llevo las manos a los botones del pantalón; después de abrir el segundo botón, pudo ver el principio de la ranura de su amigo. Sin darse cuenta, aquel recuerdo volvió a la mente. "¿Enserio que estoy bajandole los pantalones a un híbrido?"; su mente lo intentaba procesar, pero en vez de ayudarlo a seguir, creó que apenas pudiera mover bien las manos. Ya estaban húmedas, "¿pero, por qué sudo?". Al fin había logrado desabotonar los pantalones, pero en el momento que los empezó a bajar, una gran mano se apoyó en uno de sus hombros. En el fondo no era raro que su compañero buscara apoyo; pero aquello lo dejó paralizado. Sin poder evitarlo, su mirada estaba enfrente de aquella cintura, sin dedicarle más tiempo subió la mirada para encontrarse con la de Charlie. En sus ojos pudo leer una pequeña preocupación y ..."no, me lo habré imaginado". -¿Qué pasa amigo?-; -Se te ve algo...raro. ¿Te encuentras bien?-, la voz áspera del híbrido retumbó sus oídos de una forma inexplicable para él.

-Nada...no te preocupes hombre, molestias en el pie, sabes que lo tengo algo jodido. No te preocupes-, volvió al proceso de quitar los pantalones sin volver la mirada a Charlie. "Joder, ¿por qué me pongo así?, no es tan raro ver a un hombre desnudo, ¿verdad?". Sacudió su cabeza. Él sabía que no debería de perturbarlo de aquella manera ver aquel cuerpo. Había visto demasiadas cosas en toda su carrer; y si tuviera que referirse a atracción sexual, tenía que negarlo rotundamente. Aceptaba que llevaba semanas sin aliviar su cuerpo; pero, las mujeres eran el único género que podrían llegar a estar bajo sus sábanas. Así dicho, su exmujer, fue con la que formó a su querida hija; que en estos momentos, seguro que estaría esperándola en casa con su tía cuidandola. "No te machaques, son demasiadas cosas en tan pocas semanas".

No tardó mucho en poder quitar el pantalón, iba a necesitar unas tijeras para poder hacer la abertura.


Solo dos mesas de las cuatro que había en total, eran cubiertas con lo que quedaba de toda aquella tripulación.

Todos se encontraban a los nuevos planes de su capitán; se podía oler el nerviosismo por toda la sala, la incertidumbre a lo que ocurriría desde ahora era algo agobiante para todos.

Una de las puertas se abre para mostrar al capitán acompañado de Charlie. El híbrido tenía algo del respeto de la nave, era el que se ocupaba de llevar a su querido capitán sin ninguna queja; aunque en ese momento, John demostraba querer andar por sí mismo.

John se posicionó enfrente de las dos mesas, tocando casi con su espalda la puerta de enfrente. Su voz adorna el comedor al momento, callando consigo los susurros que habían estado acompañando el ambiente.

-Chicos, por fin hemos vuelto a nuestra nave; podremos volver a casa, pero sabéis que aún no hemos hecho nada más que empezar...Sé que estáis agotados, exhaustos; hemos perdido a buenos marines allí abajo.-; en ese momento, las miradas de algunos marines se posaron en el asiento donde se encontraba Rócar; eran miradas de desprecio, aunque alguna de duda o miedo se encontraba entre todas las demás. Esto no quedó desapercibido para John. -Sabíais desde el principio dónde nos metíamos; pero, en vez de gastar vuestro odio en nuestro ahora amigo; por qué no lleváis ese odio a Weiland...Ahora debo informaros sobre esta realidad-; John, en el fondo no veía a Rócar como un amigo, pero tampoco como el enemigo de todo lo ocurrido. Aceptaba que en un principio fueron emboscados por aquella familia alienígena; pero, también fue el que les dio la oportunidad de vivir o no morir a manos de aquellas garras. Por no decir que pudieron ver el lado oculto de la compañía.

-Desde un principio fuimos llevados ahí como otro experimento para ellos. Nuestro nuevo compañero; Charlie, al que todos conocéis como mi mano de apoyo o muleta. Era desde un principio objetivo principal de la empresa, y le importaba una mierda si viviaís o , por lo que parece, pueden tener empleados para diferentes usos. Nosotros éramos desechables...creo que otros harían del grupo traidor; necesito la verdad chicos. ¿Quién sería acompañado por Fernando-, los marines de golpe esbozaron gemidos de confusión. Caras se miraban al unísono intentando detectar si aquello era real, o mostrando confusión a otros marines. Nadie comprendía nada de lo que se estaba diciendo;. -No entiendo a que se refiere señor. Aquí todos hemos llegado con el mismo objetivo. Quiero decir; en todo este tiempo solo nos hemos ayudado-; llegó a comentar Helena, que se había quedado tan impactada como los demás. Sería fácil hacerse el tonto y no comprender lo que ocurría para esconder aquel papel. Pero se fiaba de aquellas caras; mostraban una gran consternación, un gran miedo a lo que había comenzado a pronunciar. Era difícil que todo el grupo traídos, si es que existía; hubiera caído entero. Aquí estaban todos los que pudieron llevar bien aquella situación allí abajo. Por no decir también, que el grupo entero, cuando los reencontró en aquella nave abandonada, se alegraban de verlo y se mantuvieron impactados a la hora de ver que lo que había dicho Fernando, sobre lo de su muerte, era mentira. Por ello su mirada se pasó en Fernando. Sin pensárselo mucho,hizo un gesto para que se acercara a su lado.

Una vez al lado suyo, posó sus dos manos a los hombros mientras con una sonrisa irónica pedía que dijera aquella información privada del conocimiento de los demás.

-En un principio, comuniqué al capitán sobre un grupo de toda la tripulación; se ocuparía de atrapar al híbrido. No existe equipo traidor. Desde un principio, todos eraís fundamentales para esta misión. Las cápsulas del sueño mantenían un inyector automático. Ahora mismo os encontráis con una pequeña cápsula en el cuello. Esta será absorbida por el propio organismo; pero, su función que no se sí se ha cumplido, su efecto ya ha sido consumido. Este era expandir una especie de feromonas provocando un olor atrayente a su principal objetivo- dijo señalando a Charlie. John giró de golpe la cabeza.

-¿No habías dicho que irías con un grupo informado?, ¿acaso me estás contando que aquí todos somos inocentes?-; la cara de John se había puesto roja de ira. Pero poco le importaba a Fernando haber dicho aquella realidad. Era un maldito androide que solo había llegado a mentir en un principio para poder ver si podría ser perdonado o al menos remediar su error. Pero, sabía que no valdría la pena negar la realidad.

-El grupo traidor lo inventé como aseguramiento de no crear un gran daño en el estado psicológico de la científica, como también evitar la posible destrucción de mi cuerpo tan rápido. Volviendo a lo de antes, si me permite capitán-; Fernando, seguía manteniendo aquella mirada sin expresión; esto más aquellas palabras hicieron que el agarre de John se apretara entre sus hombros, pero no le impidió el seguir hablando. -Esas mismas feromonas fueron igual de activadas en el interior de la nave, principalmente en mi habitación. Esta nave sería su principal transporte para llegar automáticamente por madre al punto de entrega-; las miradas cayeron entre odio y dolor; la decepción estaba por todo el lugar. Pero su vista se paró solo en una persona. -¿Dónde sería ese lugar de entrega-; John apretó el agarre en sus hombros; pero su mirada seguía fija en aquella mujer. No sabía cómo llamar a lo que sentía, siempre deseó protegerla, salvarla de aquel destino que aún no estaba listo para comentar. Pero, ¿valía la pena?. "Creo que la...amo, pero, ¿acaso deseará estar conmigo?, ¿me perdonará?" esos pensamientos se esfumaron de su procesador a los días de sentir el aislamiento; el verdadero odio de la persona que creías que te importaba. Aquel mundo suyo ya destruído, había sido pulverizado por completo al recibir de su amada compañera de laboratorio, un rostro lleno de odio y asco, al punto en que llegó a apartar su mirada de él. Así habían sido esas últimas semanas, solo desprecio por parte de todos, Sonia lo estuvo ignorado todo el tiempo desde que volvieron a verse. ¿Qué motivo tenía seguir funcionando, para lo único que deseaba su mente de hojalata, lo despreciaba?; no deseaba lo mejor ni lo pero para ella, solo no verla. Solo no tener que recordar su fracaso en su única emoción o esperanza. Así que sin más rodeos, dio la respuesta que todos esperarían.

-A nuestras instalaciones, volvería al lugar de inicio-; John no sabía si ostiarlo o gritar. Eran carne de cebo, el eslavon más bajo de aquella empresa, solo acompañado de protección, armas, entrenamiento, y con grandes posibilidades de desaparecer del mapa. Eran al principio cerca de sesenta marines a bordo, no entendía aún como habría hecho Charlie para zafarse de tantos, pero se encontraban estudiando la zona, "supongo que hubiera ido al punto más concentrado en feromonas, que sería sin duda la nave". -¿Acaso sentiste algo al rededor de nosotros, Charlie?-; el híbrido lo miró por un momento, toda la atención que mantenía el androide había pasado en pocos segundos a Charlie.

-Sí John, pero era algo leve. Igualmente, pudiste dejar un rastro al principio; pero, después de nuestro primer encuentro, me fue difícil hacerle caso. Ahora mismo no noto nada, ni en nadie ni en este lugar-; la gente soltó gemidos de sorpresa ante lo dicho. Charlie admitía que en un principio, si no fuera por el entretenido conflicto que hubo con el capitán, al terminar aquella faena habría seguido el rastro. Llevaba tiempo sin abandonar aquel lugar, pero aquel aroma era algo nuevo, algo raro que no sabría explicar. -Pero es Charlie, no iba a pasar nada con él; es lo más amigable que hemos encontrado ahí fuera-, comentó Alan, que al momento llevó su rostro a donde se encontraba Rocar para soltar por lo bajo "tú también".

-Si no hubiera pasado algunos...imprevistos, habría matado a John. Intentaba sobrevivir, no sabía que fuera pacífico. Después de eso podría haber seguido el rastro sin problemas. No tenía nada que hacer, y hubiera sido un buen entretenimiento haberlo seguido-. respondió Charlie, creando una pequeña sorpresa en sus conocidos, salvo en Rócar.

-Fernando, la verdad. ¿De que estaba compuesta esa mierda?-, John aún mantuvo sus manos en aquellos hombros compactos. -Feromonas de apareamiento, por parte de xenomorfo; no era una cantidad muy alta como para enloquecerlo o confundirlo, pero sí lo haría curioso. Lo de utilizar la colonia de su madre fue un intento anterior; pero, sería complicado que pasara desapercibido el olor en la nave o en vosotros. Necesitábamos algo sutil pero notable para el espécimen; y si pensáis que eso podría haber atraído a un xenomorfo. Estáis en lo cierto, pero sería escaso el número; o inexistente. La Reina no dejaría que su jóvenes se vayan tan lejos de la colonia por solo apareamiento.-; John no pudo evitar que el corazón le diera un vuelco, se estaba poniendo enfermo ante toda esto.

-Ya que estás tan sincero, ¿acaso es verdad que he entrenado por años a marines llevados a morir como incubadora?-; la mirada de Fernando apenas cambió, -¿Fue Sergio, verdad?...Sí, a veces Weyland no tiene tiempo de encontrar a gente dispuesta a caer en sus contratos y de paso mantener un buen físico. Cuanto mejor es el progenitor, mejores crías nacen-; no se pudo evitar soltar gestos de sorpresa como asco. -Pero hay buenos soldados que han sido instruidos por el capitán y aún siguen trabajando con la compañía sin problemas. No me creo que dejen morir así de gratis a sus trabajadores- uno de los marines soltó enfurecido. -¿Tú crees que Weyland haría un error así?; no pueden dejar que se sospeche porque grupos enteros desaparezcan; por ello, dejamos que una mitad sobreviva o los mandamos a otra parte con otras misiones. Luego puede existir el típico que suelta un...como se dice, chantaje emocional hasta que se le deja vivir con un número de condiciones-.

Al final soltó aquellos hombros para apartarlo, ya no podía más, iba a destruir a esa máquina. Cerró sus puños tan fuerte, hasta dejar los nudillos blancos. Hizo impulso; pero nunca llegó a tocar al androide; sino que llevó todo la fuerza de aquel golpe a una de las mesas. El golpe fue seco y sin rebote, dejando una pequeña abolladura en el material metálico. No quería mostrarlo, pero temía que en aquel momento, se hubiera roto la muñeca. Había hundido su cabeza, llegando casi a tocar la mesa. Todos se encontraban impactados, Sonia entre otros intentaban aguantar las lágrimas. Otros como Alan, se encontraban llevando toda su rabia al androide. Pero aquella incomodidad que se había apoderado del comedor, fue algo apaciguada al volver a ver a su capitán de nuevo en su postura recta de siempre. Su voz mostraba un gran dolor, pero intentaba camuflarla inútilmente para sus soldados.

-Ya tenéis confirmado que Weiland Yutani, nos tenía preparada una gran bienvenida. Así que, sabréis que estaremos en el punto de mira para la próxima... Inten...Intentaremos llevar las cosas desde dentro lo mejor posible, para no aumentar sospechas; pero, desde ahora, tenemos un almacén y un garaje que congelar. Tenéis una hora para concentrar parte de la potencia de la ventilación en aquella zona. Os aconsejo que cerréis las compuertas de ventilación de las habitaciones que no vayan a recibir esa fuerza de aire. Luego de que pase la hora, os llamaré para volver aquí. Yo me ocuparé de mi muñeca-; con todo dicho por ahora. Pidió a Sonia que lo acompañara a revisar la herida, más que otros se ocuparan de encerrar al androide en una habitación, mientras sea vigilada.

Notas de autor:

Espero que os haya gustado, siento el giro de los acontecimientos, espero que no sea tan ficticio o infantil; pero creo que era lo mejor para lo que tengo preparado. Igualmente, tengo el siguiente episodio por la mitad, estará listo en un par de días. Gracias por vuestra atención.