Capítulo 24:

Resonancias y ropa prestada

La muñeca había sido inspeccionada por Sonia. La placa de rayos x demostraba que sufría daños en las falanges de los dedos. Pero tuvo la suerte de no dislocarse la muñeca; o peor, romperla. -Tuviste suerte de que el material del que están hechas las mesas no es tan bueno como el de las paredes. Podrá llevar unas semanas en que se curen, pero puedo intentar mantener esa muñeca estable y antes de entrar a la cápsula, darte un estimulador para que al menos las células hagan su trabajo en la curación-; había comentado Sonia hacía una hora en una parte del laboratorio.

Ahora se encontraban todos de nuevo en el comedor; pues aún debía seguir informando de los planes que se tenían en mente para proseguir en el viaje. Pero antes de dar cualquier discurso, dio unas señales para que tanto Charlie como Rócar fueran a su lado.

-Chicos, desde hace una hora o más, ha sido activado el modo piloto automático. Osea, que volvemos a la Tierra " o eso creo"- Acabó diciendo por lo bajo sin que nadie lo notara. -Y en un principio la vigilancia que íbamos a proporcionar, era al menos para quitar miedos o imprevistos poco importantes; pero fui informado, por nuestro querido androide hace poco sobre su importancia en la vigilancia. Por lo que parece, las cápsulas carecen del despertar automático que Madre debería de activar en casos de imprevisto o llegada; esto sin duda es un gran problema; pues seremos vulnerables a este viaje acaso que no haya un verdadero vigilante para nosotros. Y seguro que la mayoría no deseará a Fernando cumpliendo con esa tarea. Por ello, nuestros nuevos compañeros serán los encargados de ocuparse de la nave mientras nosotros estemos durmiendo-; ambos seres no se sorprendieron en recibir la noticia. Les había sido comunicado aquello lo antes posible al saber John que Fernando era el encargado de cuidar la nave más sus pasajeros.

Pero aquello último era nuevo, sin duda la nave estaba hecha para llevarlos desde un principio a una muerte segura, o uso propio por la propia compañía. Pero también existía otro dato. Las cápsulas del sueño no estaban hechas para el tamaño de aquellos seres que superaban la estatura normal de un ser humano. Y aunque hubieran tanques especiales para ellos, no serviría de nada si tenían que fiarse solo de Fernando. Necesitaban sustitutos y ellos serían los ocupantes de aquella tarea.

Hacía unas horas que Sonia intentó discutir eso con el capitán; que ella se ofrecía a vigilante durante ese tiempo, pero ni ella ni nadie podría hacer tal trabajo. Eran humanos, necesitan comer una cantidad de alimentos y mantenerse ejercitados todo ese tiempo. Además de la locura que podrían obtener por las altas horas de soledad, falta de comunicación o entretenimiento por ese largo periodo. No era un viaje de una semana o un mes; eran dos años.

El XENO18 fue uno de los primero satélites en ser humanizado; gracias a los intentos de Weiland de orbitar otros planetas; se decantaron por probar en un satélite de buen tamaño. Ese objetivo era reconocido como "Ganimedes" La luna más grande de Júpiter y del sistema Solar.

Cuando se pudo dar una atmósfera y poder crear ríos más vegetación a partir de años de interacción humana y experimentos por la propia empresa. Se consiguió crear a "Ganimedes, la luna verde"; una réplica casi exacta de la Tierra. Aunque esta carecía de océanos; su superficie estaba invadida por la vegetación y grandes lagos.

A John aún le era un misterio como una simple luna sin una posición tan favorable para obtener calor, era tan cómodo en temperatura como la Tierra, "misterios de Weiland". Además de los días de luz. Su rotación había llegado a ralentizarse sin saber cómo con las décadas, creando que existieran horas de luz similares a la Tierra, aunque con ello también había aumentado el tiempo del giro de traslación, llevando a que hubiera como poco unas cuatro semanas de oscuridad, al ser tapada la luz por el propio gran planeta; tuvieron suerte de "aterrizar" en las primeras cuatro semanas de luz

Desgraciadamente, años después del descubrimiento de los xenomorfos. Por malos movimientos de la compañía o sus trabajadores, o eso se cree; el xenomorfo llegó a Ganimedes, multiplicándose con la población que existía por toda la zona. Luego de aquello; Weiland lo nombró como el XENO18 como un recordatorio de lo que había allí para los que sabían del tema. Pues, cuando la gente empezó a sospechar por la falta de comunicación con ese lugar, Weiland se las apañó para no crear terror; se hizo noticia que Ganimedes sufría de gases producidos de forma natural ante aberturas en el núcleo hacia la superficie mezclandose con el agua y contaminando todo manantial subterráneo llegando a ríos. La gente sin poder hacer mucho, aceptó las respuestas entre lágrimas ante la muerte de sus seres queridos; pero también había algún que otro grupo que no llegaba a fiarse de las propias palabras de la compañía, incluso llegaban a denominarlas como un cuento de ciencia-ficción. Pero si nos ponemos así, todo ya sería un cuento de ciencia-ficción; hace cuatrocientos años, el poder habitar planetas creando atmósferas artificiales sería algo impensable o imposible. No sería raro que en sus comienzos existieran problemas en los propios proyectos.

Pasando los años, Ganimedes fue explotada para capturar a esos seres, o como uso para los estudios en la ciencia; claro está, todo esto a espaldas de la humanidad. Los nidos como era de ver, fueron desapareciendo; las misiones en ella se iban reduciendo, hasta que ahora no era más que solo un recuerdo flotante de lo que había llegado a ser alguna vez. Su poco uso era para tareas de campo sencillas o eso se suponía.

-Por ello, intentaremos centrar toda la potencia del aire acondicionado más los conductos de ventilación para mantener casi congelada aquellas zonas. Ya se me ha comentado que se ha podido cerrar la mitad de las escotillas necesarias para que el aire siga la ruta necesaria. Pero deberemos tener preparado todo, al menos para que se inicie la bajada de temperatura hoy. No podemos dejar que la putrefacción siga avanzando. Recordar que disponemos de refrigerantes en las habitaciones de almacenamiento en los pasillos inferiores o donde se encuentra la corriente de energía. Será un viaje de por lo menos dos años, así que deberemos dejar todo preparado para nuestros compañeros. Mientras tanto, yo me ocuparé con Fernando de informarles lo básico de esta nave.- los marines se encontraban discutiendo el orden de las maniobras, pues apenas tenían una idea clara de cómo ordenar los pasos. John mantuvo su cara sería hasta que comprendió que sus muchachos no española rían hasta tener una idea clara, y eso señalaba a ayuda exterior.

-Os lo voy a poner fácil. Cerrar las escotillas de ventilación innecesarias de la cubierta de almacenamiento y garaje; deberán de trabajar al máximo el aire acondicionado más los conductos de ventilación. Colocar una bombona de refrigerante por cada ventilador, utilizar el abrir de sus válvulas a un mínimo. Con eso se podrá activar el máximo de cada sistema y podría ayudar al proceso de congelación. Yo me ocuparé con Madre de repartir bien la energía una vez que me aviséis; al menos para no crear sobreesfuerzo en sus sistemas principales. Luego os daré un aviso desde madre para reunirnos aquí de nuevo y cenar. Recordar, los sistemas están ahora mismo al mínimo, por ello tener cuidado-; Su capitanería en naves no era muy alta, por no decir que la mayoría de sus años como marine de Weiland, fue siempre en tierra; vigilando zonas necesarias o ocupándose de vigilancia en alguna que otra estación espacial. Pero, de las pocas veces que tocó una nave, siempre se informaba unos días antes sobre su funcionamiento o sus sistemas básicos. No le iba ser un inculto, al menos saber un mínimo.

Una vez que hubo aportado toda la información necesario, los marines empezaron a moverse a sus puestos.. Pero Sonia fue la primera en acercarse al capitán. -John, ¿podría llevarme a Rócar al laboratorio mientras te ocupas de enseñar a Charlie lo necesario?, me gustaría poder estudiarlo un poco.-; se mantuvo mudo por unos segundos, pero aceptó, ya se ocuparía de instruir al xenomorfo mañana, así podría explicarse mejor con un solo "alumno". Aunque, algo volvió a su mente. -Tienes permiso, pero también deseo que te ocupes de inspeccionar a Charlie después de la cena. Me gustaría saber como está en salud y si podemos hacer algo con esas heridas-; Sonia asintió con un pequeño brillo en los ojos mientras conseguía llevarse consigo a Rócar.


La estancia estaba en buen estado, había aprovechado para arreglarla una vez que había acabado con la muñeca de John. Pero igualmente, los marines lo habían dejado bastante decente antes de volver a pisarla. Cuando llegó con John por primera vez, para hacerle algunas radiografías, el laboratorio parecía como si en él no hubiera ocurrido nada, existía algún que otro abollon en la pared, pero le dio algo igual. Para lo que tenía que hacer, no afectaba el tener marcas en la pared.

Sonia y Rócar pasaron por una puerta llevándolos a la sala de operaciones. Esta estaba dividida por una pantalla de protección por si las cosas se ponían duras al proceder con algunos estudios. Aunque poco experimento especial podía hacer; pues, lo único que había llegado a albergar algo peligroso ya no estaba. Se trataba de la incubadora artificial que habían utilizado; parece que había sido retirada o eliminada del lugar. En ella había podido crear a Junior. Los resultados en ellas eran muy lentos.

La incubadora era una especie de huevo metálico con una ventana compuesta de un cristal de alta resistencia a los golpes. Su interior estaba lleno de carne más laringe de humano; esta se conectaba con una puerta circular que sería donde se conectaría al abrazacaras para la ingesta. Principalmente se componía de órganos traídos de donaciones procedentes de hospitales, ayudando consigo a sus investigaciones, investigaciones tapadas con proyectos secundarios beneficiosos para la humanidad.

Los tendones o órganos en la donación, eran de gente difunta por causas naturales. Desgraciadamente, este era un proceso muy lento, no existían tantas donaciones; pues se necesitaba del permiso de los familiares o de la propia persona antes de fallecer para poder extraer aquellas partes, impidiendo hacer estudios en masa; aunque Yutani decía que no necesitaba tal proceso en grandes cantidades; una mentira y una realidad a la vez.

Pues la ingesta en la incubadora podían durar años, ante la limitación de nutrientes en los órganos y también por la inclusión de sueros o químicos para que el proceso de putrefacción se ralentizara, siendo como un parecido con el sueño de las cápsulas; ralentizando la reproducción de las células, o su muerte, siendo tejido fresco por el tiempo que se necesitara. Pero también esas mismas sustancias, podían crear problemas en el feto; un ejemplo perfecto era Junior. Era un porcentaje muy escaso, en el que las crías que llegaban a nacer, consiguieran crecer como un xenomorfo normal. Igualmente, admitía que en esta misión tuvo mucha suerte al principio al crear tres xenomorfos normales en buen estado.

Y volviendo a la parte verdadera de aquella mentira sobre producción en masa; era verdad que Weyland, si pudiera crearía crías de xenomorfo sin parar. Pero los materiales para la fabricación de incubadoras había que encontrarlo, o comprarlo, luego fabricar las incubadoras y por último obtener abrazacaras. Se decía que en algunas estaciones espaciales se mantenían a reinas para la producción de estos huevos; aunque no estaba confirmado, sería una fabrica demasiado revolucionada como para estar sincronizada con las incubadoras. Pero también la criogenización ayudaba algo; además que existían varias bases de Weyland. "Puede ser que sí haya una fábrica bien sincronizada"; pero Sonia no mantenía tanta información, muchas de las cosas que había llegado a oír eran solo rumores dichos por científicos de su nivel.

Volviendo a la sala de operaciones. Sonia se ocupó de dejar espacio y traer una camilla, más otros objetos necesarios para su estudio. Quería dejar todo listo para después.

-Increible, tu organismo es tan complejo; pero a la vez tan simple. Nunca he visto algo parecido-; Sonia estaba observando maravillada la resonancia que había podido hacer con Rócar. De las pocas veces que había llegado a atender a xenomorfos, descubrió que eran imposibles de tenerlos quietos acaso que los amarraras con aquella maquinaria; aunque servía de poco, pues, era imposible poder pillarles una vena y introducir aquel líquido o hacer que se tragaran el mejunje o líquido de contraste; sobretodo el introducirlos en aquella máquina para la resonancia ampliada especialmente para ellos. Ni el intento se salvaba de que fuera complicado.

Y el material no era barato; pues, no hacía muchos años, los altos cargos en estos seres, pudieron crear sustancias necesarias para algunos estudios como la resonancia; haciéndolos adaptables a la acidez de los xenomorfos. Las pruebas con tejidos frescos de zánganos adultos han dado la evidencia, de que las agujas más sustancias creadas en los últimos años eran eficientes en sus organismos; el problema era probarlo y de los que pudieron obtener algún resultado, eran instantáneamente guardados para privacidad de los jefes de Weiland.

Volviendo a la pantalla, se encontraban las imágenes capturadas del propio organismo interno de Rócar. Mantenía órganos simples; corazón, pulmones, algo parecido a un estómago y órgano reproductor; esto último la dejó algo atónita además de roja. Pero sacudió antes de crearse ideas en la cabeza.

Por lo que parecía, carecía de aparato digestivo o al menos carecía de uno normal o humano; en vez de eso, daba la impresión de que el único órgano de digestión se comunicaba con su cuerpo. "Supongo que la sangre con la que estás compuesto, la compartes con ese órgano absorbiendo de paso todos los nutrientes que llevaran lo que te hubieras metido en la boca; disolviendo además cualquier materia" por ello la falta de heces o orina. Eso explicaba porque algunos de los zánganos que habían llegado a probar la fruta solo llegaban a vomitar o regurgitarla los que repudiaban el alimento. -Tú sangre deberá de ser la solución perfecta para disolver cualquier alimento. Tenéis un organismo perfecto-; recibió un gracias por parte de Rócar.


-Peso, ciento diez kilogramos. Altura, dos con diez metros. Longitud de lengua retráctil desde exterior, veinte centímetros. Lengua retráctil completa, treinta centímetros. Longitud de la cola, cuatro metros. Grosor de muñeca,...-; Rócar se dejaba hacer, apreciaba ver a su pareja inmersa en lo que estuviera haciendo; había observado como aquel malestar que la había llegado a consumir hacía unas horas, ya no existía en su mente, dejandole ver aquella sonrisa que tanto lo enamoraba.

En toda esta hora, siempre que podía, intentaba acariciar con su mano las de Sonia, o acercarla a su rostro para recibir el cariño que tanto anhelaba. En todos esos intentos, su pareja le daba una risa coqueta para luego robarle un piquito y volver a lo que estaba haciendo. Sin duda, le era impresionante poder ver su cuerpo con más detalle; aunque, esperaba que pudiera verlo desde otra perspectiva. Pero, aún no era el momento


-Pero cuanto has crecido...uno con treinta.; Junior empezó a reír ante los toques de su madre intentando medirlo con aquella cinta. Rócar en cambio, se encontraba sentado en la camilla observando de primera mano aquel momento familiar, madre e hijo.

Sonia estaba asombrada por el crecimiento y salud de su hijo. El investigar más su organismo y compararlo con el de su pareja, le hizo ver que estaba todo como debería. En la resonancia, sorprendentemente al igual que su padre, Junior se dejó hacer; se ganó un pequeño susto al notar la aguja; aún le era increíble ver aquel objeto tan fino aún entero después de llevar varios minutos entre aquella sangre corrosiva. Normalmente las agujas estaban creadas a partir de acero inoxidable. Las últimas hechas para este tipo de experimentos se decía que estaban fabricadsa con un acero inoxidable más fuerte del normal, y a la vez, este era cubierto por dos capas de dos tipos de aleaciones altamente resistentes a la corrosión; su aparición hacia solo unos pocos años.

Como lo suponía, las imágenes demostraban que no existían deformaciones o problemas internos de ningún tipo. Sin duda, su hijo crecería sano y fuerte.

Ahora, llevaba la cinta kilométrica que había usado para medir sus extremidades, hacia la cabeza de Junior. Pero, no pudo completar su estudio al ver como su pequeño salía disparado en dirección a la puerta al oír a su tío entrar por esta.

-¿Qué tal ena...Dios, cuanto pesas ya-; Junior rió entre el enlace de él y su tío, este había corrido hasta llegar a su lado para saltar y ser recogido por sorpresa en los brazos de Robin. -Sí, mamá dice que he crecido mucho. Y también mi cola, mira mira.-; dijo Junior mientras sujetaba su cola. Robin no pudo evitar soltar una carcajada. En el fondo, estaba tan afectado por todo lo ocurrido como todos los demás. Pero le era imposible no sentir amor ante la inocencia de Junior. Claro está, él no había estado enfrente de aquella escena. Comprendían que el pequeño tuviera una inteligencia y madurez superior a niños de su edad; pero, no significaba que quisieran que hubiera visto todo eso, ni meterlo en preocupaciones por tareas que no serían suyas.

-Pero mira, vaya cola tienes eh, no me había fijado que te hubiera crecido tanto. ¿Cuánto es?, ¿dos metros?-. Junior negó entre risitas; -Ya sé, cuatro metros-, Junior se rió ante las disparatadas cifras que soltaba su tío.

-Un metro cincuenta para ser exactos- ; contestó Sonia con una sonrisa. Robin, sujetando más fuerte en sus brazos a Junior, empieza a vitorear al niño; lleva la mirada a la cola, para con una "o" en la boca mirar a su sobrino. -Oh, un metro cincuenta, pero que me cuentas. Estas creciendo muy rápido granuja-; Robin había conseguido elevar a Junior por encima de su cabeza con la ayuda de sus brazos. -Mira mira, te voy a hacer tan alto como tu padre-. Mientras lo volvía a poner en el suelo, lo hizo girar para de nuevo elevarlo y llevar sus piernas entre su cuello. No era tan pesado como se imaginaba; pero, admitía que no le fue cómodo llevar un buen golpe de aquella cola en su cara. -Mira que alto estas. Eh Sonia, ¿es mi impresión o su hijo a crecido un poco?- esto provocó una fuerte risa de Sonia. Y aún más aumentó la alegría cuando Junior pidió que se acercaran a su padre. Robin dio un alarde de altura al xenomorfo adulto, creando una risa inocente en Junior; pero, aquel momento de presunción se fue cuando Rócar se elevó en su máxima altura dejando boquiabierto a Robin. -Lo siento, enano. Tu padre se gana el premio al más alto-; las risas del laboratorio fueron desapareciendo lentamente. Rócar decidió coger lentamente a su hijo de entre los hombros de su compañero marine. Junior sin pensarlo, alzó los brazos lentamente para dejarse atrapar por su padre. Con ello Sonia también se acercó agarrandose a uno de los brazos de Rócar, pudiendo ver a su hijo en el regazo de este.

Robin quedó como un espectador ante aquel momento. Era como si no existiera en ese plano junto a ellos; pero, no le fue incomodo. Al revés, pudo ver a una familia feliz de entre todo el desastre que se estaba acumulando encima de sus cabezas. Sin duda, no eran una familia normal es aspecto, ni en actos algunas veces; pero aquello era pura felicidad.

El silencio ya estaba siendo bastante largo a la par que incómodo en ese momento. Así que por no romperse más la cabeza, pensó que lo mejor sería irse; pero ya a los primeros pasos, fue frenado por la voz de su amiga. -¿No vienes a nuestro abrazo familiar?-; Sonia se encontraba con uno de los brazos abiertos, supuestamente el que mantenía libre. En cambio, Junior estaba con ambos abiertos de par en par mientras que Rócar, tenía uno sobresaliendo detrás de los hombros de Sonia. Aquella imagen, no sabía si reír o llorar en ese momento. Esa imagen, ese momento; lo tendría guardado para toda su existencia. En la Tierra tenía familiares, seres queridos a los que volver a visitar si es que podía llegar a hacerlo. Pero, aquella era la única familia que lo había salvado de aquella negra realidad. Le iba a costar dormir, y despertar para tener que separarse de ellos.

-Ya me sentía solo-, comentó mientras cerraba el paso entre ellos, a lo que Junior respondió cuando los brazos se cerraron a su alrededor. -Nunca vas a estar solo-; aquello lo dejó asombrado, echaría de menos a su peculiar sobrino.


-Y eso es todo por hoy, mañana te enseñaré cómo entrar en Madre y saber hablar con ella-; John había pasado las horas enseñando las partes importantes de la nave, no iba a tardar mucho para avisar a los demás; pero aún le quedaba arreglar aquel pantalón.

En todo el trayecto no había sentido nerviosismo o sensaciones raras al lado de Charlie. Claro está, le era algo incomodo cuando este se mantenía callado mientras él se encontraba con Fernando explicando, cuál era la zona o para qué servían algunas cosas.

Aunque no veía nada más que compañerismo en aquel híbrido, desde aquel día en la colonia, le era raro verlo sin nada. Y aún no entendía el por qué los escalofríos al sentir que está desnudo cuando ya lo conocía con aquel aspecto. Pero, también la presencia de Fernando lo afectaba; el mismo androide que les había revelado la verdad de Weiland; demostrando que sus vidas eran tan poco importante com sis e trataran de simple material. "Podremos con esto, déjalo de lado" se decía mentalmente mientras negaba con la cabeza siempre que pensamientos de ese tipo invadían su paz o rompían su concentración.

Pudo hacer el agujero sin muchos problemas. En la habitación carecía de tijeras, por ello usó uno de sus cuchillos de caza. Aunque le fue difícil de manejar por el dolor creciente en sus dedos; por ello, en un momento Charlie le alcanzó el cuchillo más la prenda con calma para hacerlo por él mismo.

Aquel intento de escayolado hecho por Sonia no ayudaba mucho a tener totalmente inmóvil la articulación. Los marines llevaban consigo entre sus primeros estudios, con principales maniobras de primeros auxilios; como también, el conocimiento de cómo hacer un buen vendaje o los pasos necesarios para situaciones de emergencia. Pero, no quería decir que tuvieran material como para sustituir a un hospital; salvo para los estudios de aquellos seres. Además, Sonia no era una gran experta en aquel campo de las curas. Tenía algo de conocimientos al ser la única más Fernando de atender la bahía médica.

Al fin pudieron poner ese pantalón entre sus piernas. No le quedaban tan mal, algo ajustado pero no tanto como se lo hubiera imaginado. Sus tobillos eran expuestos con algo más de pierna, pero no llegaban a enseñar los gemelos. Lo único verdaderamente expuesto era su torso más cabeza y cola.

Mientras llevaba la camiseta a su compañero fue deteniendo su visión en aquel pecho. Nunca se pudo fijar detenidamente en el cuerpo de su nuevo amigo; entre que la situación no era la idónea, sus ojos no llegaron a posarse en aquel tiempo a observarlo. Pero, ahora no existían obstáculos.

Lo primero fue su abdomen, este era plano, pero no demostraba abdominales, salvo un ombligo y poco de relleno en la parte baja. Subiendo un poco más, se encontró con la caja torácica; sus pectorales eran rectos, sin llegar a una forma tan ejercitada pero tampoco fofa; estos mostraban tetillas, siendo muy parecidas a las humanas. Sus costillas eran algo visibles bajo aquella especie de piel; subiendo un poco más, su visión paró en el inicio del esternón, para luego pasar a una de las clavículas. Aquellos hombros eran amplios, mostraban sujetar un gran peso, pero estos se encontraban algo bajos, luciendo una postura algo encorvada; "ya lo corregiremos" pensó para si mismo mientras bajaba la mirada a uno de sus brazos. Superaban la medida normal de una extremidad en proporción a su cuerpo; pues, la punta de sus dedos estaban muy cerca de terminar en las rodillas.

Los minutos pasaban y parecía que a Charlie le estaba dando un poco igual aquella inspección no tan refinada. John mantuvo un poco más su mente en aquel organismo hasta que el propio lo llamó sacándolo de su hipnotización, llevando la mirada a aquel rostro. Ese rostro constituía de una cabeza de xenomorfo; pero, sus labios era un entremedio de humano y ese ser. Y los ojos, algo que no podía ver en la superficie plana de un xenomorfo; pero en Charlie, se representaban como dos pequeñas esferas negras, guardadas en unas cuencas hundidas; en el centro de su cara se posicionaba su nariz, o fosas nasales expuestas; Mirando un poco más arriba, pudo observar la longitud de su cráneo, que permanecía en misma forma que la de un zángano, pero era tan opaca como la piel humana. Y esa piel; conservaba el color de un humano de raza blanca, pero no presenciaba protuberancias como espinillas, o lunares; salvo venas de buen tamaño. Era una superficie casi lisa, suave, como si se hubiera embadurnado en crema hidratante toda la vida; pero, a la vez, era tan compacta como el armazón de un xenomorfo.

Otra vez aquella sensación, "no se que me ocurre, pero no debe de ser sano"; en su cabeza no admitía la idea de la atracción por aquel ser; claro que tenía lazos de confianza, pero su vida íntima siempre ha sido para las mujeres. Nunca se consideró gay, admitía que en su juventud hizo algún que otro experimento, pero eso era pasado. Su hija había nacido gracias el fruto de un matrimonio de quince años que se vio afectado más tarde por la falta de pasión en esta, principalmente por parte de él. Siempre acusó aquel hecho como un amor perdido, como un hecho que estaba predestinado a ocurrir, "a veces la gente deja de amar porque sí, no todo dura para siempre" se repetía siempre que aquella sensación le hacía recordar sus años de falta de interacción después de haber abandonado su relación más larga.

La camiseta fue lo menos lioso, Charlie al tener una espalda libre de protuberancias como los xenomorfos, aquella prenda le quedaba perfecta. Su tamaño se ajustaba a la de la camiseta perfectamente. -Te queda perfecta amigo-. Charlie se volvió hacia él, para mostrar una sonrisa al capitán; un gesto que había llegado a apreciar el propio John, sobretodo en estos momentos.

Aquella sonrisa alivio aquel malestar que lo estaba consumiendo. Aunque, el admitir que era la única fuente de alegría que le daba en estos minutos; llevaba a su mente a divagar por toda la verdad que había intentado digerir en todas estas horas. La muerte de sus queridos marines, "¿acaso no soy lo suficientemente bueno?"; había sido el instructor de humildes jóvenes, para convertirlos en los cerdos que serían destripados en aquellos mataderos que solo le hacían sacar dinero a Weiland. Por cada minuto que su mente se sumergía en esta realidad, en aquellas palabras; sentía que no tenía sentido o justificación el haberse esforzado tanto como para pasar años al lado de aquella compañía, sirviendo durante semanas en estaciones; movimiento de tropas, armamento, y enseñanza para crear a buenos marines. El poco sentido que ya tenía el sujetar aquella cuerda que llevaba consigo su profesión, estaba llegando a ser tan irreal y tan molesto, que no fue la primera vez en todas esas horas en notar como su mente se colapsaba para dar la sensación que acabaría sufriendo un ataque de ansiedad en cualquier momento; John no era un marine fácil de derrumbar; pero, aquella paciencia que había llegado a perfeccionar con los años al punto de ser impenetrable o corrompida, estaba llegando a su fin.

No se había dado cuenta que llegó a bajar la cabeza, dejando la mirada en el propio suelo; observando sus botas, aquellas botas con las que siempre trabajaba; ahora destrozadas, sucias, incómodas... inútiles. No podía dejarse derrumbar ahora, no valía la pena, "mis hombres me necesitan" no era capaz de aceptar la necesidad de desahogo. "No puedo derrumbarme ahora...puedo seguir un poco más, ¿verdad?".

Sus párpados se encontraban presionados, intentando impedir el derrame de lágrimas que en breve estaba por suceder. No podía hacerlo, empezó a negar con la cabeza mientras llevaba una de sus manos a su cara, tapando consigo su visión.

No pudo más, aquello había llegado a su límite. Las lágrimas empezaron a empapar su palma, mientras su boca se abría exageradamente intentando silenciar sus gritos de dolor, sus llantos de decepción, de anhelo, de desesperación. Era tal su fuerza con la que intentaba silenciarse, que su baba no tardó en acumularse detrás de sus paletas más labios, dejando caer gotas al suelo.

Charlie había llegado a pedir que le comentara que sucedía, sabía que el dolor y la incomodidad que invadía la estancia, no provenían de algo bueno.

John no podía hacer nada, salvo suplicar desde lo más profundo de su alma que esto terminara de una vez; la soledad que le estaba invadiendo por aquel cúmulo de emociones lo mataba por dentro.

Para su suerte, su cabeza llegó a apoyarse en una masa de carne movible, Charlie no pudo seguir mirando sin hacer nada. Por ello, mientras lo dejaba apoyarse en él, el mismo lo rodeaba con los brazos al punto de crear un abrazo protector a su alrededor.

John no supo si era por el cúmulo o la gran comodidad que aquel abrazo le proporcionaba. Pero sus llantos salieron sin miedo, sus pulmones exprimían hasta la última mota de aire de su interior; mientras que sus lagrimales trabajaban como río expulsando toda lágrima de su interior.

Cada llanto estaba acompañado de saliva, tos, delirios; mientras que su mente se ocupaba de atrapar todos esos pensamientos que había llegado a esconder en lo más profundo de su ser. Reproduciendolos delante de sus ojos, ayudando a aceptar aquella realidad, a suplicar más por ese descanso, por esa paz que había abandonado su corazón al saber que ha llevado a más de una buena persona a la tumba, por su ignorancia, su ceguera.

Solo le quedaba sus hombres, y su familia, si es que volvía a llegar a verla.

Después de casi veinte minutos, los llantos empezaban a cesar poco a poco, hasta que la estancia quedó en absoluto silencio; aunque sus cuerpos aún seguían juntos. En algún momento de todo aquel albedrío, John había llegado a envolver al ser entre sus brazos. Los minutos pasaron y no existía nada que les impidiera separarse; pero, por alguna razón, John se encontraba demasiado cómodo en aquel intento de abrazo. No existían emociones en ese momento, solo paz, calma, comodidad; aún su mente luchaba por estabilizarse, pero, aquella protección le era tan acogedora, que los mareos causados por todo ese esfuerzo, eran soportables.

Sin prisas, su mirada subió hasta la cara de Charlie; no sabía cuál era el punto de observar sus ojos, sus rasgos, los movimientos suaves de aquellas cejas sin pelo. Pero, nunca se había sentido tan tentado de querer tocar aquel rostro con sus manos; por ello, una de ellas se desengancho de aquella larga espalda, para elevarla a pocos a la cara del ser. Se encontraba a mitad de camino "John, ¿que estás haciendo?" su propia mente taladraba; "¿qué quieres con todo esto"...

-Señor, toda escotilla cerrada, cada ventilador del almacén de alimentos más garaje han sido acompañados por una bombona de refrigerante a una distancia prudente; los conductos están libres, puedes repartir la energía-; el walkie de John hizo eco en la habitación, creando que aquel momento que se encontraba sucediendo con un mínimo de calma y paz; hubiera sido substituida por una escena totalmente incómoda y fuera de contexto. No tardó muchos segundos en responder al marine. -Voy ahora...ir pillando algo de comer...i-iré...iré en un rato-; el silencio se hizo por el otro canal del dispositivo. Seguramente el soldado notó la falta de comodidad o normalidad en aquel momento para el capitán; pero aún así no hubo preguntas.

Nota:

Muchísimas gracias por el comentario. Me anima saber que puedo ayudar o alegrar la vida a la gente con este pasatiempo. Ya he prometido que seguiré escribiendo sin parar sobretodo para aportar mi grano de arena. Te deseo lo mejor y a todos tus compañeros, pues esta es una situación muy difícil y sin vosotros nose que haríamos. Muchos besos y gracias. Te juro que me hiciste llorar.

Y gracias a los demás por vuestra atención.