Capítulo 25:
Una tarde normal
Las dos mesas habían sido cubiertas con fuentes de comida precalentada; misma que los soldados se habían repartido de plato a plato mientras murmullos y pequeñas charlas adornaban el ambiente.
No hacía mucho que Charlie más John habían aparecido por la puerta, consiguiendo ganarse unas cuantas miradas de los marines. Estos llegaron a sorprenderse al ver al híbrido vestido; no llegaron quejas, ni disgustos por parte de nadie; al revés, muchos de los que habían llegado a conocer a Charlie sintieron alegría al verlo algo más humanizado o disfrutando de las ventajas de llevar ropaje, "si es que las notaba"; de golpe habían aparecido sonrisas, saludos y invitaciones a sentarse al lado de amigos.
John pudo divisar al final de la mesa, a Rócar, Robin y a Sonia más su cría; claro está, tampoco ellos faltaron para saludarlos e invitarlos a ir a su lado, por no decir que eran los más insistentes y llamativos de todos. Pero John no se encontraba con ganas de estar rodeado de más seres galácticos y a adoradores "lunáticos" hacia estos, y no era que no respetara a sus soldados; pues, también los acompañaba Alan, que se encontraba a uno de los lados de Sonia, acabando en frente de Robin; y agradecía el tener a un cadete tan bueno como él; pero, admitía que le era duro ver con ojos normales esto.
Charlie era especial, pero era principalmente por cómo había sido su primera impresión más su avance en la amistad que tenían, llegando a serle tan reconfortante al punto que todo lo que sucediera después de ellos le fuera tan raro; "¿cómo pueden estar tan tranquilos al estar entre esas, cosas?", se llegó a preguntar el capitán, al poder ver como Robin reía mientras intentaba ayudar a Junior a manejar un tenedor.
En su estancia en la colonia, poco había llegado a salir, salvo para respirar aire puro; su pie dañado que sería si eso atendido después; lo había dejado tocado, inútil a la hora de moverse o andar con normalidad; siendo más carga que ayuda en las tareas. Por ello no había llegado a entablar mucha relación con los demás seres de aquel lugar, siendole aún incómodo ver de vez en cuando a Rócar o a Junior.
-John, creo que nos están invitando a ir junto ellos-; dijo Charlie mientras inclinaba su espalda para poder llegar al oído del capitán, creando con ello un pequeño escalofrío en este.
-Lo veo Charlie, pero no tengo muchas ganas de ir junto ellos. ¿Qué te parece si vamos junto a nuestros dos pilotos-; acabó diciendo mientras señalaba a Fred más Helena. Charlie asintió en silencio pero poco serviría su opinión; pues, John ya se estaba dirigiendo al lugar señalado sin haber echado la mirada atrás en ningún solo momento.
Sonia se había ocupado de hacer la cena a su pareja más su hijo. Con la ayuda de Robin, pudieron desgarrar algo de carne de uno de los cadáveres de los animales. Claro estaba, cuando llegaron a decidirse por uno, no sabían por dónde empezar. Si deseaban destriparlo para despedazarlo, luego tendrían que limpiarlo o incinerar las tripas para no dejar olor, por no hablar de que antes de poder hacer cualquier movimiento, tendrían que quitarle la piel. Sonia sabía que los xenomorfos llegaban a comer todo lo orgánico que se encontraran en un cuerpo, pero deseaba que fuera más educada las vistas de esta noche. Al final se decidieron por arrancar o cortar las dos patas traseras, por ello se necesitaron dos sierras y casi todo el tiempo en la espera de las fuentes para llegar a cortar el fémur.
Robin estaba ejercitado así que no le llegó a costar más de veinticinco minutos; pero Sonia era otro caso, el yoga había llegado a existir en su rutina diaria en momentos de reposo en casa o pausas en el trabajo (si es que tenía ganas); pero las semanas con poco alimento y la falta de ejercicio salvo para caminar o correr eran lo único que la habían llegado a ejercitar. Sus brazos no tardaron más de diez minutos en comenzar a arder, los músculos no soportaban más esfuerzo creando un tirón insoportable hasta el hombro derecho; ahí, Robin decidió ayudarla al poder ver como sus movimientos se habían llegado a alargar y temblar mostrando cansancio y dolor.
Una vez separada la piel de la carne, las piernas se lavaron para ser troceadas en una parte de la cocina y repartirse en dos platos grandes.
Junior llegó a coger interés ante el objeto que estaba usando su tío para llevar alimentos a la boca; tanto había llegado a observarlo por la curiosidad que Robin se había levantado del asiento para volver con otro tenedor limpio. Este había sido colocado entre los dedos de Junior por Robin, para que él mismo le enseñara como pinchar y llevar la comida.
En cambio, Rócar se había decidido por atrapar sus trozos de carne con los dedos. De vez en cuando, su mano cubría totalmente un gran trozo, pudiendo a llegar a parecer algo desagradable a la vista; pero pocas caras de asco o conmoción habían sido expuestas, pues la mayor parte de la mitad de la tripulación, o aceptaban las vistas, por haber vivido dos semanas en un nido de xenomorfos mientras que otros les importaba poco el mirar a aquella dirección.
Sonia mantenía la vista en Robin y en su hijo, aunque fue desviada al rato cuando la voz grave de John acabó retumbando por toda la estancia, apagando de golpe toda charla. -Marines, siento interrumpiros, pero deseaba avisaros cuando os encontraráis todos juntos. Sobre las cápsulas del sueño; no iremos a ellas hasta dentro de dos días o incluso tres, necesito saber que dejamos todo preparado perfectamente para nuestros compañeros y aún debo seguir instruyendolos; así que estaremos activos durante ese determinado tiempo, y con ello os quiero decir que estos días los tendréis libres-; de repente, el comedor se llenó de voces alegres y suspiros de alivio; después de semanas de arduo trabajo, por fin podrían descansar. -Pero no os equivoqueis, eso no significa que la realidad no siga con nosotros, Weiland sabe que volvemos gracias a un informe recientemente enviado por mi...- el sonido de un cubierto rebotando contra la mesa había creado un momento de tensión en la estancia. Sonia había dejado caer el cubierto ante las palabras del capitán, sabía que sucedería pero no que le fuera a impactar tanto, al punto de que el pulso aún le seguía temblando mientras intentaba agarrar el tenedor..
John entrecerró un poco los ojos ante aquella escena; Sonia había sido avisada por su propia voz, no debían mentir a la compañía; si llegaban a abrir la nave en la zona de aduanas, podrían tomarlo a mal, incluso terrorismo el traer xenomorfos sin aviso, aunque estuviera en la propia misión conseguir llevar algunos ejemplares.
Weyland sabría sobre la existencia de aquella carga cuando estuvieran a varias horas de la Tierra; el ¿por qué? de la carne en el garaje y la congelación en aquellas zonas,para ellos intentarán limpiar todo, eliminando la carne al espacio o en el incinerador; volverían a colocar los sistemas de aire, necesitarían todas las horas posibles para dejar todo casi como antes. Mientras que también con ello incluirían la activación de Fernando; pero con ello venía el posible peligro de ser expuestos por el mismo androide.
Sin duda Weyland había llegado a aprender de sus errores o a conseguir lo que deseaba. Hacía unos años que el diseño de estas máquinas habían sido creados con la imagen de personas que aceptaban aquella decisión de Weyland por una buena suma de dinero. Ninguna de aquellas creaciones serían expuestas al exterior, su aspecto sería protegido por las cuatro paredes de las empresas, llegando a no interferir en la vida de ninguno de los participantes. Y por lo que parecía, la compañía era capaz de no informar sobre la presencia de un androide en las misiones. John comprendía la existencia de estos en las oficinas como sustitutos ante papeleo, o estudios con la necesidad de un ayudante; pero esto lo había pillado por sorpresa. Aún no comprendía porque se expuso tan facilmente Fernando cuando solo lo habían llegado a presionar pero era una máquina al fin y al cabo; tiene prioridades y principalmente eran las órdenes de Weyland. Fuera lo que fuese, se ocuparían de que no intentara nada peligroso o extresante a la tripulación.
Deberán de estar preparados para todo lo que se les viene encima.
-Así que disfrutar, y sabéis que estaremos juntos en esto. Gracias por escucharme. Ahora si me disculpaís, creo que me iré a las duchas; deberíais de hacer lo mismo-; acabó mientras separaba la silla de la mesa creando un pequeño chirrido ante el roce de las patas de metal de esta con el suelo.
Sonia no había llegado a negar la idea de una ducha una vez que hubo sido pronunciada por John; pero, antes debía atender a la anterior petición del capitán de observar la salud de Charlie. Por ello, antes de llegar irse, le comentó a Robin si podría ocuparse de Junior un poco, además de poder enseñar tanto a él como a Rócar a lavarse las manos y algo la boca.
No hubo negación, como de costumbre, aunque aquello la llegaba a dejar algo mal, no deseaba aprovecharse de la amabilidad de su mejor amigo; pero necesitaba relajarse, aquel pequeño discurso había llegado a perforarle la calma que supuestamente había llegado a creer tener por un momento.
Sonia había medido primero las medidas del cuerpo de su nuevo paciente. En un momento de todo ese estudio, pudo observar que Charlie prescindía de la mitad de su cola. Pasando los minutos, sus manos enguantadas fueron a sus heridas. Sus aberturas no se encontraban en un estado fresco o reciente; la carne interna se encontraba protegida por una capa de piel nueva como si fuera un tipo de cicatrización. Observando mejor, pudo ver que aquellos daños fueron producidos por impacto, esto había creado sospecha ante las suposiciones que habían llegado a invadir su mente intentando dar una respuesta o idea ante lo que habría dañado al híbrido; "tendré que hacer alguna radiografía para asegurarme". Aunque las grandes marcas eran su prioridad, no habían pasado tampoco desapercibidas las miles de cicatrices de varios tamaños alrededor de aquel cuerpo. Mostraba contusiones antiguas; electrocución, impacto de objetos, cortes antiguos.
John le había dado un pequeño resumen sobre su existencia en aquella antigua nave; explotación, estudios aparte, experimentos poco sutiles. Quisiera o no, el híbrido mostraba un gran cuadro en su cuerpo, que representaba la gran cantidad de torturas que había llegado a experimentar. Eran científica, y entendía que algunos procedimientos no eran muy buenos, ella siempre intentaba ser lo más suave posible; pero, admitía que se le revolvía el estómago al recordar que tipo de formas de extracción de información sobre organismo llegaban a tener su propio oficio. La tortura era permitida en los estudios por parte de los científicos; pero, no era obligatorio. Ella como joven en su oficio, no veía motivos de dañar al ser en estudio, incluso explotarlo de una forma tan severa. Pero sabía que estos actos eran normales en gente de mayor rango, cuyos años de experiencia con estos seres u otros los había llegado a perder empatía y ver como algo normal la tortura o la iniciación de experimentos o estudios agresivos. Igualmente, ella no terminaría siendo así; habría encerrado a xenomorfos, habría intentado completar estudios largos en estos, pero nunca llegaría a dañar de una forma tan salvaje a seres tan valorados por su forma, avance en sus sentidos como su gran personalidad, descubierta hacía poco por ella y John.
Charlie no mostró mucha resistencia aún sabiendo su expediente o pasado con los laboratorios; al recordar aquel discurso en el que Charlie había llegado a comentar su intento de supervivencia contra John, había ayudado a que creara alguna hipótesis sobre lo que llegaría a encontrar bajo esas grandes marcas.
Y como sospechaba, luego de hacer las radiografías, pudo observar balas insertadas en la carne. "Esto va a ser un poco complicado", sin duda le sería más difícil atender sus heridas ya que había descubierto que el cuerpo no fue capaz de expulsar el objeto llegado a crear tejido alrededor de este, y esto significaba cirugía o una una intervención corta; pero sin un ayudante más, su trabajo se haría bastante lento; no se encontraba tampoco para llamar a Fernando.
"Voy a necesitar ayuda, podría posponer para mañana la resonancia" pensó mientras apagaba los monitores. Dirigiéndose a un panel de voz desde la cámara central del laboratorio, pidió la asistencia de John cuanto antes.
No pasaron más de diez minutos para que apareciera por la puerta un John recién afeitado y rapado preguntando el por qué de aquel aviso. Sonia le informó al momento sobre las balas insertadas y la necesidad de cirugía en aquellos puntos. -Deberá de estar despierto Señor. No deseo anestesiarlo por completo sin saber su salud o resistencia a la propia anestesia. Y iba a necesitar ayuda, me sería mucho más fácil en ocuparme de una zona mientras tú desinfectas las recién cosidas además de atender a Charlie si sufre algún que otro episódio de ansiedad-; John solo llegó a asentir decidido ante la lógica de la científica.
Al final, Charlie pudo ser controlado con John; la aguja usada para proporcionar una cantidad mínima de anestesiante bajo la piel que sería abierta, no fue muy repudiada por el híbrido que solo llegó a negar los primeros intentos de inyección. Con ello, Sonia pudo descubrir que su sangre era tan inocente como la humana, y que su resistencia a la anestesia era alta al estar varios minutos demás preguntando y observando si Charlie aún sentía el tacto de los guantes sobre la zona semidormida; sobretodo al proporcionarle una cantidad normal después de ver que no existían efectos secundarios con cantidades mínimas.
Luego de varias inyecciones y minutos perdidos en espera, se pudo comenzar a intentar realizar los primeros cortes; cuando el bisturí estuvo a la vista de Charlie, este no pudo evitar retroceder en la camilla llegando a tirar algunas pequeñas bandejas en las que servirían para colocar la munición incrustada y las gasas para limpiar las heridas. John ante lo visto, decidió volver al lado de su amigo para calmarlo mientras usaba su mano buena para agarrarlo suavemente del brazo izquierdo; Charlie en su miedo, estaba intentando pedir que se parara todo intento de hacerle daño, pero el lado dormido de su cara llegaba a hacer dificil de entender sus palabras, además de crear una pequeña angustia en el capitán.
Habían llegado a pasar más de diez minutos para que John hiciera entender todo lo que sucedería y que no deseaban nada más que ayudarlo. Al final, Sonia pudo acercar de nuevo el bisturí sin muchos problemas, en el primer roce con la piel, Charlie dio un pequeño retroceso, pero luego de aquello, no hubo más movimientos indeseados.
Sonia entre la presión que ejercía, descubrió que debía crear una gran fuerza además de paciencia para poder abrir una brecha en aquella piel dura; era tan complicado llegar a la próxima capa de tejido, que temía llegar a romper la herramienta por la mitad.
Tuvieron que pasar más de veinte minutos para acabar pudiendo ver las primeras balas; estas se encontraban envueltas en una capa de piel bastante blanda, protegiendo al hueso de cualquier contacto con los objetos intrusos no habían llegado. Estos no habían llegado a tocar el cráneo ante la protección externa.
Luego de todo objeto indeseado eliminado de la cabeza,se dirigieron al pecho.
Fue más de una hora el poder completar todas las intervenciones y coserlas de nuevo, había llegado a ser un proceso muy lento, sobretodo por el miedo inicial por parte de Charlie, pero todo había llegado a salir bien; además de saber que era una gran ventaja tener al capitán al lado de Charlie si se necesitase más estudios.
-Mañana que venga en ayunas, si puede ser a primera hora de la mañana, osea dentro de unas ocho horas. Deberemos hacer esa resonancia lo antes posible para que puedas dedicarle tiempo a Rócar a recuperar la parte de enseñanza-; John asintió para luego dirigirse a la puerta con un Charlie algo agotado, pero al abrirse esta, Sonia había llegado a frenarlos; -Esperar un segundo, casi se me olvida daros los calmantes, no sé si le harán algún daño o efecto pero puedo confirmar que son suaves, si necesitáis unos más fuertes, os daré otro bote mejor-; John le dio las gracias con una pequeña duda en su mirada, no sabía del todo si Charlie era inmune a los efectos de las pastillas o si incluso tolerante a estas, pero no les quedaba otra que dárselas si es que llegaba a sentir dolor su querido amigo. -Yo que tú se la daría si empieza a sentir dolor y llega a ser insoportable-; John volvió a agradecer la ayuda proporcionada por Sonia en toda aquella hora, pero antes de que la puerta pudiera cerrarse detrás suyo, ella le comentó sobre el pie para darse cuenta que aún debía ser inspeccionado"profesionalmente" sobre aquella zona. -Entre, que será solo un momento-; comentó Sonia al momento que volvió sobre sus pasos.
Y así fue, cerca de unos veinte minutos fueron suficiente para hacer una radiografía y limpiar además de "arreglar" el pie. Lo tenía perforado por la bala que había llegado a extirpar hacía semanas. El hueso no había mostrado una pequeña mejora, pero no la suficiente o la correcta para que su pie pudiera curarse sano. El constante movimiento o estrés al que había sido expuesto, no había ayudado en nada a la sanación. Luego, de algunos puntos de sutura, medicamentos, y limpieza; John pudo salir de la bahía médica algo mejor. Debería ayudarse de una muleta para poder andar durante estos días. Sonia había insistido que sería mejor usar las dos para evitar un esfuerzo excesivo, pero John no deseaba perder más el tiempo; solo serían unos días y ya podría recuperar del todo el pie una vez que volviera a casa.
John observava entre preocupación y asombro a su amigo; las heridas que habían llegado a adornar su cara, habían sido cerrada definitivamente. Aún le era asombroso que después de tanta metralla, Charlie mantuviera un organismo tan resistente como para impedir la perforación total de sus huesos.
Los puntos de sutura se contraen ante el movimiento vago del paciente, pues se dirigían al comedor a pillar algo de comida para que recuperaran fuerzas ambos. John ya había asistido a intervenciones pequeñas de ese tipo; no acompañaba a sus soldados por norma, pero, sí ha sido testigo de aquel acto por necesidades médicas para llegar a entrar en la bahía y observar aquello; incluso él mismo ser el paciente; pues era normal recibir heridas si tu trabajo se define como seguridad, combate y rescate. Era muy raro que en alguna misión especial de Weyland, no se volviera con ningún rasguño. Sus jefes eran gente peculiar, pues su trabajo además de facilitar en parte la vida de la gente o en comodidad, su principal interés era la creación de armas biológicas para el ejército o para un futuro llegando a defender países de posibles guerras, o ayudar en la propia protección de la gente, siendo una ayuda al cuerpo marine para rescate o vigilancia. Pero, cada día que pasaba todo le era más raro.
Su empresa principal se encontraba en Alaska, Estados Unidos, apartada de la sociedad o ciudades grandes; aunque no era la única, se encontraban más empresas de la Yutani esparcidas principalmente por Gran Bretaña y Tokio y algún que otro planeta humanizado, (eso en empresas trabajando, pero sus productos tecnológicos como armas iban por todo el globo, siendo mundialmente famosa y reconocida) y dependiendo del tamaño o sección, se dedicaban a alguna cosa en específico. Ellos trabajaban en un gran edificio, dedicado a la investigación biológica sobre el xenomorfo o armas biológicas más tecnología o equipos de protección militar, por ello aquel estudio enfermizo sobre los xenomorfos; aún no comprendía qué haría con un arma biológica si es que se pudiera a crear alguna; la compañía a veces tapaba las voces de sus curiosos empleados con un rango medio de que serían usados para proteger a los soldados en misiones más peligrosas como podría ser terrorismo, mayor seguridad en lugares muy frecuentados o con necesidad de más vigilancia como un aeropuerto, o simplemente eliminar a cualquier peligro sin preocupación de bajas. Pero si fuera posible hacer algo así, no se sabría cómo se desarrollaría todo, además de arma, se comentaba a veces por lo bajo, que la resistencia del xenomorfo podría ayudar a crear curas definitivas, no vacunas, sino curas a enfermedades mortales o pesadas para el propio humano; (no se dedicaban a la medicina o salud del paciente, pero si a la exportación de xenomorfos a otros edificios de Weyland, interesados en ayudar a la medicina, además de que enviar algo de información interesante a esos sectores por descubrimientos aleatorios). Pero, esas respuestas sobre la medicina; además de ser algo afirmadas, no eran del todo cierto. Si tanto les preocupara la vida humana o las bajas de sus soldados, no mandarían a morir a tantas personas inocentes solo por aquel propósito; aunque todo seguramente se respondería de una forma "por el bien de la humanidad", en ningún momento la humanidad se encontraba a salvo después de se ser hallados aquellos seres.
Weyland era una gran empresa, por no decir que todo comercio pequeño o importante en algún momento se encontraba en su posesión; llegando a abrir varios sectores en la propia corporación, pues, en un pequeño aeropuerto aeroespacial, que se encontraba por Houston; recibían alimentos o productos de fábricas compradas por esta compañía, para transportarlos a las estaciones espaciales más cercanas a la Tierra. Claro está, que por ello existían aeropuertos más grandes, siendo los encargados de suministrar alimentos a planetas colonizados. Todo era una gran red de empresarios, cuyos ideales eran los mismos; pues todos se encontraban comunicados al ser las principales vías de comunicación para el señor Weyland; cuya existencia era un misterio, se rumoreaba que llegaba a tener más de cuatrocientos años ya que su presencia existía hasta antes de que la corporación Yutani acabara comprando a la Weyland corp; aunque Yutani fuera la ganadora en aquella guerra de intereses, no se pudo negar la decisión de dejar a Charles Bishop Weyland al mando. Se había llegado a confirmar la creación de un androide basado en su aspecto, por ello no le parecía extraño que un mecanoide terminara ocupando su puesto.
Pero lo que sí que le parecía raro, era el interés "médico" de este señor; cuando desde un principio la compañía se ocupaba de tecnología avanzada tanto para hogar como exterior. Construcción de naves o armas; lo que llegaba a creer que todo lo de la medicina era una tapadera ante la mirada de los trabajadores, era cierto que se había llegado a crear nuevas vacunas con la ayuda de Weyland, pero no era su principal trabajo. "Lo que sea que quieran hacer con esos seres, no debe ser nada bueno", pensaba John; era inhumano esa admiración por una criatura tan destructiva a los ojos del humano, claro que Rócar y Charles más Junior habían demostrado lo contrario a su idea pasada de matar por matar, pero no se podía negar el hecho de que eran criaturas muy avanzadas en técnicas de caza. Sus sensibles olfatos, su buena vista y sus cuerpos ágiles además de pesados eran perfectos para la hora de matar. Por así decirlo, era un organismo perfecto, salvo que esa falta de empatía que todo subordinado de Weyland comentaba era falso, más o menos. "Yo también me volvería agresivo si me despertara solo, en un lugar hostil o lejos de todo contacto", "supongo que hay motivos de defender sus derechos" Johnn admitía que todo era un plan disparatado o incluso fuera de lo normal, pues esto iba a ser muy duro; no se esperaba acabar en su nave con un híbrido como amigo, y de paso comprender que estos seres merecían tanta paz como una humilde persona.
"El daño ya está hecho, ahora deberán aceptar las consecuencias". Pensaran lo que pensaran los demás, no se podía dejar a más gente morir solo por simple dinero; la existencia del xenomorfo no era peligrosa si se pudiera dejar en paz o incluso en un principio, controlar. Pero desde que la Nostromo había llegado con un informe sobre la horrible experiencia de la tripulación; Weyland solo se había llegado a centrar en explotación tanto de empleados como xenomorfos. Desde siempre fue reconocida como una compañía dedicada a solo ganar dinero, no se le podía negar que había llegado a aportar mucho al futuro de viajes o exploración espaciales; como de tecnología hogareña como militar. Pero se podía ver desde muy lejos, que el reconocimiento era lo último que deseaban, el deseo de grandes cantidades de dinero es lo que llevaban a que se conociera su existencia en todo el mundo.
El comedor estaba casi vacío salvo por la presencia de algunos soldados que se encontraban tomando un café o chocolate caliente para pasar la el rato mientras se charlaba por medio.
John, se dirigió a una de las paredes del fondo, estas eran huecas en su interior, guardando con ello vasos y cafeteras para tomar. Mientras pillaba algo de café para él, pudo fijarse en las puertas de su derecha. Estas se encontraban al final en uno de los lados del comedor, una llevaba a un pequeño salón con barra y televisor, una pequeña zona para descanso; la otra era la que llevaba a las cápsulas del sueño, estas se encontraban en un pasillo que traspasaba casi toda la nave por sus laterales, ocupando el hueco sobrante de esta.
Volviendo la mente al salón, llegó a pensar que Charlie desearía más un refresco a una bebida caliente.
Así, John dejó el café a un lado para dirigirse al salón, para mirar en la nevera de refrescos; caminando se dio cuenta que era acompañado por Charlie, que lo seguía por detrás tranquilamente; cuando la puerta llegó a abrirse por su presencia, esta mostró el interior. Entrando, pudo observar que la barra estaba de frente, mientras que a su derecha, se abría una pequeña zona ancha adornada con un sofá y televisor pequeño de pantalla plana colgando de la pared.
Sin pararse mucho a mirar, se acercó a la barra para pasar a su otro lado; pudo divisar la pequeña nevera que guardaba algunas bebidas refrescante. Abriendo el pequeño compartimento, no pudo evitar soltar un suspiro de alivio cuando la brisa fresca y suave del interior de la nevera, llegó a acariciar su cara. -Coca-Cola, Nestea, Aquarius...aquí está. Esto te vendrá de maravilla-, comentó John mientras le entregaba una botella de agua fresca a Charlie.
El híbrido se quedó pensando con el envase en las manos, el cómo abrirlo; al final, John le ayudó dando vía libre a extraer el contenido.
Charlie no pudo evitar sentir un gran alivio cuando empezó a notar la frescura del agua acariciar su hacía mucho, había llegado beber gracias a pequeños manantiales cerca del nido; a veces se podía llegar a beber de algún charco que era rellenado cada cierto tiempo gracias a que este estaba comunicado con algún manantial subterráneo.
LLevando la cabeza hacia atrás, acabó todo el agua, dejando el plástico de la botella comprimido en su mano.
John no pudo evitar mostrar una sonrisa ante la satisfacción de su compañero; llevando de nuevo la vista atrás, pudo divisar bolsas de comida, cuya fecha de caducidad aún no había acabado. -¿Qué te parece ir a ese asiento a ver la tele?-; Charlie no llegó a comprender mucho a lo que se refería con "tele", pero John se dirigió con la muleta al lugar para sentarse encima del acolchado del propio mueble, mientras con una mano daba pequeños golpecitos en este, invitando a que se sentara Charlie.
Él obedeció para acabar al lado del capitán, el mueble crujió ante la falta de uso y el peso extra puesto encima suyo, pero no hubo problemas en comodidad o resistencia.
John llevó la vista a una de las mesitas que se encontraba al lado de este mueble, para encontrarse con el mando a distancia, y como era de esperar, su superficie estaba llena de polvo; podría haber sido colocado por sus soldados, pero no habían llegado a eliminar la capa de porquería que había llegado a recoger por el tiempo de falta de limpieza.
Pudo eliminar la suciedad con la mano, para pulsar al rato con su dedo pulgar al botón de encendido.
El televisor mostró al momento una señal de estática, era normal, se encontraban en un "canal" cuya señal no era obtenida ante la lejanía de los propios satélites; pero, tenían la opción de ver episodios o canales grabados por anteriores tripulaciones o la propia empresa para dar un entretenimiento si es que no llegaba a funcionar la señal del satélite por lejanía o cualquier otro problema.
Con ello le dio a la sección de grabados para poder ver cualquier canal y sus últimos episódios de cualquier serie que hubieran emitido por última vez, antes de que la señal terminando cortando todo tipo de emisión.
John comenzó a cambiar para reencontrarse con series de los últimos años. -Aquí tenemos series policiacas, osea una grabación mostrando asesinatos ficticios sin resolver. Aquí...¿cocina?-; -Lo pongo a hervir, ahora fuego suave suave, plu plu plu plu, mientras yo le saco la carne...a estos dos pimientos. Mirad, qué fácil eh- ; John había acabado en un canal europeo y por lo que parecía era un programa de cocina presentado por un hombre de lengua española o castellana; pues, llegó a comprender parte de lo que comentaba el hombre, gracias a sus años de estudio de la lengua española. No era muy bueno, pero sabía hablar lo básico si es que era necesario un intento de comunicación con otros navegantes o civiles de diferente origen. Como se sabía, el inglés era un idioma global para poder comunicarte con todo el mundo si era necesario; pero eso no quería decir que no fuera imprescindible o importante el estudio de otros idiomas. Y principalmente, como mínimo se debía de estudiar el castellano o español para aprobar las pruebas al ejército, ya que era obligatorio; pero también dependiendo del deseo del aprendiz o estudiante, podía llegar a añadir el Chino Mandarín, o Alemán o incluso Francés. Además, que estos podrían ser estudiados en medio de misiones o trabajos como entretenimiento o aumento de rango por decisión, claro está propia. Aunque llegaba a ver alguna excepción en el que sí era obligatorio superar un examen, para poder acceder a algún tipo de estación o zona de vigilancia en el que podrían mover a varios soldados por un largo periodo de tiempo donde los trabajadores o civiles eran de diferente país o nación.
"Cocina abierta de Karlos Arguiñano" pudo leer para sí mismo. Perecía un programa algo antiguo, era común que de vez en cuando algún canal se dedicara exclusivamente a subir programas del siglo veinte o de los setenta hacia arriba; pues, el aprecio por el pasado aún no había sido olvidado por la gente o el propio sistema de telecomunicación la calidad de grabación era algo mala en comparación a todo lo que se llegaba a ver en el presente.
Y así le sucedió con los demás canales, llegando a tropezarse con programas o series antiguas como "Late Night with David Letterman", "Breaking Bad", "Friends".
-¿Qué te pasa?. El Chavito está llorando...-; -No, me estoy lavando los ojos de adentro pa fuera-; e incluso "El Chavo del 8" pues los canales hispanos, latinos, europeos o americanos se encontraban esparcidos.
-Vaya, parece que se pusieron sentimentales antes de irnos- al final, siguiendo buscando, descubrió que había una sección que llegó a interesar bastante a Charlie. -Con que National Geographic, te va la fauna-; en el televisor se podía llegar a ver uno de los últimos documentales de aquel programa, que con los años no había llegado a desaparecer, al ser la principal fuente de información llevada al público por medio de documentales. Todo lo que los llegaba a rodear era investigado, para ser abierto al público desde aquella base. En aquel documental se podía ver que se trataba de una familia de leones, se habían centrado en una manada para presenciar el acercamiento de un macho rival.
John no se había dado cuenta que la tranquilidad del momento lo había consumido al punto de llegar a solo estar centrado en el televisor, pero de golpe algo le recordó que había dejado a medias, "el café"- Vengo ahora Charlie, me he dejado el café en el comedor-; Charlie solo llegó a asentir, pues su concentración en el documental era mayor, dejando incluso de lado las palabras de John.
John había podido divisar su café al lado de una de las cafeteras, cuando su mano llegó a tocar el vaso, pudo notar el cambio de temperatura; se encontraba caliente, pero no lo suficiente para impedir que el capitán lo agarrara sin quemarse. La leche había sido incluida por el propio mecanismo de la cafetera, existían dos, uno de café solo y otro de café con leche. Cuando se dirigía a llevar la bebida a sus labios para probar su sabor, cuando una marine llegó a interrumpirlo.
-Disculpe señor, ¿qué tal está?-, John se giró para encontrarse con Helena, -Bien, gracias por preguntar Helena; ¿qué es lo que deseas?-; había podido ver en sus ojos que la marine deseaba hablar de algo más que de solo su bienestar. -Me gustaría saber qué fue lo que le comunicaste a nuestra base-; John se mantuvo un momento en silencio, para luego dar la respuesta a la joven soldado.
-Simplemente que llegamos a obtener a un híbrido más un zángano en buen estado; además de las bajas por el exterior hostil-; -¿Saben sobre la capacidad de comunicación de Charlie o los intereses de Rócar?-; hubo otro silencio.
-Solo les he mencionado eso, supongo que tendrán la idea de que los llevaremos en cápsulas de estudio. Igualmente no recibirán el mensaje hasta que estemos cerca de Luna o otra estación espacial-; Helena mostró un pequeño gesto de angustia y decepción.
-He visto a marines muy apegados a esos seres, sobretodo a la científica y a otros dos soldados...-; -Sonia, Robin y Alan-; llegó a interrumpirla John. -Lo saben, no me quedaba otra que comunicárselo, ya que cuando seamos despertados, que seguramente será horas antes del aterrizaje, tendremos que limpiar la nave y dormirlos en el laboratorio. Es lo mejor que podemos hacer. No sé cómo reaccionarían si supieran de su capacidad de comunicación, aunque me hago una idea-.
-Yo creo que podría ayudarnos-; contestó decidida Helena. En ese momento, John no pudo evitar fruncir el entrecejo; -¿Ah sí?, dime; esa empresa se dedica a matar a sus empleados y torturar a seres como Rócar, solo por obtener una información muy dificil de atrapar o extraer; ahora, imaginate que tienen la posibilidad de saber que pueden entablar conversación con ellos. ¿Te crees que no se negarán tanto Charlie como Rócar a dar información sobre sus vidas o sus puntos débiles, incluso aceptar estudios voluntarios?, y dime, ¿no crees que los torturarían más de la cuenta por ello?. Aprecio a Charlie, pero sé que le daría un destino mil veces peor si supieran que es capaz de comunicarse con nosotros; por no decir que podrían involucrarnos en esos estudios o algo peor al ser testigos de sus actos-; -Señor...-; un marine había aparecido a su lado con otros compañeros más. Mostraban interés a la charla que se encontraba teniendo con Helena.
-He oído que estabais hablando sobre los nuevos compañeros y me gustaría preguntar si me permite, ¿por qué no tragimos al neomorfo, sería una gran ofrenda a la compañía; además de entrada directa a un mural de reconocimiento y paz-; Helena se sumó a la pregunta volviendo al capitán con una mirada mucho más insistente.
-¿Acaso querías que muriéramos o qué. Se nota que no te informaron lo suficiente sobre lo de la colonia. Estuvimos dos semanas allí para poder ser aceptados por la Reina y así conseguir llevar con nosotros a uno de sus "hijos", osea, Rócar. Si hubiéramos traído a otro ser tendría que ser voluntario o aceptado por el propio ser y la Reina. Un ejemplo, es Charlie. El neomorfo ni me interesaba ni lo conocía, como los demás, y por lo que parece había sido aceptado en la colonia; solo tendríamos una opción y hubiera sido llevarla a la fuerza, algo que nos habría dejado mal en frente de la Reina y seguro que podría habernos matado por irrumpir en aquel voto de paz o intento de socialización. Osea, mejor dicho, todo lo que hemos hecho, valdría una mierda si llegabamos a hacer aquel movimiento-; el marine tragó saliva ante la penetrante mirada de su capitán, que mostraba señales de molestia o cansancio.-Señor, ¿le dejamos solo?-.
John llevó ambos dedos al puente de su nariz para soltar un suspiro de cansancio, sabía que solo estaban preocupados por todo lo ocurrido y el hecho de que no supieran al cien por ciento lo que había llegado a ocurrir desde la perspectiva de su superior, creaba una intensa nube de incertidumbre y nerviosismo.
-Está bien, creo que la mayoría no sabréis por qué acepte estos cambios en el viaje y como acabé así. Sentaros, al menos dejarme tomar el café cómodo. Ahora es obligatorio escucharme, por cierto no os preocupeis por Charlie, se quedó entretenido en el salón viendo National Geographic-; esto último había conseguido soltar un par de risas provenientes de los marines, aliviando la tensión consigo.
Al final había conseguido informar a la mayoría de sus soldados en quince minutos, sobre su encontronazo con Charlie y el cambio de rumbo con Sonia ante algunos descubrimientos en el viaje. Había pedido también entre la charla algo de empatía o paciencia con la científica; pues, comprendía que no era totalmente su culpa.
Entendía que una persona con su oficio, su interés estuviera en comprender el mundo, pero todo esto era un golpe duro para todos; él también llegó a apoyarse en un híbrido para aceptar todo lo ocurrido, llegando a ver ese lado humano que Sonia llegaba a visualizar en los xenomorfos. Estaban igualmente en la misma situación, más o menos.
Llegando al salón, pudo escuchar un tipo de batería acolchada ante la presencia de paredes. Acercándose más, la puerta logró abrirse, en el interior en la zona del sofá pudo divisar a Alan que se encontraba mirando la tele de pie; aunque su atención cambió a la de él cuando notó su presencia. -John, no te lo vas a creer, en MTV en sus anteriores sesiones, llegaron a transmitir rock de los ochenta para arriba. Llevaba tiempo sin escuchar joyas de este tipo desde que dejé de acudir a los conciertos-; John no pudo evitar esbozar una sonrisa ante el cambio de humor del ambiente.
-¿Tan fiestero eras antes de acabar empuñando un arma para el ejército?-; Alan al momento se volvió a su capitán para mostrar una cara adornada con una gran sonrisa.
-¿Qué si era fiestero?, la pista era mía en cuando llegaba a pisar...oh, ¿escuchas eso?-; de repente, un tono de batería grave empezó a resonar poco a poco el salón, hasta invadirlo todo con un gran ritmo.
-¿Miss Alissa?, llevaba años sin escucharla...¿pero qué?-; John quedó asombrado al momento cuando pudo ver a Alan menear las caderas de lado a lado mientras su cuerpo giraba llevado por un movimiento rítmico de sus pies. -Eso es señor, sabes de buena música. Observa Charlie, bailando así conquistarás a la gente.-.
John acabó negando con la cabeza mientras hacía lo posible por no sentir vergüenza y diversión por la escena; no llegaba a entender como un soldado dedicado a trabajar con una empresa tan estricta y macabra, pudiera mostrar un gran optimismo y carisma. -No creo que pueda bailar, chico-; -Pero sí cantar, se que lo desea. Venga-; -Yo...-; John fue callado ante el repentino canto del joven que cuya voz seguía al unísono a la de la tele.
-You know I try so hard
But I think you don't see
Cause I'm moving so fast
We call it rock n rollin
My weapon seems usless
Cause your on to me
You are impossible to read
You're always straight controllin...
Oh oh oh Miss Alissa. Venga señor, sueltesé un poco-.
-¿Pero a qué clase de conciertos ibas chaval?, esto ya huele a polvo a lo lejos-, Alan no pudo evitar reírse ante el comentario bromista de su capitán; su cuerpo se siguió meneando hasta que un marine entró por la puerta. -Vaya temazo tenéis montado, pero...Alan; ¿acaso quieres dislocarte las caderas?-; Fred había llegado a entrar mostrando pequeñas señales de querer unirse a la fiesta; pues; después de llegar al lado de Alan, este, comenzó a bailar de una forma tipo Elvis.
Fred y Alan se conocían desde antes de la misión; eran de la misma edad y habían llegado coincidir el mismo año de instrucción en Weyland cuando ambos fueron aceptados en su edificio. No eran mejores amigos, pero si que se llevaban bastante bien; era muy importante saber comunicarse con todos los compañeros de una tropa o misión, pues, la falta de habla o cooperación en el trabajo solo provocaría problemas o deficientes acciones dañando los movimientos coordinados o misiones. No por ello significa que tuvieras que ser mejor amigo de todos; pero sí comprender que ser marine, significaba obedecer y actuar sin quejas. El conocerse desde hace tiempo, hacía más cómoda la estancia o fácil la interacción con otros marines, ayudando a que se pensara y se trabajara por igual.
-Le estaba enseñando a Charlie como nos lo montamos en la Tierra, pero parece que tú también te unes a la clase-; Alan al momento, copio los pasos de Fred mientras chasqueaba los dedos al son de la música, para que ambos se dieran la vuelta, mirando de frente a Charlie, justo para empezar a cantar.
-You know I feel so smooth
I'm always struttin when in motion
Make the little girls dance
Cause I'm rock n rollin
It really doesn't matter
If you're hard to please
Cause when you give me your smile
I'm yours for straight controllin-.
-Eso es Charlie, siente el ritmo-, comentó Alan al observar como uno de los pies descalzos del híbrido pisaba el suelo al ritmo de la batería.
Mientras tanto, John se encontraba riendo ante la imagen que estaban llegando a dar sus marines; no era lo más profesional del mundo, pero tampoco lo más desagradable; es más, el estrés estaba llegando a disiparse ante el buen aura que daban ambos soldados alegrando consigo la tarde y su humor.
El agua tibia recorría todo su cuerpo, gotas resbalando por cada curva de este, mientras acariciaban su piel dejando un rastro de calor y humedad consigo.
Aquella sensación que tanto había llegado a anhelar; la ligereza que la propia limpieza le proporcionaba, creando que su cuerpo pareciera menos pesado, después de ver cómo toda esa mugre resbalaba por el desagüe.
Sin prisas, accedió a la bolsa impermeable para poder coger uno de los botes de gel; enjuagando sus manos pasó a su cabeza para encontrarse un buen rato, quitando todo tipo de nudos y suciedad entre su cabello. En un momento de este lavado, sus ojos se posaron en sus axilas para acabar observando el pelo que había llegado a crecer en aquella región. Con ello, supo que si sus axilas ya se encontraban cubiertas de pelaje, también lo estarían las demás partes. Bajando la cabeza pudo confirmarlo, "gracias a Dios que traje cuchillas"; la bolsa de la ducha había sido preparada hacía poco; sabía que estaría bastante mal cuidada ante las semanas de falta de cuidados personales; pero, no lo había recordado ante la propia comodidad de la ducha, entreteniendo a su propia mente.
Los años habían llegado a crear nuevos sistemas de depilación o simplemente mejorados; aunque la elección dependía de la persona, ella no llegaba a tener tiempo suficiente para hacer una depilación tan lenta o cuidada como la cera. Aunque la cuchilla no era lo más agradable del mundo, era lo más rápido que podía llegar a usar en misiones así o entre trabajos de largas horas; sería joven y "aprendiz" en ese mundo, ya que aún le faltaban más años de experiencia con los xenomorfos; pero la compañía ya deseaba que los empleados empezaran a adaptarse cuanto antes. No superaban las nueve horas un día de trabajo, pero las misiones eran otra cosa; estas horas serían modificadas por el capitán; además de que era importante la atención ante cualquier peligro o imprevisto en el laboratorio; llegando a hacer más estresante el día.
Igualmente, no tenía quejas, le gustaba la comodidad que le podía llegar a proporcionar el depilado, y mientras tuviera tiempo para darse una buena ducha y disfrutar de una buena siesta o lectura, ella estaba más que satisfecha.
Los minutos pasaban hasta llegar a convertirse en una media hora; con el agua apagada, su toalla fue envuelta alrededor de su cuerpo. Con todo recogido, movió la puerta corredera de la ducha, dejando a la vista aquel gran baño lleno de duchas. El espacio eran de unos cien metros cuadrados llegando a dejar paso menos de la mitad de toda la tripulación. En realidad existía otro espacio de igual tamaño al otro lado después del vestíbulo separados por sexos. Las duchas eran mixtas, podían entrar tanto mujeres como hombres; ya que un espacio tan absurdamente grande para que cerca de la mitad de la tripulación pudiera entrar, era algo un poco incómodo o innecesario para Weyland ocupar ese espacio para dividir sexos. Igualmente a los marines como a ella le importaba poco, pues todos ya habían aceptado la propias zonas de higiene de las naves.
Acabó dirigiéndose a la puerta para encontrarse en el principal pasillo de la nave, en frente se podían llegar a ver dos puertas con los típicos dibujitos, que te ayudaban a diferenciar cual era la puerta para las mujeres y la de los hombres. Siguiendo recto, pasó al vestíbulo para hurgar de nuevo en su bolsa; su mano tropezaba con todo excepto con lo que estaba intentando encontrar, aunque la tecnología hubiera llegado a avanzar al punto de hacer a una persona inmortal en el tiempo en una simple cápsula del sueño, las llaves seguían siendo igual de irritantes desde el día que se llegaron a inventar. Por fin las encontró, abriendo su taquilla encontró la ropa de repuesto que había traído de su habitación.
Como John había mencionado, estos días serían para descansar lo justo; por ello, se decantó por una camiseta simple de manga corta de tamaño XL, su fondo era negro mientras que en su centro, estaba una imagen de "Back To The Future"; no podía negar que había llegado a ser una de sus películas o sagas favoritas. Sagas tan antiguas como "Stars Wars" o "Star Trek", habían llegado a ser algo abandonadas por la sociedad acomodada al cine actual; aunque los verdaderos fans habían conseguido mantener en vida aquellas antiguas perlas de hacía más de cuatrocientos años. Claro está, la creación de productos sobre el cine, aún eran expuestas en prendas o maquetas desde las primeras obras que llegaron a tocar la gran pantalla, hasta el cine del presente.
Volviendo a la camiseta, esta le llegaba a superar dos tallas; además de ser acompañada por unos pantalones de tela flojos.
No llegó a tardar mucho en acabar de vestirse, una vez que toda prenda adornaba su cuerpo y su pelo llegó a estar sujeto en una coleta, las sandalias fueron sustituidas por zapatillas de andar por casa, "como añoraba esta sensación", pensó mientras se dirigía a la salida; pero antes de poder darse la vuelta. La puerta que se encontraba a su derecha, siendo la continua a la salida que acababa llevando al otro espacio de duchas; había sido abierta para poder ver como entraba Helena con una toalla cubriendo su cuerpo, sus pies en sandalias y una mochila pequeña colgando en uno de sus hombros.
Sin previo aviso, sus ojos se posaron en los de ella, dejando a Sonia dudando de qué era lo que debía hacer; al final un "hola" salió de su boca mientras su mano simulaba un saludo. Helena no tardó en devolverle el saludo mientras se acercaba a su lado. -¿Qué tal estás?, he visto que te dejó algo...conmocionada la cena-, Sonia mostró una mueca de vergüenza; -Ya, es algo...difícil de explicar, no quería...- Helena la cortó al alzar una mano en señal de que no era necesario que siguiera hablando.
-Ya me comentó John todo, no te preocupes. Quiero que sepas que respeto a tu amigo tanto como el que hayas dirigido a la tripulación a la verdad-; Sonia se quedó muda mientras observaba la leve sonrisa de Helena, pero su asombro duró poco; pues, su mirada mostró una verdadera muestra de decepción y vergüenza. -Si te soy sincera, me sorprende que alguien con tanta firmeza en su campo acepte mis actos.-; había llegado a responder Sonia para ver como la marine perdía la sonrisa sustituyendola por una mueca de duda.
-¿Por qué crees eso?, muchos vuelven a casa sabiendo la verdad.-; la vista de Sonia acabó dirigiéndose a un lado, no deseaba mirar a aquellos ojos que eran dueños de una mente mucho más superior y decidida que la de ella.
-Muchos han muerto, y han tenido que ver cosas; sé que en un principio fuimos emboscados pero llegué a alargar el viaje y no sé si hubiera sido bueno...nose...que los demás volvieran a casa sin saber haber tenido que sufrir o vivir esta situación tan rara-.
Helena no llegó a decir palabra durante un buen rato; mientras que el miedo crecía poco a poco en el alma de Sonia, la marine iba entrecerrando más sus cejas mostrando enfado. Al fin, su voz acabó uniendo sus miradas; la voz de Helena se mostró imponente, decidida, seria. -Nosé a dónde miras cuando la gente te habla o te dicen las cosas, pero que yo recuerde Fernando nos dirigió sin rumbo o con otros motivos hasta encontrar a John casi de chiripa. Luego que el capitán también llegó a comunicarse con otro ser que no es de nuestra especie; y tú simplemente, nos llegó a hacer trabajar en algo que ya teníamos pendiente mientras que el otro grupo simplemente aprendió más de ese mundo y de Weyland; y todo fue aceptado por John; si él confió en ti, no veo motivos para que agaches la cabeza como si fueras una vergüenza para nosotros. Es verdad que no estaba en mi maldito contrato vivir esta experiencia ni en el de mis compañeros el experimentar un family friendly con esos bichos; pero no hubo disgustos; por no decirte que algunos se van con un buen sabor de boca. Y lo de Weyland, es una realidad y prefiero hacer justicia o saber la verdad que el vivir en una puta mentira.-; Sonia se sorprendió por lo último, llegando a dejarla muda, por ello Helena siguió hablando luego de unos segundos de silencio.
-Y si dices algo sobre la colonia o ese antro, sé perfectamente que vuestra vida estuvo en peligro, ante no saber si podríais ser aceptados en tu idea de ser de confianza y ayuda a la Reina. Pero no salió nada mal, y siempre es preferible acabar teniendo amigos que enemigos. Como ya he dicho, John confiaba en ti; y quieras o no para bien o para mal, una orden es una orden. - Sonia le devolvió una sonrisa poco a poco, al final Helena llevó una mano a uno de sus hombros -Descansa-; asintió para dirigirse a la salida, pero después de llegar a dar solo dos pasos, paró para volver la mirada de nuevo en Helena
-¿Cómo es que John te comunicó lo de la colonia?, en todas estas horas no mencionó nada de eso.-; Helena lallegó a mirar unos segundos,como si intentara procesar aquella pregunta, -Hace un nada, hace unos cuarenta minutos o así llegó al comedor con Charlie; que por lo que parece estaba operado y intento darle algo de comer. Quieras o no muchos de mis compañeros desearon comprender más de porque el otro grupo acabó en una colonia. Él nos explicó todo el cómo descubrió las primeras sospechas sobre la compañía, y como se unio a tu plan. No deseábamos enloquecerlo, pero tuvimos que admitirlo, estábamos muy perdidos con todo lo sucedido y hablado en el comedor hacía horas atrás-; Sonia asintió, comprendiendo la respuesta. No le parecía incómodo, ni fuera de contexto el que John hubiera dicho la verdad a sus soldados; pues, el grupo que llegó a la colonia no sabían mucho sobre lo visto por Sonia y John; luego que iba a ser normal que hubiera rumores o que los marines se pusieran al día con sus compañeros en tiempo libre. Y todo por no decir , que la falta de información podría crear bastante lios o sospechas en la tripulación. Por ello, aceptaba que fue una buena idea que el capitán hubiera sido sincero con los marines; al fin y al cabo, todos estaban juntos en este problema. -Me parece bien que os haya sido sinceros-; Helena le devolvió la sonrisa para luego ver como la marine se dirigía a su taquilla.
Sonia se encontraba a unos diez metros de su habitación, el pasillo había sido enumerado por cada puerta, para distinguir de quién era cada habitación o estancia; estas mismas tenían un sistema de abertura o botón , dejando en parte privacidad a la hora de caminar cerca de ellas. Una vez que su puerta estuvo enfrente suya, presiono el botón rectangular decorado con un verde oscuro, contrastando a la perfección con el gris apagado de la propia nave.
Cuando la puerta se dio abierto, Sonia pudo observar su interior, las habitaciones no llegaban a superar los quince metros cuadrados, no era muy grande pero tampoco muy pequeña; observando de nuevo la estancia, pudo encontrar a Rócar sentado en la cama. Hacía rato, cuando fue a preparar todo para la ducha, no lo había visto antes allí.
-Vaya, que sorpresa verte aquí cielo. Supongo que te habrá traído Robin. ¿Y Junior?-; Sonia preguntaba mientras colocaba la bolsa de la ducha encima de su escritorio; el espacio entre la mesa y la cama no era muy estrecho o molesto para que Sonia pudiera moverse sin sentir incomodidad al andar; aunque esa misma distancia había llegado a cerrarse al poco rato de depositar las cosas.
-Se encuentra con Robin, me ha dicho que quería pasar un rato más con el niño.-; Sonia sonrió ante la respuesta, llegando a darse la vuelta para mostrar a su pareja la felicidad que le irradiaba saber que los lazos entre esos dos iban creciendo, además de preguntarle qué estaban haciendo; pero, no pudo evitar perder la voz al encontrarse con el pecho de Rócar en frente de su cara.
Este la estaba observando desde su altura, aunque poco duró aquella espalda recta, cuando el mismo xenomorfo apoyó sus manos en el mueble llevando su peso hacia adelante; aunque el cuerpo de Rócar estuviera rozando la cara de Sonia, ella ni llegó a inmutarse, manteniendo la mirada perdida en aquel exoesqueleto, hasta acabar decidiendo que aquel era el mejor momento para envolver con sus brazos el gran cuerpo de su pareja.
Sonia mantuvo su mente en paz cuando pudo escuchar a la perfección el latido del corazón de su pareja; este se encontraba trabajando más de lo normal, pues sus pulso era rápido, llegando a entender que sucedía algo; pues, normalmente sus pulsaciones eran mucho más relajadas. Su nerviosismo aumentó llevándola a subir la mirada a la de Rócar; ahí pudo ver lo que en realidad estaba sucediendo.
La cabeza de Rócar bajó hasta poder encontrarse a centímetros de la cara de ella, con esto, una de aquellas grandes manos que habían invadido parte del escritorio, se había elevado para cubrir gran parte de su cara.
Rócar acercó más su boca a la de Sonia, pero ambas ni llegaban a rozarse, se encontraban a pocos de poder notar la piel del otro. Mientras tanto, sus labios estaban parcialmente abiertos, como si esperaran a que sus voces pudieran salir en cualquier momento; pero, apenas existían motivos para hablar, aquellas voces se encontraban escondidas en lo más profundo de sus gargantas o mentes, no podían dejar ni que ellos mismos arruinaran aquel momento; en el que florecían nuevas sensaciones, o antiguas que habían llegado a ser casi olvidadas por los años de falta de afecto de este tipo.
Rócar sabía lo que deseaba en este momento, en este presente, solo el poder observar a los ojos, a su pareja, a su hembra, le hacía crecer esa necesidad interna tan apartada por las situaciones pasadas. Ya tenían tiempo para estar juntos sin que nadie los molestara; podrían consumir su emparejamiento de una vez por todas, dejando como muestra la verdadera unión que haría a Sonia suya de por vida.
Esta necesidad aumentaba con los segundos, sobretodo al poder oler el mismo deseo en ella. Si fuera por él, se llegaría a lanzar ahora mismo si tuviera la oportunidad; pero no deseaba asustar a su amada, y aún menos llegar a incomodarla o dejarle marcada solo por no saber tener paciencia. Su especie mantenía unos reglamentos ante las parejas, principalmente estaba el consentimiento de ambos; llegar a mancillar el cuerpo de una pareja tanto macho como hembra, sin un tipo de respeto o aceptación, era tan oscuro y blasfemo como matar a uno de sus hermanos sin previo aviso.
Volviendo a la mirada de Sonia, pudo ver que no llegaría a perdonarse si llegara a dañarla de esa forma.
Sonia admitía que llevaba años sin haber notado aquella sensación en su entrepierna desde hacía años; observaba hipnotizada los labios de Rócar, aumentando el calor en su región. En lo más profundo de su mente, se recordaba que no deseaba apurar los acontecimientos, ya que los años sin pareja habían sido bastantes; pero esto se estaba haciendo difícil de contener; el aliento caliente de su pareja invadía su boca más fosas nasales, recogiendo consigo el aroma a carne fresca; pero, poco le importó, simplemente el encontrarse acorralada por Rócar, mientras que aquella esquelética pelvis presionaba su vientre, y su boca se encontraba a pocos milímetros de rozar sus húmedos labios, la hacía enloquecer poco a poco; sentía como el propio calor de la situación se dirigía como pequeñas ondas de calor a su ingle, advirtiendo que poco a poco, aquella entrada suya, se iba preparando para lo que vendría si seguían dejando avanzar este momento.
Podía observar a su pareja, no era una vista muy bonita para una persona corriente; pero, no podía evitar ver más cosas bajo esa capa dura que en cualquier ser humano. Sus rasgos le eran impresionantes, aún no entendía si era por su amor a entender a estos seres o por el propio amor que irradiaba Rócar, el mismo amor que lo hacía ver demasiado sensual para su vista. Su cuerpo, desde sus piernas hasta su cúpula le eran perfectos, su tacto, todo. Llevando una de sus manos a aquella caja torácica, pudo apoyarla pudiendo notar al momento la humedad que normalmente se encontraba incrustada en aquella capa; bajando lentamente, observó como sus dedos se hundían en los huecos de las costillas, dando consigo un leve temblor en el gran ser; pero no impidió que siguiera bajando, llegando con ello al duro abdomen de Rócar.
En ese lugar, Sonia se dedicó a hacer círculos, jugando con el delgado vientre, pudiendo observar como se contraía de vez en cuando ante las cosquillas hechas por sus yemas. Aquello aumentó la fuerza en la respiración de Rócar, llegando a notar con ello ráfagas fuertes de aire en su cara mientras escuchaba de fondo los suaves gruñidos provenientes de lo más profundo de aquella garganta.
Disfrutando de la situación, no pudo evitar seguir bajando la mano, aunque solo el dedo índice y corazón eran los que se encontraban haciendo contacto con la "piel" exterior; su mirada se iba fijando en su movimiento, cada vez más incontrolable, por no decir que no hubo parado cuando ya estaban llegando a la pelvis. De repente, sin habérselo esperado, ambas puntas de los dedos fueron enterradas en una rejilla, llegando a chocar suavemente con el duro almohadillado de su interior. Todo aquello llegó a convulsionar al portador de aquella entrada, haciendo llevar la mirada de la científica al xenomorfo, además de eliminar los dedos de aquel cálido hueco al momento.
Nunca había llegado a fijarse en aquella zona, el oscuro tono de su cuerpo había hecho invisible aquella entrada tan expuesta. Volviendo la mirada en sus dedos, pudo llegar a ver una especie de líquido pegajoso cubriendo sus yemas, no se llegaba a parecer a la humedad corporal; era mucho más pegajoso y más notable.
Uniendo al pulgar en su exploración, rozando la extraña lubricación. Esta llegó a pegarse al nuevo dedo demostrando el gran contraste de viscosidad; entre el tiempo que uso para explorar, pudo crear una idea firme de lo que podría llegar a ser. Volvió la mirada a su pareja para acabar notando por el rabillo del ojo, como la mano que había llegado a acunar un lado de su cara, en ese momento apoyada en la mesa por el cambio de sensaciones, se dirigía a la suya sin prisa; sus yemas notaron el roce de las de Rócar, ganando en ellas parte de aquella sustancia.
Sin darse cuenta, las grandes yemas se encontraban apoyadas en sus labios entreabiertos; igualmente, Sonia no se hecho atrás, o repudió el acto con un movimiento de cuello; simplemente y sin pensarlo, su lengua rozó la suave capa de aquellos dedos, llevando consigo aquel lubricante. Su sabor era fuerte, no llegaba a ser amargo, pero era notable la diferencia de sabor de la saliva de Rócar a este lubricante, igualmente, supo de qué se trataba y a lo que había llegado a aceptar a su boca además de dar paso a lo que sucederá segundos después. Pues, aquel roce de lengua había dado paso a que aquel deseo de lujuria contenido por ambos, se liberara primeramente por parte de Rócar.
Aviso:
En el próximo episódio habrá lemon, o interacción sexual con los anteriores personajes; no continuaré la historia hasta el capítulo 27; pues, así no os haré leer el siguiente episódio si no deseáis leer el lemon.
Siento la espera, trabajos, cuidando la casa etc. Así que agradezco mucho vuestra presencia y espero que lo hayáis disfrutado. Besos
