Capítulo 26

Lemon

-AVISO-

Este capítulo solo contiene lemon. Nunca he escrito un lemon y espero que os llegue a gustar, siento la espera pero he tenido muchos asuntos que atender. Igualmente gracias por la paciencia y espero que os guste aunque ya advierto, no creo que sea muy bueno y de paso esto solo es un lemon, para el siguiente capítulo seguiré la historia.

Sin pensarlo dos veces, Rócar, apoyó la mano que se encontraba en frente de Sonia, para llevarla detrás de la cabeza de su pareja, consiguiendo atraparla en un beso. Como era de esperar, ella no opuso resistencia ante el calor del momento.

Rócar no tenía unos labios tan trabajados o tan suaves como los de su pareja, pero no le era imposible moverlos para simular un beso humano o al menos, que se pareciera a como conseguía hacer Sonia.

Con cada segundo que pasaba, ese beso se fue alargando y agrandando en movimientos y deseos; los dientes de ambos chocaban de vez en cuando, aunque llegaba a ser normal ante la diferencia de ambos labios y mandíbulas; pero eso no impidió que Sonia llegara a abrir más la boca para incitar a que Rócar hiciera lo mismo y así poder explorar con su lengua la cavidad bucal alienígena. La primera impresión que se llevó, fue el roce con la lengua retráctil de su pareja, haciendo que por instinto echar hacia atrás la idea de seguir con aquel intento de exploración; pero, su xenomorfo no pensaba igual, pues aquella parte retráctil llegó a avanzar sin prisa, pero tampoco tan lento como para que cerrara a tiempo la boca humana; pudiendo entrar en su interior y ocupar todo su espacio mientras salivaba incitando a que Sonia tragara ante el cúmulo de esta.

Sonia ante la sorpresa por el cambio de dirección de la situación, tensó el cuello preocupada por la idea de que ocurriera algo por error; era tal su cambio de estado que su pareja llegó a notarlo, cambiando su agarre a algo más suave y eliminando con lentitud aquella segunda boca.

Sonia no pudo evitar poner una cara de desagrado mientras intentaba no parecer muy afectada ante el sabor de carne fresca en toda su boca; con ello, giró su cabeza para esconder su mirada al sentir que había llegado a romper algo el momento. Pero, no fue así para Rócar. Pues, este había llegado a bajar la frente hasta acariciar con el borde de su cúpula su cuello mientras invadía sus oídos con una especie de ronroneo. Rócar la llegó a acercar más en un abrazo para posicionar su boca un poco más arriba, precisamente donde antes se encontraba su cúpula. Con ello, sus labios rozaron con toda la calma del mundo aquella piel, llegando a darle un pequeño escalofrío de placer a Sonia.

Los roces pasaron a pequeños besos esparcidos alrededor de un punto, sensibilizando cada vez más aquella piel a sus toques. Entre aquellos cambios de sensibilidad, Sonia no pudo evitar soltar algún que otro gemido de alivio al volver a sentir como aquel calor llegó a crecer de nuevo; la sensación era tan placentera que cuando los labios de Rócar habían dejado de moverse, ella movió el cuello pidiendo más atención.

Y así fue, aquel deseo se cumplió pero por parte de la lengua retráctil, que con sus dientes, pellizco suavemente la piel en esa zona, llegando a hacerle soltar un quejido de sorpresa. Pero, no hubo ningún tipo de negación por parte de la científica; por no decir, que Sonia llegó a agarrarse de los hombros de Rócar, atrayendo su cuerpo más hacia ella, pidiendo en silencio que se siguiera con ese acto.

Rócar continuo mordisqueando la carne blanda de aquella región, consiguiendo escuchar como de la boca de su pareja, llegaban a salir gemidos suaves a cada pocos segundos; era tal el disfrute por parte de ella, que siempre que conseguía apretar un poco de su piel, Sonia apretaba su agarre, al punto de a veces llegar a resbalar por los movimientos bruscos; llegando incluso a que ella acabase agarrando con una de sus manos uno de los grandes músculos que adornaban su ancho cuello. En uno de esos momentos, su pareja llegó a agarrarse por ambos lados de su cuello, para ver como Sonia llevaba su peso hacia abajo mientras estiraba su cuerpo moviendo la cabeza hacia atrás, dejando a la vista parte de su clavícula, expuesta ante el gran tamaño de la camiseta.

Ante las vistas de la nueva parte libre de prendas, Rócar no pudo evitar tener curiosidad, consiguiendo mordisquear aquella piel consiguiendo expulsar otro suspiro de placer de Sonia; la lengua retráctil, se encontraba haciendo pequeños movimientos,en su clavícula mientras esta era untada en baba cuyo cúmulo llegó a crear que se terminara deslizándose por el suave tórax de la científica.

Sonia pudo notar como aquella sustancia vagaba por su pecho, llegando parcialmente al abdomen, consiguiendo acariciar con su fría textura su mente que ya no podía guardar dudas sobre todo esto.

Con un movimiento rápido, se llegó a soltar del cuello de Rócar para sentir como las fuertes manos de él, la sujetaban por detrás, impidiendo que terminara en el suelo. Recuperando el equilibrio, se elevó a su altura máxima para ir trotando a la salida; centrando la vista en esta, se dirigió a un lado de la parte superior, para encontrarse un botón del mismo tamaño que el de salida y entrada. Este era para el bloqueo de la propia puerta, haciendo imposible que esta se pudiera abrir desde afuera.

-Así no podrán entrar...ni molestarnos-; comentó a Rócar mientras volvía a su lado con pasos mucho más relajados.

Mientras ella llegaba a rodear de nuevo sus brazos en el cuello de su querido xenomorfo, este había comenzado a sujetarla por los laterales de su cintura, depositandola finalmente en la cama. Sus pies aún se encontraban en contacto con el piso, dando a entender que solo estaban apoyados en un lateral del colchón; pero para la velocidad que se tomaban toda esta situación, le llegó a dar igual.

En las caricias que habían reiniciado; Rócar, en un momento de curiosidad, llevó su cabeza al final de aquella prenda tan grande; abriendo paso entre la tela y el dueño de aquel cuerpo, Rócar se deslizó por dentro de la camiseta llegando a hacer reír levemente a Sonia ante las vistas; pero cuando él pudo llegar al final, comenzó a tirar demostrando que aquello solo impedía el poder observar a su pareja con la comodidad que él deseaba.

Sonia, al sentir como la tela se iba deslizando hacia afuera, descubriendo el propósito de su xenomorfo, ella decidió desprenderse de esta al momento, dejando a la vista toda su parte superior.

Él se echó un poco hacia atrás para dejar de hacer sombra sobre la parte desnuda de su pareja; en ese momento pudo vislumbrar su forma superior con detalle, dando paso a que con una de sus manos fuera a explorar.

Sus yemas acariciaban con amor el abdomen pálido, cuyo acolchado era superior al suyo; pues, entre el descubrimiento de ese nuevo tacto, intentó presionar un poco más, observando como la propia carne absorbía su fuerza.

Sonia había emitido una pequeña risa entrecortada ante la sensación de una tos acumulandose en el fondo de su garganta.

Después de unos minutos, ambas manos se unieron al juego; Rócar, se encontraba subiendo las manos lentamente hacia el esternón de su pareja, pero había decidido parar unos segundos antes de llegar al busto de Sonia. Observaba con interés aquellas formas circulares sobre el pecho de esta. En ningún momento de su vida, había visto algo parecido, ni en las hembras de la colonia; en su raza, ambos géneros eran exactos, salvo el tamaño en alguna excepción; pero aquello era algo nuevo para su vista. Por ello, decidió que sería buena idea explorar aquella forma con solo una de sus manos.

Desde su base, la desplazó lentamente hasta llegar a su punta; sus dedos rozaron la tetilla ganándose un pequeño gemido de Sonia. La dura piel de Rócar, se desplazaba por la de ella, creando una pequeña fricción en el pecho; así fue hasta que su palma llegó a cubrirla entera. No era más grande que su mano, por no decir que solo llegaba a cubrir la base de su palma; igualmente, volviendo la atención en aquella zona, intentó retroceder la articulación para volver a hacer lo mismo de antes. Y así fue, por varios minutos, Rócar deslizaba con cariño su mano sobre el seno de su pareja. Creando calor en la zona, haciendola más sensible ante el contacto seguido, llevando a que la habitación se llenara de suaves ronroneos y gemidos pausados.

Los minutos pasaban y Rócar solo conseguía ganar más interés en aquel cuerpo; observando el desplazamiento de su mano, llegó a decidir que ya era hora de mimar al otro pecho; pero, en vez de llevar su otra mano a repetir el mismo trabajo de su compañera, él se decidió por llevar sus labios a aquella parte.

Él rozó suavemente estos sobre la base del pecho, consiguiendo atrapar su aroma y tacto; la piel espulsaba un olor nuevo, era un aroma suave y puro, como el frescor del rocío sobre la hierba de por la mañana, que siempre conseguía invadir sus sentidos, dándole un momento de paz; mientras que su tacto era de otro mundo, su boca se había quedado dormida ante la extrema suavidad de aquella piel llegando a ser adictivo rozar su cara por toda la zona, volviendolo poco a poco loco por sentir más.

Así continuó hasta que su mente llegó a suplicar por más; en un intento de ganar más placer, sentó a Sonia en la cama mientras que él se arrodilló en frente suya para que este comenzara a rozar sus labios por todo el pequeño cuerpo de ella. Ante el despegue de estos, los dientes quedaron desnudos, dejando rozar la piel delicada de la humana, mostrando consigo un rastro amarillento en la carne, ante la presión de los caninos metálicos.

Rócar disfrutaba de la extrema suavidad en el cuerpo de su hembra; siendole adictivo abrir su boca para morder un gran cacho de carne en su blando abdomen. Su esponjosidad, su sabor, su textura lo estaban volviendo loco; ya sin más paciencia, recuesta a Sonia en la cama, apoyando con ello su cabeza en la pared. Aprovechando el momento, acaba bajandole los pantalones a la par que la ropa interior que fue enganchada al momento por sus garras.

Ella quedó muda ante las vistas; como si fuera parte de sus reflejos, alzó las piernas para apoyarlas automáticamente en los hombros de Rócar. Ganándose un acercamiento involuntario por parte de este a su zona íntima.

Llegando a encontrarse a cuarenta centímetros de la entrada de la humana, no pudo ejecutar ningún solo movimiento salvo el de su lengua retráctil.

Esta se extendió hasta su máximo, no pudiendo llegar a rozar los labios exteriores de Sonia; pero esa no era aún su intención. Deseaba captar todo ese nuevo aroma escondido por semanas bajo la ropa. Aroma que creó una gran salivación en su segunda boca al poder "saborear" el agradable pozo de hormonas y fluidos preparados para dar una entrada completa y ilimitada al placer.

La propia saliva había llegado a gotear por estos labios externos, introduciendose lentamente en los internos creando que Sonia llevara de golpe la cabeza hacia atrás; apoyándose en la pared, la agradable sensación del fluido frío acariciando su entrada; entrada cuya petición solo era ser penetrada. Llevaba años sin sentir el propio calor de un miembro acariciando sus paredes mientras su humedad facilitaba el desplazamiento creando la fricción que tanto deseaba en ese momento. Con esa imagen, su conducto comenzó a latir fuertemente, desplegando las paredes lentamente mientras que la humedad se hacía presente en su salida.

Rócar pudo sentir el cambio de hormonas y aromas en la entrada de su pareja; se encontraba decidida y lista a recibir lo que tanto ansiaban ambos. Pero había un problema que él era más consciente que Sonia; su miembro superaría con creces el tamaño común de un hombre adulto, tanto en ancho como en largo; no desearía producirle ningún daño aunque los dos pidieran con indirectas muy claras que se hiciera la unión de una vez. Debía prepararla sí o sí, si es que no quería acabar marcandola o dificultandole la entrada y el momento. Así que sin pensárselo más; se encontraba cortando la distancia entre los genitales de Sonia más su lengua que cuyas fauces se habían cerrado por completo, para poder ayudar al acto iniciado.

No pudo evitarlo, su boca se abrió en una gran "O" cuando pudo sentir el estiramiento de su entrada de par en par; el grueso de esa lengua podría pasar perfectamente por el miembro de un hombre; pero aquella extrema humedad de la que se caracterizaba, era suficiente para que el estiramiento fuera agradable en todos los sentidos.

Su aire se acumulaba en sus pulmones, cuando la saliva y la superficie regular de aquel músculo rozaban sus paredes, creando pequeñas convulsiones de placer; el cúmulo del orgasmo comenzaba a hacerse notable en su vientre y labios.

Así fue hasta que esas fauces rozaron el final del conducto femenino, llevando a que aquella acumulación se repartiera como pura electricidad por el cuerpo de Sonia; desde su entrada al vientre, desde su corazón a su cara, ganándose salivar; además de apreciar la suavidad de pequeñas gotas del propio fluido en los bordes de ambos labios internos. Pues, Rócar al decidir retroceder lentamente, el cúmulo tanto de saliva como flujo habían podido gotear por los propios bordes de la entrada.


Así pasaron los minutos, Sonia soltando gemidos cortos cada pocos segundos mientras que Rócar bombeaba su entrada con aquella lengua mortal. Sonia lo sentía, podía notar como aquel orgasmo estaba llegando a su fin; su placer estaba a pocos roces de explotar.

Aquellas sensaciones, aquellos movimientos que en su interior se ocupaban de crear fricción y tocar suavemente la entrada de su útero estaba creando que un placer sin igual estuviera creciendo en su ingle poco a poco. La respiración era mucho más rápida, su garganta exigía liberar un grito de desahogo pero sus cuerdas vocales se encontraban cerradas al momento de querer gritar. Las pulsaciones habían llegado a ser tan notables que ayudaban a provocar pequeñas convulsiones de presión alrededor de la lengua intrusa, ayudando a que el orgasmo se acercara por cada segundo.

Ya estaba cerca, sus manos fueron instintivamente a la pared para rozar el metal con sus uñas recién cortadas; sus piernas se estiraron ante la gran tensión en los músculos; y su corazón expulsaba choques de calor por toda su garganta a cada segundo que pasaba en el nacimiento del delirio por el placer.

Rócar no podía gozarlo más, el cálido interior de Sonia le era una delicia; sus blandas paredes acariciaban su boca interna mientras que sus sentidos eran alimentados con los incesantes gemidos producidos por la propia garganta de su pareja, que demostraba a cada segundo, que se encontraba cerca de llegar a su placer; esto ayudó a que Rócar fuera liberando de su funda su miembro, no necesitaba prepararse para llegar a entrar en aquella entrada, cuando sobretodo los delirios de su pareja más el suave roce de su piel de ambas regiones íntimas creaban la necesidad de iniciar una penetración limpia de una vez por todas.

Al final, después de los últimos deslizamientos, su orgasmo se extendió por todo su ser, llevando a soltar un largo grito o gemido mientras que sus piernas no pudieron evitar temblar cuando fueron elevadas llegando a relajar los músculos poco a poco.

Para Rócar, no paso desapercibido el flujo que llegó a acumularse rapidamente en su boca interna, obligandolo a tragar.

Ante la repentina desaparición de las fuerzas en su cuerpo; Sonia se encontraba relajando poco a poco mientras que sus energías llegaban a cubrir su cuerpo de nuevo. Por ello, pasado unos minutos del intento de Rócar de conseguir limpiar su boca; recogió suavemente a su pareja por la cadera, para hacerla mirar boca abajo; a lo que Sonia respondió volviendo la mirada hacia atrás para acabar observando el miembro de Rócar en su máximo esplendor. Sonia sin poder evitarlo, se dio la vuelta para terminar sentándose al borde de la cama.

Sin movimientos bruscos, llegó a acercar sus manos a aquella erección, notando al acto la suavidad de este en la punta de sus dedos ganándose con ello un temblor de su dueño.

La forma era parecida a la humana, salvo que ésta terminaba en una punta llegando a ser mucho más parecida a la de un canino pero era mucho más afilada. El tacto era realmente suave, además de húmedo ante la presencia de una capa de lubricante alrededor de todo su eje. El largo era impresionante, llegaba a medir la mitad de su brazo; cerca de unos treinta centímetros mientras que su grosor llegaba a los siete centímetros. Estos últimos rasgos habías podido crear una pequeña preocupación en la mente de Sonia; y no era que no quisiera intentarlo, pero aquella imagen mostraba una clara evidencia de que su cuerpo tendría que adaptarse lo mejor posible si es que deseaba disfrutarlo.

Si era sincera consigo misma,no tenía ni idea de por dónde empezar; su entrada palpitaba ante sus súplicas internas del deseo de más; pero, cómo dar comienzo a todo. Sin darse cuenta, Rócar acerca su rostro al suyo, -¿Estás bien?-; aquello le hizo ver que había llegado a preocupar al xenomorfo ante la duda de como llevar todo esto; -Sí, solo estoy...un poco nerviosa-; dijo mientras llevaba su frente a la de Rócar, intentando relajar el momento.

-Puede que necesites, algo más de...preparación-; Rócar comentó mientras que los dedos índice y corazón de una de sus manos, se dirigían a la entrada de Sonia; entendía que le era en parte terrorífico en llegar introducir su gran miembro en ella, al fin y al cabo, ambos cuerpos eran distintos; las hembras de su colmena como los machos dispuestos a cargar la cría, mantenían un conducto más profundo y ancho, que por ello su cuerpo mantenía rasgos diferentes; pero, sabía que si deseaba poder disfrutar con ella de esto, debería tener cuidado de no dejarse llevar demás.

Antes de que pudiera llegar a introducir los dedos, Sonia impidió su paso agarrando su muñeca; -...yo…-; Rócar no entendía el acto, hasta que bajó la mirada a donde señalaba la de su pareja; pudiendo observar que sus garras o uñas estaban cerca de entrar. -Tendré cuidado-; Sonia llegó a estar unos cuantos minutos observandolo hasta que decidió soltar lentamente su muñeca para con una mirada más relajada, echarse de nuevo en el colchón.

Rócar introdujo lentamente sus dedos, notando en todo momento la carne interna de su pareja más su excesiva lubricación; una vez que llegó al final, pudo sentir un pequeño estremecimiento por parte de Sonia, pues sus garras llegaron a rozar la boca de su útero. Con todo el cuidado del mundo, retrocede su mano para introducirla lentamente de nuevo; así pasaron varios minutos hasta que en algún momento, el pulgar de Rócar terminó apoyandose en el clítoris de Sonia, observando que el cambio de placer fue inmediato al poder escuchar un gemido inesperado por parte de ella. En un momento de curiosidad, movió de nuevo el pulgar en el bulto sensible, pudiendo observar como los muslos carnosos de su pareja se tensaban.


El aroma era más fuerte en cada momento, el bombeo de sus dedos era acompañado por las caricias de su pulgar en el punto sensible de la zona íntima de Sonia; los segundos pasaban entre gemidos y pequeños delirios que aumentaron en fuerza una vez que Rócar introdujo un tercer dedo; la abertura se encontraba en una buena extensión, el grosor de sus falanges creaba una dilatación alta en la entrada. Saboreando el momento, llegando a sentir como la lujuria alimentaba poco a poco su mente ante las pequeñas súplicas de su pareja; lentamente se acercó al rostro de Sonia para llevar un poco al exterior su mano y parar por un momento al acto. Lentamente, separó los extremos de la entrada para introducir sus cinco dedos en aquel pequeño conducto, al momento, Sonia soltó un largo delirio ante el cambio de tensión en su zona íntima.

Sin poder evitarlo, sus manos se agarraron con fuerza en la muñeca de Rócar, y no por molestia o incomodidad; sino para introducir más aquella gran mano. La sensación era nueva, su cadera luchaba por abrirse mientras que su interior era consumido por grandes descargas de lujuria indicando que le quedaba poco para llegar. A los pocos segundos, un ronroneo profundo invadió su oído derecho, entendiendo que su pareja comprendía lo que su cuerpo estaba gritando en silencio en aquel momento; y como lo había llegado a intuir, fue correspondida al momento.

El bombeo de la mano aumentó su velocidad al momento, llegando a escuchar como el flujo de su anterior orgasmo resbalaba y salpicaba entre sus bordes mientras se aferraba a la piel de su "intruso". El calor crecía de nuevo en su vientre, las pulsaciones atravesaban cada vena de su cuerpo mientras que sus pulmones suplicaban por gritar. Sus manos atraparon el cuello de su pareja para con la yema de sus dedos presionar aquella rígida capa externa, pudiendo ver como su dedos se volvían amarillos ante la gran expresión. -¡SIGUE!-; su voz hizo presencia en toda la habitación, retumbando en las propias paredes, llegando a dudar al propio Rócar si alguien había llegado a poder escucharlo.

Su boca salivaba sin parar, su mirada se iba hacia atrás, sintiendo como su mente se perdía por unos segundos; hasta que...todo desapareció, sin poder comprenderlo, su orgasmo había desaparecido de una forma muy poco placentero; pues, este en vez de "explotar" o hacerse notar, había llegado a bajar la fuerza de la sensación para sentir como se iba disipando a los pocos segundos; dejando una mano alienígena cubierta de flujo. La necesidad se hizo presencia, su frustración llegó a conquistar sus necesidades más primitivas; debía recuperar ese orgasmo, debía superarlo de inmediato; pues, la locura de aquel deseo la estaba desesperando, por ello, su impaciencia llevó a que Sonia terminara abrazando con su brazo izquierdo el cuello de Rócar, para con el brazo derecho, rodearlo por encima de aquella cúpula, dejando sus dedos aferrarse a las grandes fauces, incitando a que se abrieran.

Abriendo la boca, Rócar elevó lentamente la cabeza mientras liberaba su mano de la entrada de su pareja; acercándose lentamente, un gruñido era acompañado por el largo gimoteo de Sonia.

A los segundos, la punta hizo presencia en los pliegues internos de ella, separando ambos labios, estirando por completa la entrada sin apenas esfuerzo. No pudiendo evitarlo, la abertura lenta por la erección de Rócar estaba llevando a un nuevo placer a su mente, un nuevo orgasmo en camino que hizo presencia a los segundos de ser cubierta por completo; llevó su mano al interior de la gran boca del xenomorfo para terminar tirando de su mandíbula inferior, mientras pequeños delirios asomaban lentamente desde sus labios.

Aún estaba expuesta mitad de su miembro, pero poco le llegó a importar, la sensación era igualmente increíble. Retrocediendo del interior húmedo de su amada, volvió a empujar para poder sentir de nuevo aquel placer; la humedad caliente recorriendo su virilidad, las caricias suaves de aquellas paredes tan delicadas y resbaladizas, los ligeros apretones que llegaban a producir una presión agradable a su alrededor. Hasta que su punta llega a presionar contra la entrada de aquel útero, dando una agradable sensación de roce y presión imposible de ignorar y disfrutar; llegando incluso a babear, cerró lentamente su boca para rozar con sus dientes los delgados dedos de Sonia, que cuyo brazo iba siendo cubierto de babas mientras sus yemas eran mordisqueadas por la boca retráctil. Rócar, dispuesto a disfrutar de una vez por todas, movió sus caderas lentamente de adelante hacia atrás.


Los minutos pasaron entre embestidas suaves, creando un calor cada vez más fuerte en el interior de su vientre, su interior era cubierto en una alta tensión mientras que su orgasmo se mantenía firme a no salir; llegando a volverla loca, su voz llegó a alzarse por cada embestida nueva.

Rócar suplicaba internamente por no llegar tan pronto al ver una escena como esa, su fuerza de voluntad estaba siendo corrompida por aquellos gemidos de placer provenientes de su pareja.

Así fue, que las seguidas embestidas de Rócar estaban haciendo que el placer y orgasmo de Sonia aumentaran, impidiendo que hubiera marcha atrás ante aquella necesidad de complacer y saciar. -SIGUE...JODER, SIGUE-; Sonia se encontraba gritando y temblando al encontrarse consumida por el gran placer que hacía temblar su propio cuerpo ante las fuertes descargas que su vientre y corazón recibían llegando a hacer delirar su mente provocando que la habitación fuera adornada con palabras inteligibles o gemidos descosidos.

El calor se apoderaba de todo su cuerpo, su piel sudaba mientras que sus piernas temblaban a la par que su vientre sufría del placer y el dolor a la alta presión que aportaba el miembro de Rócar; pero, no llegaba a dañarla, creando que exigiera más velocidad para satisfacerse de una vez por todas.

El roce entre las paredes más la presión adquirida en el glande impedía que Rócar aguantara más a voluntad. La velocidad con la que Sonia había suplicado estaba ayudando a que esto llegara a su fin de un momento a otro. Sus movimientos eran rápidos pero suaves a la vez para no crear posibles daños a su pareja; aunque, fue en vano, ya que de pronto, las piernas de Sonia más manos, se habían llegado a enroscar en sus caderas, exigiendo una mayor presión y necesidad. Aquello ya no pudo controlarlo. El placer con el que estaba siendo consumido su miembro más su cuerpo era demasiado para su mente; instintivamente,abrazó con todas sus fuerzas el cuerpo de Sonia para con un impacto seco, penetrar más en aquella cavidad mientras que sus movimientos se convirtieron en incontrolables embestidas que solo ayudaban a que el orgasmo de ambos llegara por igual.

A Sonia ya le quedaba poco para llegar, podía sentir como su entrada se encontraba dilatandose poco a poco dando paso a un nuevo orgasmo. Sin poderlo evitar, abrió totalmente las piernas mientras que sus yemas de sus manos presionaban dirección a la espalda de su pareja mientras aquella tan esperada sensación de liberación se apoderaba de su ingle; creando un gran gruñido desde lo más profundo de su garganta.

Rócar notó al momento el cambio de humedad y dilatación en la zona; no pudo evitarlo, el poder escuchar y sentir en todo su esplendor a su pareja lo llevó a poder liberarse de su orgasmo contenido por bastante tiempo. Creando consigo nuevos gemidos en Sonia ante la sensación de llenado y calor del semen de Rócar, cuya cantidad era suficiente para cubrir totalmente la vagina de su pareja.

-Saludos-

Jessi, muchísimas gracias por el mensaje, amo muchísimo que la gente disfrute de mi historia y el recibir este apoyo solo me da la inspiración necesaria para seguir en el ordenador con una sonrisa. Espero que hayas disfrutado tú más los demás del lemon. Muchísimos besos y gracias de nuevo ;)