Todos los personajes pertenecen a Sthephenie Meyer, y la historia a Kasie West.

Llegamos al hospital durante la mañana del domingo, listos para llenar la sala de espera con nuestro mágico poder de la amistad.

—Tyler ha aparcado en esa fila —dijo Angela y señaló dos filas más adelante de donde yo estaba buscando un sitio.

—Vi un sitio por aquí. —Aparqué y apagué el motor—. ¿Vamos a abrumar a la señora Newton al aparecer siete de nosotros al mismo tiempo?

—Espero que no. —Ella se encogió de hombros—. Pero probablemente esté aburrida, ¿no crees? Se sienta en una sala de espera todo el día.

—Cierto.

Cuando salimos del coche, los demás estaban caminando hacia nosotros.

Tyler llevaba un bate de béisbol.

—¿Planeas golpear a alguien? —le pregunté.

—Mike necesita algo de inspiración. Le quedan seis semanas antes de nuestro primer juego. —Tyler blandió su bate, como si le hubieran lanzado una bola.

—¿Le darás una línea temporal ilustrada? —le pregunté.

—Sí, sí. Lo haré. —Me golpeó en el estómago con el extremo de su bate—.Sé cómo funciona Mike. Será motivador.

Angela le quitó el bate y lo llevó sobre su hombro mientras caminamos al hospital. Como siempre, la tensión se extendió sobre mis hombros en el instante en el que estuve dentro. Quizá fuera el olor del hospital. No podía esperar a que Mike estuviera fuera de allí.

Las manos de la señora Newton cubrieron su boca cuando nos vio y soltó un pequeño chillido.

—¡Estáis aquí! ¡Todos estáis aquí!

—Recibimos su mensaje ayer —respondió Tyler —, y solo queríamos venir a felicitarla y dejar un regalo para Mike. —Él le acercó el bate. Y, al igual que cuando yo le ofrecí las flores, ella aferró a Tyler de un abrazo, con el bate entre los dos.

—Gracias, gracias —dijo ella. Cuando se apartó, dejó el bate sobre la mesa con las demás cosas que tenía allí—. Pondré esto en su habitación cuando lo cambien abajo.

—¿Lo sacarán de cuidados intensivos? —pregunté.

—Tal vez. Con suerte. Él ha abierto los ojos, pero no ha dicho nada aún, así que ya veremos. —Ella sonrió y cogió mi mano entre las suyas—. Ah, Bella, me alegro mucho de que estés aquí. Déjame comprobar si la enfermera terminó de extraerle sangre así puedes verlo, querida. Quizá seas nuestro amuleto de la buena suerte otra vez. —Dicho eso, me dejó sola con seis pares de ojos observándome.

—Espera. —Tyler fue el primero en hablar—. ¿De verdad lo has visto?

—¿No sabes que Bella es su prima? —Angela puso su brazo sobre mi hombro.

—¿Desde cuándo? —preguntó Tyler.

—Desde que su madre lo estableció —respondió Ángela.

—¿Por qué tú?

—Porque él… —No pude terminar esa oración en voz alta. Tyler era el mejor amigo de Mike. Si estaba haciendo esa pregunta, tal vez no tenía tantas razones para creer que Mike y yo éramos una posibilidad como yo había imaginado—. No lo sé. Lo siento —concluí.

—Tal vez tienes que abrirte camino hacia él. —Lauren había levantado el bate de la mesa y se lo ofreció a Tyler.

Aprecié su esfuerzo por romper el hielo, pero no funcionó. Tyler estaba dolido; lo sabía a pesar de que él intentaba disimularlo.

—No pasa nada. Supongo que es bueno que uno de nosotros haya hablado con él. —Se desplomó en la silla más cercana y giró una botella vacía de Coca-Cola en la mesa frente a él—. ¿Alguien quiere jugar a la botella?

Jessica se sentó a su lado. Angela presionó su brazo sobre mi hombro de forma reafirmante.

No sabía qué decir. Disculparme otra vez parecía no tener sentido.

—De acuerdo, Bella, ven conmigo. —La señora Newton asomó la cabeza en la sala de espera.

Deseaba poder decirle que se llevara a Tyler en lugar de a mí, pero sabía que no lo haría y que dijera que no solo empeoraría las cosas. Así que la seguí.

—¿Los médicos dijeron algo más sobre su recuperación? —le pregunté cuando estuvimos solas.

—Las pruebas han tenido buenos resultados. Su actividad cerebral es buena. Parece estar sintiendo sus extremidades. Ahora solo tiene que hablarnos y todos nos sentiremos mejor. —Sabía que yo me sentiría mejor.

—A Tyler le encantaría verlo. Él lo echa mucho de menos.

—Sé que ha estado mucho por aquí y quiero mucho a ese chico, pero no puedo confiar en que esté tranquilo en la habitación de Mike. Es demasiado bromista.

Sonreí. Tyler probablemente creería que ese era un motivo gracioso.

—Espere… ¿él ha venido mucho por aquí?

—Casi a diario.

Me sorprendió que no nos hubiéramos cruzado, pero eso tenía más sentido para mí que el Tyler que había estado actuando toda la semana. Él estaba realmente preocupado.

Ella me abrió la puerta y me dejó sola.

Lentamente me acerqué a él. Le habían quitado las costuras de la cabeza; unos puntos rojos furiosos acompañaban la línea rosada que atravesaba su frente.

《Hola. Mike》, dije al sentarme en mi silla menos preferida del mundo.

«¿Cómo estás? ¿Qué te parecería despertar y hablar, para que puedan cambiarte al área social? La soledad nunca fue tu punto fuerte». Y a mí también me gustaría mucho más, porque todos los demás podrían verte y no me sentiría culpable por ser la única.

Sus ojos se abrieron de golpe y me sorprendieron, a pesar de que no era una novedad. Era muy desconcertante verlo así, despierto pero no, traté de superar mi reacción inicial y ser fuerte.

«¿Puedes escucharme?».

Él parpadeó muy despacio, pero no supe si esa era una respuesta. Me levanté y me puse en su campo visual. Sus ojos estaban desenfocados, como empañados, pero eran azules y preciosos y estaba muy feliz de verlos abiertos. Con cuidado puse una mano sobre su brazo.

«¿Puedes verme? Tyler te manda saludos». Sus ojos se cerraron lentamente y no se volvieron a abrir. Volví a sentarme, con la respiración entrecortada y el corazón acelerado. Solo me quedé por unos minutos después de eso, después salí de la habitación.

Cuando volví a salir para dar el informe, la sala de espera estaba vacía a excepción de Angela y la señora Newton. Mi corazón se desplomó.

—¿Alguna novedad? —preguntó la señora Newton.

—Ha abierto los ojos durante un momento, pero eso ha sido todo.

—Pensé que lo haría por ti. —Ella sonrió.

No supe cómo responder a eso.

—Háganos saber cuando salga de cuidados intensivos para que así podamos verlo —dijo Angela al levantarse.

—Lo haré.

—Gracias.

—Regresa pronto, Bella —agregó la señora Newton.

Asentí y después salí con Angela. Cuando llegamos al ascensor le pregunté:

—¿A dónde ha ido todo el mundo?

—Todos pusieron diferentes excusas, pero creo que solo planeaban venir a saludar y después marcharse.

—No lo endulces. —Escondí la cabeza en mis manos—. ¿Todos estaban enfadados conmigo o solo Tyler?

—Más que nada Tyler, pero lo superará. No es tu culpa.

—No creí que la señora Newton fuera a hacer eso con todos allí.

—Yo tampoco.

—Me siento fatal.

—Bella, no te sientas fatal. Eres su esperanza ahora. Solo intentas ayudar. No dejes que Tyler te haga sentir mal.

Era demasiado tarde. Ya lo había hecho. La campana del ascensor sonó en la planta baja y las dos salimos. Había algo más que estaba molestándome.

—Supongo que Mike no le habló a Tyler sobre mí.

—No todos los chicos les cuentan todo a sus mejores amigos. Yo confiaría más en su madre que en Tyler —comentó Angela—. Y su madre actúa como si él le hablara de ti todo el tiempo.

—Tienes razón. —Pero no podía dejar de preocuparme. Si Tyler no sabía que yo le gustaba a Mike, tal vez no fuera así.