Pocky Pocky Pocky


Era un día lluvioso, todos miraban con tristeza hacia el gran ventanal del salón de clases, eso significaba que nadie saldría al acostumbrado recreo en el patio de la escuela, frustrante para quienes lo aprovechaban en jugar algún deporte, o para las personas que solían sentarse en el césped a compartir comida y una conversación, más no había diferencia para las personas que nunca salían de todas formas, en este último grupo estaba una bella joven de largo cabello escarlata quien también veía a la ventana con fastidio, no porque ese día haya decidido milagrosamente salir a tomar algo de sol, sino porque sus bulliciosos compañeros de clase se quedarían en el edificio con ella, aunque tenía un pequeño y secreto lugar para disfrutar de su habitual lectura, sabía que escucharía de todas formas el barullo de sus compañeros, suspiró algo rendida volviendo su atención a la pizarra, escribiendo los ejercicios y prestando atención, sin querer intervenir realmente en cómo sus compañeros se quejaban e interrumpían la clase con sus constantes discusiones, algo extraño en ella.

Claramente no notaba la mirada que tenía encima, no solo ese día sino desde hace varios, atraía la total atención de un joven peli azul que se sentaba a carpetas tras ella simplemente observándola, pensando en cómo acercársele, había tenido la idea de pedirle ayuda con los estudios, pero ella era la encargada de la clase, entonces sabía que sus notas no requerían ayuda alguna, después pensó en ayudarla con algunos encargos de los profesores, siempre se le adelantaban los inseparables amigos de la peli escarlata, de hecho ella los obligaba a que colaboren con el curso, al principio sintió algo de celos porque estén cerca a ella, pero se le pasó cuando descubrió que los amigos de esa chica que le quitaba el aliento tenían cada quien su respectiva novia, su última opción fue acercarse a ella en el recreo, una charla casual, tal vez preguntarle algo de la clase, pero era imposible, sus amigos siempre lo hacían ir afuera a practicar básquetbol, deporte del cual él claramente era el capitán, no se le había ocurrido que la temporada de lluvias sería su aliada, así que ese día iría a hablarle, a la vez se sentía nervioso porque la peli escarlata se solía esconder de algún modo, y quizás el ir tras ella a buscarla no parecería algo romántico como tenía en mente, podría verse como un acosador y dejar una muy mala impresión.

Las horas pasaban y el recreo se acercaba, nada se le ocurría, nada le venía a la mente, no sabía cuál sería su primer movimiento, sentía que el tiempo pasaba más rápido de lo usual en una clase, era como si el reloj lo ahorcara, como si lo que decía el profesor se había vuelto de pronto tan entretenido como para que los minutos pasen a gran velocidad, seguía pensando, lastima que el timbre interrumpió su acercamiento perfecto, claro que en la mente, las sillas moviéndose, las palabras del maestro dando las últimas indicaciones, libros cerrándose… todo indicaba que había perdido los minutos de pensar.

– Jellal ¿Vienes? – Le habló Mirajane, una de las animadoras de la escuela, siempre los habían tratado de emparejar, pero ella tenía otros intereses, unos más rubios por así decirlo y él, era más del color escarlata

– En un momento – Alcanzó a decir, ella se encogió de hombros junto al grupo de amigos al que el peli azul pertenecía y se fueron

Jellal tomó todo el aire que pudo, el salón estaba vacío, claramente su oportunidad se le había escapado de nuevo.

– pocky pocky pocky – Escuchó una voz que se le hizo familiar – pocky pocky pocky – Pudo distinguirla de nuevo, entonces cayó en cuenta en la familiar tonada, y en quien la producía

"Erza…" Pensó sonriendo instantáneamente, ella seguía en su carpeta organizando unos papeles y libros, no pudo evitar quedársela viendo, sintiendo cómo el corazón se le iba al escuchar la cancioncita de su boca.

La peli escarlata siempre se quedaba hasta que todos se iban, no le gustaba toparse con nadie al momento de salir, esperaba pacientemente porque todos salieran, divisó de reojo cuando la más entusiasta de su clase se acercó al sereno deportista al que ella también veía de a ratos, claro que jamás en clase, de hecho, desde su lugar secreto, tal vez por eso había elegido ese punto en específico para sentarse a leer, si él supiera seguramente de una acosadora no la bajaría.

¿Dos acosadores, entonces?

– pocky pocky pocky – No sabía por qué pero desde hace días tenía pegado el jingle de un comercial de justamente lo que nombraba, era simple y sencillo, solo repetía lo mismo en una tonada pegajosa, claro

Se levantó dejando todo en su lugar, la ponía algo triste que ese día no podría ver al peli azul jugar como lo hacía siempre, tal vez ese era parte de su enojo cuando empezó a llover, que la egoísta madre naturaleza no la deje disfrutar de tan atlético joven… creo que eso molestaría a cualquiera.

Tomó el libro al que le dedicaría su atención ese recreo y se volteó hacia la puerta, sus mejillas enrojecieron cuando vio a Jellal sentado con su mirada fija en ella, la vergüenza que sintió fue mayúscula, ella cantando una tonada infantil de un comercial de dulces como si estuviera sola, abrazó más al libro contra su pecho, no sabía si decir algo o simplemente actuar como si no le importara, pero eso último le era imposible dadas las circunstancias.

– pocky pocky pocky – Cantó él risueñamente, intentando aligerar la notable vergüenza de la peli escarlata – No creo que vaya a estar en los primeros números de los charts de música, pero al parecer ha realizado su función que es que a la gente se le quede en la cabeza – Se sintió un completo idiota, intentaba quitar la tensión no burlarse quedando mal ante la tan linda chica que tenía en frente

– Mmmhmm… – Asintió ella cargando sus pulmones con el aire que sentía que se le acababa, ¿Se había burlado de ella, acaso? No lo sabía, pues hablaba de una manera tan tranquila y relajada. Decidió no pensar más en eso y salió del salón lo más rápido que pudo

Jellal se sintió culpable, había arruinado al completo su oportunidad, ella había escapado ante su terrible broma, rápido tomó su mochila y la siguió a una distancia prudente intentando pensar en cómo remediarlo, no recordaba el camino que había seguido, pero subió unas escaleras, escaleras que sabía él estaban prohibidas para los estudiantes.

– ¿Entonces la chica modelo viene a ocultarse aquí todos los días? – Intentó sonar divertido y relajado

Erza se sobresaltó por aquellas palabras, balbuceó algo inentendible, ¿En serio la había seguido para seguir burlándose de ella? Su pequeño amor inalcanzable y lejano de secundaria empezaba a desvanecerse, sus ojos se apagaron de repente, el peli azul notó que no estaba diciendo nada para rectificar su pasada broma no intencional.

– Quiero decir… – La vio a los ojos sintiendo como empezaba a sonrojarse – Sabía que en los recreos no salías al patio, pero no creía que vendrías a un lugar como este – Vio el pequeño recinto, que asemejaba un almacén, tenía una abertura hacia lo que parecía ser la cancha de básquetbol, lo notó acercándose a la ranura que resaltaba en la pared

– ¿Sabías que no salía? – Ladeó la cabeza y cerró su libro preguntando con total confusión

Jellal se quedó estático, lo que le faltaba, ahora quedaba como el acosador, lo único bueno era que de idiota y el chico que aparentemente la vigilaba, solo había un camino a ascender en la percepción de la peli escarlata sobre él.

– Me refiero – Carraspeó un poco sentándose a su lado – A que no te había visto en los recreos

" ¿Cómo lo harías? Si siempre están colgadas de tus brazos tus 'amigas' " Pensó sonrojándose inmediatamente apretando con un poco de fuerza el libro que tenía entre manos y viendo a otro lado.

– No disfruto de estar con mucha gente – Se encogió de hombros

– Cuidas quienes se acercan a ti, eso es bueno – Le sonrió amigablemente

– Algo así – Se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja – ¿Tus amigos no están esperándote? – Preguntó algo nerviosa intentando no hacerse ideas acerca de porque él estaba ahí

– No lo sé – Contestó restándole importancia y quitándose la mochila de la espalda mientras se sentaba al lado de ella – Es agradable aquí – Volteó hacia la ranura que ahora estaba a mejor altura de sus ojos, veía cómo la cancha en donde había anotado sus mejores tiros estaba empapada por las gotas de esa lluvia a la que estaba agradecido en ese momento, volvió su vista a Erza y la sintió estremecerse, imaginó que fue por el frío – Ten – Sacó de su mochila la chaqueta del equipo de básquetbol de la escuela – Pasa algo de viento por aquí – Continuaba con una sonrisa en la cara

– N-no es necesario – Negó agitando levemente las manos dejando que su libro caiga en medio de los dos

– Si te resfrías nos quedaremos sin asistente del salón, y yo como presidente estudiantil no puedo permitir tal cosa – Determinó ayudándola a ponerse su chaqueta

La peli escarlata se sonrojó totalmente, aunque sabía del lado serio de Jellal y pensó en que sólo lo hacía por lo que dijo, no había más razones, no era ni en lo más mínimo como cuando veía a Juvia y Lucy con las chaquetas de sus novios, no, era solo la responsabilidad del peli azul hablando, agradeció el gesto con una sonrisa dejándose envolver por el aroma del chico impregnado en esa chaqueta, sabía que posiblemente ese día no se repetiría jamás, tal vez ni siquiera se vuelvan a hablar, pero tendría el recuerdo en la memoria.

– Gr-gracias – Continuó diciendo mientras se arremangaba un poco para tomar devuelta su libro, bajó la mano intentando dejar de sentir el sonrojo en las mejillas, aunque rápido sintió el calor de la mano del chico debajo de la suya – ¡Lo siento! – Exclamó avergonzada retirando su mano

– No importa – Se encogió de hombros sintiendo sus mejillas arder – Quería pasarte el libro – Tomó el objeto llevándolo a las manos de ella, estaba agradecido de que todos los años en oratoria hayan rendido sus frutos en ese momento, creía que se veía y hablaba relajado

Entonces… atlético, un líder nato, bueno con las palabras… lástima que la peli escarlata lo tenía totalmente apartado, aunque ella no se diese cuenta.

– Gracias – Repitió soltando aire

– No es nada – Intentó calmarse después de ese leve contacto, la mano de ella se sentía tan suave y delicada – Por cierto, "Todo acerca de estrellas y constelaciones" – Señaló el libro – Me interesa ese tema – Asintió con verdadero interés

La escuchó narrando lo poco que había leído del libro, el entusiasmo y la calma con el otro creció mientras hablaban, claro que el silencio volvió acabado el tema.

– Entonces… – Emitió después de un rato, ella no había abierto su libro, se había dedicado a jugar con las costuras de la chaqueta que traía, le parecía simplemente adorable – pocky pocky pocky – Cantó la cancioncilla un poco más confiado

– Deja eso – Negó algo divertida, sintiendo un poco más de confianza con él

– Que lástima porque justo traigo unos en la mochila – Se encogió de hombros llevando las manos al cierre para sacar el dulce

– ¡¿En serio?! – Los ojos le brillaron con emoción

– En serio – Sonrió dando en el blanco recordando su fascinación por los dulces – Chocolate – Agitó un poco la caja haciendo que los palillos resuenen chocando levemente entre sí, los abrió ante la atenta mirada de ella y le pasó uno

– ¡Gracias! – Exclamó con ansias y vio cómo lo mordía degustándolo

Tomó otro haciendo lo mismo, y así continuaron hablando hasta que en la caja solo quedó uno, las miradas de ambos se cruzaron pensando qué hacer.

– Hay que compartirlo – Hablaron al mismo tiempo seguidos de una risa incómoda

– ¿Sabías que si partes un pocky a la mitad puede traer muy mala suerte? – Emitió la peli escarlata recordando lo que le había dicho Lucy una vez, no era de supersticiones, pero acerca de los dulces era algo totalmente diferente

– ¿De dónde sacaste eso? – Alzó una ceja

– Lucy me dijo – Se limitó a contestar con total inocencia en la voz, entonces Jellal se dio cuenta que debía de agradecer a esa rubia en un futuro, claro … si lo que tenía en mente podría realizarse ahora.

– Los dulces no pueden traer mala suerte – Intentó decir con total seriedad – Entonces, deberíamos de… jugar el juego del pocky – Vio hacia otro lado intentando que ella no note su sonrojo

– ¿Qué es eso? – Cuestionó interesada

– ¿Confías en mí? – Un brillo divertido apareció en su mirada

Ella asintió sin entender a qué venía la pregunta.

– Entonces creo que lo entenderás en la práctica – La vio – Claro que eres libre de salir del juego – Le dijo sin darle mucha importancia

Erza frunció el ceño, ella nunca se retiraba de ningún reto.

– Okay – Aceptó la peli escarlata – ¿Cómo es? – Se acercó más a él mirándolo curiosa

– Sólo haz lo mismo que yo – Tragó grueso y tomó el pocky sobrante poniéndolo en sus labios

La peli escarlata se sonrojó al instante entendiendo más o menos de qué iba, pero no se iba a echar para atrás, así que lo imitó tomando el otro extremo del palillo entre sus femeninos labios, Jellal había tenido la consideración de dejarle la parte que tenía la cubierta de chocolate, ella lo notó.

Él mordió un pedazo pasándolo posteriormente, ella hizo lo mismo, al ver cómo el peli azul no hizo movimiento alguno después de eso, supuso que era turno de ella de algún modo, así que mordió un pequeño trozo pasándolo al instante cómo lo había hecho Jellal, él hizo lo mismo viendo la acción de ella, sus rostros se acercaban más con cada mordida, en un punto Erza se dio cuenta que lo que vendría después de degustar el pocky sería algo más dulce y tal vez más satisfactorio que un dulce.

Los dividía unos pocos centímetros de distancia, la última mordida la daría ella, y así fue, sintió como sus labios rozaron levemente, el corazón le palpitaba con rapidez y cuando creyó que sería el momento perfecto para lo que había esperado unas mordidas atrás, Jellal se apartó de ella, no pudo haber peor sentimiento que el que la invadió en ese instante.

– Perdón – Alcanzó a decir el peli azul que estaba avergonzado y veía a otro lado – Yo…

– Tienes novia – Terminó por él, lo que suponía – Era obvio, Mira y tú hacen bonita pareja – Agachó la mirada sintiéndose mal por creer que alguien como ella podría atraerlo de tal manera, ¿Quien la mandaba a leer tantos clichés románticos? En la vida real, el chico guapo y popular se enamoraba de la chica guapa y popular, no de la ayudante de la clase.

– ¡¿Qué?! – Exclamó con confusión viéndola – ¿Mirajane y yo? – Emitía totalmente desorbitado

– Da igual – Se encogió de hombros y antes de derramar esas lágrimas de adolescencia por el primer amor frustrado en frente de él, decidió irse

– Espera – La tomó del brazo con firmeza, pero sin querer lastimarla – No me alejé de ti porque tenga novia – La vio a los ojos – Sino porque no creo que robarte un beso por un juego sea algo justo para ti – Ella ladeó la cabeza abriendo la boca para hablar, pero él siguió diciendo – Y no digo que no quiera besarte, es decir si quiero y mucho, quiero decir.. No es mucho mucho, pero tampoco que no quiera, sino más bien… – Decidió callarse cuando la risa de ella invadió el pequeño y apretado lugar

– Quien viera al gran Jellal Fernandes no pudiendo explicarse – Soltó divertida – Si se sabe, eso le quitaría puntos en las siguientes elecciones

Él rio y soltó su agarre del brazo de ella, al menos Erza sabía bromear correctamente.

– No se lo digas a los votantes – Se acercó un poco a la peli escarlata mientras continuaba con la broma

– No lo haré – Emitió acercando su rostro al de él, detallando ese curioso tatuaje, al parecer había tenido una fase de chico rebelde, también

– Erza… – Sintió el aliento de ella y no pudo hacer más que llevar la mano a su mejilla

– ¿Sí? – El sonrojo en los rostros de ambos era notable

– Me gustas – Se animó a decir tras un año, siete meses, nueve días, tres horas y un recreo después de conocerla

– Tú igual – Sus labios se acercaban cada vez más y más

La peli escarlata sintió la boca de él encima de la suya, sus brazos se fueron directamente a rodear su cuello mientras sentía cómo él le acariciaba el cabello con una mano y con la otra la mejilla, el beso era tierno, lento, finalmente la clásica pregunta de ¿Cómo se sentirá probar esos labios? Era respondida, y ambos podían decir que se sentía muy bien, pronto la lengua de él pidió un permiso lamiendo su labio inferior para poder explorar por dentro, ella al parecer no le había entendido porque sintió como se estremeció ante su acción así que empezó a deslizarla con cuidado, animando a la lengua de ella a jugar con la suya a enredarse y soltarse mientras sus manos seguían en el mismo lugar, poco después el aire pidió permiso para ingresar en los cuerpos de ambos, así que se separaron con las mejillas sonrojadas y un brillo en la mirada de haber hecho algo que habían deseado tanto, el recreo continuó con más besos mientras hablaban de distintas cosas, con la diferencia que ahora estaban tomados de la mano.

Los días se volvieron más felices para ambos, ella seguía viéndolo por esa rendija mientras él jugaba básquetbol y le dedicaba los puntos con un guiño hacia dónde la peli escarlata se encontraba, él anhelaba los días lluviosos para no tener que ir a entrenar y poder quedarse en ese espacio que era su lugar secreto, el de ambos ahora, el título de novio y novia no tardó en llegar a cada uno. ¿Quién diría que el que no rompieran el pocky para compartirlo les había dado buena suerte a ambos?

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Recuerden dejar su bello review!

Hola! Feliz día atrasado del pocky (?) En mi defensa, no planeaba hacer este one-shot hasta que una amiga me animó a escribirlo, empecé a las 10 de la noche y terminé exactamente a las 12, por lo que… aun estoy a tiempo, claro que falta la portada y editar el cap, pero al menos el one shot lo hice aun en el día señalado

Con lo que le dice Lucy, obviamente fue una manera instigadora para que su amiga no rechace el compartir un pocky de boca a boca, yo nunca había escuchado que fuera de mala suerte partirlo por la mitad :v así que es completa invención mía, aunque si sí es de mala suerte, alguien déjelo en los comentarios! :o

Bye...