Perdon si el capitulo es algo pequeno y por tadarme en publicar, pero no sabia como seguir ademas de que tenía muchas cosas para hacer.
Gracias a la reseña de mariposachispita.
1956
Cuando dejo a Hogwarts, Minerva penso de que su vida podia seria mas dificil sin el. Y no estaba tan equivocada. Trato de olvidar los sentimeintos algo cursis e inocentes por su profesor. Y los olvido por un tiempo, mientras trabaja como Aurora en el Ministerio De Magia.
Pero cuando regreso a Hogwarts, dos años despues, ahora como la nueva profesora de Tranformaciones, los sentimeintos que ´parecian´ hablerse quedado en el olvido, volvieron a Minerva. Pero ahora no tenia que enfrentar sus sentimientos por su profesor, sino por su nuevo colega y tambien nuevo director de Hogwarts.
—Es un gran gusto, volverte a ver aquí en Hogwarts, Mierva McGonagall. ¡Y ahora como colega!—Minerva eschucho la voz cálida y amistosa de profesor que más admiraba.
—Gracias por haberme tomado en cuenta para el puesto, profesor…
—Preferia que me llamaras por mi nombre, mi querida Minerva.
—Esta bien, Albus…—mumuro Minerva, atonita de haber eschuchado esa palabra Querida.
Mientras que aquel año escolar iba en marcha, Minerva empezó a enamorarse de su antiguo profesor, ahora colega y jefe. Pero prefereria ocultar sus sentimientos, porque realmente no creía ser correnpodida. Y tampoco queria sufrir otra decepcion amorosa, como lo habia hecho tres años atras con Douglas McGrengor, ese grangero muggle.
—Minnie, ya tienes novio o algun petedinete por ahi?—le pregunto Pamona Sprout, quieres se habia graudado e mismo año que Minerva. Pero habian pasado un tiempo sin verse, y una semana antes habian prometido dar un paseo por Hogsmade.
—¡Pamona, en primer lugar, te he dicho muchas veces que no me llames Minnie!—manifestó Minerva—En segundo lugar, no tengo ni pareja ni pretediente. Y en tercer lugar, no estoy enamorada de alguien, si estás pensando en preguntarlo.
—Dices que no estas enamorada de nadie, pero que hay de profesor Albus Dumbledore?—preguntó Pamona con una pícara voz. Y para su satifecho, Minerva se sonrojo al eschuchar el nombre que alguien que le causaba sentimeintos incirertos.
—Nose que estas queriendo decir. Pero tampoco me interesa saberlo.
Pamona sonrio.
—Muchos sabemos de los sentimeintos que sentites por él cuando eras estudiante. ¿Todavia sientes lo msimo estando más cerca de el—pregunto Pamona ansiosamente.
—¡Pamona, por favor, eso es completamente absurdo!—bramo Minerva—¡Entre él y yo solo existe una amistad y apoyo!.
Ambas brujas siguieron su camino en silencio, pero Pamona rapidamente rompio el incomodo silencio.
—Y no hay algo más que eso?.
—Obviamento no!.
«Aunque hay veces, que me gustaria que fuese asi»penso Minerva, mientras trataba de dormir esa misma noche.
Pamona siguio haciendo la misma pregunta a Minerva durante varios meses. Y obviamente Minerva siempre le renspodia lo mismo. No obtante, Pamona siempre notaba como un poco de rumbor aparecía en las mejillas de Minerva.
