La decisión de Rin.
Capítulo 2: Viento.
Rin había entrado al hogar de la anciana, quien se había quedado esperando el regreso de la joven.
- ¿Aún permanece despierta? -, preguntaba sorprendida al pensar que la mujer mayor estaría durmiendo antes de su regreso -. Lamento…
-Con que estabas hablando con Kohaku, pequeña Rin. ¿Ya pudiste terminar esa conversación? -, le interrogaba curiosa por la respuesta de la joven. Poniéndose en pie del suelo, la anciana apagaba movía la jarra en donde estaba la cena -. Me temo que el demonio que te dejó aquí, venga pronto. ¿Sabe él que ya sangras?
- ¡Señora Kaede! -gritaba avergonzada -. Por favor no…
-Rin. Dejaste de ser una niña hace mucho. ¿Acaso debo de explicarte lo que sucede cuando una niña se convierte en mujer? Es verdad, no te he explicado todo; para ser sincera. Por favor, siéntate.
-No es necesario que me explique de dónde es que vienen los bebés. Eso lo sé -, reclamaba; sentándose sobre ese piso de madera -. No tengo ocho años.
-Conoces lo que sucede después, mas no el proceso. ¿O es que Kagome y Sango ya hablaron contigo? -preguntaba, tapando su cuerpo con una manta al sentir frío a pesar del caluroso verano -. Si es así, explícamelo…
-No. No sé lo que hacen las parejas… ¿Acaso necesito conocer esa información ahora?
-Dime algo, Rin. ¿Qué crees que pasará si Sesshomaru viene por ti? -, preguntaba en un tono seco con un rostro serio -. ¿Cuál crees es la razón por la cual ese demonio estaría interesado en llevarte contigo?
-¡El señor Sesshomaru no es de esos que hacen daño! -, gritaba furiosa, poniéndose en pie al no soportar escuchar que alguien hablase mal de su amo -. ¡Nunca me haría daño! ¡Así como tampoco haría algo que yo no quisiera!
-Entiendo… -, expresaba entre susurros la anciana -. Eso lo entiendo. Ha demostrado darte tiempo para elegir. Pero, quiero que comprendas que no está bien visto que vivas con un hombre… o demonio sin tener algo serio con él. ¿Comprendes de lo que hablo, Rin?
-Él dijo que yo podía elegir… Yo sólo deseo verlo… -, decía en un tono bajo; sintiendo sobre sus mejillas esas lágrimas que brotaban al recordar lo mucho que extrañaba ver el rostro del amo Sesshomaru -. Quiero saber de su boca, qué papel tomaré en su reino.
-¿Cuál papel deseas tomar, Rin? -, preguntaba rápidamente la anciana; mirando fijamente a la jovencita -. Dime, ¿qué es lo que deseas hacer cuando estés junto a tu amo?
-Quiero verlo… -, respondía con una gran sonrisa, limpiando sus lágrimas -. Sólo me gustaría verlo, y estar a su lado para ayudarlo a…
-A que cumpla su sueño, ¿no es así? -, insistía la anciana. Apretando el abrigo, al sentir la briza entrar por la ventana. La mujer mayor comprendía esa forma inocente de pensar de Rin. Sabía muy bien que la joven no veía más allá de sólo caminar al lado de ese demonio; temiendo que su inocencia le jugara una mala pasada en el futuro -. Será mejor que mañana hablemos con mayor claridad de esto. Ve a dormir. Además, mañana Kohaku se marchará a una misión.
-Kohaku pidió una respuesta -, indicaba algo preocupada -. No quiero dañarlo. Es mi mejor amigo, y ha sido quién me ha protegido todos estos años. Pero…
-Nunca hubo duda en tu corazón de a quién elegirías, ¿verdad? Entiendo. Levántate mañana temprano y dile a Kohaku que te irás con Sesshomaru. Cuando ese demonio venga, yo hablaré con él.
-Cuando el amo Sesshomaru venga… -susurraba, sintiéndose nerviosa de tan sólo pensar que, finalmente vería el rostro de su amo -. Pero… -, expresada preocupada al recordar las palabras de Kohaku -. Según el hermano de la señora Sango, el amo vendría antes del cambio de estación…
-Así es. Eso sería más pronto de lo pensado.
- ¿Tenemos que esperar tanto? -, le preguntaba a la anciana, acercándose hacia donde ella encontraba -. Quiero verlo antes.
- ¿Quieres apresurar la visita? -, se sorprendía -. Vaya, eres de esas que no saben esperar… Es normal -, dijo entre risas -. Eres mujer, eres joven y hace mucho tiempo que esperas por la visita del hermano mayor de Inuyasha.
- ¿Estoy actuando mal? -, preguntaba confundida al todavía no acostumbrarse por completo a los modales de la aldea -. El amo quería que yo fuese más humana y…
-Es un comportamiento muy humano el que sientes, Rin. Pero, quiero que pienses si lo que deseas es sólo acompañar a Sesshomaru como lo haría una hermana menor, o si tus razones son más…adultas -, expresaba en un tono cansado. Poniéndose en pie sin decir una palabra más, se dispuso a caminar en dirección a su cama a un paso lento para irse a dormir.
Observando el caminar lento de la sacerdotisa, Rin comenzaba a comprender las palabras de Kohaku y de la anciana. Sabía que los humanos no veían con buenos ojos la convivencia entre una mujer y un hombre bajo el mismo techo al menos que estos estuviesen unidos en matrimonio. Pero, como todos sabía; Sesshomaru no era humano.
"¿Qué pensará el amo acerca de esas cosas?", se preguntaba al recordar que; a diferencia de Inuyasha, el señor Sesshomaru no había mostrado algún sentimiento por alguien más allá de protegerlos como lo había hecho con Kagura, Kohaku y hasta con ella misma.
-Duérmete -, demandaba la anciana al llegar a la cortina que separaba su cama de la joven -. Mañana será un largo día.
-Sí… -, respondía entre susurros; corriendo en dirección a su cama -. Que tenga buenas noches, señora Kaede.
-Duerme en paz, pequeña Rin -, contestaba la mujer, soltando la cortina para disponerse a dormir.
Sentándose sobre el tatami y esos pedazos de tela utilizados para cubrir su cuerpo, Rin soltaba el listón de su cabellera; pensando en todas las palabras dichas por su amigo y la anciana. No podía dejar de pensar en qué pasaría si el amo finalmente la viniese a traer. Por unos segundos, pensó en cómo sería su vida casada con Kohaku, descartando inmediatamente esa vida al no sentir otro deseo más allá de la amistad por parte de la mano derecha del líder de los cazadores de la aldea vecina.
"No quiero casarme con Kohaku", pensaba para sí, buscando la peineta que el amo Sesshomaru le había regalado un par de años atrás. "Pero, ¿qué papel tendré en la vida del amo si le digo que deseo estar a su lado?", insistía para sí; encontrando el objeto. Peinando su cabellera larga comenzando por desenredar sus puntas, Rin se sumergía en sus pensamientos. Sintiendo más que curiosidad por saber acerca de su amo.
-Cómo me gustaría saber qué opina de la vida, del amor y esas cosas el amo… -, susurraba; deteniendo su labor de desenredo -. ¡Eso es! -gritaba, tapando su boca al percatarse del escándalo. Poniéndose en pie para revisar el estado de la anciana, la joven pudo ver cómo la vieja dormía profundamente; ignorando los gritos de la mujer ante su entusiasmo por ver a su amo. Corriendo hacia la salida de la choza en puntillas, Rin corría hacia el campo abierto, hacia donde se encontraban las siembras de arroz -. Eso es… -, susurraba; corriendo a través de los caminos para adentrarse a la parte profunda del bosque que la llevaría a más campo abierto. Acelerando el paso para pensar con mayor claridad, la joven pudo sentir como alguien sujetaba su brazo.
- ¿Qué crees que haces a esta hora, Rin?
- ¡Kohaku! -, gritaba sorprendida al percatarse hasta ese segundo de su presencia -. ¡Eres como un fantasma!
-Esa es la idea… -, aclaraba; soltando el brazo de la joven -. Entonces, ¿qué haces? Pude ver cómo salías de la casa de la anciana apresurada.
-Se supone que deberías de estar durmiendo. ¿Qué haces despierto a esta hora? -, preguntaba preocupada, acercando su rostro al de su amigo -. Dime si te duele el estómago.
-¡Eso fue hace años! -, recordaba avergonzado -. No desvíes el tema. Esa pregunta la hice yo primero.
-Quiero llamar al amo.
-Ah, es eso… -, expresaba decepcionado.
-Yo…Lo lamento, Kohaku…
- ¿Lamentas rechazarme? -, preguntaba con una sonrisa -. Rin, yo ya me había hecho la idea de que esa sería tu respuesta. Todos en esta aldea, bueno; los que sabemos de tu conexión con el amo, sabemos que él siempre cuida de ti a la distancia. Como lo haría un padre.
-No es mi padre. Nunca lo he visto como tal -, gruñía -. El señor Jaken y el amo siempre me han protegido. Confío en ellos.
-Sí. Eso lo sé. ¿Entonces qué harás? -, preguntaba; mirando al cielo estrellado -. ¿Te irás a esta hora sin despedirte de tus amigos?
-Quiero hablar con el amo. Lo demás, no lo sé. Él dijo que vendría, que sólo debo llamarlo…. ¡Qué el vendría!
-Sí, lo dijo. Lo escribió en esa carta. Para ser un demonio, su escritura es perfecta. Sus trazos son algo que sólo he visto en unos pocos señores feudales… -, explicaba -. Rin, ¿qué harás?
-Llamarlo… -, aclaraba la joven. Caminando un par de metros desde donde estaba su amigo, la chica de cabellera oscura y tan larga que sobrepasaba su trasero, comienza a gritar a todo pulmón el nombre de su amo -. ¡Amo Sesshomaru!
Mirando hacia los alrededores, Kohaku mejor que nadie sabía de las habilidades auditivas del hermano mayor de Inuyasha.
-¡Amo Sesshomaru, soy yo; Rin! -, insistía la joven avanzando más pasos hacia adelante al buscarlo en ese campo abierto -. ¡Por favor, venga! ¡Amo Sesshomaru! -, gritaba con mayor fuerza el nombre de ese demonio. Tomando aire para reanudar su llamado, una ventisca fuerte pudo sentirse. La fuerza del viento era tal que Rin fue impulsada hacia adelante -. Amo… -, susurraba; pensando en que podría estar cerca -. ¡Amo Sesshomaru! -, insistía.
Observando cómo la naturaleza comenzaba a sentirse diferente, Kohaku giraba su cabeza de un lado hacia otro, esperanzado de ver a Sesshomaru.
-Señor, ¿vendrá? -, se preguntaba en voz alta al no ver todavía algún rastro de él o su sirviente.
-Amo… -, expresaba en lágrimas al ver que la presencia del demonio no se encontraba en ese lugar -. Yo…Usted dijo que vendría si yo… -, decía para sí misma; cayendo de rodillas sobre ese monte.
- ¡Rin! -, gritaba asustado el cazador al verla tirada de rodillas sobre el suelo -. ¿Estás bien, Rin? -, le preguntaba, tomando la mano para ayudarle a levantarse.
-Yo sé que vendrá, Kohaku -, decía con lágrimas sobre sus mejillas -. Quizá no he gritado tan fuerte…Quizás sólo esté muy lejos…
-No digas eso, Rin -. Indicaba, arrodillándose para abrazarla -. El señor Sesshomaru nunca te dejaría. Él nunca haría eso. Yo creo que él vendrá, dale tiempo.
-¿Por qué lo haces? -, preguntaba la joven al sentir los brazos de su amigo alrededor de su cuerpo.
-Porque yo te amo… -, susurraba -. Amar es desear lo mejor para la otra persona. Siento envidia del señor Sesshomaru, porque es el dueño de tu corazón; mas no deseo verte llorar más…Rin, por favor, no llores -. Rogaba, tomando la cabeza de la joven para que pudiese sentirse tranquila. Empujando con suavidad la cabeza de su amada hacia su hombro, por uno segundos Kohaku era feliz. Era la primera vez que estaba tan cerca de ella desde que había sido dejada en la aldea por el hermano mayor de Inuyasha. A esa distancia, podía sentir el olor de su cabellera, podía sentir la suavidad de la tela de esa yukata traía como regalo por el amo bonito; así como podía sentir la suavidad de la mano de la joven al sujetarla -. Rin… -, susurraba el joven al acercar su rostro -. Yo te amo…
Sintiéndose un potente viento segundos después de las palabras de Kohaku, el joven; la reaccionar de forma instintiva sujetaba a su amiga con mayor fuerza, separando su rostro para saber qué estaba pasando.
-Señor… -, susurraba al ver la presencia de Sesshomaru frente a sus ojos.
Sin decir una palabra, el hermano mayor de Inuyasha hablaba:
-Creí escuchar mi nombre -. Respondía, sabiendo muy bien a quién pertenecía ese olor.
-¡Señor Sesshomaru! -, gritaba entusiasmada la joven la escuchar ese tono de voz tan conocido. Separándose rápidamente del cazador para mirar por primera vez el rostro de su amo desde que había llegado a la aldea, Rin no podría evitar sonreír al hablar -. Sabía que usted vendría si lo llamaba…
- ¿Pasa algo, Rin? -, preguntaba, observando con detenimiento a Kohaku en vez del rostro de la joven -. ¿Necesitas mi ayuda?
-Estoy bien -, respondía sonriente -. Quiero preguntarle algo.
-Entiendo…. -, expresaba en un tono tranquilo; girando sus hermosos ojos en dirección de la joven -. Dime.
Poniéndose en pie al percatarse que estorbaba en esa conversación, Kohaku emprendía su camino de regreso a la aldea.
-Gracias -, indicaba Sesshomaru hacia el joven.
- ¿A qué se debe el agradecimiento, señor Sesshomaru? -, preguntaba cabizbajo.
-No he tenido la oportunidad de hablar con tiempo contigo. Aquella vez estabas apresurado por matar a esa araña. Y…
-No lo haga. No lo hago, porque le deba algo. Cuido de Rin porque así lo deseo -, respondía en un tono seco -. Por favor, perdone mis modales -, reaccionaba de inmediato, percatándose de mala actitud para con quién le salvó en un momento la vida -. Me gustaría hablar después. Por favor, venga cuando lo crea conveniente a la aldea.
-Comprendo… -, respondía con tranquilidad el demonio; observando cómo el joven se marchaba al terminar de escucharlo.
Esperando a que la figura de Kohaku dejase de ser visible para sus ojos, Sesshomaru gira sus ojos para prestarle atención a la joven Rin.
-Si no estás en peligro…
-Quiero saber qué haré…. -, expresaba al interrumpir las palabras del demonio -. No, no es lo que quiero saber primero.
-Rin. No es necesario que sepas todo inmediatamente. Fui claro que podrías tomarte todo el tiempo que quisieras antes de decidir qué hacer con tu vida -. Respondía, caminando un par de pasos hacia donde ella se encontraba -. Has crecido... -, susurraba; posando su mano sobre la mejilla derecha de la joven.
-Tengo dieciséis años, amo Sesshomaru… -, contestaba sonriente -. Soy más alta y necesito más comida para llenarme -, mencionaba entre risas al recordar cómo necesitaba un par de peces para llenar su estómago cuando era niña y cómo ahora mínimo como cuatro de esos para sentirse llena.
-Ya veo… -, expresaba con un tono suave; manteniendo su rostro aparentemente inexpresivo por esa nueva información -. Rin, falta mucho para el cambio de estación. Yo traería un…
-No quiero un kimono…Al menos por el momento -, aclaraba tras interrumpirlo nuevamente; sujetando con fuerza la mano de Sesshomaru -. Quiero algo más.
-Sólo pídelo.
-Quiero irme con usted. Yo…
- ¿Kohaku está de acuerdo? Parecías tener una conversación importante con él y una buena amistad -, preguntaba en un tono monótono, tratando de ocultar el interés por esa respuesta.
-Pidió mi mano en matrimonio, amo Sesshomaru.
-Los humanos suelen hacer eso cuando desean pasar el resto de sus días juntos, Rin. ¿No te han explicado eso en la aldea? Es una de sus extrañas costumbres.
- ¿Le parece algo raro? -, preguntaba confundida -. ¿Los demonios no se casan?
-No creemos en sus deidades, Rin -, aclaraba. Soltando con suavidad la mano de la joven; Sesshomaru caminaba en dirección a la aldea -. Es tarde, debes dormir y…
-No lo haga…No me lleve de vuelta a la aldea… -, rogaba entre lágrimas -. Hace mucho que no veo su rostro ni el del señor Yaken…
-Él se encuentra bien, Rin -, respondía con un tono amable -. ¿Te tratan mal en este lugar?
-No. La señora Kaede es muy buena. La señora Kagome me ha enseñado acerca del uso de las hierbas y la señora Sango suele dejarme el cuidado de sus hijos cuando no se encuentra ella y su marido; debido a sus trabajos y gracias a ello, he aprendido a cocinar y a cuidar de los niños.
-Eso es bueno… -, le respondía aliviado al saber que la niña que había dejado se había convertido en alguien más responsable y con costumbres normales como cualquier joven humana -. Sin embargo, no quieres permanecer en este lugar.
-No se trata de eso, amo. Quiero estar con usted, mas las personas hablan de cosas que no comprendo -, indicaba. Corriendo en dirección a Sesshomaru, Rin trataba de expresarse lo más claro posible -. Ellas dicen que debo decidirme de qué haré cuando me vaya con usted.
-Sé clara, Rin -; sugería al voltearse para verle directamente a su rostro juvenil.
-No me casaré con Kohaku. Él ya lo sabe. Antes de que usted llegara, estábamos hablando de eso -, aclaraba -. Pero, cuando me vaya con usted. ¿Cuál será mi papel en su reino? El señor Yaken mencionó que usted buscaba poder…No sé pelear. ¿Debería de pedirle a Kohaku que me enseñe para poder permanecer a su lado?
Sorprendido por las palabras de la joven. Sesshomaru, caviló unos segundos lo dicho por Rin. Para él, el estar junto a ella era suficiente. No había pensado en un papel específico mas allá de ser su acompañante como lo era Yaken. Quería simplemente mantenerla a salvo, viva y a su lado hasta que los años así se lo permitieran.
- ¿Qué haré? Puedo limpiar y sabe bien que puedo cuidarme sola. Ya conozco más y mejor de cuáles hongos puedo comer y cuáles son venenosos. ¡La señora Kagome me enseñó!
-Te ha hecho bien la aldea, Rin -, expresaba en un tono suave, confirmando su decisión al haberla dejado con los humanos por estos años -. Rin. No te obligaré a nada. Puedes hacer lo que desees.
- ¡Sí! -, gritaba feliz, saltando de alegría al pensar que finalmente volvería al lado de su amo -. ¿Eso quiere decir que podremos irnos cuando amanezca? -, preguntaba con una sonrisa de oreja a oreja.
-No -, respondía el demonio; apartando la mirada de la chica -. Debo terminar unos asuntos y te visitaré de nuevo, Rin. Debes de ser paciente. Además, debes aclarar todo con Kohaku. Ustedes los humanos toman muy en serio sus costumbres…
-Entiendo... -, respondía con su rostro triste -. Supongo que eso sería hasta el cambio de estación…
-No puedo asegurarlo, Rin. No es tan sencillo lo que estamos haciendo. Piénsalo bien antes de abandonar la comodidad de la aldea para viajar nuevamente junto a nosotros -, expresaba; estirando su estola peluda hacia la chica -. Sujétate, será más sencillo viajar de esa manera.
-No… -, respondía entre lágrimas haciendo un leve puchero al percatarse que no sería llevaba inmediatamente -. Puedo caminar…
Sorprendido de la reacción de la ahora joven, Sesshomaru pudo comprender con facilidad cómo la Rin que había conocido no sólo había cambiado físicamente sino hasta en su forma de hablar, pensar y reaccionar.
-Entiendo… -, exclamaba. Caminando en dirección a la aldea para ir a escoltarla hacia la casa de la anciana; Sesshomaru se sumergía en sus pensamientos para analizar todas las palabras dichas por la joven mujer a quien no veía hace muchos años.
Continuará…
Aclaraciones del autor: En la época en la que vive Rin, es normal el asunto de llamar amo a tu superior. Por favor, no juzguemos un fic o hasta una historia con valores muy distintos a los nuestros, con valores actuales y hasta occidentales. Para Rin, Sesshomaru es su señor, su amo… Alguien superior en cuanto a clase social. No es que ella sea sumisa o esclava. No le llama simplemente por el nombre porque le debe respeto. Como se hacía en esa época.
Espero explica eso mejor. Y gracias por leer y no pensar que Sessho es un pedo por la relación con Rin. En esos tiempos, era normal buscar esposa y hasta casarse a pensar la chica menstruaba.
Saludos :D
