Capítulo III De nuevo tú.

El expediente en sus manos no decía nada que no hubiese memorizado ya, lo leyó tantas veces que sabía cada palabra en el blanco papel escrita. Pero su cabeza no dejaba de dar vueltas y repetirse una y otra vez que había algo que faltaba ahí, Anthony había salido de la ciudad y no se sabía cuándo volvería, una vez que el joven se perdía en New York, nadie podía encontrarlo y el necesitaba saber dónde había conocido a Candice.

Llevaba dos semanas de tratamiento, su cuerpo se sentía más fortalecido, además ella se hacía cargo de cocinar para ambos y el cada vez se perdía en sus encantos como mujer y persona, era una profesional intachable, no había dado lugar a nada más allá de su relación paciente- terapista, pero él no era capaz de lograr controlar sus emociones al estar cerca de ella, en un par de ocasiones al recibir el contacto de sus manos tuvo que fingir malestar estomacal y salir lo más rápido que su condición le permitía a refugiarse en el baño mientras pasaba el "incidente". Si las cosas continuaban así…no lograría su objetivo de tumbarle la máscara a Candice White. Tendría que odiarla pero al estar cerca de ella su frialdad se derrumbaba como un hielo al sol.

-Listo?- preguntaba con su habitual sonrisa mientras hacía movimientos de calentamiento a la orilla de la piscina vistiendo un traje de baño entero y con su cabello recogido en una coleta alta… no su habitual peinado en la nuca.

-Para qué?- pregunto extrañado.

-hoy comenzaremos con al acuaterapia, sabe nadar verdad?

-Es seria su pregunta?- respondió el señalando su condición.

-si sabe nadar, sabe flotar y para ello no necesita el movimiento de la piernas, además yo entrare con usted en el agua para ayudarlo con los ejercicios y utilizaremos algunos objetos inflables para facilitarlo un poco.

-No estoy muy seguro de lograr algo así…- sí, tenía pánico al agua pero no se lo diría.

-Pues es necesario, su cuerpo está respondiendo muy bien a la rehabilitación y estoy segura que esto agilizara el proceso…

- Es que acaso desea salir de esto pronto… - pregunto el mientras ella lo guiaba al cambiador.

-Estaré con usted el tiempo necesario para su completa recuperación, ni un minuto más ni minuto menos…- le respondió ella dejándolo solo para que se cambiara de ropa.- lo espero en cinco minutos…

William estaba muy nervioso, no sabía cómo iba a reaccionar su cuerpo al tenerla cerca, sentir su piel húmeda pegada a la de él, siempre había sido sensible al tacto de otras personas, pero cuando se trataba de ella… su cuerpo se ponía en llamas, era mejor que dejara de pensar o de lo contrario no duraría ni quince minutos sin tener que "correr" al baño.

Una vez estuvo listo salió del vestidor, aun tenía muchas preguntas que deseaba hacerle pero decidió que esperaría, le daría tiempo… si es que realmente era ella. Cuando se acercó a la piscina la escucho reír, algo que no hiso durante los días que llevaban de tratamiento, sabía que no debía pero la curiosidad por saber con quién hablaba lo hiso detenerse y esperar unos cinco minutos.

Ella hablaba emocionada con otra persona que al parecer la estaba sonrojando, podía ver sus mejillas coloreadas y su sonrisa tímida que parecía de vez en vez, luego esa risa nerviosa y sus movimientos que revelaban algo que para él no era difícil de leer, ella estaba enamorada del hombre con quien hablaba, la furia le corrió por las entrañas… y la sintió recorrer todo su cuerpo hasta situarse en su cabeza donde explotaría si no salía de ahí inmediatamente…

Candice termino su llamada con un suspiro profundo, y abrazo su celular apegándoselo al pecho… Terry pronto vendría a verla, la encontró demasiado pronto y ella no podía negarse a verlo de nuevo, si, la había engañado un par de veces, pero que hombre en la actualidad no lo hace?, en fin, el seguía buscándola y rogando por una segunda… tercera… o era la cuarta oportunidad?, no importaba tampoco.

Miro el tiempo en su celular y se sintió apenada, no noto cuando este corrió, y es que la llamada de Terrece la había perturbado demasiado, primero discutieron un poco, y ella corto la llamada, pero el insistió mostrando su interés no dejándole más opción que responderle, lo conocía y si no lo hacía estaría insistiendo a lo largo del día múltiples veces, después como cada que le llamaba para pedirle perdón se puso romántico, remembrando sus más bellas memorias juntos y terminando por recordarle lo importante que era para él y lo mucho que lo amaba, era un amor de hombre y ella no podía evitar rendirse al…, dejando a un lado su emoción corrió al vestidor en busca de su paciente para pedirle una disculpa, tal vez este necesitaba ayuda y ella al distraerse no se la brindo… era la primera vez que le sucedía en … dos meses?. No recordaba cuando había sido la última ruptura con Terrece.

-Senior Andrey?!, - lo llamo sin recibir respuesta. – Senior Andrey necesita ayuda?- insistió, pero solo obtuvo silencio como respuesta.

Al decidirse entrar se dio cuenta que estaba sola y que no había nadie en el lugar, lo busco en el baño pensando que quizá tuvo otro de sus "incidentes estomacales", sonrió , era muy inocente de parte del hombre pensar que ella no había notado ya sus "reacciones" cuando ella realizaba los masajes de cuerpo completo o cuando le proporcionaba la terapia a sus piernas, tenía que ir muy cerca de sus partes privada para poder estimular los músculos completos, además no era su primer paciente hombre y tampoco el único que le sucedía aquello durante una terapia de rehabilitación como la que el recibía, recordó su cara sonrojada y la forma en que sus ojos mostraban su sentir, su pasión que trataba de controlar, sus labios… su pelo húmedo por el sudor a causa del esfuerzo…, su piel suave y cálida…

Su celular callo de sus manos al notar sus pensamientos, se asustó de sí misma, que le estaba ocurriendo, de pronto a su mente llego como un flash la imagen del mismo William con una expresión muy similar, su corazón palpitaba demasiado agitado… y ella se sintió un poco mareada por tantas sensaciones que la invadían… Terrece perturbaba demasiado su persona, tan enamorada estaba de él que provocaba todo aquello?… o era en realidad otro hombre el que lo hacía?.

Subió por un instante al apartamento buscando la privacidad del baño y se mojó el rostro con agua fría, respiro profundo sintiendo como la ansiedad trataba de dominarla, no, no lo permitiría, hacia demasiado tiempo que esos síntomas no volvían, porque le sucedía ahora que estaba en un buen momento de su vida?

Respiro profundo un par de veces más y después salió decidida a la casa del bosque en busca de su paciente, seguro se sintió intimidado por la alberca y por ello fue que abandono el lugar sin avisarle. Cuando llego a la puerta la mucama salía con algunos objetos del lugar, la cuestiono sobre el propietario, pero recibió una respuesta que la confundió…

-El senior salió de la casa hace poco más de media hora… pidió un auto y se fue a la casa principal, pidió que esta casa se cerrara por completo.

-Pero eso no puede ser…, disculpa puedo volver contigo a la casa principal?- pregunto al ver el uno de los pequeños autos en los que acostumbraban moverse dentro de aquella enorme propiedad.

La mucama asintió y se subió al coche colocando lo que llevaba en las manos en la parte trasera, Candice se subió al área del copiloto muy confundida por la reacción del hombre, al parecer realmente le aterraba la idea de comenzar con la hidroterapia.

Minutos después era recibida por George que entraba en el recibidor claramente molesto, no con ella, pero si por la discusión que acaba de tener con William.

-Disculpe Candice, puede usted decirme que ha pasado… William esta intolerable y ha declarado que no seguirá con la terapia.- explico dejando salir un suspiro de frustración.

-Podría hablar con él?

-No creo que sea adecuado, está muy mal y no me gustaría que le faltara al respeto… no he podido mantener una conversación elocuente con él, solo grita y tira cosas mientras insulta y maldice su suerte.

-No pensé que iniciar con una nueva fase dela terapia lo pusiera tan mal, dígame, el senior Andrey tiene alguna especie de pánico al agua?

-Qué?, no, por supuesto que no.

-Está seguro, es que hoy le comunique que comenzaríamos con la hidroterapia, y se puso algo nervioso, pensé que se probablemente no sabía nadar y por ello no se atrevía, lo deje solo para que se cambiara pero cuando volví por el ya no estaba… debo agregar- dijo apenada- que tarde un poco ya que recibí una llamada personal y no fui muy consciente del tiempo que corrió, era algo inesperado.

-Entiendo Señorita White… me temo que quizá eso fue lo que desato el enfado de William, él es demasiado perfeccionista y entregado, no le agrada mucho que las personas se distraigan de sus deberes, yo sé que usted tiene derecho a sus llamada personales, pero él ha cambiado demasiado… debido al accidente… y todo le molesta.

-Entonces definitivamente debo hablar con él y ofrecerle una disculpa…- firme comenzó a caminar hacia la salida del recibidor para comenzar a buscar a William antes de que George pudiera detenerla, pero no fue así, contrario a ello George le di la información necesaria.

-Solo debe subir al tercer piso, en la puerta al centro del pasillo… esa es su habitación.

El moreno se quedó observando como con pasos decididos la chica avanzaba por las escaleras ignorando el elevador al lado de estas. Sonrió relajado… William encontró la persona perfecta para hacerle frente… y quizá la que podría sacarlo de aquel mundo de amargura.


-Buenas tardes…- saludo entrando por la puerta que le indicaran pero no se esperaba la obscuridad que había en ella así que se quedó sin palabras.

-Que hace aquí… váyase, no necesitare más sus servicios.- le respondió una voz desde algún lugar de esa habitación.

-Lamento no poder complacerlo, pero ya se lo mencione en otra ocasión… he recibido un pago por mi trabajo y debo cumplir con mi parte.- respondió ella tratando que su voz no rebelara el temor que le causaba aquella obscuridad absoluta.- Senior Andrey… podría abrir las cortinas o encender una luz… no logro verlo y necesito hablar con usted.

-Pero yo no lo deseo y esta es mi habitación, que por cierto esta en mi casa… y usted es mi empleada… y como ya no la necesito le ordeno que se vaya.- la voz era autoritaria y firme.

-Está equivocado, usted no es mi jefe ni nada por el estilo, la persona que me empleo y pago mis honorarios es la Señora Elroy así que no puedo complacerlo…

-Y de quien cree que es el dinero que ella uso para pagarle?, acaso la ve a ella en un oficina produciendo dinero?, NO!, yo soy el que he producido todo ese dinero y si la han buscado a usted es para que eche a funcionar nuevamente la máquina que les da todo ese dinero… lo entiende?, así que yo la estoy despidiendo y el dinero que le pagaron puede quedárselo a mí no me hace falta… quizá a usted si, para que pueda salir a pasear a su …Novio?, no, en estos tiempos ya no existe esa clase de relación… ahora son Amantes… bueno, pues ocupe ese dinero para llevar a su amante al mejor hotel de la ciudad y si le hace falta dígame y le daré mas…- se notaba el desprecio en su voz, eso comenzó a provocar que Candice perdiera la paciencia, él estaba invadiendo su privacidad.

-Mire senior Andrey, primero voy a disculparme porque de cierto modo usted tiene razón al estar molesto por la llamada que recibí a horas de trabajo y no debí hacerlo… pero era una llamada importante para mi… por eso me atreví a hacerlo..

-Si me lo imagino, tan desesperada esta porque un hombre la posea?...

-Está siendo usted muy insolente Senior, ya le pedí disculpas por haber usado un tiempo que no debí, pero es todo lo que me permito hacer, por otra parte, usted se está metiendo un área personal, a la que no tiene derecho…, además de que podrá tener mucho dinero pero le faltó educación, escuchar conversaciones ajenas es una falta de respeto para cualquiera sin importar la clase social, y por ultimo… yo no necesito su dinero para "revolcarme" con quien se me dé la gana, soy libre y no tengo ningún compromiso…

Cuando Candice menciono aquello los ojos de William brillaron de una forma que estremecían de terror a cualquiera que los viera… y ella logro verlos, sintió como su cuerpo se estremecía de pánico y se pasmo por completo, más en pocos segundos trato de vencerse a sí misma.

-y..y.. yo no soy la desesperada por tener sexo… ese es usted.- su voz era firme… lo más firme que ella logro en ese momento.

Aquellas palabras lo indignaron y ofendieron, así que ella sabía lo que le sucedía y se estaba burlando del?…

-Que le pasa Señorita White… o debería llamarte Candy… la dulce Candy, es que acaso aun no supera su trauma infantil?... aun le da pánico la obscuridad?... hasta cuando piensas seguir con tu juego?... todo esto es para lograr saber hasta dónde asciende mi fortuna?

-De que me habla?... a mí no me importa su dinero… y usted cómo?...- Candice tuvo un mareo inesperado, no le sucedía con frecuencia solo cuando su miedo o su ira la superaban en fuerza, y en ese momento ambos la estaban invadiendo al límite, nadie sabía de su trauma de niña… nadie conocía nada sobre ella porque jamás hablaba de su pasado.

No escucho más su voz, el brillo de sus ojos lleno de odio e ira la sumieron en una obscuridad profunda y su cuerpo cayo como el de una muñeca de trapo.

Al escuchar el golpe y verla caer su corazón se estremeció, no era su deseo provocarle algo así… había dudado de que fuera ella, pero cuando la vio hablando por teléfono su sonrisa, esa que no había mostrado, su timidez el tono de su voz… supo que no estaba equivocado. Encendió la luz y llamo de inmediato por ayuda.

George aprecio en el umbral de la puerta en un par de minutos, la luz entraba por la única cortina que se había corrido y William estaba cerca de Candice tratando de reanimarla sin éxito, tirado en el suelo junto a ella.

-Que sucedió?- pregunto George alterado y sintiendo que su enfado crecía, era mucho ya lo que habían soportado de la conducta de William y lo habían hecho tratando de comprender su situación, pero había cruzado ya los limites.- que le has hecho?, espero que estés satisfecho?.

Anthony llegaba ayudando a la Tía Elroy que se encontraba recibiéndolo justo cuando el mayordomo entro para llamarlos e informarles como le ordeno George al encontrárselo en el camino, el joven corrió a ayudar a George tomando a Candice en sus brazos mientras el moreno ayudaba al patriarca a retomar su silla de ruedas. La tía Elroy se quedó pasmada viendo aquello y por primera vez se puso furia contra su sobrino e inesperadamente se acercó a él y le abofeteo.

-Esto es insoportable?, que le has hecho? En que monstro te has convertido?- le gritaba con lágrimas resbalando por sus viejas y angustiadas mejillas.

-Está bien, ella está bien… - Anthony le tomaba el pulso a Candice asegurándose que no tuviera ningún golpe y estuviera respirando.- solo se ha desmayado.

- Yo no le hice nada… solo discutimos…- respondió William apretando las mejillas, su dolor ahora estaba a flor de piel al ver que su familia lo creí capaz de algo tan grave como dañar a alguien al punto de matarlo.

-Discúlpanos William, quizá hemos estado demasiado tensos últimamente, tus reacciones son imprevistas… nunca sabes hasta donde llegaran cuando te enfadas…

-Llamen al médico, pidió la Tía Elroy a las mucamas que observaban espantadas desde el umbral de la puerta lo que sucedía en el interior de la habitación del patrón.

-Está bien, solo se ha desmayado… la llevare al departamento de la colina.

-Aun así, prefiero que la revise un médico…- Elroy fijo su mirada en su sobrino antes de salir de la habitación y en esa mirada solo había dolor y angustia, una angustia demasiado profunda.

-Cuando regreses necesito hablar contigo Anthony…- le "Pidió" William.

-No sé a qué hora regresare… estaré con ella hasta que el medico diga que está bien…- no hubo replica y el joven salió con su bella carga en los brazos seguido por el mayordomo.


George estaba junto a la ventana observando como Anthony se alejaba en compañía del mayordomo en un vehículo llevando a Candice, William no se había movido ni un centímetro de su lugar y permanecía observando el lugar donde Candice estuvo tirada.

-Esto ya ha ido demasiado lejos – con voz controlada George lo sacaba de su transe.

-Ya he dicho que no le hice nada…

-No me refiero solo a eso…, sino a todo…, soy tu empleado… pero también tu amigo y lo sabes, hemos tolerado su silencio en cuanto a tu accidente, a todo lo referente a ese tiempo, he tenido que enfrentar infinidad de demandas por abuso físico, u moral del personal de los hospitales, tus insultos, el mal trato que le das a tu tía que te ha cuidado como si fueras un hijo y que a pesar de su edad… sigue cuidándote las espaldas frente a los demás socios y familia, es ella quien prácticamente ha tenido que dirigir las empresas a causa de tu negación para hacerlo, mientras yo me encargo de todos los problemas legales que tu renuencia a cumplir con tus "obligaciones". Nos hemos preocupado por ti, por tu salud, porque estés bien atendido… y aun así tú no comprendes y sigues empecinado en dañarte a ti mismo y a los que te rodean.

-No veo que les preocupa, he producido suficiente dinero para pagar las demandas de todo chicago si es necesario…- le respondió con burla.

-Es que no lo entiendes!, no es el dinero lo que importa, eres tú!, el daño que te haces a ti mismo, la forma en que ahora todos hablan de ti, los socios que al escuchar los "rumores" intentan dañar las empresas o aprovecharse… no lo entiendes, no es el dinero eres tú lo que nos importa!, hasta cuando vas a seguir con ese silencio que solo te está matando!-

El silencio fue sepulcral, y lo que William nunca creyó ver… sus ojos fueron testigos, con el brillo de la luz alcanzo a observar como un par de lágrimas corrían por las mejillas de aquel hombre que jamás lo había dejado solo, que fue como su sombra desde que sus padres murieron… aquel que se mantenía fuera de sus derechos negando lo que a leguas era evidente. Su corazón dolió al ver lo que provocaba. Esas eran las lágrimas más sinceras y nobles que podrían existir.

George comenzó a caminar hacia la salida creyendo que la obscuridad ocultaría sus ojos llenos de lágrimas, se limpió con la mayor discreción que pudo tratando de salir de ahí lo más pronto posible pero la voz de William lo detuvo.

-Es ella.


Aqui el tercer capitulo, espero siga siendo de su agrado y agradezco a todas sus reviews y comentarios, realmente es grato ver que les ha gustado, espero seguir llenando sus espectivas y pues nos seguimos leyendo!, bendiciones y gracias mil por todos sus bellos comentarios.