ALERTA, ALERTA, escena para mayores de 18, sigo las reglas y pongo aviso de escena para adultos, sino te agradan ese tipo de escenas tendras que brincarte un poco de la historia, solo un parrafo. ;).


Capitulo VII.- Decisiones.

La llamada con sus padres había sido regocijante, en verdad los extrañaba, pero no volvería a casa como ellos le pedían, su madre siempre tenía las palabras exactas para elevar su ánimo y su padre las palabras de apoyo que alejaban sus miedos, si, era adoptada, ahora lo aceptaba con mayor madures que hacia años atrás cuando al descubrirlo había salido de casa corriendo con solo una mochila en sus espaldas, había sufrido por su propia voluntad las carencias que creía que le correspondía, lo único que lamentaba era no haber encontrado jamás el orfanato en el que fuese recogida y salvada de morir, deseaba tanto agradecer a esa personas, pero bueno por ahora solo podía seguir ayudando a aquellos que lo necesitaban.

La noche ya caía y sentada en el alféizar de su ventana tomaba en sus manos una taza llena de ese líquido que era vital para ella… café, un libro a su lado y la noche llena de hermosas estrellas, eso era lo que recompensaba el vivir en aquella humilde colonia olvidada por la civilización actual y donde nadie estaba registrado en un censo gubernamental, prácticamente eran inexistentes. Pero la gente era amable y se ayudaban unos a otros como en los viejos tiempos de la humanidad.

Alguien llamo a su puerta, observo su reloj de muñeca un viejo regalo de su madre, era un poco tarde para visitas y muy pocos conocían su dirección, probablemente era Terrece nuevamente con su cuento de que podían ser amigos para que no callera en depresión por su ruptura como pareja… ese hombre sí que tenía imaginación.

Se encamino hacia la puerta y observo por la lente del ojillo en la vieja hoja de madera, Anthony?

-Anthony?, que haces aquí?- pregunto después de abrir con rapidez, realmente sorprendida al ver al chico en aquel lugar.

-Hola…, puedo entrar?- pregunto sin muchos ánimos y al parecer bebido, ya que su aliento lo rebelaba claramente.

-Claro pasa… - le cedió el pase sin poder aun recuperarse de su asombro,- como sabias esta dirección?- pregunto sentándose en el sillón individual mientras el chico se dejaba caer en el sillón frente a este.

-No fue fácil conseguirla, tu Ex, es muy caro para dar cualquier información y no me atreví a preguntársela a tus padres nuevamente después de una decena de intentos.

Su madre era una mujer de palabra y su padre sabía que una promesa era el propio honor, sonrió para si al imaginar a sus padres negándose a dar esa información a cualquiera que preguntase, aunque estaba segura que la persona que ella esperaba nunca preguntaría por ella.

-Que haces aquí?- le pregunto aun sonriendo.

-Bueno, ya sabes… no tengo a donde ir, y mis primos ya me tiene harto con su cantaleta de que debo perdonar a George… jamás, jamás lo perdonare…, así que por favor no me eches a la calle tú también…- le pidió casi dormido.

-No, no lo hare, descansa…

La chica se puso de pie y fue a su recamara en busca de una almohada y una manta, el apartamento estaba cálido a pesar de la noche fría, el invierno ya había comenzado aún si la nieve no caía todavía.


La mansión estaba tan silenciosa como siempre, solo el desayunador en el salón privado de la tía se mantenía algo de ruido por la misma conversación desde hacía varios días.

-Pero debes convencerlo, él no puede irse de aquí, no importa si puede manejar todo por medio de la tecnología, su deber es estar al frente de la corporación.- Elroy miraba con enfado a George, pero más que enfado era una forma de ocultar su frustración ante la terquedad de su sobrino por desaparecer, y más aún por no conocer los motivos de tal decisión.

-Tía no podremos hacer nada, él ya ha decidido y ha dividido cargos en las empresas, todo está listo, en un par de días después del evento de beneficio se marchara…- Stear y Archie quienes siempre se mantenían al margen informaban a la tía de lo que ocurría dentro de las empresas que ellos dirigían en representación del hombre que deseaba desaparecer.

-Es verdad, incluso realizo una reunión extraordinaria con todos los socios para informarles, por supuesto nadie pudo decir palabra o emitir estar en desacuerdo, William está peor que antes.- agrego George.

-Entonces fue un error creer que esa chica seria de ayuda…, todo empeoro… incluso Anthony no ha vuelto a casa desde entonces…- la mujer no podía seguir más con su fría y estricta apariencia, ver a sus únicos sobrinos de esa manera la tenía muy agobiada.

-No, la señorita Candice no tuvo nada que ver, es más ella ha sido una víctima, fue despedida y a pesar que el hiso el deposito a su cuenta por la cantidad acordada, ella lo rechazo y mando de vuelta el dinero… así que

-Pero es hija de unos médicos… tienen su propio hospital no?, que podría estar afectándole?- pregunto airada por haberse equivocado en cuanto a la chica, la creyó de más carácter.

-Sí, es hija adoptiva de la familia White, pero se mantiene por sí sola, tengo entendido que no volvió a su casa y que vive por su cuenta desde hace más de un año.- comento Archie.

-Qué?,- George parecía interesado en esa información,- sabes dónde vive?.

-No, Anthony no logro encontrar esa información, ya sabes que está en su rebeldía y al no tener dinero no pudo comprar al Ex novio de la chica para que le diera esos datos y los padres se negaron a darle la dirección de ella.- Alistear les comunicaba.

-Y como está el?- pregunto George realmente afectado.

-Está bien, en lo que cabe, después de ser rechazado por Candice estuvo con nosotros, pero anoche no regreso a dormir, así que no sabemos dónde está, dejo su celular en nuestra casa… no desea que nadie lo moleste.

-Esa bendita rebeldía que llevan en la sangre!- la tía se levantó enfadada y se encamino a la terraza deteniéndose a observar el jardín sintiéndose impotente por primera vez ante lo que ocurría con su familia.


Su sueño se hacía realidad, los suaves labios rosaban cada espacio de su piel, sus delicadas manos masajeaban con ternura su creciente daga caliente, el podía sentir la tersa piel de porcelana bajo el tacto de su dedos, la estrujaba entre sus brazos, rosaba su cuerpo con el de ella mientras su voz ronca por la pasión repetía su nombre una y otra vez, lo instaba a que la hiciera suya, pidiéndole que se unieran en uno solo con urgencia, rogándole por el placer que solo el podía darle, su pelo revuelto sobre la almohada era un hechizo que enmarcaba el bello rostro sonrojado por el calor de la pasión, sus labios hinchados por sus besos, sus ojos entornados por el placer que él le prodigaba entre sus piernas, sus gritos pidiéndole que ya la poseyera, y el no podía esperar más, se posicionó entre ese par de firmes y suaves muslos, su cuerpo desnudo tirado sobre la cama era una real obra de arte, si Dios existía le había otorgado la perfección hecha mujer, su miembro completamente erecto se mostraba orgulloso y ella se relamía los labios saboreando con anticipación el placer que sabía sentiría cuando él estuviera dentro de ella… el sonrió satisfecho al ver su expresión y sin esperar más de una sola estocada se hundió por completo arrancándole un fuerte grito de placer mencionando su nombre… y el la imito mientras se mecía en esa antigua danza tan vieja como el tiempo…

-Anthony, Anthony…-Candice lo llamaba balanceándolo de un lado a otro… pero él no parecía desear despertar.

-Anthony!- le grito ya un poco enfadada, y cuando el chico se volvió cayendo al suelo por el brusco jalón, se despertó sentándose de inmediato.

-Que paso?..- pregunto sorprendido y observando a todos lados hasta que su mirada se topó con el rostro de Candice que en cuclillas lo miraba sonriendo.

-Parece que alguien tenía un sueño bastante placentero… - con una mirada juguetona le indicaba la entrepierna que no ocultaba el bulto que tenía atrapado entre sus pantalones.

Anthony se miró y al observar a lo que Candice se refería se puso de pie rápidamente corriendo al baño con desesperación.

-Andrey… parece que están cortados por la misma tijera…- se dijo a si misma sonriendo y poniéndose de pie para dirigirse a la cocina y comenzar a preparar el desayuno.

Después de 20 minutos Anthony volvió mostrando claras señales de haber tomado un baño rápido…y frio.

-Discúlpame… yo no sé qué decirte…- menciono avergonzado sin atreverse a verla a la cara.

-No te preocupes, supongo que es perfectamente normal en los hombres ese tipo de… situaciones.- le respondió ella colocando frente a él una humeante taza de café.- supongo que dormir tan cerca de la chimenea te provoco demasiado calor… estabas sudando…- sonrió.

-Yo… no dije nada verdad?- pregunto recordando la forma en que la llamaba en su sueño XXX.

-Sí, pero no entendí que era lo que balbuceabas, quizá no eran palabras solo… sonidos…- oculto su sonrisa detrás de la taza en la que bebía su café.- será mejor que desayunes, supongo que tienes que irte pronto.- le mostro la primer página del Diario donde se anunciaba la gran noche de ese día.

-No tengo compañera… te gustaría ser mi pareja de esta noche?- le pregunto tomando asiento pero aun sin verla a los ojos.-Lo veras nuevamente…

Candice se sonrojo por aquéllas palabras, al parecer Anthony noto lo que ella aún se negaba a aceptar.

-Yo, no sé a qué te refieres…- negó.

-Candice, tu actitud con mi Tío era completamente diferente que con otros pacientes, no sé si lo hacías conscientemente o no, pero era claro que había algo que te impedía ser la misma que yo observe en el hospital…, me negaba a aceptarlo, nunca te he ocultado mis sentimientos ni mi interés por ti aun si no te lo he dicho sé que lo has notado, pero tampoco me gusta forzar una situación que claramente no tiene ningún futuro, sé que terminaste con Terrece, el me busco pensando que tal vez era yo la causa de su ruptura, yo no le dije nada, pero sé que no soy yo, sin embargo…

-No es lo que tú piensas… es solo… que nos e que pasa, cuando él está cerca es… extraño como su presencia me turba, me desconcentra y a la vez quisiera solo observarlo estar cerca, escucharlo aunque solo sea su respiración, no sé porque me sucede eso con él, me pone nerviosa pero no en un mal sentido, y me tiene muy confundida porque apenas si lo conozco, sé que jamás se fijara en alguien como yo, me quedo claro el día que me dijiste que l no podía estar con "cualquiera"..

-Discúlpame, no fue eso lo que deseaba decir, estaba enfadado… era la segunda vez que trataba de acercarme a ti y la segunda que me rechazabas por otro…- aclaro el rubio levantando al fin la mirada, se observaron por unos segundos.

-Tu tío… me confunde…, he tratado de recordar si alguna vez nos cruzamos en algún lugar, pero es imposible, lo recordaría…, -dirigió su mirada hacia l ventana.

Anthony se quedó en silencio, quizá, había una oportunidad de que así fuera, y realmente Candice ya conociera a su tío, ella hablaba de un amor profundo… pero al parecer ese no fue Terrece, y el mucho menos, él sabía que Candice había olvidado parte de su pasado… pero sus padres no deseaban que ese pasado volviera, pues creían que algo muy doloroso fue la causa de aquel accidente que la chica sufriera poco menos de dos años atrás y que fue lo que la mantuvo tanto tiempo sufriendo mientras su cuerpo permanecía dormido… pero… el necesitaba saber.

-Candice, ven conmigo esta noche… se mi pareja… él se ira para no volver y quizá tu y yo no volvamos a vernos más… porque yo también pienso irme…

-Iras con él?- pregunto mirándolo con un gesto de confusión en su rostro.

-No, pero pienso irme a Londres… estaré al frente de algunos negocios en esa ciudad… ven conmigo…- le pidió.

Candice no era tonta y sabía que Anthony guardaba sentimientos por ella, sin embargo no eran los correctos ya que su cariño él lo confundía por amor, la tomaba como una tabla de salvación para olvidar a su antigua enamorada… y si ella aceptara lo dañaría aún más… pues sería una relación ficticia para ambos.

-Iré contigo al Baile de beneficencia… después retomare mi trabajo en el hospital… y espero que algun dia volvamos a vernos, entonces deseo con todo mi corazón que seas un hombre completamente feliz y que el amor te inunde.-

Anthony sonrió, le encantaba la forma tan directa que esa chica tenia para decir las cosas sin ofender ni dañar, nunca daba vueltas cuando deseaba decir algo serio… solo la había visto dudar frente a su Tío. Asintió con un movimiento de cabeza.

-Bueno, creo que necesito ir a casa de mis padres… o de compras, que prefieres?.- le pregunto invitándolo a acompañarla.

-Sera divertido si ambos nos preparamos para el evento de esta noche.

Ambos sonrieron, aquello solo podía significar una cosa para Candice y era que sería un día completo en fase de trasformación… sonrió, era divertido ese tipo de actividades al lado de un chico tan maravilloso como Anthony.


Las siete eran marcadas en el viejo reloj del salón en la mansión de Chicago, Elroy Andrey y sus apuestos sobrinos-nietos esperaban nerviosos a que el cabeza de familia hiciera su aparición, la puerta del ascensor privado se abrió y George fue el que bajo primero, después la nueva silla eléctrica actualizada del joven patriarca apareció detrás de este, era tan apuesto que Elroy sintió que sus ojos se llenaban con lágrimas, pues era el vivo retrato de su hermano… solo sus ojos eran idénticos a los de su madre… la abuela de William, llenos de amor y ternura, aspectos que trataban de ocultar tras una capa de orgullo y frialdad, pero les era imposible, la mirada de ese chico era más clara y limpia que un cielo de mayo.

-Bien, supongo que es divertido ver a un paralitico vestido de frac… ridículo.- dijo con dureza y dirigiendo su "trasporte" al pasillo de salida en busca de la puerta principal.

Todos lo siguieron en silencio, no querían que cambiara de opinión y se negara a asistir a ese evento que sería el último que compartirían.


El coche deportivo en color negro se estacionaba a varios metros de la entrada del elegante y enorme salón en el que se llevaría a cabo el evento, y al mismo tiempo dos autos más se agregaban a la larga fila en espera por un valet parking, del glamoroso auto rojo en el modelo más reciente de una marca reconocida por su elegancia, se bajó una chica rubia de intensos ojos azules, una figura que cualquiera envidiaría y por supuesto luciendo como una diosa a pesar del frio que invadía esa tarde, pero su estola de piel de zorro blanco cubría parte de sus brazos ya que ella no deseaba cubrir su espectacular vestido rojo que además de estar entallando su figura… el escote dejaba observar sus encantos recién retocados y en la parte trasera su espalda parecía haber sido bañada por la luna… su melena rubia y lacia descansando a un lado de su rostro parecía una hermosa cascada de hilos de dorados… y su maquillaje realzaba aún más su a perfilado rostro. Cual regia belleza… Susana comenzó a caminar rumbo a las escaleras, con un gesto de molestia por haber tenido que bajar en ese lugar. Ella era una beldad que merecía la entrada en alfombra.

El auto en color dorado que se detuviera justo detrás del de la Arquitecto… abrió su puerta automáticamente, un par de bien torneadas piernas asomaron y el conductor del auto se acercó para ayudar a su patrona…, la mano envuelta en un guante corto con destellos dorados tomo la que se ofrecía ayudarle, la mujer de cuerpo escultural salió al fin atrayendo unas cuantas mirada y varias bocas comenzaron a rumorar, un elegante peinado alto ataba parte de la cabellera color cobre dejando una cascada de risos libre sobre la espalda, los ojos rojizos observaron alrededor con superioridad y sus delgadas manos acomodaron el grueso cuello de su abrigo de Ming alrededor de su cuello, estaba abierto en el frente por lo que se podía observar la elegancia del vestido negro corto, demasiado corto al frente y debajo de la espalda del abrigo salía una cola larga en el mismo tono… cuello halter, y un nada discreto collar de diamantes descansaba sobre el pecho de la mujer, su belleza era abundante. Con un contoneo de caderas al ritmo de sus tacones de aguja, la chica comenzó a caminar… pero se detuvo cuando fue llamada por el hombre que la acompañaba.

-Cariño… no pensaras dejarme abandonado verdad…- el hombre claramente mayor, elegante de pies a cabeza, cuerpo bastante conservado para la edad que su rostro no ocultaba… gritaba el esfuerzo que el hombre debía vivir para estar en esa condición, se puso a la par de la joven que más que su esposa parecía su hija, él no era apuesto… pero algunas cirugías le dieron un rostro no desagradable, sin embargo, la juventud nunca volvería a su cuerpo y él sabía que por más que lo deseara nunca sería más que un montón de dinero para su joven mujer. Pero para el… estaba bien mientras pudiera lucirla como un trofeo ante la sociedad y todos aquellos que deseaban estar en su lugar…

-Claro que no mi amor, solo estaba tratando de observar que causa tal tardanza en la línea…

-Vamos Eli, no es difícil de adivinar por qué se ha formado tremendo aglomeramiento en la entrada…

Sonrió y le ofreció el brazo que ella tomo un poco renuente, hacia dos años que no pisaba esa ciudad y nadie la había visto desde entonces, la sociedad de ese lugar era muy leal a los Andrey… y la marginaron cuando ocurrió "aquello".

Los ocupantes del coche negro al fin salieron de el vehículo, por supuesto no fueron algunas… sino todos lo que estaban a su alrededor se volvieron al ver a la pareja, muchos se quedaron con la boca abierta, y no fueron pocos los flashes que los deslumbraron, Anthony y Candice eran la pareja de la noche.

Estaban casi en la entrada, pero los reporteros y medios televisivos seguían bloqueando la entrada tratando de conseguir la mejor foto del hombre que era la noticia de la noche, muy pocos conocían al patriarca pues siempre mantuvo su persona lo más alejado de los medios sociales, eran exclusivas y muy pocas las imágenes que se tenían de el desde que hiciera su presentación como el cabeza de aquel enorme imperio que significaba el Apellido Andrey, y muy contadas las reuniones sociales a las que asistía. Y esa noche era aún más especial, era su primera aparición después del accidente en el que casi pierde la vida tan importante figura.


El avance era lento, pero lo soportaba… después de todo sería la última vez que apareciera en esos eventos… y sería la última vez se le viera, su decisión no cambiaría, su avión privado lo esperaba listo en el aeropuerto… después de la cena… todo terminaría.

Al fin estuvo en el interior de aquel lugar, las miradas lo seguían, algunas con sorpresa, otras con lastima, y algunos con gusto hipócrita, y todos, todos lo saludaban con la mayor de las hipocresías, sabían que él era el que llenaba sus asquerosos bolsillos con lo que tanto les gustaba… dinero.


Cuando las dos jóvenes se encontraron en el inicio de la escalera de entrada, sus miradas fueron dagas, las coincidencia que la vida pone son en ocasiones como una burla para divertirse.

-Eliza!...- La llamo la rubia con recelo.

-Susana…- respondió la pelirroja con actitud de superioridad.

El hombre que estaba del brazo de la pelirroja no pudo evitar recorrer aquella escultural mujer.

-No me presentas querida?..- pregunto el hombre sin despegar su mirada del revelador escote de la rubia.

-Creo que tú lo harás bastante bien solo…- replico abandonando su brazo y comenzando a subir por su propia cuenta.

-Un placer, señorita…

-Susana Marlow…- respondió mirándolo y sonriendo con total descaro , mientras descubría un poco más su cuerpo cual ofrenda.

-Marlow?- pregunto el confundido y abandonando su actitud de cazador.

-Oh, querido…- Eliza se volvió sobre sus pasos con clara burla en su expresión- Que distraída soy… supongo que has de recordar a Martha Marlow… la mujer que abandonaste cuando te dio la noticia de que estaba embarazada… bueno, ella es su hija… y creo que también la tuya.- se volvió para continuar con su camino. Y el hombre la siguió presuroso ignorando a la joven que estaba pasmada mirándolo.

Susana se quedó petrificada… el hombre que tanto había buscado estaba frente a ella huyendo y era el esposo de su más despreciable enemiga.

Estaban a punto de entrar al salón cuando una voz conocida lo petrificó, los murmullos se hicieron aún mayores.

-Hola Anthony… tiempo sin vernos…-

Candice sintió la tensión en el brazo del joven que le ayudaba a quitarse la hermosa capa negra con capucha que la cubría, los flashes aumentaron cuando los tres quedaron enfrentándose.

-Eliza…- respondió el sin mucha ceremonia y tratando de no dar a los medios motivos para notas amarillistas.

-No me presentas?- pregunto recorriendo a la mujer que lo acompañaba de pies a cabeza y con un nada agradable gesto en el rostro que rebelaba sus celos y su envidia.

-Lo lamento, pero no creo que sea de tu incumbencia la identidad de la señorita…, con permiso.- tomo a Candice por el brazo y comenzó a caminar con ella sin dejar de sonreír.

Eliza estaba echando chispas, cuando su esposo la alcanzo, la ayudo a quitarse el abrigo y después la tomo del brazo aun si ella se mostraba un poco renuente.

-Con cuidado cariño, lo que hiciste hace un momento no fue nada agradable, y menos delante de los reporteros, será mejor que el resto de la noche andes con cuidado… recuerda que no te gusta mucho cuando me enfado en el cuarto morado…- le beso la mejilla y ella sintió un escalofrió recorrerla de pies a cabeza… no quería volver a una cama de hospital. El la jalo con discreción para que caminara a su lado recordándole que debía sonreír.


William atendía a varios socios que lo saludaban y le comentaban lo grato que era su presencia, aun si nunca habian tratado directamente con él se mostraban como si fueran amistades muy allegadas. Su fría mirada llena de sarcasmo se detuvo cuando descubrió a unos metros dela entrada lo que nunca pensó sus ojos verían… era realmente una aparición… la joven que caminaba con total encanto lo hiso perder un latido de su corazón y que su respiración se detuviera como si no necesitara del oxígeno para respirar, Candice sonreía mientras caminaba, su hermosos pelo dorado caía cual cascada de risos meciéndose al ritmo de sus acompasados pasos, sus ojos resaltaban con el leve maquillaje que los adornaba, eran como un par de esmeraldas vírgenes bajo los rayos del sol, su nariz respingona se mostraba orgullosa y ocultando bajo una leve capa de maquillaje esa pequeñas pecas que el sabia existían, su boca brillaba haciendo que sus labios perfectos lucieran más antojables que nunca.

Envuelta en seda de varios tonos de verde, mostraba orgullosa las curvas bien proporcionadas en su escultural cuerpo que él había tocado mientras estaban bajo el agua, las aberturas en las cascadas de tela que caían desde sus caderas dejaban asomar a cada paso la blanca piel de sus firmes y torneadas piernas, y sus bellos dedos asomaban en unas sandalias de tacón alto cubiertas de pequeños diamantes. Una gargantilla de esmeraldas y diamantes adornaba el estilizado cuello sobre los hombros desnudos.

Cuando la verde mirada se topó con aquellas pupilas azules que la miraban fijamente, se tensó pero no borro su sonrisa, instintivamente se llevó la mano al cuello acariciando la costosa gargantilla que Anthony le prestara, sorprendiéndola cuando sin consultárselo la llevo al banco donde guardaba las joyas de su fallecida madre. Ella se negó por supuesto, pero el chico era demasiado insistente. Se sintió como una ladrona bajo aquella mirada que juiciosa se posaba sobre ella.

-Creo que no le agrado tu amable gesto- le dijo entre dientes refiriéndose a las costosas joyas que la adornaban.

-No, estoy seguro que no es eso lo que lo tiene así…- respondió sonriendo y observando como las elegantes cejas de Candice se fruncían en un gesto de confusión.- ven vayamos a saludar a la atracción de la noche.- se burló, y Candice le reprocho con un leve pellizco lleno de diversión por parte de ambos.

-Buenas noches "Tío",- lo saludo una vez estuvo frente a el remarcando la palabra e ignorando a George que lo observaba con angustia y ocultando su dolor.

-Anthony… no pensé que vendrías, creí que te negabas a ser parte de esta familia…- le respondió el ocultando su verdadero sentir y recubriéndose con su actitud frívola e indiferente.

-Bueno, siempre hemos sabido utilizar el apellido cuando nos conviene y hoy a mí me conviene que vean que sigo siendo un Andrew.

-Ya veo…- respondió sin agregar más.

-Donde están tus modales tío?- pregunto con sarcasmo cuando William ignoro deliberadamente a Candice.

-Es de familia lo recuerdas…, no nos mezclamos con los empleados… o ya lo olvidaste?...- por supuesto el rubio estaba haciendo lo mismo que su sobrino que deliberada mente ignorara al que ahora sabia era su padre, y por supuesto sabía que le molestaría el que el tratara a su "conquista" como una simple empleada.

-Ella no es igual… y ya no es tu empleada…- como todo niño rebelde era incapaz de controlarse por completo así que reclamo de inmediato.

-Por favor Anthony…- La tía Elroy el llamaba la atención.- compórtate.

-Creo que eso se lo debes decir a tu "niño mimado".- respondía sin la menor discreción.

-Me pregunto a cuál de los dos se refiere?, a el mism tío?- con diversión Archie le pregunto a Stear y ambos sonrieron. Ganándose una mirada airada del patriarca haciéndolos borrar la sonrisa de inmediato,

-Patty y Annie están aquí… vamos a recibirlas…- Stear descubrió lo el verdadero significado de la frase "salvado por la campana".

-Sera mejor que se comporten delante de sus futuros suegros…- les condiciono la Tía Elroy. Y ellos como niños bien portados asintieron antes de alejarse de aquel Drama familiar.

-Disculpe Senior Anthony, me gustaría hablar con usted si me lo permite.- Pidió George sabiendo que esa sería su única oportunidad para tratar de recuperar a su hijo, ya estaba informado de los planes del chico por medio de uno de sus contactos en Londres.

-Ya lo escucho no?, nosotros no nos mezclamos con los empleados…

-Anthony,- esta vez fue la tía Abuela quien lo reto – ve ahora mismo a hablar con George a uno de las salas privadas… y yo no te lo estoy pidiendo te lo exijo, no me obligues a llevarte de la mano como si fueras un infante.

-Yo no tengo nada que…

- Ahora…- la mujer lo miro con ira y frialdad como nunca lo había hecho a lo largo de sus 21 años de vida, y por primera vez se sintió intimidado como un chiquillo descubierto haciendo una travesura, aquella mujer había sido todo cariño y nobleza con él, nunca lo había dejado solo y fue como su propia madre aun si no conoció a esta por morir cuando él era un bebe…

-Sera mejor que vayas… yo estaré bien…- le dijo Candice tomándolo suavemente del brazo un gesto que no paso desapercibido para William que se volvió dándoles la espalda y tomando un poco de distancia.

-No te preocupes por la señorita White, yo le hare compañía en lo que tu regresas…- relajándose un poco la Tía le afirmo.

Anthony ya no dijo palabras solo comenzó a caminar entre la gente y George agradeció con un gesto de su cabeza la ayuda recibida, palmeo el hombro de William cuando paso a su lado siguiendo los pasos de Anthony quien tomo esa dirección.

-Esperaba más de usted señorita White…- menciono con discreción la tía alejándose un poco más de William quien comenzó una charla con alguien cercano.

-No sé qué decirle, yo no tuve elección…- respondió sin dejarse intimidar por la elegante dama aun si por dentro temblaba como una hoja.

-Creí que era una mujer de más carácter, y que nunca dejaba un paciente a medio tratamiento, tenía entendido que usted se aferraba a sus casos como si fueran su propia familia a quien tenía que salvar…- continuo.

-No puedo obligar a una persona que no desea ayuda…- trato de defenderse pero sabía que ese no fue el motivo, de hecho ni ella misma sabía porque se di por vencida tan fácilmente.

-Usted sabe que el grita por ayuda… y yo tenía fe en que usted dominaría a la bestia tras la cual mi sobrino se oculta… más fue una gran desilusión darme cuenta que me equivoque por completo… y que tristemente usted es "normal", mas no puedo reprocharle su elección… no cualquiera despreciaría a un joven apuesto, saludable, divertido y sobre todo heredero de una gran fortuna… su elección ciertamente fue la adecuada…- aprovecho su oportunidad para tirar ese golpe bajo… si había algo que podía cambiar la dirección de una decisión tomada era herir el orgullo de una persona íntegra.

-No sé por qué clase de persona me está tomando pero yo no soy ese tipo de mujer… amo mi trabajo y no deseo más de lo que puedo obtener con mi propio trabajo…- estaba ofendida, se sentía degradad al nivel de una caza fortunas… y ella no era ese tipo de mujer.

-Demuéstremelo… - la reto.


Capitulo 7 Por supuesto como disculpa por la tardanza, espero que les guste y siga llenando sus prespectivas, gracias mil de antemano, bendiciones y nos seguimos leyendo.

Akirem.