capitulo 10 arriba, como ya lo habia mencionado, este capitulo contiene escenas para adultos, espero que disfruten la lectura.
Capitulo X- Siempre.
Esa palabra detuvo el tiempo y el espacio, no hubo fuerza, era casi un susurro, pero fue como si un huracán y un tornado se unieran y golpearan todo dentro de ella.
Se giró incrédula de haber escuchado aquella palabra… era incierto lo que vendría, quizá difícil, pero ella lo había decidido desde el momento en que recordó todo… a pesar de que él no la amara… ella le pertenecía… y viviría para el aun si la rechazara.
-Quédate… y se mía…- era una orden, una petición, un ruego…, se giró en su silla y espero por la respuesta de la que estaba pasmada aun de espaldas a él.
Ella no pudo contenerse más, su corazón latía emocionado, no le importaban las condiciones, no importaba nada, no quería pensar en nada, sus ojos húmedos no dejaban de derramar suaves lágrimas, levanto el rostro al cielo y cerro sus ojos en una plegaria rogando porque aquello fuera lo que ella tanto deseaba… se giró buscando su mirada, no importaban las palabras, no importaban las explicaciones ni los insultos… lo que importaba era lo que ella veía en aquellas pupilas que le gritaban lo que el corazón expresaba… amor. Sus piernas no obedecieron a su razón y comenzó a caminar con rapidez hacia él, el corto espacio se redujo en segundos por lo que termino en una carrera apresurada, sin detenerse y con prisa y hambre por poseer aquel hombre se colocó a horcajadas sobre sus piernas y busco sus labios con la desesperación de un sediento al beber un vaso de agua, el la recibió con la misma intensidad correspondiendo a su apasionada caricia, ambos se rodearon con los brazos intentando apegarse lo más posible, eliminando cualquier pequeño espacio por donde el aire pudiera colarse y separar sus cuerpos, sus bocas se comían literalmente… y las memorias de su primera entrega… su única entrega… los envolvió y cegó. Pasión, deseo, amor, tres sentimientos que unidos solo pueden formar la más perfecta explosión.
Las prendas de vestir comenzaron a ser inútiles, y manos hábiles y desesperadas comenzaron a deshacerse de ellas, el la separo un poco tomando aire y observando el perfecto torso frente a él, sus bellezas que rebelaban su clara feminidad, se le antojaron como a un recién nacido en busca de su alimento y así fue el, las tomo y se posesiono de ellas hambriento de su sabor, de su textura, sus caricias recorrieron cada centímetro de piel, calentándola en cada espacio que su manos tocaban, su cuello se humedeció con sus besos apasionados, sus labios se buscaron una y otra vez, y ella lo despojo al fin de su estorbosa ropa sintiendo su piel caliente y saboreándolo como él lo hiciera con ella, se sentía tan húmeda entre sus piernas que creía que el mismo podía sentirla, tal como ella podía sentir el calor y dureza de su erección… deseaba más, deseaba sentirlo dentro y aquella posición era perfecta…
-No, - la detuvo el al sentir la intención de sus manos de desabrochar su pantalón.- aquí no… no en esto…
La miro refiriéndose a la silla antes de que ella pensara algo equivocado.
-Entiendo… entonces…
Se bajó de sus piernas y con una coquetería y sensualidad nata se deshizo de sus pantalones para seguir lentamente con el pequeño triangulo de encaje que fungía como prenda interior, se la arrojo sobre las piernas, afuera la nieve seguía cayendo y el viento soplo helado haciéndolos sentir escalofríos una vez separados, ella cerro los ojos disfrutando aquel frio en su piel caliente… pero no quería enfermarse no ahora que venían tiempos muy buenos… así que con toda la sensualidad de ser mujer camino segura de tener su mirada sobre ella y cerró la puerta de cristal… pero no las cortinas, el calor de la chimenea pronto inundo la estancia…
Las luces estaban tan brillantes que le dejaban ver cada detalle de su cuerpo perfecto, disfruto verla caminar con la seguridad de una afrodita, algo más romántico sería perfecto…
-Atenuar luces…- menciono viendo como una sonrisa satisfactoria se dibujaba en sus labios al volverse y verlo fijamente.- la recamara está cerca…
Por supuesto que todo sería mucho más cómodo en la recámara, pero ella no quería eso… el frio que la golpeo por un segundo le dio un pensamiento que apareció con sus recuerdos y se convirtiera en su fantasía… tenía que intentarlo, seria doblemente satisfactorio.
-No… no deseo la recamara… tenemos toda la noche para recorrer cada espacio de esta casa…- le dijo mientras se acomodaba en el sillón haciéndolo seguirla, pero lo detuvo con el largo de sus piernas para que no se acercara más… serian solo un par de pasos.- Ven…
Lo llamo sensualmente y observándolo retadora, abrió sus piernas tentándolo y regalándole una mejor vista de lo que lo esperaba, el sonrió de lado satisfecho por aquel juego y sintiendo la adrenalina que el temor de fracasar le daba, pero el orgullo no lo dejaría amilanarse y buscar su recompensa… era traviesa… pero él le enseñaría a no jugar con fuego.
-Puedes hacerlo… lo sabes muy bien…- lo miro a los ojos y la pasión volvió a encenderlos. Soltó por completo su pelo y lo agito, su apariencia era una tentación sin límites.
El la recorrió desde su pelo disfrutando la vista de cada centímetro hasta las punta de sus pies separados por una buena distancia, después concentro su mirada en aquella parte que brillaba por la humedad que el sabia tibia y resbaladiza… lo que le daría una satisfacción única…, no perdería nada, si lograba llegar se refugiaría en su interior y si caía, aprovecharía para probar su sabor nuevamente… después todo sería la gloria.
Se apoyó decidido en los antebrazos de su silla, ella lo miraba y realizaba movimientos sensuales provocándolo, se empujó con fuerza quedando de pie y esforzándose por mantener el equilibrio, nada fue más satisfactorio que sus ojos verdes observándolo sorprendida, los labios de su boca se separaron dejando escapar un suspiro de ansiedad, la corriente eléctrica que recorrió su espalda le revelo que estaba haciéndolo bien, otra parte también sintió la descarga eléctrica y aumento aún más su tamaño, ver aquella hambre que despertó en su verde mirada fue un gran aliento a su orgullo de hombre, ella lo miro a los ojos después de disfrutar ver como el dejo escapar su miembro de la prisión de sus pantalones, la prenda cayo junto a sus interiores y ella se humedeció los labios sensualmente… mientras con su mano masajeaba un poco su parte intima extendiendo su humedad…
-Ven… te he esperado por mucho tiempo… solo tú has estado en mi…- le dijo ella confesando uno más de sus secretos.
La miro con un gesto leve de confusión y duda.
-Ven y compruébalo…- le insistió casi rogando.
Entonces el movió sus piernas, fue solo un paso antes de que su cuerpo cayera al frente justo sobre ella que lo recibió aún más excitada al ver su esfuerzo y decisión, no lo dejo hablar, tomo sus labios con hambre y pasión, acaricio su pelo y enredo las piernas en su cintura, ayudándolo a subir y acomodándose juntos sobre el sillón para quedar cómodamente emparejados, llenándose de caricias y besos que solo aumentaban el deseo de su amor.
-Te lastimo…- le susurro al pensar sobre su peso encima de su delicado cuerpo.
-No, pero tú sabes que puedes hacerlo más cómodo si quieres… -
El sonrió sobre su boca, y apoyo su peso en sus rodillas sintiendo la reacción de su cuerpo, ella se acomodó bajo el y lo ánimo con besos para que satisficiera y pusiera fin a su ansiedad y deseo de tenerlo dentro de su cuerpo quien lo llamaba a gritos.
El comprobó sus palabras, la estreches de su caliente canal le grito que solo el había estado en ella a pesar de que su desvergonzada pasión lo ínsito a hacer lo que dudo lograría, ahora todo era fuego en sus pieles, gritos ahogados, movimientos fuertes y a la vez suaves, caricias, besos, delicados mordiscos, una danza tan nueva y vieja, comenzaron a llamarse uno a otro tal como la primera vez, y pronto tocaron el cielo ese cielo a que ambos amaban.
El silencio reino por unos minutos, él se quedó cómodamente sobre su pecho tibio, escuchado su corazón volver poco a poco a su ritmo habitual, y acompasándose al de él, sus manos se enredaron en su pelo y después comenzó a recorrerle la espalda suavemente con sus uñas, le beso la coronilla de la cabeza, y escucho su respiración acompasada, ella misma recupero la calma, era tan perfecto el momento que deseaba que el tiempo se detuviera.
El sonrió haciendo cosquillas en su piel, la apretó más rodeándola con sus manos por la cintura, era tan feliz en ese instante, se sentía como un niño que ha recibido el mejor regalo de todos, ese regalo que no le permitía desear nada más, sintió como su pecho interiormente se llenaba de un calor que derretía todo el frio dolor que lo acompaño por los dos últimos años… pronto seria noche buena, la misma noche en que se separaran de esa forma tan desgarradora… no quería romper la magia pero… era mejor un nuevo inicio sin dudas y sin preguntas, un reinicio lleno de verdades que solidificaran un futuro firme…, la vida siempre es incierta y nunca sabes que te traerá el mañana, pero… siempre es mejor dejar todo limpio y enfrentar nuevos retos o discusiones que volver una y otra vez a antiguos desacuerdos que jamás se aclararon… así que elevo su rostro apoyando su barbilla suavemente entre sus senos y buscando su mirada… ella enfoco sus ojos en los de él y antes de que el hablara coloco un dedo entre sus labios impidiéndole decir palabra.
-Mañana… es una promesa, hoy no rompamos esta burbuja, mañana comenzaremos un nuevo amanecer hoy solo quiero amarte… de una y mil formas…
No podía negarse, en el fondo era lo que el mismo deseaba, así que se acomodó de forma que ella quedara encima y pudiera besarla como un sello para el pacto que hicieron, esa noche era suya y no permitirían que nadie más la manchara, y así fue, siguieron practicando las múltiples formas de amarse, la incapacidad de él no fue un obstáculo, contrario a ello, fue una ventaja para disfrutar en posiciones y lugares que los llevo a tocar el cielo una y otra vez, hubo risas, gritos apasionados, murmullos con palabras de amor, y muchos gemidos de satisfacción que terminaban en sonoros gritos, ambos agradecieron que aquella casa estuviera en medio de la propiedad que era bastante amplia, porque sus sonidos hubiesen provocado que los vecinos se escandalizaran.
Después de recorrer cada área de la casa tal como Candice deseara, terminaron en la recamara, era ya casi medio día cuando una luz traviesa se coló por las cortinas aun cerradas y se posó en el rostro por demás satisfecho de William, sin realmente desearlo los abrió poco a poco y una vez más se maravilló de la belleza desnuda que tenía a su lado. Se acercó a ella y movió con cuidado de no despertarla los risos que cubrían su rostro, más ella sonrió aun con sus ojos cerrados.
-Senior Andrey, necesito darle mi nuevo diagnostico… después de su maravillosa demostración de anoche…y durante toda la noche- remarco sonriendo y saboreando los recuerdos descaradamente- usted tiene un alto porcentaje de probabilidades de recuperar el movimiento de sus extremidades inferiores… creo que un poco de trabajo será suficiente…- se apoyó en su codo y busco su mirada encontrándolo con una expresión de diversión y orgullo reflejados en esas pupilas de cielo.
-Pues si la terapia va a ser en las mismas condiciones que anoche… soy material dispuesto… señorita White.- se acercó hasta tocar su labios y comenzando a besarla nuevamente, pero ambos estaban famélicos y sus estómagos decidieron demostrar que también estaban perfectamente coordinados reclamando el alimento que los satisfacería. Ambos rieron por tan inoportuno reclamo.
-Preparare algo delicioso…- sin reparo alguno se puso de pie y salió de la recamara sintiendo la mirada ardiente en su espalda, después de unos minutos regreso vistiendo solo la camisa de William que levanto del suelo de la sala y maniobrando la moderna silla de ruedas, sentada en una posición muy sensual lo observo fijamente- debemos usarla al máximo, dentro de poco será prácticamente inservible para ti… es una promesa.- comento refiriéndose a la silla, a la cual, la noche anterior le dieron un uso muy diferente disfrutando de su comodidad para satisfacer sus pasionales posiciones.
Dejo a unos pasos de distancia el artefacto y sonriendo se puso de pie para salir de la recamara, había comprobado que el podía hacer ese reto y seguiría forzándolo hasta que no necesitara más ese aparato.
-Si lo logras… tu postre será la recompensa- se desabrocho un par de botones dejando aún más descubierto su escote y mostrándoselo insinuante.
Le dio la espalda y caminando provocativa salió de la recamara para dirigirse a la cocina, antes de que William desviara la mirada de la puerta por donde Candice saliera, la camisa blanca fue arrojada justo frente a la estrada de la habitación, cayendo al suelo provocando una sonrisa en los labios varoniles, esa mujercita lo estaba manejando a su antojo y él se dejaba hacer…, si, estaba seguro que sería un gran postre.
El hombre apareció en su silla completamente aseado y oliendo a gloria, esa loción que iba perfecto con su cuerpo, Candice no se volvió al notar su presencia, continuo sirviendo el desayuno sintiendo como el la devoraba con la mirada, su espalda desnuda no estaba cubierta y en su cintura los cordeles del delantal cubrían solo la línea entre sus maravillosa retaguardia, se había hecho un moño en el pelo recogiendo sus risos sin ningún cuidado y los atoro con un sencillo palillo, el cintillo blanco en su cuello revelaba que no había nada más debajo de ese blanco delantal.
Con seguridad se volvió y coloco los platos sobre la mesa, William no podía dejar de verla, lo tenía hipnotizado, ella se sentó frente a él y cruzo sus piernas dejándole ver por unos segundos esa parte que era solo de él y para él.
-Creo que podría saltarme el desayuno y pasar al postre… después de todo mi reto fue logrado con éxito.- propuso.
-Sí, lo sé, pero mi estómago es muy caprichoso y desea ser alimentado, además necesito una ducha… me encanta oler a ti, pero mi cuerpo también necesita relajarse un poco.
-Conozco una técnica de relajación maravillosa y no incluye agua…- insistió.
-Lo lamento senior Andrey, pero me gusta estar fresca antes de comenzar con la terapia de mis pacientes… y la de usted será bastante extenuante hoy….- respondió firme, no dejándolo insistir más.
El rolo los ojos ante aquella actitud profesional que ella usaba a su antojo para provocarlo aún más… lo tenía hechizado, pero aun había varias cartas que poner sobre la mesa, buscaría el momento adecuado cuando ella decidiera hablar, lo había prometido la noche anterior.
Ambos tomaron el desayuno entre coqueteos y sonrisas, de pronto Candice fue quien se quedó en silencio y con la mirada vaga al observar algo que no le pareció muy agradable y en lo que no había reparado la noche anterior. Por supuesto no pensaba dejarlo pasar.
-Susana acondiciono esta casa para ti?- pregunto directa y sin rodeos, ya había visto dos veces la forma en que esos dos se trataban, no quería iniciar una discusión precisamente en el momento en que todo iba bien, pero tampoco permitiría que la tomara por una más en su lista.
-No, - respondió extrañado por la repentina pregunta.
-No es esa la firma de su compañía de remodelaciones?- cuestión una vez más señalando con un gesto la tarjeta sobre la encimera y que también estaba sobre la mesilla de la sala justo frente a ellos.
William se volvió buscando en la dirección que ella indicara y vio la tarjeta sobre el folder con el informe de todo lo que se había hecho en aquella casa, la noche anterior no tuvo tiempo de revisarlo por la inesperada pero tan deseada visita que lo acompañaba en esos momentos.
-Yo soy el dueño de esa compañía, y no, no fue Susana, tenemos una sucursal en esta ciudad, la casa fue remodelada bajo estrictos contratos de privacidad y nadie sabe quién es el dueño ni quien la habitaría. Además todos piensan que he partido a escocia, y tienen estrictamente prohibido seguirme, esta vez ni siquiera George tiene permitido ir al castillo…- una respuesta clara y completa para dispersar dudas.
-Estoy segura de que "alguien" romperá esas indicaciones…- aseguro un tanto celosa al saber perfectamente que Susana no respetaría dichas normas.
-pues quien quiera que lo haga se llevara una sorpresa al no permitírsele la entrada y aun si lograra entrar no me encontraría, solo una persona sabe dónde me encuentro… lo que me lleva a preguntarte… como supiste que yo estaría aquí y como llegaste antes que yo.
-Pues supongo entonces que la persona que conocía hacia donde te dirigirías es la tía, verdad?, bueno pues ella no menciono nada solo me envió una tarjeta muy misteriosa por cierto y puso a mi disposición su jet personal, creo que ya no soporta los largos vuelos a tiempo normal, y prefiere ahorrarse algunas horas con ese vehículo.
-Que le hiciste a esa mujer para ganártela, no cualquiera puede siquiera obtener una de sus "Tarjetas Especiales".
-Le prometí hacerte feliz y devolverle a Albert…, y bueno me pidió una garantía a cambio y tengo que cumplir con ello…
-Garantía?- pregunto extrañado, no había nada en el mundo que la tía pudiera desear que no pudiera obtener por sí misma.
-Sí, pero para cumplirla te necesito a ti… es un trabajo de dos…, pero antes de llevarla a cabo, necesitamos hablar… con la verdad.- lo miro a los ojos y él supo que el momento había llegado sintió un nudo en su pecho, pero era mejor así, la verdad podía doler sin embargo era mejor que seguir mintiéndose sobre un mundo perfecto.
-Entiendo, yo me encargare de esto para que puedas ducharte, después hablaremos.
Candice asintió, y se levantó de su lugar recogió las prendas olvidadas en el suelo la noche anterior y tomo su maleta que aun permanecía en la estancia, después desaprecio para internarse en la habitación en busca del baño para lavar su cuerpo. Bajo el chorro del agua que golpeaba masajeando su cuerpo por varias partes, con los ojos cerrados pensaba en la forma en que explicaría todo, él tenía la duda sobre su pérdida de memoria, no sabía hasta que punto el corazón de Albert dudaba, habían pasado una noche sensacional, y se habían entregado uno a otro por completo, no fue solo sexo o deseo, de eso estaba segura, pero las heridas de un corazón no sanaban de la noche a la mañana, y el de William estuvo a carne viva por casi dos años.
William observaba la nieve caer una vez más atraves del cristal de la puerta hacia el jardín, ahora todo estaba cubierto por una blanca alfombra de nieve, el paisaje seguía siendo hermoso, la calidez del interior iba perfecto con la chimenea encendida, solo esperaba que después de sacar todo lo que había quedado estancado la burbuja en la que vivía en ese instante no se rompiera, la verdad podía ser cruel a pesar de su entrega completa la noche anterior, siempre podía haber un "porque" que destruyera todo, las palabras de Susana calificando a Candice como una embustera daban vueltas en su mente, podría realmente una mujer fingir tanto para lograr un objetivo, esperaba que no fuera así… por lo menos no en ella.
-Un café Senior Andrey?- la voz de Candice lo volvió de sus pensamientos.
-No, gracias, - respondió el un poco sorprendido de no haber notado su presencia, ella ya estaba sentada en el sillón frente a la chimenea, preciosa, con su pelo totalmente suelto y vestida con un sencillo short de jeans y una camiseta sin mangas. Todo en ella iba perfecto sin importar que tan sencillo pudiera ser.
-Bueno, entonces supongo que podemos comenzar con el interrogatorio…- sonrió no queriendo darle tal seriedad al asunto, quería que su plática fuera un poco más relajada pero seria.
-No, no quiero una entrevista, quiero una charla… como antes… como siempre.- pidió
-Siempre es una palabra que no debería ser mencionada, de hecho creo que no debería ser incluida en ningún idioma o vocabulario…- lo miro sin borrar la sonrisa de sus labios, "siempre" era una promesa que por lo general no se cumplía, cuando se entregaron por primera vez se prometieron estar siempre juntos, siempre decirse la verdad, siempre amarse, siempre confiar uno en el otro….
-Tienes razón, entonces dejémoslo en como antes…- ella respondió con un asentimiento de su cabeza.
-Porque mentiste con respecto a tu verdadera identidad?...- ella pregunto primero.
-Fue algo no intencional, cruzaba por una crisis de rechazo hacia mi posición y mi identidad, nunca quise ese puesto privilegiado que llevo cargando, desde fuera es algo que muchas personas juzgan como plenitud, pero la realidad es demasiado frustrante, sobre todo cuando buscas una pareja, es difícil saber cuánto te quieren a ti y cuanto a tu dinero y posición, no deseaba que fuese asi contigo.
-Como Susana por ejemplo?- sonrió al mencionar a la mujer que les dañara la existencia.
-Así es… lo que me lleva a preguntarte, como conociste a Susana?.
-Yo trabajaba desde ese otoño a medio tiempo para la mansión de Lakewood cuidando los caballos, nunca supe quién era el dueño ya que me entendía con el capataz, ese invierno Terrece fue a buscarme repentinamente después de nuestra tercera ruptura por sus infidelidades, yo me encontraba trabajando en los establos cuando el apareció, me dijo que deseaba volver y que necesitábamos hablar, pero quería hacerlo en otro lugar, entonces me cito en la cafetería del pueblo y se marchó sin darme siquiera oportunidad de negarme… cuando acudí a la cita para decirle que no quería volver porque estaba con otra persona, la que pareció fue ella, Susana, me acuso de haberme metido en su relación con su prometido, yo no entendía a que se refería, después me mostro una foto donde estaba contigo, vestido de otra forma, muy elegantes ambos, me dijo que yo solo había sido un entretenimiento de fin de semana para ti porque estabas molesto con ella, pero que esa noche se comprometerían porque la familia esperaba por las buenas noticias de un pronto matrimonio.
Yo no podía creer lo que ella me decía, pero eras tú el de la foto, me dijo que eras el dueño de la mansión de Lakewood, y que acostumbrabas meter a tu cama a las empleadas, que ella lo sabía pero te perdonaba porque te amaba, me dijo que nunca te fijarías en alguien como yo, que solo fui un juego, yo le grite que no creía nada de lo que decía, se puso de pie y dejo una tarjeta sobre la mesa diciéndome que fuera esa noche a la mansión de Lakewood si quería comprobarlo, en la tarjeta estaba escrito el nombre de William Andrey, y la dirección de Lakewood, el lugar donde yo trabajaba, Terrece nunca apareció… dude mucho en ir, pero al final decidí hacerlo, ya no tenía nada que perder…
-Susana es hija de uno de los socios de la corporación,-respondió el- siempre fue caprichosa, por ser adoptada su padre cumplía cada una de sus peticiones, así que está acostumbrada a obtener lo que desea, ella, cuando me conoció intento acercarse, pero yo la rechace, era aún una chiquilla de 17 años, pero demasiado avanzada en físico y mentalidad, busco comprometerme pero no lo logro, y se fue encaprichando más al ver fallidos sus intentos, un par de chicas me habían engañado anteriormente al decir amarme cuando en realidad solo deseaba un matrimonio ventajoso, ella no era diferente, siempre he sido un amante de la naturaleza y por eso me refugiaba en Lakewood con frecuencia pero no salía más que por las noches, cuando los empleados ya se habían retirado, ni siquiera conozco al personal, George y la tía se encargan de ello, ahí me recuperaba de mis desilusiones, y podia olvidarme por algún tiempo de mi maldición de "rico Heredero", en esa última ocasión además trataba de alejarme lo más posible de Susana que deseaba un matrimonio conmigo, pero yo no, entonces te conocí, te vi en aquella colina cuando me dirigía al orfanato a dejar mi aportación mensual, y me hechizaste con tu naturalidad y sonrisa, pensé que eras una más de los chicos del orfanato, una hija de Ponny.
-Y lo soy, - interrumpió ella- precisamente trabajaba para ayudar con los gastos, no tenía mucho dinero, tenía una excelente carrera de estudios y comenzaba a trabajar como médico pero aun no despuntaba con mi profesión, la mayor cantidad de mis ingresos la había usado precisamente buscando el orfanato de donde mis padres me habían adoptado, estaba disgustada con ellos desde años atrás cuando descubrí su "mentira", y vivía por mi cuenta prometiéndome no regresar jamás a casa, pero ellos me seguían la pista, estudie la universidad por mi propia cuenta, era un reto personal. Cuando encontré el orfanato me presente ahí para agradecer el que me hayan salvado la vida, le conté toda mi historia a la señorita María, y ella me acogió por ese tiempo, así que busque un trabajo y los locales me dijeron que el mejor salario para alguien como yo sin experiencia en trabajo de campo, lo pagaban en la mansión Lakewood, así fue como llegue ahí, trabajaría en Lakewood y viviría en el orfanato por seis meses, cuando te conocí, era mi última semana, después de noche buena regresaría a mi vida en la ciudad, o eso planeaba antes de enamorarme del príncipe de la colina…- rio sonrojándose por la manera en que lo nombro íntimamente.
-Entiendo… debí preguntar más sobre ti y hablar más sobre mí, pero lo que sentía por ti… me tenía completamente fuera de mis cabales…
-Me sucedía lo mismo…
-Candice,… Candy,- se corrigió haciéndola sonreír por llamarla nuevamente de aquella forma que solo él hacía, ya que todos las llamaban Candice, - aquella noche… Susana llego repentinamente, ni siquiera me dio tiempo hacer nada… aquel anillo no era para ella, era para ti, fui a buscarte al orfanato pero María me dijo que no estabas, que avisaste que llegarías tarde… pensó en esperarte pero quería prepara algo especial, esa noche te pediría que te casaras conmigo y te revelaría mi verdad… No supe en que momento Susana supo mi paradero ni cómo fue que supo de lo nuestro, nadie más lo sabía, esa noche yo acababa de hablar con George para decirle que al fin tomaría la decisión que todos, ansiaban, porque había encontrado a la mujer que compartiría mi vida… para siempre…, desgraciadamente no fue así…
-Albert!,- respondio conmovida al enterarse de aquellas intenciones, con un nudo en la garganta continuo- esa noche después de ver lo que vi, no podía razonar, era demasiado dolor, no escuchaba nada de lo que decías solo quería salir de ahí, ver a Susana en esas condiciones y sonriendo satisfecha de comprobar su verdad, no supe ni como llegue a casa, solo tome mis cosas, La señorita María me entrego unas llaves de un auto que llego esa mañana como regalo de mis padres por las fechas navideñas, fue como si todo se presentara a mi favor, ni siquiera me despedí y Salí corriendo tomando el auto nuevo, tenía mi licencia pero nunca tuve un auto propio, era la primera vez que manejaría en carretera, mi corazón estaba destrozado y solo manejaba sin tomar en cuenta la velocidad ni la nieve que comenzaba a caer, mi celular sonó y vi que eras tú, no me importo seguí adelante, pase frente a la mansión pero no me detuve, solo seguí mi camino, el teléfono seguía insistiendo fue después de varios minutos que decidí detenerme al ver un mensaje tuyo, entonces frene y me relaje un poco, escuche algunos mensajes y decidí regresar, merecía una explicación, además estaba dispuesta a… quedarme a tu lado por el tiempo que desearas a pesar de que no me amaras, llore por unos minutos tomando esa decisión, te amaba demasiado, volví a encender el auto gire de regreso, no quería llegar tarde y que tú te hubieras ido, entonces el celular sonó nuevamente quise responderte pero mis manos sudaban y el celular resbalo cayendo al suelo del coche, intente levantarlo, en un descuido presione el pedal demasiado y cuando me incorpore asustada una luz al frente me cegó y golpe contra algo, no sé cómo Salí del coche cuando este giraba, lo único que recuerdo era golpearme una y otra vez mientras el vehículo caía, cuando desperté estaba en el suelo sobre la nieve, pero no recordaba nada, me dolía la cabeza, no sé qué paso con el auto, supongo que cayó por el acantilado que estaba cerca, yo estaba a solo un par de metros de este, como pude me levante y camine sin rumbo, no sé ni cómo llegue a la carretera, mi cabeza parecía que estallaría en cualquier momento, entonces, Anthony apareció…
William elevo la vista sorprendido por aquello, entonces… si ella volvía por el mismo camino que él iba… la luz que lo cegó …por Dios, la vida tenía una forma muy cruel de jugar con ellos. Pero no se lo dijo, eso solo la haría sentir culpable, y ambos fueron culpables de aquel accidente, en su mente un nombre se formó y sabía que debía aclarar aquello..
-Anthony,… Candice sabes que él..
-Lo sé, pero siempre fui clara con él, solo podíamos ser amigos, yo lo quiero y respeto mucho…
William quiso reclamarle en ese momento, quería gritarle que estaba mintiendo, que el mismo los había visto entrar al apartamento de la colina, sintió la llama de los celos quemarle las entrañas, pero se sintió indigno y un traidor, como podría reclamarle algo después que el mismo había estado en la cama con ella conociendo los sentimientos de Anthony por ella y la relación oculta que mantenían?. Bajo la vista, un gesto que Candice observo y adivino el motivo, sería mejor dejar claro ese punto.
-Anthony es solo un chico caprichoso y que no tiene guía alguna, le han dado todo a manos llenas y no sabe lo que realmente quiere, aunque… creo que eso cambio hace unos días con el regreso de su Exnovia…Eliza, ella siempre ha estado en su corazón, pero él se negaba a reconocerlo, al parecer al fin se han reconciliado.- el elevo una ceja sorprendido, ella continuo- estuvo yendo a visitarme al hospital por un par de meses antes de que yo presentara mi renuncia, sabía que estaba pasando por momentos difíciles, y me acompañaba a casa para que no estuviera sola, fue solo un par de veces, es un hombre de corazón muy noble y compasivo, sé que tuvo o creyó tener sentimientos de amor por mí, pero solo era su tabla de salvación. Siempre fui clara, él sabía que yo amaba a otra persona, creía que esa persona era Terrece, pero la realidad era que eras tú, solo que mi mente no te recordaba.
-Tú prometido…
-Ex…- aclaro- terminamos la relación hace tiempo, creo que volvió con su novia-amante, Susana, Terrece solo me usaba para estar cerca de ella, y saber todo lo que ella hacía, Susana se encapricho con el cuándo eran jóvenes, sé que quizá no lo sepas, también lo recordé, Terrece me conto que en ese tiempo él estaba a punto de tomar su primer protagónico, era la sensación de los novatos en el mundo de la actuación, Conoció a Susana en una reunión de sociedad y ella se encapricho con él, pero él no quiso dejar su carrera para casarse con ella, y lo acusó de haberse propasado con ella, por supuesto fue un escándalo tras bambalinas y Terrece perdió cualquier oportunidad de empleo en todas las televisoras o compañías teatrales o de cine, fue entonces que me conoció a mí, el sabia de mis padres, y vio una oportunidad de conseguir una vida fácil, tiempo después descubrí que tenía una amante, termine con él, y así varias veces, regresaba pidiéndome perdón y yo lo aceptaba creyendo que estaba enamorada, hasta que no lo acepte más, coincidió con el tiempo que descubrí el hogar de pony y fui a visitar el lugar donde fui adoptada, por eso me sorprendió mucho que el fuera a buscarme, pensé que mis padres le había dado la información en su afán por hacerme volver a casa, pero ahora mi teoría es muy diferente, creo que Susana fue su amante desde entonces, pero él no tiene fortuna, ni trabajo, ella le quito toda oportunidad para tenerlo a su disposición cuando ella quisiera, de alguna forma confabularon para separarnos.
-Pero tu volviste con el después del accidente…
-Albert, no recordaba, yo solo sentía que tenía un amor muy grande en el pecho, cuando él se presentó en el hospital como mi prometido, al no recordar yo nada, pensé que él era el que causaba aquel sentimiento en mí, mis padres lo aceptaban y yo me creía que tenía una vida perfecta, unos padre amorosos, una novio que me amaba, y un buen amigo que me había salvado la vida, mi carrera en ascenso, todo era perfecto, nunca hubo nada que me hiciera pensar lo contrario hasta que apareciste tú de nuevo en mi vida y todo en mi interior comenzó a ser un caos.
-Pero tú y el…- no se atrevía a hacer la pregunta que él deseaba, no quería ofenderla o que pensara que era un machista, pero necesitaba saber hasta donde haya llegado con él y con Anthony, aquellas noches que paso lleno de dolor y dudas aun no salían de su mente…
-No- respondió segura y firme, - ni con él ni con nadie, fue una de las causas por las que él decía me era infiel en ocasiones, ya que como hombre tenía necesidades que yo me negaba a satisfacer, jamás me sentí lista para estar de esa forma con nadie, con nadie…, solo fuiste tú quien tumbo mis barreras- remarco, - tenia sueños de una noche con un hombre, pero estos se borraban de mi memoria cuando despertaba… ahora se, que ese hombre eras tú, viviste siempre dentro de mi… sin recordarte, y por lo mismo jamás pude estar con ningún otro hombre, ni Anthony, ni Terrece estuvieron jamás en mi cama, solo has sido tú.
Se volvió a verlo sin vergüenza alguna, manteniendo la mirada para que pudiese ver la verdad en sus ojos, era una mirada limpia y clara, sin ningún rastro de mentiras en ella, y él supo que su alma seguía tan pura como cuando él la conoció, su corazón latía rápido, la ansiedad lo dominaba, ella era suya siempre fue suya aun en la inconciencia de su pérdida de memoria siempre fue suya, sus entrañas se calentaban y en su cuerpo una corriente eléctrica domino toda su columna vertebral, ella estaba ahí al fin, no lo había abandonado, ahora lo había seguido sin importar nada de lo que quedaba atrás, sintió el pecho hinchado de amor por esa mujer que fue su mundo desde el día que la vio por primera vez y su infierno el día que la perdió a causa de ese estúpido accidente y las intrigas de Susana a quien le daría su castigo, pero ahora todo lo que deseaba era poseer esa mujer nuevamente para demostrarle la falta que le hiso y lo mucho que la amaba… sintió un cosquilleo en sus piernas junto con aquella electricidad que dominaba su espalda, todo estaba siendo tan rápido, decidido se puso de pie con algo de duda pero dominaba más su deseo de besarla, y se encamino titubeante a ella que lo miraba sorprendida con esos bellos ojos color a bosque.
Al estar frente a ella la tomo del brazo y la invito a ponerse de pie, ella lo miraba con lágrimas en los ojos fijamente a los suyos, el lentamente bajo su rostro hasta que sus labios se rozaron con los de ella, fue una caricia suave al principio, pero se volvió hambrienta y llena de pasión, en un pequeño respiro que ambos se dieron ella lo miro fijamente, y con labios temblorosos menciono algo que para cualquiera sonaría demasiado obvio… pero para ella era casi un milagro.
-Albert, caminaste…
El solo la beso y su cuerpo reacciono al despliegue de adrenalina, volvió a besarla y se dejó caer en el sillón donde ella estuviera sentada, la dejo sobre su cuerpo sin dejar de besarla y así acomodándose poco a poco, entre frases entrecortadas de amor y promesas ambos se entregaron nuevamente a su deseo, a su pasión, a su amor que existiría siempre…
-Siempre estuviste en mi…- dijo ella mirándolo a los ojos cansada de amarse mientras la luz de otro día asomaba por la ventana.
-Siempre te espere…, aun cuando Susana aprovecho mi vulnerabilidad para llenar mi mente de mentiras con sus intrigas, me convenció sobre tu abandono a casusa de mi invalides y yo le creí, quien querría estar con invalido que solo causaba lastima?, jamás apareciste, al paso de los días la amargura me fue dominando, aun así, mi corazón gritaba por una esperanza y seguía esperando por ti.- respondió el acariciando su espalda y con su dedo moviendo los risos desordenados que cubrían su hermoso rostro mientras ella se apoyaba en su pecho mirándolo fijamente.
-Siempre estaré a tu lado sin importar nada… a pesar de que no me ames… siempre te seguiré.- prometió ella.
-Siempre te amare… aun si la vida nos separa nuevamente, siempre seré solo tuyo.-correspondió a su promesa.
Era un siempre tan sincero como el primero, un siempre que ambos estaban seguros que cumplirían ya que a pesar de que fueron puestos a prueba por la vida, por el destino o por los cielos, su "siempre" fue cumplido.
Bueno espero que haya sido satisfactorio para ustedes este capitulo, en realidad es el final, pero escribi un capitulo mas como epilogo que subire despues, gracias mil por todos sus mensajes y reviews, y gracias mil de antemano por su tiempo para esta historia, bueno pues bendiciones, y nos seguimos leyendo...
