Hola lectores de la sección de A song of Ice and Fire, les saludo cordialmente nuevamente luego de algunas semanas de investigación.
Siendo bastante sincero fue una ardua investigación tanto en las páginas especializadas en español como en ingles respectivamente en torno a los libros, obviamente estuve leyendo los 11 capítulos publicando en torno a "Vientos de Inviernos" para tener una mejor perspectiva sobre los dos punto de vistas que veremos aquí, y sin mencionar que en la actualización anterior dije que estaríamos en las Islas del Hierro.
Ahora vayamos con el capitulo y espero que lo disfruten, iniciamos:
En el año 302 d.C. la fuerza naval del Rey Euron Greyjoy continuaba asolando los territorios Occidentales de Poniente e incluso asaltando las costas de Dorne y las Tierras de la Corona, aprovechando la profunda crisis que atravesaba todo el Sur de Poniente.
En medio de los salvajes ataques en el continente. Las Islas del Hierro resultaban ser tomadas nuevamente por Asha Greyjoy y sus partidarios pero su poder como nueva reina, solo perduró menos de dos semanas antes de la batalla naval que prosiguió, donde los barcoluengos de ambos mandos chocaron en las costas de Gran Wyk, en cambio Aeron Greyjoy o conocido por todos como Pelomojado logro huir de la nave perteneciente a su hermano mayor Euron Greyjoy.
Encontrando refugio en Diez Torres de la casa Harlaw donde el propio Rodrik Harlaw apodado "El Lector", logro reunir una fuerza predominante considerable y comenzando una rebelión interna en las Islas del Hierro.
Tras la muerte de Asha Greyjoy, sus pocos partidarios sobrevivientes lograron llegar a Diez Torres pero el regreso de Victarion Greyjoy provoco que las diezmadas fuerzas de Euron Greyjoy se vieran en la obligación de reagruparse en Pyke.
A comienzo del año 303 d. C. las fuerza combinadas de Victarion con apoyo de los navíos proporcionados por Aegon VI y una considerable parte de las fuerzas de la Compañía Dorada asaltaron los muelles de Pyke.
La Compañía Dorada con su vasta experiencia en Essos logro sitiar el asentamiento de los Greyjoy, Pyke. Luego de dos días de continuo ataques a la fortaleza ancestral de los Greyjoy, finalmente cayó en manos de Victarion siendo nombrado como nuevo Lord Segador de Pyke y supremo señor de las Islas del Hierro.
En cambio el destino de Euron Greyjoy solo quedo en el misterio y dándolo por muerto.
Los Hermanos de las Sonrisas Grises
Costas de Gran Wyk. (Aeron)...
La bandera del kraken dorado en fondo de sable con algunas salpicaduras de sal, ondeaba al viento. El olor a mar saturaba el ambiente pero los gritos, maldiciones y oraciones estaban a la orden del día.
–Señor Dios que te ahogaste por nosotros, permite que tu siervo renazca del mar, como renaciste tú. Bendícelo con la sal, bendícelo con piedra, bendícelo con acero– anuncio Aeron.
–Lo que está muerto no puede morir– contestaron los constructores del astillero.
–Lo que está muerto no puede morir, sino que se alza de nuevo, más duro, más fuerte– dijo nuevamente Aeron.
Aeron y sus hombres ahogados debían bendecir cada nueva embarcación, solo esperaban tener un numero considerables de navíos para realizar dicha ceremonia. Pelomojado había sobrevivido a los actos blasfemos de su hermano Euron como ser atado a la proa para la batalla naval en las costas del Dominio.
El sacerdote bendijo cada nuevo navío y los constructores de los astilleros admiraban su trabajo pero debían construir más.
–Ahora solo queda la ceremonia para convertir a los hijos y nietos de los siervos– se dijo.
La túnica de Pelomojado se mezclaba con colores verde, azul y gris, su barba le llegaba hasta la cintura, su cabello era tan largo que estaba a centímetros del suelo con algunas algas marinas entretejidas y su aspecto era un hombre delgado como nariz aguileña.
–¡¿Pelomojado?!– dijo un hombre calvo agitado y tratando de recuperar el aliento captando la atención del sacerdote entre sus jadeos. –Mi esposa…acaba de dar a luz…a mi primer hijo… es una esposa de roca– recuperando el aliento.
–No importa que sea una esposa de roca o sal… ahora tienes un hijo que será un Hombre del Hierro al crecer– contesto Aeron. –Es una bendición…
La esposa de roca resultaba ser la esposa legítima de cada Hombre del Hierro donde solo podía tener una pero tampoco importa el número de las esposas de sal que resultaban ser las concubinas de cada Hombre del Hierro que se obtenían de los pillajes o saqueos, significando un símbolo de virilidad en las Islas del Hierro.
–Mis dos esposas de sal me han dado solo hijas…– contesto.
–¡Llévame!– ordeno Pelomojado.
El hombre se identificó como Ejnar que vivía a menos de tres leguas de los astilleros. Los constructores dispusieron dos jóvenes monturas, emprendiendo el viaje hacia el hogar del orgulloso padre por la costa de la playa de Gran Wyk.
Ejnar continuaba a varios metros pero el sacerdote del Dios Ahogado, prefería mantenerse cerca del mar. En el pasado quizás disfrutará el montar, sentir la brisa marina en su rostro, beber hasta caer inconsciente, afirmaba que era capaz de apagar una chimenea con su propia orina pero eso fue antes. Cuando solo era un chiquillo estúpido pensando en sí mismo como un hombre en todo sentido.
Luego vino la Rebelión Greyjoy pasando gran parte de ella, en una celda de los Lannister donde solo empleo su tiempo, en competencias de orinar contra leones, jabalíes y pollos.
El Dios Ahogado tenía planes para su persona, sobrevivió a una terrible tormenta sin daños aparente pero regreso cambiado. Ahora solo era un servidor de su dios, predicaba su palabra con gran fervor, realizando bendiciones a los navíos y ahogando hombres para traerlos a la vida nuevamente con el beso de la vida.
El hogar de Ejnar resultaba ser una edificación de piedra y madera. El sacerdote lo estudio en silencio estaba cerca del mar, había una bodega, algunas cabras y los siervos trabajan la tierra o lo que podían de ella.
–Por aquí– dijo Ejnar desmontando.
Aeron solo observo a los siervos en su mayoría viejos pero los jóvenes debían estar reuniéndose con algunos de sus hombres ahogados para llevar a cabo la ceremonia. Llevaba a su cintura su cantimplora con agua de mar para bendecir e incluso una de las hijas de Ejnar lo observo en silencio.
–¡Mi hijo Ejnar!– dijo Ejnar trayendo a su primer hijo entre sus brazos seguida de su esposa de roca ayudada por las dos esposas de sal. –Mi padre se llamaba Ejnar y antes fue el suyo...con el mismo nombre y mi hijo llevara ese nombre.
Pelomojado lo inspecciono detenidamente viendo que era robusto, demostraba en sus ojos esas cualidades innatas pero debía crecer antes de llegar a la edad necesaria para la ceremonia.
–Es fuerte– dijo Aeron viendo a la madre y a las esposas de sal. –Es momento de sumergirlo.
La procesión integrada por Aeron, Ejnar, la esposa de roca, las esposas de sal, las hijas de Ejnar y el recién nacido llegaron hasta las orillas del mar. Los pescadores cercanos con solo ver a Pelomojado dejaron sus redes de lado para sumarse a la procesión.
Fueron cerca de 30 testigos para ver al sacerdote del Dios Ahogado sosteniendo al recién nacido, él se adentro a pocos metros del mar y respirando profundamente la brisa marina.
–Señor Dios que te ahogaste por nosotros, permite que tu siervo renazca del mar, como renaciste tú. Bendícelo con la sal, bendícelo con piedra, bendícelo con acero– comenzó Aeron.
Solo fue un sumergimiento rápido en las aguas marinas y el recién nacido parecía disfrutarlo. Los testigos con solo oír las palabras del sacerdote dijeron:
–Lo que está muerto no puede morir.
–Lo que está muerto no puede morir, sino que se alza de nuevo, más duro, más fuerte– dijo contesto Aeron entregando al recién bautizado a su padre. –Y las niñas como tus mujeres de rodillas…ellas deben dar a luz, a nuevos Hijos del Hierro.
Las tres esposas y las niñas se arrodillaron para recibir la bendición de Pelomojado que tomo su cantimplora con agua de mar vertiéndola sobre sus cabezas. Ejnar deseaba que se quedara para ser parte de la pequeña celebración pero el sacerdote declino su oferta para seguir con sus deberes.
Había llegado el medio día y los hijos como nietos de los siervos estaban reunidos a pocos metros de los astilleros. Aeron regreso las dos monturas y sus hombres ahogados lo esperaban para dar inicio a la ceremonia de ahogamiento.
Según dictaban las antiguas costumbres donde los Hombres del Hierro habían nacidos para navegar los mares, saquear, quemar y violar. Lamentablemente habían sido años difíciles ahora las Islas del Hierro debían saldar su deuda con Aegon VI Targaryen.
Entre las antiguas costumbres los descendientes de los siervos podían convertirse en Hombres del Hierro pero debían completar la ceremonia de ahogamiento.
Y Aeron dijo:
–Lo que está muerto no puede morir, sino que se alza de nuevo, más duro, más fuerte…
Isla de Pyke, Fortaleza de Pyke. (Victarion)...
Siempre recordaba su infancia en los tiempos donde su señor padre Quellon Greyjoy gobernaba desde la Silla de Piedramar y sobre las antiguas historias en torno al trono con forma de Kraken. Según la leyenda a la llegada de los Primeros Hombres a las Islas del Hierro, en las playas de Viejo Wyk encontraron dicho trono tallado a partir de un gigantesco bloque de piedra negra resbaladiza. E incluso el Maestre Theron en sus registros habla de la Silla de Piedramar relacionándola con la base del Faro de Antigua, y los supuestos constructores serian Los Profundos.
Fueron postulados por el mismo Maestre Theron describiéndolos como una extraña raza de medios hombres deformes engendrados por criaturas marinas y mujeres humanas, dándole la denominación de los "Profundos". Siendo hasta la base de las antiguas leyendas de los tritones y parte de la religión del Dios Ahogado, e incluso en Lorath se habla de la mítica raza.
Victarion había llegado a la mitad de los cuarenta años seguía siendo alto, poderoso, con el cabello algo más encanecido pero se mantenía delgado como un joven pero su fuerza seguía siendo igual de monstruosa.
Había pasado el tiempo pero ahora resultaba ser el nuevo señor de las Islas del Hierro. Su esposa resultaba ser una hija bastarda de la casa Harlaw, llamada Tarla Pyke apodada como la Anguila, por su esbelto y largo torso, tenía el cabello oscuro, los ojos verdes oscuros, piel pálida pero a pesar de la diferencia de edad, el matrimonio funcionaba perfectamente dando un hijo de nombre Dagon a Victarion.
–Siempre vez… la Silla de Piedramar como si trataras de buscar algo– señalo Tarla llevando un vestido negro y detalles en dorado en las mangas. –¿O dudas?– pregunto.
–No, mujer…– contesto Victarion. –Solo tengo que preocuparme de reunir los barcos y navegar hacía el Oriente para poner a mis hombres a disposición del dragón… tampoco me agrada la idea pero tengo una deuda que saldar.
Su esposa a pesar de contar con veinticinco años, era tan peligrosa como cualquier experimentado guerrero de la armada.
Tarla Pyke reclamo la posición de esposa de roca por medio de las antiguas costumbres, tras matar a la mujer de piel oscura que tomo Victarion en su viaje hacia la lejana Meereen.
Fue tal suceso que los Hombres del Hierro murmuraban la historia en voz baja pero Victarion decidió tomarla como su esposa de roca, algunos estaban de cierta forma en desacuerdo por la unión específicamente por el origen de Tarla pero el propio Pelomojado realizo la ceremonia y prediciendo que la nueva esposa de su hermano daría hijos e hijas del hierro.
–¡¿Y tomarás Rocadragón?!– pregunto Tarla ubicándose en la Silla de Piedra Mar como solía hacer normalmente. –¡¿O Desembarco del Rey?!...¿has oído de los rumores?– pregunto nuevamente.
Atrajo a su esposa y tomando su lugar en la Silla de Piedramar, luego sentó a su esposa en su regazo.
–Los rumores son como el viento– contesto. –Acaso como mi esposa… ¿lo sabe?– pregunto.
–Dicen que la bruja del Norte… cada luna llena da a luz a una nueva camada de huargos para comer la carne de los habitantes de las tierras verdes… un barco Lyseno que se detuvo hace unos días en el puerto de Pyke, traía consigo historias de gigantes.
–Ese tal, Jon– dijo Victarion. –Ese infeliz… pero también he escuchado de los gigantes… ¿Qué más has escuchado?– pregunto.
–Se habla que el gordo floreado de Tyrell… suele tener problemas con su consejo y odia al Matarreyes… la prima del dragón suele seducir a cada caballero que se le cruza en el camino… sabes que no soporto tratar con ella– contesto y rodeando su cuello.
–¡Ja!... – soltando una especie de carcajada. –¿Vora y Selaesys?– pregunto.
–Prefiero aullar con la bruja norteña…. y enseñarle a sus huargos a nadar– contesto.
Aquel día en compañía de su esposa esperaban al resto de su consejo de guerra integrado por Ser Harras Harlaw, Qarl la Doncella y Tristifer Botley o simplemente llamado Tris.
Al reunirse iniciaron inmediatamente la discusión en torno a la demanda de madera para la construcción de los navíos y el entrenamiento de los nuevos soldados.
–Yo he contado cerca de 300 nuevos soldados– dijo Ser Harras.
–Yo estuve en Viejo Wyk… ya tenemos a otros 200– señalo Qarl la Doncella.
–En Puerto Noble… sigue recibiendo la madera proveniente de las Tierra de los Ríos y en la Tierra del Occidente se han comenzando a ver patrullas regulares de los Lannister por la costa– comento Tris.
Victarion se quedo en silencio expresando una mueca de molestia por el lento avance de la construcción de barcos y el proceso de entrenamiento. Debían contar con una fuerza naval y guerreros considerables pero el silencio de Aegon VI, provocaba cierta molestia entre los Hombres del Hierro especialmente para el nuevo Lord Greyjoy.
–Algunos siervos les gusta estar haraganeando por gusto… oblíguenlos a preparar los troncos, con las hachas quiten todo lo que no sirva y luego lo llevan a los astilleros... necesitamos barcos…– contesto Victarion. –Sobre los nuevos soldados… han sido demasiados amables… y Qarl solo hazlo entender.
–¿Ahora estoy a cargo de entrenarlos?– pregunto Qarl.
–¡Solo hazlo!– contesto Victarion.
–¡Felicidades!– dijo Ser Harras palmeando el hombro de Qarl.
–O acaso tienes una objeción– señalo Tarla.
Qarl observo a Victarion saliendo del salón dando por terminada la reunión pero la decisión estaba tomada y solo le quedaba en acatar sus nuevas órdenes.
–Pobres críos– se dijo Qarl.
Cuando Victarion descendió por la escalera al final del pasillo, se presento en los calabozos de la fortaleza de Pyke, los carceleros con solo verlo pasar continuaron con sus labores pero tampoco preferían hacer pregunta recordando al último encargado de las celdas que termino con el cráneo abierto por parte de Victarion.
Siguió por el pasillo subterráneo viendo las demás celdas vacías y llegando hasta la última puerta donde pudo notar algo de humedad en las paredes de piedra como un poco de agua salada a sus pies.
–¿Vives?– pregunto Victarion ingresando en la celda y llevando una túnica oscura desteñida, pantalones y botas con rastro de sal. –¡¿Vives?!– volvió a preguntar.
–¿Es de día o noche?, mi señor– pregunto el hombre famélico, con el cabello largo infectado de piojos, una descuidada barba pero su ojo izquierdo ya no emitía esa maldad. –Lord Balon… ahora recuerdo… es Lord Victarion, el nuevo perrito faldero del dragón… ¿Cómo has estado?, hermano….– hablo con cierto sarcasmo.
–Día… apenas es medio-día… pero ese chiste ya llega a cansar, Euron– respondió Victarion viendo la celda con un cubo vacío, un catre a punto de romperse, un banquillo y su hermano Euron tan delgado como una hoja de papel. –Tampoco vengo a poner fin a tu miseria– viendo los grilletes en las manos.
–Mi miseria… sin duda, te gusta verme en tal situación… es por tu esposa de sal… a la que seduje, ella lo disfruto pero te pusiste violento y la pobre suplicaba tu perdón, hermano– riendo. –Nuestro amado hermano mayor Balon… me exilio por años y te envié por la reina de los dragones pero ella te rechazo y decidió quedarse en Meereen.
Victarion solo demostraba su desprecio pero tampoco podía matarlo o sería considerado un matasangre.
–Los antiguos dioses y los nuevos dicen lo mismo... no hay hombre más maldito que el que mata a otro de su sangre– se dijo Victarion donde dicho tabú se aplicaba incluso para los Hombres del Hierro.
–No seas tan amargado, hermano– dijo Euron llevando una vieja camisa azul con varios agujeros y pantalones con señales del paso del tiempo. –Aún me pregunto cuando traerás a tu esposa de roca… dicen que te has encariñado mucho con ella, tiene cierto atractivo me gustaría conocerla en persona y en lo posible en privado… mi sobrino ese mocoso llamado Dagon, tiene cierto parecido contigo en tu niñez…y…
Seguía hablando pero todo fue rápido especialmente con la mano de Victarion sobre el cuello de Euron aplicando algo de presión.
–Mientras yo esté aquí… no tocaras a mi esposa, mi hijo estará lejos de ti y Aeron ya no es tu juguete para atarlo a tu barco… podría matarte pero tampoco soy un matasangre como tú– dijo Victarion con la rabia dibujada en su rostro. –Mataste a Balon, Robín, Harlon e incluso Urrigon… eran nuestros hermanos, la pobre de Asha tampoco merecía morir con una espada atravesando su garganta… era nuestra sobrina… siempre has sido peor que un monstruo… solo deseo que mueras bajo tu propia mano o vengan sus fantasmas a buscar venganza.
Al soltarlo cayó contra la pared, tosiendo en repetidas ocasiones y comenzando a reír viendo a Victarion dejándolo en su miseria.
–¡Eres un cobarde!...¡Siempre has sido un débil!...¡Duerme con un ojo abierto y algún día iré por ti, hermanito!– continuaba Euron y riendo.
Victarion aseguro la puerta de la celda, apenas demostrando alguna pizca de compasión por Euron. Tras dejar las celdas del nivel inferior de la fortaleza, sus pies lo llevaron por un pasillo lateral pero aquel chico de cabello corto y ojos como los suyos lo estudiaron de pie a cabeza.
–¿Qué haces?– pregunto en tono severo a su hijo. –Pensé que estabas aprendiendo con Dagmer.
–Me aparto del resto de los chicos por tirarle dos dientes a un hijo de un siervo– contesto Dagon mostrando los dos dientes en cuestión a su padre. –Era un puerco que babeaba al hablar.
–Al menos lo pusiste en su lugar– contesto Victarion tomando los dos dientes que arrojo por la ventana. –Ven conmigo, tu madre me dijo anoche que sabes arrojar… tú hacha contra los barriles vacíos pero quiero verlo en persona.
Y Dagon siguió en silencio a su padre por el pasillo.
Y continuara en el próximo capítulo, queridos lectores espero que lo disfrutaran. Ahora bien entorno a las dos siguientes actualizaciones serán algo más puntuales, tampoco serán muy extensas sino cada uno solo será un punto de vista para terminar los recuentos en torno a los sucesos en Poniente en general.
Creo que muchos se percataron que hice una profunda investigación en torno a la cultura de las Islas del Hierro. También veremos uno que nuestro punto de vista aun que sea único pero digamos que pronto… comienza a volverse algo más turbulento pero ahora solo es la calma.
Ahora vamos con los reviews:
PhantomHarverster: Pronto sabremos más de los sucesos en el Norte y el resto de los personajes.
SugarQueen97: Jajajaja… si tiene quince años pero Balon fue bastante educado y se espera por ser un caballero.
Striker: El papel de Jon como aliado/enemigo será algo más largo en conseguir, gracias por tus palabras.
Como pueden ver en portada tenemos al Kraken de los Greyjoy agradecimiento a su ilustrador, nos vemos pronto.
