Hola lectores de la sección de A Song of Ice and Fire, les saludos cordialmente trayendo un nuevo capítulo de Crónicas Norteñas.
Sí, el anterior capitulo pensaron que fue tranquilo o sencillo… este resulta ser algo más parecido pero más…"mágico"…por decirlo, ya saben como suele suceder al interior de la saga.
Este capítulo se titula "El Príncipe de Invernalia" pero tampoco está enfocado en el hijo de Jon sino en Bran (Cuervo de Tres Ojos), se puede considerar como Bran I como lo sucedido en el anterior capitulo que fue Sansa I.
Sinceramente este capitulo le dedique bastante tiempo pero simplemente quería que fuera especial, siempre he disfrutado en los libros el Pdv de Bran en cada aspecto como su mundo fue cambiando.
Sin mayores palabras, espero que lo disfruten y sin más que decir comenzamos:
El Príncipe de Invernalia
(Bran)
En cierta ocasión, el difunto Jojen Reed le dijo:
"El cuervo te dio un tercer ojo, pero no lo abres….Con dos ojos puedes verme la cara. Con tres podrías verme el corazón. Con dos puedes ver aquel roble. Con tres podrías ver la bellota de la que nació y el tocón seco en que se convertirá algún día. Con dos no ves más allá de tus paredes. Con tres podrías ver el mar del Verano, al Sur, y el Norte Más Allá del Muro"…
Sus ojos azules profundos contemplaron las Montañas Rojas de Dorne. Solo debía esperar que ellos llegaran hasta la torre que estaba a los pies de las mencionadas montañas, el sol estaba en lo más alto aquella jornada y aguardaba, todo volvería a repetirse como lo fue aquel día desde hace muchos años.
–Justo a tiempo– se dijo y viendo a los tres caballeros.
A lo píes de la torre estaba Ser Gerold Hightower apodado el Toro Blanco, Ser Oswell Whent conocido por su humor negro y Ser Arthur Dayne con su sonrisa.
Los siete jinetes descendieron de sus monturas, habían recorrido un largo camino comenzado por Desembarco del Rey, Bastión de Tormentas y finalmente llegaron hasta su destino en la Torre de la Alegría en Dorne, nombre otorgado por Rhaegar Targaryen.
Eddard Stark, Howland Reed, Willam Dustin, Ethan Glover, Martyn Cassel, Theo Wull y Mark Ryswell, avanzaron pero solo era cuestión de metros que separaban a los dos grupos.
–Os busque en el Tridente– les dijo Ned.
–No estábamos allí– replicó Ser Gerold.
–De haber estado el Usurpador lloraría lágrimas de sangre– dijo Ser Oswell.
–Cuando cayó Desembarco del Rey, Ser Jaime mató a vuestro rey con una espada dorada. ¿Dónde estabais entonces?...
–Muy lejos– dijo Ser Gerold –De lo contrario Aerys seguiría ocupando el Trono de Hierro, y nuestro falso hermano ardería en los Siete Infiernos.
–Bajé a Bastión de Tormentas para levantar el asedio– les dijo. –Lord Tyrell y Lord Redwyne rindieron sus pendones, y todos sus caballeros se arrodillaron para jurarnos lealtad. Estaba seguro de que os encontraría entre ellos.
–No nos arrodillamos tan fácilmente– señaló Ser Arthur Dayne.
–Ser Willem Darry ha huido a Rocadragón con vuestra reina y con el príncipe Viserys. Pensé que habríais embarcado con ellos.
–Ser Willem es un hombre bueno y honesto– dijo Ser Oswell.
–Pero no pertenece a la Guardia Real– señaló Ser Gerold. –La Guardia Real no huye.
–Ni entonces ni ahora– dijo Ser Arthur. Se puso el yelmo.
–Hicimos un juramento– explicó el anciano Ser Gerold.
Los acompañantes de Ned se situaron junto a él, con espada en las manos. Eran siete con tres.
–Y esto va empezar ahora mismo– dijo Ser Arthur Dayne, la Espada del Amanecer.
Desenvaino a Albor y la sujeto con ambas manos. La hoja era blanca como la leche, la luz hacía que pareciera tener vida.
–No– dijo Ned con voz entristecida. –Esto va a terminar ahora mismo.
Siempre le pareció un combate heroico por parte del relato de su padre, pero conocía el final a la perfección. Bran solo necesito avanzar en la visión para el ver siguiente evento en torno a la Torre de la Alegría.
–Prométemelo, Ned…
Encontró a su hermana en un lecho de sangre y rosas, intercambiaron palabras pero ella le suplicaba que le cumpliera esa promesa que llevaría el resto de vida en su conciencia-
–Prométemelo, Ned– volvió a repetir Lyanna. –Prométemelo, Ned– le suplicó.
Eddard Stark sostuvo la mano de su hermana, escuchando sus palabras y guardando en su corazón cada una de ellas.
–Yo te lo prometo, Lyanna– contesto entre lágrimas. –Lo prometo…él estará a salvó de Robert, será mi hijo… yo lo cuidare, educare y será un Stark como nosotros.
–Pero fue un Nieve antes de ser un Stark– se dijo Bran viendo a la nodriza Wylla de Campoestrella sosteniendo al recién nacido.
Howland Reed juro en mantener el secreto del infante por el resto de su vida, tampoco permitiría que compartiera el destino de los Targaryen. Dejó los sucesos de la Torre de la Alegría y a sus fantasmas seguir con sus acciones. Ahora se encontraba entre la multitud, viendo nuevamente a su padre pero de rodillas.
Su hermana Sansa suplicaba por la vida de su progenitor y algunos miembros del consejo trataban de disuadir la decisión de Joffrey Baratheon.
El niño rey solo hizo oídos sordos y ordenando a Ser Ilyn Payne ejecutar a Lord Stark por su traición. Ned vio por el rabillo del ojo al verdugo desvainando su espada de acero valyrio, Hielo. El mandoble ancestral de la casa Stark emitía un brillo oscuro por el sol y los testigos de la ejecución cesaron sus gritos por ver tal espectáculo.
Lord Stark solo cerró los ojos, rogando a los Antiguos Dioses por su familia y finalmente murmuró en voz baja:
–Al menos cumplí mi promesa en protegerlo– recordando a Lyanna.
Y Hielo descendió.
Bran continuo hurgando en el pasado, su siguiente destino fue revivir los nefastos sucesos en los Gemelos. Los norteños y rivereños eran masacrados indiscriminadamente por las fuerzas combinadas de los Frey y Bolton.
A las puertas de la entrada sur de la fortaleza, un grupo de soldados iban aclamando a su hermano Robb a lomos de su semental, decapitado y en su lugar cocieron la cabeza del lobo huargo Viento Gris, siendo la ultima ofensa contra el Rey en el Norte.
–¡El Rey en el Norte!...
–¡El Rey en el Norte!...
–¡El Rey en el Norte!...
–¡El Rey en el Norte!...
Los Frey y Bolton celebraban su victoria, solo contemplo la escena en silencio y viendo a un jinete con un lado del rostro quemado, llevando a su hermana Arya lejos de la masacre. Su viaje hacia el pasado lo situó ahora en Castillo Negro viendo a su denominado medio-hermano y a la hermosa mujer ubicada en lo más alto de la torre y oír sus pensamientos.
–Solitaria, encantadora y letal, podría haberla tenido– reflexionó Jon con la mirada puesta en Val.
Bran se quedo en medio del patio del Castillo Negro estudiando a la mujer de cabellera rubia tan oscura como la miel, siguiendo con la mirada al que sería su esposo en un futuro cercano y la reina de los norteños.
–Y un miembro del Pueblo Libre nuevamente ayuda a refundar la casa Stark– recordando la historia de Bael el Bardo.
Su próxima visión lo llevo a su hogar en Invernalia. Los soldados restantes de los Bolton atrancaban las puertas de la ancestral fortaleza mientras las catapultas construidas por su tocayo Brandon Norrey al mando de un grupo de norteños y salvajes tomaron el pueblo de Invernalia, fabricando armas de asedios, acosaban a los restantes hombres de Ramsay Bolton.
En una torre de vigilancia se desplegaba un pendón con el lobo huargo, el sitio de la fortaleza solo duro un par de horas. Finalmente la puerta cedió gracias a la ayuda de los gigantes que siguieron al nuevo Rey en el Norte y las fuerzas combinadas del remanente de Stannis, norteños y el Pueblo Libre conquistaban Invernalia.
Hugo Wull fue el primero en entrar seguido de Artos Flint, luego vino Tormund Matagigantes junto a Jon liderando el grueso de las tropas. Al llegar la noche solo sobrevivieron al asalto de Invernalia, un total de 50 hombres de los Bolton y entre ellos estaba Walton Patas de Acero, jurando fidelidad al nuevo monarca norteño y cuanto a Ramsay Bolton solo fue arrojado al interior de una celda en el calabozo de Invernalia, esperando su próxima ejecución.
Alysane Mormont con hacha en mano corto el pendón instalado en el salón del trono de Invernalia y colocaron en su lugar uno nuevo con un lobo huargo blanco de ojos rojos corriendo en fondo cenizo.
En cambio Jon se encontraba junto a Tormund Matagigantes determinando cuantos de los hombres sobrevivieron a la batalla, el nuevo monarca resultaba tener un corte en su brazo y Val trato su herida en medio del patio.
–¿Te duele?– pregunto Val.
–Un poco pero…gracias– contesto y notando las miradas de los miembros del Pueblo Libre. –¿Qué les sucede a ellos?– pregunto.
–Bueno…– contesto Val viendo las miradas de los suyos. –Eres el hombre que regreso de entre los muertos, piensan que eres alguna clase de dios y nos guiaras a través de la Larga Noche contra el verdadero enemigo.
–No soy un dios– contesto Jon recordando el frío.
–Lo sé– replicó Val susurrándole al oído cierta pregunta. –¿Vendrás esta noche a verme?.
–Solitaria, encantadora y letal– se repitió. –Sí, iré a verte… mi guardia término y mi juramento esta cumplido.
–Ya no eres Lord Cuervo– replicó Val. –Ahora eres el rey de los arrodillados y el Pueblo Libre te reconoce como su nuevo líder… tienes mi respeto por todo lo que has hecho por nosotros.
–Soy un Stark, Invernalia es mía y Val…– viendo a la hermosa mujer tratando su herida.
Ahora seguía al nuevo monarca norteño, pasada de la media-noche, caminando serenamente en dirección de las mazmorras de Invernalia. Había pasado gran parte de la noche junto a Val en la habitación que le designo, al presentarse en el lugar tomo uno de los faroles que colgaba en la pared y el nuevo carcelero con solo verlo, lo guío hasta donde se encontraba su prisionero más peligroso.
–Dejadnos– ordenó Jon.
–¡Ja!... el bastardo negro…y dime ahora "Rey en el Norte", piensas ejecutarme o me darás la oportunidad de tomar el negro– dijo.
Jon alzo el faro estudiando al hombre feo, de apariencia carnosa, cabello largo y oscuro, llevando tan solo un par de pantalones y grilletes en los pies.
–Dime bastardo…acaso me darás un indulto y me regresaras mis tierras– dijo Ramsay. –Para ser tu fiel perro como el resto de los traidores.
–Te voy a ejecutar frente a todo el Norte en el Bosque de los Dioses, pagaras por todos tus crimines… la violación y muerte de Lady Hornwood, quemar Invernalia, matar a inocentes, el asesinato de Walda Frey y tu hermano…lo que hiciste con Jeyne Poole….– contesto Jon.
–Jajajaja…te van asesinar…y destripar… cuando se enteren en el Sur, tomare tu cuerpo para dárselo a mis perros…. maldito bastardo de corazón de negro…dejaste pasar a los salvajes, te follas a esa princesa salvaje…y a mi Jeyne Poole… ya te la llevaste a la cama, ¿Verdad?… quizás ya probaste a Alys Karstark…en Castillo Negro, se la obsequiaste a ese tal Sigorn Thenn… ¿Y qué hiciste con mi Hediondo?– pregunto.
La mirada de Jon solo bastaba para desear ejecutar en ese mismo sitio a Ramsay Bolton por todos sus crimines contra el Norte y sus habitantes.
–Soy culpable de ser un bastardo, Jeyne Poole esta bajo mi protección le buscare un buen esposo... y el matrimonio de Alys fue para protegerla de sus parientes que deseaban su herencia…yo solo hice lo correcto– respondió. –Theon…ese es su nombre y lo ejecutare por sus crimines… pero tu decapitación será primero– replicó Jon.
–¿Bran?– escuchó.
Él solo necesito dejar atrás sus visiones y despertar nuevamente. Se había conectado con el Arciano, pasando gran parte de la noche y dela una nueva jornada, sus acompañantes eran tan altos como un niño, sus pieles de color de la avellana, moteada con pálidas manchas como las de los ciervos.
Eran ligeros, rápidos y gráciles, tenían tres dedos y un pulgar con garras negras. Grandes orejas con las cuáles podían oír cosas que se les escapaban a los humanos, ojos de gato del color de oro con la pupila rasgada.
Y sus voces eran tan puras como el aire del invierno, sus vestimenta estaban fabricadas de hojas y cortezas de los árboles.
–¡¿Bran?!– pregunto Hoja. –Estuviste toda la noche viajando por el pasado…y te estuve vigilando…apenas me lo menciono Tizón– señalo.
Tizón asintió con la cabeza sosteniendo entre sus manos una lanza con punta de vidriagón, incapaz de hablar la Lengua Común.
–Solo estaba recordando– contesto Bran. –¿Es hora de partir?– pregunto.
–¡Sí!...
Habían dejado la cueva hace varias jornadas con un grupo de tan solo 20. Bran viajaba sobre un trineo tirado por dos unicornios machos que a diferencia de las habituales criaturas en algunos blasones de las casas sureñas de Poniente lucían normalmente.
Los unicornios ubicados Más Allá del Muro y la isla de Skagos, se asemejaban más a las cabras con un largo cuerno en la cabeza y lanudos. Bran o conocido ahora como el Cuervo de Tres Ojos, había decido regresar a Invernalia, tras años de ausencia junto a los suyos pero los Hijos de los Bosques solo lo acompañarían hasta el Muro y esperar a su medio-hermano.
–¿Cuánto falta para el Puño de los Primeros Hombres?– pregunto a Escamas.
Escamas solo pronuncio unas palabras en la Verdadera Lengua, lo cual Hoja tradujo:
–Solo unos cuantos días y una noche menos…pero nevó antes de la llegada del sol…será más fácil la siguiente parte del viaje, luego llegaremos al Bosque Encantado.
La cueva del Cuervo de Tres Ojos se encontraba en algún sitio al Este del Puño de los Primeros Hombres y al suroeste del río Asta. Solo debieron pasar varias jornadas por las inhóspitas tierras de Más Allá del Muro, luego que los restantes salvajes juraran fidelidad al nuevo Rey en el Norte por permitirles instalarse en las tierras norteñas y jurando por su deuda de sangre con Jon Stark.
El trineo abría la marcha seguido de algunos montando jóvenes venados y unos cuantos estaban a pie pero vigilando la retaguardia como los flancos. Bran en ocasiones mandaba a sus cuervos para ver el camino que debía seguir encontrando algunos lobos merodeando y uno que otro gatosombra en busca de alguna presa o carroña.
Contemplaba el extenso páramo de nieve, recordando la primera vez que debió realizar la peligrosa travesía en compañía de Jojen, Hodor, Meera, Verano y su manada.
Meera fue la única en regresar al Sur del Muro, en cambio el resto solo encontró un trágico final en la guerra contra los Otros. En ocasiones la contemplaba por medio de los Arcianos o los lagartos-león que merodeaban por el Cuello y le parecía ver a la mujer más hermosa sin importar todo lo sucedido.
–¿Iras a ver a Meera?– pregunto Hoja.
–Tal vez– contesto Bran. –Sí, deseo verla– se dijo.
Hoja como el resto de sus congéneres comprendía los sentimientos de Bran, al estar lejos de su hogar y sus seres queridos. En ocasiones les relataba sus años de infancia cuando jugaba a escalar los edificios y torres de Invernalia con media guarnición persiguiéndolo, ir de pescar con Jory Cassel, Robb y Jon al Bosque de los Lobos.
Entrenar en el patio de armas bajo la tutela de Ser Rodrik Cassel, las lecciones del Maestre Luwin y jugar en la cripta de Invernalia. Siempre jugaba con Arya al juego "ven a mi castillo" e inventando los más extravagantes blasones y lemas, en ocasiones Jon jugaba con ellos como aquella vez que se cubrió de harina para ser un fantasma y asustando a Sansa que salió huyendo de la cripta.
En las noches fría, les relataba los cuentos de la Vieja Tata y coincidentemente se le vino a la mente cierta vez que les contó:
"Los Otros no están muertos. Son extraños, hermosos... piensa, oh... seres sobrenaturales hechos de hielo, o algo así, una especie de vida... inhumana, elegante, peligrosa. Sus espadas están hechas de hielo. Pero no un hielo normal. Los Otros pueden hacer cosas con hielo que no podemos imaginar y crear diferentes sustancias con esta materia. Nunca están lejos, ya sabes. No saldrán de día, no cuando ese viejo sol esté brillando, pero no creas que eso significa que se hayan ido. Las sombras nunca desaparecen. Puede ser que no los veas, pero siempre estarán pisándote los talones."
La siguiente jornada fue aun más placentera para la pequeña caravana, contemplaron antiguos vestigios de los Primeros Hombres, vieron un magnifico gatosombra llevarse a un alce a su guarida, una manada de mamuts paso junto a ellos y según lo prometido por Escamas, llegando hasta el Puño de los Primeros Hombres.
Él y los restantes Hijos del Bosque contemplaban la antigua edificación alzándose sobre la colina.
–Y luego bajaremos a las ruinas de Castillo Negro– se dijo Bran.
Y continuara en el próximo capítulo, lectores. Como ya saben la siguiente actualización se titula Los Clanes de las Montañas Norteñas.
Espero tener la siguiente parte aproximadamente a finales de este mes de Septiembre, simplemente se debe a un tema de desarrollo con lo que veremos en las montañas norteñas y sus clanes fieles a Jon…es posible que en ciertos aspectos los capítulos vayan algo lento pero es parte de la idea, pronto todo se volverá algo más interesante ... y realmente será interesante...
En cuanto a ciertos sucesos de este capítulo solo fue una parte sobre sucesos pasados ya sean canon como no-canon o de mi propia autoría suponiendo cierto escenario, tampoco tengo la verdad de los sucesos de la saga, quién sabe todo puede suceder y hasta puede ser diferente.
Trate de dar algo más de evolución algunos personajes, han pasado los años y ellos han cambiado con muchos aspectos.
Ahora vamos con los reviews:
Striker: Casi pero fuimos más allá, ahora regresamos al Norte y sobre la mencionada alianza es un "sí" pero como un "no" a la vez.
Espero que disfrutan de la nueva actualización, nos veremos pronto.
