Hola lectores de la sección de A Song of Ice and Fire, les saludo cordialmente.

¿Cómo han estado?, ¿Cómo va esta última parte del año? ¿Los estudios?, ¿La familia? O ya hicieron sus cartas para navidad…. Para aquellos que están en la universidad posiblemente todo sea malvado a esta altura del año… nos toca revisar o leer, los sucesos "En el Castillo de Rosby"… abordare dos puntos de vista, bastante puntuales el primero será del Matarreyes y Ser Balon Swann… siempre he considerado que sería bastante interesante ver… el mundo desde la perspectiva de Balon…ahora intentare dar ese salto por decirlo, e igual estuve leyendo algunas cosas que desarrollo en esta nueva actualización.

Nos ubicaremos en Rosby, veremos dos puntos de vista, se sugiere cierta discreción, iniciamos pero antes unas palabras:


El emblema de la extinta casa Rosby de Robsy, es un chrevrón tripartito de gules en campo de armiño.

Rosby se encuentra al Norte de Desembarco del Rey. Ubicado en el camino más corto entre Desembarco del Rey y Valle Oscuro. Un pueblo pequeño, poco más que un ensanchamiento en el camino, formado por cabañas de barro y paja alrededor del castillo de Rosby, se encuentran plantaciones de manzanos y campos de cebada.

Actualmente el castillo de Rosby, es gobernado por Morros Slynt.


En el Castillo de Rosby

Castillo de Rosby. (Jaime)…

Observaron el rastrillo de la puerta del castillo, subir lentamente y la lluvia continuando cayendo sobre la región de Rosby.

–Una lanza ensangrentada de oro sobre sable…. Algo pretencioso para los nietos de un carnicero e hijo de un ladrón de poca monta…– reflexionó Jaime sujetando firmemente las riendas de su corcel.

Comandaba un total de 200 hombres, entre ellos iban caballeros de su confianza, escuderos, hombres de armas, arqueros, carromatos y una docena de criados. Habían dejado Desembarco del Rey, en una mañana fría e inspeccionando las Tierras de la Corona sobre un inusual numero de bandidos que acosaban la región y extraños eventos en medio de las noches donde se veían enormes piras como siniestros cantos provenientes de los seguidores de R`hllor.

Su misión era poner, en orden a toda la región y evitar verle la cara al denominado "Senescal de Poniente". Entre los caballeros iba Ser Balon Swann, Ser Addam Marbrand y Ser Lyle Crakehall, apodado Jabalí.

Los tres caballeros se mostraron dispuesto en acompañarlo y esperezados en demostrar sus habilidades en campo abierto. La capital resultaba ser aburrida con ladronzuelos, usureros, traficantes o borrachos pendencieros.

Necesitaban poner a prueba sus habilidades con la espada.

Marbrand y Jabalí superaban los cuarenta años, la promesa de matar bandidos en campo abierto podía ayudarles a superar el aburrimiento del último año.

–Es raro– dijo Jabalí.

–Ni lo menciones– replicó Addam Marbrand.

–Demasiado tranquilo– señalo Balon Swann.

–Solo debemos dar con ese sacerdote rojo y "hablar"… aparentemente cientos y cientos de campesinos se reúnen en torno a las oraciones– comento Jaime.

En lo personal prefería mantenerse alejado de los sacerdotes rojos y su fanatismo en torno a R´hllor. El viejo Thoros de Myr nunca fue un buen ejemplo de sacerdote rojo por sus habituales borracheras con el difunto Robert Baratheon y esa espada llameante que blandía en cada torneo. Suponía que ese desastre andante sería un caso excepcional entre sus pares religiosos.

–El bastardo asesino a Janos Slynt, ¿verdad?– pregunto Marbrand.

–Sí, debido a insubordinación en la Guardia de la Noche– contesto Jaime guiando su caballo.

El destacamento fue lentamente ingresando por la puerta principal del castillo. Los centinelas apostados en las murallas, demostraban en sus ojos cierta esperanza por los recién llegados y rápidamente dejaron caer el rastrillo. Los mozos de cuadras emergieron del establo tomando las riendas de los caballos.

El Matarreyes dio un par de órdenes a sus hombres y buscando entre la multitud a cierta persona.

–¡Pía!– dijo.

Una mujer cercana a los treinta años, hermosa a un modo sencillo. Recuperó en parte esa dulcera y los dientes perdidos por una simple prótesis de madera, financiada por el propio Jaime Lannister. Cumplía cerca de una década bajo el servicio del Matarreyes, ni le importaba lo abiertamente promiscua o la infertilidad de la criada.

–¡¿Mi señor?!– pregunto Pía, alejando a un soldado deseoso de pasar una tarde con ella.

–Ese tiene unos 18 años… pero les resultara más fácil conseguir una muchacha de Rosby– dijo Jaime. –Recuerdas lo que hablamos en Desembarco del Rey– inquirió.

Ella asintió con la cabeza con una sonrisa cerrada. El Matarreyes le susurro un par de palabras al oído.

–Recuerda antes del atardecer– indicó Jaime. –Esos centinelas.

–¡¿El capitán de los centinelas?!– pregunto Pía.

–Buena idea– contesto Jaime. –Lo dejo en tus manos.

El Matarreyes cruzó a largas zancadas el patio, seguido de sus tres caballeros de confianza, esperaba ser recibido por Lord Slynt de Rosby. En su lugar se presento el mayordomo del castillo, dedicándole varias alabanzas y disponiendo una cómoda habitación para su persona.

–¡Quiero hablar con Lord Slynt!– dijo Jaime.

Swann, Marbrand y Jabalí seguían a su comandante y notando la ausencia de criados de la fortaleza.

–Recuerdo que este sitio contaba con varios criados y los centinelas apenas son unos críos– comento al mayordomo.

El mayordomo enmudeció. Jaime Lannister intercambio una mirada con sus hombres de confianza.

–"La noche es oscura, y alberga horrores"– recordando las palabras de Thoros de Myr. –Quizás fueron a orar a su dios rojo y escuchar las predicas de ese sacerdote.

–Son criados eficientes– contesto el mayordomo. –Le ruego, Ser Jaime. No los castigue severamente o ejecute.

–Me da igual. Los credos de los criados o el dios que elijan rezar. Tenemos suficiente dioses en el mundo para ponernos quisquilloso.

–¿Acaso no creéis en dioses?– pregunto el mayordomo.

–No. Los dioses con solo oír mi nombre escupen.

El Matarreyes ni le importaba manifestar abiertamente su denominado "ateísmo". Siguiendo por la escalera, su séquito le daba alcance e ingresando al salón comedor de Rosby.

–¡Lord Slynt!– dijo Jaime.

Morros Slynt aparto inmediatamente a la sirvienta que mantenía en su regazo y limpiándose la boca con la manga del jubón.

–¡El Matarreyes!– dijo. Un hombre de estatura promedio, rechoncho, rostro de sapo con una prominente patada y luciendo un presuntuoso broche con la lanza sangrienta de los Slynt. –Veo que mis suplicas fueron escuchadas por Lord Tyrell.

–En realidad…– dijo Jaime cogiendo una copa y sirviéndose vino. –He venido por las extrañas piras que se levantan en la región y hablar con el sacerdote rojo.

–Se llama Jia– contesto Morros. –Es una sacerdotisa roja y proviene de Yi Ti.

–Yi Ti– repitió Jaime bebiendo algo de vino. –¿Hablo con ella?– pregunto.

–No.

–¿Razonado?.

–No.

Por cada tres preguntas realizadas, la respuesta recibida era "No". Lord Slynt argumento sobre la cantidad de seguidores que se iban sumando a las predicas de la sacerdotisa roja, los tres caballeros intercambiaron miradas y esperando alguna reacción de su comandante.

–Su padre fue enviando Guardia de la Noche por aprovecharse de su posición y participar en el asesinato de Lord Eddard Stark e incluso testifico contra mi hermano– señalo Jaime saboreando el vino. –Le fue concedido la administración de estas tierras con todos sus ingresos, ¿verdad?.

–He sido fiel al Trono del Hierro. El bastardo de Invernalia pagara por la muerte de mi padre y…– dijo Morros.

–¡Ha subido de peso!– señalo Jaime. –Solo escucho excusas u objeciones. Lord Slynt he sabido de sus banquetes y esos juramentos contra el bastardo de Ned Stark.

Lord Slynt ceso cualquier comentario. El Matarreyes acaricio el pomo de la espada.

–No– dijo Jaime. –Una sentencia de muerte, es demasiado fácil. Los tres distinguidos caballeros me asistirán en el campo de batalla y tratando con bandidos. Los necios o cobardes ponen excusas u amenazas, sinceramente…

–¿Sinceramente?– pregunto Morros.

La sangre le recorrió el labio y cayendo hasta la lujosa prenda de vestía. Jaime cogió un trozo de tela y limpiando su mano de oro cubierta con la sangre de Slynt.

–¡Eres un idiota e hijo de un ladrón decapitado!– gritó. Jaime con su mano izquierda aplico presión sobre el cuello del obseso señor y mostrándose asqueado por el charco de orina que se formo bajo Morros. –¡Qué asco!...fuera de mi vista y sus hombres pasan bajo mi mando. Ser Lyle convoque a los oficiales.

–¡Entendido!– respondió Lyle Crakehall.

–Ser Addam– dijo Jaime.

–¿Ser Jaime?– pregunto Addam.

–Escolte a Lord Slynt y designe a media docena de sus hombres para mantenerlo vigilado– contesto Jaime, sentándose en la cabecera de la mesa.

–¡Entendido!– contesto Addam.

Lord Slynt lanzo una mirada contra el Matarreyes. Ser Balon Swann se mantuvo de pie y el mayordomo hablo:

–¡A su servicio!...– e ignorando a Lord Slynt retirándose del salón comedor.

–Necesito los caballos descansados, hablar con el capitán de la guardia, algo más de estofado y vino– dijo Jaime.

El mayordomo asintió y retirándose. Jaime invitó a su subalterno a la mesa y esperar el regresó de los dos caballeros.

–Iremos a "charlar" con esa sacerdotisa roja de Yi Ti…– comento Jaime.

–Ser Jaime– dijo Balon. –Lord Tyrell ordenó asesinar al líder religioso.

–Sí quiere un sacerdote o sacerdotisa muerto. Puede hacerlo él o enviar a esos oficiales que suelen besarle el culo… debemos verla por la delicada paz, en Poniente–replicó Jaime. Sin embargo, Ser Dickon Tarly le envió una carta informando que movió el campamento de los nuevos reclutas a una zona más segura y evitando deserciones. –Tarly, me informo.

–¡¿Ser Jaime?!– se escucho en el umbral del salón comedor de Rosby.

–Pía– dijo Jaime.

Cerca del atardecer, inmediaciones de las colinas de Rosby. (Balon)…

Pía obtuvo la información necesaria proveniente de un joven soldado de apenas 18 años, luego de seducirlo y hablar más de la cuenta. Los cuatros caballeros escucharon cada palabra de la criada.

Aparentemente cada noche los fieles seguidores de la región, asistían a escuchar las plegarias de la sacerdotisa Jia y su séquito compuesto de sacerdotes de menor jerarquía, guerreros y prostitutas del templo. La presencia de los cuatros caballeros acompañados de una docena de hombres de armas, ni pasó inadvertida, los fieles en su mayoría resultaban ser campesinos, taberneras, armeros, tullidos y desamparados.

La destrucción del Septo de Baelor, fue un golpe duro a la Fe de los Siete. El difunto Gorrión Supremo proporcionaba al pueblo llano ayuda incondicional, cubriendo partes de las necesidades diarias.

Jia de Yi Ti, arribo a las costas de Poniente junto a su séquito y trayendo consigo alimento. Lentamente los habitantes menos privilegiados de Poniente, encontraron el consuelo entre las palabras de la extranjera.

Los fieles comían una especie de caldo con verduras y pan. Balon notó algunos caballeros errantes luciendo tabardos con el corazón ardiente de R´hllor y armas melladas.

–Unos cincuenta– dijo Balon.

Los fieles de R´hllor cerraron el paso y empuñando toda clase de herramientas utilizadas comúnmente para trabajar la tierra o ciertos oficios.

–Matamos a los fieles. Nuestro líder asesina a la extranjera– dijo Lyle Crakehall empuñando su espada.

–Solo son campesinos– dijo Balon sosteniendo su espada con la mano dominante.

–No he hemos venido a pelear– señalo Jaime. –Deseo obtener una audiencia con su líder.

Balon con un rápido movimiento desvaino su espada y exhibiendo la hoja. Addam Marbrand se le designo mantenerse junto a los hombres de armas y evitar cualquier innecesario derramamiento de sangre.

Un imponente guerrero de R´hllor emergió de entre los fieles. Los tres caballeros con solo verlo, lo siguieron entre la multitud y volviendo a envainar las armas. En el camino observaron a los miembros del séquito en predicar la palabra de R´hllor, ungir a caballeros errantes o recién nacidos.

Un joven sacerdote relataba a los ancianos, hombres, mujeres y niños. La historia del legendario héroe Azor Ahai:

"Hubo un tiempo en que la oscuridad cubría el mundo con un manto pesado. Para enfrentarse a ella, el héroe necesitaba una espada de héroe, una hoja como no se había visto jamás. Así que durante treinta días y treinta noches, Azor Ahai trabajó en el templo sin descanso, forjando una espada en los fuegos sagrados. Calentaba, martilleaba, plegaba, calentaba, martilleaba, plegaba... y así hasta que tuvo la espada. Pero, cuando la metió en agua para templar el acero, saltó en pedazos.

Como era un héroe, no podía encogerse de hombros y marcharse, de modo que empezó de nuevo. La segunda vez tardó cincuenta días y cincuenta noches, y la espada parecía aún mejor que la primera. Azor Ahai capturó un león para templar la hoja clavándola en el corazón rojo de la fiera, pero una vez más el acero se quebró. Grande fue su pesar y mayor aún su pena, porque comprendió lo que debía hacer.

Cien días y cien noches trabajó en la tercera espada, y brillaba al rojo blanco en los fuegos sagrados cuando llamó a su esposa. "Nissa Nissa, desnuda tu pecho y recuerda que te amo por encima de todo lo que hay en este mundo." Ella obedeció y Azor Ahai le clavó en el corazón palpitante la espada al rojo. Se dice que el grito de aflicción y éxtasis de Nissa Nissa abrió una grieta en la cara de la luna, pero su alma, su fuerza y su valor pasaron al acero. Tal es la historia de la forja de Portadora de Luz, la Espada Roja de los Héroes."

–¡Sacerdotisa Jia!– señalo el guerrero.

Balon identificó el acento proveniente de Nueva Ghis. El Matarreyes se adelanto un par de metros y los dos caballeros lograron alcanzarlo. Una imponente tienda de color rojo, custodiada por una docena de guerreros de R´hllor y el símbolo del dios rojo grabado en un escudo a modo de estandarte.

–Ser Lyle, aquí y trate de evitar ciertas peleas – dijo Jaime.

Ser Lyle solo asintió con la cabeza, deseando buena suerte a su comandante y Ser Swann. Los dos caballeros de la Guardia Real ingresaron en el interior de la tienda encontrándose con algunos muebles, dos fornidos guerreros, prostitutas del templo preparándose para las oraciones y la sacerdotisa roja sentada en una silla de madera colorada.

–¡Valientes caballeros de Poniente!– dijo Jia, en la lengua común y un marcado acento de Yi Ti. –Se me comento su llegada a Rosby. El sumo sacerdote Benerro me ha enviado junto a mi séquito para predicar la palabra de R´hllor.

Jia resultaba se runa mujer menuda, delgada, cabello negro, los típicos rasgos de Yi Ti, prendas de vestir rojas como la sangre y sosteniendo en su mano derecha un báculo de madera roja con el símbolo del dios rojo.

–Sacerdotisa Jia– dijo Jaime. –Somos parte de la guardia real. Mi mano derecha aquí presente, es Balon de la casa Swann.

–Ser Jaime de la casa Lannister– dijo Jia. –Me produce una decepción verlos. No puedo darme el lujo de pensar que desean unirse a mi séquito personal– pronunciando unas palabras a las prostitutas del templo.

Las prostitutas lucían vestidos de seda roja, joyas en torno al cuello y la cintura. Los caballeros degustaron un exótico vino de color morado y amargo.

Balon fue abordado por una prostituta de piel morena y sentándose descaradamente en su regazo comenzando acariciar su rostro.

–No– dijo Balon. Ella contuvo una especie de carcajada, susurrando al oído ciertas palabras y nuevamente fue rechazada. –Hice un juramento– replicó y su comandante rechazaba a una prostituta recordando los votos de la Guardia Real.

–No podemos poseer tierras, tomar esposa o engendrar hijos. Solo poseemos el deber y el honor– dijo Jaime apartando a la prostituta.

–Y pensar que la princesa Arianne intento seducirme– se dijo Balon rechazando a una segunda y tercera prostituta.

–Palabras pronunciadas frente a falsos dioses– dijo Jia, dibujándose en su rostro una peculiar sonrisa. –Es extraño.

–¿Extraño?– pregunto Balon.

–Su comandante habla de juramentos y honor. Nada le impidió mantener una relación incestuosa con su hermana Cersei Lannister y hasta engendro tres hijos. La princesa Myrcella Baratheon o su ilegitima hija nacida de tal unión abominable, es la única sobreviviente de los concebidos con su difunta hermana.

Ser Balon lanzo una furtiva mirada a su comandante. El Matarreyes volvió a beber del exótico vino y reflejando cierto estoicismo por tales palabras de provocación.

–Myrcella es una hermosa mujer como su madre. Ella se encuentra casada con el príncipe Trystane Martell, residiendo en Dorne– contesto Jaime.

–Mi visión de interpretación en los fuegos sagrados, me resultaba ser útil y me permite comprender…– replicó Jia.

Cambio radicalmente la conversación, hablando de gigantescos seres fríos, bestias inhumanas aullantes, osas paradas en dos patas, tritones, alces, guerreros portando hachas, soles blancos y rojos. Repitió tres veces la palabra "Nieve" junto al padre de ejércitos, la princesa pronto dará a luz al tercer hijo, los hijos de la piedra marcharan junto al Príncipe que nos fue prometido, relatando la antigua profecía:

"Llegará un día, tras un largo verano, un día en que las estrellas sangrarán y el aliento gélido de la oscuridad descenderá sobre el mundo. En esa hora espantosa, un guerrero sacará del fuego una espada llameante. Y esa espada será Portadora de Luz, la Espada Roja de los Héroes, y el que la esgrima será Azor Ahai renacido, y la oscuridad huirá a su paso."

Retomando la primera charla, se refirió a los castillos gemelos ardiendo bajo una fría noche con demoníacos seres provenientes de tiempos primitivos y los lobos danzaran en medio del fuego.

–Los cuentos suelen ser para los niños o niñas. He tenido suficiente "magia" o seres sobrenaturales a lo largo de mi vida… conozco esa "oxidada" profecía– interrumpió Jaime. –Puede leer el fuego o tratar de seducirnos con sus bellas acompañantes. Solo deseo ser civilizado y pedirle amablemente sobre mantener controlado a sus fieles, comienzan a incomodar a ciertas personas en Desembarco del Rey.

Balon Swann solo elevo una oración silenciosa y recordando las lecciones de la Fe de los Siete. En lo personal era un devoto del guerrero como cualquier otro caballero, aquella religión extranjera ayudaba a los desafortunados pero las intenciones de la sacerdotisa roja le parecían incomprensibles.

–Una guerra contra Aegon y otra guerra en torno a la religión– se dijo Balon.

La Fe de los Siete, los Antiguos Dioses y el culto al Dios Ahogado. Por siglos las tres religiones mantenían cierta paz, pero la existía de una cuarta religión podría suceder tarde o temprano en Poniente. Balon pensaba que había una cabida para el culto de R´hllor, lamentablemente los tiempos actuales impedían lograr un adecuado periodo de paz.

–Hablad... a vuestros señores de Desembarco del Rey... Mis intenciones es guiar a los desamparados y ayudar, solo deseo seguir predicando las palabras de mi señor R´hllor– dijo. Jia fijo su mirada en el caballero de la casa Swann dedicándole un par de palabras. –Ser Balon procure mantenerse fiel a sus propias convicciones o valores entregados por su señor padre.

Swann mantuvo silencio por tales palabras. El Matarreyes había tenido suficiente palabras de la extranjera y agradeciendo el tiempo para manifestar ciertas inquietudes.

–Y antes de irme, deseo escuchar las plegarias a su dios rojo– señalo Jaime.

La sacerdotisa roja de Yi Ti emergió de la tienda, en compañía de las prostitutas del templo y dar inicio a las plegarias de cada atardecer. Los fieles se reunieron en torno a las tres enormes piras construidas para llevar a cabo dicho ritual religioso.

El Matarreyes, los tres caballeros y la docena de hombres de armas, se ubicaron en un punto apartado al resto de los fieles del dios rojo y manteniendo fija la mirada en Jia de Yi Ti.

–¡La noche es oscura y alberga cosas aterradoras!– comenzó Jia.

Las tres piras ardían, las llamas parecían danzar con cada oración emitida por la sacerdotisa o los fieles al responder.

–Aléjanos de la oscuridad, oh, Señor. Inflama nuestros corazones para que podamos recorrer tu camino luminoso. R´hllor, tú eres la luz de nuestros ojos, el fuego de nuestros corazones, el calor de nuestras entrañas. Tuyo es el sol que calienta nuestros días, tuyas las estrellas que nos guardan en la noche oscura... Señor de la Luz, defiéndenos. La noche es oscura, y alberga cosas aterradoras– anunció Jia.

–Señor de la Luz, protégenos– fue la respuesta de los fieles.

Cada oración recitada en voz alta, los fieles respondía con la misma frase. Las llamas se alzaron y creando diversas tonalidades de rojo. El grupo solo contemplaban la ceremonia en silencio.

–¡Azor Ahai!¡Ha renacido!¡Azor Ahai, descenderá al mundo junto a sus huestes!¡Reinara sobre todos nosotros!¡Es el campeón de nuestro señor de la luz, R´hllor!– entonó Jia con su peculiar acento. –Los falsos ídolos arderán– dando por finalizado las plegarias.

–Señor de la Luz, protégenos– entonaron los fieles.

Balon mantuvo fija la mirada en las enormes piras y las palabras de la sacerdotisa roja, calaron en lo más profundo de su ser, cuestionándose sobre su posición actual como parte de la casi extinta Guardia Real. Concluías las oraciones al dios rojo, regresaron a la seguridad de Rosby.


Y continuara en el próximo capítulo, titulado "A la Sombra del Muro. Espero que disfrutaran de la nueva actualización, mencione en el capitulo anterior y viendo que he cumplido mi palabra, podre tener concluido el "Acto I"… en torno al "Acto II"… comenzara oficialmente en enero de 2020….en lo personal y en el transcurso del nuevo año espero tener desarrollado varios capítulos y actos para completar la primera parte de la historia. Tampoco quiero adelantar mucho en lo que vendrá.

Ahora vamos con los reviews:

SugarQueen97: Solo piensa que fue "magia" y un juego de luces, con la fiesta pasaron muchas cosas entre algunos invitados.

Alfil94: Muchas gracias, por tus palabra.

Por último veremos nuevamente al Matarreyes y su grupo en los sucesos Hayford. Posiblemente o quien sabe…aborde lo sucedido con Tyrek Lannister y el misterio de su desaparición.

Tenemos en portada el emblema de la familia Rosby, los correspondiente créditos a su ilustrador, nos vemos lectores.