Hola lectores de la sección de A Song of Ice and Fire, les saludo cordialmente.
Antes de comenzar quiero pedir disculpas por "No" publicar en el mes de diciembre de 2019 y en enero 2020. Pero finalmente traigo el capítulo final del "Acto I"… en cuanto al "Acto II", lo publicare entre finales de marzo 2020, con dos actualizaciones...seguidas pero me referiré más abajo sobre aquello.
Bien, estamos en la publicación Nº12 y regresamos a Castillo Negro o mejor dicho las ruinas de Castillo Negro. Explicando algunos sucesos como el viaje hacia Más Allá del Muro. Por último vayamos con el nuevo capítulo, espero que lo disfruten e iniciamos:
El Muro, tiene 300 millas de longitud y más de 700 pies de alto. Emplazado desde la cadena montañosa de los Colmillos Helados en el Oeste hasta la Bahía de las Focas en el Este. Construido a base de bloques de hielo, el Muro puede parecer gris bajo un cielo nublado y de un brillante blanco-azulado cuando le da el sol. Los bloques de hielo se fusionan, se mantienen sólidos a la temperatura habitual en la zona de los límites del Norte.
En época de verano, el calor llega a fundir la capa superficial, lo cual parece que el Muro llora. Su altura media es de unos 200 metros, aunque es más alto en ciertos puntos, siendo visible al Sur.
Supuestamente construido hace más de ocho mil años por Brandon el Constructor, después de la llamada Larga Noche. Para defender los reinos de los hombres de los salvajes y los Otros. Protegido desde siempre por la Guardia de la Noche, y por hechizos antiguos y hechicería olvidada.
Luego de la invasión de los Otros y sus huestes espectrales. El Muro ha quedado casi abandonado y dividido por la enorme brecha dejada en la guerra contra los Otros y los pocos hermanos de la Guardia Nocturna se han reagrupado en Guardia Oriente del Mar contando solamente con 100 miembros de la casi extinta hermandad.
A la Sombra del Muro
El Muro, ruinas de Castillo Negro. (Jon)…
Castillo Negro fue el mayor castillo perteneciente a la Guardia de la Noche. En su apogeo, mantuvo a más de cinco mil hombres pero en el año 298 a.C. contaba con menos de 600 hombres. Los Otros y sus huestes espectrales, consiguieron derribar una parte del Muro de aproximadamente tres kilómetros de largo e iniciar la encarnizada invasión a Poniente.
Tras el fin de la guerra e independencia norteña, los hermanos negros sobrevivientes de la Guardia de la Noche. Se agruparon bajó el mando de Ser Glendon Hewett, un antiguo simpatizante de los difuntos Ser Alliser Thorne y Janos Slynt. Y culpado de la suerte de la guardia al actual rey norteño.
La comitiva procedente de Invernalia, finalmente arribo a las ruinas de Castillo Negro. En medio de una débil nevada y algo de agua-nieve… utilizando los dos únicos edificios en pie. El antiguo salón en común de la guardia y el establo para los caballos. Jon y su fiel maestro de armas Férreo Emmett… extrañamente se sintieron en casa.
Soren Rompescudos ordenó a media-docena de sus guerreros escalar el Muro e instalar un punto de vigilancia hacia el Bosque Encantando, hacia el Sur del Muro, el Este y el Oeste. A pesar de los años, los salvajes preferían mantener tibias ciertas costumbres y escalar la enorme estructura de hielo… resultaba ser una de ellas.
En el segundo día de permanecer en las ruinas de Castillo Negro. El Rey en el Norte, se despidió tres veces de su señora esposa.
La primera vez se besaron apasionadamente a los pies de las ruinas de la Torre de Hardin, la noche anterior a su partida. La segunda vez fue esa misma noche, manteniendo relaciones sexuales en el pabellón instalado.
La tercera y última vez, nuevamente se besaron a metros de la Brecha del Muro.
–¡Es curioso!– exclamó Val viendo el Muro. –Parece "muerto"… los Otros, lo consiguieron e invadieron. Sobrevivimos a la "Larga Noche" y ahora tenemos paz.
–El Muro esta "Muerto"… solo es un enorme bloque de hielo que perdió por completo su "magia" y marca los límites de Poniente– dijo Jon Stark.
Jon ayudo a montar a su señora esposa, compartieron una larga mirada y sin necesidad de decir alguna otra palabra. La princesa Dalla Stark, Aemon Steelsong y Fantasma atestiguaron la partida de Val.
Val dio un ligero toque en los flancos de su montura, cargando una alforja con provisiones suficientes para la expedición, luciendo su capa blanca, su larga cabellera rubia atada en una trenza que caía por debajo de los hombros, su cuchillo de hueso y una lanza.
–¡Ni intentes pasar las penas con otra mujer!– dijo Val, palmeando el cuchillo de hueso que portaba y una sonrisa juguetona dibujada en su rostro.
–¡Solo cuídate!– replicó Jon.
Los miembros de la comitiva observaron a su reina alejarse y adentrarse en el Bosque Encantando. En cuanto al monarca norteño, confiaba en su esposa especialmente por su conocimiento de todo el bosque colindante al Muro.
Val, desapareció entre los árboles, antes alzó por última vez su lanza… en señal de un pronto regresó.
–¡Chico!... no pongas esa cara de funeral. Has pasado mucho tiempo con nosotros y debes saber a estas alturas que nuestras mujeres… son algo más independientes que las hembras sureñas– dijo Tormund con un cuerno de cerveza en la mano izquierda. –Val es una mujer fuerte y lista.
–Hmmm… lo sé– contesto Jon. La pequeña princesa Dalla, cogió la mano de su padre y le dedicándole la sonrisa más adorable que pudiera darle al monarca norteño. –Es como Arya… solía sonreír de la misma manera a padre– se dijo.
–Yo puedo cuidar a madre– dijo Dalla. –Yo puedo volar en mis sueños.
–¡¿Volar?!– pregunto Tormund, viendo a Jon.
–¡¿Dalla?!– exclamó Jon, sobresaltado pero manteniendo la compostura. –¿Puedes volar?...¿en un sueño?...¿qué has visto en esos "sueños"?– pregunto.
–Volé sobre el Muro y otros cuervos se me acercaron pero uno intentaba guiarme hacia al otro lado…y parecía que quería decirme algo… solo graznaba y graznaba, intentaba decir mi nombre– dijo Dalla.
La niña explicó a su señor padre sobre los extraños sueños de volar y los cuervos. Hablo de sus aventuras de las últimas noches y ese cuervo que intentaba llevarla a explorar las tierras de Más Allá del Muro. Cierta noche donde siguió a través de sus sueños a Fantasma en una cacería y compartiendo la presa.
Tormund bebió de un trago el cuerno de cerveza y viendo directamente a su amigo. El monarca norteño saboreo las palabras mencionadas por su hija, ni requirió un esfuerzo mental deduciendo por completo toda la situación y sobre aquel cuervo… solo pensó en un nombre.
–¡Bran!– se dijo Jon, riendo débilmente y recuperando su expresión taciturna. –¿Anoche sonaste volar?– pregunto.
–Sí, soné y ese cuervo me vino a molestar– contesto Dalla. –¡¿Es malo?!– pregunto.
Él podría decir un sinfín cosas y especialmente aquellas supersticiones sumamente prejuiciosas contra los "cambiapieles", las persecuciones por parte de la Fe de los Siete y el desprecio norteños o salvajes. Los cambiapieles proveniente del Pueblo Libre vivían pacíficamente en el Norte y solían llevar a cabo reuniones secretas.
–¡No es malo!– contesto Jon, clavando una rodilla en la tierra húmeda y acariciando el rostro de su hija. –Es algo bueno. No debes avergonzarte por esos sueños y debes "sentirte orgullosa"…
Una cosa era ser "rey" y otra muy diferente ser "padre". Ahora debía ser un buen padre como resulto ser el difunto Ned Stark, la niña demostraba sentirse cómoda con esos sueños de volar libremente y acompañar a Fantasma, en las cacerías nocturnas.
–Cuando estemos con tu tío Bran. Hablaremos sobre esos "sueños de cuervo"… y trata de evitar peleas con tu primo Aemon– dijo Jon, revolviendo el cabello de su hija.
–¡Sí, padre!– contesto Dalla alejándose y dando pequeños saltos de felicidad. –¡Puedo volar!– gritaba por el campamento.
El imponente hombre paso su mano por debajo de la frondosa barba y rascándose. Jon lanzó un suspiro viendo a la distancia a su hija y uniéndose a Aemon Steelsong… en alguna clase de juego con espadas de madera.
–Eso estuvo…"bien". Es una chiquilla adorable y me recuerda a mi pequeña Munda a su edad– señalo Tormund. –Ella es como tú, chico. Una cambiapieles y debe aprender a controlarlo… he sabido de niños y niñas que suelen perderse en la mente de los animales, sus cuerpos quedan "vacíos"… y Ned, ¿te ha comentado sobre esas habilidades?– pregunto.
–No– contesto Jon. –Ned, es algo más maduro para su edad. Pero suele hablarme con la verdad y quizás sea como yo.
–Solo "quizás" y se sabrá a su debido tiempo…– dijo Tormund. –Dejemos el asunto de lado. Vayamos, por algo de beber y comer…
–Creo que es lo más sensato que has dicho… ¡En años!– dijo Jon.
–¡Jajajajaja!...– liberando una estruendosa carcajada.
Tres días después, Más Allá del Muro, Bosque Encantado. (Val)…
–¡Duele!– se dijo y mordiéndose el labio. Volvía a observar y aprovechaba descansar unos segundos apoyándose en el árbol.
Maldecía su suerte por completo. Ella estaba dispuesta a emprender, una pequeña expedición hacia el interior del Bosque Encantando. Persuadió con relativa fácilmente su señor esposo e iniciando el camino hacia las tierras ancestrales de su pueblo, en la búsqueda de Brandon Stark.
El Bosque Encantando solo estaba habitado por animales salvajes y en los últimos años ciertos rumores sobre un fantasma rondando por las inmediaciones del Muro adquirió bastante fuerza, y sus compañeros salvajes que solían realizar pequeñas expediciones de cacerías al Bosque Encantando, hablaban sobre esos encuentros.
Val había escuchado con cierto interés, las historias de los cazadores y los extraños encuentros con aquella aparición. El Bosque Encantando le parecía más siniestro y solo encontró en su camino animales salvajes fueran venados, jabalíes o uno que otro mamut solitario.
Agradecía a los Antiguos Dioses, evitando encontrarse con lobos, gatosombras o un oso polar.
El camino en la primera parte del viaje fue relativamente fácil pero algo de agua-nieve… entorpeció por unas horas el viaje y obligada a buscar refugio, en una antigua aldea de su pueblo e intentando dormir un poco. Fue una noche fría, solo contaba con la ropa que llevaba puesta y la capa de piel blanca. Intento acurrucarse en un rincón de las antiguas chozas y ganar algo de calor pero el frío calaba hasta los huesos. A la mañana siguiente, reanudo el viaje y el aullido de un lobo se escuchó a la distancia.
El desastre inicio con el cadáver a medio comer de un cervatillo. Val, estudio cuidadosamente al animal comido parcialmente con el vientre destrozado y siguiendo su camino rápidamente por las huellas de al menos tres depredadores.
Lamentablemente una hembra de gatosombra siguió su rastro. Curiosamente, en la zoología especialmente de las especies felinas, los machos solo saben utilizar las patas delanteras o las fauces para la cacería o peleas, y las hembras utilizan fauces, patas delanteras como las patas traseras, convirtiéndola lógicamente, en una sentencia de muerte.
En medio de su huida e intentando colocar la mayor distancia posible. Tres enormes gatosombras (dos machos y una hembra)… la perseguían prácticamente pisando los talones. El cervatillo apenas pudo saciar el hambre de los tres felinos pero una sola mujer a lomos de un caballo resultaba ser una presa demasiado atractiva y fácil de cazar.
En un mero descuido considerando una distancia segura, se detuvo a descansar y saciar su sed en un riachuelo aledaño.
Su fiel montura intento defenderse lanzando coces pero uno de los machos felinos, se aferró al cuello y desangrándolo por completo. Solo portaba su cuchillo de hueso y la lanza estaba junto a su caballo. Un zarpazo lanzando por el segundo macho le rozó la pierna derecha… el pantalón quedo cubierto completamente de sangre y escurriendo hacia el suelo.
Regresando al comienzo de su particular situación, soportando el dolor por el zarpazo e intentando recuperar el aliento, deseaba que todo fuera una horrible pesadilla, despertar entre los brazos de su esposo y ver a su hijo e hija. Solo contaba con su cuchillo de hueso, empuñarlo y dispuesta a dar cara a los tres felinos.
Las fieras se dieron un pequeño festín con la montura de Val. Cabezas, hocicos y patas delanteras completamente cubiertas de sangre fresca y tibia. Un cuervo se poso en una rama observando la escena y graznando. Intento trepar el árbol pero fue incapaz de tal proeza y pensando en el inminente fin de su vida.
Recordó a su difunta hermana, juntas sortearon un sinfín de complicaciones a lo largo de su vida y aprendieron a sobrevivir por cuenta propia. Y ahora estaba a punto de reunirse con ella… claro eso pensaría cualquier mujer sureña, aceptando de mala gana su destino.
Ella era Val del Pueblo Libre, apodada por los sureños con el mote de "Princesa Salvaje" y Reina en el Norte. En la hora más oscura por ver el siguiente amanecer en la Batalla de Invernalia, lucho junto a su pueblo y sobreviviendo a la Larga Noche.
Despidió a los valientes caídos, festejo la victoria contra los Otros y ahora lucharía nuevamente.
–¡¿Quién será el primero?!– se dijo. Sujeto firmemente su cuchillo de hueso e ignorando por completo la sangre que cubría su pierna derecha.
Los gatosombras lentamente avanzaron, dispuestos a saciar su hambre y exhibiendo sus colmillos. Los cuervos graznaron, graznaron y graznaron…
Y continuara en el próximo capítulo, queridos lectores. La siguiente Saga o Acto II, saldrá a fines de marzo 2020 y a comienzos de abril 2020, con el capítulo titulado "El Parricida" y posteriormente "Foso Cailin".
Ahora vayamos con los reviews:
Fanático Z: Bueno, en el mismo capítulo se mencionan diversos sucesos futuros. Además que queda algo más en juego.
Alfil94: Recién va comenzando la historia y tenemos mucho camino por delante, lentamente irán ciertos detalles tratándose o explicando.
Bien lectores, les deseo un prospero año para todos ustedes. Espero que disfrutaran del capítulo, volvemos a tener en portada a Val y los correspondiente agradecimientos a su dibujante.
Nos vemos.
