Hola lectores de la sección de A Song of Ice and Fire, les saludo cordialmente.
He regresado luego de dos meses de "Hiatus", posiblemente algunos lectores estén enojados por dejar pasar algo de tiempo. Bueno, eso dependerá de quienes sean algo más impaciente pero yo prefiero tomar mi tiempo con mis historias e ir dándole, un desarrollo progresivo.
Ahora entrando en materia importante. Comenzamos oficialmente con el Acto II, segunda saga o segunda parte o como prefieran tomarla. En lo personal, este capítulo estuvo mucho tiempo en mi cabeza pero siendo muy sincero, no tenia como una idea clara en cómo abordar esta publicación. Jajajaja.
Esta publicación lleva el título del "El Parricida" y completamente desarrollo bajo el PdV de Tyrion Lannister. Obviamente en los libros determinados sucesos o situaciones que viven los personajes siempre están algo más adelantados a otros y previamente vinos a Tyrion en el capítulo "Ruby", igual han pasado algunas semanas y todo eso. Pero finalmente el pequeño séquito ha dejado Braavos con rumbo a Poniente o Westeros. Finalmente resulta ser un capítulo algo más que nada contemplativo y entre otras cosas.
Iniciemos con la nueva actualización y creo que han visto que el "Summary" cambio pero según se publiquen los capítulos tendremos una leve variación descriptiva. Comenzamos:
Crónica I: Una Nueva Era
Acto II
El Parricida
A bordo del dromón "Tysha". (Tyrion)…
"Tysha" o el dromón originario de Meereen llamado "Tysha". Bautizado por el propio Tyrion Lannister, en honor a su primera esposa Tysha.
Posiblemente, el nombre resultaba ser una especie de sátira del gnomo Lannister o eso creían, los miembros integrantes de la corte de Meereen. Aquella sencilla campesina esbelta y de cabello oscuro, simplemente le parecía, hermosa y ocasionalmente recordaba ciertas palabras provenientes de Tywin Lannister:
–¡A donde sea que vayan las putas!– y Tyrion respondió con una saeta de ballesta a su señor padre. A los ojos de Poniente solo era un parricida y regicida. Esta última acusación formulada por los verdaderos asesinos de Joffrey y tener un perfecto chivo expiatorio. Ni los dioses bajarían a la tierra y hablarían a su favor en un nuevo juicio. Ni rastró de su amada esposa desaparecida hace mucho tiempo.
En cambio, su vida en la corte de Meereen prácticamente se resumía en reuniones del consejo, escuchar quejas por parte de los nobles ghiscarios, mantener a raya a los esclavistas y entre otros asuntos de estado. Beber vino y prostitutas le ayudaba ocasionalmente para olvidarse por lo menos de una buena parte de las responsabilidades de su cargo.
Extensas lecturas de textos prácticamente desconocidos en Poniente o conversaciones con el archimaestre Marwyn.
Retomando el asunto del dromón "Tysha". Un navío de guerra, bastante más grande y veloz que las galeras de combate promedio. Cuenta con dos amplias velas latinas o comúnmente llamadas velas triangulares, varias filas de remeros para su desplazamiento. Dos castillos, uno ubicado en la proa y el otro en la popa, una torre en el centro de la cubierta y las tres singulares características permitían las defensas adecuadas al dromón, e incluso dos catapultas y escorpiones. Un magnifico espolón, debido a la altura del casco del buque prácticamente dificultaba, el abordaje desde otros tipos de barcos pequeños.
Teniendo una capacidad de 200 tripulantes y la actual tripulación llegaba a los ciento cincuenta hombres. Tyrion contaba con su propio camarote donde solía discutir con Skahaz mo Kandaq, Belwas el fuerte y el capitán pentoshi, Tregos.
–¡Tenemos todo a favor!– anunció Tregos, un hombre cercano a los cuarenta años y complexión fornida. Luciendo ropas estrafalarias y portando un arakh dothraki con empuñadura de plata. –Llegaremos pronto a nuestro destino, Lord Tyrion– hablando con un marcado acento pentoshi.
–¡¿Dorne?!– pregunto Skahaz.
–No– se adelanto Tyrion. –Puerto Gaviota. La gran ciudad portuaria del Valle de Arryn. Solo debemos cargar agua fresca, permitir por una tarde y una noche a los tripulantes dejarse ver por el puerto, tabernas y burdeles. Y luego seguiremos hacia el Norte y nos presentaremos en Puerto Blanco.
–¡¿Veremos a la bruja salvaje?!– pregunto Belwas, engullendo una bandeja completa de huevos duros y bebiendo algo de vino agrio. –Belwas quiere ver a la bruja salvaje. Llegando a parir cada luna a una nueva camada de monstruos-lobos. O eso decían los extraños rumores especialmente procedente del Sur de Poniente.
–Es la Reina del Norte– corrigió Tyrion a Belwas el Fuerte. –Y los norteños suelen carecer del sentido del humor. Jon Nieve… o en este caso, Jon Stark. Es un buen amigo. O eso creo.
El gnomo de Lannister mantenía ciertas esperanzas sobre el actual monarca norteño. O esperando que esa particular amistad entre un bastardo y un enano, fuera una ventaja para conseguir una audiencia directamente con Jon. Abordando nuevamente esa "charla" y pasos a seguir de la travesía hacia el Norte.
–Debemos desmantelar las dos catapultas y conservar dos escorpiones para defendernos. Por lo menos una noche antes de tocar puerto. Si, es necesario sobornar uno que otro oficial de portuario para obtener el salvoconducto hacia Puerto Blanco, solo debemos comprar la libertad necesaria y pasar desapercibido en lo posible. Intentemos una pelea entre compañeros remeros o un par de quejas de nuestros tripulantes– dijo Tyrion.
–¡¿Tan imbéciles son los ponienti?!– señaló Skahaz.
–Dependiendo quien sea el oficial o los oficiales a cargo. O sí alguien desea abordar nuestro barco con rumbo al Norte, fijen una tarifa medianamente accesible y denle el otro camarote permitan llevar su carga o lo que sea… "debemos pasar desapercibido y sin mencionar que mi cabeza sigue teniendo un precio"– replicó Tyrion.
–¡Entendido, Lord Tyrion!– contesto Tregos.
Esa noche, una vez terminada la cena servida a base de pescado frito, pan y cerveza clara. Tyrion y Skahaz, mataban la última parte de la jornada en un "emocionante" juego amistoso de Sitrang (Cyvasse en inglés) y completamente desinteresados en apostar.
El juego resultaba ser originario de Volantis, los propios barcos mercantes de Volantis ayudaron a esparcirlos por todo Essos. La ciudad portuaria de Los Tablones en Dorne, fue el primer destino del juego en Poniente y los Huérfanos del Sangreverde rápidamente permitieron que los dornienses estuvieran al tanto de su existencia. El Sitrang es un juego para dos jugadores, con diez piezas con diferentes poderes y atributos.
Cada jugador podía arreglar los lugares y montañas de una parte del tablero. Lo cual cambiaba de juego en juego, o en este caso dependiendo como los jugadores se organicen en enfrentar a su rival de turno. Y cada uno movía sus piezas entre los espacios del tablero. El objetivo del juego era prácticamente sencillo, matar al rey oponente y la pieza más poderosa del juego, el dragón.
Entre cuidadosos movimientos, defensas impenetrables, calculando un intento de ataque, bebiendo algo de vino procedente de Qarth y uno que otro comentario.
–Tenemos buen viento y hemos superado el tiempo estimado en el viaje hacia Poniente.
–¿Crees que acepte?– pregunto.
–El Bastardo de Invernalia– se dijo Tyrion, pensando cuidadosamente sobre la respuesta o la suposición planteada por el propio Skahaz. –Solo debemos apelar a las leyes de hospitalidad. Y deseo conocer a la "bruja salvaje".
Tyrion relato cierta conversación que sostuvo con un importante comerciante procedente de Myr y recientemente regresaba de Poniente. Aquel comerciante solo hablaba de la Reina en el Norte y los adustos señores norteños prácticamente intentaban ganarse su favor, ni hablar de los salvajes procedentes de Más-Allá-del-Muro que vagaban libremente o estableciendo varios asentamientos en el Norte. Por incontables siglos, los salvajes solían ser considerado un montón de ladrones, saqueadores y violadores por los habitantes de los Siete Reinos.
Curiosamente, le gustaría escuchar la historia completa directamente de la boca del propio Jon Stark. Poder admirar a la denominada "bruja salvaje" que cada luna llena suele dar a luz a una nueva camada de demonios con aspecto de lobos y recluidos en la cripta de Invernalia. Esperando el momento propicio para liberal sobre todo Poniente, una jauría proveniente de los Siete Infiernos y reclamar el Trono de Hierro.
–Una verdadera belleza– dijo Tyrion, imaginando a la "bruja salvaje".
Skahaz dijo:
–Hablas como si lo conocieras bien.
–Se podría decir que tenemos muchas cosas en común. En el fondo, soy un bastardo por mi apariencia física y él es un bastardo…– replicó Tyrion, notando el error de su contrincante por dejar a su rey expuesto a un ataque rápido. –¡Gane!– tomando al rey enemigo.
Esa noche, el gnomo de Lannister solo deseaba cumplir, lo antes posible toda la travesía e informar los resultados a Daenerys. Bebió lo restante de la jarra de cristal soplado y reflexionando sobre eventos particularmente del pasado. Prácticamente, llevaba en el exilio cerca de diez años y Varys fue el gran artífice de su huida con algo de ayuda. Ni deseaba encontrarse con su hermano Jaime o por lo menos evitar en lo posible, un saludo incómodo.
O por lo menos mostrar sus debidos respetos, a la tumba de Cersei.
Se preguntaba dónde estaría enterrada su hermana y su joven sobrino Tommen, imaginaba que debía estar sepultada en Roca Casterly junto a todos los Lannister como dictaba la tradición fúnebre de la familia. Nunca le agrado su hermana mayor, después de todo estaban unidos por la sangre. En cubierta, los remeros y bestias de bronces reían o cantaban, la risotada de Belwas podía escucharse y Skahaz dormía profundamente.
El navío solo se impulsaba extrañamente por las corrientes marinas que daban favorablemente velocidad y el viento permitía mantener un curso perfectamente hacia Puerto Gaviota.
–¡A salud, majestad Jon Stark!– pensó. Bebiendo la última copa de vino. Coincidentemente, recordó sobre cierta charla con Marwin sobre la "Canción de Hielo y Fuego" o en este caso: "Suya es la Canción de Hielo y Fuego"...
Los siguientes cinco días de travesía, se volvían cada vez más favorables para los tripulantes de "Tysha". La pequeña parada en Braavos quedaba completamente en el olvido, el Mar Angosto entre Essos y Poniente ofrecía jornadas completamente despejadas, espectáculos de la naturaleza que cualquier maestre de la Ciudadela de Antigua desearía ver y registrar, los animales marinos como ballenas o delfines, se dejaban ver a pocas yardas y las aves marinas anunciaban tierra firme. Transcurrieron tres días más, el agua dulce comenzaba a verse limitada pero los dioses nuevamente parecían sonreír a la tripulación.
Tyrion solía pasar el tiempo en su camarote leyendo o jugando en cubierta Sitrang con Skahaz o el capitán Tregos. Paseaba por todo el navío, charlando ocasionalmente con los marineros o bestias de bronces. El eunuco Belwas continuamente frotaba la cabeza de Tyrion, apelando a la famosa superstición de frotar la cabeza de un enano traía suerte y diciendo:
–¡Mucha suerte!– lanzando continuas risotadas. –¡Belwas quiere suerte por montón!– esperando que los dioses lo favorecieran.
–Los dioses suelen tener un extraño sentido del humor, conmigo– fue la respuesta de Tyriona Belwas.
No importaba, los dioses para el medio-hombre, siempre encontraban una forma de burlarse de él.
Los dioses parecían divertirse con cada situación vivida por el gnomo y los continuos intentos de ponerse en pie. Ahora todo parecía extrañamente "normal", nada podía salir mal y prácticamente iba oculto, controlando su propio navío. Impartiendo las instrucciones a los tripulantes de dejarse ver por burdeles o las tabernas, e intentar una pelea entre ellos para quitar cualquier sospecha y pasar desapercibido completamente, en la travesía hacia el Norte.
La llegada a Puerto Gaviota, simplemente atracaron y los agentes portuarios hicieron acto de presencia. El capitán Tregos seguía al pie de la letra, las instrucciones emitidas por Tyrion a los oficiales.
–Solo cargaremos agua fresca, una tarde y una noche de descansó en tierra firme, mis hombres requieren algo de libertad por el puerto para quitarse la tensión del viaje. Nuestro destino es Puerto Blanco y deseamos comprar pieles…– fueron las palabras emitidas por Tregos. Tyrion se entero por el propio capitán sobre el pago de la tarifa exigida por tocar puerto, facilitando el dinero y una solicitud extraña de parte de una mujer y su séquito.
Aparentemente, una dama con cierta influencia requería viajar al Norte. Él le parecía "perfecto" contar con una dama noble dentro de "Tysha" facilitaría prominentemente, la entrada a Puerto Blanco.
Y Tyrion dijo:
–Tenemos un segundo camarote. Evitare en lo posible en salir– Belwas fue designado para custodiar la puerta del camarote principal y mantener lejos a los nuevos tripulantes. Un obeso eunuco con incontables cicatrices en su barriga bastaría para alejar a cualquiera con cierto grado de curiosidad.
–¡Belwas es invencible!– rugió Belwas el Fuerte.
En la noche previa a zarpar con los tripulantes deambulando por Puerto Gaviota, aprovecharían de ser útiles a su propio modo. Tyrion se recluyó en su camarote y asistido por una bestia de bronce con máscara de jabalí informando ciertos sucesos traído por uno que otro tripulante.
Aparentemente, la persona que compró un pasaje en el dromón "Tysha". Tenía cierta influencia en la corte de Lord Robert Arryn, el gnomo con solo escuchar ese nombre recordaba a un niñito malcriado y flacuchento que intentaba hacerlo "volar". Teniendo un terrible escalofrió por su tiempo, en las celdas del cielo y respectivo carcelero.
–¡Maldito mocoso!– se dijo Tyrion.
A la mañana siguiente, despertó con las órdenes provenientes de Tregos a la tripulación. Una que otra alabanza proveniente de los tripulantes y la inconfundible risilla de un niño deseoso de explorar el navío.
–Lo que me faltaba– se dijo Tyrion. Solo debía mantenerse encerrado, cogiendo una camisa limpia, un jubón con el león de los Lannister en el pecho, atándose los pantalones y calzándose las botas. Estúpidamente pensó en un vino fuerte almacenado que procedía de Braavos y tentándose en salir, afortunadamente el eunuco estaba ausente de su lugar, escabulléndose rápidamente. Solo necesitaba atravesar menos de siete metros hasta donde se encontraba el almacén y coger uno pellejos de vino.
Las piernas con algo de suerte le permitieron dar una que otra zancada o zancadas a su propia percepción, tampoco deseaba ser descubierto por un posible conocido y fuera con la noticia a Lord Arryn. Solo se movió, buscando entre los estantes y dando con su deseo, regresaría al camarote esperando el desayuno traído por Skahaz o Belwas. Cumplida su misión con el pellejo entre sus manos, nuevamente entró en el camarote y viendo a ese niñito de cabello color caoba jugando con las piezas de Sitrang.
–¡¿Eres un niño?!– exclamó el inesperado visitante.
–No– contesto. Le parecía en cierta forma familiar y ese broche elaborado, parecía una verdadera obra de arte, mezclando cuatro blasones con bastante creativa, el responsable de dicho trabajo.
–Pero eres mi estatura– replicó el niño de cabello caoba. –Viajo con mi señora madre y un séquito. Mi madre es importante. Iremos a visitar a mis tío y conoceré a mis primos.
–Todos somos importantes… en cierto modo– dijo Tyrion con sutil sarcasmo. –¡Niño!...
–Mi nombre es Rickon de la casa Hardyng– contesto Rickon.
–¡¿Rickon?!– pensó Tyrion. Extrañamente le parecía tan familiar ese nombre e intentando recordar. Solo recordaba ciertas cosas de la casa Hardyng como su escudo familiar.
Y hasta un Frey se caso con una Hardyng. No había caso en recordar tales detalles sobre la mencionada casa de caballería.
–Joven Rickon. Posiblemente nunca se le enseño sobre la privacidad del resto pero lo invito amablemente a dejar mi camarote– indicó Tyrion.
–Eres chistoso y me agradas. ¿Podemos ser amigos?– pregunto.
–Ni deseo ser grosero pero mi guardaespaldas vendrá enseguida– replicó Tyrion.
–Mi tío tiene más guardias– dijo Rickon. –E iré a vivir con él. Tengo un primo y una prima… según dijo mi madre.
–Te aconsejo jugar con ellos. Nunca me han agradado... los niños pero nuevamente te pido que abandones mi cuarto– insistió nuevamente Tyrion. –Odio golpear a los niños– intentando formular una amenaza para un mocoso o deseando a Belwas, en dar un pequeño susto al inesperado intruso.
–¡¿Me enseñas a jugar?!– pregunto Rickon, ignorando completamente ese burdo intento de amenaza por parte de Tyrion y ubicándose frente al tablero de Sitrang. –Yo quiero el dragón.
–Es peor que Joffrey– se dijo Tyrion. Escuchando un par de pisadas y una voz fina pero con decisión inquebrantable.
La hermosa mujer de cabello caoba por descarte ingresó en el camarote principal y destinado exclusivamente a Tyrion. Quizás, fuera coincidencia o una pésima broma. El destino los volvía a reunir, en un sitio tan inesperado como un dromón bautizado "Tysha".
–¡Lady Sansa Stark!– dijo Tyrion, maldiciendo a los dioses por una nueva broma contra su persona. Especialmente, ver a su esposa dejada hace tiempo.
–¡Lord Tyrion!– exclamó Sansa.
Los dioses nuevamente hacían ver su extraño sentido del humor contra Tyrion Lannister y Sansa Stark.
Y continuara, en la siguiente publicación. Titulada "Foso Cailin" como parte del "Acto II", la idea es básicamente o máximo dos semanas, la próxima actualización del capítulo catorce. Igual espero que todos ustedes, estén llevando responsablemente la cuarentena en sus respectivos hogares y junto a sus seres queridos.
En la publicación de Ruby o específicamente con la figura de Tyrion. Fue tratado en varios aspectos neutrales y a partir de esta publicación mostrare a un Tyrion Lannister algo más maduro y entre otras cosas.
Espero que lo disfrutaran, nos vemos pronto.
