Hola lectores de la sección de A Song of Ice and Fire, les saludo cordialmente.

¿Cómo han estado?... ha sido algo de tiempo de la última actualización pero estén por seguro que nadie saldrá defraudado especialmente con esta nueva publicación. Siguiendo la lista de los títulos publicado hace un tiempo, veremos los eventos de "La Cacería de Hayford" como retomando bajo el punto de vista de Jaime Lannister lo que vendrá a continuación.

Básicamente tendremos de todo en esta publicación y especialmente… algo importante. Lo cual les recomiendo cierta discreción de los eventos desarrollados en esta nueva actualización y especialmente lo que vendrá.

Sin mayores palabras comenzamos pero unas breves palabras antes de comenzar:


El emblema de la casa Hayford es un palo ondeado de sinople en campo de oro enrejado de sinople. Una casa noble de las Tierras de la Corona y por tal vasalla directa de Desembarco del Rey y su asentamiento resulta ser Hayford. Situada en una colina de la región de las Tierras de la Corona prácticamente a menos de un día a caballo de Desembarco del Rey.

Actualmente, la cabeza de la casa es Lady Ermesande, una jovencita de 12 años y educada en llevar las riendas de sus tierras… y la última miembro de su linaje.


La Cacería de Hayford

Hayford. (Jaime)…

–¡No es una batalla!...– dijo Jaime Lannister. –Es una masacre. Y nosotros somos los carniceros de turno, Balon.

–Solo son campesinos jugando a ser rebeldes– replicó Balon, acariciando el cuello de su montura y asqueado por tal masacre.

–Ser Addam Marbrand y Ser Lyle Crakehall… nunca han sido carniceros o sádicos de primera categoría. Odian las carnicerías… o por lo menos esperan un reto en el campo de batalla– replicó Jaime.

En el último mes en Hayford, los campesinos rebeldes iniciaron ciertas incursiones en determinados asentamientos vasallos de Desembarcó del Rey… sobre todo atacando Hayford y obteniendo voluntarios entre campesinos, villanos, tullidos y caballeros errantes disconformes con la actual situación de los Siete Reinos. Los denominados rebeldes prácticamente estaban organizados en una serie de grupos, y los respectivos líderes de las facciones intentaban construir sus propios feudos pero antes debían reclamar los asentamientos de poder, los rebeldes parecían más osados en Hayford, especialmente con la joven señora Ermesande, última del linaje Hayford y un premio demasiado tentador para cualquier líder rebelde. La situación de Hayford era totalmente insostenible por parte de los caballeros leales a Lady Hayford, y los escasos soldados tan solo podían defender la fortaleza como los poblados aledaños.

Jaime y compañía, conocían de la delicada situación de Hayford. Lady Ermesande recibió con los brazos abiertos al legendario Matarreyes y comenzando a poner en orden a las fuerzas leales de Hayford.

Aquella jornada comenzó con el cielo completamente despejado pero el pasar de las horas y las nubes grises cubrieron toda la región. En plena batalla, la lluvia empeoró todo el campo de batalla mezclando lodo, sangre y vísceras por doquier o en este caso propinando una brutal derrota a los rebeldes.

Sir Addam y Sir Lyle fueron designados de liderar la vanguardia o en otras palabras su experiencia militar fue la clave de tan humillante derrota a los rebeldes que jugaban a la guerra. El Matarreyes prácticamente toda su vida formó parte de las guerras libradas en los Siete Reinos, fuera en defender Desembarco del Rey, suprimir la Rebelión Greyjoy, ser derrotado por el Joven Lobo, enfrentarse a extrañas hordas de no-muertos, combatir a fanáticos de un presunto hijo de Rhaegar y ahora mataba a campesinos de forma indirecta.

–No podemos llamar a esta… "cosa" una victoria– señaló Sir Balon, mostrándose asqueado por tal carnicería.

–Ellos seguramente me escupirían en la cara– se dijo. Extrañamente sus hermanos juramentados o difuntos hermanos juramentados le reprocharían severamente de guiar a caballeros y soldados a una masacre contra campesinos hambrientos. –No es una victoria, es una masacre. Nosotros somos los carniceros…– contesto Jaime.

La batalla continuaba su curso o en este caso, los hombres del Matarreyes fácilmente se imponían con el acero en mano, las flechas de los arqueros iban directamente a cortar las vías de escape de los rebeldes y la caballería aplastaba a los rezagados.

–¡Lannister!– fue el clamor de los soldados.

Jaime ni parecía complacido por tal clamor, solo consideraba su deber como algo que debía cumplirse por el pueblo. Ciertamente, Varys le afirmó sobre servir al pueblo e implicaba ser una tarea poco grata, habitualmente los insultos eran pan de cada día. En el campo de batalla, el choque de espadas ni emitían un sonido retumbantes contra herramientas de uso domesticó, los escudos fabricados de mimbre, solo era un intento de defensa y los gritos desesperados de campesinos rebeldes.

–¡Ganamos!– exclamó Jaime. –Es tiempo de regresar.

Una hora más tarde, el batallón liderado por el Matarreyes y compuesto en su mayoría por fieles a la casa Hayford, regresaban victoriosos a la fortaleza del mismo nombre y planificarían el siguiente movimiento, a seguir contra los rebeldes. Ingresaron raudamente por la puerta principal y los aldeanos con solo verlo a un perjuro como su salvador escupían al suelo como lanzar maldiciones contra Jaime.

En el establo principal de la fortaleza y bajo secreto entre los cuatro principales líderes del batallón. Ser Lyle, pidió unos instantes como asegurarse de mantener aquel descubrimiento en secreto:

–¡¿Lo reconocen?!– preguntó Ser Lyle, exhibiendo un sortija de plata vieja y toscamente elaborada.

–Algo muy valioso para un simple campesino hambriento– dijo Ser Addam.

Balon, cogió la sortija y estudiándola inquisitivamente.

–Plata vieja… y mal trabajada– señaló Balon, pasando el objeto a Jaime.

–Un anillo no puede decirnos mucho– contesto Jaime, percatándose de ciertas letras grabadas en el interior. –¡Alto Valyrio!– intentando traducir la única palabra grabada en el anillo.

Ser Lyle explicó que entre los moribundos, especificamente uno de ellos, le llamó y entregando directamente el anillo a su persona. Balon, lanzó una mirada a su oficial superior y esperando una respuesta.

–Es Alto Valyrio… pero no puedo leerlo. Solo se identificar la forma de las letras– comentó Jaime, meditando en silencio y prefiriendo averiguar directamente con los rebeldes o respectivamente con sus líderes. El resto de los caballeros carecía de conocimiento sobre idioma procedente de Essos.

Un objeto tan inusual en manos de una banda de rebeldes…y surgían más preguntas. Los campesinos, villanos, peones e incluso siervos extrañamente evitan pequeños poblados, recintos religiosos y mercados locales… solo atacaban fortines, patrullas o cualquier sitio que pudiera contener armas. Ahora aquel objeto daba una señal clara que alguien estaba jugando a la guerra o deseaba ser parte del Juego de Tronos.

Lamentablemente, los grandes señores resultaban ser diferente o en realidad los nuevos jugadores solo esperaban el momento indicado para mover sus piezas en el tablero. Aegon y la Compañía Dorada controlaban el Sur de Poniente, los norteños y salvajes eligieron a un nuevo rey en común dominando todo el Norte, el Valle de Arryn mantenía una posición neutral, Victarion Greyjoy preparaba una nueva flota y Mace Tyrell afirmaba ser el nuevo protector de todo Poniente pero solo mantenía lo restante del tablero.

En lo personal, la guerra se extendería por al menos otra década. Las facciones principales necesitaban aliados, y los antiguos fieles a la corona ahora preferían mantener su independencia como verse alejados de los conflictos por el Trono de Hierro. Regresó a su habitación y estudiando inquisitivamente la sortija de plata. Finalizada, la pequeña reunión en el establo y liberado de las obligaciones por el momento a sus oficiales de mayor confianza. Esperando la visita de su criada personal con un poco de información.

Pía, ingreso en el cuarto trayendo consigo una bandeja con algo de fruta de la temporada, una copa y una jarra de vino especiado. La criada dispuso todo en la mesa de centro de la habitación designada por la propia Lady Hayford e informando.

–Las otras criadas… hablan de un extraño hombre que suelen llamar Lamprea– dijo Pía.

–¡¿Lamprea?!... deben ser sumamente gordo– bufó Jaime.

–Un hombre gordo suele ir vestido siempre con ropa oscura. Quienes deseen unirse a la rebelión deben hablar con él… es imposible mentirle pero aceptara un buen regalo para charlar... eso me dijeron y el mayordomo sabe de su presencia– fue la respuesta de Pía.

–¡Un buen regalo!– exclamó Jaime, cogiendo una manzana y dándole una mordida. –¿Obtuviste algo más?– preguntó.

Afirmó que campesinos, villanos o siervos que no formaban parte de la rebelión extrañamente recibían provisiones, mayormente granos de trigo o cebada y un puñado de monedas de cobre. En tiempos tan turbulentos dicho obsequio proveniente de un misterioso benefactor y el Matarreyes contaba con un regalo adecuado para obtener una breve audiencia y llegar a los respectivos cabecillas de la rebelión.

Él meditó por unos instantes y estudiando fijamente el obsequio para aquel hombre llamado Lamprea. Despidió gentilmente a su criada y pidiéndole llamar a Ser Balon Swann.

Ser Balon hizo acto de presencia y tomando asiento frente a su comandante. A pesar que la prestigiosa orden de la Guardia Real estaba a punto de desaparecer y nunca encontraron a caballeros dignos que pudieran llenar las vacantes. Mantenían en pie a la Guardia Real en un intento de refundarla y honrar las viejas glorias. él explicó brevemente sobre lo informando por la criada a su servicio directo.

Le dificultaba aceptar el plan de Jaime que significaba por apostar una jugada tan riesgosa y resultando en terribles consecuencias.

–Iré hablar con ese tal, Lamprea– dijo Jaime. –Quizás, llegue a un acuerdo y podamos dialogar abiertamente o mediar una solución a la situación de Hayford. Debes permanecer al mando en mi ausencia o posiblemente debes negociar mi liberación… no debería ser extraño que Lamprea me convierta en su prisionero.

–Ser Jaime siempre he confiado en sus decisiones pero en esta ocasión. Debería ir con una escolta o por lo menos acompañarlo…– señaló Balon.

–No– fue la respuesta categórica del Matarreyes. –En mi ausencia deberéis ocupar mis funciones y procurar la protección de Lady Hayford.

Balon, podría dar otro argumento o apelar sobre designar las funciones de comandante a Ser Addam o Ser Lyle.

–Confió que Hayford permanecerá inexpugnable bajo su mando, Ser Balon– dijo Jaime. Esperando el amparo de la noche y buscar aquel hombre apodado Lamprea. –Necesito regresarle a nuestros nuevos amigos… la sortija– exhibiendo dicho objeto a Balon.

–¡Hayford continuara en pie, a su regresó!– contesto Balon.

Esa noche, resultaba ser perfecta para tal intrépida acción y especialmente la compañía de las estrellas le ayudarían guiarse fácilmente hacia Hayford. Solo Ser Balon, Ser Lyle y Ser Addams estaban al tanto de su decisión y dialogar brevemente con Lamprea. Hizo abandonó de la fortaleza de Hayford en plena cena y los centinelas abrieron las puertas sin mayores preguntas. Balon quedaba al mando y las protestas de los otros dos caballeros se dejaron caer sobre tan precipitada decisión.

–Es suicidio– dijo Ser Lyle.

–Una locura– dijo Ser Addam.

Los dos caballeros insistieron nuevamente en acompañarlo o lo por lo menos ir con una escolta. Jaime reconocía que su decisión podría ser incluso fatal, si fuera tal la estupidez de los rebeldes y asesinarlo, seguramente su muerte provocaría la furia de las Tierras del Oeste o al menos de sus parientes que pudieran tenerle algo de estima.

Continuando con su pequeña expedición y confiando solo en su espada de acero valyrio que perteneció alguna vez a Joffrey y posteriormente a Tommen. Casi todo el tiempo pensaba en Myrcell… su única hija con vida y su vida diaria en Lanza del Sol. Era lo único que le ayudaba en parte a sobrellevar su existencia.

No deseaba verse entrometido en la vida de una de las dos personas que realmente le importaba en el mundo. En ocasiones, se preguntaba cómo sería su muerte ciertamente caer en el campo de batalla resultaba ser una opción atractiva, una muerte por vejez implicaría cargar con todas sus decisiones por lo que le restaba de vida y morir en manos de rebeldes le parecía algo muy absurdo.

Adentrándose en la densa zona boscosa, y acompañado por las estrellas y el incesante graznido de cuervos posados en las ramas de los arboles. Aquellas criaturas emplumadas y de ojos brillantes. Le parecían estar juzgándole por todo lo sucedido, los graznidos parecían transformarse en palabras y un cuervo enorme lo estudiaba inquisitivamente pero le parecía aún más extraño por verlo…. estaba seguro que ese pájaro tan extraño tenía cara de lobo.

Los lobos le parecían criaturas aún más problemáticos y especialmente con la bruja salvaje, según los rumores cada luna llena daba a luz una nueva camada de lobos demoníacos dispuestos en atacar a los reinos sureños de Poniente. El último de los problemas fue una docena de campesinos empuñando herramientas por detrás de los frondosos árboles, intentando desvainar la espada, y rápidamente dos hombres hicieron peso sobre el caballo y este último se paro sobre sus patas traseras provocando que él cayera directamente al suelo.

Entre intentar coger su espada y ponerse de pie, los rebeldes fácilmente lo aprisionaron y ni debieron atarle las manos. Tan solo le quitaron su mano de oro con incrustaciones en las uñas, volviendo a ser un tullido.

Mientras el caballo de guerra huía, posiblemente regresando a Hayford.

–¡Quiero hablar con Lamprea!– afirmó Jaime.

Los rebeldes intercambiaron miradas y uno contesto:

–¡Lamprea hablará contigo, Matarreyes!...

Tan solo debieron internarse entre los densos arboles, sin intercambiar palabra alguna por cerca de una hora de caminata y llegando a un septo mediantemente derruida por el paso de tiempo pero la presencia de un centenar de hombres, mujeres y niños. En el improvisado campamento alrededor del septo, los campesinos rebeldes cenaban tranquilamente, y su presencia fue inmediata repudiada con solo miradas y murmullos. El hombre apoyado en el umbral del septo, alzo la mano en señal que ingresara inmediatamente al interior.

Finalmente, estaban frente a frente y Lamprea solo hizo un leve gesto dejando completamente libre a Jaime Lannister. Jaime percibió un fuerte olor a ajo, sudor y vino agrio…y Lamprea habló:

–¡Ha sido un largo tiempo!...

–Creo que podemos decir que hemos coincido… ¡Lord Varys!– replicó Jaime.

Varys, parecía sorprendido per la sortija obtenida por Ser Lyle con las letras inscritas en el interior de fueron pistas suficientes para deducir la identidad de Lamprea.

–Los años han sido tan poco generoso con nosotros, Ser Jaime– contesto Varys.

–¡La guerra suele ser poco generosa con tullidos y eunucos!– replicó Jaime.

–Esta sortija de plata fue algo… imprevisto pero cumplió un propósito inesperado y nos hemos reunidos nuevamente.

Jaime, comprendía su destino y lamentablemente se convirtió en prisionero del antiguo Consejero de los Rumores y actual consejero de Aegon.

–¡¿Cuál es mi destino?!– preguntó Jaime. –¿Lord Varys?...– los agentes de la araña aseguraban las esposas y grilletes. Uno de los hombres al servicio del eunuco estaba esperando la orden de Varys y preparándolo para llevarlo lejos de Hayford.

El eunuco esbozo una débil sonrisa por escuchar las preguntas. En principio, él acepto de mala gana su destino y esperando ser transportado por vía terrestre o vía marítima. No importaba la vía del viaje y posiblemente pasaría mínimo un año en alguna inmunda mazmorra con un encanto natural propio de un recinto mohoso y un cubo esperándolo para cumplir sus necesidades biológicas.

–Dorne…– fue la respuesta de Varys.


Y continuara en el próximo capítulo, mis queridos lectores. Hablando francamente puedo decir que estuve perfilando esta publicación, ya sea borrando pasajes o agregando otros pasajes… fue un trabajo bastante interesante a la larga pero extenuante…. En fin, el siguiente capítulo se titulara El Sexto de su Nombre.

En realidad tengo nociones de la siguiente publicación pero muy leves por decirlo de alguna forma. No quiero forzar situaciones o puntos de vistas… todo debe fluir como se debe y configurar la historia.

Ahora vayamos con los reviews:

KingOfSummer245: Thanks.

Xionsd: Muchas gracias, bueno obviamente regresaremos con Duncan y aún nos quedan otros asuntos.

Striker: Fue algo cruel en varios aspectos pero… en fin, seguiré jugando al misterio. Gracias por leer.

Ma24395: Muchas Gracias.

Fanático Z: Gracias, y sigo vivo… realmente vendrán varios sucesos importantes y entre otros eventos.

Finalmente o hablando sobre un pequeño "Spoiler" puede decir que la siguiente publicación será algo más extensa, nos vemos pronto.