LUNA DE PLATA
POR COQUI ANDREW
Capitulo Uno
Es de noche, la luna llena está en su gran esplendor, acompañada por las centellantes estrellas sobre aquel manto oscuro, me encuentro admirando su belleza en el balcón, la brisa fresca recorre mi rostro y cierro los ojos para disfrutar la sensación.
—Albert… Albert… —escucho que me llaman, abro mis ojos y no veo a nadie, no veo nada —. Albert… ven, te necesito… ven conmigo…
—¿Dónde estás? ¿Quién eres? —pregunto sin respuesta alguna.
—Ven Albert… Albert… —la voz se aleja cada vez más al tiempo que siento un gran calor invadir mi cuerpo para después ser calmado de golpe por una corriente de aire muy helada y el roce aterciopelado semejante a una rosa pasar por mi mejilla.
Abro mis ojos debido a la impresión de esta última sensación que parecía real, me encuentro en mi cama a obscuras, miro por todas partes buscando la lámpara más cercana e iluminar el lugar, no sin antes ver a las puertas que dan al balcón la silueta de alguien… de una mujer… ¿Será mi imaginación?
Vuelvo a dormir.
Las dos siguientes noches fueron igual, una voz llamándome y la silueta de una mujer que desaparecía cuando la luna era cubierta por las nubes.
Tenía incertidumbre de saber quién es ella y por qué me busca, pasaron las siguientes noches, pero ya no escuchaba que me llamarán y veía la silueta de la mujer, eso me tranquilizo muy poco.
Hoy la luna está en creciente gibosa, lo sé porque cuando llegue a casa y volteé a verla, el cielo está despejado, me dirigí a mi habitación después de cenar y revisar unos papeles en mi despacho, la servidumbre ya se retiró, después de darme una ducha y ponerme mi pijama, me acuesto en mi cama, estoy leyendo un libro, empiezo a sentir escalofríos, la luz se va, eso me molesta mucho, me levanto, cuando estoy a punto de salir de mi habitación, las puerta que dan al balcón se abren, el aire es frío, quede estático en mi lugar, poco a poco gire hacia el balcón, vi la sombra … efectivamente es una mujer, pero dónde está ella, solo veo su silueta.
Tocan a mi puerta, eso hizo que quitara mi vista del balcón, abro y me encuentro a Peter, el mayordomo junto con Antonella, la ama de llaves, quienes traían unos candelabros y velas
-Buenas noches señor, perdón que interrumpamos su sueño, pero hubo un corto de luz, venimos a dejarle estas velas, ¿nos permite pasar? –
-Si adelante – mientras ellos colocaban los candelabros y velas, salí al balcón, en busca de esa mujer, recorrí el jardín, ya que la luz de la luna en ese momento me dejaba verlo, no encontré a nadie.
Ha pasado un mes, hoy es luna llena, nuevamente, su brillo ilumina todo el jardín y un poco más, estoy admirando las flores, sobre todo las rosas, son mis favoritas, siento que alguien se acerca, es la mujer, viene hacia mí. Estoy temblando, nunca tuve esa sensación, pero conforme se va acercando, mi miedo se va disminuyendo.
-¿Albert? – me dijo, su voz es suave, pero no logro ver su rostro porque está cubierto con su capa.
-Sí, soy yo – conteste -¿Quién eres tú?
-Soy tu amiga, Candice Mckenzie, Albert, necesito que la encuentres, eres el único que puede ayudarme, por favor-
-¿A quién quieres que encuentre?
-A mi hija, Kath -
Eso me tomo por sorpresa – Lo siento, no puedo ayudarla, señora, no la conozco – le dije
Ella levanto su rostro, quitándose la capucha de su capa, ¡Dios! ¡Qué mujer tan bella!
Me miro con incredulidad, - Albert, tú eres mi mejor amigo, sabes todo de mí, por eso quiero que seas tú quién encuentre a mi hija, ¡él me la robo! ¡se llevó a la persona que más amo en mi vida!, ¡Por favor, tienes que ayudarme! – me dijo con lágrimas, me tomo por los hombros, tirando de ellos, desesperada.
Su llanto, era desgarrador, su rostro se transformó, sentía sus uñas en piel ¡Oh Dios! ¡Era angustiante! Cerré mis ojos, ya no sentía sus manos.
Las nubes cubrieron a la luna, abrí mis ojos, vi cómo se desvanecía esa sombra.
Al día siguiente ha llegado, aún recuerdo la sensación de sus manos en mis hombros, su rostro desfigurado por la desesperación, su voz llena de agonía y dolor se mantienen frescos en mi memoria repitiéndose una y otra vez; decido ir al despacho; contacto a mi amigo Stear, el tono de voz es una mezcla de súplica y ansiedad, o eso creo, ya que él no tardó mucho en llegar.
- ¿Para qué me necesitas? Me interrumpiste mi juego.
-Y siempre con lo mismo, ¿Acaso no tienes cosas que hacer? ¿Algún recado o trabajo pendiente?
-Si los tengo, sin embargo, termino rápido con ellos y no me queda de otra más que entretenerme con algo – dijo cínicamente.
-Eso no importa, necesito que me localices a George Villers, me urge hablar con el sobre los Mckenzie.
- ¿George? ¿El amigo de tu abuelo? ¡Pero él vive en Escocia!
-En ese caso consigue boletos para hoy hacia Escocia, Archie y Anthony se ocuparán de la empresa.
-Está bien, iré a conseguir lo que me pediste mientras avisas a la oficina y haces una maleta.
-No, iré contigo, resolveré lo demás durante el camino, tengo que hablar con George sin tener que perder más tiempo –Stear me miro asombrado, estaba por decir algo más, sin embargo, se mantuvo callado, en unas horas estábamos en el avión con destino a Escocia, lugar donde esperaba conseguir respuestas.
¿Quién era Candice? ¿Por qué aparece en las noches de luna llena? ¿Cómo me conoce?
Continuará…
