Ray nunca estuvo bien, y mucho menos ahora.

Es un niño roto que aunque lo repares, quedan grietas como una herida abierta.

Ray es un niño roto, pero no muchos lo notan (no les interesa).

Está roto como aquellas estatuas antiguas de arte. Pero, no puede considerar sus cicatrices (emocionales y mentales) como una obra de arte o algo digno de admirar y contemplar.

Así como también, poder elogiar al artista de dichas obras (heridas).

(Ni aunque ella ya estuviese muerta como todos los demás).

Ray no está bien. Lo sabe.

Pero, él debe ser feliz.

Porque ya no es comida, porque es libre, porque no hay amenaza de muerte, porque está con su familia.

Porque están Norman y Emma.

Porque Emma volvió.

Pero...

Los recuerdos y fantasmas tienen garras y voz. Pues sin piedad entierran sus garras (uñas) en su espalda y preguntan ¿Por qué?

Pero...

Él tiene que ser feliz, tiene que cuidar de ellos. Mamá se lo pidió antes de irse.

Debe hacerlo, porque él es el mayor. Es su responsabilidad.

Y aunque Ray sea un niño roto, debe ser feliz.

Tiene que sonreír y ser feliz.

(Aunque en las noches, los fantasmas y recuerdos lo devoren por dentro en vida).