LUNA DE PLATA
POR COQUI ANDREW

Capitulo Cinco

-Buenas noches, bellas damas. Mi nombre es William Albert Andrew, y este… mmm…caballero – señalando a Stear – es mi amigo Alistear Cornwell y estábamos buscando una cabaña, donde me dijeron que podría encontrar a una persona llamada Kath – dije conteniéndome y rezando porque no fueran fantasmas, después de todo lo vivido, tenía mis dudas

-¿Busca a Kath Forbes? – pregunto la mujer mayor

-Sí, a e-ella … busco – dije con tartamudeando

-¿Para qué? – pregunto con reservas.

-Pues vera, necesito encontrarla porque alguien me lo pidió – dije, empezando a sudar.

-Está bien, les voy a pedir que cuando amanezca suba el monte, ahí encontrara a Kath Forbes, le daremos tiempo a su amigo para que se recupere del susto, tome, hágale un té con estas hierbas – me dio una bolsita de manta con hierbas adentro – No desconfíe, no son veneno – me dijo al ver que dudaba en dárselas a Stear.

-Gracias, señora…

-Así déjelo, nos vemos mañana en la cabaña, vamos mi niña – dirigiéndose a la bella señorita.

-Adiós Candice – dije en un susurro, ella volteo, me miro con sorpresa, pero al final me sonrió.

Acomode a Stear, porque no se recuperaba, asi que me acurruque cerca de la fogata y me quede dormido.

-¡Eres una inepta!, quiero que calles a esa niña –Golpeo con fuerza ese bello rostro

-¿Por qué me tratas así? ¿No que me amas? ¿Por qué no quieres a nuestra hija?

-Eres una tonta, nunca te quise, solo te enamore y me case contigo solo para que me dieras un hijo y que me das, una niña llorona, pero sabes, mañana me voy, regreso con mi legitima esposa, pues al parecer ella si me dará un hijo, siempre fuiste una inútil – dijo Neal

-¡¿Cómo?! ¡¿Eres casado?! – pregunto

-Sí, qué eres estúpida, ¿no entendiste? –

-Entonces déjame regresar con mi familia, por favor Neal- Candice lloraba y suplicaba.

-No, nunca te dejaré regresar, lo oyes nunca. Tú y esa mocosa se quedarán para siempre – Se empezó a reír, su risa era muy tenebrosa.

-¡¿Por qué?!span style="mso-spacerun: yes;" /span¡Me engañaste! – gritaba Candice

-Porque no te iba a dejar que te quedaras con el tal William, por eso me empeñe a enamorarte, mi esposa legitima, me dijo como hacerlo, ella te eligió, pero nunca pensamos que podría embarazarse.

-¡Qué cínico eres! ¿Quién es tu esposa? – pregunto con coraje.

-Tu mejor amiga Annie Britter, ella fue rechazada por William, porque él está enamorado de ti, me conoció y nos enamoramos, pero quería venganza y lo logró, nunca verás a tu familia, ni al amor de tu vida. Jajajajajaja – su risa seguía escuchando tenebrosa.

Salió, azotando la puerta, Candice lloraba, pero no de desilusión, sino de coraje de saber que su amiga le tendió una trampa.

Tomo a la bebé y salió de la de cabaña, camino por un buen rato y se encontró en el camino a una pareja que tenía dos hijos, estaban junto al río. Ellos se encontraban almorzando, cuando vieron a Candice con un pequeño bulto en sus brazos, el hombre se acercó y la invito a comer con ellos.

-¿Estás perdida? – pregunto la mujer

-No, salí a caminar, para pensar cómo resolver mis problemas, ¿Ustedes viajan mucho? ¿No tienen un lugar dónde vivir?

-Sí, viajamos mucho, hemos pensado establecernos aquí, pero no nos quieren vender terreno – dijo el hombre

-Perdón- dijo con preocupación – No me he presentado, mi nombre es Candice Mckenzie y ella es mi hija Kath – Sonrió.

-Mucho gusto Candice, me presento, mi nombre es Raymond Morgan, ella es mi esposa Maguie, mis hijos Armand y Charles Morgan.

Después de almorzar, Candice se quedó sentada con su pequeña, observando a la feliz familia, tuvo una idea. Al anochecer, ella los llevo a la cabaña y les dijo, tengo que salir unos días, quiero encargarle a mi hija, mi historia es breve, fui seducida por un canalla, me embarazo, cuando di a luz, a la semana me trajo, aquí, él solo viene a golpearme y a humillarme, no quiere que regrese con mi familia, si él viene no quiero que nos encuentre, llévense a mi hija, regresen en un mes yo los estaré esperando, si encuentro la ayuda que quiero, como pago les dejo esta cabaña.

Ellos aceptaron, pues vieron que les decía la verdad.

Al día siguiente Candice, salió junto con la familia al bosque.

A la mitad del camino se encontró con Neal, quien enfurecido la persiguió sin darse cuenta de la familia, Candice, corrió, aquel canalla la atrapo entre un roble, saco la pistola y apunto a la cabeza de ella…

-¡Nooooo! Candice, cuidado – grite, estaba sudando y completamente desubicado. Miré a todos lados hasta que vi a Stear, me miraba con enfado.

-¡Estás loco! ¡Me despertaste! ¿qué te pasa? – pregunto

-Tuve un sueño muy raro – le dije

-Pues ya te dije alguna vez que no me interesan tus sueños, por cierto, la bruja no nos atacó, ¿estamos vivos? – Dijo volteando a todos lados

-Eres un tonto, claro que la bruja no existe, fueron dos mujeres las estaban aquí con nosotros, por cierto, nos esperan en la cabaña, así que levantate - le dije

-¿Estás seguro? ¿No te echaron un hechizo? – como respuesta le avente una rama que está cerca de mí.

-¡Apúrate! – me dirigí al río, tome un baño, me vestí y mientras Stear se bañaba yo termine de hacer lo que faltaba. Una vez listos nos dirigimos a la cabaña.

Llegamos a la cabaña, era muy bonita, tocamos la puerta, esperamos un rato y nos abrió la bella mujer. Stear parpadeo varias veces, pensando que era una alucinación.

-Buenas días, señorita, ¿Se encontrará Kath Forbes? – pregunte

-Buenos días caballeros, si está, pasen por favor, los está esperando – Nos dejó pasar, guiándonos a una pequeña sala. Vi que una señora se encontraba sentada.

-Mamá, te buscan estos caballeros – dijo la bella mujer.

-Ah sí, que pasen – hizo un movimiento con la mano, nos acercamos y tomamos asiento, ella se giró, cuál fue mi sorpresa, era la mujer mayor.

-¿Usted es Kath Forbes? – pregunte

-Sí, señor, yo soy Kath Forbes, pero ese era mi apellido de soltera, ahora soy Morgan Kath, ¿para qué me buscan? - pregunto directo.

-Pues verá, señora, alguien me pidió que la buscara, va decir que estoy loco, pero hace tiempo, sobre todo en luna llena escuchaba una voz que me llamaba, yo no hacía caso, creyendo que era mi imaginación, pero después de cierto tiempo, baje al jardín en luna llena y la vi – Ella me miro escéptica, con un movimiento de cabeza, me indico que continuará.

-Vi a una bella mujer, muy parecida a su hija, solo que su cabello era lacio, me pidió que buscara a su hija Kath, recordé que un amigo de mi abuelo conoció a la familia Mckenzie y viaje hasta acá para conocer la historia de la familia.

-¿Cómo se llama la mujer que le dio mi nombre? – Pregunto

-Candice Mckenzie, bueno Forbes, puesto que se casó un hombre llamado Neal Forbes – comente

-Pero ¿cómo es que recurrió a usted, si eso paso hace mucho tiempo? –

-Lo sé – conteste – pero creo que ella me confundió con mi abuelo, pues dicen que soy el vivo retrato de él, hasta su nombre llevo, pero entonces … ¿me cree? – pregunte, esperando una respuesta

-Sí, señor, le creo - me dijo con sonrisa – Ella era mi madre, mi padre era un despiadado, nos dejó por años aquí, un día ella huyo, mi padre la encontró y la mato.

-Si lo sé, la encontró en casa de sus abuelos y los mato a todos – Ella me miro extraño - ¿Le pasa algo, señora? – pregunte

-Pues sí, de cómo murió mi madre, ella murió en el bosque, la familia Morgan me adopto, ellos vieron todo, cuando mi padre mato a mi mamá, el señor Raymond, golpeo a mi padre en la cabeza y lo entrego a las autoridades, dicen que ni su legitima esposa lo ayudo, escapo como una cobarde. Sobre mis abuelos, ellos murieron porque los hermanos de mi padre, entraron e incendiaron todo, encontraron a una joven que era novia de mi tío Tom, muy parecida a mi madre. Ella sabía nuestro paradero. – Mientras narraba la historia ahora entendía muchas cosas, pero ¿por qué mi padre la confundió con ella?

-¿Tiene usted pruebas de lo que me dice? – Ella me miro con el ceño fruncido

-Si la tengo, vengan, por favor – se levantó y la seguimos al patio, caminamos un tramo más y nos enseñó una tumba, en la lápida decía "Candice Mckenzie".

Stear y yo nos miramos, era sorprendente, ahí estaba la prueba que si había vivido Candice Mckenzie.

-Tengo una duda, señora Morgan, su madre, que en paz descanse, me dijo que usted era una bebé cuando huyo, usted dice que fueron años que estuvieron cautivas ¿Cuánto tiempo fue? – pregunte

-Cinco años, señor Andrew, ¿Por qué? –

-Porque ayer después de que la conocí, tuve un sueño, vi como su madre conoció a los señores Morgan, cuando huyo y fue asesinada, pero en ese sueño usted era una bebé.

-Mi madre no conoció a los Morgan, señor, ¿no estará confundido? –

-Creo que su madre está tan agradecida con ellos, que me los presento cómo a ella le hubiera gustado conocer. - dije, Kath sonrió.

-Bueno regresemos a la casa mi esposo e hijos no deben tardar en llegar – señalando el camino de regreso.

-¿Sabe? Señor Andrew, aquí cuando la luna esta en todo su esplendor le llamamos Luna de Plata, mi madre siempre la miraba, era su consuelo.

-Mamá, ya llegaron mi papá y mis hermanos – dijo la bella mujer

-Disculpe, su hija es muy bella, es parecida a Candice, el cabello de ella era lacio y el de su hija es rizado, me disculpo si la ofendo – Ella me sonrió

-No Caballero en lo absoluto, efectivamente ella es el vivo retrato de mi madre, el cabello es herencia de mi esposo.

Entramos nuevamente a la cabaña y ahí estaban otros tres caballeros, quienes nos miraron con desconfianza

-Charles, mi amor, te presento a William Albert Andrew y Alistear Cornwell, son las personas que nos encontramos ayer, cuando bajamos al pueblo – Explico la dulce dama.

-Mucho gusto, caballeros, ellos son mis hijos Charles Jr y Jacob – nos presento

-Buenas tardes – dijimos

Pasamos un rato agradable, pero seguía pensando ¿Por qué Candice quería que encontrará su hija, sí estuvo conviviendo con ella por cinco años?

-Mañana es Luna de Plata, siempre vamos a dejarle flores a mi madre, ¿Nos acompañarían? – pregunto

-Claro que si – dije inmediatamente sin consultar a Stear, él cuál me dio un puntapié por debajo de la mesa, tuve que aguantarme el dolor, pero que la pequeña hija de Kath se dio cuenta y me sonrió.

-Disculpe … (dolor)… no se su nombre señorita… (dolor) – dije/

-Oh, perdón, señor Andrew, el nombre de mi hija es Candice, pero todos le decimos Candy – me dijo el señor Morgan

-Le pusimos el nombre de su abuela por ser tan parecida a ella – me dijo la señora Kath.

Al término de la cena, nos llevaron a la habitación que ocuparíamos, dormimos más tranquilos, al día siguiente nos fuimos con el señor Morgan y sus hijos a su trabajo, estuvimos con ellos un buen rato, después Stear y yo nos regresamos a la cabaña, así que pude platicar un poco más con Candy, es muy bella, si no creía en el amor a primera vista, ahora lo hago.

Llego la noche y todos nos dispusimos a ir a dejarle flores a Candice Mckenzie.

Exactamente la luna estaba en todo su esplendor, parecía de Plata e iluminaba todo el espacio. Todos dejamos las flores en su tumba, Candy fue la penúltima en dejar flores y yo el último.

Todos nos estremecimos, pues sentimos la presencia de alguien, volteamos hacia el bosque y ahí estaba ella… Candice Mckenzie, se veía feliz, su mirada tenía paz, ya no tenía esa angustia de cuando la conocí.

-Albert, gracias, por devolverme a mi hija, soy la mujer más feliz – Se dirigió a Kath – Hija mía, solo quiero que sepas que deje una carta al mejor amigo de Albert, tienes que recogerla y cumplir mi voluntad que está en ella, por favor

-Charles Morgan, dale las gracias a tus papás, por todo lo que hicieron por mi hija, gracias a ti por hacerla inmensamente feliz y por tan bellos hijos –

Todos estábamos tranquilos, ella se acercó y le dio un gran abrazo a su hija, después a su esposo y nietos, cuando abrazo a Candy, le dijo algo, solo para ella, lo cual hizo que se sonrojara y me miro.

Candice me abrazo y me dijo hazla feliz y se fue al lugar dónde caía la luz de plata. Se desvaneció. Esa fue la última vez que la vi.

Al día siguiente en el desayuno, le pregunte por el mejor amigo de mi abuelo, su respuesta me dejo helado.

-Era el señor George Villers, él ayudo a mis suegros, puesto que toda la familia Mckenzie desapareció y la única heredera era yo, así que les hizo entrega de todo a mis suegros, ellos no quisieron vivir en la mansión, ni siquiera la reconstruyeron, nos quedamos a vivir aquí con el tiempo hicieron más grande la cabaña, hasta que me case con Charles, ellos viven en el pueblo, mi suegro le gusta contar historias de brujas, con eso espanta a quienes quieren subir acá – nos dijo riendo, Stear se molestó porque supimos quién era, el anciano.

-Me entrego una carta que mi madre le hizo llegar, nunca supimos cómo, pero ya la leí, de hecho, todos sabemos el contenido de esa carta, y cumpliremos su último deseo de mi madre.

-¿Cuál es ese deseo? – pregunte

-Que mi hija Candy se case con usted – me dijo, yo me paralice, no lo podía creer

-¡¿Cómo?! –

-Bueno eso si usted quiere si… - la interrumpí

-¡Claro que me caso con su hija! – grite de alegría, todos me miraron con sorpresa. Me levante, tome a Candy de la mano - Candy, ¿quieres ser mi novia?

-Sí, acepto, no hay que desilusionar a la abuela, sino viene y nos jala las orejas – dijo a lo que todos nos reímos y yo asentí, la abracé.

No deseaba sepárame de mi bella Candy durante varios días, pero debía de bajar con el amigo de mi abuelo para informarle sobre nuestro descubrimiento y agradecerle por ayudarnos a encontrar la verdad detrás del misterio; al día siguiente Stear y yo regresamos al pueblo y tomamos un taxi, le pedimos que nos llevara a la Villa Villers, el rostro del conductor mostro una sorpresa y nos preguntó que si compraríamos la propiedad, se nos hizo raro aquella pregunta que incluso nos volteamos a ver, solo negamos ante su duda y aun con el asombro en el rostro nos llevó a nuestro destino; al llegar fue una gran sorpresa al ver solo un terreno que solo tenía ruinas.

- ¿Qué paso? –pregunte en voz alta, no paso mucho cuando se nos acercó un señor un poco mayor.

-Buen día jóvenes ¿Qué los trae por estos alrededores? ¿Desean comprar el terreno?

-Disculpe, ¿Quién es usted? –menciono Stear aun sorprendido.

-Perdonen mis modales jóvenes, soy el cuidador de estas tierras desde hace algunos años, Alexander Sangster.

-Un placer señor Sangster, soy William Andrew y él es Alistear Cornwell, venimos a visitar al señor George Villers, ¿Sabe en donde se encuentra? –el señor nos miró por un instante y nos preguntó.

- ¿Ustedes no son de estos alrededores?

-No señor –hubo un momento de silencio incomodo en mi parecer, el señor solo se limitó a soltar un suspiro y nos responde.

-En ese caso los llevare con él –sin esperar respuesta de nuestra parte empezó a caminar hacia el taxi que nos estaba esperando, dudosos sobre su actitud lo seguimos y subimos al auto; minutos después el vehículo se detuvo y el señor Sangster bajo seguido de nosotros, estábamos frente al cementerio.

-Siganme –fue lo único que dijo y se adentró al lugar.

El silencio presente no me gustaba nada, y no lo digo por el hecho de estar en este lugar, sino por la forma de actuar del cuidador, caminamos y dimos un par de vueltas hasta llegar a una lápida en específico, el señor se hizo a un lado y con solo sus manos nos invitó a leer lo que decía en la piedra, juraría que sentí mi sangre congelarse y perdí el color de mi piel al igual que Stear, sin creer lo que estaba ante nosotros voltee al hombre que nos acompañaba y pregunte.

- ¿Qué significa esto?

-Cómo puede leer señor William, el señor Villers falleció hace algunos años; verán, unos días antes de su muerte él salía constantemente hacia el pueblo y al monte, su esposa, la señora Villers, creía que la estaba engañando y empezó a comportarse de manera posesiva y agresiva, pero su locura llego a tal extremo que mientras su esposo dormía ella le prendió fuego a su mansión, todos sus habitantes murieron, nadie sobrevivió a esa tragedia –nos miró con tristeza.

Mientras que Stear y yo no podíamos creer lo que nos acaban de informar, si hasta hace poco estuvimos conviviendo con él.

FIN

Hola, espero que les haya gustado esta historia la hice por una invitación que me hizo una amiga a la dinámica "Noche de Brujas" y obtuve el primer lugar.

Gracias a todas por leer.

Coqui Andrew