Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Bad Timing
Autora: LyricalKris
Traductora: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 6
Su ropa más ajustada se estaba ciñendo. Bella se frunció el ceño en el espejo, girándose de un lado a otro, examinando su cuerpo.
Había mujeres que amaban el embarazo. Bella nunca había entendido a esas mujeres. No había cosas positivas para el embarazo, excepto el resultado. A algunas personas les gustaba la idea de un bebé moviéndose dentro de ellos. Hasta donde podía decir, Bella no era una de esas personas. La idea la asustaba un poco. ¿Quién sabía? Suponía que tendría que ver.
En cualquier caso, a partir de ahora, ella realmente no era fanática de la condición. Su cuerpo se estaba convirtiendo en un extraño para ella. Más débil y más enfermizo.
Más gordo.
Bella frunció el ceño en el espejo y puso los ojos en blanco ante su reflejo. Estaba demasiado consciente de su aspecto en estos días. Era parte del trabajo, ya que tenía que estar frente a la cámara todo el tiempo. Ya tenía que tener cuidado con su guardarropa, y aún era pronto.
Preocuparse por cómo lucía para el trabajo era aceptable para ella. Lo que realmente no debería preocuparle era esta pequeña reunión con Edward. No era una cita, se recordó a sí misma. Absolutamente no debería importarle cómo se veía su trasero con estos jeans o si debería llevar su cabello recogido o suelto.
A ella le había gustado, mucho, cuando él le pasó la mano por el cabello, arreglado para la boda, y se lo dejó caer por la espalda. Todavía recordaba la emoción de la anticipación, cómo se sentía salvaje y hambrienta por su toque.
El niño... hombre... la confundía muchísimo. Parte de ella no podía tomarlo en serio porque era muy joven. Era uno de esos hechos irónicos de la vida. Cuando tienes veinte años, crees que lo sabes todo. A medida que envejeces, te das cuenta de que a principios de los veinte eras un imbécil. Pero, también recordaba lo molesto que había encontrado la condescendencia de los treintañeros cuando tenía la edad de él.
Por otro lado, estaba la parte de él que la había atraído en primer lugar. El músico que exudaba atractivo sexual: cabello descuidado y esa sonrisa que había sido su ruina. Ella se sentía atraída por él. No había forma de evitar eso. Bella quería que él se sintiera atraído por ella.
Supuso que la podrían perdonar por sentirse poco cohibida por tener casi treinta y siete años y estar accidentalmente embarazada cuando enfrentaba a un sexi veinteañero en su mejor momento. Y alguien que le dijo abiertamente que quería tener sexo nuevamente. Había hablado en serio cuando le dijo que no creía que fuera una buena idea, pero, bueno, no podía evitar saber con certeza que él podía tocar su cuerpo tan hábilmente como tocaba su guitarra.
—Supéralo —le indicó a su reflejo. Todo esto la tenía más malhumorada de lo que estaba acostumbrada. Planear su vida siempre había sido un punto fuerte. Ahora, sentía que estaba viviendo su vida de una hora a la siguiente.
Bueno, al menos esta próxima hora incluía una comida.
~0~
Esta no era una buena idea.
Cuando habían hablado unos días antes, tratando de decidir dónde reunirse, la conversación de alguna manera había llegado a cómo se sentía tranquila cuando conducía hacia el lago. Era un ambiente agradable: lindas tiendas, restaurantes y otros comedores.
Ahora, parecía que este lugar crearía el estado de ánimo incorrecto. Por un lado, era un día perfecto. Cielos azules despejados. Una brisa le revolvió el cabello cuando salió del auto. Estaba lo suficientemente ventoso como para refrescar el día de finales del verano. Incluso desde la distancia podía escuchar el arrullo de las olas en la playa.
Sí. Romántico.
Esta fue una mala idea.
Miró a su alrededor mientras comenzaba a caminar por la costa. No había llegado muy lejos cuando vio a Edward un poco inclinado en un Volvo, sorprendentemente. Su paso vaciló.
Bueno. Alguien había prestado especial atención a lo bien que se veía su trasero en jeans. Eran negros. Y le quedaban pintados. Se enderezó. Jesús, tenía buenas líneas. Sus brazos y hombros tenían una definición que complacía a sus ojos, especialmente en esa camisa negra. Él se estiró, de espaldas a ella, y pasó una mano por su cabello ya despeinado.
—Está bien, hormonas, siéntense. —Bella se sacudió la cabeza a sí misma y caminó hacia adelante para afrontar las consecuencias.
Resultó que, Edward no se dio la vuelta hasta que ella estuvo casi a su lado. Cuando lo hizo y la vio, ella podía jurar que parte de la sangre se le fue de la cara. Sin embargo, solo le tomó una fracción de segundo recuperarse. Él sonrió y su voz era suave cuando la saludó.
—Hola, Bella. —Dudó un momento, pero luego extendió una mano para tomar la suya. La atrajo hacia él para un dulce abrazo, soltándola rápidamente—. ¿Cómo te sientes?
—Hoy es un buen día. De hecho, podría cenar.
—Eso es bueno.
—Entonces, no te imaginé en un Volvo —dijo Bella, bromeando un poco mientras caminaban hacia la costa—. ¿No se supone que la imagen del músico rebelde viene con una motocicleta?
Se rio por lo bajo.
—¿Cómo funciona eso? Una guitarra es el instrumento más pequeño para la mayoría de los músicos no clásicos. Sería difícil conducir una motocicleta con una guitarra atada a la espalda.
—Es verdad.
—Pero el Volvo no es mío. Es de mi mamá.
Eso planteó una gran cantidad de preguntas nuevamente. Si él y su madre compartían un automóvil, ¿vivía con sus padres?
Afortunadamente, Edward continuó sin que ella tuviera que pensar en una forma delicada de proseguir.
—Tuve que vender mi auto. —Sonaba melancólico—. Lo que apesta. Era una cosa dulce. Rápido. Mucho poder.
—Hablas como un hombre que ha tenido una multa por exceso de velocidad.
—Ah, sí. —Se frotó la nuca—. Soy bueno en eso.
—¿Es por eso que tuviste que vender tu auto? ¿Para pagar todas tus multas?
—Y algo más. —Él se encogió de hombros—. ¿Qué dijiste antes? ¿Lo del rebelde? Supongo que lo llevé demasiado lejos por un tiempo. Me metí en algunos problemas. Mis padres se endeudaron mucho para mantenerme fuera de la cárcel. Vender el auto ni siquiera hizo mella en lo que les debo.
Por segunda vez en solo unos minutos, Bella tenía muchas preguntas.
—Eso suena mal. —Edward se detuvo en seco, girándose para mirarla—. No quiero que pienses que soy peligroso. No fue así. Nadie resultó herido. No me da vergüenza decir que un par de días en la cárcel me corrigieron. Ahora trabajo duro. Estoy solucionando mi vida.
Bella levantó las manos.
—No necesitas justificarte ante mí.
—Como que lo tengo que hacer, ¿no? No me gustaría estar cerca de algún tipo de monstruo violento. —Hizo una pausa—. No quisiera que mi hijo esté cerca de eso.
—¿Cómo sabes que yo no soy un monstruo violento?
Sus labios hicieron un extraño movimiento de arrugarse mientras trataba de procesar eso, y movió las cejas hacia ella.
—Supongo que no lo sé. Pero al menos sabemos que ninguno de nosotros fue a la cárcel por ser un imbécil violento, ¿verdad?
—Oye, todos tienen que comenzar en alguna parte.
Caminaron por unos momentos en un silencio mayormente fácil antes de que Edward se riera.
—Estaba pensando. Es gracioso tener una primera cita después de... Bueno. Todo. —Edward le dirigió una sonrisa.
Realmente tenía la mejor sonrisa.
—No quiero ser una imbécil sobre esto, pero solo quiero asegurarme de que estamos en la misma página. —Ella lo miró—. Esta no es una cita, cita. ¿Sabes?
Él se metió las manos en los bolsillos de los jeans mientras caminaban.
—Lo sé.
—Ninguno de nosotros buscábamos una cita ese día.
Su sonrisa regresó.
—Eso es cierto. Sin embargo, eso no significa que no estuviera buscando una cita al día siguiente. —Él la miró—. ¿En serio? ¿Ni siquiera lo pensaste? ¿Fue fácil alejarte?
—Ja. —Ahora era el turno de ella de sonreírle—. Déjame prepararte la escena. Me estaba preparando para irme, tenía un lugar al que ir, y allí estabas, profundamente dormido, con el trasero al aire. —Ella inclinó la cabeza hacia el cielo—. Tienes un buen trasero.
—Esa es una buena información para tener. —Él caminó con un poco de pavoneo, y Bella se rio—. Yo también era fanático de tu trasero.
—Lo recuerdo. —Había habido pequeños mordiscos. El recuerdo la hizo sonrojar.
—Entonces, después de verme con el trasero al aire, ¿querías volver a verme?
—Realmente no lo pensé —dijo Bella—. No iba a despertarte antes de irme. No es que no salga en citas o que esté en contra de eso. Simplemente nunca ha sido una prioridad. Y cuando salgo, generalmente es con alguien que me conoce desde hace un tiempo. Hace unos años tuve una cosa con uno de mis primeros camarógrafos.
—¿Tu camarógrafo?
Bella fue al borde del paseo marítimo, cruzando los brazos sobre la barandilla y mirando hacia el agua.
—Supongo que no hemos hablado de lo que hago para ganarme la vida. Soy reportera de campo en el noticiero. Ya sabes. "Vamos con nuestra reportera, Bella, que está en la escena con...".
—¿Sales en la televisión? Supongo que es bueno que el único chupetón que te hice fuera en tu trasero.
Bella se largó a reír ante eso. Edward sonrió, pero fue rápidamente distraído por la campana del bote que hacía una hora de crucero por el lago. Él asintió con la cabeza en dirección al muelle.
—Vamos. Tengo boletos para el crucero al atardecer.
—¿Ya tienes los boletos?
—Puedo obtener un reembolso si quieres. —No sonaba ni remotamente avergonzado—. Pero vamos. ¿Solo vas a mirar el lago? Quiero decir, mi preferencia es el esquí acuático, pero estoy bastante seguro de que eso está prohibido para las embarazadas.
Bella cruzó los brazos sobre su pecho pero dio unos pasos hacia adelante.
—¿Estás tratando de seducirme?
—No. Estoy tratando de cautivarte. —Él se puso a su lado—. Está bien, ¿verdad? ¿Sería tan malo encontrarme cautivador? —Hizo una expresión inocente con una dulce sonrisa de niño.
—Aw. —Ella le pellizcó la mejilla—. Está bien. Iremos. No he vomitado en todo el día. Deberíamos averiguar si el mareo es otro síntoma encantador del embarazo.
Unos minutos más tarde, Bella estaba parada en la barandilla del bote, observando las olas del agua mientras el bote se movía. Sintió una cálida mano en su espalda.
—¿Estás bien? —preguntó Edward—. Pensé que estabas bromeando sobre el mareo.
Levantando la cabeza, Bella lo encontró sorprendentemente cerca. Su cuerpo se emocionó con anticipación, como si esperara que él la abrazara.
—Estaba bromeando. Al menos, espero estar bromeando. Solo estaba mirando el agua.
Puso un ginger ale* delante de ella.
—Por si acaso.
—Gracias.
—Mmhmm. —Edward extendió la mano y Bella se preguntó si estaba imaginando cómo sería pasar sus dedos por el agua suave y fría. Siempre le había encantado esa sensación: la presión que el agua ejercía contra su piel incluso cuando la atravesaba tan fácilmente.
—Entonces, ¿qué pasó contigo y el camarógrafo? —preguntó Edward, sacando a Bella de su momento sereno.
Ella ladeó la cabeza, sus labios fruncidos.
—¿De verdad? —preguntó ella, divertida—. ¿De eso quieres hablar? ¿Historia romántica?
—Diablos, no. No estaba pensando en eso así. Era solo una pregunta. —Sus labios bajaron brevemente mientras miraba hacia el agua—. Si me contaras la tuya, tendría que contarte la mía.
Bella tuvo que morderse el interior de la mejilla para no reírse. Él era demasiado joven para tener esa expresión en su rostro, como si hubiera tenido muchas malas experiencias.
—Has visto alguna mierda en tu vida, ¿eh? —preguntó ella, incapaz de evitar burlarse de él. Luego, ella lo consideró un momento—. ¿Tiene algo que ver con tus problemas legales?
Sus ojos se clavaron en los de ella y sus mejillas se sonrojaron. Su voz era ronca cuando respondió.
—¿Cómo lo supiste?
Ella le puso una mano en el hombro.
—Soy periodista. Es mi trabajo leer entre líneas. —Tenía curiosidad, pero Edward había dicho que no era nada violento, por lo que probablemente no le había hecho nada a la persona. Y, le dio un poco de crédito a la mirada cautelosa que cruzó por su rostro. Ella buscó un cambio de tema en su lugar—. Entonces... ¿cuál es tu color favorito?
Sus cejas se fruncieron por la confusión, pero luego se rio, agachando la cabeza. Cuando la miró de nuevo, su sonrisa fácil había regresado.
—¿De verdad? —Se giró, inclinando su cuerpo para que su brazo se apoyara en la barandilla y la mirara—. Eso es como, un paso por encima de hablar sobre el clima.
—Bueno, ¿de qué preferirías hablar?
Lamentó la pregunta al instante. Sus ojos se oscurecieron, con chispas de travesuras, y miró hacia abajo a sus labios muy brevemente antes de volver a mirarla.
—¿La verdad?
Aunque sabía que era una mala idea, asintió de todos modos. Su corazón se había acelerado, inexplicablemente, a un ritmo demasiado rápido.
Edward se movió de nuevo, de alguna manera tragando más del espacio ya limitado entre ellos.
—Quiero hablar de lo mucho que quiero besarte.
Bella exhaló en una ráfaga. Sería tan fácil. Si ella simplemente se reclinara hacia adelante e inclinara la cabeza hacia arriba.
—Ese no es un buen tema de conversación —murmuró.
Sus ojos trazaron sus rasgos, y su tono era más curioso que nada cuando volvió a hablar.
—¿Por qué es malo que quiera besarte?
Porque me marea y me pone estúpida. Bella parpadeó esporádicamente y miró hacia el agua, preguntándose, no por primera vez, por qué este chico la ponía tan nerviosa a veces. Ella estudió sus manos.
—Mira, besarse, todas las cosas físicas, son agradables. Obviamente. Pero se interponen en el camino. Es demasiado fácil hacer todo eso. Se supone que debemos estar entendiéndonos. Se supone que debemos estar en esto a largo plazo, ¿sabes? ¿Resolver todas las cosas que no son besos?
—Porque no hay besos en el largo plazo —dijo, sin preguntar—. ¿Por qué no podemos hacer las dos cosas?
Un destello de irritación la atravesó. Se giró, apoyando la espalda contra la barandilla y cruzando los brazos sobre el pecho.
—¿No sabes cómo aceptar un no por respuesta?
Levantó las manos en un gesto apaciguador.
—Oye, estoy aquí. Ni siquiera te he tocado. —Su sonrisa tiró de la comisura de su boca—. No digo que no quiera, obviamente, pero acepté un no por respuesta.
—Ese es un buen punto —dijo Bella, tranquilizándose.
Una expresión incierta apareció en su rostro y se frotó la nuca. Sus mejillas se pusieron rosadas y se movió como si estuviera nervioso.
—Es solo que... ¿no deberíamos al menos estar pensando en eso?
Bella tardó un minuto en analizar lo que realmente estaba preguntando.
—¿Crees que deberíamos estar juntos solo porque vamos a tener un bebé?
Sus mejillas se pusieron de color rojo brillante ante eso.
—Algunas personas dirían que es lo correcto.
Ella abrió la boca, la cerró y luego se rio un poco como loca. Se pasó las manos por la cara.
—Lo siento. No es que no te esté tomando en serio. Solo... confía en mí. Sé de primera mano lo que sucede cuando te casas solo porque te quedaste embarazada. El matrimonio de mis padres duró menos de un año.
—Mis padres se casaron cuando quedaron embarazados de mi hermano. Todavía están juntos.
—Eso es realmente genial —dijo Bella suavemente—. No conozco sus circunstancias, pero las nuestras son que apenas nos conocemos. Tal vez estoy siendo demasiado racional al respecto, pero no puedo entrar en una relación solo basándome en el hecho de que me atrae alguien, y creo que es un músico talentoso.
Él asintió, su postura relajándose un poco.
—Eso tiene sentido. Solo digo que podríamos tener las dos cosas. Cuando vas a una cita, si te va bien, te besas en la primera cita, ¿no? ¿Mientras todavía se están conociendo? No veo por qué tiene que ser diferente.
Implacable, este chico.
—Sin embargo, es un mal momento. Dejemos de lado que no podemos simplemente salir en citas, porque las citas pueden terminar en cualquier momento, y vamos a tener que descubrir cómo llevarnos bien el resto de nuestras vidas. Dejando de lado el embarazo, no es una buena idea. Si todo sale como yo quiero, me mudaré en unos meses, tal vez. Con suerte.
Al principio, la miró sin comprender.
—Espera. ¿Qué?
—Mi jefe acaba de decirme que me están considerando para un puesto de presentadora en un canal diferente.
—¿Como... en otra ciudad?
—No. —Ella no podía leer su rostro en absoluto—. En otro estado.
Edward se resistió.
—Espera. No... quiero decir, no puedes... No puedes hacer eso.
Sorprendida por las palabras y la ira en su tono, Bella se alejó un paso de él.
—¿Discúlpame?
—¿Cómo puedes siquiera pensar en hacer eso?
—¿Cómo puedo pensar en aceptar un mejor puesto?
—A la mierda el puesto.
La elevación de la voz de Edward llamó la atención de los otros pasajeros. Afortunadamente, estaban atracando de nuevo. Bella se alejó de él rápidamente. Ella se enfureció cuando llegó a la fila muy por delante de él.
No le tomó mucho alcanzarla, y ella estaba lista cuando él lo hizo.
—¿Quieres intentarlo de nuevo? ¿Esta vez sin decirme qué puedo y qué no puedo hacer con mi vida?
—No es tu vida.
Bella se detuvo en seco y lo fulminó con la mirada. Él la miraba de la misma forma.
—No puedes dejar el estado con mi hijo.
—Oye, listillo. No sé si te diste cuenta, pero el niño está actualmente alojado dentro de mí. Dejo el estado, él viene conmigo. Y el hecho de que creas que tienes algo que decir al respecto es un poco psicótico. Esta es mi vida y esa es tu vida. Métetelo en la cabeza ahora mismo, o tendremos un problema.
Los ojos de él ardieron.
—¿Crees que no vamos a tener un problema si sacas a mi hijo del estado?
Un escalofrío le recorrió la espalda.
—¿Me estás amenazando?
—No empieces con el drama. Eso no es lo que quise decir. Solo digo que si crees que puedes hacer lo que demonios quieras...
—Terminé con esta conversación. —Bella giró sobre sus talones, alejándose furiosamente. Edward la llamó, pero no la siguió.
Ella se estremeció cuando se encerró en su auto. Y ahí se fue pasar un día entero sin sentir que iba a vomitar.
*Ginger ale: es una bebida gaseosa de origen inglés fabricada con agua mineral, jengibre, azúcar y limón.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: tulgarita, rjnavajas, bbluelilas, Pameva, kaja0507, Lady Grigori, Jade HSos, aliceforever85, Bell Cullen Hall, Tata XOXO, Car Cullen Stewart Pattinson, saraipineda44, Kriss21, Lizdayanna, Leah De Call, bealnum, Elizabeth Marie Cullen, Cinti77, Vianey Cullen y somas.
¡Hasta el próximo capítulo!
