Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.


Bad Timing

Autora: LyricalKris

Traductora: Yanina Barboza

Beta: Melina Aragón


Capítulo 10

Un mes pasó como si nada. La primera prioridad de Bella era conocer su nueva ciudad. Estaba bastante segura de que su carrera con Vulturi Media Group había terminado, pero hasta que descubriera cómo seguir adelante, iba a hacer lo que siempre hacía: lo mejor.

Luego, estaba Edward.

Bella sentía lástima por el chico. Obviamente siempre había tenido un camino claro que seguir. Eso era tan irónico. Un bebé sorpresa a su edad tendía a hacer que una persona madurara rápidamente por todas las razones equivocadas, luchando por descubrir cómo mantener una vida indefensa antes de que descubrieran algo sobre lo que querían para sus propias vidas. La vida de su bebé no dependía de que Edward madurara tan rápido, pero sus propios padres le habían quitado su guía y lo dejaron con no más que la ropa que llevaba puesta.

Eso frustraba a Bella sin fin, pero sabía que no debía tratar de cumplir el papel de madre en la vida de Edward. Tenían que ser amigos, compañeros en la crianza de su hija. No le importaba que él no se hubiera mudado de su casa, era un compañero de cuarto sorprendentemente bueno. Ella estaba allí cuando él necesitaba desahogarse o intercambiar ideas con alguien. Pero ella no estaba allí para guiarlo. Ella tenía su propia vida para poner en algún tipo de orden y sentido.

Por suerte para ambos, Charlie había asumido el papel que los padres de Edward habían dejado vacante. A diferencia de ellos, él entendió que Edward no estaba rechazando la orientación de los padres, lo que no era exactamente atípico para un joven de veinte años en primer lugar. Apenas era más que un niño que había cometido suficientes errores para comprender cuán cerca había estado de descarrilar su vida. Él ya era más maduro que muchos veinteañeros de esa manera. Estaba tratando de descubrir cómo lidiar con el hecho de que la madurez no significaba que no iba a cometer errores diferentes.

Y Bella era prueba de que tener dieciséis años más que él tampoco le había impedido cometer errores. Que era exactamente el tema de conversación cuando sus amigos vinieron a visitarla por primera vez.

—Decir que el embarazo destruyó mi vida es una exageración —dijo con un suspiro—. La elegí. Libremente, elegí tenerla. Y no es que me arrepienta de esa elección. Solo me pregunto qué habría pasado si hubiera tenido toda la información; si hubiera sabido todo lo que sé ahora sobre Edward.

Ella acunó su pancita, frotando sus manos sobre su cuerpo cambiante.

»Este era un futuro con el que estaba bien. Y todavía estoy bien con esta parte. Yo... —Ella sacudió la cabeza—. No sé cómo explicarlo. Cada día ella se vuelve más real para mí, pero no tengo información concreta sobre cómo será mi vida como madre. No es algo que pueda tocar.

—Siempre es algo abstracto hasta que lo vives, creo —dijo Jessica—. Pienso en eso todo el tiempo. El tiempo se acaba y todo eso. Y a veces suena bien. Suena muy bien.

—¿Pero te gusta beber demasiado? —sugirió Alice, guiñándole un ojo.

Jessica sonrió.

—Y no juego bien con otros. ¿Se imaginan que tenga que lidiar con otros padres? Dios mío.

—Sí, bueno, eso va a ser interesante —murmuró Bella.

—Pero, realmente no tienes información concreta sobre nada en tu vida, ¿verdad? —dijo Jasper—. Querías un puesto de presentadora durante toda tu vida laboral, pero nunca fue una garantía. Y si lo hubieras obtenido, no puedes estar segura de cómo sería tu vida. Podría haberte hecho sentir miserable.

—Lo sé —dijo Bella con un suspiro—. Odio esta incertidumbre.

Alice le frotó el hombro.

—¿Es realmente tan malo?

—Malo no es la palabra. Es... —se burló—. Son personas nuevas, y yo soy la novata. No les tomó mucho tiempo darse cuenta de que estaba embarazada. No les conté nada de mi historia y no han dicho nada directamente. Pero saben que no estoy casada. Saben que vine aquí sola, sin siquiera un novio. Y eso importa —dijo con los dientes apretados—. Aquí, en este canal, eso importa. Mi jefe directo se parece más a Aro que mi antiguo jefe. No es tan malo, pero sí lo suficientemente malo.

—Entonces, impresionarlos requerirá mucho más esfuerzo —dijo Jasper en voz baja.

—Pero no imposible. Eres increíble, Bella —dijo Jessica.

Bella sonrió.

—Gracias, Jess. Y sé que puedo hacerlo. Y sé que tengo la opción de buscar en una de las otras organizaciones. Eso también podría funcionar. Pero incluso entonces, no buscaría hasta después de que naciera la bebé. Veintidós semanas más antes de que, racionalmente, pueda comenzar a buscar en otro lado, o como alternativa enfrentar otro cambio de médicos. —Ella miró hacia el techo—. Creo que me pregunto si es hora de pensar en otras opciones. Fuera del mundo de las noticias de todos modos. No soy vieja. Lo sé. Pero me estoy volviendo vieja para este negocio. —Se frotó la nuca—. No lo sé.

Jasper le apretó la rodilla.

—Caerás de pie sin importar lo que decidas.

—Y mientras tanto, tienes a un semental sexual cama adentro —dijo Jessica, sonriendo.

—Ja. Él desearía.

—¿Todavía? —preguntó Alice.

Bella suspiró.

—Cariño, ese pobre chico no sabe qué camino está arriba en este momento, por eso no me sorprendería si no pudiera hacerlo ahora. —Ella frunció los labios, considerando—. Tendrás que confiar en mi palabra de que es increíblemente encantador cuando quiere serlo, y creo que es genuinamente dulce. Cuando se recupere, la población femenina heterosexual o bisexual del noroeste del Pacífico va a ser golpeada como un tornado.

—¿Pero no tú? —preguntó Jessica.

—¿Por qué? ¿Estás pescando? —bromeó Bella.

El sonido inconfundible de la llave en una cerradura detuvo la conversación. Los ojos de Jessica se iluminaron, y antes de que Bella pudiera procesar lo que estaba sucediendo, corrió hacia la puerta.

—Maldición —dijo Bella en voz baja mientras se ponía de pie.

Edward había logrado evitar a sus amigos hasta este punto. No habían podido concertar una reunión en las dos semanas que ella tuvo antes de mudarse. Ellos habían llegado para esta visita mientras Edward estaba en el trabajo. Habían estado ansiosos por conocerlo durante meses, por lo que debería haber esperado que aprovecharan.

—Maldita sea —dijo Edward, saltando cuando entró en la casa y se encontró cara a cara con Jessica Stanley y su mejor sonrisa devoradora de hombres.

—Mm. Maldita sea es correcto. —Jessica lo miró de arriba abajo, rodeándolo con un movimiento dramático que Bella solo había visto en programas de televisión—. Te vi esa noche, pero no de cerca, lo que obviamente fue mi pérdida. —Ella apoyó una mano contra la pared y lo miró lascivamente—. Entonces, escuché que eres bueno con tus manos.

Los ojos de Edward se ampliaron y dio un paso atrás. Bella puso los ojos en blanco.

—Santo infierno, ¿puedes ser buena con él, por favor?

Jessica le sonrió de lado.

—¿Tú fuiste buena con él? Porque si fuera yo, lo habría montado...

—Buenooo. —Alice se agachó entre ellos y tomó la mano de Edward—. Ven conmigo, joven padawan. Yo te protegeré.

Edward miró entre Bella, Alice y Jessica con una mirada tan desconcertada que Bella no pudo evitar reírse. Alice, mientras lo guiaba hacia la sala de estar, estaba hablando a una milla por minuto. Ella se presentó a sí misma, a Jessica y a Jasper. Le aseguró que Jessica solo estaba tratando de asegurarse de que fuera un hombre honesto.

—Oye. Lo último que escuché, que fue hace como dos minutos, es que está soltero —dijo Jessica.

Edward arrugó la nariz.

—¿Estabas hablando de mí hace dos minutos? ¿Y si estoy soltero?

—No le prestes atención. Siéntate aquí con nosotros. —Alice empujó suavemente a Edward en el sofá entre ella y Jasper.

Jasper le ofreció una sonrisa amistosa y un trago de whisky.

—Ayudará.

Edward, claramente pálido, miró a Bella.

—¿Por qué tus amigos son más aterradores que tu papá?

—Porque mi papá descubrió hace aproximadamente la mitad de mi vida que no necesitaba ser protegida. —Ella cruzó los brazos sobre el pecho y miró mal a sus amigos.

—Solo tenemos preguntas. Eso es todo —dijo Alice con falsa inocencia—. No seas ingenua, Bella. ¿No crees que es espeluznante que este tipo apareciera, mojado y patético, en tu puerta, habiendo cruzado qué? ¿Tres estados? ¿Cuatro? ¿Para llegar a ti? ¿No pudo llamar en todo ese tiempo para que pudieras elegir si te quedas con él o no?

—Espera. Espera. —Edward se levantó y, por una vez, no parecía un cachorro inseguro. Él entrecerró los ojos hacia Alice—. Mira, sé que todos ustedes piensan que soy un niño estúpido, y eso está bien. Soy muchas otras cosas también. Pero no soy un depredador. Mi hermano y yo somos unos fracasados, pero hay una cosa que ninguno de los dos somos: idiotas con las mujeres. Soy bueno con las mujeres con las que estoy.

Jasper comenzó a reírse.

—Te estaban haciendo pasar un mal rato, viejo. Creo que pasaste.

Edward parpadeó, la furia desapareciendo de sus rasgos.

—Yo solo... quiero ser un hombre en el que puedas confiar —le dijo a Bella—. Y quiero ser un hombre del que mi bebé pueda estar orgulloso.

El calor se extendió por el pecho de Bella ante la seriedad en su voz.

—Eres buena gente, Edward.

~0~

Pasaron un par de semanas más. Bella finalmente decidió que la extraña sensación dentro de ella no era gas, sino que era, de hecho, su unidad alienígena.

—La gente dice que esto se siente como mariposas. No se siente como mariposas. Es por eso que me tomó tanto tiempo saber con certeza si era ella —dijo Bella, sentada junto a Edward en el sofá.

—Entonces, ¿cómo se siente? —preguntó él, con los ojos en su vientre como si esperara que la bebé saliera en cualquier momento.

—No lo sé. No como mariposas. A veces... picotazo sin dolor.

La cabeza de Edward se levantó, sus ojos muy abiertos.

—¿Picotazo?

—No duele. —Ella sonrió ante la dudosa mirada en su rostro—. Aunque es espeluznante, ¿verdad?

Arrugó la nariz.

—Solo... sí. —Él rio—. ¿Por qué querrías que se muevan tus entrañas?

—Realmente no. —Bella sacudió la cabeza—. Es un alivio en algunos aspectos. Cuando se mueve, sé que ella está bien allí. Me vuelve loca no poder ver algo con mis propios ojos.

—Sí. —Él inclinó la cabeza, dándole una mirada cautelosa—. Creo que... es raro. Obviamente, sé que ella está allí. Sé que está creciendo. Sé que no quiero olvidar que existe, pero no siento una atracción hacia ella. No siento una conexión.

Bella se rio y sacudió la cabeza rápidamente ante la expresión de su rostro.

—Lo siento. No puedes saber lo aliviada que estoy al escuchar a alguien decir eso. Cuando se trata de bebés y embarazo, todo el mundo habla de la magia y el milagro de la vida. Lo cual, si así es como te sientes al respecto, está bien. No le envidio eso a nadie. Pero desearía que la gente no le molestara el hecho de que no lo considero un milagro. No encuentro este proceso mágico.

»Y en cuanto a una conexión... —Bella agitó una mano en el aire—. La gente habla de cómo las madres saben. Las madres aman a sus bebés desde el momento en que son concebidos, desde el momento en que aparecen las dos líneas azules. Yo no... —Le dio un vistazo pero rápidamente desvió la mirada—. No siento nada por ella en este momento. Me estoy cuidando. Quiero que ella se desarrolle bien. Estoy haciendo todo lo que se supone que debo hacer, pero no me siento como una madre.

»¿Sabes qué? No creo que haya nada malo en eso. No me siento culpable por eso. Creo que estaré bien. Creo que cuando la vea, cuando sepa cómo se ve y cómo suena, tendré esa conexión. No estoy preocupada. —Odiaba el borde de desafío que se alzaba en su voz. En su experiencia, ciertamente limitada, todos tenían una opinión sobre lo que debería estar sintiendo o haciendo. Estaba casi cien por ciento segura de que a ninguno de ellos le importaba cuál era su experiencia. Esto, aparentemente, no se trataba de ella.

—Ella es una idea. —Edward no parecía sorprendido ni horrorizado por su arrebato. Se inclinó hacia delante, su expresión franca—. Sabemos que ella va a estar aquí, pero no hay, ¿cuál es la palabra? ¿Contexto tal vez? No sé si puedo decir que quiero ser papá. No ahora, de todos modos. Pero, creo que cuando ella sea real, la voy a querer. Sabré que soy su padre. No sé cómo se supone que se siente, pero lo descubriré. Lo descubriremos.

Bella puso una mano sobre su rodilla y la apretó. En ese momento, no había una persona en el mundo a la que se sintiera más cercana. Al menos en esto, en esta parte monumental de sus vidas, estaban en la misma página. Tenían el mismo nivel de experiencia en el campo de la paternidad. Eso fue lo que no pudo explicarle a Jasper. No era lo mismo que no tener una garantía sobre algún aspecto de su vida. Ella sabía trabajar. Ella no sabía cómo ser madre.

—Oye, tengo que preguntarte algo —dijo Edward unos minutos más tarde. Agachó la cabeza.

—Está bien.

—Lo entenderé si dices que no.

—Suéltalo —dijo con una sonrisa.

—Mi hermano quiere verte.

—¿Verme? —Las cejas de Bella se arquearon.

—Quiero decir, a mí también. Pero él quiere conocerte. —La luz en sus ojos se atenuó—. Mis padres lo dejaron recoger algunas de mis cosas.

Una corriente familiar de irritación matizada con tristeza la atravesó. Excepto para dejarlo desahogarse cuando lo necesitaba, Bella trataba de mantenerse fuera de los problemas de Edward con sus padres. No había nada que ella pudiera hacer, y ya le habían costado demasiado. Hasta cierto punto, ella podía entender eso. Ella era una amenaza para el futuro de su bebé. Pero el hecho de que ellos le estuvieran haciendo la vida más difícil la sacaba de quicio.

Tragándose la variedad de palabras que tenía para Esme y Carlisle Cullen, Bella se concentró en analizar la solicitud de Edward.

—¿Hay alguna razón en particular por la que no quisiera conocer a tu hermano? —Edward nunca había entrado en los detalles de lo que Emmett había hecho para agotar la paciencia de sus padres.

—Tiene un problema con las drogas. Supuestamente está limpio en este momento, pero ha estado limpio muchas veces.

Edward extendió las manos, con los dedos bien abiertos.

»También se ve un poco aterrador. No quiero que pienses que es peligroso. Nunca ha sido peligroso, incluso cuando estaba consumiendo. No lo pediría en absoluto si pensara que él iba a hacer algo. Es un buen chico, y está de nuestro lado.

Era una solicitud abrumadora. Bella sabía, por leer entre líneas lo que Edward había dicho, que el hijo mayor de los Cullen había entrado y salido de prisión. Ella no era tan ingenua como para creer que podía confiar en Edward, un joven que naturalmente amaba a su hermano mayor, para juzgar si Emmett era peligroso. Pero esa también era una buena razón para conocer al hombre ahora.

Edward tenía tanto derecho como ella de decidir quién iba a estar cerca de su hija. Necesitaba saber si había una razón por la que luchar para mantener a este hombre alejado de su hija.

—¿Una visita corta? —preguntó ella con cuidado.

—Estará en el pueblo un par de días, pero tiene una habitación de hotel.

Bella asintió.

—Me gustaría conocerlo, pero no lo quiero aquí a menos que yo esté aquí. ¿Es justo?

Edward asintió en respuesta, su mirada seria y no insultada.

—Lo entiendo.

~0~

Edward no estaba bromeando. A primera vista, sabiendo muy bien que era un criminal reincidente, Emmett Cullen era una pesadilla andante. Por un lado, él era enorme. Edward no era un hombre bajo de ninguna forma, y su hermano lo sobrepasaba. También era fornido, ancho en los hombros y musculoso. Tenía una figura intimidante, llenando casi toda su puerta.

Por otra parte, estaba cubierto de tatuajes. Su rostro estaba relativamente despejado, aunque tenía uno en el costado del cuello. Pero sus brazos estaban decorados con mangas completas. Bella no tenía ningún problema personal con los tatuajes, y le hubiera gustado mirar con admiración a varios de los de él. Simplemente era que, en un hombre como Emmett, aumentaba su factor de intimidación por mil.

Para su crédito, el hombre tardó quince minutos en desmantelar su primera impresión. Tenía una sonrisa desarmadora, decorada con un piercing de mordedura de serpiente, pero aun así de alguna manera encantadora y atractiva. Sus ojos eran claros y su comportamiento tranquilo, incluso gentil. También calmó algo en su corazón verlo tan relajado y afectuoso con Edward. No dudó en abrazar a su hermano pequeño, y le dio más de un golpe saludable en la espalda, con una sonrisa juguetona y entrañable cuando lo hizo. Se burló de su hermano, pero le ofreció su apoyo incondicional, aunque fuera poco.

Lo más importante, él les creyó. Después de presentarse y estrecharle la mano, miró la pequeña pancita de Bella y le preguntó cómo estaba su sobrina.

No les tomó mucho tiempo llegar a la conversación sobre los padres de Edward y Emmett y cuál demonios era su problema.

—No los voy a excusar, porque están haciendo una mierda —dijo Emmett—. Pero al mismo tiempo, lo entiendo. He pasado mucho tiempo en el consultorio del terapeuta, creo que puedo contarlo bien. La historia es así. Dos novios de secundaria quedan embarazados antes de salir del instituto. Sus padres son unos idiotas al respecto. Firman el consentimiento para que se casen pero les dicen constantemente que fracasarán.

»Tienen el bebé más precioso, hermoso e inteligente del mundo...

—Me das náuseas —murmuró Edward.

Emmett ni siquiera lo miró, sino que le dio un coscorrón juguetonamente mientras seguía hablando.

—... llamado Emmett Alexander, por supuesto. —Sus labios se arquearon—. Y debido a que sus padres eran unos imbéciles, ellos estaban decididos a que el bebé Emmett fuera perfecto. Nunca iba a llorar, gritar o romper las reglas.

—Oh, Dios —dijo Bella.

—Eran niños y nunca me levantaron la mano. No fue así. —Emmett se encogió de hombros—. Pero fue mucha presión. Era un niño ansioso que pensaba que tenía que ser perfecto. Me encerré en el baño una vez y lloré y lloré cuando obtuve una B, y luego lloré un poco más porque estaba llorando. Los niños grandes no lloran, sabes. Eso fue por cortesía de la madre de mi madre.

Él despeinó el cabello de Edward.

»Diez años más tarde, mamá y papá estaban prosperando. Les iba bien en el trabajo. Estaban organizados. Tenían a un correcto y formal yo. Los padres de mamá habían retrocedido. El abuelo Cullen seguía siendo un imbécil, pero ese era quien era. Era un imbécil. Golpeó a mi padre hasta dejarlo con moretones cuando estaba creciendo.

»Entonces, para resumir, decidieron tener a esta mierdecilla. —Hizo un gesto hacia Edward—. Y las cosas fueron diferentes para el segundo hijo.

—¿Se salió con la suya en cosas con las que no soñarías? —adivinó Bella con una pequeña sonrisa.

—Jesucristo, no tienes idea. —Emmett se encogió de hombros, su brillante sonrisa se desvaneció en una más triste—. Justo en ese momento llegaron los años emo de la adolescencia.

—Te rebelaste —dijo Bella.

Emmett asintió.

—Con fuerza. Y en grande —suspiró, luciendo serio entonces—. No creo que mis padres sean imbéciles, Bella. No como el padre de mi padre. Hicieron todo lo posible para sacarme de los agujeros en los que me estaba metiendo. Rompí sus corazones tantas veces. Confié en todas los personas equivocadas. Siempre volvía a caer en malos hábitos y cosas malas. Y mentía sobre eso. Siempre les decía que estaba limpio cuando no lo estaba. Siempre les decía que no tenían que preocuparse por este amigo o esa novia. Las historias que inventé sobre las personas en mi vida, y cómo tenían que confiar en mí cuando pensaban que estaba a punto de hacer algo estúpido.

»Y mientras estaban ocupados conmigo y mis problemas, no se dieron cuenta de que este chico había encontrado algunos amigos desagradables por su cuenta. —Él palmeó el hombro de Edward—. No hasta que fue demasiado tarde, y se escapó a partes desconocidas, solo para volver esposado. Edward era un buen adolescente hasta el momento en que no lo era, ¿sabes a qué me refiero? Yo tuve un espiral. Una escalada. Él estaba allí un minuto, estudiante de la lista de honor, todo un joven agradable, y se había ido al siguiente.

—Ellos todavía me dieron una oportunidad —dijo Edward en voz baja.

Emmett asintió.

—Y todas las reglas estrictas que tuve cuando era un niño. Lo que, en este caso, podría haber funcionado. Excepto que terminaste jodido en esto, ah... quiero decir, no es que un bebé no sea la gran cosa, pero no es el nivel de jodido de delitos menores, prisión y drogas. Yo lo sé, y ellos lo saben.

—Pero ellos no creen que sea solo eso —dijo Bella.

—Me dieron un millón de oportunidades antes de dejarme a mi suerte para lidiar con mi propia mierda. —Emmett hizo una mueca—. Casi los destruyó. Ya se han quemado y no creo que puedan enfrentarlo nuevamente.

Emmett soltó el aliento y, a pesar de la pesadez de la atmósfera, su sonrisa se ensanchó de nuevo. Se giró en el sofá, mirando a su hermano.

—Pero te diré algo, chico. Tú nunca llegaste tan profundo como yo. Sé que estás abrumado ahora, pero tienes esto. La mamá de tu bebé es genial e inteligente. —Le guiñó un ojo a Bella—. Y un bombón también. —Volvió a despeinar el cabello de Edward, sin dejarlo agacharse cuando lo intentó—. Y eres más inteligente de lo que pareces. Si yo todavía puedo tener una vida hermosa, y también estoy trabajando en esa parte, tú también puedes.


¡Hola!

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Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Lady Grigori, Kriss21, bealnum, kaja0507, Leah De Call, Tata XOXO, Pameva, Vianey Cullen, Lizdayanna, somas, aliceforever85, rjnavajas, tulgarita, Smedina, Bell Cullen Hall, Esal, BereB, jupy, Adriu, Elizabeth Marie Cullen, Car Cullen Stewart Pattinson, bbluelilas y los anónimos.

¡Hasta el próximo capítulo!