Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.


Bad Timing

Autora: LyricalKris

Traductora: Flor Carrizo

Beta: Melina Aragón


Capítulo 11

Veinte minutos después del caos del nacimiento, se asentó sobre Bella una paz que nunca antes había sentido.

Desde el momento en que su hija había sido concebida —la esencia comenzando su viaje hacia la persona— el corazón de Bella no se vio afectado. Era una relación extraña. Ese ser que ella no podía ver y no podía sostener había eliminado la vida que había conocido y para la que había trabajado. Bella. Ella había cambiado, se había desviado de la vida por la que había trabajado duro toda su vida adulta. Estaba muy lejos de sus mejores amigos, aunque su padre había tomado un rol más importante en su vida. Y, por primera vez, había una enorme parte de su vida que no podía imaginar y no podía realmente planear.

Después estaba Edward. No había tenido otras intenciones para este hombre más allá de un par de horas de pura conexión física y eléctrica. Se podría haber alejado de esa boda y nunca mirar atrás otra vez. En cambio, había tenido el placer de conocerlo, de verlo tropezar, caer y recuperarse con más gracia de lo que ella podría haberlo hecho en la misma situación. Este embarazo, la mera posibilidad de esta niña, lo había dejado sin hogar, sin esperanzas dirían muchos. Perdió a sus padres, perdió el camino de redención que le habían trazado y lo habían dejado para que navegara el mundo solo.

Él podría haberse quejado y llorado por eso. Podría haber sentido resentimiento hacia Bella por no ser cuidadosa o resentir al alien por solo existir. Pero no hizo ninguna de esas cosas. En cada momento, él respiró profundo, tomó las cartas que tenían e hizo lo mejor que pudo.

En el último trimestre del embarazo, Edward había sido una roca para Bella. Habían formado una extraña intimidad: pareja sin ser amantes. Él fue con ella a todas las clases para padres y ella había estado encantada por cuan en serio se tomaba todo, escribiendo notas y haciendo preguntas. Sus manos habían sido seguras y firmes mientras la guiaba a través de los ejercicios de respiración y la dejó apoyarse en él mientras intentaba diferentes posturas de parto.

Solo estaban ellos dos cuando el trabajo de parto comenzó y progresó. Su padre estaba inesperadamente fuera de la ciudad por el fin de semana. El avión de Alice se demoró. Y Bella se dio cuenta de que se sentía aliviada. El mundo se redujo a una burbuja y se sentía bien tenerlo ahí con ella. Se apoyó en él, su cabeza sobre el hombro de él mientras lentamente bailaban alrededor de la suite de nacimiento —una de las técnicas de distracción que habían aprendido— y le susurró en su oreja, contándole la historia de cómo se habían conocido. Como ella se veía tan hermosa en su vestido y como deseó poder bailar con ella en lugar de estar en el escenario con su guitarra.

Y ahora, después del dolor, después del frenesí de doctores y enfermeras, después de pujar y el alivio que sintió cuando su hija salió de su cuerpo y fue colocada sobre su vientre, el mundo estaba tranquilo y calmado.

El hospital tenía una política en la cual, directamente después del nacimiento, la pequeña familia tenía tiempo para ellos por más o menos una hora. No se permitían visitas. Las enfermeras se quedaban en la periferia, solo por si acaso, pero el bebé no debía ser pesado ni pasar por las diferentes pruebas durante esa primera hora. Ayudaron a Bella a guiar a su nueva hija hacia su pecho y luego se retiraron mientras ese nuevo ser humano tenía su primera comida, piel con piel en los brazos de su madre, con su padre observando, sosteniéndolas a ambas.

Edward tenía su brazo alrededor de los hombros de Bella, inclinándose para que su mejilla estuviese cerca de la de ella. Ambos estaban mirando, observando cada movimiento de su recién nacida.

—Puedo sentirlo ahora —dijo Bella, su voz sin aliento por el asombro—. Yo… —¿Cómo podía explicar lo que sentía? ¿Cuán enorme era ese sentimiento?

—Ella es todo —dijo Edward, sonando igual, sin aliento.

Bella asintió. Ellos siempre estaban en la misma página con cómo se sentían sobre esto, sobre ella.

Su hija. Eran padres, estarían siempre unidos por esta conexión, por este ser imposible que habían creado juntos. Algo dentro de Bella se movió, cambió y evolucionó. Él era parte de eso, de esto.

—Debes sostenerla —susurró Bella, sorbiendo fuerte. Había estado llorando desde el nacimiento. No sollozando. Solo llorando.

Las enfermeras reconocieron la señal. Se acercaron, ayudando a Edward y Bella mientras hacían el cambio, Edward sin camiseta para incentivar el contacto piel con piel. Su bebé de apenas unos minutos hizo pequeños sonidos, pero se calmó fácilmente cuando Edward inclinó su cabeza para murmurarle suavemente.

—Ella te reconoce —dijo una de las enfermeras—. Tu voz. Sabe que eres su papi.

Edward miró a la enfermera con sus ojos muy abiertos, llenos de lágrimas y una sonrisa que Bella nunca había visto. Ella pensó que su corazón no podía crecer más de lo que estaba en ese momento, pero mientras miraba a Edward sosteniendo a su hija por primera vez, sintió mucho más.

Mirando otra vez a la bebé, empezó a balancearla, susurrándole dulcemente. Y entonces, comenzó a cantar.

Le llevó unos segundos a Bella reconocer la canción y recordar por qué despertó algo en ella. Él cantando con esa voz fue lo primero que la cautivó, realmente la envolvió alrededor de su dedo.

Lonely rivers flow to the sea, to the sea. To the open arms of the sea.

Unchained Melody. La canción que comenzó todo. Que comenzó esto.

—Melody —dijo ella en voz alta, pasando un dedo sobre la cabeza de su hija.

—¿Mmm? —preguntó Edward.

—Creo que deberíamos llamarla Melody. —Habían decidido esperar a nombrarla hasta que la conocieran oficialmente—. Es dulce. —Y ella esperaba en secreto que la bebé heredara la pasión de su padre por la música.

—Es dulce. Y bonito. —Él besó la parte superior de la cabeza de la bebé—. Y suave. —Miró a Bella y sonrió—. Melody. Mel —acordó—. Melody Charlie.

Este era su comienzo. Eran una familia. Una no tradicional, pero no menos comprometidos con lo que era importante. Ambos amaban a su hija desde el momento que pusieron sus ojos sobre ella. Estaban comprometidos en querer lo que era mejor para ella y para ellos.

Considerándolo todo, Bella no podría haber pedido un mejor resultado para su hermoso desastre.


¡Hola!

¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?

Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Kriss21, Luisa huiniguir, BereB, Lady Grigori, Tata XOXO, bealnum, Lizdayanna, somas, Adriu, tulgarita, Vianey Cullen, jl, kaja0507, Smedina, rjnavajas y los anónimos.

¡Hasta el próximo capítulo!