BECAUSE I'M A TOY
by: bxbohuist
dc: Corazón de Melón es propiedad de ChiNoMiko y Beemoov.
Las clases acabaron sin ningún incidente más. Melody estaba recogiendo sus cosas con toda la lentitud posible, como si quisiera retrasar lo inevitable; a su lado, Alexy la miraba impaciente.
—¿Has acabado ya? —preguntó por cuarta vez y, esta vez, Melody asintió levantándose con tranquilidad de su silla, como quien sabe que está condenado a la horca y le da igual, pues Melody se sentía igual. Una de las cosas que aprendió de Alexy, era que, aunque por fuera parecía un pastelito indefenso, si tenía ganas de liarla, lo iba a hacer. Y ahora ella su víctima. Así que sí, había aceptado su destino, muy a su pesar.
—¿Qué me vas a hacer? ¿Tengo que tener miedo? —dijo juguetonamente poniéndose la mochila.
—Eso lo sabrás cuando lleguemos —el peliazul le guiñó mientras salían del aula.
A medida que avanzaban por el pasillo, los dos se despedían del resto de sus compañeros, Alexy más efusivamente que Melody, claro. Por una parte, ella tenía claro que, al menos en su caso, eran meras formalidades, al final del día ella era la delegada de su clase y, hasta hace poco, la ayudante de Nathaniel, así que suponía que era normal que la mayoría la conociera o al menos les sonase su nombre, -especialmente teniendo en cuenta lo mucho que resonó el nombre de Nathaniel gracias a Lynn y a su padre, dejando de lado el hecho de que era el hermano de la abeja reina del instituto, Ámber. Y también sabía que con Alexy era todo lo contrario, él tenía una facilidad innata para hablar con la gente y hacer amigos (aunque, por lo que sabía, su círculo era bastante reducido, pero seguro que más grande que el suyo), así que tampoco le extrañaba que él fuera bastante conocido por los pasillos del instituto.
—¿Puedo saber ya a dónde vamos? —insistió una vez llegaron a la parada de autobuses, pero Alexy la ignoró deliberadamente, provocando que sus nervios incrementaran un poco, porque, vale, Melody confiaba en Alexy y sabía que no le iba a hacer nada malo, pero ir a ciegas a un sitio la ponía… ansiosa. Melody se cruzó de brazos, enfurruñada, y se sentó en el banco de la parada al lado de una señora mayor. Alexy se quedó de pie al lado de ella con las mochilas de los dos en los hombros.
Después de un rato los dos ya estaban montados en el autobús, esta vez era el turno de Melody de ignorar a Alexy, que no paraba de darle toquecitos en el brazo para que le hiciera caso igual que un cachorro a su dueño.
—Mel, ¿estás enfadada?
—Mel, no te enfades conmigo va.
—Meeel.
Melody quería reírse, porque en realidad no estaba enojada, pero no le gustaban mucho las sorpresas y quería molestar un poco a Alexy, todo sea dicho. Cuando Alexy le dio el décimo toquecito, ella se giró hacia él seria, pero conteniendo la risa.
—¿Qué quieres, Alexy? —hasta ella se había sorprendido de lo buena actriz que era. Vamos, es que hasta ella había sentido escalofríos al escuchar el tono tan serio con el que había hablado.
—Mel, ¿estás enfadada conmigo? ¡Que no vamos a hacer nada raro, te lo juro! —Alexy puso su mejor voz de pena y sus mejores ojos de borrego degollado y Melody casi se rinde, pero recordó su papel y se cruzó de brazos. Estaba segura de que si podía disimular a la perfección era gracias a Nathaniel, ¿cuántas veces no ha tenido que disimular que estaba bien cuando lo veía pululando alrededor de Lynn? Y ahora, ¿cuántas veces no ha tenido que esconder las ganas de partirle la cara y luego curársela a besos cuando lo veía o cuando discutían?
—¿Qué quieres, Alexy? —repitió, esta vez cubriéndose disimuladamente sus labios que empezaban a dibujar una sonrisa.
—Mel, ¿es que ya no me quieres? —vale, había llegado a su límite. Dejó de lado su faceta de actriz y rodeó el cuello de Alexy con sus brazos.
—¡Ay! ¡Cómo no te voy a querer! —chilló en su oído. Alexy la miró con un puchero mientras se cubría la oreja— Ni siquiera puedo enfadarme contigo de broma, jo.
—Eso es porque soy irresistible —le guiñó un ojo mientras respondía a su abrazo, rodeando su cintura con sus brazos. Se quedaron así unos pocos segundos, ignorando que eran el centro de atención para la mayoría de los pasajeros. Ignorando que estaban en una postura un poco incómoda: sus cuerpos enfrentándose en unos asientos un poco pequeños y estrechos y sus piernas un poco enredadas.
Alexy empezó a acariciar la espalda de Melody mientras ella escondió su cara en su hombro. Cualquiera que los viese pensaría que eran pareja, y a Melody le resultaba un poco extraño tener ese nivel de intimidad con alguien que no fuera ni Vio ni Iris. Pero el cuerpo de Alexy era muy cálido, le gustaba la sensación que le daba cuando lo abrazaba, era como si estuviera con su hermano mayor o algo por el estilo; no se sentía incómodo, se sentía bien. Bastante bien. Y eso era algo que ahora le hacía mucha falta.
La voz del peliazul la sacó de sus pensamientos
—Supongo que ahora es buen momento para decirte que vamos a encontrarnos con Iris y Violeta.
Melody se separó como un resorte, aunque no fue mucha la distancia porque Alexy seguía con sus manos en su cintura, además no era como si la distancia entre los asientos fuera enorme.
—¿Cómo dices que dijiste?
—Que vamos de compras con Iris y Violeta —repitió cautelosamente. Melody alejó sus manos de los hombros de Alexy y se acomodó en el asiento. Se llevó la mano a la boca, pensativa. Iris y Violeta eran sus mejores amigas y eso no era secreto de nadie, como tampoco lo era que Alexy se llevaba bien con ellas (todavía era un misterio por qué ellos dos no eran amigos hasta hace poco a pesar de tener amigos en común).
En realidad, todo se podría quedar en algo tan sencillo como que Alexy quería llevarla al centro comercial para que se distrajera un poco (algo que le hacía mucha falta, no vamos a mentir), pero a Melody, siendo Melody, le gustaba sobre analizar todo. Pero a esto no le encontraba una razón "superlógica" (como ella llamaba a las soluciones a las que llegaba después de pensar en lo que había pensado), así que decidió quedarse con eso, que Alexy solo quería que ella se despejara un poco de todo lo que le estaba pasando. Además, el buen momento estaba asegurado si iban sus mejores amigas.
Melody estaba tan metida en sus pensamientos (casi que podían verse a pequeñas Melodies dentro de su cabeza en una reunión discutiendo cuál era la verdad tras todo esto) que no se dio cuenta de la mirada que le dirigía Alexy, un poco consternado.
Cuando se dieron cuenta, ya estaban en la plaza de la ciudad esperando a que la pelirroja y la morena llegasen. Melody ya se había quitado su cárdigan y lo guardó en su mochila, quedándose en su blusa de tirantes blanca con un pequeño adorno de encaje en la zona del pecho. Alexy, por su parte, se ató la chaqueta en la cadera.
No pasaron ni cerca de diez minutos cuando vieron a la pelirroja y a la pelivioleta acercarse. Ambas habían dejado sus mochilas en sus casas, así que iban más cómodas que ellos. Melody le lanzó una mirada a Alexy, pero este la volvió a ignorar y saludó a las dos chicas.
—¡Hola chicas!
—¡Hola! —contestó Iris apenas llegaron donde ellos.
—Hola, chicos —sonrió Violeta, un poco tímida.
—¿Habéis comido? Nosotros todavía no, porque a alguien —Melody miró de reojo a Alexy, quien miró a otro lado como si el tema no fuera con él— se le ocurrió traernos directos del instituto.
Iris y Violeta se rieron y asintieron. Los cuatro fueron a una pequeña cafetería que había por ahí cerca y que a Melody le sonaba de haber pasado un par de veces frente a ella. Encima de la puerta se podía leer Cosy Bear Café decorado con dos osos a los lados. Al lado de la puerta había una pequeña pizarra con el menú. Unas cuantas mesas con sombrilla era lo que finalizaban la fachada. Cuando entraron, a Melody le llegó el olor a granos de café y a pasteles recién salidos del horno, haciendo que le entrara hambre.
—Qué bien huele… —susurró Violeta e Iris asintió a su lado, salivando.
—Aquí los bocadillos son los mejores, ¡y los postres ya ni os digo! —exclamó Alexy acercándose a una de las mesas que estaba más apartada del resto. Las tres lo siguieron y se sentaron en los sillones que rodeaban una mesita de café. Melody se sentó junto a Violeta, dejando a Iris al lado de Alexy, quien estaba distraído buscando algo en la barra del café— ¡Hola, Hyun!
Las tres chicas miraron en dirección a la barra, encontrándose con un chico un par de años mayor y de rasgos asiáticos. El chico se giró hacia ellos y les devolvió el saludo, ondeando una mano.
—¡Hola! ¡En un momento voy para tomaros la orden! —contestó antes de meterse en lo que parecía ser la cocina.
Alexy fue el primero en coger la pequeña cartulina que decoraba el centro de la mesa, echándole un vistazo rápido para después pasárselo a Iris, quien se tardó un poco en decidirse y dárselo a Melody. Ella puso el menú entre Violeta y ella, para decidir juntas. Mientras ellas dos estaban cuchicheando sobre qué era lo que tenía mejor pinta, Hyun se acercó con un pequeño cuadernito y un bolígrafo.
—¿Habéis decidido ya, chicos? —Melody y Violeta se miraron apuradas. No, no sabían qué iban a pedir.
—¡Sí! Yo quiero un batido de frambuesa y unas crepes con mermelada y ella un helado de fresas con nata —dijo Alexy, señalándose a Iris y a sí mismo. La mirada de los tres cayó en la castaña y la ojigris quienes, nerviosas, tragaron saliva.
—U-Un té de vainilla y una tarta de zanahoria, por favor —pidió Melody. Hyun asintió y miró a Violeta, regalándole una pequeña sonrisa como si quisiera tranquilizarla.
—E-Eh… Un... Un batido de chocolate, por favor… —pero tuvo el efecto contrario porque Violeta se sonrojó un poco y se puso aún más nerviosa, ganándose tres miradas enternecidas y una curiosa.
—¡De acuerdo! En seguida os traigo todo —dijo Hyun cerrando el cuadernito.
—¡Muchas gracias! —soltaron los tres, Hyun asintió y volvió hacia la barra.
Mientras esperaban la comida, empezaron a picar un poco de los frutos secos que había traído antes Hyun y hablaban de todo un poco y Alexy y Melody llegaban a conocerse un poco más, además de que se puso un poco al día con Vio e Iris. Melody se enteró de que Alexy planeaba estudiar algo relacionado con diseño en París junto con Rosalya, algo que no le sorprendió del todo teniendo en cuenta el gran sentido de la moda que se cargaba el peliazul y que, en varias ocasiones, había causado envidia en muchas de las chicas (y varios chicos también) del instituto.
También supo que Violeta ya le tenía echado el ojo a varias escuelas de arte, aunque era bastante obvio que se iba a dedicar a eso; y que Iris todavía no lo tenía muy claro, pero lo que sí sabía era que quería ver mundo. Alexy, por otra parte, descubrió (más por parte de Iris que por la propia Melody) que la ojiazul estudiaba piano y ballet, aunque este último lo dejó hace un par de años.
—¿Y por qué lo dejaste si tanto te gustaba? —preguntó Alexy metiéndose un kiko en la boca y lamiéndose los dedos.
—Pues… porque… ¿me consumía mucho? —contestó no muy segura. Si bien para decidir cuál de sus dos aficiones era la que iba a mantener tuvo que darle muchas vueltas y pensarlo todo una y otra vez e incluso pasar semanas en verano haciendo listas de pros y contras, nunca llegó a explicárselo a alguien de manera clara. Además, nunca llegaron a preguntárselo.
—¿A qué te refieres? —inquirió Iris, mirándola con curiosidad.
—Sí, se te daba muy bien… —añadió Violeta. Melody suspiró y se acomodó mejor en el sillón. En eso, llegó Hyun con una bandeja y empezó a colocar la comida en el centro de la mesa.
—Espero que os guste, chicos.
—¡Gracias, Hyun!
Melody aprovechó que todos empezaban a coger sus postres y darles una probadita para ordenar un poco sus pensamientos. ¿Por qué había dejado el ballet exactamente? ¿Por qué el ballet y no el piano? ¿Por qué no las dos cosas? En su mente estaba todo muy claro, el problema era ordenar las palabras y poder decirlo.
—¿Entonces, Mel? —Iris la sacó de sus cavilaciones, dejando el vaso con el helado en la mesita de café— Ahora que lo pienso, nunca nos dijiste por qué lo habías dejado.
—A-Ah… —titubeó. Se llevó una mano a la boca y empezó a pellizcarse el labio, todavía un poco nerviosa— Creo que me consumía mucho, en plan… Sí, me gustaba mucho y todo eso, pero a veces no era suficiente —se lamió el labio inferior e hizo una pausa para dar un sorbo a su té, embriagándose con el sabor tan dulce— Era como si por mucho que me esforzase, no sirviese para nada —dio un suspiro y se acomodó un mechón— Además, de por sí tenía que pasar muchas horas en la academia y eso al final era un poco incompatible con el instituto, ya sabéis.
—Ya veo… —murmuró Iris, jugando con la cucharita en el helado.
—¿Por eso te decidiste por el piano? —preguntó Alexy, a lo que Melody respondió sonriente.
—Sí, el piano es más sencillo para mí —cortó un trozo de la tartita— en el sentido de que se siente más natural y, no sé, me siento más suelta cuando lo toco —hizo otra pausa para masticar el pedacito y se encogió de hombros— como más libre, ¿sabéis? Con el ballet no me pasaba eso, además de ser algo que necesita mucha disciplina, me sentía un poco ahogada.
—¡Bueno, lo que importa es que has elegido algo que te ha hecho feliz! —sonrió Iris, Violeta apoyó su cabeza en el brazo de Melody y le sonrió. La castaña solo pudo devolverles la sonrisa. Pero Alexy tuvo que volver a hablar.
—¿Con Nathaniel te ha pasado lo mismo? —Melody casi se atraganta con su propia saliva y Violeta tuvo que darle golpecitos en la espalda hasta que se recuperó.
—¿Con Nathaniel? —Iris miró confundida a Melody, provocándole una punzada de culpabilidad que se incrementó con la mirada preocupada de Violeta— ¿Qué ha pasado con Nathaniel, Mel? Si hasta hace poco estabais perfectamente.
—Es una larga historia…
—Tenemos tiempo, además, quiero… —Alexy se señaló a sí mismo y a las otras dos chicas— queremos ayudarte, Mel, por favor.
Violeta e Iris asintieron, todavía un poco perdidas.
—Dijiste que no me ibas a presionar —recriminó Melody, fijando sus ojos en Alexy. Todavía no sabía si se sentía preparada para hablar del tema, aunque sabía que no tenía sentido retrasarlo más si al final iba a acabar contándoselo.
—Y no quiero presionarte, Mel —Alexy se mostraba preocupado, y ella se sintió culpable otra vez—, pero también creo que es mejor que te desahogues y que dejes de guardarte todo.
—¿Pero qué ha pasado…? —la vocecilla de Violeta hizo suspirar a Melody. En el fondo, sabía que Alexy tenía razón, pero estaba más acostumbrada a callarse todo y hacer ella el papel de quien escucha y aconseja, nunca al revés.
—Bueno… Supongo que tienes razón —Melody empezó a jugar con sus pulseras, todavía sin saber muy bien por dónde empezar.
Después de unos segundos en el que ya había organizado su mente, tomó aire y empezó a hablar. Les contó como Nathaniel y ella estaban bien en el despacho hasta que Lynn empezó a pasar cada vez más tiempo con ellos y ella se fue dando cuenta de que Nathaniel miraba a Lynn con un brillo especial. Les contó como ella tuvo que hacer de tripas corazón y aguantar que los dos coqueteasen deliberadamente en sus narices, porque los dos eran tan ciegos que ni Lynn se había dado cuenta de que le gustaba a Nathaniel y este seguro que seguía creyendo que ya no le gustaba a Melody. Les contó como, cuando Kentin regresó y empezó a salir con Lynn no mucho después (cuando hablaba de esto pudo notar un reflejo de dolor en los ojos de Alexy, pero decidió pasarlo por alto y preguntarle después), Nathaniel empezó a cambiar.
Les contó lo que pasó en el despacho hace un par de meses y como Nathaniel actuaba como si no hubiera pasado nada después hasta que volvían a quedarse solos; como ella había decidido engañarse a sí misma a pesar de ver todas las señales; les contó también cuando Castiel los pilló y empezó a picarla cada vez que la veía. Y, por último, les contó lo que pasó en el despacho hace un par de semanas y su último encuentro con Nathaniel hoy por la mañana. Les confesó también que estaba cansada, cansada de todo, porque a pesar de todo eso seguía perdidamente enamorada de Nathaniel y parecía que no iba a cambiar.
Cuando terminó se dio cuenta de que sus mejillas estaban un poco empapadas y que sus manos temblaban entre las de Violeta, que a pesar de ser mucho más pequeñas que las suyas se sentían muy reconfortantes. La miró, también lloraba con ella, como si el dolor de Melody fuera el suyo. Miró a Iris, que también lloraba, aunque se mostraba más furiosa que la propia Melody. Por último, miró a Alexy, que tenía los ojos llorosos y las manos apretadas en los brazos del sillón.
Alexy tenía razón, ahora sentía un peso menos y también daba gracias de que a esa hora no había tanta gente en el café, había una pareja en la otra punta y el resto estaba en la terraza disfrutando del clima, porque además de que era algo muy personal, lograron montar un panorama. Ella se secó las lágrimas y soltó aire.
—E-En general, eso es lo que ha pasado —finalizó. Iris y Alexy no sabían qué decir, por sus cabezas pasaban cada vez más insultos hacia el delegado principal, aquel chico que era todo lo contrario a lo que quería aparentar. Violeta, por otro lado, fue la primera en hablar después de unos segundos.
—¿P-Por qué te lo callaste, Mel? Tuvo que haber sido muy difícil… —sollozó apretándole la mano— L-Lo siento por no haberme dado cuenta y haberte dejado sola en todo esto…
A Melody se le rompió el corazón de ver a Violeta así, así que volvió a llorar casi sin darse cuenta.
—N-No, soy yo la que lo siente —la abrazó sollozando—. N-No llores…
Mientras ellas dos seguían llorando y disculpándose, la rabia de Alexy e Iris iba en aumento.
—¡Qué cerdo es ese tío! —gritó Iris, llamando aun más la atención del personal y de la pareja de la otra punta. Violeta y Melody se sobresaltaron y la miraron con los ojos todavía llorosos.
—¡Le voy a cortar su aparato! —esta vez fue el turno de Alexy, y Melody solo pudo observarlos en silencio, hasta que soltó una risita estupefacta
— ¿De qué te ríes? Va muy en serio, joder. El tío va de perfecto y todo eso y luego mira, es que hay que ser cerdo, joder. Como lo pille… se va a enterar.
—L-Lo siento, es solo que… n-no sé.
Los cuatro se tomaron un descanso del tema y Alexy y Melody aprovecharon para terminarse sus postres mientras que Violeta e Iris pedían una botella de agua y un zumo. Comieron en silencio, sin hablar entre ellos para nada, lo único que llenaba sus cabezas ahora mismo era lo mismo: Nathaniel, aunque con matices diferentes. Cuando Alexy dio el último bocado a la crepe, retomaron la charla.
—¿Y qué vas a hacer ahora? Porque ya te digo que evitarlo toda tu vida no es la solución —apuntó Iris, recostada en el sillón, y se rio un poco al recibir la mirada sorprendida de Melody —No iremos a la misma clase, pero el Sweet Amoris no es tan grande, Mel, los rumores vuelan, en especial en forma de una chica pecosa con el cabello teñido de lila y los ojos azules, ya sabes.
Melody arrugó la nariz. Con todo esto se había olvidado hasta de Peggy, que no es que la chica le cayera especialmente mal, pero le resultaba demasiado molesto que fuera tan chismosa, quizá porque ella ya tenía suficiente con su vida como para siquiera pensar en la de los demás.
—Peggy no es tan mala… No seas así —defendió Alexy señalándola con el tenedorcito. Melody resopló y se recostó en el sillón, recibiendo una breve mirada de Iris, que se giró hacia Alexy.
—Peggy es muy simpática, pero no es mentira que las noticias corren gracias a ella —aclaró Violeta, recibiendo un asentimiento por parte de Iris.
—Peggy es simpática hasta que empieza a acosarte para obtener información —replicó Melody fastidiada. Todavía recordaba como la persiguió por el instituto cuando pasó lo del padre de Nathaniel hasta que le acabó gritando que ella no sabía nada. Después, su desplante acabó en el periódico del instituto.
—¡Pero ese es su trabajo! —refutó Alexy y Melody rodó los ojos.
—Como sea… —interrumpió Iris—, lo que quería decir era que huir de Nathaniel no es la solución, tendrás que enfrentarlo en algún momento.
—Sí… además, cuanto más temprano lo hagas, menos tendrás que lidiar con él —añadió Violeta.
Melody continuó pellizcándose los labios, pensativa, pero todavía no sabía qué hacer ni como enfrentar a Nathaniel. Vale, ya le había plantado cara en dos ocasiones, sí, pero no habían hablado del tema en profundidad o, más bien, Melody no dejaba que el tema avanzara; al principio era porque estaba tan enfadada que no quería verlo y mucho menos escucharlo, porque sabía que le iba a soltar unas buenas bofetadas; pero ahora era distinto, no quería escucharlo porque no sabía si estaba preparada para saberlo todo. Una parte de ella decía que no, y quería retrasar ese momento todo lo que pudiera.
—No sé… todavía no estoy muy preparada, creo —contestó Melody, exasperando a los otros tres, que intercambiaron miradas entre ellos, como si se estuvieran comunicando telepáticamente.
—Entonces, tendrás que jugar con inteligencia —dijo Alexy, Melody lo miró confusa y continuó: —. Ya sabes, actuar como que ya no te afecta, como si no fuera importante.
—En vez de huir de él, actúa indiferente, como si fuera otro compañero más —añadió Iris.
—¿Pero eso no es lo que estaba haciendo? —dijo Melody, completamente perdida —Además, ¿no es eso todo lo contrario a lo que me habéis dicho que tengo que hacer?
—Mel… tú estabas escapando de Nathaniel —Violeta le sobó el brazo en muestra de apoyo.
—¡Exacto! Tienes que demostrar que lo has superado, aunque sea mentira, pero que él se lo crea —Alexy se relamió los labios antes de seguir—. Que él vea que tienes una vida aparte de él. Que eres más fuerte que él. Y ya hablaréis cuando sea el momento, supongo. Al final, es algo que va a acabar pasando.
—Creo que te voy pillando… —Melody se acomodó un mechón de pelo con la mirada fija en la tacita vacía de té.
—¡Y nosotros te vamos a ayudar! —exclamó Iris— Vio y yo lo tenemos más difícil porque no vamos a la misma clase que vosotros, pero Alexy también puede servir.
—¡Oye!
—Además —Iris ignoró la queja del peliazul, que se cruzó de brazos enfurruñado—, quien sabe, lo mismo también te sirve para empezar a superar a Nath.
—Supongo que tienes razón.
Violeta, que se había quedado callada como si estuviera recordando algo, se giró hacia Melody, llamando su atención y la de los otros dos.
—Melody, ¿pero entonces por qué te peleaste con Castiel en el pasillo? —Melody casi bufa en cuando sonó el nombre del pelirrojo, pero se contuvo y solo se sobó el puente de la nariz. Ya no tenía sentido esconder nada.
—Digamos que me saca de mis casillas.
—¿Pero entonces por qué fuiste detrás de Castiel el otro día? —esta vez fue Alexy, quien miraba a Melody entre curioso y preocupado.
—El día que… terminé con Nathaniel, creo que él intentó ayudarme, pero, en vez de agradecerle, lo traté mal, así que quería disculparme —Melody suspiró—, y cuando fui a hablar con él, digamos que los dos dijimos cosas que nos molestaron.
—Así que era eso… bueno ahora eso no es importante, sino el asunto con Nathaniel.
—Sí…
Después de desahogarse un poco más, los chicos pagaron la cuenta y se despidieron de Hyun. Aprovechando que todavía no era tarde, fueron a dar una vuelta por las tiendas de la plaza. Melody, por primera vez en mucho tiempo, comenzaba a sentirse más libre, más ligera, como si el peso que había en sus hombros se aligerara un poco, porque sabía que ya no estaba sola. A lo mejor no tenía un séquito de defensores como podía ser en el caso de Nathaniel (aunque solo le constase Lynn), pero le bastaba saber que al menos había alguien que estaba dispuesta a escucharla.
A los cuatro les daba igual que las personas los mirasen raro por reírse cuando claramente su cara demostraba que habían estado llorando. ¿Qué más daba? Lo estaban pasando bien y aquello los había unido un poco más, ¿así que qué importaban algunas miradas curiosas y un par de cuchicheos? Eran jóvenes, tenían toda la vida por delante como para preocuparse de reprimir sus sentimientos, o al menos eso es de lo que se dio cuenta Melody. Se había dado cuenta de que no hacía falta que luchara sola, porque iba a tener al lado a tres personas maravillosas que iban a sumarse a su lucha, al igual que ella estaba dispuesta a sumarse a las suyas. Porque la herida ya no duele tanto si tienes a alguien que te eche un poco de agua oxigenada y te dé palabras de aliento, que te digan que todo iba a estar bien.
Y la herida de Melody había empezado a cicatrizar, muy poquito a poquito, pero por algo se empezaba.
