Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Bad Timing
Autora: LyricalKris
Traductora: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 15
—Oh, demonios. Oh, joder. Edward. Edward. Agghhh.
Bella apretó su cabeza contra la endeble mesa de madera, sosteniéndose como si su vida dependiera de eso mientras Edward embestía dentro de ella. Tenía una mano estirada en frente de ella, agarrándose del borde de la mesa. La otra estaba atrapada detrás de ella, los dedos de Edward sosteniéndola con fuerza. Su otra mano estaba en el hombro de ella, enredada en su cabello, en todas partes mientras embestía, embestía, embestía dentro de ella, golpeando ese punto dulce dentro de Bella que la hacía gritar mientras sus paredes se apretaban alrededor de su gruesa longitud.
Dijo su nombre con voz ronca mientras se sacudía sobre ella, soltando un gemido estrangulado y colapsando encima suyo, su pecho caliente y resbaladizo sobre su espalda.
Bella parpadeó, volviendo en sí misma lentamente. Mordió el interior de su mejilla para evitar reírse de lo extraña que era su vida. Tenía cuarenta años y estaba siendo cogida sobre una mesa desvencijada que la sorprendía que pudiera sostenerla, en un apartamento en mal estado, por un veinteañero. Podría haber sido la universidad otra vez.
Ella se removió, necesitando pararse y estirarse. Él salió de ella mientras se levantaba. Ella se giró y se encontró envuelta en sus brazos. Él tomó su rostro entre sus manos, besándola aunque ambos todavía estaban sin aliento.
Unos minutos después, vestidos de nuevo con ropas arrugadas, se pararon en la puerta, todavía abrazados. Se besaron, lento y lánguido, presionando las lenguas, inclinando las barbillas, chocando las narices. Sus manos vagaron por su espalda, disfrutando de la sensación de él. Su pulgar trazó deliciosos círculos detrás de su oreja. Amaba sus manos y todas las formas en que sabía usarlas. Dedos talentosos, este, como le había vuelto a demostrar esa noche.
Con un suspiro, terminó el beso y dio un paso atrás. Ella tomó su rostro entre sus palmas y solo lo miró. Sus ojos estaban cargados de ternura y adorablemente somnolientos. Ella se rio entre dientes.
—Te mantuve despierto más allá de tu hora de dormir.
—Es apenas la una.
—Son casi las dos. —Bella alisó su cabello hacia atrás—. Y tienes que levantarte en unas horas, ¿no?
Su sonrisa se volvió pícara y se inclinó para mordisquearle la oreja.
—Dame unos minutos más, y puedo levantarme ahora.
Ella se rio, agachando la cabeza para atrapar sus labios. El hombre la embobaba; ella no podía negar eso.
—Tranquilízate, calenturiento. —Ella lo besó dulcemente—. ¿Vas a estar bien? De verdad. No debería haberte mantenido despierto cuando vas a estar de excursión en unas pocas horas.
—Estoy bien. Joven y vigoroso. —Movió las cejas.
Ella puso los ojos en blanco.
—Bien. —Ella suspiró, tratando de recordar las cosas que había que decir antes de que él se fuera—. Necesito que me hagas un favor.
—¿Sí?
Ella asintió con la cabeza y levantó los ojos para encontrarse con los de él.
—Mientras estás ahí arriba, necesito que pienses en lo que quieres.
Sus manos se apretaron en su cintura y se inclinó de nuevo.
—Ya te lo dije. Te quiero a ti.
Ella extendió su mano sobre su rostro, empujándolo suavemente hacia atrás.
—En serio, Edward. —Ella trazó su labio con su dedo—. Piensa en todo lo que quieras conmigo y sin mí. Todo lo que quieres de la vida. Hay algunas realidades de las que tendremos que hablar cuando regreses. Es una buena idea que el amor es todo lo que necesitas, pero no es la verdad. —Ella sonrió—. Estamos en diferentes lugares de nuestras vidas, y las cosas que queremos pueden llevarnos en diferentes direcciones, sin importar como nos sintamos.
Él tomó su mano y la llevó a sus labios, presionando un largo beso allí.
—¿Pero me amas?
Ella sonrió.
—Realmente lo hago. Pero…
Él la besó.
—Lo sé. Te escuché. Lo pensaré. Lo prometo.
~0~
—Bella. Tierra a Bella. —Siobahn se carcajeó—. Uh huh. ¿Sabes qué tiene de malo esa piel suave y sedosa tuya? Cuenta tantas historias. —Su sonrisa se volvió lasciva—. Ese lindo, lindo chico que le robaste a Maggie la otra noche tenía un poco de barba, ¿no? —Tocó un punto en el cuello de Bella donde la barba de Edward de hecho había irritado su piel.
—Ella no lo robó —dijo Maggie, bajando la voz mientras se sentaba en el escritorio de Bella—. Ese hombre tuvo sus ojos en ella desde el momento en que la vio.
A pesar de sí misma, Bella se sonrojó de un rosa cálido, incapaz de mantener la sonrisa fuera de sus labios.
—¿Y todavía está sucediendo? —preguntó Siobahn, sonando alegre—. Detalles, mujer. Al menos déjanos vivir indirectamente a través de ti.
Bella miró a las dos mujeres, ambas sonriendo con genuina calidez. Luchó consigo misma, tratando de decidir si valía la pena bajar la guardia. Pero ellas no habían sido más que amables con ella, y habían demostrado que eran verdaderas amigas.
—No estaría demasiado celosa. No es que tenga tanto flirteo como historia.
—¿Has ligado con él antes? —dijo Maggie.
—Ah. Sí. Una vez antes. —Dejó que su mirada pasara rápidamente entre las dos—. Es el padre de Melody.
Ambas la miraron boquiabiertas. Maggie se atragantó con una carcajada y Siobhan golpeó el escritorio de Bella con el puño.
—Damas. Vamos a almorzar.
~0~
Durante el almuerzo, Bella les contó a Maggie y Siobhan la desgarradora historia de cómo llegó a ser residente de Port Angeles, Washington, en posesión de una hermosa niña y un joven y sexi papi.
—Si me hubieras dicho que él estaba tomado, nunca habría actuado de la forma en que lo hice —dijo Siobhan, con un tono calmado y burlón—. Pensé que estabas soltera.
—Estoy soltera. Y no está tomado. —Bella arrugó la nariz—. O no lo estaba. No lo sé. —Ella puso los ojos en blanco hacia el techo—. Es complicado.
—¿Qué es tan complicado? —preguntó Maggie—. Tienen una bebé juntos, por el amor de Dios. Si se llevan bien, me parece bastante simple.
Fue Siobhan quien se burló.
—Mira, el problema contigo, Mags, es que no estás felizmente soltera. —Ella suspiró, su tono era nostálgico—. Mi divorcio fue lo mejor que me pasó. La libertad. No te das cuenta de cuánto de ti se pierde en una relación. Cuánto te comprometes. Y no me malinterpretes. El compromiso es una gran cosa cuando se trata de las relaciones. —Ella sonrió—. Por supuesto, cuál de ustedes se compromete más, pierde más es otra historia, pero teóricamente hablando, tú y tu pareja deberían formar un buen equipo. Igual pérdida, igual ganancia. Eso es algo hermoso.
»Me casé joven. Nunca llegué a descubrir quién era yo solo siendo yo. Siempre fui parte de una unidad. Él y yo. Luego, él, yo y los niños. Nuestra Bella aquí siempre ha sido solo ella. Bueno. Ella y la hermosa bebé Melody desde hace un tiempo, pero los niños son diferentes a las parejas. —Siobhan miró a Bella—. Lo entiendo. Ni siquiera puedo imaginar lo que haría falta para que quisiera estar en una relación de nuevo. ¿La idea de dejar que alguien más tenga algo que decir en mi vida? No es algo que me guste.
—Eso es parte de esto —admitió Bella—. Me encanta ser soltera, y esto... todo esto es tan... —Agitó la mano con impotencia—. Quiero decir, cuando pasó lo de Mel, éramos simplemente extraños. Extraños guapos que se conocieron por unos minutos antes de que crearan un ser humano completamente nuevo. Y no me arrepiento de eso, pero fue destructivo, ¿sabes? Fue destructivo para los dos, y yo no estaba enamorada de él entonces. Dios, es tan joven. Apenas veinte cuando nació Mel.
»Pero estos últimos tres años, creció de este chico tratando de averiguar qué es lo correcto a un hombre. Un buen hombre, y… —Se cubrió la cara con las manos—. Nunca antes me había sentido así. Nunca antes un hombre me había distraído tanto.
—¿Y eso es algo malo? —preguntó Maggie.
—Quiero decir... —Bella buscó las palabras—. No es solamente una cuestión de mí. Todo esto donde lo siento en mi piel, y no importa lo que esté haciendo, mis pensamientos van hacia él. Su sonrisa. Algo que dijo. —Ella sacudió la cabeza.
—Como estar de vuelta en la escuela secundaria —reflexionó Siobhan.
—Exactamente. Y es un subidón increíble, pero al mismo tiempo, no me gusta. No me gusta sentirme así, tocando el cielo con las manos y fuera de control y toda bleh. —Sacó la lengua—. Como si no quisiera ser una adulta. No quiero pensar en cosas como el hecho de que podríamos ser básicamente diferentes. Encontrar satisfacción en mi trabajo siempre ha sido lo más importante. Lo quería más de lo que quería niños, y definitivamente más de lo que nunca quise un hombre. Pero Edward, creo que es más un hombre de familia. Trabaja duro y ha encontrado algo que quiere hacer con su vida, pero no es lo más importante. Creo que la familia lo es. —Ella frunció el ceño—. No quiero tener más hijos. Me pregunto si él ha pensado en eso, pero al mismo tiempo, no quiero sacar el tema porque lo quiero a él. Lo hago.
—¿Tiene que ser tan complicado? Si eres feliz, ¿por qué cuestionarlo? —preguntó Maggie encogiéndose de hombros.
—El problema es qué sucede cuando no estás feliz —dijo Siobhan—. Cuando el hormigueo desaparece y recuerdas que un año es mucho tiempo y que para siempre es una eternidad. —Ella se rio entre dientes, divertida de sí misma.
A Maggie le dijo:
»Así es como sucede. Bella y el papi de la bebé están felices y embobados y muy enamorados. Y cuando estás feliz y embobada y muy enamorada, mucha mierda no suena como una gran cosa. Así que no pueden tener más hijos. ¿Y qué? Son felices.
»Pero pasan unos años, y el papi de la bebé comienza a ver a otros papás con niños dando vueltas encima de ellos. De repente se da cuenta de lo que significa haber renunciado a tener hijos cuando tenía veinte años.
Bella se pasó una mano por los ojos.
—Ugh. Sí. Exactamente. Las relaciones son complicadas. No están mal. Simplemente son complicadas.
—Y la vida ya es completamente retorcida por sí misma. Enredas tu vida con la de otra persona y estás destinado a preguntarte por qué estás preocupado en vano cuando descubres que no están en la misma página.
—Lo que podría llevar cinco, diez años —dijo Bella.
—Pero entonces has tenido cinco o diez años de felicidad. —Maggie agitó una mano, su tono y su sonrisa alegres.
—Claro. Es una cuestión de si vale la pena lo que pierdes. Niños para él, por ejemplo. Para mí... lo único que sé con certeza en este momento es que quiero cambiar de carrera. ¿A qué, quién sabe? Pero tengo cuarenta años. No quiero distraerme en este momento. —Inclinó la cabeza, tratando de ignorar la punzada de dolor. Su corazón y su alma querían cosas diferentes.
Ella se encogió de hombros.
»No estoy diciendo que no, y no soy insensible. Sé que podría valer la pena. Mi papá se enamoró de la viuda de su mejor amigo, y son geniales juntos. Buenos compañeros. Y quién sabe. Tal vez cambiar de carrera será fácil una vez que descubra lo que quiero hacer. Tal vez será algo tan simple como comprar un barco de pesca o algo así.
Eso rompió algo de la seriedad que había caído sobre ellas. Las otras dos rieron disimuladamente.
—Oh, sí. Eso suena como tú —dijo Maggie—. Volver a casa con tu hombre oliendo a pescado. Como te gusta.
—Está bien —dijo Siobahn—. Lo que tienes que hacer es hacer una lista de pros y contras. Empieza por lo positivo. —Ella ladeó la cabeza, sus ojos brillaban con picardía—. ¿Bueno en la cama?
Las mejillas de Bella se calentaron, y eso era todo lo que sus amigas necesitaban saber. Se rieron y Siobhan levantó un dedo.
—Sabes que va a ser bueno con Mel —dijo Maggie.
Bella suspiró. Nunca era más sexi que cuando estaba en modo papá, sin vergüenza y sin inhibiciones con su afecto por su pequeña.
—No es un vagabundo —dijo Siobhan.
—Sí, tiene la cabeza en su sitio.
Una vez más, la sonrisa de Siobhan se ensanchó.
—Y te diré una cosa, si te casas con él, nunca tendrás que preocuparte de cuál de ustedes morirá primero. Nunca estarás sola.
Bella se resistió y Maggie se atragantó con su bebida.
—Eres una idiota —dijo Bella, riendo.
Todavía se estaban riendo, bromeando entre ellas, un minuto después cuando el teléfono de Bella se iluminó sobre la mesa.
—Hablando del diablo. —Calidez y una emoción vertiginosa la recorrieron cuando vio el nombre y la imagen de Edward en la pantalla—. ¿Pueden ser buenas por un minuto para que pueda hablar con él? —Agarró el teléfono y señaló a Siobhan con el dedo—. Lo digo en serio. Por el amor de Dios, no lo asustes antes de que pueda descubrir lo que quiero.
Ambas mujeres pusieron expresiones angelicales, pero se rieron a carcajadas tan pronto como se miraron. Bella negó con la cabeza tristemente mientras giraba la cabeza para responder.
—Hola, tú. Pensé que no tendrías señal de celular hasta mañana —dijo Bella en el teléfono.
—Oh, Edward. Hola —dijo Siobhan en voz alta.
Bella agitó una mano frenéticamente hacia ella, dándose la vuelta en su silla e inclinando la cabeza hacia abajo.
—¿Puedes decir eso de nuevo?
—¿Habla Bella? —preguntó una voz que definitivamente no era Edward.
—Sí. ¿Quién habla?
—Soy Mike. Escucha. Hubo un accidente allá arriba en la montaña. Edward… Es malo. —Su voz estaba estresada y débil. El corazón de Bella dio un vuelco. El hombre al otro lado del teléfono hizo un ruido extraño y triste—. Es muy, muy malo.
Bella ya estaba de pie. Maldijo cuando la voz de Mike comenzó a entrecortarse.
—... montaña. Quiero decir... No pude llegar al... Hospital.
—¿Mike? ¿Hola? Mierda. —Bella salió, tratando de sostener su teléfono y buscar en su bolso las llaves—. ¿Mike?
—Solo date prisa.
¡Hola!
Gracias por seguir aquí a pesar de lo mucho que nos estamos demorando con esta traducción.🙈 ¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Bell Cullen Hall, Lady Grigori, Kriss21, Leah De Call, Car Cullen Stewart Pattinson, tulgarita, Diana, LadyRedScarlet, dayana ramirez, Tata XOXO, somas, bealnum, kaja0507, PknaPcosa, Lizdayanna, Elizabeth Marie Cullen, Smedina, rjnavajas, Adriu, Jade HSos, Cinti77, gmguevaraz, Karen CullenPattz, jupy, saraipineda44, Vianey Cullen, bbluelilas, BereB y los anónimos.
¡Hasta el próximo capítulo!
