Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Bad Timing
Autora: LyricalKris
Traductora: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 17
Casi tan pronto como Bella liberó a Melody de su asiento para el auto y la dejó en el suelo, la niña vio a su gigantesco tío.
—¡Melody! —Bella apenas la agarró por la capucha antes de que corriera por el estacionamiento.
—Quiero al tío Emmy. —Melody forcejeó, con sus brazos extendidos.
Emmett se acercó a ellas en varios pasos largos.
—No puedes estar corriendo hacia el tráfico, bebé —dijo, levantando a la pequeña en sus brazos. La abrazó con fuerza—. Creo que hemos tenido suficientes accidentes, ¿no crees?
Bella se acercó a su lado mientras él cambiaba a Melody y le abría un brazo. Ella se estremeció, fundiéndose en su breve pero fuerte abrazo. Luego, puso un poco de espacio entre ellos cuando una intimidante rubia se acercó a él.
—Esta es mi Rose —dijo Emmett, con una gran sonrisa mientras miraba a la rubia—. Rosalie, estas son Bella y mi Melody. —Le dio a la pequeña un gran beso en la mejilla.
Por primera vez desde la noche anterior, Melody se rio.
—¿Eres la mujer del tío Emmy?
Rosalie pareció derretirse, su expresión dura se suavizó mientras acariciaba el cabello de Melody.
—Él es mi hombre.
Melody extendió la mano para pasar sus dedos sobre los tatuajes que asomaban por debajo de la chaqueta de Rosalie, una enredadera a lo largo de su mano que terminaba en una decorada rosa en su dedo anular.
—Oooo —dijo con reverencia.
Bella le ofreció una mano.
—Escuché que tuviste un enfrentamiento con Esme. Hubiera pagado mucho dinero para ver eso.
Los labios de Rosalie se contrajeron en una comisura.
—Sí, bueno. Alguien tenía que decirles lo estúpidos que estaban siendo.
—Ooh. —Melody miró a Emmett—. Emmy, tu mujer dijo una mala palabra.
Emmett le dedicó una sonrisa.
—¿Qué puedo decir? A veces Rosie es una mala, mala chica.
Rosalie puso los ojos en blanco.
—Lo siento —le dijo a Melody con un asentimiento hacia Bella—. Me vuelven un poco loca. De este lo entiendo. —Hizo un gesto hacia Emmett—. Los hizo pasar un mal rato, y también es molesto. —Ella le sonrió—. ¿Pero Edward? Sé que nunca lo conocí antes de todo esto, pero parece que ha hecho todo lo posible para ser un buen hombre.
Melody frunció el ceño, obviamente perpleja por la conversación.
—Mi papi es un buen chico. —Su labio tembló. Ella estaba sensible a todo lo relacionado con su padre en ese momento.
Emmett la hizo rebotar en su cadera y Rosalie se apresuró a poner una mano en su espalda.
—Eso es absolutamente correcto. Por supuesto que lo es.
Para entonces, Charlie se había unido a la pequeña fiesta. Después de otra ronda de presentaciones, Emmett levantó a Melody sobre sus anchos hombros. El sonido de su risa fue un bálsamo para el corazón dolorido de Bella.
Charlaron durante unos minutos, decidiendo la logística de cómo iba a suceder esto. Los padres de Edward querían hablar con Bella y conocer a Melody. Bella no estaba dispuesta a dejar que esto último sucediera hasta que escuchara lo que tenían que decir. Ya habían hecho llorar a su hija. Demonios si iba a dejar que lo hicieran de nuevo.
Melody no estaba muy contenta con la perspectiva de ser separada de su madre y su tío. La persuadieron para que cooperara cuando Rosalie prometió mostrarle todos sus tatuajes. Siempre dispuesta a presionar su suerte, Melody negoció hasta que Rosalie además prometió dejarla probarse sus anillos. Cuando Rosalie dijo que podía ver los anillos solo si desayunaba, Melody accedió a ir a la cafetería del hospital con su nueva tía favorita y su abuelo.
—Solo se permiten dos personas a la vez en la UCI —explicó Emmett mientras caminaban en esa dirección—. Mis padres van a dejar que Mel y tú se sienten con Edward. Esa es una conclusión inevitable pase lo que pase, pero primero tienen algunas cosas que decir.
Bella se enfureció.
—¿Quieren un sermón? ¿Un interrogatorio?
—No. —Emmett se frotó la nuca, moviendo su piercing de mordedura de serpiente, uno de sus tics nerviosos—. Saben que te deben una explicación sobre los últimos cuatro años, Bell. Especialmente después de lo que mamá te hizo. —Él se burló—. Rosalie se aseguró de que ella entendiera exactamente lo que te había costado.
Él se encogió de hombros.
»No lo sé. Están confundidos en muchas cosas. Pero saben que su hijo podría morir con todo este resentimiento entre ellos. —Tragó saliva—. Y ellos saben que si él muere así, probablemente nunca les dejarás ver a Mel. Ellos saben todo eso.
—No va a morir —dijo Bella con los dientes apretados. Su corazón latía con demasiada fuerza.
—Lo sé. No. Creo... —Emmett hizo un ruido exasperado—. Lo siento. Sabes que no soy bueno con las palabras. No lo quise decir así.
Bella tomó un respiro para calmarse.
—Lo sé. Yo solo... no puedo imaginarlo ni siquiera en teoría. El mundo sin él. Es imposible. Tiene que despertar.
Emmett se detuvo y puso una mano en su hombro.
—Va a salir adelante. Lo está. Solo digo, esto no se trata de que mamá y papá quieran gritarte o algo así. No son malvados, ¿sabes? Nunca odiaron a Edward, ni a Melody ni a ti. Simplemente... las cosas se volvieron tan retorcidas.
—Sí, bueno, te advierto ahora que le voy a dar a este asunto de la cortesía exactamente una oportunidad. Si simplemente me miran mal, tendrán suerte si solo reciben gritos. —Flexionó los puños a los costados—. Hicieron llorar a mi bebé, Emmett. La hicieron gritar por su padre.
—Eso nunca fue lo que quisimos.
Bella se dio la vuelta, encontrándose cara a cara con Esme y Carlisle Cullen. Ella nunca había visto al padre de Edward en persona, pero el hecho de que compartieran rasgos, la forma de sus bocas y la de sus ojos, enfureció a Bella en ese momento. Al verlos, se olvidó de la cortesía.
—¿Esa no era su intención? Nunca quisieron que Edward fuera su padre. Esto es lo que siempre quisieron, ¿no? Alejarnos de él.
Los ojos de Esme pasaron del dolor a algo más duro.
—¿No es eso lo que dijiste que querías? ¿Que él se quedara con nosotros mientras tú te ibas con su hijo?
—Irme con su hijo —repitió Bella mordazmente—. Estaba embarazada. A cualquier lugar al que tuviera que ir, ella venía conmigo, pero nunca traté de mantenerla alejada de él. Quería que él tuviera lo que quisiera de su vida. Ya fuera que se quedara con ustedes o encontrara la manera de seguirme, nunca traté de mantenerlo alejado de su hija.
—¡Oigan! —Todos se giraron para ver a una enfermera de aspecto intimidante que se dirigía hacia ellos sin parecer muy complacida—. Esto es un hospital. Sea lo que sea, salgan afuera.
Carlisle dio un paso adelante, poniendo una mano en el brazo de su esposa.
—No, está bien. —Miró a Bella, sus ojos arrepentidos—. Empezamos con el pie izquierdo. ¿Podemos hablar? ¿Con calma?
Bella apretó la mandíbula. Tenía alrededor de mil cosas para nada calmadas que decirles a estas personas, pero tenía que recordarse a sí misma que llegar a Edward era su objetivo final. Ser expulsada del hospital no iba a ayudar en nada. Ella asintió hacia Carlisle, agradecida cuando Emmett se puso a su lado mientras caminaban por el pasillo.
Encontraron una sala de espera pequeña y vacía y ocuparon la esquina más discreta, sabiendo que era probable que se llenara en cualquier segundo.
—Es difícil saber por dónde empezar —dijo Carlisle—. Ha sido difícil entender la realidad de la situación de Edward por el poco contacto que hemos tenido con él en los últimos años.
El temperamento de Bella estalló de nuevo.
—Porque nunca han creído la verdad. Él se los dijo. Nunca trató de ocultárselos.
—Eso está claro ahora —dijo Esme—. Los periodistas nos localizaron. Salvó la vida de alguien. Él y sus amigos trabajan en el Parque Nacional.
—Si se hubieran molestado en hablar con él durante años, sabrían lo que estaba haciendo.
—Lo hemos intentado. Nunca cortamos lazos con él —dijo Carlisle.
—No sé cómo te han parecido los últimos años. Solo podemos explicar las cosas como sucedieron desde nuestra perspectiva, si sirve de algo. No como una excusa. Si tuviéramos que hacer todo de nuevo... —Sacudió la cabeza—. Nuestro hijo tenía diecinueve años cuando lo conociste. Sin siquiera un diploma de secundaria a su nombre. Cuando sacamos a Edward de la cárcel y pagamos por su defensa, hubo reglas y consecuencias a las que accedió. Pagaríamos para que fuera a la escuela cerca, y era bienvenido a vivir en casa siempre que siguiera adelante, recomponiendo su vida. Edward perdió nuestra confianza una vez, y esa era toda la oportunidad que íbamos a darle. Sabía que tenía que ganársela de nuevo.
—Un embarazo accidental no es cometer otro delito.
—No, pero huir de su único sistema de apoyo y de las herramientas que necesitaba para reconstruir su vida por el capricho de otra mujer...
—Yo no le pedí nada —dijo Bella con los dientes apretados.
Carlisle levantó una mano, su expresión nuevamente arrepentida.
—Me doy cuenta de eso. Pero no te conocemos. Edward realmente no te conocía en ese momento. No pensó que tratarías de engañarlo, pero todo lo que teníamos era su palabra.
—Y eso no fue lo suficientemente bueno. —Bella flexionó los puños, irritada—. Sé lo que querían para él. No los culpo por querer que él se quedara donde estaba, que recompusiera su vida donde pudieran ayudarlo más fácilmente, pero tratar de estar donde estaba su hija no es lo mismo que huir con una mujer cualquiera.
Esme suspiró.
—No, y desearía que hubiéramos creído que era solo eso. Cuando se escapó con esa otra mujer, él también tenía buenas intenciones. Ella lo convirtió en un criminal. Lo metió en las drogas. Y luego, cuando vino a contarnos sobre ti, estaba aterrado. Errático. ¿Qué se suponía que pensáramos? —Ofreció una sonrisa triste—. Tu hija es muy pequeña. No puede ser nada más que inocente. Espero que nunca tengas que ver el día en que llegues a la misma conclusión que nosotros. —Ella tomó una respiración temblorosa—. Que casi cada palabra que salía de la boca de tu hijo era una mentira o una manipulación. Que cada vez que le creíste, lo habilitaste, permitiste que su enfermedad se abriera camino en él.
—Pero ese era yo —dijo Emmett, su voz baja—. Edward nunca fue un adicto.
—¿Por qué no podía ser Edward? ¿Realmente nos habría dicho si estuviera consumiendo las drogas que lo acusaron de tener? —preguntó Carlisle—. Los problemas de Edward eran suyos. No tenía nada que ver contigo, Emmett. No teníamos el lujo de la ingenuidad, y sabíamos con certeza que Edward ya estaba metido en algunas cosas bastante malas. ¿Cómo podíamos saber el tipo de personas con las que todavía mantenía contacto incluso si no las estaba haciendo él mismo?
—Pero no pudieron pensar que inventó a Melody para manipularlos —dijo Bella—. Me conociste. —Las palabras salieron amargamente, y Esme tuvo la decencia de parecer avergonzada—. Fue un completo accidente. Un accidente inocente de ambas partes. Y sé que les envió fotos cuando nació.
Esme y Carlisle intercambiaron una mirada triste.
—Lo sé, después de todo, probablemente no creerás esto, pero tener una nieta que no podíamos conocer ha sido una angustia constante —dijo Esme—. Fue decisión de Edward mantenernos alejados cuando no le dimos el dinero que quería. Antes de que lo pidiera, hablamos de ella. Siempre estuvimos dispuestos a ser sus abuelos. Conocerla y ser parte de la vida de Edward, por supuesto. Pero cuando no lo sacamos de los problemas financieros que decía tener, colgó e ignoró nuestras llamadas después de eso.
—Los manipuladores no dudan en utilizar a sus hijos como ventaja —dijo Carlisle—. Por supuesto que la amaríamos. Amamos a nuestros hijos. Eso es lo que hace que decirles no sea tan imposible. Cuando Edward nos llamó la última vez, sonó exactamente como nuestros peores miedos. Él solo estaba tratando de cuidar de su hija, dijo.
—Eso era cierto —respondió Bella, frustrada.
—Pero de nuevo, ¿cómo podríamos saber eso? Después de todo lo que pasamos con Emmett y luego con Edward, éramos cautelosos. Puedes decir que fuimos demasiado cautelosos. En retrospectiva, estaría de acuerdo contigo, pero vivimos con Edward una realidad muy diferente a la tuya. Vamos a grupos de apoyo para familiares de adictos y criminales. Esto sucede mucho. Llegaríamos a conocer y amar a Melody, y él tiene la capacidad de apartarla de un tirón, no dejarnos verla, si no le damos lo que quiere. Decidimos no emprender ese camino.
—Edward nunca haría algo así.
—Eso es lo que pensábamos de Emmett, y casi tuvimos que perderlo para cambiar de opinión. —Esme suspiró y se llevó la palma de la mano a la frente—. Todo esto está muy enredado. Mira, es fácil decir que habríamos tomado decisiones diferentes si supiéramos lo que sabemos ahora. Si todos hubiéramos estado más calmados, Edward y nosotros dos, las cosas hubieran sido diferentes. Pero él estaba en pánico e inseguro de todo, hablando en términos de cosas que tenía que hacer, no cosas que quería. Estaba desorientado, y estábamos desesperados por tenerlo con nosotros, donde sabíamos que podíamos ayudarlo a resolver todo.
Bella recordaba bien al chico de ojos como platos que Edward había sido. ¿No era eso lo que le decía una y otra vez? ¿No elegir renunciar a su vida por un sentimiento de responsabilidad?
Había sido una apuesta para todos: Bella confiando en Edward, y Edward tomando la decisión de destruir la vida que sus padres le estaban ayudando a construir a favor de empezar desde cero para estar ahí para su hija. No había garantías. Si Bella hubiera sido una persona diferente, podría haber hecho de su vida una pesadilla, haciéndole difícil ver a su hija o llevándolo a la corte por cada centavo de manutención infantil que pidiera, incluso mientras él luchaba por llevarse comida a la boca.
—Fue difícil saber cómo regresar después de todos estos años —dijo Carlisle, retomando la historia—. Sabíamos por Emmett que Edward estaba vivo y supuestamente le iba bien. Intentamos llamar durante un año después de esa última vez, y nunca respondió.
El corazón de Bella dolió. Edward había estado enojado y herido.
Esme tomó una respiración temblorosa.
—Ayer, excluimos a todos hasta que pudiéramos averiguar qué estaba pasando. Yo... no sé si puedo decir que lo siento. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. Después de años de silencio... esa chica que llamó. No tenía mucho sentido. —Ella puso los ojos en blanco hacia el techo, sacudiendo la cabeza—. Lo cual, ahora que lo pienso, es comprensible. Edward es un desastre, y ella estaba segura de que iba a morir. Ver algo como lo que le pasó a él debe haber… —Su voz se quebró.
—Sonaba como si estuviera drogada —dijo Bella, atando cabos.
—Pasó un tiempo antes de que entendiéramos realmente cómo terminó aquí —dijo Carlisle, rodeando a su esposa con el brazo—. No habíamos visto a nuestro hijo en años. No queríamos lidiar con los amigos de Edward, pero no sabíamos que estabas aquí con tu hija. Para cuando llegaste, les habíamos pedido a las enfermeras que no nos molestaran. —Ahora, su voz temblaba—. Pensaron, por un tiempo, que iba a morir. Queríamos esos últimos momentos. Solo queríamos estar con él. Solo la familia.
—Nosotras somos su familia —dijo Bella, sacudida por la idea de ver a Edward, sin saber si iba a caer en la inconsciencia.
Secándose las lágrimas, Esme asintió.
—Lo sabemos. —Ella respiró hondo—. Queríamos aclarar las cosas para bien o para mal. Ese era el punto de esto. Puedes estar con Edward. Estoy segura de que el hecho de que su hija esté allí lo ayudará a encontrar el camino de regreso a nosotros nuevamente. —Su voz tembló y apartó la mirada, tragando saliva—. Nosotros…
Cuando su esposa no pudo terminar, Carlisle intervino.
—Tienes todo el derecho a estar enojada, y si eso significa que no quieres que conozcamos a Melody, lo entendemos. Pero nos gustaría. Conocerla. Encontrarnos con ella.
Bella rechinó los dientes, apartando la mirada de ellos. Quería muchas cosas, una de las cuales era decirles que podían irse directamente al infierno si pensaban que alguna vez se acercarían a su hija después de lo que habían hecho el día anterior.
Pero la racionalidad se impuso. Incluso cuando se despertara, y estaba segura de que iba a hacerlo, Edward tenía una larga estadía en el hospital por delante. Quién sabía cuánto tiempo tendría que compartir un espacio con Esme y Carlisle. No había forma de que Melody no se diera cuenta de que eran importantes de alguna manera.
Dejó escapar un largo suspiro, tomándose un momento para sonreírle a Emmett, quien le frotó la espalda con dulzura. Finalmente, miró a Carlisle y Esme.
—Honestamente, no sé qué querría Edward en esta situación. Su relación con ustedes siempre ha sido asunto de él, y solo tengo la versión de ustedes de cómo sucedió todo.
»Lo que sí sé es que Edward los necesitaba hace años. Cuando estaba tratando de descubrir cómo ser padre, no debería haber tenido que depender de mi padre para que lo ayudara cuando eran ustedes a quienes quería. Mi papá ha estado llenando sus zapatos desde hace mucho tiempo.
Ellos no discutieron, y eso ayudó mucho a calmar a Bella.
—Pero por ahora, ya que no podemos exactamente ignorarnos, sí, pueden conocer a Melody. Pero se los digo ahora, si Edward se despierta y no quiere que la vean, lo que dice es lo que cuenta.
—Eso es justo —dijo Carlisle después de un largo y tenso momento. Su voz era ronca—. Eso es más que justo.
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La enfermera se ofreció a preparar a Melody para lo que iba a ver antes de entrar a la habitación de Edward en la UCI. Bella aceptó agradecida. Ambas escucharon, el estómago de Bella se retorció de horror.
Nada podría haberla preparado para la realidad. Dejó que la enfermera hablara con Melody en voz baja, instándola a no tener miedo de tocar a su papi y hablar con él. Interiormente, Bella se tambaleó.
La cabeza de Edward estaba vendada. Su rostro era un desastre de cortes y magulladuras, grotescamente hinchado. Su brazo izquierdo estaba enyesado. Había tubos y cables por todas partes. Parecía que cada centímetro de su piel expuesta estaba raspada o magullada. Su pecho subía y bajaba con cada bombeo de la máquina que respiraba por él.
Melody comenzó a llorar, y eso sacó a Bella de su estupor. Abrazó a su hija con fuerza, casi sin poder respirar por el nudo en su garganta.
—Hay demasiadas pupas para besar —susurró Mel en tono angustiado.
Bella cerró los ojos con fuerza, lágrimas gemelas corrían por sus mejillas. Respiró hondo mientras las acomodaba a ambas en la silla al lado de él. Mantuvo a Mel firme mientras la niña lo besaba de todos modos, una cosa suave y diminuta.
—Solo habla con él, Mel. Puedes decirle lo que quieras. Él puede escucharte —la animó Bella.
—¿A pesar de que está durmiendo?
—Es un sueño especial. Como estar perdido en la niebla. —Bella recordó lo que había dicho Carlisle—. Si hablas con él, tal vez le ayude a encontrar el camino de regreso.
Entonces, Melody habló. E hizo preguntas, preguntándose si él siempre se vería así. Bella hizo todo lo posible por responder. Sabía que mucho de lo que podían ver se curaría. Su brazo, incluso su pecho aplastado, eran relativamente fáciles de arreglar y curar.
El problema ahora era su cabeza. La hinchazón estaba bajando, lo cual era una buena señal, pero no se sabía qué podía estar dañado. Cuando él se despertara, cuando, no si, ella tenía que creer eso, muchas cosas podían estar mal.
Solo podían decirle que estaban allí y que lo amaban.
—Vuelve con nosotras —susurró Bella cerca de su oído—. Te necesitamos.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: bealnum, aliceforever85, Car Cullen Stewart Pattinson, Kriss21, Beatriz Gomes2, saraipineda44, Lizdayanna, Lady Grigori, Tata XOXO, BereB, Adriu, Leah De Call, tulgarita, bbluelilas, rjnavajas, OnlyRobPatti, Vianey Cullen, Karen CullenPattz, Smedina, jupy, Amaya Cullen, Elizabeth Marie Cullen y somas.
¡Hasta el próximo capítulo!
