Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Bad Timing
Autora: LyricalKris
Traductora: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 18
Bella suspiró, tecleando las instrucciones en su laptop y mirando por el rabillo del ojo mientras Melody, sentada sobre sus rodillas, bostezaba. Descansó la cabeza contra el costado de la cama, enrollando los dedos de Edward alrededor de uno de sus juguetes y murmurándole sobre las aventuras que estaban teniendo en su cabeza. La niña volvió a bostezar, los párpados empezando a cerrarse.
Apresuradamente, Bella escribió las últimas instrucciones del día para sus subordinados en el canal y cerró su laptop. Jaló a Mel contra ella, moviéndola. Se dio cuenta de lo cansada que estaba su bebé cuando instantáneamente envolvió sus brazos alrededor de su cuello y se derritió contra su cuerpo.
Bella le acarició el cabello, con la esperanza de convencer a Melody para que se durmiera. Siempre era más fácil hacer que su hija se apartara del lado de Edward cuando estaba dormida.
—Hush little baby, don't say a word —susurró y cantó contra su oído.
Tuvo el efecto contrario. Para cuando Bella llegó a la mitad del segundo verso, Melody se despertó. Levantó la cabeza, mirando a su madre con el ceño fruncido.
—Esa es una canción para dormir. No cantes canciones para dormir. Papi te oirá, y dolmilá más, y ya ha dolmido demasiado.
—Bueno. —Bella le frotó la espalda con dulzura—. ¿Qué deberíamos cantar entonces?
Melody lo consideró. Luego, comenzó a canturrear suavemente con su voz temblorosa de niña pequeña:
—Don't worry about a thing, cuz every little thing is gonna be all right.
Bella sintió una punzada en el corazón. Cerró los ojos, pasando una mano desde la coronilla de Melody por su espalda hasta que las palabras de la niña se convirtieron en un revoltijo incoherente. Finalmente, apoyó la cabeza en el hombro de Bella y su respiración se acompasó.
Por un minuto, Bella solo abrazó a su hija, extrañando tanto a Edward que no podía respirar. Abrió los ojos lentamente, contemplando su forma inmóvil. Casi dos semanas después de su caída, él se veía mejor: los raspones se curaban y los moretones se volvían de un feo amarillo verdoso. De alguna manera, eso solo lo empeoraba.
¿Por qué no abría los ojos?
Un movimiento llamó la atención de Bella, y miró al otro lado de la cama a donde estaba sentada Esme, observándola con preocupación. Respiró temblorosamente.
—Edward le canta esa canción cuando tiene una pesadilla o está asustada por algo. A ella le gusta esa parte... "Melodies pure and true".
No pasó desapercibido para Bella que, cuando habló, una mirada de sorpresa apareció en el rostro de Esme, y se enderezó, como un soldado en posición de firmes. La tregua entre Bella y los Cullen había sido frágil e incómoda por decir lo menos. Ellos hablaban. Obviamente, podían estar en la misma habitación, pero Bella nunca antes había hablado de Edward con ninguno de ellos.
Aun así, los últimos doce días le habían dado a Bella mucho tiempo para pensar. Podía ver cuánto amaban Esme y Carlisle a su hijo. Pensó que tal vez podrían ver que ella se preocupaba por él, que también lo amaba. Los tres habían lastimado a Edward a pesar de su amor, aunque con un impacto bastante mayor por parte de sus padres. Sus intenciones ahora eran buenas. No estaban siendo hostiles con Bella y adoraban a Melody. Melody, en la forma en que lo hacen los niños, los había aceptado con facilidad. Las mamás y los papás, en lo que respecta a Melody, siempre eran algo bueno. Y los abuelos significaban más amor y atención para ella.
La sonrisa de Esme se suavizó.
—He tenido tanta curiosidad todos estos años. Cómo se ve como padre. Es algo difícil de imaginar. —Extendió la mano, acariciando el cabello de Edward con una mano temblorosa. Los vendajes alrededor de su cabeza se habían reducido a medida que la hinchazón disminuía—. Él no era... era un adulto, pero no era maduro cuando nos dejó.
Bella asintió lentamente, entendiendo lo que estaba tratando de decir. En esos primeros días, ella tampoco había podido imaginarse a Edward como el padre responsable.
—Yo también me preocupé mucho, al principio —dijo, eligiendo sus palabras con cuidado—. Él tiene un sentido de lo que es justo y lo que no, que no se le olvida fácilmente. Yo era más que capaz de criar a un bebé por mi cuenta, financieramente y de otra manera, pero creo que él no podía lidiar con la idea de que podría seguir con su vida con poco o ningún impacto. Todos hubiéramos estado bien. Edward no habría comenzado de cero con extraños. Yo hubiera estado bien a solas con la bebé. Ella estaría feliz y bien cuidada.
»Pero lo que tenemos. —Bella presionó su mano en la espalda de su hija, dolorida—. Es un padre maravilloso. Creo que ser padre lo centró mucho. Su vida no es fácil, pero aceptó el desafío muy bien. Y Melody... ella es la niña de papi. Preferiría tener sus canciones de cuna que mis cuentos para dormir. Son hermosos juntos.
—Puedo decir lo apegada que está a él. —Esme tenía la mano de Edward en la suya, y masajeó cada dedo por turno, sus ojos, llenos de lágrimas, sobre él durante unos segundos silenciosos antes de hablar de nuevo—. Has sido buena con él, buena para él también, creo —dijo en voz baja.
Bella soltó un suspiro.
—No sé nada de eso.
—No he olvidado que te debo una disculpa. —Esme frunció el ceño y mantuvo los ojos fijos en su hijo—. Yo… —Exhaló en una ráfaga—. Nunca supe lo que era odiar a alguien antes de que esa mujer se llevara a mi bebé. —Tenía la boca en una línea dura—. Victoria. —Cerró los ojos, resopló y volvió a hablar—. Lo siento. Sé que estoy siendo absurda. Lo que estoy tratando de decir es que Edward era un nene de mamá cuando era un niño. Era tan dulce y generoso. Trabajador. —Finalmente miró a Bella, con una pequeña sonrisa—. Y sí, siempre estuvo preocupado por lo que era justo.
»El problema de Emmett... Fue todo él. Sus errores. Sus mentiras. Tenía un grupo de amigos, pero eran similares: niños problemáticos que se convirtieron en adultos problemáticos. Buenas personas que hicieron cosas malas.
»Pero Edward. —Esme presionó una palma contra su mejilla—. Era un estudiante del cuadro de honor. Dolorosamente honesto con nosotros. —Ella bufó, una pequeña sonrisa en sus labios—. La mayoría de las veces, se delataba a sí mismo cuando hacía algo mal. Luego, de repente se había ido. Cuando lo recuperé, el chico que recordaba se había ido, y me costó entender al hombre en el que se había convertido, las cosas que había hecho.
Su expresión se volvió dura de nuevo.
—Odiaba a esa mujer. Ella lo cazó. Convirtió a mi hijo en una persona que era un extraño para mí. Ella tomó su hermosa naturaleza, la forma en que se entrega tan completamente, y lo retorció para su propio propósito.
—Y pensaste que yo era como ella —dijo Bella, en tono plano—. Viste a una mujer mayor que se aprovechó de tu joven e impresionable hijo.
Esme frunció el ceño.
—Quería hacerte daño ese día.
—Lo hiciste. —Más que nadie, Esme había alterado dramáticamente el curso de su vida. No solo eso, sino su carrera que había sido lo único que Bella deseaba más que cualquier otra cosa en el mundo. Más que hijos y marido. Más que todas las otras cosas que quería lograr.
Bella dejó escapar un largo suspiro, acariciando el cabello de su hija ahora para calmarse ella.
—He cubierto muchas historias como la que tenías en la cabeza. Sin embargo, de hombres. Hombres que persiguen a mujeres más jóvenes y todas las razones por las que. Lo que es bueno para los hombres, es bueno para las mujeres, después de todo. Tal vez él era un adulto, pero hay una diferencia de poder en una brecha de edad como la nuestra. —Miró a Esme a los ojos—. No lo seduje. Y no sabía que era tan joven. Pensé que quizás tenía veintitantos años. Tuvimos un momento que no podría haber planeado si lo hubiera intentado.
Los ojos de Esme se llenaron de tristeza y pesar.
—Lo sé ahora. Lo creo ahora.
—Puedo ver por qué sería difícil de creer cuando tu hijo estaba a punto de destrozar su mundo por mí. —Bella se presionó la palma de la mano contra la frente—. Era un adulto, y todo lo que pasó entre nosotros fue consensuado. Sin coerción. Sin engaños. Pero podría haber sido cualquiera de esas cosas. —Ella asintió—. Entiendo tanto como lo voy a hacer. Al igual que entiendo que es la perspectiva inherentemente misógina de algunos viejos imbéciles lo que finalmente me costó mi sueño.
Ella penetró a Esme con una mirada.
»Pero fuiste tú quien tiró el dominó. Nunca tendría que haber sido tan malo como fue. Ni para él ni para mí. Lo irónico fue lo mucho mejor que podría haber sido para Edward. Era muy probable que me transfirieran a treinta minutos de distancia, no al otro lado del país. Podría haberse quedado donde estaba en lugar de tener que elegir entre la vida que querías para él y perseguirme a mí y a su hija. Él no...
Bella apretó los labios, sus ojos ardieron de nuevo.
Esme se estremeció y miró a su hijo.
—Él no estaría aquí, porque nunca habría comenzado a trabajar en el parque.
Cerrando los ojos, Bella se tomó un momento para ordenar su pensamiento racional.
—Él tiene una pasión tanto por el trabajo como por la naturaleza. No puedo... —suspiró—. Encontrar una pasión no es algo malo. Y los "qué si" nos volverán locos a todos.
Ambas se quedaron calladas después de eso. Bella apoyó la cabeza contra la de su hija, escuchando la forma en que su respiración parecía sincronizada con la de su padre. Como si ambos estuvieran durmiendo pacíficamente.
—No puedo hacer que Melody pase por esto por mucho más tiempo. —Bella se preguntó por qué le estaba diciendo en voz alta a esta mujer las palabras que había estado pensando, pero ahí estaban.
Esme levantó la mirada, una pregunta en sus ojos. Bella miró la forma inmóvil de Edward, su corazón dolía mientras hablaba.
—Necesito que vuelva a algo más normal. Su rutina normal. Su casa. Su propia cama. —A horas de distancia de su papi.
—No estás… —Esme tragó saliva—. No te vas a rendir con él. Todavía no.
—No. No rendirse. —Él iba a despertar. Había actividad cerebral, habían dicho los médicos. Suficiente para tener esperanzas. La mente simplemente era impredecible. La suya decidiría cuando tuviera suficiente descanso—. Pero no es saludable que esta sea su vida. La espera. El circo. —Era reconfortante ver cuánta gente, los jefes de Edward, los amigos, la familia del joven al que había salvado, quería hablar con Melody. Había escuchado de mucha gente lo valiente que era su papi.
Pero esas personas bien intencionadas no siempre tenían las palabras adecuadas. Algunos de ellos tendían a hablar como si Edward tuviera un pie en la tumba. Luego, estaba uno de los jefes de Bella que seguía molestándola para que pusiera a la niña en televisión, la dejara hacer una declaración. Era una buena noticia y la gente había sentido curiosidad por su caso.
Esme asintió lentamente.
—Eso tiene sentido.
Bella se puso de pie. Hizo una pausa, mordiéndose el interior de la mejilla mientras pensaba.
—No estoy de acuerdo con lo que hiciste. Ni a Edward ni a mí. Pero he hecho las paces con eso tanto como puedo. Ya te lo dije. Depende de él si puedes o no estar en la vida de Melody a largo plazo. Es un adulto y su padre. Tengo la intención de respetar eso.
—Es un buen lugar para comenzar para todos nosotros —dijo Esme en voz baja, sosteniendo la mirada de Bella.
Con eso, Bella se inclinó sobre la cama, sosteniendo la cabeza de su hija de manera protectora mientras besaba la frente de Edward.
—Deja de ser un idiota tan terco —susurró—. Despierta. —No me hagas romper el corazón de tu hija.
Solo había llegado hasta la puerta antes de que el jadeo de Esme la hiciera girarse.
—¿Qué? ¿Qué pasó?
Esme miró a Edward con los ojos muy abiertos y llenos de lágrimas.
—Su mano. Movió su mano.
~0~
Despertar de un coma en la vida real no era como en la televisión. Edward tardó otro día en abrir los ojos. Incluso entonces, su expresión estaba vacía. Él estaba ahí. Lo sabían porque golpeaba sus dedos contra sus manos, respondiendo a las preguntas con el método de un toque, dos toques.
Su estado asustó más a la pobre Melody que cuando simplemente estaba durmiendo. No podía entender cómo su papi podía verse tan extraño, con los ojos abiertos, y no ser capaz de responder a sus súplicas.
La enfermera que originalmente había hablado con ella, explicándole qué era el coma, estaba de nuevo de turno. Llevó a Melody a un costado.
—El cerebro es lo que hace que cada parte de ti funcione, desde las cosas que piensas hasta la forma en que mueves los dedos de los pies, tus sentimientos. —Tomó la mano de Melody y le pasó la punta de un dedo por la palma—. ¿Eso te hace cosquillas?
Melody asintió, retorciéndose un poco.
»Incluso eso. Cuando alguien te toca, la sensación comienza en tu cerebro. El cerebro hace muchas, muchas cosas.
»Cuando alguien ha dormido tanto como tu papá, se necesita tiempo para que todas las conexiones se vuelvan a unir. Lo hacen una por una. Necesitará ayuda con algunas de las conexiones.
—¿Puedo ayudar? —preguntó Melody en voz baja.
—Sí. ¿Recuerdas cuando te toqué y te hizo cosquillas? Puedes tocar a tu papi y lo sentirá. Puedes hablar con él y te escuchará. Eso le ayuda a unir todas las conexiones. —Pasó una mano por el rostro de Melody con un toque suave—. Y créeme. Escucharte hará muy feliz a tu papi. Ser feliz ayuda a la gente a sanar.
Melody asintió y respiró hondo. Ella alcanzó a Bella.
—Hola, papi —dijo Melody, balanceándose en el regazo de Bella e inclinándose sobre la barandilla. Ella imitó la forma en que la enfermera le acababa de tocar la cara, pasando torpes dedos sobre Edward.
—Mel, mira. —Bella asintió con la cabeza, atrayendo la atención a la mano de Edward. Sus dedos golpeaban en un ritmo inconexo contra la manta—. Creo que quiere que tomes su mano, bebé.
Melody se removió, balanceándose sobre la otra rodilla de Bella para poder alcanzar la mano de su papi más fácilmente. Ella y Bella jadearon juntas, viendo los dedos de Edward envolver su mano mucho más pequeña con una velocidad que él aún no había mostrado.
—Él recuerda —dijo Bella en voz baja, temblando de alivio.
Las recordaba.
~0~
Pasaron otros días. Edward movió su brazo. Sus piernas. Sus ojos se volvieron más animados, siguiendo a sus visitantes por la habitación.
Y luego, una noche, cuando Charlie había llevado a Melody de regreso a la habitación del hotel y la familia de Edward se había retirado para darse unas duchas muy necesarias en su propio hotel, Bella se despertó con un hermoso y ronco sonido.
Alguien tarareaba Unchained Melody.
Bella levantó la cabeza, parpadeando esporádicamente. Le tomó un minuto darse cuenta de que estaba mirando los ojos cansados pero tiernos de Edward.
—¿Edward? —susurró.
Se lamió los labios.
—¿Todavía me amas? —preguntó en un susurro dolorido.
Ella se rio, las lágrimas brotaron de sus ojos.
—Oh, Dios. —Tomó su rostro entre sus manos temblorosas y lo besó tan fuerte como se atrevió—. Sí. Sí, maldito idiota. Jesucristo.
—Eso es bueno. —Sus párpados se cerraron y levantó la mano. Él sonrió cuando ella entrelazó sus dedos—. Ha sido difícil saber qué es real. Me alegro de no haberlo inventado.
Y con eso, volvió a cerrar los ojos, solo que durmiendo esta vez. Bella apoyó la cabeza en su pecho, cerró los ojos y lloró de alivio, finalmente capaz de creer que él realmente se pondría bien.
¡Hola!
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Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Kriss21, Lizdayanna, natuchis2011b, Tata XOXO, saraipineda44, BereB, Leah De Call, Adriu, somas, bealnum, AleCullenn, Lady Grigori, PknaPcosa, rjnavajas, tulgarita, Car Cullen Stewart Pattinson, Karen CullenPattz, bbluelilas, Smedina, jupy, Vianey Cullen, Elizabeth Marie Cullen, Amaya Cullen y OnlyRobPatti.
¡Hasta el próximo capítulo!
