Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Bad Timing
Autora: LyricalKris
Traductora: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 19
—¡Melody! —Bella se lanzó hacia adelante y levantó a su hija con el ceño fruncido—. Hablamos de esto. No se puede correr en un hospital.
Melody empujó su pecho, queriendo bajar.
—Quiero a mi papi.
—Lo sé, bichito. Pero debes tener cuidado. Todos aquí están tratando de ayudar a las personas que están muy enfermas. —Bella la acomodó en su cadera—. Papi no va a desaparecer. Lo prometo.
Llegaron a la habitación de Edward antes de que Bella perdiera la batalla contra los retorcimientos de su hija. Dejó a Melody en el suelo, sus ojos ardiendo ante el grito de alegría de la niña de "¡Papi!". Antes de que alguien pudiera detenerla, Melody se subió a la silla junto a la cama y se lanzó sobre su padre.
—Jesús. Mel. Papi todavía está herido. Ten cuidado. —Bella se apresuró al lado de la cama, tratando de quitarle a Melody. Ella gruñó y se aferró.
—Ella está bien —dijo Edward aunque su rostro estaba contraído, pero había enrollado su brazo sano alrededor de su hija—. Hola, Melly.
Melody comenzó a balbucearle a Edward. Bella no captó mucho antes de que la niña comenzara a jadear, su labio inferior temblaba mientras comenzaba a sollozar. Después de un momento, se aferró a su padre, sus sentimientos eran demasiado grandes para expresarlos con palabras. Bella le acarició el cabello y Edward la abrazó, presionando los labios contra su coronilla mientras murmuraba suaves palabras de consuelo.
Después de unos minutos, Melody se calmó lo suficiente y Bella le dio a Edward algo de espacio con su hija. Cuando los dejó, estaban acostados cara a cara, Melody casi pegada a su costado, su nariz pegada a la suya mientras se susurraban el uno al otro.
Ocupó veinte minutos, paseando por la cafetería y recogiendo algunas cosas para que Melody pudiera comer. Luego, regresó. En la habitación de Edward, fue recibida por una dulce vista. Melody estaba dormida, su pequeña mano todavía acunaba la mejilla desaliñada de su padre. Los ojos de Edward estaban entrecerrados. Estaba cansado, pero obviamente estaba luchando contra eso, mirando en cambio a su hija como si estuviera tratando de memorizar sus rasgos.
Él la miró y sonrió con cansancio cuando ella tomó asiento junto a su cama. Su mano se levantó de la espalda de Melody y Bella enredó sus dedos con los de él.
—Ella estaba realmente asustada —dijo Edward, sonando triste.
Bella asintió lentamente.
—Fue difícil verte así. —Ella se estremeció y se inclinó, acariciando su cabello hacia atrás con su mano libre—. Fue difícil para todos nosotros.
—Lo siento. —Respiró hondo, obviamente luchando contra el sueño—. He intentado con todas mis fuerzas no hacer llorar a ninguna de las dos.
Su corazón se calentó.
—Te perdonaremos. Te lo prometo. Pero deberías dormir ahora.
Él gruñó y frunció el ceño, pero sus párpados ya estaban casi cerrados.
—Dormí demasiado.
—Sí. ¿No es una perra? La mejor manera de curarlo es dormir un poco más. —Su mano vaciló cuando tomó la parte superior de su cabeza—. Solo recuerda despertarte esta vez.
Él asintió, cerrando los ojos. Bella suspiró mientras su respiración se acompasaba.
—Duerme —murmuró de nuevo—. Porque tengo cosas que decirte, Edward Cullen.
~0~
Pasaron dos días más en un borrón.
Edward todavía dormía mucho. Sus momentos de lucidez estuvieron llenos de visitas de diversos especialistas. Como la enfermera le había explicado a Melody, el cerebro controlaba todo lo relacionado con el cuerpo. Se necesitó un pequeño ejército para averiguar si estaba funcionando correctamente.
Mentalmente, iba avanzando. Estaba confundido, un poco lento en la asimilación, pero eso era de esperar. Bella exhaló un suspiro de alivio. Ahora que estaba despierto, ella había pensado en privado que un cambio en su personalidad, en sí mismo, sería la repercusión más difícil de todo este lío.
Físicamente, la había sacado barato. Tan barato como alguien podría al caer por un barranco. Estaba teniendo problemas para que sus extremidades respondieran de la manera que necesitaban. Lo más probable es que el tiempo, la fisioterapia y el trabajo duro lo hicieran volver a la normalidad a finales de año.
Habían esquivado una bala de un pelotón de fusilamiento.
Bella se acercó a la habitación de Edward a paso lento, reconociendo las voces de sus padres. Ellos habían estado alrededor, por supuesto. Y Edward sabía que estaban allí. Bella incluso le había preguntado si quería que los mandara a volar.
—Tentador —había murmurado, pero los había dejado quedarse.
Se asomó a la habitación, no queriendo entrometerse, pero también queriendo asegurarse de que los Cullen, por una vez, no estaban hostigando a su hijo. Su corazón se ablandó cuando vio que Edward tenía la mano de su madre apretada con fuerza en la suya, y su rostro estaba girado en la dirección de su padre. Había una dulce sonrisa en el rostro de su padre. Este era el hombre que Edward había descripto; el buen padre que había sido antes de que ellos tomaran la decisión equivocada.
Justo cuando estaba a punto de retirarse, Esme la vio.
—Bella. No huyas. —Tenía los ojos enrojecidos y sollozó cuando se levantó—. Estábamos a punto de salir.
—No tienen que apresurarse por mí —dijo Bella.
—No. No. —Carlisle sonrió—. Edward ha estado mirando la puerta durante la última hora.
Edward gimió, golpeándose la cabeza ligeramente contra la almohada.
—Papá.
Bella no pudo evitar sonreír. Sanó algo en su corazón al escucharlo sonar como un hijo siendo molestado por su padre.
Tanto Carlisle como Esme se inclinaron, besando la sien de su hijo y apretando su mano sana.
—Regresaremos más tarde —dijo Esme, besando su cabello una vez más antes de soltarlo.
Cuando se fueron, Bella tomó asiento junto a su cama.
—¿Hicieron las paces? —Ella mantuvo su tono ligero mientras tomaba su mano, masajeando suavemente su palma y dedos.
Él tarareó, sus ojos entrecerrados pero mayormente alerta.
—Sí y no. Va a tomar algo de trabajo, pero... —Se encogió de hombros—. Siempre lo he entendido hasta cierto punto. Primera regla de la paternidad, ¿verdad? Estableces una consecuencia y tienes que mantenerte firme sin importar lo mucho que duela.
Bella se burló. Esa había traicionado a los dos más de una vez.
—No eras un niño, y la vida no es tan simple.
—Sí. —Él suspiró—. Sabes, cada vez que la he jodido con Melody, le he pedido que me perdone. Ella siempre lo hace. Tal vez nunca le haría a Melody lo que ellos me hicieron, pero eso no significa que no lo joderé a lo grande en algún momento. No lo sé.
—No estoy juzgando. Si esto es lo que quieres, respaldaré tu juego. Lo sabes.
Él asintió, su expresión seria.
—¿Sabes qué más?
—¿Qué?
—Todavía quiero a mi mamá y a mi papá. —Sus ojos encontraron los de ella con una dulce vulnerabilidad—. ¿Eso es inmaduro?
Bella llevó la mano de él a su mejilla, sosteniéndola allí.
—No lo creo. Sabes, la ventaja de ser exiliada a Port Angeles fue recuperar a mi papá. Y puede que Renée no sea muy adulta, pero todavía me gustan nuestras charlas semanales. Ella y yo somos personas muy diferentes, pero ella es mía.
El asintió.
—Todavía estoy enojado. No tenía que ser así. Pero podemos trabajar en eso. Dijeron que pagarían para que Emmett se quede conmigo.
—Oh. —Eso había sido una preocupación. Bella, por supuesto, estaba más que feliz de hacer todo lo posible por Edward mientras se recuperaba, pero no era fuerte para ayudarlo mientras estaba parcialmente paralizado. Emmett había dicho que podía tomarse un tiempo libre bajo la ley de licencia médica familiar, pero no con el sueldo completo, y no podía pagar para subirse a otro avión—. Eso sería genial.
Él asintió y suspiró de nuevo mientras sus dedos trazaban la forma de su rostro, sus ojos penetrantes en los de ella.
—Casi muero sin volver a verlos.
Ella se estremeció y apretó su mano.
—Casi muero sin muchas cosas. —Inhaló y exhaló, estudiando su rostro—. Me pediste que pensara en mi vida, ¿verdad? ¿Lo que quería?
Los latidos del corazón de Bella se aceleraron, y tuvo que detenerse para no alejarse de él.
—No tenemos que hablar de eso ahora mismo.
—Estoy despierto. Tú estás despierta. —La miró como si intentara leer su mente—. Y estás nerviosa por algo. ¿Es que decidiste que no me quieres y simplemente no quieres decírmelo?
—No —dijo rápidamente. Luego, se rio, entre dientes—. Lo contrario. —Ella se inclinó más cerca—. Estas semanas... no creo que entendiera lo esencial que te volviste para mí. —Ella sacudió la cabeza—. En algún momento, te metiste debajo de mi piel. Después de casi perderte... simplemente no quiero perderte de nuevo.
—¿Por qué me perderías?
Ella lo miró, forzando una firmeza que no sentía.
—Todavía soy quien soy. Nunca he necesitado un hombre para que me haga feliz. Necesito otras cosas para ser feliz. Cosas que no tengo ahora.
—No me necesitas.
—Te amo y te quiero. Nos quiero a nosotros. Pero no. No te necesito. —Inclinó la cabeza, odiando la forma en que se le retorcían las entrañas—. ¿Eso te molesta? No es que no trabajaría duro en nuestra relación, o que te descuidaría más de lo que descuidaría a Mel. Pero podría haber un momento en que nosotros, tú y yo, estemos en segundo lugar después de mi ambición.
Él le apretó la mano.
—No necesito que dependas de mí para que tu vida tenga sentido. Quiero ser el que te ayude a llegar allí. Como tú me has ayudado a descubrir quién quiero ser cuando sea mayor.
Bella sonrió y se inclinó para presionar un pequeño beso en sus labios.
—Así es como creo que todas las relaciones deberían ser. Una sociedad. Y odio insistir en el tema. Te conozco. Ambos queremos esto, así que ¿por qué no puedo simplemente tomar lo que está frente a mí, verdad? Pero darle a alguien tu corazón significa que le das la capacidad de romperlo.
—Yo nunca lo haría.
—No digas nunca. No puedes prometerme nunca. Todo el asunto del amor, solo el amor y no la compatibilidad, no el arduo trabajo de las relaciones, es que no se puede combatir. —Le dolía el corazón. Él era joven, toda su vida y mucha gente por delante. Pensó en todas las personas interesantes que había conocido entre los veinte y los treinta—. Siendo realistas, ¿crees que soy el único ser humano con el que alguna vez sentirás una conexión? Y si conoces a alguien que es más como tú en lo que quiere de la vida...
Él frunció el ceño, pero a su favor, no desestimó sus preocupaciones. Su voz era seria cuando habló.
—Creo que no te das cuenta de que me has arruinado para otras mujeres. Ellas palidecen ante ti.
Ella se sonrojó, complacida a pesar de sí misma. Siempre había sido un adulador.
—Edward…
—Lo sé. Escucho lo que estás diciendo. —La comisura de su labio subió—. No puedo predecir el futuro. Lo que tenemos funciona ahora. Y es lo que quiero ahora. —Sus ojos brillaban con picardía—. La única diferencia real es que podemos tener sexo.
Ella negó con la cabeza, sonriendo.
—Edward —dijo de nuevo, regañando.
—Lo pensé. Ahí arriba. Lo que quería. Y dejando las bromas de lado, quiero lo que ya tenemos. Somos buenos padres para Melody. Yo te apoyo y tú a mí. —Hizo una mueca, inclinando la cabeza para mirar al techo—. Y tal vez eso es lo que hace que todo esto sea una cuestión polémica.
—¿Qué quieres decir?
Frunció el ceño hacia arriba, sacudiendo la cabeza un poquito. Hizo un gesto hacia su cuerpo herido.
—¿Crees que soy un idiota porque incluso con todo esto todavía quiero ser un guardabosques? ¿Porque todavía quiero seguir haciendo senderismo?
Ella hizo una mueca, cerrando los ojos un breve momento, y soltó un suspiro lento. Era como le había dicho a Esme, nunca le envidiaría su pasión por nada.
—No creo que seas un idiota. Sé lo que se siente hacer algo que amas, y eres bueno en lo que quieres hacer, obviamente. Sabes que estoy orgullosa de ti, ¿verdad? ¿Lo que hiciste? Eres un maldito héroe.
—Sí. —Él se rio entre dientes, el sonido irónico—. Es lo que me siguen diciendo. —Su rostro se contrajo en las esquinas de sus ojos—. Es por eso…
—¿Qué? —incitó ella cuando pasaron unos segundos sin que él hablara.
Cerró los ojos como si reuniera fuerzas y giró la cabeza para mirarla.
—El director de la división de Servicio de Parques Nacionales vino a verme esta mañana. Dijo que están desarrollando un nuevo programa y que quiere que yo forme parte de él. —Sus ojos buscaron los de ella—. Pero tiene su sede en Yellowstone.
Bella respiró hondo, parpadeando con fuerza.
»No sería por al menos dos años y dependería de que yo terminara mi programa en la escuela —dijo Edward apresuradamente. Luego, cuando pasaron los segundos y ella seguía sin hablar, él empezó a balbucear—. Diré que no. Wyoming... quiero decir, está tan lejos. Y despoblado. Y no podría estar tan lejos de Melody y...
—Shhh. —Bella puso una mano suave sobre su boca para detener el flujo de palabras. Ella se rio, tapándose los ojos con la otra mano—. Oh, demonios.
¿Ahora qué se suponía que debía hacer con eso?
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Kriss21, Tata XOXO, Lizdayanna, Car Cullen Stewart Pattinson, gmguevaraz, Lady Grigori, saraipineda44, Amaya Cullen, ariyasy, aliceforever85, Leah De Call, rjnavajas, tulgarita, Karen CullenPattz, bbluelilas, jupy, bealnum, Smedina, Adriu, BereB, somas, OnlyRobPatti, Vianey Cullen y Gabs Frape.
¡Hasta el próximo capítulo!
