Todo porque es diciembre… dos capítulos seguidos pero el próximo se demora y mucho porque estoy pensando en varias cosas al tiempo.

Escuchen la canción por fis.

Cassie Clare escribió TMI.

Vampiro travieso

"No quiero cerrar mis ojos

No quiero quedarme dormido

Porque te extrañaría nena

Y no quiero perderme una sola cosa".

I don`t wanna miss a thing - Aerosmith

Isabelle llevaba botas que llegaba a lo alto de sus muslos, jeans delgados, un suéter rojo que dejaba un hombro al descubierto y encima un gabán largo que la protegía del frío y la lluvia que empezaba a azotar en NY, el cabello lo tenía suelto como una cortina negra sobre su espalda, tenía un vacío en la boca del estómago y rara vez se había sentido tan nerviosa en toda su existencia cuando se dirigió al apartamento de Simon en Alphabet City. Estaba subiendo las escaleras del viejo edificio tan ensimismada en sus pensamientos que ni siquiera se había molestado porque sus botas estaban mojadas y su gabán a duras penas podía detener que la humedad la tocara. Cuando llegó al piso estaba preparándose para llamar a la puerta cuando esta se abrió, era Simon.

El vampiro solamente llevaba una camiseta sin mangas y unos jeans, estaba descalzo y sus ojos marrones la miraban como si quisiera escudriñar hasta lo más profundo de su alma.

- Simon… ¿ibas de salida?

- no, no. - Respondió él nervioso rascándose la cabeza.- Tu sangre…. pude olerla desde antes que entraras al edificio.

- ¿estas hambriento? - Preguntó esperanzada, su anhelo porque Simon la mordiera la sorprendió a ella misma.

- Acabe de beber una botella de sangre… solamente que tu sangre huele delicioso. - A ella le pareció que él realmente se había sonrojado un poco. - ¿Qué haces aquí?

- Vine a verte, necesito hablar contigo, decirte algo. ¿Puedo pasar? - el vampiro asintió abriéndole la puerta y entrando después de ella.

Isabelle esperaba realmente encontrar algo cálido adentro pero el apartamento estaba helado, ni Simon ni Jordan necesitaban realmente calefacción así que no la habían encendido. El hombre lobo emergió desde su habitación para ver quien había llegado.

- Hola Isabelle.

- Hola hombre lobo. - Jordan le dio una sonrisa amistosa que por un momento hizo sentir incomodo a Simon, ¿eran celos?

- ¿Necesitabas decirme algo Iz? - La nefilim miró al vampiro y luego al hombre lobo un poco incomoda, como si no fuera capaz de decirle a Simon que lo amaba delante de otra persona.

- Voy a dejarlos solos. Maia me está esperando. - Dijo Jordan tomando sus llaves y saliendo apresurado. Los dos se quedaron solos y por un momento el silencio empezó a ponerse incómodo.

- Así que…

- ¿Puedo sentarme? - Preguntó ella quitándose el abrigo, Simon se quedó mirándola, el suéter era de una sola manga y dejaba ver sus runas, se veía preciosa.

- Seguro.

Isabelle tomó asiento y él se sentó a su lado mirándola con curiosidad, ella estaba realmente nerviosa, y aún más nerviosa de que él pudiera sentirlo, porque tenía claro que los sentidos de Simon ya debían haber sentido su corazón golpeando duro contra su pecho o sus hormonas liberándose de manera escandalosa causada por su cercanía, nunca había sido tan evidente con nadie. Años y años de práctica en esconder sus emociones terminaban allí al lado de Simon. Había acabado de tener una conversación con Clary en la que la pelirroja le había aconsejado decirle a Simon lo que sentía, ella había acordado para sí misma que iría y le soltaría la sopa sin pensarlo dos veces. No era posible, tenía las palabras atrapadas en la garganta.

- Es extraño verte sin la marca de Caín. – Isabelle le rozó ligeramente la frente con ternura

- Sí, ya empezaba a acostumbrarme a ella. ¿Cómo está Jace?

- Igual, el fuego celestial sigue dentro de su sistema los hermanos silenciosos no pudieron hacer nada por él.

- Lo siento. Yo… te extrañé mientras estuviste en Idris, mucho.

- También te extrañé. - Respondió ella acercándose mucho más a él, sus frentes pegadas y hablando en susurros. - Cuando te vi desmayado después de hablar con el Ángel casi me muero pensando que te había pasado algo.

- Estoy bien, solamente perdí la marca. ¿Ibas a decirme algo? - Simon tenía los ojos fijos en los negros y dorados de la chica, Isabelle olía a rosas, a lluvia y a esa deliciosa sangre que lo hacía estremecer, quería besarla y al mismo tiempo se moría por probar esa sangre otra vez, no bebérla como una necesidad, solo probarla.

- Simon… yo. - Isabelle se acobardó en el último momento y solo logró besarlo, con anhelo y con deseo, él también quería hacerlo así que respondió con mucha intensidad, tras varios minutos de besarse, Isabelle se separó de él jadeando por aire. - Vampiro travieso, ¿se te olvida que yo sí necesito respirar?

- Lo siento. Intentaré recordarlo la próxima vez.

- Bésame otra vez. - Simon no esperó a que ella terminara para besarla, Isabelle usó su cuerpo para quedar sobre él con las rodillas apoyadas en el sillón, las manos de Simon ya se estaban deslizando por debajo del suéter tocándole la espalda. Isabelle volvió a separarse de él intentando recuperar su respiración.

- Lo siento, lo olvidé otra vez.

- Tu habitación ¡Ahora! - La voz de Isabelle era ronca y la respiración entrecortada, estaba hablándole como si fuera una orden. Simon la miró con ojos nerviosos por un momento y entonces volvió a besarla con mucho más deseo, luego la levantó de las piernas usando su fuerza vampírica parecía que la muchacha fuera tan liviana como una pluma. Isabelle se aferró a su cuello, enredando los dedos en el cabello del vampiro, mientras él la llevaba hasta la habitación y la depositaba suavemente en la cama sin dejar de besarla. Simon abandonó sus labios para dejarla recuperar su aliento, descendiendo para besarle el cuello por el lado en el que suéter no tenía una manga, él la sintió sonreír para él.

- Iz… yo no sé hacer esto.

- ¿Un vampiro virgen? eres una vergüenza para tu raza. - Respondió bromeando y tomando su rostro suavemente entre las manos para obligarlo a mirarla. - La seducción es parte de tu naturaleza como vampiro, no te preocupes por eso, sabrás exactamente qué hacer, confío en ti. - Isabelle deslizó sus manos suavemente por la piel fría de la espalda de Simon y luego le quitó la camisa, Simon hizo lo mismo pero con mucha más delicadeza como si ella fuera un objeto precioso. El bra que Izzy estaba usando era delgado de encaje negro semi transparente muy sexy, él deslizo uno de sus dedos por el encaje haciéndola estremecer ante su contacto, recordando que tenía frío cuando la piel se le erizó.

- Tienes frío

- Estaba lloviendo afuera y acá adentro está congelando, no soy un vampiro, idiota. - Simon usó su velocidad para encender la calefacción y regresar junta a ella en segundos.

- ¿Mejor?

- ¿por qué no me estas besando? - Simon regresó a su tarea notando que Isabelle ya empezaba a aclimatarse dentro del apartamento, entonces ella lo alejó con sus piernas.

- ¿Qué sucede?

- No pienso hacer esto con las botas puestas. - Simon blanqueó los ojos ocupándose de las botas una por una y luego de los calcetines, entonces Isabelle lo dejo volver a besarla, los labios fríos del vampiro empezaron a recorrerla, primero el cuello pasando por donde una vez la había mordido luego descendiendo lentamente hasta llegar al bra, era evidente que él quería ocuparse del asunto con urgencia. Isabelle usó su agilidad para colocarlo por debajo de ella haciéndolo refunfuñar.

- ¡Hey!

- No te apresures, además usted tiene demasiada ropa aún señor. - Isabelle deslizó sus manos por el pecho y el abdomen de Simon hasta llegar a los pantalones, luego los desabrocho con pericia y le bajó la bragueta introduciendo sus manos para tocarlo por encima de la tela del boxer, haciéndolo jadear de placer.

- ¡OH Dios! Isabelle, no seas mala. - Isabelle abandonó la labor con una sonrisa maliciosa, ocupándose de quitarle los pantalones con experiencia, ella le dio una mirada que era pura lujuria y arrojando los pantalones lejos.

Luego se apoyó sobre sus rodillas para quedar más cerca de él y besarlo en los labios, el cabello de Isabelle era como una cortina que los cubría a los dos, Simon se aferró a su cintura y luego empezó a descender hasta llegar a las caderas, atrayéndola aún más sobre sí mismo, hasta que se dio cuenta que no era suficiente, la necesitaba mucho más cerca. Sus manos viajaron hasta los jeans de Isabelle y él se apresuró a desabotonarlos y a quitárselos sin pensarlo dos veces y era todo ansiedad. La ropa interior de Isabelle era realmente una pieza de arte, pero a él ya no le importaba. Ella lo dejó disfrutar del momento sin detenerlo ni una sola vez, mientras deslizaba los dedos fríos contra su piel encendida para deshacerse de las piezas de tela y luego besarla toda, era una fortuna que no necesitara aire porque no pensaba perderse ni un segundo, Isabelle era realmente muy sexy. Cuando por fin él terminó de recorrerla con sus labios sin importarle el tiempo que se tomó en hacerlo, ella le susurró al oído.

- Tú arriba, confío en ti. – él la colocó por debajo de él con tanta delicadeza que le sorprendió que un vampiro pudiera restringir tanto su fuerza. Ella deslizó sus manos para deshacerse de la última pieza de ropa que los dividía, los boxers del vampiro fueron a dar lejos.

- Olvidamos el preservativo. – Simon estaba realmente acongojado como si no pudiera contenerse así mismo por mucho tiempo.

- Eres un vampiro, los vampiros no se reproducen así. – Le dijo totalmente convencida. – No necesitamos usarlo, yo no estoy con nadie más, puedes confiar en mí, solo eres tú para mí.

- Confío en ti. – Le respondió él.

Hubo un momento en que el vampiro pudo sentirla toda, su voz pidiéndole mucho más, el sudor, podía sentirla liberando toda la adrenalina y el estrógeno, podía escuchar el escándalo que era su corazón, Simon podía soportarlo todo, además del inmenso placer que sentía, pero era el olor de su perfume de rosas y debajo de eso la sangre de Isabelle corriendo a esa velocidad mientras llegaba a su punto más alto que fue incontrolable para él, sus colmillos salieron sin pedir permiso y él solo la mordió. Isabelle lo sintió pero no se apartó, era una locura lo que esa chica podía confiar en él. El sabor de la sangre de Isabelle fue como una explosión en su boca, el punto final para llevarlo al placer, él mismo se encargó de retirarse sin beber demasiado, preocupado genuinamente por Isabelle, rodando a su lado.

- Lo siento mucho Iz, no pude contenerme, tu sangre es…

- Shhh deja de disculparte Simon. Nada de lo que pasó estuvo mal, estuviste perfecto. – Isabelle lo estaba mirando con total sinceridad y una expresión de intensidad que el vampiro no supo interpretar

- Tú eres perfecta.

Isabelle se quedó dormida casi inmediatamente en sus brazos, aunque había necesitado no solo una sábana que la cubriera, sino también una frazada ya que la noche era fría y Simon no tenía ningún calor que ofrecerle. Él estaba realmente apenado al respecto aunque a Izzy no pareció importarle en lo absoluto, solo quería quedarse allí y tenerlo cerca.

Simon no podía dormir, no con ella durmiendo a su lado, tenía que observarla detenidamente porque todavía le parecía una especie de fantasía, Izzy se veía aun más bella cuando dormía. Simon se imaginó estando así con ella por mucho tiempo, hasta que recordó que algún día la perdería, o bien Isabelle se daría cuenta que con Simon nunca podría tener una familia ó si ella descabelladamente decidía quedarse a su lado, un día la vería morir y él se quedaría viviendo eternamente sin ella. Nunca había odiado tanto ser vampiro, nunca antes había querido deshacerse más de su inmortalidad que esa noche.

- ¿No puedes dormir?

- Tengo miedo que si me duermo cuando despierte ya no vas a estar aquí, no quiero perderme ni una cosa. – Isabelle sonrió y estaba a punto de decir algo más cuando se durmió otra vez.