Sakura POV
– ¿Saku-chii…? ¿Por qué gritas? –preguntó una muy adormilada Yaya mientras se sentaba en su cama y se frotaba los ojos intentando despabilarse. Su mirada se dirigió brevemente al reloj que había junto a su cama antes de volver a mirarme. – Aún es temprano… –refunfuñó.
Yo no sabía qué responder, aún estaba bastante impresionada por la vista que tenía frente a mí. Allí, situados pacíficamente sobre mi cama, yacían tres huevos.
¿Cómo habían llegado hasta ahí? Estaba bastante segura que no habían estado allí la noche anterior cuando me acosté. Nadie había entrado durante la noche al cuarto para dejarlos, de eso estaba segura; A pesar de la falta de chakra, aún seguía teniendo mis instintos ninja bastante presentes, por lo que era imposible que alguien se colara bajo mi nariz sin que me diese cuenta.
El cómo llegaron los huevos hasta mi cama ya era de por si un misterio muy grande, pero también me intrigaba el ¿Por qué no habían sufrido daños? Estaba bastante segura que mi peso sería suficiente para aplastarlos, o que durante mi sueño me movería lo suficiente como para tirarlos de la cama… pero no. Allí estaban, sanos y en orden, como si acabasen de ser depositados allí.
Extendí levemente mi mano para tomar uno de ellos, estremeciéndome levemente al sentir la calidez de la superficie contra mi mano.
El extraño diseño que poseían dejaba en claro que no eran huevos comunes, pero la calidez que los envolvía me hacía pensar en que algo crecía en su interior… ¿Qué clase de criatura nacería de un huevo tan extraño?
Estaba tan concentrada en mis pensamientos que ni siquiera noté que Yaya había bajado de la cama y se me había acercado.
– ¿Saku-chii…? –preguntó mientras colocaba una mano sobre mi hombro.
La habitación quedó sumida en el silencio por varios segundos antes de que un chillido realmente agudo escapara de la boca de Yaya.
– ¡Saku-chii! ¡Esto es maravilloso! –exclamó mientras me atrapaba en un sofocante abrazo.
Yo no lograba entender ¿Por qué estaba tan feliz?
– ¿Por qué hacen tanto ruido, dechu? –se quejó Pepe mientras flotaba hacia nosotras.
– ¡Pepe-tan! ¡Saku-chii va a tener guardianes chara! –exclamó alegre Yaya a la par que me soltaba y convertía a Pepe en la víctima de otro sofocante abrazo.
¿Guardianes chara?
Mi vista cayó nuevamente sobre los huevos ¿Eso era lo que eran? ¿Huevos de Shugo Chara? Pero yo ni siquiera pertenecía a este mundo ¿Cómo era posible?
Cada vez que creía estar empezando a entender este extraño mundo, me sentía más y más perdida.
– ¡Tengo que decirle a los demás! –dijo Yaya antes de tomar su teléfono y salir corriendo de la habitación con Pepe siguiéndola de cerca.
Parpadeé un par de veces intentando procesar lo que acababa de ocurrir antes de dejar escapar un profundo suspiro y sentarme en la cama. Deposité el huevo que sostenía junto a sus hermanos, y dejé caer el resto de mi cuerpo sobre el colchón mientras miraba el techo.
Pasaron unos segundos antes de que decidiese volver a posar mi vista sobre los huevos.
Shugo Charas… Tadase y los demás habían mencionado que esas pequeñas criaturas eran la manifestación de los sueños de una persona, la verdadera esencia de uno o un "posible yo". Si la descripción era acertada, entonces no comprendía cómo era que yo podía dar vida a un Shugo Chara. Peor aún… tres…
Estaba bastante segura que todos mis anhelos y aspiraciones en la vida ya se habían cumplido: Gracias a las enseñanzas de Tsunade-shishou había logrado convertirme en una gran ninja médica con un futuro prometedor; El equipo siete se había vuelto a reunir, e incluso si estábamos librando una guerra, todo parecía estar cayendo en su lugar. No había nada más que pudiese pedir en mi vida, entonces… ¿Por qué? ¿Por qué estos huevos habían nacido?
Suspiré decidiendo no darle más vueltas al asunto. Tal vez las respuestas llegarían a mi una vez que los guardianes que crecían en el interior de los huevos nacieran.
Con este pensamiento en mente, me puse de pie dispuesta a prepararme para otro día escolar.
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Me encontraba de camino a la escuela. Yaya había decidido adelantarse, saliendo unos minutos antes que yo de la casa, alegando que tenía asuntos de los guardianes que atender. No discutí en contra, pues había decidido tomarme al camino a la escuela con calma para aclarar mi mente y observar un poco más de la ciudad.
En cada pequeña parada que hacía, revisaba mi bolso en cuyo interior se encontraban los huevos envueltos en una pequeña toalla para mantenerlos calientes. Yaya había sugerido que los mantuviera cerca de mí, y había decidido hacer caso a su consejo, trayéndolos conmigo a la escuela.
Tal vez se vería un poco extraño si alguien hurgaba en mi bolso y los encontraba, pero sin duda me sentía más tranquila trayéndolos conmigo.
Estaba adentrándome en el campus de la escuela cuando me percaté que parecía haber un gran revuelo entre los estudiantes que rondaban por la zona. Al estudiar más detenidamente la situación, pude notar que la gran mayoría parecía estar babeando y soñando acerca de los guardianes quienes simplemente se encontraban caminando por el campus.
Al ver la situación no pude evitar reírme por lo bajo sintiendo un poco de vergüenza ¿Me habría visto así cuando era más joven?
Cuando a penas estaba en la academia ninja, yo y las demás chicas solíamos enloquecer realmente cuando se trataba de Sasuke. Lo perseguíamos a todas partes, nos peleábamos entre nosotras acerca de quién tenía el derecho de sentarse a su lado, y le gritábamos a todos los chicos que se atreviesen a hablar mal de él.
Mirando en retrospectiva, era un comportamiento natural para una niña de tal edad… Pero aún así no podía evitar sentir cierta vergüenza al recordar aquellos tiempos.
Estaba a punto de seguir mi camino cuando algo llamó mi atención.
– Hinamori, como hace poco fuiste transferida no debes saber de ellos.
No debería de escuchar conversaciones ajenas, pero… Era imposible, eran realmente ruidosas para hablar.
– Son llamados "guardianes" por que son estudiantes que están para los estudiantes: el concejo estudiantil. Nos protegen de algunas leyes estrictas y nos alejan de las inseguridades.
– ¡De verdad son como guardianes!
– El rey, Hotori Tadase.
– La reina, Fujisaki Nadeshiko.
– El Jack, Souma Kukai.
– El As, Yuiki Yaya.
– Los guardianes tienen un jardín real donde beben té.
– Y, sobre todo, los guardianes tienen la capa real.
– ¡Sobredosis real! –chillaron ambas chicas al unísono mientras tomaban sus manos y saltaban emocionadas.
Hinamori, a unos metros de ellos, las observaba como si le hubiese crecido una segunda cabeza a cada una. Yo no pude evitar reír un poco. La visión que esas chicas tenían de los guardianes no se asemejaba para nada a los chicos que había conocido el día anterior.
– Esas capas son una especie de… –murmuró Amu.
– ¿Cierto…? –preguntaron las chicas esperando que la gran Hinamori Amu estuviese de acuerdo con ellas.
Al notar esto, Amu rápidamente se cruzó de brazos y frunció el ceño entrando en la faceta rebelde que todo el mundo parecía conocer de ella.
– No precisamente. Pretender ser un guardián es un pasatiempo para niños. –dijo la pelirrosa luciendo fastidiada.
A este punto decidí dejar de escuchar la conversación y empecé a dirigirme a la entrada de la escuela.
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Autora POV
Tadase se quedó tenso mientras veía a Amu alejarse hacia la entrada del colegio. Aquello no había salido exactamente como había planeado. Nadeshiko se acercó a su lado poco tiempo después.
– Hotori, esa chica… –murmuró la reina de los guardianes.
– Sí… Tenía huevos guardianes… –murmuró serio el rubio.
– ¡Yaya los vio! –exclamó alegre Yaya. – ¡3 huevos guardianes! ¡Igual que Saku-chii! –exclamó mientras elevaba tres de sus dedos para enfatizar sus palabras.
Junto a ella Kukai silbó antes de esbozar una sonrisa.
– Dos chicas formidables se han hecho notar. –comentó entretenido.
– Finalmente ha aparecido… –murmuró Nadeshiko.
– Si… –afirmó Tadase. – Con tres huevos guardianes… esa persona heredará el legendario Humpty Lock…
– ¿Pero cuál de ellas será? –preguntó la reina de los guardianes volteándose a ver al rubio.
– Solo el tiempo lo dirá…
