Esta canción me recuerda mucho a Sizzy a pesar de ser en español, más vale tarde que nunca ¿verdad?

Invisible

"Por amarte así es esa mi fortuna es ese mi castigo

será que tanto amor acaso está prohibido

yo sigo aquí muriendo por estar contigo

Por amarte así a un paso de tu boca y sin poder besarla

tan cerca de tu piel y sin poder tocarla

ardiendo de deseos con cada mirada

Por amarte así"

Por Amarte así - Christian Castro

- ¿Quieres intentarlo? - Preguntó Simon después de varios segundos de silencio incómodo, como si los dos no encontraran realmente de que hablar, cada vez que él preguntaba algo de la vida personal de Isabelle ella contestaba con evasivas, diciendo que no podía explicarlo o decirlo, o sencillamente "es complicado". A Simon le encantaba estar al lado de ella, pero se estaba poniendo impaciente, cada vez que volteaba a verla se encontraba con Isabelle mirándolo fijamente pero luego esquivaba sus ojos, parecía ligeramente avergonzada. Los dos habían caminado alrededor de Central Park hasta llegar a la zona donde estaba ubicada la pista de patinaje, estaban viendo como la gente en general se divertía en ella. Ante la pregunta Isabelle miró dubitativa.

- ¡No! podría ser peligroso.

- ¿Peligroso? ¿de verdad? No pareces la clase de chica que le tenga miedo a una pista de hielo. - Isabelle blanqueó los ojos, estaba a punto de responder cuando sus ojos volvieron a la pista para ver que había una jovencita, unos 16 años de edad, no muy alta rubia, que estaba saludando a Simon desde la distancia, él le devolvió el saludo con un movimiento de manos.

- ¿Quién es esa chica? - se sorprendió así misma el tono agrio con el que formuló la pregunta. Simon levantó las cejas y le dio una sonrisa torcida.- Olvídalo, no es que me importara realmente. - El intento por disimular fracasó estrepitosamente, Simon continuaba dándole esa sonrisa torcida que hacía que su corazón fuera más rápido.

- A veces le gusta ir a ver tocar nuestra banda, ha estado intentando lograr que Eric la invité a salir por semanas…

- Te dije que no me interesaba. - él aún no había borrado la sonrisa de sus labios. - Ya puedes dejar de sonreír Simon.

- Esta bien, ¿Que dices? ¿Lo intentamos?

- Olvídalo, no puedo caerme…

- ¿Tiene que ver con tu salud?

- Definitivamente tiene que ver con eso, sería una tragedia si me cayera.

- Parece que quieres intentarlo de verdad Isabelle. - ella no había quitado ni un solo momento su mirada de la pista. - Vamos, te prometo que no voy a dejarte caer

- ¿estas seguro? ¿Simon? … - Ella por fin lo miró a los ojos, Simon no podía entender como una chica como ella podía mirarlo como si fuera el mismo sol, era la cosa más loca que le había sucedido en el mundo. La manera en que decía su nombre era como si estuviera saboreándolo literalmente.

- Confía en mí.

- Yo...confío en ti, no me dejes caer.

- Jamás.

Estaba equivocada, tras varios minutos en la pista se dio cuenta que era ella quien evitaba que él fuera a dar al piso. Él era un poco torpe, de la manera más adorable, nada que ver con el vampiro super ágil y super poderoso del que se había enamorado. Este Simon era mucho más frágil y sin embargo el Simon mundano tenía todavía muchas cosas que la hacían no poder quitar los ojos de él aunque quisiera.. Simon no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando, por un lado, parecía que no tenían nada en común, por el otro parecía que estuvieran conectados de alguna extraña manera. Lo mejor sucedió después, trás varios minutos de incomodidad, Isabelle por fin halló su sonrisa mientras evitaba que Simon se cayera por centésima vez.

- ¡Eres un torpe Simon! No puedo creer que me hayas engañado así

- Tenía que intentarlo, parecía que realmente querías hacer esto… Es la primera vez en toda la noche que has sonreído. - Simon se levantó para quedar frente a frente con ella, se veía mucho más alto usando patines de hielo, ella estaba blanqueando los ojos ante el último comentario

- Tengo que reconocer que ha sido divertido verte caer una y otra vez.

- Ouch… mi orgullo ha sido herido.- él le estaba dando un gesto teatral

- En tu defensa diré que te ves muy lindo cada vez que caes al hielo. - inmediatamente se arrepintió de sonar tan evidente, las hormonas estaban haciendo todo un trabajo con ella.

- ¿Crees que soy lindo? - Preguntó sorprendido de repente y exhibiendo una sonrisa, ella blanqueó los ojos mientras se sonrojaba.

- Lo cierto es que por más divertido que sea verte golpearte el trasero una y otra vez, creo que es hora de regresar.

- ¡No! es temprano todavía.

- Simon… ¿no estas cansado de toda esta incomodidad? Tú no me conoces y yo no puedo contestar el 90% de tus preguntas. - Isabelle se alejó de él patinando con sumo cuidado para salir de la pista, pero él la alcanzó tomandola por uno de sus brazos y haciéndola girar para que quedaran de frente otra vez.

- Lo sé, lo sé, es dificil de explicar

- ¿Explicar que?

- Yo solo quiero que me dejes conocerte, me siento inevitablemente atraído hacia ti. - Simon se sonrojó, nunca había sido tan honesto con alguien que acababa de conocer.

- Confía en mí, te conviene alejarte.

- No quiero, ese es el problema.

- ¿por qué? Tú ni siquiera sabes absolutamente nada de mí. ¿POR QUÉ SIMON? ¿QUE QUIERES DE MÍ? - La Isabelle hormonal apareció para gritarlo llena de frustración.

- Lo sé pero inexplicablemente no quiero que te vayas, siento que me falta algo todo el tiempo y en dos horas que llevo contigo esa sensación se fue. - Isabelle le pareció dulce y a la vez irritante, siempre tan argumentativo intentando explicar teorías como un nerd, había estado conteniendo su frustración todo ese tiempo hasta que ya no pudo aguantarla más

- ¡Eres un idiota Simon Lewis! - Isabelle le dio una bofetada e inmediatamente se arrepintió, ella era suficientemente fuerte y él se veía frágil, como cualquier mundano. Simon perdió el equilibrio y fue a dar al hielo otra vez.

- ¡Hey! ¿eso por qué fue? - Dijo mientras se quejaba.- Solamente fui sincero contigo, por más ridículo que suene lo que te dije, es cierto. - Estaba visiblemente avergonzado de que una chica pudiera derribarlo así, ella se dio cuenta de lo ruda que había sido y se acercó arrodillándose para quedar a su nivel y tocándole la mejilla como si fuera la más tierna de las caricias, Simon reaccionó con desconfianza pero se lo permitió porque vio que tenía un gesto de arrepentimiento en su rostro, Iz se sentía muy mal por golpearlo por algo que ni siquiera era su culpa, finalmente él era el héroe que los había salvado a todos.

- Lo siento mucho Simon. Perdóname.

- Estas demente… - Simon iba a decir algo pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el gesto de Isabelle, esa sencilla caricia lo había dejado perplejo. Una corriente eléctrica lo invadió

- ¿Yo estoy demente? tú fuiste quien se obsesionó por conocer a una chica que viste en un dibujo. - Simon se sonrojó escandalosamente

- admito que estamos empatados en eso. - La poca alegría que había evidenciado en ella cuando estaban patinando había sido reemplazada por tristeza. - ¿Por qué alguien tan hermosa esta tan triste?

- Alguien que me importaba mucho me olvidó. - Respondió resignada.

- ¡Que idiota! Nadie podría olvidarse de alguien como tú, es lo más ridículo que he escuchado. - los ojos de Isabelle eran brillantes, sus hormonas habían tomado el control de ella, se sentía como una persona totalmente diferente a lo que normalmente era. Quería volver a golpearlo, esta vez con más fuerza y enojo, pero también al mismo tiempo quería besarlo, sentir nuevamente sobre ella sus labios como tantas veces lo había hecho hasta perder la respiración. Tenía toda una lucha en su interior.

- Podría golpearte ahora mismo.

- ¿Otra vez? ¿por qué? No por favor, nunca había conocido una chica que golpeara tan duro.

Ninguno de los dos se había movido un centímetro, estaban realmente cerca ella todavía estaba acariciándole la mejilla, había mucha tensión entre los dos y al mismo tiempo toda la química concentrada en un pequeño espacio: tristeza, nostalgia, deseo, enojo, atracción, expectativa, ansiedad, curiosidad… era como una pequeña explosión. Isabelle que normalmente no estaba acostumbrada a decirse que no a sí misma, no lo pudo soportar más o iba a golpearlo o iba a besarlo y la segunda ganó el pulso.

Simon vio como ella le dio una mirada nerviosa como si se estuviera debatiendo en su interior, sorpresivamente ella se le acercó aún mas, usando su lengua para humedecerse los labios inmensamente rojos, ella tuvo la delicadeza de morderse el labio inferior y luego como si no pudiera soportarlo más lo besó. Simon desconectó la parte de su cerebro que le estaba diciendo que besar una chica que acababa de conocer no era algo muy propio de él, los labios de Isabelle eran suaves con un sabor a frutilla, además eran seguros como si supera exactamente lo que estaba haciendo. Simon le respondió igual, tomándola por la cintura para que quedaran más cerca, ella solo se movió un poco para enredar los dedos en su cabello, era increíble la familiaridad y la sincronización que había como si hubieran nacido precisamente para hacer eso. Él dejó escapar un sonido ahogado pero no se separó de ella hasta que literalmente le faltó el aire para respirar. - ¡Por Dios! ¿Quién diablos eres Isabelle? - pero no la dejó contestar, sino que volvió a poner sus labios con los de ella, necesitaba besarla, era una sensación adictiva.

- Realmente lamento haberte golpeado.

- Si vas a besarme de esa manera, puedes golpearme cuanto quieras. -.

- Tú ni me conoces. - Isabelle blanqueó los ojos y se levantó alejándose de él pero Simon tenía brazos largos y la alcanzó

- ¿A dónde vas?...

- Es una insensatez esto.

- Lo dices porque te gustó, un beso como ese jamás debería ser llamado un error.

- Tú no sabes nada de mí Simon Lewis.

- Es verdad. - Simon se le acercó mucho más y no dejo de mirarla a los ojos. - No sé quién eres, no te conozco pero es algo que va más allá de mi lógica, por alguna razón quiero conocerte, y pasar tiempo contigo.

- No me digas esas cosas… de verdad necesito irme, es tarde. - Simon por fin la liberó resignado, no quería presionar tanto hasta lograr que huyera y al mismo tiempo sentía que apenas acababa de conocerla y ya empezaba a escapársele.

Isabelle se quitó los patines alquilados para colocarse sus propios zapatos mientras él hacía lo mismo. El silencio incomodo regresó entre los dos, pero todavía había una cantidad de electricidad considerable en medio, tanto que ella no se atrevió a mirarlo a los ojos otra vez. Una vez que Simon terminó tomó los patines de Isabelle para devolverlos, cuando regresó ella había desaparecido, aunque era literalmente imposible que ella cruzara un parque tan grande en tan poco tiempo, SImon no encontró señal de ella.

La runa de invisibilidad fue la que dio el punto final, Isabelle terminó la marca sobre su piel y se sentó en una banca, estaba un poco cansada, pero también estaba demasiado sobrecogida, quería salir corriendo pero Catarina le había prohibido hacer demasiado esfuerzo físico así que lo único que logró hacer fue hacerse invisible para él. Era insoportable la manera en que habían cambiado de roles, Simon siempre era el que usaba la razón, siempre era el más lógico de los dos, ahora obligarse a mantener los pies sobre la tierra cuando él quería ser irracional e impulsivo no era lo más sencillo del mundo.

Fue doloroso, ver toda la frustración reflejada en la actitud de Simon mientras la perdía de vista, él se sentó a su lado aun sin poder verla.

- Wow esa chica sí que sabe besar. - Se dijo así mismo en voz alta. - Es preciosa. - Simon estaba sonriendo estúpidamente, Isabelle sonrió igual a pesar que se estaba congelando allí afuera. - ¿Simon que estás haciendo? Obsesionándote con una chica que no conoces. - él se rascó la cabeza pensativo y añadió. - Wow ¡Ella es increíble! es mejor de lo que pensé. - Isabelle se quedó mirándolo por un buen rato hasta que él de pronto él pareció recordar algo, sacando su teléfono del bolsillo y marcando un numero con urgencia. - Vamos Clary, contesta, contesta.

Jace miró sospechosamente a su novia, ella estaba literalmente mordiéndose las uñas, y no podía disimular los nervios que sentía.

- ¿Clary que sucede contigo? - Preguntó, los dos estaban recostados en una de las colchonetas de la sala de entrenamientos. Habían suspendido su sesión después de que él comprendió que ella no se concentraría en toda la noche.

- Nada Jace, olvídalo

- ¿Nada? Nunca te había visto tan nerviosa en mi vida, ni siquiera en la época de la guerra.

- No hablemos de eso.

- Clary… ¿no confías en mí?

- Sí, pero sé que esto no va a terminar bien entre tú y yo y quiero aplazar la discusión

- ¿Que? - Jace inmediatamente se puso a la defensiva levantándose de la colchoneta para mirarla directamente. - ¿Qué me estas ocultando? - Clary se quedó callada y él ya se estaba empezando a enfadar.

- Precisamente por eso no quiero contarte si te enfadas con tan solo no saber, eres un cascarrabias. De todas maneras te vas a dar cuenta tarde o temprano

- Clary… - Jace estaba reflexionando acerca de su mal humor. - Quiero que confíes en mí, odio que me ocultes cosas. - Su voz había cambiado a melodiosa y encantadora, Clary estaba empezando a sentir esas mariposas en el estomago que le producía su cercanía, era algo que no había cambiado ni un poco. - Puedes confiar en mí. - Le dijo besándola con dulzura, Clary por unos segundos se olvidó de la razón de su nerviosismo, hasta que su teléfono móvil los interrumpió. Jace estaba más cerca del maletín de Clary así que él lo tomó, cuando vio el ID supo la razón de su nerviosismo

- ¿Quién es?

- Dice Simón Lewis… ¿Es esta la razón por la que estas tan nerviosa?

- ¡Dámelo!

- ¡Clary! Él es mundano ahora… ¿Por qué te está llamando?

- ¡Se que es mundano! ¡Dame mi teléfono!

- NO

- Sabía que no lo entenderías, dices que pudo confiar en ti pero no lo comprendes. - El timbre del teléfono cesó. - ¿Te vas a quedar con mi teléfono? Dímelo para no seguir intentando, para irme a mi casa de una vez

- ¿Ahora estas enfadada conmigo? No soy yo el que está haciendo algo prohibido por la Ley

- ¡Tú no perdiste a nadie gracias a él! Tienes a tus dos hermanos contigo, yo sí perdí a mi mejor amigo pero tú no, no me hables como si entendieras.

- Clary eso es muy injusto. - El sonido del timbre volvió a escucharse y entonces Jace le extendió el teléfono y ella contestó

- Simon…. este no es un buen momento

- ¡Clary! Es acerca de Isabelle ¿podrías darme su número de teléfono?

- ¿Estuviste con ella y no se lo pediste? Simon…

- Ella… se fue, la perdí de vista, estoy preocupado porque se fue sola….

- Le diré a Jace que la llame para confirmar que este bien. Hablaremos después.

- Tú no le dijiste que iba a verme.. ¿Por qué hiciste algo así? fue muy cruel, ella estaba muy impresionada, como si hubiera visto un fantasma

- …. es complicado ok

- ¿Complicado? Ustedes dos no pueden responder algo diferente… Por favor, solamente verifica que ella este bien, parecía sobresaltada y ni siquiera se despidió

- Lo haré. Debo irme

- No dejes de avisarme…

- Adiós Simon.

Clary colgó el teléfono ante la mirada totalmente desaprobadora de Jace, sus ojos dorados la miraban con mucha aprensión

- Clary… ¿Desde cuándo has estado hablando con SImon?

- Nos hemos visto un par de veces

- Esto no está bien.

- Ya me lo dijiste, déjame en paz. Necesito que llames a Isabelle, por favor.

- Llámala tú

- No, ella no va a querer hablar conmigo. - Clary estaba recogiendo sus cosas para salir del salón, iba cabizbaja. - Solamente llámala y verifica que este bien.

La pelirroja esperaba una gran tormenta, con lo explosiva que podía ser Isabelle creyó que minimo iba a gritarle durante un buen tiempo, pero no sucedió así. Ni Isabelle, ni Jace llamaron esa noche, de hecho lo único que mencionó su novio era que Izzy había llegado sin que nadie la viera y se había encerrado en su cuarto. Isabelle había quedado en un estado en que no tenía idea de que hacer ni sentir, además sus hormonas solían controlar la mitad de su ser, así que aunque quiso de todas las maneras enfadarse, gritar, llorar, lo que hizo fue regresar a su casa sentarse en su cama con una sonrisa estupida mientras sentía en sus labios el hormigueo de haber besado a Simon, el beso había sido mucho mejor que antes porque era totalmente calido, quería estar enojada con Clary, quería hacerlo pero solo podía sentir burbujas en el estomago y esa sensación de felicidad que la embargaba.

- ¿Que sucede?.- Preguntó su madre cuando entró a su habitación . - Jace me dijo que estaba preocupado por… ¿Por qué estas sonriendo así? - Isabelle estaba concentrada en las pequeñas burbujas que sentía por dentro.

- ¿Puedo preguntarte algo acerca del embarazo? - Su madre asintió sentándose a su lado. - ¿Como se siente el bebe al principio?...

- Burbujas al principio, despues vas a sentirlo como si pateara

- Creo que se está moviendo. Siento miles de burbujas

- Es porque estás feliz, no te había visto sonreír así en casi 3 meses. ¿Que sucedió?

- SImon… lo vi, hable con él

- ¿Recordó algo? - Isabelle negó con la cabeza perdiendo la sonrisa

- oh… lo siento. - Adiós a la sensación de felicidad, Izzy empezó a llorar. - Iz, no llores, hace unos minutos estabas sonriendo, ¿Que sucede?

- No quiero hablar de eso. Quiero dormir, estoy cansada.

- Esta bien, ¿Quieres algo de comer?

- No… me comí una hamburguesa doble queso.

- Eres insufrible.