"Millennium Wheel"

Muy bien chicos, he apresurado la escritura tanto como puedo, pero a veces me es bastante difícil, por lo que aprovechando la falta de tarea por exámenes y que no había dedicado tanto tiempo a Twitch es hora de escribir a toda velocidad. He aquí el capítulo y varias explicaciones de las parejas.

Xxx

Tracer

Mi participación en las ultimas misiones… como decirlo, había sido… simplemente horrible y creo que todos lo habían notado, pero esta situación me terminaba de convencer, teníamos el fin de la guerra prácticamente frente a nosotros y, aun así, ahora me sentía más vulnerable que nunca.

A pesar de pertenecer a la gran organización de Overwatch, sabía que los Junkers y Talon no estaban del todo extintos, es por eso que lo hice, por primera vez en años no tenía trabajo, no tenía un propósito y pensaba disfrutar la vida lo más posible, aunque eso significara llevar una enorme mochila con un acelerador cronal a todas partes, al menos si eso hacía que mi perfil fuera más bajo.

Ahora por primera vez en años era libre de hacer lo que quisiera, y esperaba no tener que regresar a la pelear, a no ser que aquella promesa, si fuera necesario regresaría, espero que este mundo no vuelva a necesitarme.

-Lena, ¿Subimos? – una pelirroja bastante alegre me invitaba a un paseo en una de las mayores atracciones londinenses y aunque era la hora de cerrar todos sabían que un buen número de créditos harían que el maquinista cambiara de opinión.

Widowmaker

- ¿Están seguros de esto? -

-Si se le vio abordar un avión ayer en la noche-

-Bien, estará con las defensas bajas- camine hacia otra habitación en la cual barrios maniquíes se encontraban perforados para por fin encontrarlo frente a un monitor- ¡Reaper! Es hora de irnos-

En un santiamén nos encontramos en una de nuestras tantas naves, y partimos a lastimar a Overwatch en donde más les dolía y acabar de uno a uno con sus agentes, de uno a uno irían cayendo, como lo habían estado haciendo.

-Debemos hacer bien este trabajo o nos echaran, lo jefes dicen que ya no somos útiles en un mundo sin guerra, no se desharán de mí, pero no esperes la misma suerte- Reaper tan crudo como siempre se limitó a esperar en la zona de carga.

Yo sabía bien que ocurriría si no dábamos avances ahora, pero por nada dejaría que me borraran como un simple error, no después de todo lo que me hicieron pasar.

¿Cuándo fue que lo había recordado? No recordaba el momento exacto, pero sabía que nunca los perdonaría.

-Esto es por ti Gérard- sin darme cuenta derrame una lagrima, la primera desde que era, Widowmaker, sabía que lo que haría no estaba bien, pero haría todo lo necesario por tener un tiempo más con Talon.

Mire mi reloj, solo faltaban nueve horas para el final de Widowmaker…

En algún lugar de Rio…

- ¿Me necesitan? - Un ómnico y una gran hojalata se encontraban frente a mí con una petición, la cual no pensaba aceptar- Saben que me retire después del último incidente con los Junkers, como debió haberlo hecho Overwatch hace mucho-

-Lo sabemos, y sabemos que perdiste a un amigo, pero también era nuestro amigo-

-No pienso volver a pelear, no después de perder a Lindholm, no podría aguantar- quería que se fueran, debían hacerlo, pero nuevamente sabían cómo hacerme recapacitar sobre mis propios ideales.

-Lo vieron en uno de los países del MPNA- esa foto, aunque borrosa, sabia distinguir quien fue aquella persona, aquel quien había sido.

-Bien, vámonos, pero esta vez, prométanme que me ayudaran en todo para capturarlo- Después de verlos asentir, fui a un viejo cuarto lleno de basura y de una caja arrumbada, recogí mi equipo y partimos hacia la base de Overwatch.

-Solo espero poder salvarte, Fawkes-

Hanamura

Mercy

Al fin teníamos algo de tiempo libre y por primera vez en muchos mese llevábamos ropa "normal"

Y aunque mis pantalones y mi playera olían un poco a confinamiento de casillero, eran más cómodos que mi traje.

Zarya había llevado ropa de entrenamiento durante este tiempo, aunque supongo que es con lo que se sentía cómoda, Mei por su parte nunca se cambiaba su pijama que en estos momentos había cambiado por una gran playera con la frase "I Love Gym" la cual probablemente pertenecía a Zarya.

Pharah por su parte había llevado una vieja camisa que le regale en una de nuestras citas, lo cual, admito, me había sentido sentir bastante feliz.

-Muy bien chicas, es hora de hacer algo divertido- claro, nos habíamos olvidado por completo de Alejandro que ahora parecía estar mejor- No puedo soportar ver a todas ustedes de empalagosas todo el día, así que es hora de Alejandro-

Alejandro podía ser bastante entretenido a veces, aunque siempre sospeche que solo lo era conmigo, como fuera siempre me pareció buena persona.

No logramos hacer muchas cosas ya que la cosa pareció terminar después del campeonato de fuercitas, la cual termino con Zarya como campeona, terminamos viendo una película sentados en la sala de recreación.

Aunque sinceramente me fue muy difícil concentrarme, Pharah quien había aceptado que me recostara en ella, comenzó a acariciar mi cabello, sentía su respiración junto a mí y realmente me sentía calmada.

Y toda la película al fin perdió relevancia cuando al mirarnos a los ojos de la otra, nuestros labios se unieron suavemente, en un beso que desearía no hubiera acabado.

Mei por otra parte había terminado dormida y Zarya se retiró cargando a su princesa helada hacia su cuarto.

Alejandro por su parte, aunque no me gustara, se había quedado solo viendo la película, él era el único del grupo que no había tenido una relación seria, lo cual comenzaba a preocuparme, pues ¿Qué sería de el después de la guerra? ¿Alguien sabría aceptarlo?

Después de todo, solo somos héroes cuando podemos defenderlos, cuando no somos los verdaderos asesinos de esta guerra, los verdaderos responsables.

Alejandro

Odiaba quedarme solo, pero la película se había puesto realmente interesante, me habría quedado a terminar toda la película sino fuera porque un viejo comunicador comenzó a parpadear, lo que significaba que era mi hora de decir adiós a Overwatch.

Me retire en silencio dejando la película a un volumen considerablemente alto, aunque supongo que las chicas estarían lo suficientemente distraídas como para ignorarlo.

Decidí tomar prestada una de las viejas limosinas que solíamos usar para transportar a los diplomáticos y partí con rumbo al aeropuerto, con suerte los traficantes coreanos cumplirían su parte y me llevarían hasta Belfast donde volvería a verla, solo esperaba que no fuera una trampa, para cumplir finalmente esa promesa.

El viaje hasta ese lugar fue bastante agradable, sino mencionábamos que viaje en la zona de carga con animales exóticos, aunque tal parecía que mi viaje terminaría una vez saltara del avión, por lo que, con un paracaídas de no muy buena calidad, salte al vacío hasta al fin ver el viejo monasterio de Holywood, donde esperaba me estuviera esperando aun Amélie.

Esperando que aun deseara el tratamiento, por eso era todo esto, para al fin ponerle fin a todo esto.

Ruckuss

Al fin habíamos llegado de vuelta a la base, aunque parecía algo raro no encontrar a nadie, sin embargo, los avisos de privacidad de Atena en las habitaciones de las chicas me daban una idea de lo que estaba ocurriendo.

Sin embargo, no encontraba rastro de Alejandro, ni en su cuarto ni en el cuarto de recreación, preguntarles a las chicas seria incomodo así que me limite a preguntarle a Atena.

-Atena, ¿Dónde está Alejandro? -

-No tengo a nadie con ese nombre registrado-

- ¿De qué hablas? estuvo aquí con las chicas todo el día-

-Mis datos no cuentan con esa información, favor de rectificar el nombre-

- ¡Winston! -

Winston sabría qué hacer en estos casos, aunque ahora me preocupaba más perder a otro miembro del equipo, que un simple error de computadora.

Después de reiniciar el sistema vimos que alguien había violado la seguridad de memoria de Atena y borrado todos los datos cerca de Alejandro, incluyendo los videos de seguridad de los últimos días, sin embargo, la falta de una de nuestras limosinas de escolta nos daba la idea de que quizá había sido secuestrado, por lo que mucho a mi pesar, tuve que declarar un estado de emergencia.

Satya

- ¿¡Alejandro!?- comenzó a aparecer por todos los noticieros desde hace un momento y casi provoca que tire mi Feni.

Estaba preocupada, él y yo no éramos muy cercanos, no obstante, si esto le paso a un agente de Overwatch, significaba que algo grande estaba ocurriendo.

Sabía que Pharah podría contarme algunas cosas, pero suponía que podría sacarle más información a un viejo amigo.

Comencé a buscar información acerca de lo ocurrido y aunque solo se mencionaba como desaparecido los mensajes de mi teléfono desmentían todo eso.

- ¿Qué ocurrió? –

-Aún no sabemos, pero creemos que alguien lo secuestro-

- ¿Qué pasa con Atena? -

-Alguien logro violar la seguridad de su memoria-

-Ya veo, ¿Dónde nos vemos? -

- ¿Piensas viajar? ¿No estabas en medio de algo? -

-Los rusos lo tomaron por nosotros-

-Ya veo-

-Se creen mucho, por cierto, es la vieja unidad del algodón de azúcar-

-Se lo diré-

- ¿Dónde nos vemos? -

-Viaja a Hanamura, por ahora buscare asegurar a todos los agentes activos y retirados-

-De acuerdo, estoy en camino-

Millennium Wheel

Estábamos bajando de la gigantesca atracción cuando comencé a ver a toda la gente a nuestro alrededor bastante preocupadas revisando sus celulares, así que decidí checar rápidamente lo que estaba ocurriendo.

-No celulares en las citas, ¿Lo olvidaste? – Emily parecía algo molesta, aunque divertida de mi actitud a lo que respondí que solo daría un rápido vistazo- ¿Qué ocurrió? -

Mi cara me termino delatando, y es que nunca lo espere, a estas alturas ¿Cómo podía haber desaparecido de la nada un agente de Overwatch?

Solté el teléfono y Emily lo sujeto y aunque sabía que a ella no le afectaba como a mí, creo que se preocupó por mi reacción.

- ¿Es algo grave? – mi celular comenzó a vibrar a lo que Emily me lo entrego nuevamente, Ruckuss…

-No sabemos qué está pasando, pero será mejor que te mantengas a alerta, no sabes si van detrás de que agentes están yendo, por favor regresa a la base, aquí podemos protegerlas-

-Entendido, iremos enseguida- colgué el teléfono y miré preocupada a Emily- Vámonos, ahora-

La comencé a arrastrar por la gran calle en busca de un taxi y observé como aquella bufanda azul de navidad ondeaba rápidamente ante la velocidad con la que comenzamos a alejarnos de la gente.

Al fin habíamos llegado a la calle principal y solté su mano solo por un segundo para poder pedir el taxi.

Sin embargo, el tiempo se detuvo de pronto, el instante en que escuche esa detonación.

Rápidamente voltee para saber de dónde había provenido aquel estruendo, no fue hasta que presencie aquellos ojos rojos que descubrí quien había sido el autor de aquel alboroto.

Estaba a punto de lanzarme al ataque cuando me percate de algo, yo seguía viva, entonces me percate de lo que de verdad ocurrió.

Aquella bufanda danzaba libremente en el aire frio de la noche y las intensas luces de los rededores.

- ¿Emily? - Ahí se encontraba tumbada en el suelo, con una mano sobre su abdomen tratando de respirar, intentando hablar.

La tome rápidamente entre mis brazos y haciendo mi mayor esfuerzo trate de llegar al hospital más cercano, la gente comenzó a difuminarse a nuestro alrededor, así como los autos y las luces.

Logramos llegar al hospital St. Thomas y aunque sabía que Emily era bastante débil físicamente, esperaba que pudiera resistir esto.

-Le dieron a Emily, la rata de laboratorio de Talon, estoy fuera-

Con ese mensaje comencé a esperar en la sala de espera, esperando buenas noticias del doctor, sin embargo, el rostro de la doctora me hizo soltarme a llorar sobre la vieja silla de plástico.

-Pase, será mejor despedirse, de verdad lo siento-

Caminé tambaleante por el pasillo blanco buscando la habitación 203 y al llegar el sonido de las maquinas, la lluvia cayendo del gran ventanal y aquellas pecas pintadas de rojo me hicieron sentir la persona más débil de la tierra y al ver su sonrisa solo pude sentarme a su lado fingiendo no estar preocupada por lo que venía.

Xxx

Sin comentarios por ahora, los espero en el siguiente capítulo.