Hola a todos. Gracias a los que han seguido esta historia a pesar de las demoras, de verdad la estoy escribiendo con mucho esfuerzo ya que el tiempo entre el trabajo y el estudio se me ha hecho muy difícil. Agradezco a todos lo que toman de su tiempo no solo para leer y votar sino para dejar una review! Espero sus opiniones acerca de como va la historia.

Ahora que la serie terminó espero que esto pueda serles de ayuda para la espera tan larga que tenemos.

Saludos.

Pensando en voz alta

"Estoy pensando en cómo

la gente se enamora de formas misteriosas,

quizás solo el roce de una mano,

bueno, en mi caso, yo me enamoro de ti cada día,

y solo quería decirte que lo estoy"

Thinking Out Loud – Ed Sheeran.

Simon nunca le había parecido que jugar videojuegos fuera a resultar tan terriblemente aburrido, después de recibir llamadas de cada uno de sus amigos insistiéndole que fuera al baile estaba más que aburrido, estaba harto. No lograba levantar su ánimo desde que Isabelle despareció en Central Park y esa noche especialmente la tenía aún más en su mente, no ayudaba que la última noche había soñado con ella como siempre, a veces soñaba con eventos normales, otra veces los eventos eran aterradores y llenos de mucha sangre, pero la noche anterior eran sueños tan libidinosos que se sonrojaba solamente de recordarlo, definitivamente Isabelle Lightwood había hecho una huella profunda en su memoria y en su fantasías.

Saltó literalmente de la cama cuando Eric le dijo que la chica más hermosa del baile estaba preguntando por él, al principio no lo creyó del todo pero la sola descripción de ojos y cabello negro y muchos tatuajes logró que su corazón latiera tan rápido que hubiera podido salirse de su pecho, cuando Eric llamó Matt ya estaba en camino por él a la velocidad que la vieja camioneta podía dar, así que Simon solo se dio una ducha mientras la bocina sonaba.

· ¿Cómo lograste que una chica así aceptara ir al baile contigo y por qué diablos no apareciste? - Preguntó Matt cuando lo vio subirse a la camioneta.

· Le pedí que viniera pero nunca imaginé que lo haría. - Simon se sonrojó, si hubiera sido Eric las bromas no tardarían en llegar al respecto, pero Matt era diferente, Matt le dio una buena sonrisa y un puño en el brazo en señal de amistad. En minutos estuvieron allí y Simon por primera vez se sintió nervioso.

· La chica ha estado esperando por casi una hora Simon. Una chica así no espera por alguien que no le interesa, así que baja tu trasero del auto antes de que algún deportista idiota logre que acepte bailar con él.

Simon supo que debió haberle dicho algo a Eric cuando entró al baile, algo como darle las gracias pero no pudo aunque lo hubiera intentado, la imagen de Isabelle sentada medio aburrida con la vista perdida mirando hacia ningún lugar, su largo cabello rozándole la cintura y un vestido crema semitransparente que dejaba ver los tatuajes sobre su piel fue como una aparición, fue como si hubiera perdido su capacidad de hablar. Ella sonrió cuando lo vio, casi con un poco de vergüenza, aunque fue borrado por un gesto autosuficiente, se veía resplandeciente. Él no notó como sus pies lo habían llevado frente a ella que se había colocado de pie, era alta y le quedaba casi a su altura aunque no llevaba tacones.

- Hola Simon, estaba a punto de irme

- Lo siento Isabelle, desapareciste de repente en Central Park y creí que no querías volverme a ver, no imagine que ibas a venir… pero viniste.

- Claro que vine. – Respondió y algo hizo clic en su memoria, como una especie de Dejavu permanente. – Lo de Central Park… lo sé, fue descortes de mi parte irme así, yo solo… - Ella sacó fuera todo el aire de sus pulmones. - Me bloquee y no supe qué hacer.

- No tienes de que asustarte.

- No estaba asustada…. Está bien tal vez lo estaba. – Él todavía estaba creyendo que estaba en medio de un sueño con las luces del baile y el humo e Isabelle Lightwood en la mitad de su escuela como si fuera una fantasía.

- ¿Por eso desapareciste de Central Park?

- Es…

- ¿Complicado? - Ella asintió, Simon por fin notó que tenía los ojos casi inundados de lágrimas. Isabelle estaba recordando que había ido al lugar solo para despedirse de él. - ¿Que sucede? - Simon le habló en un susurro con tanta dulzura que eso la hizo casi derrumbarse

- Tengo tanta ira, ¡todo es un desastre!

- Puedes contarme si quieres.

- Solo… - Isabelle lo tomó de la mano. – Solo quiero disfrutar el baile…. Baila conmigo Simon Lewis. – él asintió dejándola guiarlo hacia la pista, sonaba una melodía lenta y fácil de seguir, Isabelle se recostó sobre su hombro.

- Te ves preciosa esta noche. – Simon la sintió sonreír en su hombro

- Gracias Simon. – Los dos se perdieron en la melodía por unos minutos.

"Y estoy pensando en cómo
Las personas se enamoran de maneras misteriosas,
Tal vez sólo por el roce de una mano
Oh yo, me enamoro de ti todos los días
Y simplemente quiero decirte que estoy enamorado

Así que cariño ahora, acógeme entre tus brazos cariñosos
Bésame bajo la luz de miles de estrellas
Coloca tu cabeza sobre mi latente corazón
Estoy pensando en voz alta
Quizás encontramos en amor justo en donde estamos"

Izzy deseó que los minutos que estuvo allí en los brazos de Simon hubieran durado eternamente, pero no lo hicieron, el tiempo que estuvo bailando con él desapareció como agua entre sus dedos, sin poder detenerlos, sin darse cuenta estaba llegando el momento de decirle adiós, se sentía como la cenicienta teniendo que correr antes de la segunda campanada de medianoche. Aunque ella era una cenicienta embarazada con una vejiga llena.

- Tengo que ir al baño. – Le dijo. - ¿Dónde es?

- Segundo piso. Te acompañaré hasta la puerta.

- No es necesario. – Izzy inició su camino para buscar el baño, pero él la detuvo.

- No creas que voy a permitirte desaparecer otra vez Isabelle Ligtwood. – añadió, tomándola por el brazo.

El segundo piso era oscuro y vacío, al final del pasillo de la escuela estaban los baños. Simon la vio como entraba sin quitarle los ojos de encima, ella se tardó lo suficiente como para que él empezara a ponerse nervioso, no podía creer que alguien como ella pudiera aparecer en su vida y hacer de la noche más aburrida la más perfecta, Isabelle hacía que todo su mundo se pusiera cabeza arriba.

Isabelle no desapareció, un rato después salió por la misma puerta por la que había entrado con una sonrisa, él le sonrió de vuelta, los dos querían decir algo sin encontrar las palabras correcta, Izzy sabiendo que tendría que despedirse y Simon queriendo pedirle que se quedara toda su vida, que no necesitaba a nadie más.

- ¿Puedo preguntarte algo? – La muchacha asintió.

- ¿El beso en Central Park estuvo mal?, ¿fue la razón por la que te fuiste? – Isabelle sonrió de verdad, como si le hubieran contado la mejor broma de su vida.

- No Simon… no desaparecí por el beso. – En medio de la oscuridad del pasillo Simon pudo ver sus ojos negros relucir, ojos negros y dorados que casi brillaban en la oscuridad y que lo miraban con una intensidad con la que nadie lo había mirado nunca en su vida, las palabras que Simon dijo después se escaparon como en un murmullo.

- ¿Te gustó? – Isabelle asintió y en una fracción de segundo sus labios estuvieron sobre los suyos, no solo sus labios, sus manos fueron directamente a su cabello, envolviéndose en la suavidad, las manos de Simon a su cintura, sus manos estaban acostumbradas a la silueta de la chica, sus manos y sus labios recordaban más que su mente. Isabelle Lightwood era dominante, lo besó como si no hubiera otro día para ellos, Simon se quejó en sus labios, sintiendose abrumado por una sensación que no recordaba haber sentido, alguien que lo deseara así.

- ¡Wow! Estaba queriendo hacer eso desde que entré por la puerta.

- ¿Por qué no lo hiciste?

- …. No quería que salieras corriendo otra vez. – Una nota de tristeza se escuchó en la voz del muchacho. La pareja continuaba en el pasillo, e Isabelle estaba absolutamente concentrada en él cuando vio pasar otra figura femenina hacía el baño, una chica, 16 años, no muy alta, rubia… otra vez, era la chica que Simon había saludado en Central Park, esta vez Isabelle pudo percibir algo que no había logrado antes, la chica tenía las orejas puntudas al final y definitivamente tenía que tener algo de sangre de hadas. – ¿Esa chica otra vez aquí?. – Izzy le dio una mirada de adverencia, la chica sonrió adorablemente, una sonrisa de ángel.

- Eric por fin la invitó, se llama Carlin.

- ¿Siempre está alrededor? – Simon asintió e Izzy encendió sus alarmas, era cierto que era imposible alejar a Simon del mundo de las sombras, ya que el mundo de las sombras estaba en todos lados, eso no requería que la chica fuera mala, pero era sospechoso. - ¿podríamos irnos de aquí ya? Es tarde y el baile está terminando.

- Lo sé, no quisiera que esta noche terminara todavía. – Las palabras de Isabelle quedaron en medio de los dos, como si hubiese un mensaje oculto entre los dos, unos segundos después añadió. - ¿Quieres irte de aquí?... ¿Conmigo?

- ¿No estas bromeando?

- No Simon. Necesito hablarte en privado, sin tanto ruido ni gente que este siempre al rededor – Simon la miró fijamente unos segundos y después asintió.

Eric lo supo cuando le pidió las llaves de su vieja camioneta, las llaves fueron acompañadas de varios preservativos, Simon se sonrojó, su amigo le dio un guiño de apoyo y lo despachó del lugar, realmente Simon no tenía la intención ni era la clase de hombre que buscaba terminar en la cama con una chica en la segunda cita, así que empujó el pensamiento lejos de su mente.

El chico condujo en silencio mirando de reojo a Isabelle, ella solo miraba por la ventana hacia ningún lugar. Simon sintió algo tirando de su cabeza cuando entró al apartamento al que Isabelle lo había guiado, casi dudó de que fuera un buen lugar, el vecindario era horrible pero el apartamento estaba ordenado y parecía acogedor, sin embargo, hubo algo en el ambiente o tal vez en el lugar que lo hizo sentir un poco mareado cuando entró.

- ¿Estas bien?

- Sí. – Respondió sentándose en el filo del espaldar del viejo sillón. – Solo me sentí un poco aturdido. Dijiste que querías hablar acerca de algo. – Isabelle se sentó a su lado.

- Simon… has estado preguntando acerca de los nefilim. Tienes que parar de hacerlo

- ¿Clary te lo dijo?

- No, ese es el problema

- ¿Qué es un nefilim?

- Simon… - su voz estaba llena de preocupación.

- Solo tengo curiosidad, eso no tiene nada malo. Si es alguna clase de culto no tengo ningún problema con la diversidad religiosa. - él le dio una sonrisa que la hizo blanquear los ojos. - ¡Vamos Isabelle! De verdad me gustas, no me importa si eres de una religión extraña y desconocida No me importa si adoras a ese ángel Raziel.

- no tengo una religión extraña Simon pero necesitas detenerte, esto es serio, muy serio, no es seguro para ti. - Isabelle adoptó una expresión tan seria casi como si estuviera rogandole.

- No entiendo nada.

- Solo prométeme que vas a dejar de buscar. Por favor. - Simon dudó por un momento, él siempre necesitaba una explicación y con Isabelle nada era lógico pero era la manera en que ella le hablaba con tanta emoción y sus ojos brillantes y conmovidos los que lo convencieron - Simon…. por favor.

- Lo prometo Isabelle Lightwood. - Respondió sin dejar de mirarla a los ojos, ojos dorados y negros, algo en su mente de repente quiso decirle algo pero no fue capaz, ella apoyó su frente con la de él absorbiendo el momento, tal vez era el último que iban a tener, se permitió contar varios segundos en su mente mientras disfrutaba de su cercanía y de su calidez, Simón se inclinó animandose a besarla allí en el mismo lugar y en el mismo sillón donde todo ese caos había empezado.

Puede que Simon hubiera perdido sus recuerdos, su mente hubiera sido vaciada completamente de la memoria de Isabelle, pero aunque su mente no recordara nada de ella, sus labios sí la conocían muy bien, un lucha de labios y lengua por dominar, finalmente Simon ganó cuando ajustó su posición solo un poco para colocar a Isabelle de manera que quedaba ningun espacio entre el uno y el otro.

Simon quien sintió como todo su cuerpo reaccionó inmediatamente, la necesitaba como un adicto que ha sufrido demasiado tiempo de abstinencia y se le hubiera devuelto su droga en un instante, la quería toda para él, quería que se hicieran reales todas sus fantasías. Abandonó sus labios porque no era suficiente, descendiendo un poco más para besarle el cuello, Izzy sintió que una corriente de electricidad la recorrió, era la primera vez en meses que se sentía así, fue la primera vez que se olvidó de su situación, de que estaba embarazada. - Eres preciosa Isabelle

Ella no estaba pensando tampoco demasiado, en ese momento hubiera arrojado toda su vida al infierno por una noche con Simon. Por eso cuando se separaron un minuto por aire le habló entre jadeos.

- ¿No puedo parar de pensar en ti Iz, sueño contigo todo el tiempo, sueño contigo aun cuando no estoy durmiendo.

- ¿Sueñas conmigo? ¿A cerca de que?

- De todo Isabelle, de todo. - él se sonrojó escandalosamente.

- No soy una de tus fantasías.

- Lo sé, es lo más sorprendente, es tan real e irreal que estés aquí conmigo. No salgas corriendo como en Central Park, por favor.

Isabelle aplastó su boca contra la suya, besándolo lentamente, mostrándole que ella quería estar cerca de él también, en minutos las cosas se volvieron realmente insostenibles entre los dos, o tomaban la decisión de salir de allí o terminarían en algo mucho más íntimo y personal.

- Isabelle espera, por favor. No estoy seguro si esto es lo apropiado. – Izzy lo miró con tanto deseo que lo hizo estremecer. – Lo siento, es que… no soy la clase de chico que se acuesta con alguien en la segunda cita. – Ella cerró los ojos intentando recuperar la compostura.

- Lo sé Simon, lo sé. Lo lamento, yo… me deje llevar. Debería irme ahora. – Isabelle se levantó del sillón mirándolo por última vez antes de salir. – Gracias, ha sido una de las mejores noches de mi vida.

- ¿De verdad?

- De verdad. Gracias Simon Lewis. – Izzy se acercó para darle un pequeño beso en los labios de despedida, luego se alejó de él para salir del lugar, Simon la observó como si la vida misma se le fuera mientras ella se iba.

- ¡Isabelle espera!

- Dime…

- Quedate, no te vayas.

- ¿Quieres que me… quede? ¿Aquí contigo? – él se acercó a ella y la besó nuevamente con vehemencia, colocándola entre él y la pared, evitando que se escapara lejos de él. Ella se sorprendió pero no se intentó alejarse de él, más bien le respondió igual. Ambos sentía una desesperación por estar cerca del otro que no habían sentido nunca con nadie más.

- Estas temblando…. – Le susurró ella mientras recuperaba el aliento

- Esto es nuevo para mí. No sé si sea bueno para ti.

- ¡Oh cállate! – Isabelle respondió impaciente, ahora era una licuadora de emociones y hormonas, lo único que necesitaba y pensaba es que necesitaba a Simon y lo necesitaba justo en ese momento. – Solo desconecta tu mente, déjate llevar.

Él dejó de pensar en todos los argumentos que tenía en su cabeza, aquellos que le decían que él no era esa clase de chico para dormir con alguien que no conocía, o aquellos que le recordaban que él nunca había estado de esa forma con ninguna chica, justo en ese momento se convirtió en algo autonomo e independiente, aunque su mente no la recordara su cuerpo sí lo hacía, recordaba perfectamente que era sentir cada centimetro de Isabelle Lightwood contra él, su mente no sabía quien era ella, pero sus manos conocían como tocarla exactamente para hacer que se estremeciera. Ella hizo un sonido placentero desde el fondo de su garganta sin separarse de él, sintiendo como Simon iba dejando una a una todas barreras que lo alejaban. Él quiso llevarla a esta la cama pero ella se negó.

· Sobre la mesa de la cocina. - fue literalmente una orden.

· ¡Diablos Isabelle! ¿Hablas enserio? Simon obedeció levantandola del trasero, y besandole los labios en el proceso, los dos sabían el libreto y aun así estaba muriendose de la expectativa. Él no malgastó demasiado el tiempo, sus labios viajaron desde la boca, hasta el cuello, sus manos buscando el cierre del vestido y encargándose de él.

· Eres muy hermosa Isabelle Lightwood, muy muy hermosa. - Le dijo varias veces, estaba asegurandose de que ella lo supiera, a Izzy la habían llamado bonita y hermosa toda la vida, pero solo Simon podía hacerla sentir realmente así.

· Simon apaga las luces. – Isabelle necesitaba esconderse entre la oscuridad, sino él iba a notar que estaba embarazada.

· No, quiero verte.

· Por favor. Solo apagalas y después puedes hacer lo que quieras. – Simon lo hizo, no podía discutir con ella, necesitaba hacer muchas cosas con Isabelle todas menos discutir.

Cuando estuvieron frente a frente nuevamente, ella fue quien lo besó en la oscuridad, mientras lo besaba, desabrochó cada botón de la camisa que él llevaba sin tardarse demasiado, en unos segundos la camisa estuvo en el suelo, dejando que él también le quitara el vestido, podían sentirse piel con piel.

Él continuó su camino, despues la besó su pecho donde reposaba el pendiente, algo le pareció muy conocido de eso pero no pudo identificarlo, no era que su mente quisiera pensar demasiado en ese momento. Simon la tocó delicadamente mientras la besaba, cuando perdió el aliento empezó a descender. Isabelle hasta ese momento había olvidado que estaba embarazada, pero lo recordó de repente cuando él puso sus labios en su vientre, Izzy se movió como un instinto de protección para evitar que él lo notara pero Simon la detuvo.

· ¿Qué sucede?

· No…. - Respondió cubriendose el vientre.

· ¿No pensaras que estas gorda verdad? Porque eres perfecta.

· No es eso….

· ¿Podrías desconectar tu mente un momento también?. – La voz de Simon era urgente como si no pudiera contenerse demasiado tiempo. Ella lo dejó esperando por si él notaba algo extraño pero no lo hizo, tal vez se debía a que no había estado con otra chica y por esa razón no podía notar ninguna diferencia. Simon tenía afán, su cuerpo le decía que habían pasado días y meses sin ella. – Soy tan diferente cuando estoy contigo. Me siento como otra persona, más como yo mismo. Te necesito Isabelle Lightwood.

· Te necesito también. Más de lo que podrías llegar a imaginarte.

· ¿Estas segura de esto?

· ¿De verdad preguntas eso cuando he perdido toda la ropa?

Simon la miró con esos ojos marrones traviesos llenos de lujuria, la verdad es que quería decirle algo pero su mente no lograba hilar ni un pensamiento completo, él le dio su sonrisa favorita mientras se desabrochaba los pantalones y los bajaba de un tirón junto con los boxer. Simon no recordaba haber estado desnudo delante de nadie casi tuvo vergüenza, pero Isabelle lo vio con tanta hambre que no quiso hacerla esperar, su mente no tenía idea pero su cuerpo sí, así que la tomó por la cintura con firmeza y de un solo impulso la complació.

Fue rápido y urgente, fue un poco descuidado tambien, aunque ella podía sobrellevarlo dandole la bienvenida a la ansiedad con la que Simon le estaba haciendo el amor, para hacerlo aun más evidente, enredó sus largas piernas alrededor de él.

· ¡Raziel! Eres tan calido. - Le dijo con la voz ronca y temblorosa.

Estuvieron entrelazados por varios minutos recuperando el aliento, ambos teniendo miedo de que cuando se miraran a los ojos encontrarán arrepentimiento en el otro, quien se atrevió a mirarla primero fue él, no encontró arrepentiemiento, encontró satisfacción, mucha satisfacción y placer, estaba sonrojada y tenía los labios rojos, en ese momento pensó que tal vez había sido demasiado fervoroso.

· Eres todo un experto. - Isabelle estaba jugando con él

· ¿Estuvo bien? Dime que no te arrepientes.

· Jamás me arrepentiría. - Respondió sonriendo, él sonrió igual sintiendo que una carga se liberaba de sus hombros. - Fue asombroso.

· Tú eres asombrosa. - él le acarició el rostro con ternura. - creo que debería moverme. - ella asintió mientras sentía como se separaban, una inmensa sensación de vacío los invadió al mismo tiempo aunque también había un poco de incomodidad y falta de costumbre, como si no supieran exactamente que hacer o como si tuvieran que tener demasiado cuidado para no decir al incorrecto y arruinar el momento. – No tenemos que irnos aún ¿Verdad?

· ¿Quieres quedarte? – El asintió recuperando sus pantalones y su camisa

· Quedate conmigo Isabelle. – Simon la cubrió con ternura con su camisa, ella de buena gana la aceptó.

· Eres el chico más dulce del mundo. Me quedaré.

Isabelle lo llevó hasta la que había sido su habitación y se acostó en la cama, Simon se recostó a su lado, había varios centimetros de separación entre los dos, todavía era un poco extraña la situación.

· ¿Tienes sueño? - ella negó con la cabeza. ¿Quieres algo más?

· Quiero que me abraces. - Él lo hizo la abrazó y ella se arrecostó en su pecho, ella lo sintió suspirar. - ¿Fue mejor que tus sueños?

· Mucho mejor… yo nunca me he sentido así, nunca había conocido a alguien que pudiera poner mi cabeza al reves como tú, tú haces que me comporte tan ilogicamente.

· ¿Por qué dices eso?

· porque no puedo imaginar que esto sea cosa de una vez. Dejame tener millones de citas contigo, dejame conocerte por favor. - Isabelle se quedó en silencio conmovida por sus palabras, sabía perfectamente que no podía cumplir sus deseos.