Servatis a Periculum, Servatis a maleficum

"Ángeles caídos a mis pies

Susurran voces a mi oído

Muerte ante mis ojos

Yace a mi lado, temo.

Ella me hace señas me rendiré

En mi final empezaré

Abandonando todo he caído

para levantarme y encontrar el final"

Whisper - Evanescence

Maryse se quedó hospedada en la casa de la Consul como ya era su costumbre, en esta ocasión, más que nunca necesitaba estar demasiado cerca ni más de lo necesario de Robert, a pesar de permanecer en la casa de los Penhallow y ser una amiga allegada de la familia, no reveló el estado de su hija menor.

Robert Lightwood se sorprendió al encontrarla sentada junto a Alec en el estudio de la casa asignada al Inquisidor, se veía agotada y preocupada, como si hubiera envejecido 5 años el último año, por un momento pensó que él mismo se veía así cuando se miraba al espejo. Encima del escritorio había una botella de escocés que bien recordaba estaba casi llena en la mañana pero ahora iba en la mitad.

¿Dura tarde? ¿Sucede algo? - Saludó

Hola Robert. - Respondió Maryse. - Siéntate, necesitamos hablar algo importante.

¿Por qué estas bebiendo de esa manera Maryse? Rara vez te he visto beber así. ¿Tan grave es? ¿Sucedió algo? - El hombre no hizo ningun ademán de querer sentarse.

Alec se levantó para saludar a su padre con un abrazo, algo estaba mejorando en su relación, Robert notó que su hijo también parecía serio y preocupado.

Solo sientate papá, hay cosas que necesitamos contarte

Maryse le sirvió una copa a su ex-esposo y una para ella misma, doble sin hielo. Él hizo lo que ella le pidió pero no se tomó ni un sorbo

¿Vas a decirme de una vez que sucede? Estas poniendome los nervios de punta

Isabelle está embarazada. - Respondió sin pensarlo dos veces y se bebió toda la copa.

¿Qué diablos estás diciendo Maryse? ¿Me pareció escuchar que Isabelle está embarazada?

Pero tiene que ser una broma, ella no tenía novio ni siquiera.

Está embarazada, estoy segura. - Volvió a decir liberando el aire de sus pulmones y desplomándose en el asiento como si no pudiera hacer nada más, Robert entonces se bebió su copa en un segundo.

¿Quien es el padre? Dime que es por lo menos un nefilim

El vampiro diurno. - Respondió Alec

¿Que? ¡Está rompiendo la Ley! Se suponía que ninguno de nosotros podía hablar con él, mucho menos acostarse con el mundano.

Robert, no estás escuchándome… Isabelle está embarazada "del Vampiro Diurno" cuando salían antes de Edom, tiene 4 meses de embarazo.

Hubo un silencio eterno entre los tres, ojos celestes mirándose entre sí, Robert había perdido todo el color de su rostro, hubo un momento en que la mujer quiso llorar, pero no sabía que no podía permitírselo todavía, de hecho, hasta el momento no se había permitido llorar por eso, pero ahora en ese momento y lugar se hizo más real que estaban metidos en un problema bastante serio.

¿Embarazada de un vampiro? ¿Literalmente? - La mujer asintió. - Eso es imposible.

Parece que no lo es para un diurno

¡Mierda! Estamos jodidos.

Lo sé. - Robert se levantó de repente arrojando lo que quedaba de la botella de Whisky contra la pared, Maryse se sobresaltó por un segundo viendo a su ex esposo cambiar de color de blanco pálido a rojo intenso.

¿Cómo dejaste que esto pasara?

¡Papá! No te atrevas a decir que es su culpa. - Alec levantó la voz dejando claro a que había ido.

¿Trajiste a Alec a que te defendiera?

No tengo de que defenderme y si hay alguna responsabilidad en mí la comparto contigo, tú fuiste quien nos dejó cuando murió Max. - Robert apoyó sus manos contra el escritorio con la cabeza gacha intentando recuperar la respiración, se tomó varios segundos en hacerlo pero cuando volvió a hablar parecía más tranquilo

- ¿Han estado escondiéndome esto todo este tiempo?

No podía dejar que nadie se enterara hasta que elaboremos un plan al respecto Robert, hemos estado ocultandolo pero no es algo que pueda permanecer mucho tiempo así. ¿Que diablos vamos a hacer?

¿Los hermanos silenciosos la han visto ya? ¿Ya sabemos si es vampiro o nefilim?

No puedo dejar que la Clave se entere todavía, Magnus Bane y Catarinna Loss, dicen que hasta que nazca pueden decir con certeza que es. Hasta ahora no ha dado ninguna señal que pueda ser un vampiro, ha crecido como un bebé normal, tiene un corazón que late.

Por lo menos…. - Robert liberó el aire de sus pulmones sirviendose en un segundo trago para él, para su ex esposa y otro para Alec, el muchacho lo rechazó. - Nadie puede saber de esto. Es el peor momento, con la guerra fría nadie quiere escuchar nada de un híbrido.

No estamos en guerra con los vampiros.

¿Y qué? Sabes que muchas familias se oponen a las relaciones entre Shadowhunters y subterráneos, menos tener hijos con ellos.

¿Que nos importa a nosotros las familias tradicionales? - Alec por fin habló. - Lo que debe importarnos es Isabelle.

Alec no seas ingenuo. - Respondió su padre. - ¿Qué crees que va a causar que haya un bebé vampiro? Algunos pensarán que podría ser peligrosa su sed, los vampiros querrían reclamarlo como suyo. Podríamos causar una crisis diplomática y no necesitamos una crisis diplomática en medio de una guerra con las hadas. La Clave no puede saber.

¿Que va a suceder cuando se enteren que hemos ocultado el embarazo? - Preguntó Alec

Si el bebé es un nefilim no va a importar quien sea su padre. - Dijo Maryse. - Ese era mi plan desde el principio, pero si es un vampiro…. - Los tres se quedaron en silencio mirándose entre sí. Finalmente Robert dijo.

Quiero matar a ese hijo de puta que embarazó a mi hija. Debiste haber hecho que abortara.

Maryse le dio una bofetada, seca y fuerte que lo hizo ver estrellas. Ella todavía podía pegar duro.

¡Maldito hijo de puta! Siempre serás un cobarde Robert Lightwood, no puedes amar a nadie más que a ti mismo. - Maryse estaba terminando esa frase cuando un miembro de la guardia del Inquisidor entró a la habitación.

Hay noticias desde Nueva York señor Inquisidor. El brujo Magnus Bane dice que tiene que ver con su hija, dice que deben ir inmediatamente, es de vida o muerte.

Un ruido ensordecedor de música electrónica se colaba por las ventanas del Pandemonium, era una noche fría y después de cavilar y cavilar una y otra vez si debía presentarse o no, terminó justo a la entrada del club sin estar todavía seguro si era el lugar para estar o si quería hablar con Isabelle nuevamente, no parecía el lugar indicado para él y tampoco si lo dejarían entrar, así que no se imaginaba como a Isabelle Lightwood se le había ocurrido la idea de citarlo allí y como pensó que funcionaría.

Él hizo la fila de todas maneras esperando para que el guarda lo detuviera, no lo hizo, con solo verlo le permitió la entrada, era extraño, por un momento le pareció escuchar susurrar a las personas a su alrededor acerca de él, la palabra Daylighter se repitió en varias ocasiones. Además del ruido el aire se sentía sofocante, el club estaba abarrotado ya que era fin de semana pero por alguna razón las personas que estaban allí no le parecían agradables, en algunas ocasiones las encontró amenazantes. Simon no supo qué hacer, entró intentando fijarse en la silueta de Isabelle en medio de la oscuridad, el humo y las luces, pero no la encontró, ya llevaba suficiente tiempo en el apestoso lugar sintiendo que las personas lo observaban, estaba a punto de pedir un refresco en la barra y después largarse de allí cuando una chica lo saludó un poco perpleja y sorprendida.

Simon. ¿Qué haces aquí? - Preguntó Maia

Hola otra vez… - El chico se sonrojó. - Isabelle dijo que nos encontraríamos aquí, no sé porque vine la verdad, todavía no decido si irme o quedarme

¿Isabelle? ¿Aquí?

Sí, ¿Por qué es tan extraño?

Isabelle nunca te citaría en este lugar precisamente a ti, ¿estas seguro?

Encontré una nota suya pero nunca ha tenido la decencia de darme su número de teléfono así que no tengo idea de cómo confirmar y… todo esto me empieza a parecer absurdo y molesto. No creo que vaya a aparecer, me he convertido en un juego para ella.

No digas eso, Isabelle no haría eso contigo. Yo voy llamarla. - Sugirió.

o podría irme mejor. Ella no se va a presentar creo.

Simon solo dame un momento. No me parece seguro que hayas venido

Hablas como si tuvieras 40 años Maia. Esperaré 15 minutos, si ella no aparece me iré.

Maia regresó para hablar con Bat quien se había tomado un receso después de DJ por unos minutos.

¿Es ese el Daylighter?

Sí, dice que Isabelle lo citó aquí, pero lo dudo. Intentaré ir afuera y llamarla, no hay buena señal dentro del club. ¿Podrías cuidar que nadie se le acerque demasiado?

Lo haré, no tardes necesitamos irnos pronto.

¿Que sucede?

El chico nuevo dice que detectó movimiento de varios vampiros en la estación Bay Parkway, dice que quiere que vayamos

Deben ser del clan de NY, Bob está demasiado obsesionado con atrapar vampiros.

Es lo que hacen los nuevos. Además dijo que no vio a nadie del Clan de Vampiros de NY y que le parecía sospechoso.

No soy maestra de jardín infantil. - Respondió Maia agotada y salió.

Clary se sintió un poco culpable al no quedarse con Isabelle en el Instituto pero es que el rostro de Jace diciéndole que fueran a cazar juntos era tan divertido que poco pudo contenerse, además, alguien tenía que hacerlo, con Alec en Idris. Isabelle lo entendió perfectamente, ella misma tenía envidia de no poder acompañarlos, fue ella quien la convenció de que fuera y fue entonces cuando accedió, aunque la sensación de no estar haciendo las cosas del todo bien no la abandonó.

Izzy se quedó en el Instituto sola intentando calmar sus pensamientos, de hecho, estar sola era algo que necesitaba, no podía encontrar tranquilidad sabiendo que tal vez a esa misma hora su madre estaría contándole la verdad a su padre, sabía que nada bueno podía salir de sea conversación. Casi pierde el timbre de su teléfono, se tardó demasiado pero cuando contestó la música del Pandemonium la recibió.

¿Donde estas Isabelle Lightwood? y ¿Por qué diablos citaste a Simon al Pandemonium? Hay demasiadas personas aquí que tienen un ojo puesto en él.

¿Maia? ¿De qué diablos estás hablando?

Tú citando a Simon al Pandemonium. Estas retrasada y está a punto de irse.

No he citado a Simon al Pandemonium, la última vez que nos vimos me despedí de él, sabes que no terminó bien.

Pues está aquí con la idea de que lo citaste para que hablaran justo aquí que es territorio de vampiros. ¿Vas a venir?

No puedo ir, no puedo salir del Instituto.

De todas maneras dijo que ya se iba, pero no puedo ponerle un ojo, tengo cosas de la manada. - Isabelle ni siquiera se detuvo a pensarlo un segundo, a pensar que si ella no había citado a Simon allí alguien más tendría que haberlo hecho.

Estaré en 10 minutos.

Él no esperó, terminó su copa de la cualquier cosa que estaba bebiendo y salió, ni siquiera esperó la respuesta de Maia, estaba lo suficiente molesto, y se sentía estúpido al haber ido, más cuando no quería hablar con Isabelle, o tal vez si quería pero no iba a ser capaz de reconocerlo no en ese mismo momento. La verdad es que muy dentro de él tenía la esperanza de que ella apareciera y se disculpara por haberle mentido, después su esperanza se iba cuando descubría que eso no iba a mejorar las cosas, que no iba a cambiar el hecho de que no iban a salir juntos.

Simon caminó lentamente, medio apesadumbrado medio molesto hasta la estación del tren, fue allí donde ella lo alcanzó, obviamente había usado una runa de invisibilidad para llegar hasta allí pero ahora que estaba frente a él no podía permanecer con ella, además estaba usando ropa que intentara esconder su estado pero era practicamente imposible, no era lo más seguro así que tenía que tardarse lo menos posible.

Simon, espera.

Hasta que por fin te dignaste a aparecer, ¿Qué crees que soy para ti? ¿Una especie de juguete? - Simon ni siquiera la miró.

¿De qué estás hablando? Maia me llamó diciendo que tú estabas esperándome en el Pandemonium pero yo nunca te citaría allí.

No otra vez… ¡Diablos! ¿Qué es lo que pasa con todo lo que te rodea? está lleno de secretos y malos entendidos. - Isabelle suspiró.

Estoy cansada también. De verdad Simon, no tuve nada que ver con esto, lo siento y siento también como salieron las cosas la última vez.

Deja de disculparte, solo nos vimos dos veces, fue mi culpa por pensar que era algo que podía trascender un baile. Tal vez debería darte las gracias, un chico común lo haría, uno que solo quisiera acostarse contigo. - Isabelle se quedó callada. - Mi tren viene así que voy a dejarte en paz, debí dejarte en paz esa noche en la estación del bus, tú no querías salir conmigo de todas maneras.

Simon…Quería salir contigo. Siempre quise pero es más complicado que eso. - él por fin se volvió para mirarla, estaba tan hermosa como siempre aunque sus ojos eran tristes. Era la manera en la que pronunciaba su nombre como si fuera el único en el mundo, no pudo evitar recordarla pronunciando su nombre una y otra vez mientras la hacía suya, ella lo iba a enloquecer. Hubo algo que se encendió dentro de él en ese momento, cuando por fin le fue innegable que estaba embarazada, de todas las emociones que pudo sentir fue una mezcla entre ternura, sobreprotección y anhelo, aunque permanecían en él el enojo, la sensación de traición y el peso de un corazón roto. - Te acompañaré y me alejaré de ti ¿ok? - Añadió Isabelle

No necesito que me acompañes. - Pero entonces el tren se detuvo frente a ellos y él ingresó sin mirarla pero sabiendo que ella iba a abordarlo también. Se sentaron juntos aunque Simon solo observaba a través de la ventana. - ¿Por qué apareciste en el baile? ¿Por qué dormir conmigo?

Quería advertirte que dejaras de buscar sobre los nefilim, quería despedirme de ti. Fue algo que pasó y no pude evitar. - Simon se volvió para mirarla, ojos marrones llenos de dolor y traición.

¿Fuiste a despedirte? - Ella asintió. - Si te despide así de todos no tengo duda de porque estas embarazada. - Añadió con ironía, Isabelle lo golpeó tan duro que le reventó el labio, empezó a sangrar instantáneamente, parecía un vampiro que acababa de consumir la sangre de su presa.

¿Como te atreves a juzgarme de esa manera? No sabes nada del bebé o de su padre. Simon se sintió avergonzado de su comentario, pero estaba tan herido con ella que no se permitió disculparse, además todavía estaba viendo estrellas gracias a la bofetada. - Tú no eres mi juguete continuó con voz acongojada, eres mi debilidad. He querido permanecer lejos de ti y no he podido hacerlo, ¡Siempre terminó viniendo!

El chico la miró todavía adolorido pero fue la voz de ella sumida en una profunda tristeza la que más le dolió, aunque todas las probabilidades y circunstancias le decían que habían demasiadas mentiras y secretos entre los dos, él le creyó.

Tanto tiempo lejos de la batalla parecía que estaba empezando a afectarla, ella no lo notó hasta que era demasiado tarde, cuando volteó la cabeza se percató de la situación, tres vampiros estaban ubicados estratégicamente, de manera en que era imposible moverse hacia alguna parte del tren sin pasar a su lado, Isabelle supo que no era una coincidencia, lo peor era que no había manera posible de decirle a él que necesitaban bajarse en la próxima estación sin que los vampiros escucharan. Ella se levantó de su silla mientras Simon veía como se dirigía a un chico banclucho y desgarbado sentado unas sillas más adelante.

Nefilim. - Inició Zeke.

¿Fueron ustedes quienes enviaron el mensaje para que fuera al Pandemonium? - el vampiro asintió con una sonrisa retadora- - ¡Van a dejarlo en paz ahora!

¿O qué vas a hacer?

Decirle a la Clave lo que están intentando

¿Decirle a la Clave? - Preguntó con una nota de sarcasmo en la voz. - Tú misma estás rompiendo la Ley al hablar con él y ¿le dirás a la Clave?. Lo dudo

No voy a permitir que le hagan daño. - Isabelle intentó usar su chaqueta para cubrirse, rogando que el vampiro no notara su estado y el ruido del tren logrará mitigar el sonido del corazón del bebé. Era algo como una misión suicida.

No le tenemos miedo a una nefilim, además la Clave está ocupada no se va a preocupar por un mundano. He escuchado decir que Sebastián los debilitó.

Somos lo suficientemente fuertes para pelear con ustedes por él. Si lo tocan…. te juro que te pondré al sol hijo de la noche.

Voy a llevarme al Daylighter esta noche y no vas a poder hacer nada.

Simon se había quedado observando a Isabelle, la forma en la que el hombre le estaba hablando era amenazante, realmente parecía que en cualquier momento uno de los dos fuera a atacar al otro, una sensación de ansiedad y necesidad de protegerla lo invadió, en ese momento vio como el tipo se levantó de la silla y empujó a Isabelle por los hombros para obligarla a moverse y lo logró. Isabelle pudo evitar golpearse el estomago pero no la cabeza abriéndose la sien, el lado izquierdo del rostro se tiñó con una línea roja de sangre que no era delgada. Simon se levantó de su silla de repente para ayudarla a levantarse y cuando habló lo hizo automáticamente sin pensar.

¡Oye tú! ¡idiota! ¡Se cuidadoso! Está embarazada. - El hombre se volvió para mirarla curiosamente, todo se hizo real para él allí.

¡Simon callate! - Gritó Isabelle y por su aspecto pálido supo que era demasiado tarde, mientras tanto los otros dos vampiros se habían acercado peligrosamente a Simon por la espalda. Isabelle evaluó toda la escena en un segundo, por un lado tenía un vampiro en frente suyo que la miraba con curiosidad, por otro lado tenía a dos vampiros amenazantes que seguramente querían llevarse a Simon y según sabía el tren se detendría en la siguiente estación en un minuto, necesitaba controlar la situación un minuto, solo eso.

Vas a ir con nosotros Daylighter. - Dijo uno de los hombres tras de Simon, él no se había percatado que se estaban moviendo tan cerca de él.

¿Que es Daylighter? - Preguntó pero luego recordó que Isabelle lo necesitaba. - Saben que no me importa, solo quiero que la dejen en paz.

¿Quién es el padre del niño? - Preguntó Zeke mirando a Isabelle solamente, en seguida Zeke vio casi en cámara lenta como la herida en la cabeza de Isabelle empezó a regenerarse tal como si fuera un vampiro, ella aprovechó que estaba distraído estupefacto.

¡Que te importa idiota! - Respondió ella levantándose y golpeándolo en el rostro, los otros dos vampiros reaccionaron rápidamente pero los envolvió a ambos de los pies con su látigo y cayeron, entonces el tren se detuvo. - Simon tenemos que salir de aquí.

No es nuestra parada. - Dijo él pero Isabelle corrió hacia la puerta y lo jaló para que la siguiera, lo que no esperaba es que en la estación había dos vampiros más

¡Maldición! - Dijo ella entre dientes.

¿Qué está pasando aquí? - Preguntó Simon. - ¿Quienes son ustedes y que quieren con nosotros?

Tan rapido te olvidas de los tuyos. Simon Lewis. - Dijo Zeke que había descendido del tren por una de las ventanas, moviéndose tan rápido como nunca había visto a nadie moverse - Somos tus amigos. - El hombre se acercó amenazadoramente enseñándole los colmillos y sus ojos refulgian de ira.

¿Que diablos son?

Vampiros, pero eso ya lo sabes. - Simon palideció.