Se que no ha sido fácil seguir esta historia después de tanto tiempo, como siempre digo, haré lo posible por terminarla. Gracias por leer y más por dejarme un comentario. Este capítulo se lo dedico a una buena amiga Silvia.
BECKY
"Así que hola desde el otro lado,
Debí haberte llamado mil veces para decirte
Lo siento, por todo lo que he hecho"
HELLO - ADELE
-¿Te has levantado algún día sabiendo que cometiste el peor error de toda tu vida? - Preguntó Simon, Magnus estaba en la puerta del otro lado mirándolo con ojos desconfiados, eran las 2 de la madrugada. El chico estaba despeinado y sudaba como si hubiera corrido todo el camino desde su casa hasta el lobby del brujo
-¿Simon Lewis que haces aquí?
-Yo… necesito encontrar a Isabelle, necesito hablar con ella pero no sé cómo hacerlo. Solo sé que aquí la trajeron cuando estaba herida.
-¿Eres estupido o que? Puedes ponerte en la fila, ¡todo el mundo anda buscándola! Nadie ha podido encontrarla
¿Qué se supone que significa eso? - Magnus hizo un gesto exasperado
-Isabelle desapareció.
Simon se puso pálido como una hoja de papel temiendo que el peor de sus temores se hiciera realidad.
-Eso no puede ser posible. Ella no puede desaparecer, ella está embarazada.
-Pues… Ella simplemente lo hizo. - respondió Magnus. - ¿Vas a quedarte en la puerta o vas a seguir?
Isabelle se asomó a la ventana, el viento frío le golpeó el rostro, siempre era frío allí aunque estaba llegando el verano, siempre era frío, siempre era de día, rara vez de noche, rara vez había oscuridad, todavía le era extraño dormir cuando había luz afuera pero esta era su vida ahora, tal vez esta sería su vida siempre. Isabelle extrañó tomar el café de su madre, comer comida decente era una de las cosas que más extrañaba, hablar con Alec o entrenar con Jace, discutir con Clary. Algo frío le recorrió las venas cuando su mente le susurró que extrañaba a Simon, ya no lloraba por él, ella se había vuelto fría, sentía que odiaba al Simon mundano, tan diferente al que había suyo, o tal vez nunca lo había sido.
Isabelle probó una cucharada de su propia sopa, pudo haberla vomitado allí mismo si no tuviera algo más para comer, aunque siempre había atún y enlatados, no podía permitirse alimentar a un bebé a base de esa clase de comida, para alguien que había crecido con la buya de 3 hermanos a su alrededor, estar sola por primera vez en la vida de repente le hacía pensar que iba a enloquecer. Vivía en una cabaña frente al mar y sus vecinos más cercanos vivían a media hora a pie, era un lugar estratégico para que nadie la notara.
Magnus hizo seguir a Simon que continuaba estupefacto procesando la idea de no encontrar a Isabelle.
-Después de esa noche, Izzy solo desapareció. Sus hermanos no han parado de buscarla, aunque ahora están en Idris.
-¿Que es Idris? - Magnus hizo un ademán teatral.
-¡Oh Steven!
-¿Quién es Steven? ¡Necesito encontrar a Isabel! Necesito verla, hablar con ella.
-Ponte en la fila, su familia, amigos, toda la Clave, los vampiros y algunos otros también desean hacer lo mismo. ¿Quieres beber algo?.
Simon se arrojó sobre el sillón desesperanzado.
-No, solo quiero hablar con Isabelle, solo eso. No necesito nada más.
Alec entró por la puerta del lobby de Magnus apresurado.
-¡Magnus! Regresé, tenemos que retomar la búsqueda de Isabelle lo más pronto posible. - el nefilim atravesó la sala sin fijarse que había compañía y le dio un beso muy demostrativo a su novio, fue tan expresivo que Simon tuvo que toser para llamar la atención.
El rostro de Alec se desfiguró inmediatamente al ser consciente de la presencia del mundano, fue pasar de un acto de amor a un acto de desprecio, en dos pasos estaba sobre Simon, lo levantó de la camiseta y le dio un puñetazo en el rostro que lo dejó viendo estrellas y sangrando.
-¡Alec! ¿Que sucede contigo? - Gritó Magnus.
-¡Él es la razón por la que Isabelle desapareció! - Alec ya estaba listo para abalanzarse sobre él nuevamente pero Magnus puso un escudo invisible entre él y Simon. - Magnus no interfieras en esto.
-No voy a dejar que lo golpees más, tu hermana no estaría de acuerdo con eso.
-¡Mi hermana no está aquí! POR CULPA DE ÉL
-No me hables así Alexander Lightwood. - Respondió Magnus perdiendo la paciencia. - Golpeándolo no vas a lograr que ella regrese, además le debemos la vida a ese chico y por esa razón no vas a hacerle daño. - Alec respiró profundo como intentando disipar todas sus ganas de asesinar a Simon quien empezó a colocarse de pie, el labio le sangraba por el lado izquierdo.
-¿Por qué me deben la vida?
-No preguntes algo que no vas a creer mundano.
-Si me explican lo creeré, estoy abierto a lo que tengan que me decirme
-Simon es mejor que te vayas. - DIjo Magnus.- Te daré la dirección de Clary, aquí no hay nada más que hostilidad para ti.
Simon cruzó Brooklyn con una bolsa de guisantes congelados sostenido en su rostro, intentando combatir la hinchazón, no esperaba esa recepción, esperaba poder ser guiado hasta Isabelle pero solo había encontrado golpes, tal vez en el fondo los merecía, depronto tocar a la puerta de Clary a esa hora no le pareció tan buena idea.
Clary tenía una mirada de decepción la siguiente tarde cuando atendió la puerta, había algo de enojo también pero más que todo decepción.
-Creí que no volvería a verte. - Le dijo.
-Yo necesito hablar con Isabelle, solo eso.
-Isabelle no está aquí y no se donde encontrarla Simon, hasta donde sé no tenías ninguna intención de volver a hablar con ella o conmigo.
Jocelyn apareció en la puerta sorprendida cuando escuchó la voz del que había sido el amigo de toda una vida de su hija.
-¡Simon Lewis! Sigue.
-Mama…
-Dejalo Clary, Simon siempre será bienvenido en esta casa. ¿que te sucedió en la cara?
-Me encontré con el hermano de Isabelle, no fue muy agradable. - Respondió el chico pasando, Clary seguía sin estar muy contenta. - Sé que he sido un idiota, lo sé… pero de verdad necesito hablar con Isabelle, necesito encontrarla.
-Nadie sabe donde está. - Respondió Luke apareciendo por la escalera, de repente todos estaban reunidos en la sala con los ojos puestos en el mundano.
-¿Que te hizo cambiar de opinión? - Simon aguardó unos segundo antes de responder, su voz sonaba emocional y parecía que no hubiera dormido en toda la noche.
-Por primera vez, creo, siento que ella … las dos estaban diciendo la verdad.
-¿Lo sientes? - Preguntó Jocely con curiosidad. -¿Como?
-Trataré de explicarlo lo mejor que pueda….
Simon había regresado de NY después de graduarse de la Universidad Estatal de Michigan, finalmente había terminado sus estudios en literatura e historia, estaba sentado sobre la hierba de Central Park bebiendo un café caliente y viendo a las personas pasar, era de noche y el clima era acogedor, todavía había familias con niños corriendo de aquí para allá. Simon no estaba solo, estaba acompañado de una chica, era bajita y de rostro redondo y ojos vivaces, se vestía bastante sencillo con jeans y converse, era como él en cierta manera, estaba recostada en su hombro. El joven sonrió al escuchar una pequeña vocecita detras de ellos dos, era la voz de una niña de no más de cinco años, estaba nombrando las estrellas con su mamá, de verdad Simon nunca pensó que una niña tan pequeña pudiera nombrar las estrellas así.
-¿Por qué sonríes?
-Esa pequeña niña es brillante. - Simon se volvió para ver la interacción de madre e hija con curiosidad. La madre era alta, tenía una figura esbelta, era hermosa, con el cabello largo hasta la cintura, negro reluciente, en ese momento estaba señalando una de las estrellas.
-Becky mira hacia allá. Esa estrella se llama Meissa es una de las más luminosas.
Simon estaba petrificado, algo hizo que se estremeciera desde los pies a la cabeza, era un frío recorriendo su espalda como si estuviera presenciando el fin del mundo. La mujer tenía que ser Isabelle, sí era ella, y la niña era definitivamente aquella de la que había estado embarazada cuando se habían conocido, la niña tenía el mismo cabello negro de su madre y sus ojos eran color marrón y usaba anteojos. La voz de un hombre interrumpió la escena.
-¡Becky! Estoy aquí. - Dijo la voz. La sonrisa más luminosa y explosiva llenó el rostro de la niña cuando se volteó para ver quien la llamaba, se puso de pie de un solo brinco y corrió a los brazos, el hombre era alto de cabello rubio y muy acuerpado, vestía de negro, era un cazador de sombras.
- ¡PAPI! - Gritó la niña con emoción, el hombre se inclinó y juntos se encontraron en un abrazo lleno de sonrisas y sentimientos de felicidad y alegría. Isabelle también se había puesto en pie acompañándolos y saludó al hombre con un beso en los labios, Simon sintió que estaba tomando un trago muy amargo en ese momento, un trago de realidad, una bofetada, cuando te has dado cuenta que has cometido el peor error de tu vida y la tierra se ha abierto para tragarte pero no lo hace, sino que simplemente estás allí viendo cómo el mundo se desmorona
-Simon ¿está todo bien? - Preguntó la chica que lo acompañaba. - Estas palido.
-Yo… no no estoy bien. - Respondió y había una figura aún más allá mirándolo todo a lo lejos, era un hombre y Simon lo conocía perfectamente bien, era su padre, su padre lo miraba desde la distancia con tanta decepción como si hubiera asesinado a alguien y fue lo último que vio del sueño, luego despertó.
Era la sensación de haber visto el rostro de la niña, algo que te dice que está estrechamente relacionada contigo y no puedes negarlo, era esa sensación. Simon se ajustó los zapatos y salió a correr con la completa certeza de que lo que había visto no era un sueño, era una visión de lo que pasaría si no volvía a hablar con Isabelle.
- Su nombre era Becky. - Les dijo al terminar de contar el sueño de la noche anterior. - Era Becky y era la niña más brillante de todo el universo.
-¿un sueño te trajo hasta aquí? - Preguntó Clary asombrada. -Si un sueño te trajo hasta aquí, ¿Que va a impedirte que vuelvas a huir cuando las cosas se vuelvan difíciles?
-Clary… - Dijo Jocelyn pero la chica se había levantado ya
