Muchas gracias por todos los comentarios que me han dejado me han alentado a continuar con la historia.

ICELAND

"Así que corre corre corre corazón

De los dos tu siempre fuiste el más veloz

Toma todo lo que quieras pero vete ya

que mis lágrimas jamás te voy a dar

han sido tantas despedidas que en verdad

Dedicarte un verso mas está de más "

Corre - Jesse y Joy

No fue sencillo, no fue nada sencillo, era como el mundo real, el mundo allá afuera que nadie quiere conocer. En el aeropuerto JFK recibió un sobre con documentos nuevas identificaciones: pasaporte, ID etc, su nuevo nombre era Joshua Black. Un nombre muy judío pensó. En el sobre también había dinero y una nota que decía: No puedes usar magia, ni estelas, nada. También había un teléfono desechable y un pasaje a Londres.

-Isabelle no está en Londres. - Dijo en voz baja. - Sus hermanos la buscaron allá y no estaba.

Tuvo la decisión de abordar o no el avión, finalmente decidió que debía hacerlo y confiar era lo único que le quedaba. Fue un vuelo de casi 6 horas, cuando aterrizó en el aeropuerto de la capital del Reino Unido estaba agotado, había estado leyendo un comic y luego se había quedado dormido, luego despertado y la verdad, no había hecho nunca un vuelo tan largo. Estaba solo y no sabía qué hacer, así que solo se sentó en la sala de espera e hizo precisamente eso. Esperar.

Unas horas después se le acercó una niña, tenía otro sobre contenía más pasajes de avión y un mapa. Simon lamentó haber llevado tan solo una mochila y poca ropa para el frío. Isabel estaba en territorio septentrional. El viaje duró 3 horas más y la vista por la ventana era algo así como espectacular, el país era una obra de arte natural, una explosiòn de colores verde, azul, blanco, gris. Cientos de cordilleras y montañas cubiertas todavía de nieve, cataratas toda la naturaleza que no se logra ver en Brooklyn estalló en los ojos de Simon, habían encontrado un lugar hermoso para Isabelle y estaba agradecido. Era hora de ver el mapa, el lugar de destino estaba marcado a 1 hora desde el aeropuerto, Simon tendría que tomar el autobús y caminar 30 minutos más desde allí para llegar al lugar, era suficientemente apartado, justo lo que necesitaba, no llamar la atención. Simon por primera vez se percató, había viajado por más de 15 horas y todavía había luz del sol, era de noche y de día a la vez, tuvo que preguntar abordar el autobús, al principio entró en pánico al escuchar a todas las personas hablar en un idioma nórdico extraño, pero se percató que la mayoría de gente hablaba también ingles y eran bastante amables.

Isabelle había tomado su sopa y decidido irse a la cama, el embarazo definitivamente la hacía dormir mucho más, la lluvia todo el día no ayudaba tampoco demasiado. Había sido un día normal para ella, levantarse temprano, beber té, caminar más de 20 minutos, disparar con el arco en la parte trasera de la casa por un buen rato con traje de lluvia, descubrir que no había mejorado demasiado y era una vergüenza con el arco, pensar en Alec y Jace y encontrarse riendo ante la idea de escuchar sus reprimendas por no haber aprendido mejor a disparar, desayunar frutas, más té y galletas, ponerle orden a la casa. Almorzar enlatados y arroz. Ver shows mundanos en televisión, caricaturas principalmente, usar el traje de lluvia y botas para caminar 20 minutos más. Comer y leer su libro de las Crónicas de Narnia. Irse a dormir, pensar en Simon antes de hacerlo, soñar con él y despertarse con el sonido del toque en la puerta a mitad de la noche y en medio de la lluvia.

Isabelle nunca tenía visitas a excepción de sus vecinos, un par de ancianos él se llamaba Aðalgrímur pero ella no podía pronunciar ese nombre, lo llamaba Al y ella se llamaba Berlind, una vez a la semana no podían evitar llevarle algo de comer desde que había llegado, no preguntaban por su vida privada y no estaban sorprendidos de que estuviera embarazada a los 17 años, el asunto era que sus vecinos nunca la visitaban de noche así que era altamente sospechoso que alguien estuviera llamando a la puerta a esa hora.

Se tomó varios minutos para saber si responder o no, hasta que decidió que si la Clave, o los vampiros o el mismo Vlad hubieran ido por ella hasta Reikiavik no tocarían la puerta, además había tomado todas las precauciones posibles, era imposible que la hubiera encontrado.

Estaba descalza y tenía ropa de dormir, pantalones largos y una camisa semitransparente, él intentó no notarlo cuando ella abrió la puerta, claro estaba cansado y la lluvia le había empañado las gafas, pero era imposible no notar la figura de Isabelle alta, largas piernas y un embarazo que la hacía ver mucho más hermosa de lo que recordaba. Ella se quedó suspendida en la puerta, como aquel día que lo había visto fuera de Taki´s, sin reacción.

¿Era él o lo estaba soñando? Estaba empapado de pies a cabeza, hasta la maleta que traía estaba empapada y el cabello lo tenía más largo que la última vez que lo había visto, se notaba que no había recibido un corte decente en meses. Le tomó algunos segundos decidir si era él o no, hasta que Simon se animó a saludar.

-Hola Isabelle. - Dijo él primero.

-Viniste… - Dijo Ella.

-Claro que vine. - Respondió. - ¿Puedo pasar? - Isabelle lo miró de arriba a abajo.

-No. - Simon arqueó las cejas.

-¿Qué?

-No puedes pasar, no te conozco. Puedes regresarte por donde viniste, supongo que recuerdas el camino.

-¿Estas loca? ¿Sabes cuánto me costó llegar hasta acá?

-¿Sabes cuanto me costó a mí? - Preguntó ella. - Claro que no, porque tú no tienes idea de nada. Vete de aquí.

Hubo un silencio en el que solo se escuchaba el sonido de la lluvia, ojos negros llenos de ira y ojos marrones suplicantes mirándose con la esperanza de que el otro cediera.

-No me iré lo siento. Huiste con algo que también es mío. - Isabelle le dio una bofetada, fue peor que la que había recibido en el tren. - No esperaba menos, ¿puedo pasar ya?. - Isabelle le dio otra bofetada y luego se retiró de la puerta, era como un permiso para pasar pero no para quedarse. - Por favor déjame explicarte, yo… lamento no haberme quedado ese día Isabelle, lamento no haberte creído.

- ¿Lo lamentas? ¿LO LAMENTAS? Yo salvé tu apestosa mundana vida y me enfrenté a vampiros sola por ti y tú solamente te largaste, ahora quieres explicar.

-Tienes razón.

-No me des la razón, vete Simon.

-Isabelle, yo no entendía, no sabía nada del mundo de las sombras y esa noche todo vino de golpe. ¿Cómo podía asimilar que existía todo un mundo de terror allá afuera y que además, también iba a ser padre a los 18?

-No estaba pidiendo que asimilaras que ibas a ser padre, yo solo te pedí que me dejaras explicar. - Respondió ella, ya no parecía tan enojada, parecía triste y decepcionada. - Tienes que irte, no hay lugar para ti aquí.

-No voy a irme Isabelle. El bebé es mío, voy a quedarme con las dos - Isabelle lo miró con tanta ira que parecía que iba a estallar en cualquier momento, ella misma estaba intentando encontrar la manera de herirlo lo más profundamente, tanto que no pudiera recuperarse, tanto que tuviera que irse y no regresara nunca jamás, nunca más pudiera hacerle daño de la manera en que lo había hecho, de la manera en que la había destruido solo para destruirla una vez más.

-No es tuyo. - Dijo ella. - El bebé no es tuyo.

-¿Qué estás diciendo? - SImon se quedó desconcertado esperando a que ella dijera algo más. - Estas mintiendo.

-No lo hago. Es verdad no es tuyo.