No suelo repetir canciones, pero esta canción parece que fuera la canción del fic, así que la traje de regreso, tienen que escucharla al final para que puedan sentir de que se trata el momento.

LO CONTRARIO AL AMOR ES INDIFERENCIA

"Es mejor sentir dolor, que nada en absoluto,

lo contrario al amor es la indiferencia,

así que ahora presta atención,

estoy de pie en tu porche, gritando,

y no me iré hasta que bajes"

Stubborn Love - The Lumineers

Simon se sentía mucho mejor que el día anterior, el resfriado prácticamente empezaba a desaparecer, no podía negar que Isabelle era buena cuidándolo aunque pésima cocinera. A la mañana siguiente algo había mejorado, ella no estaba tan a la defensiva, parecía que la noche anterior había tenido cierto efecto positivo en la relación de los dos, parecía que ella empezaba a comprender que ambos querían lo mismo.

-Espero que mantengas tu promesa. - Le dijo Isabelle al desayuno. - Le prometiste que te quedarías y espero que no seas de los que le miente a un bebé.

-No tengo esa intención.

-Como parece que estoy destinada a tener que aguantarte debo explicarte algo cuando termines. - Simon se apresuró a terminar su desayuno. - Hay algunas reglas que imagino conoces, dentro de la casa no puede haber nada mágico, nada que tenga que ver con el mundo de las sombras. Pero… en caso de que alguien nos atacará hay algo como un botón de pánico. - Izzy señaló debajo del sillón. - Debajo hay una compuerta, dentro de ellas hay cuchillos serafín y está mi estela, en caso de que se abriese el bloqueo que hay sobre la casa se quitaría y seríamos detectables para cualquier que intentara rastrearnos, así que por ningún motivo lo habrás, a no ser que lo creas conveniente. - El chico asintió, luego ella se levantó y lo dirigió hasta la parte trasera de la casa. - Este lugar es territorio de hadas, hay gente que cree en ellas de hecho, hay sirenas en el mar. Los vampiros no pueden estar aquí en esta época pero no implica que podamos ser descuidados, yo debo cubrir mis marcas para salir de aquí y no puedo dejar por ninguna razón que alguien sepa que soy cazadora de sombras, no podemos dejar que nadie nos siga ¿OK? Esto es importante.

-Lo entiendo, debemos ser cuidadosos

-Tengo un arco y flechas afuera pero son comunes, no son armas de shadowhunters. Si quieres puedes practicar. Se que te gusta tirar.

-¿Como sabes eso?

-Salvaste a mi hermano una vez así Simon. Sé cosas de ti.

-Evidentemente. Me gustaría saber más cosas de ti.

-Las sabes pero no las recuerdas. - respondió con desdén. - Por otro lado, debemos ir de compras, ya que la comida se está agotando.

-Me gustaría que me dejaras la cocina a mí, ¿te parece? - la propuesta era demasiado tentadora, pero Isabelle no quería demostrarle que lo necesitaba así que se negó.

-Puedo seguir cocinando, no te molestes. - Simon se quedó allí en la mitad sin poder tener una opinión al respecto. Isabelle había cedido un poco pero todavía continuaba siendo un cero a la izquierda.

Isabelle se vistió con un suéter que cubría hasta las runas de su cuello, para hacer las compras tuvieron que salir bajo la lluvia hasta la parada del autobús y desde allí viajar unos 15 minutos, Simon estaba maravillado con la ciudad, Reikiavik no tenía edificios imponentes como NY pero las casas eran hermosas y coloridas, el aire era increíblemente limpio, Simon pensó que nunca había respirado un aire tan limpio como ese. Él amaba NY pero en ese momento se dio cuenta que le faltaba mucho por ver del mundo.

-¿es hermoso no? - Preguntó Izzy viendolo.

-Mucho.

-Nunca había salido de NY antes, venir aquí ha sido como descubrir algo nuevo para mí.

-Yo tampoco había salido nunca, pero me alegra estar aquí contigo. - Simon alargó una de sus manos para tocar el vientre de Iz.

-¿Que acerca de tu familia y amigos?

-Hablé con Becca y mamá antes de venir, les expliqué lo que había sucedido… bueno más o menos, omitiendo todo el embrollo del mundo de las sombras.

-¿Le dijiste a tu madre que habías embarazado una chica? - Ella estaba realmente sorprendida. - ¿No te echó de la casa otra vez?

-Noooo. Me dio dinero para venir a verte, ella ¿Por qué habría de echarme de casa?

-Olvidalo.

-¿Lo hizo no? ¿Cuando descubrió que era vampiro?

-Sí, lo hizo. Pero ha cambiado creo.

-La gente se equivoca pero puede cambiar.

-A veces no, a veces sólo logra hacernos más daño.

Simon se encargó de tomar la delantera con las compras, Isabelle podría pensar que estaba a cargo pero no tenía idea de las cosas mundanas, él llevó frutas y verduras, cereales, huevos, carne y pollo (los últimos obviamente no para él pero no iba a imponerle una dieta vegetariana a Isabelle), la chica tuvo que admitir que él era mucho mejor en eso que ella. Ambos estaban tan distraídos con las compras que no notaron que sus vecinos más cercanos, Al y Berlind también estaban en el Mall con ellos.

-Sophie, qué bueno encontrarte aquí. Siempre digo que debes salir más de esa casa. - Saludó Berlind repartiendo miradas entre ella y Simon. Al también se había acercado.

-Hola Berlind. - Isabelle respondió fingiendo un acento británico muy bien. - les presento a… - Izzy se quedó pensando y nunca habían acordado usar otro nombre para Simon.

-Joshua Black. - Se adelantó él recordando el nombre falso de su pasaporte.

-Es el padre del bebé. - Dijo Iz.

-Bienvenido muchacho! - Saludó Al. -es bueno que hayas venido, Sophie estaba demasiado sola.

-¿Sophie? - Isabelle le dio un guiño, habían omitido una conversación importante.- Ella no va a estar sola jamás.

-Deberían pasarse por la casa para tomar te en la tarde. - Dijo Berlind, la anciana estaba llena de emoción, la verdad es que el lugar no ofrecía demasiadas novedades, así que la visita de alguien era todo un acontecimiento. Isabelle estuvo a punto de negarse pero a última hora decidió que no valía la pena hacerles un desplante.

-Estaremos allí. Gracias por la invitación - El anciano le dio una palmada en la espalda a SImon y luego ambos se alejaron.

-¿Sophie?

-Es mi nombre falso, no puedo llamarme Isabelle Lightwood aquí. ¿El tuyo es Joshua Black?

-Creo que eligieron el nombre por mi padre. Así estaba en mi pasaporte. Sophie es britannica entonces? - Isabelle blanqueó los ojos, fingir no se le daba bien.

-Sí, lo es. Debes de crear una historia detrás de tu identidad, no puedes decir que eres de NY o algo que tenga que ver con Simon Lewis.

-¿Cual es la tuya?

-Sophie Moore: Británica, embarazada demasiado joven, huyendo de mis padres. Sin demasiados detalles.

-¿Donde nos conocimos entonces?

-Vacaciones de navidad. Estuve en América, en… Florida allí te conocí y quedé embarazada. No digamos nada más.

-Ok. Regresemos a casa.

La casa de los ancianos era sumamente acogedora y cálida. También construída en madera, pintada de colores pasteles tanto afuera como adentro, tenía una chimenea encendida que ahuyentaba el frío y un delicioso olor a café que Simon sintió que lo devolvió a la vida.

-Bienvenidos. - Dijo Berlind, caminaba un poco despacio pero era una señora adorable. - Siempre es bueno tener visitas.

-Gracias. - Contestó Izzy siguiendo y animando a Simon a que la siguiera.

-Iz… Sophie me contó que ustedes la han tratado maravillosamente. Quería darles las gracias. - Simon les entregó una botella de vino tinto que compraron temprano.

-Gracias Joshua. Es una chica encantadora. Por favor tomen asiento. - Al apareció bajando de las escaleras para saludarlos. Era realmente extraño que Isabelle estuviera haciendo vida social con mundanos pero Al y Berlind habían sido demasiado amables, la semana que ella se había mudado Berlind apareció para llevarle comida en las tardes, la comida de ella era lo único decente que Izzy había comido en meses, además se preocupaban genuinamente por ella aunque a veces hacían demasiadas preguntas, Isabelle no quería corresponder su amabilidad con poca cortesía.

-Joshua de donde eres?

-Florida.

-¿Cómo se conocieron ustedes dos? - Preguntó Al sentándose mientras Berlind les ofrecía te.

-Yo tomaré café. Por favor. - DIjo Simon.

-Nos conocimos en navidad, fui de vacaciones a Florida. - Respondió Isabelle como si fuera lo más simple del mundo.

-Ya entiendo. - Berlind sirvió las tazas y todos las bebieron con placer. - Me alegra que Joshua te esté acompañando querida, no está bien que estés sola todo el tiempo en tu estado. - Izzy le dio una sonrisa forzada.

-Está aquí por el bebé solamente.

-No lo estoy. - Respondió Simon. - No solo por eso.

-No me digas. - Dijo Isabelle y los ancianos solo se miraron entre sí notando cierta tensión.

-Deberíamos cambiar de tema, sabemos que las relaciones son difíciles. - Intercedió Al. - ¿Les ha gustado la ciudad?

-Es preciosa es tan diferente a Bro.. Florida.

-Todos los que vienen dicen lo mismo. Reikiavik no se parece ninguna otra capital del mundo.

-Me gustaría mostrarte mi taller. Soy carpintero. - Dijo Al refiriendose a Simon. - Isabelle liberó todo el aire, estaba cansada de la conversación, Simon hacía todo más dificil allí, ya empezaba a dudar si había sido buena idea ir. El chico aceptó de buena manera y ambos desaparecieron por la parte de atrás de la casa.

-Se nota que no ha sido facil. - Dijo Berlind.

-Estaba huyendo de casa y él apareció queriendose hacer responsable de repente. Es muy molesto.

-Es su derecho.

-Todo el mundo me decía eso en casa.

-Sophie, entiendo que las cosas no son fáciles, más para ti que estás tan joven pero debes aprender que todas las decisiones que tomas ahora son a largo plazo y van a afectarte no solo a ti.

-Lo sé.

-Todavía te gusta el chico, se nota.

-Berlind….

-Lo lamento chica, soy anciana, los ancianos nos gusta meternos. - Isabelle sonrió, la señora era como una abuela que nunca había tenido.

El taller de Al tenía toda clase de cosas fabricadas en madera, pero lo que más le llamó la atención a Simon fue una guitarra que estaba colgada, no pudo evitar querer tocarla.

-¿puedo?

-Adelante. - El chico no lo dudó tomándola en sus manos y soplandole el polvo. - Se nota que las cosas no son fáciles con Sophie.

-¿Tan evidente es?

-Son jóvenes y van a ser padres, no puede serlo.

-Joshua déjame darte un consejo acerca de chicas.

-Hazlo, lo necesito.

-Lo contrario al amor no es el odio o el rechazo: Es la indiferencia. Preocupate cuando le seas indiferente, eso si estas interesado en ella.

-Es complicado…. No parece que pueda haber una buena relación entre los dos, parece que es una obligación por el bebé.

-Joshua, si es complicado es porque todavía sientes algo

-Lo contrario al amor es la indiferencia. - Respondió el chico repitiendo la misma frase.

-¿Ya lo captas?

-Sì señor.

-Llevate la guitarra, te la regalo. Úsala para dedicarle una linda canción.

Simon e Izzy caminaron en silencio hasta la casa pero había una gran conversación pendiente que estaba esperando a que estuvieran a puerta cerrada, la primera que inició fue ella.

-Simon escucha… no tienes que hacer esto, no tienes que pretender que estas aquí por mí.

-Isabelle… no estoy pretendiendo nada ¿ok? Estoy intentando hacer las cosas bien.

-No intentes entonces. No conmigo, no quiero que lo hagas.

-Lo siento! Siento que no me quieras aquí y siento que ambos estemos obligados a esta situación! De verdad, lo lamento. No te molestaría si no fuera porque debo de hacerlo, lamento no poder estar aquí y ser imparcial como tú.

-Imparcial respecto a que?

-Acerca de lo mucho que me siento atraído hacia ti! y que no pueda ocultarlo.

-Es esto una atracción? Una maldita atracción?

-Toda esta situación, no puedo cambiarla. No puedo, no puedo mejorarla. Solo estar aquí y pedirte que tengas que soportarme.

-Idiota! Duermes en el sillón hoy.

-No esperaba menos. - Isabelle desapareció escaleras arriba y le arrojó una frazada y dos almohadas desde el segundo piso. Simon se quedó en la sala intentando tocar algo con la guitarra.

Ella te va a mentir y te va a robar, te suplicará de rodillas

Te haré pensar que de verdad lo siente.

Ella cavará un hoyo en ti, es lo único que no podrás remediar

Pero aún la amo, no me importa nada

Cuando éramos jóvenes oh, oh hicimos lo suficiente

Cuando hacía frío ooh, ooh nos abrigábamos

No se puede decir ah, ah No se puede hacer nada

Es mejor sentir dolor que nada en absoluto

Lo contrario al amor es la indiferencia

Así que presta atención, me voy a parar en el balcón a gritar

Y no dejaré de hacerlo hasta que bajes de allí

La música había logrado que Isabelle saliera de la habitación y se sentará en las escaleras sin que él lo notara, no podía evitar escuchar la canción y revolverse en sus propios sentimientos.

Así que mantén tu cabeza en alto, sigue con el amor

Y no te culpo querida por haber huido como lo has hecho en todos estos años

Haría lo mismo pero mejor, creo

Y las señales de la carretera dicen que estamos cerca, pero no leo esas cosas

Nunca confié en mis propios ojos

Cuando éramos jóvenes oh, oh hicimos lo suficiente

Cuando hacía frío ooh, ooh nos abrigábamos

No se puede decir ah, ah No se puede hacer nada

Así que mantén tu cabeza en alto, sigue con el amor

Así que mantén tu cabeza en alto, sigue con el amor

Así que mantén tu cabeza en alto, sigue con el amor

Así que mantén tu cabeza en alto, sigue con el amor