Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Rumiko Takahashi, autora de: "InuYasha, un cuento feudal de hadas".
II.
La oscuridad era tan profunda que le parecía desesperante, acompañada de un silencio lúgubre que no le permitía ni escuchar su propia respiración…
Quizá ni siquiera respiraba. Ese fugaz pensamiento de pronto llegó a ella, trató de concentrarse en recordar cómo era hacer algo tan sencillo como sentir su pecho subir y bajar con el compás del aire entrando y saliendo de sus pulmones pero le pareció imposible; sin ánimos de rendirse pensó en la sensación de abrir y cerrar sus manos. De nuevo nada.
¿Esto se siente morir?
¿De verdad estaba muerta?
Era una posibilidad, bueno, ni siquiera recordaba quién era ella. Quizá…quizá nunca estuvo con vida. Evocó la sensación de cerrar sus parpados, aunque no estuvo realmente segura si lo logró, y trató de recordar algo; lo que fuera, sin importar qué.
Kikyo…fue lo último que escuché antes de caer en esta oscuridad…
¿Qué significaba eso?, ¿era un nombre? Si acaso lo era, no sentía que fuera el suyo.
"Tú eres Kikyo…"
Definitivamente no lo sentía como suyo.
Un estridente sonido comenzó a golpear sus tímpanos, entonces sintió como regresaba a ella el peso de un cuerpo. Abrió los ojos de golpe y soltó un vivo grito cuando se sentó sobre la mullida base donde permanecía tendida. Su respiración era tan torpe como pesada por lo que le costaba alcanzar un ritmo normal, sintió su cuerpo entero bañado en sudor y su corazón, Dios, su corazón latía tan rápido que juró que saldría volando de su pecho.
Enfocó su vista a su alrededor, el color rosa de las paredes de pronto la invadió. Miró a su alrededor, reconociendo el lugar, entonces fue consciente que se encontraba en su cama, fijó su mirada en las sábanas las cuales le rozaban la piel con suavidad. Respiró aliviada, parecía que todo había sido un sueño. Una espantosa pesadilla.
Tratando de convencerse de eso fijó su vista en sus manos y pronto recordó que era libre de moverlas, abrió y cerró sus dedos reconfortándose con la sensación de sus articulaciones obedeciendo su voluntad. Decidió que era capaz de ponerse de pie, bajó sus piernas de la cama y las apoyó suavemente sobre el suelo, pudo sentir el tatami bajo sus pies y se impulsó hacia arriba. Sus piernas flaquearon como hule cuando se vieron en la tarea de sostener todo su peso pero pronto estas recordaron su propia existencia y fue capaz de mantener el equilibrio.
Dio pequeños pasos hasta el espejo que colgaba de una de sus paredes, a pesar de reconocer aquella habitación, no tenía una jodida idea de quién era ella. Se paró frente el reflejo quien le devolvía fijamente la mirada, todo lo que ella recordaba estaba ahí: su cabello negro, sus ojos grandes y de color café, incluso llevó una de sus manos hacia su rostro y tocó su mejilla, sus labios, sus pestañas. Todo estaba ahí, recordaba cada centímetro.
Entonces…¿qué estaba mal?
—Hija —escuchó una voz que reconoció casi de inmediato y dirigió su mirada hacia la puerta que se había abierto dejando pasar a la dueña—. ¿Está todo bien?, creí haberte escuchado gritar.
Sí, sólo había sido una horrible pesadilla.
—Nada mamá, sólo tuve un mal sueño —dijo con un suspiro de alivio, estaba a viva, estaba a salvo en su casa. Su mamá torció la boca pero de inmediato volvió a sonreír.
—Lo importante es que ya pasó ¿no es así? —la sonrisa de su madre era tan sincera que le llenaba el pecho—. Bueno, será mejor que bajes a desayunar o llegarás tarde a tus clases.
—Sí, ya bajo —contestó con una chispa de energía que recorrió su cuerpo, su madre volvió a reír.
—Date prisa, Kikyo…
CONTINUARÁ.
Consideré que era mejor cortar aquí el segundo capítulo (no me odien) porque creo que ya es lo suficientemente denso como para agregarle más.
Espero que estén disfrutando de esta historia, la verdad estoy bastante oxidada en esto de escribir pero tenía unas ganas enormes de regresar. Aunque sea escribiendo historias cortas antes de sentirme cómoda de nuevo con mi ritmo para poder continuar con varias historias incompletas.
En fin, les deseo buenas noches y de verdad gracias por leerme.
-Kao no nai Tsuki.
