Los ojos del guerrero abandonaron la obscuridad del cielo para fijarse en su vástago quien examinaba con curiosidad los cuerpos sin vida que yacían alrededor de ellos. El pequeño había venido al mundo en medio de una época especialmente difícil, su raza así como otras estaba supeditada a los mandatos del tirano Freezer que gobernaba la galaxia atemorizando a todos con su poder, irónicamente había sido ese mismo temor que inspiraba en otros lo que contribuyó a derrocarlo.
Seis años habían pasado desde aquel entonces, la misma edad de su hijo, quizá por eso siempre que miraba los ojos obscuros del pequeño rememoraba aquellos tiempos, pues él nació el mismo día en que el tirano fue vencido.
Mientras esperaban por sus naves el soldado llamó al pequeño y apartando su vista de nuevo hacia el infinito y sin ningún preámbulo, comenzó a contarle la historia que jamás abandonaba su mente y que por alguna razón aún desconocida para él, sentía vinculada al destino de su hijo.
"Fue en el año anterior a que nacieras cuando fuimos convocados por Yahitsu, líder de los rebeldes", dijo el guerrero empezando su relato. "Era un alienígena de aspecto absurdo, enano y de color pálido. Recuerdo las risas de mis compañeros de escuadrón a mis espaldas cuando lo vieron, yo mismo tuve que contener una expresión de disgusto al ver al gusano y a sus aliados, era tan ridículo su aspecto comparado con el de nosotros, que hasta el mismo rey no pudo evitar una sonrisa despectiva al mirarlo"...
En ese punto el guerrero cerró los ojos, en su mente cada instante de aquella conversación comenzaba a cobrar vida, pronto se encontró reproduciendo a detalle lo sucedido aquella vez.
— Habla —ordenó el rey después de unos minutos, alzando una mano para que todos guardaran silencio.
— Ustedes son el grupo más poderoso que sirve a Freezer —comenzó diciendo el enano.
— Nosotros no servimos a nadie —se escuchó decir al rey— Trabajamos en conjunto para obtener beneficios.
— Si así fuera no estarían aquí ahora —indicó el líder de los rebeldes astutamente— Pero no vamos a discutir eso —añadió al ver que los ánimos comenzaban a encenderse— Si solicité esta reunión es porque al igual que ustedes mi pueblo está cansado de soportarlo, gracias a las misiones en que he participado he podido hablar con varios líderes de los grupos que trabajan para Freezer, sus sentimientos por él no distan de los nuestros, todos le odiamos por igual…
— Ve al grano —se impacientó el rey— Hablaste de una rebelión, de fuerzas superiores a las de Freezer, pero hasta ahora mi scouter me indica que ninguno de tus aliados tiene los poderes para enfrentarse a él.
— Por eso los necesitamos, los saiyayins son los guerreros más poderosos del universo, hasta Freezer les teme —dijo Yahitsu sacando su mejor argumento a relucir— Somos varios los que deseamos derrocar al tirano, pero ninguno tiene el poder para hacerlo a excepción de ustedes.
Varios murmullos surgieron de los escuadrones al escucharlo, la mayoría de ellos se mofaban de las pretensiones del alienígena, el rey permaneció silencioso, como meditando.
— ¿Me pregunto qué me daría Freezer si le informara de tus intenciones? —respondió el rey Vegeta acercándose al paliducho enano amenazadoramente mientras un silencio sepulcral se apoderaba de la habitación— Seguro su apoyo sería mayor al saber que acabé con los traidores.
— ¡Ustedes desean ser libres tanto como nosotros! —exclamó Yahitsu asustado.
— Pronto lo seremos —musitó en su oído antes de asesinarlo con una bola de energía.
Todos en el escuadrón seguían mofándose de las pretensiones del alienígena cuyo cuerpo yacía en el suelo rodeado de un líquido morado, cuando Zarbon y Dodoria aparecieron en la habitación y sin dar tiempo a nada destruyeron al resto de los rebeldes que quedaban ahí.
— Has probado tu lealtad Vegeta —dijo Zarbon al rey— Pero al menos debiste dar tiempo a que dijera el resto de los nombres de los rebeldes, el gran Freezer no estará contento cuando le diga que asesinaste al líder antes de obtener más información.
— El error ha sido tuyo —respondió el saiyayin despectivamente señalando los restos aún humeantes— Había más gusanos para interrogar y acabaron con todos, así que si fuera tú cuidaría mi lengua ante Freezer al contarle lo sucedido.
Zarbon y Dodoria se miraron, temían a la ira de su señor, sabían que por un pequeño error como ese podían ser eliminados.
— A menos que Freezer pierda todo su poder no hay nada de qué preocuparse, si los demás aliados son tan débiles como estos, hasta ustedes podrán acabarlos fácilmente —se burló el rey.
— Nosotros no perdemos el tiempo con basura, para eso los tenemos a ustedes —soltó el de color rosa antes de abandonar la habitación junto a su compañero ante las miradas furiosas de los saiyayins.
— No hagan nada estúpido —advirtió el soberano a sus hombres— Preparen sus naves, regresaremos a Vegitasei.
"Una vez en nuestro planeta natal, el rey convocó a los guerreros más poderosos al palacio para discutir la situación", continuó relatando el saiyayin de la bandana roja. "En la sala del trono y como no se había visto jamás en la historia de Vegetasei, se encontraban reunidos los miembros de la realeza, los jefes de los escuadrones de élite y los soldados más destacados de las clases bajas, todos aquellos cuyo poder y valor habían sido probados nos encontrábamos ahí, discutiendo el futuro de nuestro pueblo".
— Estamos hartos de ser tratados como basura —protestó un noble de edad media, al escuchar de su rey que debían tener paciencia— ¡Es hora de actuar!. —los presentes lo apoyaron alzando sus voces en un grito violento.
— Como verá, no resistimos mas mi señor —clamó otro guerrero de alto rango cuando los ánimos se calmaron— Preferimos morir antes de soportar más humillaciones
— ¡Es mejor morir peleando que dominados por ese tirano! —exclamó uno de los soldados de clase baja.
— ¡Suficiente!… —gritó el soberano con fastidio mirando a todos, la frialdad de sus ojos hizo que los murmullos cesaran de inmediato— ¿Acaso no entienden nada?... mi plan funciona a la perfección, todo está justo donde debe —pronunció satisfecho, todos se sorprendieron al escucharlo y las preguntas no se hicieron esperar— Yahitsu era solo una pieza más en este rompecabezas —explicó a los presentes— Una a nuestro favor.
— ¿Entonces porque lo eliminó? -preguntó un saiyayin de cabeza calva.
— Toda esa farsa de asesinarlo forma parte de nuestra estrategia, Yahitsu sabía que Freezer no confía en nosotros, fue él mismo quien se ofreció a sacrificar su vida para que pudiéramos mostrar nuestra lealtad a esa lagartija, si confirmamos que seguimos siéndole fieles, Freezer se confiará y será más fácil asestarle el golpe final —señaló el rey.
— Mi señor —interrumpió un guerrero de élite— Su decisión de aliarse con los rebeldes no es lo mejor, si nos delatan…
— Eso no pasara, no les daré tiempo —respondió el rey con una sonrisa sombría— No soy ingenuo como para creer que ellos mantendrán oculta nuestra participación por mucho tiempo, no todos son como Yahitsu y darían su vida solo por una promesa de libertad. Así que acabaré con dos molestias a la vez —señaló mirando a los presentes— Cuando sea el momento oportuno le diré a Freezer donde se encuentran los rebeldes, lo más seguro es que al saberlo envíe a sus sirvientes a eliminarlos, entonces atacaremos…
— Freezer nos supera en fuerza mi señor —dijo el guerrero con una cicatriz en el ojo, visiblemente preocupado ante la idea de estar cara a cara con el tirano— Aunque lo enfrentemos nos destruiría, las estimaciones de su poder superan las 120.000.000 unidades…
— ¡Cállate! —exclamó el rey asqueado de su cobardía— ¡No los habría convocado si no tuviera la certeza de que podemos ganarle!... El secreto para alcanzar nuestra meta es actuar en el momento adecuado, y pronto la luna estará en su punto más alto… si lo atacamos como Ōzaru la diferencia de poder será mínima, he calculado todo minuciosamente y no tengo dudas que podremos vencerlo —acotó el rey sonriendo triunfal ante algunas miradas incrédulas— ¡Será una batalla inolvidable!
Un eco de euforia estalló al oír al soberano, el ansia de sangre y venganza era más fuerte que todo, incluso que el miedo a lo que sucedería en caso de fracasar.
"El rey alzó su mano para hacernos callar, "la victoria es nuestra, los saiyayins gobernaremos el universo", sentenció con una seguridad que resultaría profética, relató el soldado al pequeño junto a él. "Unas semanas después, Freezer recibió la visita de un escuadrón saiyayin que prometía revelar la identidad y localización del resto de los líderes rebeldes a cambio de su vida, el tirano accedió a perdonarlos solo cuando los soldados mencionaron la participación del rey en la revuelta, sabiendo que el escuadrón no era rival para él y ansioso de obtener más información, envío de inmediato a Zarbon y Dodoria al lugar donde se encontraban ocultos los alborotadores. Lo que Freezer nunca supo es que todo era parte del plan, necesitábamos deshacernos de sus dos sirvientes para tener ventaja en el ataque, nunca olvidaré la cara de ese maldito cuando se vio enfrentado a un enorme ejército de saiyayins transformados en Ōzaru"…
— Cuéntame sobre la batalla —le pidió el pequeño niño, sintiendo su corazón latir con fuerza por la emoción.
Los ojos del guerrero se clavaron en la obscuridad de la noche mientras recordaba lo que había venido después.
— Fue un combate épico, no encuentro otra palabra para definirlo mejor, nuestros instintos asesinos se encontraban exacerbados por la luna, peleamos con cada fibra de nuestro ser, recuerdo que durante la batalla mis ojos se enceguecían por los ataques y mis oídos sangraban por el estruendo de tantas explosiones, mi cuerpo estaba cubierto de sangre y lleno de dolor, en ese momento me detuve a mirar, había cadáveres por doquier y soldados que seguían cayendo, por un segundo pensé que no podríamos vencer, pero no me rendí, ningún saiyayin lo hizo…
Durante la corta pausa, una sonrisa se formó en el rostro del pequeño al imaginar el poder abrumador de la raza a la que pertenecía.
— Al final, Freezer poco pudo hacer contra la abrumadora fuerza de miles de Ōzaru sedientos de sangre, juntos aniquilamos todo rastro de él. Pero a cambio de esa victoria muchos de los nuestros perecieron en batalla, solo sobrevivimos alrededor de un centenar, quienes vivimos para contarlo aún sentimos nuestra sangre avivarse con el recuerdo de aquel momento, nunca presencié carnicería igual, pero espero que algún día tú puedas vivir aquella sobrecogedora emoción que yo experimenté —dijo el soldado del pañuelo rojo al niño a su lado que lo miraba con la admiración más absoluta— No hay mejor sensación en este mundo que ver tus manos manchadas con la sangre de tu enemigo, ni sonido más sublime que el de su agonía… somos saiyayins, la raza más poderosa del universo, nacimos para pelear y superar nuestra fuerza en cada batalla, seremos guerreros hasta el final de nuestras vidas, no lo olvides jamás Kakarotto.
Hola a todas (os), como comenté en mi última historia (titulada "Inesperadamente") he decidido darme de vez en cuando un respiro de la vida adulta y escribir de nuevo. En esta ocasión les presentaré un UA sobre Bulma y Goku, espero quienes me lo pidieron aún sigan rondando por aquí y vean que aunque sea tarde atiendo sus peticiones. Ojalá que disfruten este capítulo.
Críticas constructivas, dudas, quejas o tomatazos en los review ;)
