SIN LUGAR PARA CORRER

"Ven, cálmate no llores más,

Si cierras los ojos verás que sigo junto a ti,

Que no me iré sin besar

Una de esas lágrimas que van desde tu cara al mar,

La vida viene y va y se va"

Adios - La Oreja de Van Gogh

La primera ceremonia de ascensiones resultó ser un poco agridulce, había algo que celebrar claro, pero también era el recuerdo de que Jonathan había destruido a muchos. Era el inicio de la reconstrucción. Como la academia todavía no estaba abierta, realmente eran pocos los iniciados que tomarían de la Copa en la ceremonia, pero igual era importante. Allí estaban en el salón principal del Gard con caras de aburridos Maryse, Jace, Alec y Clary. Jocely y Luke, Magnus, Tessa y Catarina y adelante, Robert acompañado de Zachariah, dos hermanos silenciosos, y la Cónsul Jia Penhallow.

-Por qué esto es aburrido? -Preguntó Clary bostezando.

-Porque no hay nada de emoción aquí. Queremos regresar a casa para seguir matando demonios o perseguir vampiros rebeldes por Europa. - Respondió Jace.

-Que el Ángel te oiga. Ya quiero salir de aquí. No se como Alec y Magnus pueden aguantar tanta diplomacia.

-Te escuché Clary. - Respondió Alec, uno por uno los chicos empezaron a beber de la copa, y parecían unos infantes, pequeños que nadie sabía de dónde habían salido

-Por el Ángel que pase algo ya. - De repente uno de los chicos que había bebido la Copa Mortal empezó a gritar, los Cazadores más adultos sabían que sucedía, el Ángel lo había rechazado y ahora estaba muriendo delante de ellos. De 10 chicos que bebieron la Copa ese día 2 murieron, de repente todo se volvió más deprimente, nada lograba arreglar el día.

Simon se había golpeado duró pero eso no le importó, estaba más preocupado por un tipo de casi dos metros de alto con ojos rojos mirando a la razón de su existencia.

-ALEJATE DE ELLA MALDITO BASTARDO. ALEJATE!, NO TE ATREVAS A TOCARLA- miró por un instante a Isabelle que tenía los ojos puestos en el sillón, él sabía a qué se refería, debajo estaban las armas. Simon lo entendió inmediatamente y aprovechó que el vampiro estaba distraído embelesado con Isabelle y su barriga de 8 meses de embarazo de un Diurno, Simon levantó la silla de un tirón y abrió una puerta oculta en el piso y cuando lo hizo todos los glamours que evitaban que fueran rastreados se levantaron de la casa. Adentro había una especie de baúl y el baúl estaba lleno de de armas incluido un arco, en minutos Simon lo tomó en sus manos con firmeza y preparó una flecha, el vampiro estuvo a punto de atrapar a Isabelle, pero ella se movió tan rápido como se movían los mismos vampiros, parecía que solo podía hacer eso cuando estaba en momentos de peligro, ella ya estaba al lado del baúl sacando su estela y una espada serafín, Vlad claro lo había escuchado pero nunca visto y eso lo dejó estupefacto, entonces recibió una flecha que lo impactó en la espalda, una flecha, otra flecha y otra flecha. El Primero lo miró con tanto odio que sus ojos casi refulgian de odio.

-Te mataré maldito Diurno.

-Puedes tratar pero no vas a lograrlo. - Respondió Isabelle. - Somos dos contra uno idiota.

Isabelle como pudo con panza y todo se abalanzó para darle al vampiro con la espada pero era imposible, si ella era rápida, él era el Primero y era más rápido. Simon también trataba de darle otro flechazo pero no lo lograba otra vez. En uno de sus movimientos, logró despojar a Simon de su arco dejándolo indefenso. Todo pasó muy rápido, demasiado. Era extraño porque Vlad parecía más obsesionado con llegar a Simon que con Isabelle, como si su único objetivo fuera dañarlo a él. Había algo que no encajaba en esa visita de un vampiro cuando todavía había luz del día, cómo diablos había logrado entrar a la casa a pesar del sol? Como era que estaba solo? Casi jugaba con ellos, no parecía realmente preocupado por algo, solo esa sed de terminar con ellos de una buena vez. Isabelle logró pincharlo en el brazo antes que lograra dañar a Simon y una vez más volvía el baile.

Magnus sintió como algo vibró dentro de su chaqueta, era extraño porque en Idris no llegaba ninguna señal de teléfono, así que era imposible, pero la cosa seguía y seguía vibrando en su bolsillo.

-Voy a salir un momento. - Alec lo miró con curiosidad pero no lo siguió, Magnus se salió del salón hasta los jardines del Gard para descubrir que lo que vibraba era el pequeño aparato circular que había estado usando en compañía del mapa mágico para rastrear a Isabelle. Brillaba muy claro, como si ella hubiera estado fuera del planeta y de repente hubiera aparecido de la nada, brillaba con fuerza y con urgencia. Magnus sabía que si él podía detectarla ahora la Clave, los vampiros y el resto de gente que la estaba buscando también podía saber dónde estaba, el mapa mostraba claramente que estaba en Iceland cerca a Reikiavik. Magnus no lo dudó abrió un portal hacia el lugar donde mostraba el mapa y se concentró en alcanzarlo.

-SIMON CORRE. VETE DE AQUÍ, SAL A LA LUZ DEL SOL DONDE NO PUEDA ALCANZARTE - Le gritó Isabelle, entre los dos habían logrado reducir a Vlad a las cenizas pero sabían que en segundos el se armaría otra vez e Izzy ahora entendía que el Primero estaba en ese lugar no para matarla a ella sino para matarlo a él. - Por favor Simon. Por favor vete. - rogó.

-NO! TE DIJE QUE NO SOY UN COBARDE, NUNCA MÁS VOY A CORRER, NUNCA MAS VOY A DEJARTE. Me quedaré. - Él estaba agitado, pero ya estaba cargando la aljaba con más flechas y dispuesto a seguir. Pasó ante los ojos de los dos, en segundos Vlad estaba nuevamente de pie riéndose del par de idiotas que quieren enfrentarlo. - Salgamos los dos Iz, vámonos de aquí.

-No voy a poder correr Si, vete. - Simon la tomó del brazo tratando de arrastrarla mientras Vlad seguía riéndose a carcajadas. Ambos trataron de salir de la casa por la puerta trasera pero en el patio había varias hadas que no les permitieron el paso.

-Qué significa esto? - Preguntó Isabelle.

-Pensaron que iba a venir aquí solo. - Vlad se rió con júbilo.

De la nada se abrió un portal y Magnus emergió a través de él, no le costó nada comprender la situación, a pesar de que eran solo tres, ahora tenían una oportunidad. Las manos de Magnus generaron rayos azules para derribar a las hadas, pero más y más y más aparecieron y no los dejaron salir, la única oportunidad de salir de allí era generar un portal para sacarlos, él lo intentó pero ya Vlad había alcanzado a Isabelle y tenía un cuchillo amenazando su vientre

-No lo intentes estupido brujo. - Le hizo una señal a los guerreros de las hadas para que apresaran a Magnus y él no se resistió, no podía permitir que nada le pasara a Isabelle y al bebé, además había magia de hadas por toda la casa.

-Suéltame. - Le gritó Isabelle a Vlad tratando de alcanzarlo con la espada, pero el tipo era fuerte.

-Vamos a llevarnos a los dos de aquí, la nefilim y el brujo - Dijo Vlad a las hadas, Magnus Isabelle y Simon compartieron una mirada. - Cojan a la nefilim y si trata de hacer algo matenla.

Dos caballeros hadas la agarraron bruscamente, tanto que cayó sobre sus rodillas, el vampiro se dirigió a Simon. -No sabes cuanto he querido hacer esto. Después levantó a Simon del cuello, Isabelle y Magnus mirando con horror. -Los malditos Diurnos son una aberración.

-No soy un Diurno. - Dijo Simon como pudo mientras la mano del vampiro se cerraba sobre su garganta.

-POR FAVOR NO LE HAGA DAÑO, POR FAVOR HARÉ LO QUE ME PIDA, POR FAVOR DÉJALO IR, NO LO NECESITAS YA ME TIENES A MÍ - Gritó Isabelle, Vlad la miró otra vez con esa maldita sonrisa que no se le borraba - POR FAVOOOOR.

Un caballero hada se acercó para entregarle una espada al vampiro en la mano libre y el vampiro no lo dudó, sin contemplación le clavó la espada a Simon en el vientre, el sonido que el chico hizo fue como si la vida se le estuviera escapando. Vlad lo soltó dejándolo en medio de la sala, la sangre formó un charco en segundos, Simon lucía pálido y moribundo.

-NOOOOOO. - Gritó Isabelle quien se levantó, tratando de liberarse del fuerte agarre de las hadas, pero era imposible, las lágrimas ahora le inundaban el rostro, no podía creer que habían sido tan felices por unos meses y ahora la desgracia los hubiera alcanzado así, de todo lo que podía haber pasado, lo que más temía Isabelle era que le hicieran daño a su Simon, por eso había renunciado a decirle la verdad y había sufrido su ausencia, todo había sido en vano. Isabelle sintió que la misma vida se le fue en ese momento, que no quedaba absolutamente nada que respirar, no quería respirar más quería desaparecer. Era una gritería desenfrenada, tanto que logró conmover a las mismas hadas, todos la miraban a ella luchando por liberarse, Magnus aprovechó la distracción para liberarse un momento del agarre y usando su magia abrió un portal justo debajo de Simon y este desapareció de la sala. Después un caballero hada lo noqueó, luego se lo llevaron a él y a Isabelle a través de un portal.

Magnus despertó solo en una especie de prisión muy oscura, por un momento le recordó a Edom, solo que no era tóxica para él. Trató de abrir la puerta de la celda pero su magia no funcionó, había una especie de bloqueo y mucha magia Seelie en el ambiente. Estaba adolorido de la cabeza donde lo golpearon, entonces se quejó.

-Magnus? - Dijo una voz a través de la pared, de la celda continua.

-Isabelle? Eres tú.

-Sí soy yo. - La voz de Isabelle era ronca y llorosa, se notaba que no se había calmado en varias horas.

-Cuánto tiempo ha pasado?

-No lo sé, ya es tarde acá. - Ella estaba sollozando todavía. - Crees que Simon esta muerto? - había mucho terror en su voz.

-Lo envié a Idris, tal vez allá alguien puede hacer algo por él.

-Por qué Idris?

-Todos están en Idris. Si alguien puede ayudarlo está allá.

-La herida era bastante mala, conozco bien las heridas, era una mortal. - Susurró la chica, su voz llena de terror

-Lo sé Iz. - Magnus nunca la llamaba así pero ahora había mucha compasión en su voz. - Necesitas pensar en ti y en la bebé, necesito que estés tranquila, te falta poco para dar a luz.

-Estoy aterrorizada. - Reconoció. - Tengo miedo por Simon y porque hay algo muy extraño aquí. ¿Qué tienen que ver las hadas con Vlad?

-Nada bueno Iz. Pero debemos tener esperanza. Sé que ahora todos deben estar buscandonos a los dos.

-Simon decía lo mismo.

El primer día fue difícil los dos hablándose a través de una pared, en una celda que apestaba a moho y fría, donde no entraba ni un rayo de luz, Izzy había derramado demasiadas lágrimas y para el segundo día estaba totalmente sedienta, el tercero era inaguantable, ya casi no hablaban y se sentían débiles, Izzy más que Magnus, pero él le daba palabras de ánimo. Vlad no volvió a aparecer por allí, quienes custodiaban las celdas eran principalmente hadas, y algunos vampiros. Isabelle aprendió a diferenciar el día y la noche por quien custodiaba la celda. Claro que ambos habían tratado de escapar desde el principio, claro que lo habían intentando más de una vez, un par de caballeros hadas habían sido golpeados por Isabelle y vampiros también, Magnus no se quedaba atrás, ambos fueron muy valientes, pero eran demasiados guardas, sin estela y sin magia se veían superados. Para el cuarto día Izzy ya no tenía energía para pelear ni para levantarse, Magnus se animó a rogar.

-Ella necesita tomar agua, sino se va a morir de sed. ¿La quieren para algo? ¿Estamos aquí por algo no? No pueden dejar morir a una chica embarazada de hambre y de sed.

Un vampiro entró a la celda de Isabelle la siguiente mañana con un vaso de agua y un poco de pan, Izzy se tomó el vaso entero de un trago, y el pan lo comió a pequeños pedazos, era la primera comida en días, ella misma podía sentir como algo estaba cambiando dentro de ella, que el bebé se estaba adelantando.

En el quinto día Isabelle empezó a sentir contracciones, Magnus la escuchó quejarse a través de la pared, ella misma sentía que el nacimiento se acercaba.

-Esta todo bien.

-Magnus, está cerca. Puedo sentirlo, no puedo creer que mi bebé vaya a nacer en esta horrible celda.

-Izzy… ten esperanza, nosotros no vamos a terminar así, todos deben estarnos buscando, van a encontrarnos, sabes que tu hermano levantará cada roca del planeta para encontrarte, para encontrarnos a los dos. Jace también y Clary. Todos nos están buscando y van a encontrarnos, vamos a salir de aquí los tres, lo prometo.

Los guardas también notaron que el nacimiento estaba cerca, porque esa noche en la celda de Isabelle apareció la misma reina Seelie para observar qué estaba sucediendo

-Qué quiere usted con esto? - Preguntó la nefilim llena de rabia, estaba sucia y mal peinada, contrastaba con la imagen de la reina perfecta y gloriosa.

-Sabes que no puedo mentir, te diré la verdad. Quiero todo. - Detrás de ella estaba otra Seelie. - Examinala. - Pero Isabelle con las pocas fuerzas que le quedaban se resistió, pateó y golpeó cuanto pudo, tanto que parecía que se estaba haciendo daño. Magnus intervino elevando su voz desde la celda continua.

-Déjeme examinarla a mí. Si quiere que el bebé nazca vivo, déjeme hacerlo.

Tras varios intentos finalmente la reina ordenó que lo trajeran a la celda. Isabelle levantó la cabeza para encontrarse con los ojos gatunos de Magnus, ambos dándose consuelo solo con la mirada: Izzy dejó que la examinara, el brujo no tenía demasiado conocimiento, él no era Catarinna pero haría lo mejor. Pronto descubrió que era verdad, el bebé iba a nacer bastante pronto. Esa noche Magnus se quedó con Isabelle en la misma celda, Izzy no tenía demasiada conciencia del tiempo en ese momento, pero Magnus sí, al fin y al cabo era más viejo. Unas horas después Isabelle estaba entrando en labor de parto.