Hjerte: Esto solo me pasa a mí

By Duo V.P.V.M.

Capítulo 22

-¡Alto!¡Detente!– escucho que alguien gritaba, pero no supo quién.
-Grita más fuerte, pequeña comadreja, Potter no te ha escuchado.
-N…No– tartamudeo el pelirrojo apretando los dientes.
-¡Ron!

La discusión le llego distante, como si estuviera debajo del agua. Uno de sus hombros palpitaba horriblemente, y estaba seguro de que tenía una contusión.

Lentamente se levantó de donde la explosión lo había lanzado, detrás de los escombros de una de las casas.

-¡CRUCIO!

Los gritos de dolor lo regresaron de golpe a la realidad. Apenas había dado un paso cuando la voz de Draco le llego clara. Su Veela estaba ahí había ido en su ayuda.

-¿Harry? –alguien susurro a sus espaldas.

-¿Neville?

El chico lo miraba esperanzado, aunque parecía haber rodado en lodo y escombros.

-¿Nev, estas bien?

-Sí, solo necesito un baño – sonrió el castaño – Theo está aplicando un par de hechizos alrededor de una de las casas donde escondimos a los más chicos.

-Bien, los chicos necesitan ayuda, ve por Theo, yo voy a...

-¡BLAISE!

Aquel grito desgarrador interrumpió todo.

De un salto ambos chicos se apersonaron en medio de la batalla.

-¡Reducto! – gritaron al mismo tiempo, lanzando al hombre por los aires antes de reducirlo a pedazos.

-No, no, no – repetía Ron corriendo hacia donde su novio había desaparecido.

-¡Ron! – intento llamarlo Harry, pero su amigo parecía no importarle nada más.

-Neville, ve con Ron, eres el más preparado en medimagia, yo ayudare a los otros. – Sin más, ambos chicos se dirigieron a donde los necesitaban más.

Hermione y los demás parecían tener las cosas bajo control, pues a pesar del ataque ya habían dejado a tres de los mortifagos fuera de combate.

-¡STUPEFY! –grito el moreno, noqueando al cuarto.

-¡Petrificus totalus! – Escucho conjurar a Hermione.

-¿Están todos bien? –pregunto apurado.

-Harry – La voz de Draco le llego como brisa fresca en un día soleado.

-¡Draco! ¿Estás bien? ¡Estas sangrando! – soltó el Gryffindor de carrera, captando los estragos que la batalla. Se apresuró a revisar al Veela, sin recordar que el otro esa prácticamente impermeable a los hechizos.

-No es nada, un par de rasguños y…-pero Draco no alcanzo a decir más cuando el cuerpo del más bajo se pegó a su pecho.

-Fue un hechizo – dijo –Un maldito hechizo, no te traicione, lo juro. Por favor no me dejes.

Aquellas palabras confundieron al rubio por unos momentos. ¿A qué hechizo se refería su Hjerte? Y luego todo cobro sentido.

Sin esperar un segundo más, envolvió con sus brazos al moreno, aparentándolo más contra él.

-Jamás ¿Me escuchas? Jamás te dejare. –Susurro Draco – Perdona por no escucharte antes.

Harry levanto la cabeza para mirarlo, sin saber si reír o llorar de alivio.

-Chicos, muy bonito que se reconcilien y todo, pero será mejor ir por los demás y movernos – sugirió Hermione.

-Apoyo a Mione, hay que salir de aquí – Acordó Seamus, siguiendo a Dean rumbo a donde Ron, Blaise y Neville se encontraban.

-¿A dónde creen que van? – pregunto una voz a sus espaldas, sorprendiendo a todos, que voltearon con varitas en alto listos para el ataque.

-D&H-

Una hora antes en el castillo, uno de los profesores se alegraba de la existencia de los fines de semana en Hogsmade. Menos alumnos que supervisar, más tiempo para un té.

"Oh las pequeñas bendiciones de la vida" pensó Matt tomando otro sorbo de su bebida.

…Y alguien toco la puerta de su oficina.

-Pase- contesto suspirando profundamente. Adiós a su paz.

-Si no quieres compañía me puedo ir – Bromeo el pelirrojo que acababa de asomar su cabeza por la puerta.

-¡Bill!- Exclamo entusiasmado -¿Qué haces aquí?

-Asuntos de la orden, pero esperaba encontrarte libre. ¿Quieres ir por una cerveza de mantequilla?

Matteu Beurk nunca había sido alguien que se intimidara fácilmente, mucho menos cuando alguien le gustaba. ¡Era italiano por amor a dios! Experto en el lenguaje del corazón por nacimiento. Y ahora no lograba encontrar las palabras para aceptar aquella invitación.

El silencio se alargó un minuto más, volviéndose incómodo.

-Está bien si no quieres. Seguro tienes un montón de cosas que hacer- soltó Bill algo apenado – Sera en otra ocasión.

-¡Si quiero! – grito rápidamente Matt al ver la clara intención del otro de marcharse.

-¿Si?

-Sí.

La sonrisa que ilumino la cara del pelirrojo era enorme.

-Perfecto. ¿Vamos de una vez o tienes que hacer algo?

La respuesta nunca llego pues las alarmas del colegio sonaron estruendosamente. Hogsmade estaba siendo atacado.

-Parece que tendremos que posponer nuestra cita.

-Ciertamente

Ambos hombres salieron rumbo al pueblo varita en mano, sin detenerse a pensar en que habían acordado tener una cita. Y ahora mientras corrían por el pueblo en llamas, desarmando a cuanto mortifago se les cruzara, la cita parecía un sueño lejano.

Alcanzaron a ver como Harry y el resto se encaminaba a uno de los edificios, agradecidos de que estuvieran bien, se acercaron.

-¿A dónde creen que van? –pregunto Bill.

Los chicos voltearon rápidamente con las varitas listas. Inteligentes muchachos.

-¡Bill! ¡Profesor Beurk!

-¿Todos están bien?- Pregunto Matt escaneándolos con la mirada.

-No- respondió Hermione – No del todo…Blaise, Ron.

Los chicos lanzaron miradas nerviosas al edificio en ruinas. Sin esperar un segundo Bill salió corriendo, llamando a su hermano menor.

-¿¡Ron!? ¡Ron! – gritaba el pelirrojo.

La escena que encontró era de lo más triste que Bill había presenciado en su vida.

Su pequeño hermano acunaba la cabeza de su novio con cuidado, acariciando su rostro, mientras Neville conjuraba hechizos desesperado, pero con una mirada triste.

-Es demasiado el daño, no puedo hacer más – susurro el chico.

-¿Ron? – llamo Bill a su hermano.

-Se suponía que tendríamos una cita mañana, para compensar la salida de hoy. Le prometí que sería la cita más romántica del mundo. ¿Qué se supone que haga ahora? Él tiene que estar ahí, yo iba a decirle…iba a decir…y ahora no… ¿Bill?

Su garganta se cerró y las palabras fueron remplazadas por sollozos.

Si había algo de lo que Bill se sentía orgulloso era de su papel como hermano mayor. Al menos con los varones, Ginny era un caso aparte. Pero nunca imagino que tendría que consolar al más pequeño de sus hermanos, mientras la vida de su novio se le escapaba de las manos.

-Ron, tenemos que llevar a Blaise al castillo, quizá madame Pomfrey pueda ayudarlo.

Aun llorando el menor solo atino a asentir.

-Neville, ayuda a Ron, no estoy seguro que pueda caminar él solo, yo llevo a Blaise.

Afuera el resto parecía haber asegurado un camino fuera del pueblo.

-Ron y Blaise necesitan regresar al castillo, Dean, Seamus vienen conmigo, entre los dos pueden llevar a Ron y seria más fácil defendernos en caso de ataque.-Informo Bill

- El resto se queda conmigo, vamos a sacar a todos los alumnos que podamos del pueblo. Todos en parejas o tríos, nadie va solo. – termino Matt, sabiendo que los chicos se negarían a abandonar el pueblo así como así.

-Tengan cuidado, los necesitamos a todos en una pieza – soltó Bill, mirando fijamente al profesor.

-Lo tendremos – fue la única respuesta.

Sin más, ambos grupos se separaron con la intención de reunirse nuevamente lo más rápido posible.