Hjerte: Esto solo me pasa a mí

By Duo V.P.V.M.

Edición: Scarlet

Capítulo 28

WARNING: Este capítulo contiene lenguaje ofensivo y descripciones gráficas de violencia.

Según los antiguos sabios, cuando una criatura pierde a su Hjerte el dolor que sufre es como si le arrancaran la piel, un dolor insoportable que vuelve a la criatura completamente loca en cuestión de minutos, dependiendo de lo profundo de la unión.

Los malditos sabios se equivocaban.

El dolor era mil veces mayor, como si cada célula de su cuerpo fuera desgarrada lentamente. Pero aquel dolor físico no se comparaba a la sensación de vacío emocional, al saber que nunca más vería la sonrisa iluminar los ojos esmeralda de su Hjerte. Y aún con todo eso, Draco sabía que lo único que podía hacer en ese momento era vengar a su Harry.

Un sonido parecido a un gruñido salió de su pecho, donde algunas plumas más parecidas a escamas comenzaban a cubrir su cuerpo. Sus uñas se transformaron en garras y un par de colmillos sobresalían de su boca.

El Veela se hacía presente.

Dos movimientos bastaron para acabar con los mortifagos que intentaban detenerlo. Sangre y vísceras bañaban sus manos, mientras con movimientos ágiles acortaba la distancia entre él y el monstruo que había acabado con la vida de su Hjerte.

-Draco – escuchó que alguien lo llamaba por detrás, pero su mirada no se despegaba de la figura de Lord Voldemort.

- ¿Vienes a vengarte mocoso? Acabarás como esos dos, nadie puede contra Lord Voldemort. – exclamó el hombre, sonriendo socarronamente. – No importa que tan inmune seas a la maldición asesina, existen peores cosas que la muerte.

Un rugido fue su única respuesta antes de atacar.

Zarpazos, maldiciones y gruñidos era todo lo que podía apreciarse de aquella batalla. Caos y sangre por doquier. Un par de mortifagos intentaron intervenir a favor de su líder, pero fueron aniquilados por el Veela rápidamente. Sus cuerpos destrozados como muestra del poder de la criatura.

Voldemort contaba con experiencia y poder pero Draco tenía la fuerza y determinación que sólo quien ha perdido todo podía entender. Algo que Voldemort había subestimado.

Durante unos minutos parecía que la batalla nunca tendría fin, pero algunos movimientos después una de las garras del Veela se cerró en torno al cuello del mayor.

-¡Esto es por Harry! – gritó la criatura antes de perforar con una de sus garras el pecho de Tom Riddle, abriendo un canal a lo largo de su cuerpo. No había manera de que se recuperara de semejante cosa.

Una vez que las vísceras de quién fue el mago tenebroso más temido de los últimos tiempos cayeron al suelo, el Veela tomó el corazón aún latiente y le clavó sus garras, dejando su magia correr, usó las conexiones que el alma desperdigada de Voldemort mantenía con su fuente principal destruyendo así cada uno de los pedazos, acabando con cualquier oportunidad de regreso.

Terminado su trabajo Draco solo atinó a acercarse a donde el cuerpo de su Hjerte descansaba.

-Oh cariño – sollozó el rubio, abrazando el cuerpo del más pequeño.

Lo había perdido todo.

-Draco – escuchó la voz de Severus – Necesitamos llevarlos al castillo.

¿Para qué? ¿Para enterrarlos? No, aún no por favor.

-Draco, Madame Pomfrey necesita evaluar el daño o no podremos salvarlos. – Intento de nuevo el pocionista.

¿Salvarlos?

-¿Salvarlos? – susurró

-Si, la maldición que los golpeó es una creación del mismo Voldemort, diseñada para atacar su magia y descomponerla. Al acabar con el creador frenaste el efecto de la maldición, pero el daño que se generó antes de eso puede ser letal. Necesitamos irnos.

Sin pensarlo Draco se transformó en el dragón emplumado de antes y con sus patas delanteras tomó los cuerpos de su padre y su Hjerte, emprendiendo el vuelo velozmente.

Dejando a Severus atrás.

-H D –

Severus vio como Draco se perdía en el firmamento rápidamente.

-¡Snape! – Alguien le gritó.

-Black

-¿Dónde está Harry? – preguntó ansioso

-Draco va en camino a Hogwarts con Potter y Lucius, será mejor que nosotros regresemos al castillo también.

Fue en ese momento que Severus pudo constatar el alcance de los daños.

Cuerpos de ambos bandos se apilaban por todo el lugar. Los Aurores que habían llegado con ellos estaban buscando entre los cuerpos por sobrevivientes de la masacre. A lo lejos reconoció el cabello naranja de Ginebra Weasley.

-¿Qué demonios hacen esos niños aquí? – gruñó, encaminandose a su encuentro.

En los terrenos que rodeaban la mansión encontró nada menos que a Neville, Theodore, Ginebra, Luna, Seamus, Dean y Hermione.

Todos tenían pinta de haberse revolcado en tierra y sangre. El cabello de Granger estaba más corto y parecía haberse quemado en algún momento. Longbottom tenía los nudillos rojos, mientras que Nott mostraba un impresionante ojo morado. Los demás no estaban mejor. Únicamente Lovegood parecía haberse salvado de algún tipo de mutilación, pues solo mostraba tener suciedad en su cuerpo.

-¿Cómo demonios llegaron aquí? – Soltó al ver que no se habían dado cuenta de su presencia.

-¡Profesor! – dijo Hermione en un pequeño grito – Que bueno que nos encontró ¿sabe dónde está Harry? Notamos que las defensas de la mansión se desmoronaron hace rato, pensamos que Harry había ganado.

-Voldemort está muerto, pero no fue Potter quien acabó con él, fue Draco. Tanto Potter como Draco están en camino a Hogwarts, para ser evaluados por Madame Pomfrey.

Al notar la mirada ensombrecida del hombre Luna intervino – Les pasó algo ¿cierto?

El pocionista miró sorprendido a la chica, poca gente podía notar el cambio en sus expresiones gracias a sus muchos años como espía. Esta chica era especial.

-Momentos antes de que Draco acabara con Voldemort una maldición alcanzó a Lucius y a Potter, no luce bien.

Todos los presentes miraron al hombre preocupados.

-¿Harry? – susurró Sirius

-Si, por eso tenemos que regresar. No estoy seguro si hay manera de salvarlos.

Aquel silencio fue roto por la voz autoritaria de Minerva McGonagall.

-En ese caso, será mejor que no se suelten, voy a aparecernos en los terrenos del colegio y puede ser un poco complicado para quien no tiene autorización.

Segundos después toda la caravana desapareció de los terrenos de la mansión Riddle.