Ya estamos llegando al final!!!Espero les esté gustando la historiaLos quiero !!

Hjerte: Esto solo me pasa a mí

By Duo V.P.V.M.

Edición: Scarlet

Capítulo 29

Encerrado en la torre más alta donde su oficina se encontraba, Albus Dumbledore fue testigo de la caída de Tom Riddle a manos de Draco Malfoy y solo pudo suspirar con pesadez.

Después del regaño de Minerva no supo que hacer. Y es que su amiga tenía razón. En su afán de salvar el mundo mágico dejó de lado la felicidad y seguridad de las personas cercanas a él.

-¿Todo es mi culpa verdad Fawkes?

El fénix no respondió

Claro que era su culpa, dejó que el remordimiento de sus acciones durante su relación con Geller lo nublaran. Lo llenó de prejuicios contra un niño que no tenía idea de lo que era el amor y le negó toda oportunidad de conseguir un hogar. Voldemort nació por su culpa.

Y ahora había puesto la vida de otro niño en riesgo por años, intentando salvar al mundo del monstruo que había creado.

Lord Voldermort no existía más, pero la culpa permanecía.

Sus cavilaciones fueron interrumpidas por el crepitar de las llamas y la voz de la enfermera que lo llamaba.

-¡Albus! Es Potter.

Sin pedir explicaciones el director se encaminó hacia las llamas

Tal vez no podía borrar todo el daño que había causado pero evitaría que la vida de Harry Potter terminara en desgracia.

-H D-

Dormir era una de las actividades preferidas de Ronald Weasley, casi empatando a comer. Era uno de esos lujos que no eran muy frecuentes en su vida, sobre todo en los últimos tiempos. Es por eso que odiaba ser despertado.

Con pesadez levantó la cabeza del hombro de su novio, o mejor dicho esposo; Blaise estaba recuperando el color lentamente y parecía que el ritual estaba surtiendo efecto.

Los sonidos se intensificaron, sacándolo de sus pensamientos. Lentamente movió su cuerpo para poder ver que estaba pasando.

Algunos alumnos que estaban ayudando a la enfermera con los tratamientos corrían de un lugar a otro moviendo camas y carritos con pociones, dejando un espacio abierto. Un segundo después Draco Malfoy entró corriendo a la enfermería, seguido de Madame Pomfrey y dos cuerpos levitantes.

Harry Potter y Lucius Malfoy.

-¿Qué demonios?

Nadie le prestó atención a su exclamación, pues apenas los cuerpos tocaron las camas la gente se arremolinó sobre ellos. Madame Pomfrey corría de una cama a la otra gritando hechizos y dando instrucciones. El Veela solo miraba, desde su lugar al pie de la cama, intentando no estorbar.

-¡Malfoy! ¡Hey Malfoy! – gritó Ron intentado llamar su atención. Después de unos segundos Draco reaccionó, acercándose a la cama donde descansaban.

-Weasley- saludó antes de posar su vista en el cuerpo de su mejor amigo -¿Blaise? ¿Qué le ocurrió?

El pelirrojo lo miró fijamente, algo no andaba bien.

-Me salvó de un ataque, pero quedó muy lastimado. ¿Malfoy? ¿Qué es lo último que recuerdas de la pelea en Hogsmade?

-¿A qué te refieres?

-Malfoy, estabas ahí conmigo. Viste el momento en que Blaise cruzó el muro ¿lo recuerdas?

Draco parpadeó un par de veces confundido.

-No…no lo recuerdo. Lo único que recuerdo es ver a Harry, después fuimos a la casa de los gritos por algo, pero no sé qué era y después…después Harry desapareció.

-Esta bien, empecemos por el principio. ¿La casa de los gritos? la casa se derrumbó, lo escuché de uno de los alumnos.

-Si la casa, Harry y yo fuimos, a salvar a alguien o algo así. Creo que había alguien con nosotros ,recuerdo un sonido muy fuerte, seguramente el derrumbe, y la sensación de no poder respirar, como si me apretaran el corazón con un puño. Ahí fue cuando me transforme…

-¿Te transformaste? ¿en qué?

- Un Dragón, uno muy raro porque tenía plumas y escamas. Cuando llegué a la mansión Riddle todo era un caos.

-¿Y cómo es que supiste que tenías que ir ahí? Nosotros sabíamos gracias al plan, pero tú no estabas.

-¿Plan? Asumo que todo salió de Granger.

-Luna de hecho, te cuento luego, continúa- respondió Ron

- Supe a donde ir por instinto, algo me decía que ahí estaba mi Hjerte. Como dije, cuando llegué todo era un caos, había gente de la orden y aurores peleando en los terrenos, escombros y cuerpos por todos lados. Atravesé un ventanal cuando vi que Harry estaba del otro lado, solo para encontrarme al cara de serpiente amenazando a mi Hjerte ¿puedes creerlo?

- Teniendo en cuenta que el fulano ha intentado matarlo desde que tenía un año, si, es bastante creíble. – dijo sarcásticamente

- Muy gracioso Weasley; me transformé de vuelta y comenzamos a pelear. ¿Y adivina qué? Soy repelente al Avada. Después de eso la batalla se volvió más rápida, repelíamos los ataques y dejábamos a todos fuera de combate, era como una danza.

-Muy poético.

- Pero me volví descuidado y me lanzaron lejos de Harry, para cuando logre acercarme él…él…

El chico no pudo continuar, un sollozo escapó de su garganta.

-N…no puedo…no puedo perderlo, perderlos. Mi padre, él hizo esto por mí, cubrió a Harry porque sabe lo importante que es para mí. Y Harry… ni siquiera pudimos arreglar el asunto de Flecher. No se suponía que fueran así las cosas, se suponía que nos graduaríamos, escoger un lugar para vivir, estudiar una carrera, formar una familia, y ahora….ahora….

Los sollozos se hicieron más fuertes impidiendo cualquier otro sonido.

Ronald solo podía mirarlo con tristeza. Malfoy estaba perdiendo su mundo justo como él mismo lo hacía un par de horas atrás. Por instinto buscó la mano de su esposo, tomando su pulso para asegurarse de que seguía vivo.

-Malfoy, tú y yo nunca hemos congeniado, nuestras familias se odian y la mayor parte del tiempo creo que eres un idiota, pero Harry es mi mejor amigo, lo conozco desde hace años y hemos pasado por cosas igual de malas. No hay manera de que crea que Harry no saldrá de esta, es demasiado necio para eso.

Por primera vez en más de cinco años Draco Malfoy quedó sorprendido por Ronald Weasley.

-Tú también eres un idiota Weasley.

Y Ron solo pudo reír.

-H D-

Las cosas del otro lado de la enfermería no parecían ir tan bien como la plática. Madame Pomfrey había llamado al director en desesperación, al no conocer qué tipo de maldición había causado los estragos físicos en Potter y el Malfoy mayor.

Su masa muscular se había contraído casi llegando al hueso, dejando una apariencia parecida a un cadáver. Neuronalmente parecían estar bien, pero el movimiento debajo de los párpados le indicaba que estaban en algún tipo de sueño o pesadilla.

La maldición estaba tan bien formada que aún anulada, el efecto permanecía y sus conocimientos no le alcanzaban para solucionarlo ella misma.

-Poppy- la llamó el director apenas entró en la sala.

-¡¡Albus, gracias a Merlín!!

-¿Cuál es la situación? ¿sabemos que maldición es?

- No con exactitud, parece ser algún tipo de maldición que consume desde dentro, pero ya intenté todos los contra hechizos conocidos y no sé qué más hacer.

-¿La maldición sigue activa?

-No, pero para reparar el daño tenemos que retirar los trazos de ella.

-Es Tenebris Consummatio – interrumpió una voz jadeante desde la puerta.

Severus Snape respiraba trabajosamente, agarrado del marco de la puerta como soporte. Detrás de él , Sirius Black, Remus Lupin y el resto de los adolescentes se encontraban en la misma condición.

-¿Estás seguro Severus? – preguntó el anciano con suspicacia.

-Sí, he visto los efectos en vivo, es Tenebris Consummatio.

Dumbledore permaneció unos segundo en silencio, desarrollando el mejor plan para salvar ambas vidas.

– Ok, Poppy vamos a necesitar toda la poción energizante que tengas, además de pociones nutricionales para darles más fuerza. Minerva, necesito que me adecues alguno de los salones con dos colchones amplios y algunas mantas, necesitan poder estar dos personas cómodamente en cada uno de los colchones. Severus, tú y el joven Malfoy necesitan tomar un baño lo más rápido posible, no puede haber sangre o residuos de otras personas sobre ustedes. El resto que pueda moverse sin dolor me va a ayudar a bañar a Lucius y Harry.

Todos los presentes se quedaron callados. Nadie se atrevía a mover un músculo.

-¿Les parece que era una sugerencia? ¡¡Ya escucharon al director, corran!! – Gritó Ron desde su lugar en la cama. Acto seguido todos comenzaron a moverse según lo indicado por el anciano.

- H D-

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-HD-

Tres días. Tres días en los que la gente entraba y salía de aquel salón sin ningún cambio.

El ritual había podido retirar todo rastro de la maldición y físicamente los cuerpos se habían recuperado en gran parte, pero por alguna razón desconocida no se habían despertado.

Severus y Draco permanecían todo el tiempo junto a sus parejas, intentando alentarlos con su magia. El resto de familiares y amigos entraban de tanto en tanto trayendo comida y demás necesidades.

Nada parecía estar haciendo ningún cambio.

-Entonces el profesor Beurc intentó explotar el vociferador antes de que se abriera, pero apenas su varita tocó el sobre la voz de una mujer muy enojada y muy italiana comenzó a gritar de cosas. Blaise no me quiso decir que fue lo que la mujer gritaba aunque asumo que no fue nada agradable por la cara de terror del profesor.

Ron le contaba animado a su mejor amigo pequeñas experiencias sin importarle que el chico estuviera inconsciente.

-Seguramente era su madre – Interrumpió Draco, dejando el libro que estaba leyendo de lado – Weasley ¿te importaría relevarme unos minutos? Necesito ir al baño.

El pelirrojo asintió rápidamente. Cualquier cosa para que Malfoy se despejara un poco.

-Tal vez deberías tomar un baño ya que estas ahí, no te has movido de esta cama en los últimos tres días y comienzas a apestar.

-¿Disculpa? Como te atreves a decir semejante blasfemia los Malfoy no apestamos. Solo por eso te tomaré la palabra y me daré un baño de tina. Me importa poco si quieres ir al baño o tenías otros planes.

Ambos sabían que la ducha del Draco no duraría más de cinco minutos, pero era tiempo suficiente para despejarse.

-Tendré que sufrir las consecuencias entonces. Corre, entre más rápido te vayas más rápido regresas.

Draco solo asintió encaminándose a las duchas.

Por unos momentos la habitación permaneció en silencio, solo las respiraciones de los dos amigos.

-Harry – Susurro el pelirrojo fijando su vista en el techo del salón – hermano, sé que estás descansando de todas las aventuras y desgracias que han pasado en tu vida, no te culpo por ello a mí me encantaría poder dormir por tres días seguidos, pero Harry, Malfoy te necesita. No estoy seguro que pueda sobrevivir mucho más si no despiertas pronto. Así que por una vez en tu vida, dale gusto al hurón y despierta de una vez tu holgazán.

-T…tu eres…el holga…zan –susurró una voz a su lado.

Ronald Weasley jamás había saltado tan rápido en su vida, mucho menos dejando media alma pegada a la cama.

-¡ESTÁS DESPIERTO!

-Lo…sé

-Luces horrible

-Tú no eres tan…guapo

-Blaise piensa que si

-Draco piensa lo mismo de mí

-Pues yo s…un segundo. ¡Malfoy! ¡Tengo que decirle!

-¿Decirme que?

El rubio acababa de salir del baño aun secándose el cabello.

-Hola Dragón –susurró el moreno.

La toalla se escapó de sus manos mientras se abalanzaba contra el cuerpo en la cama.

-¡Potter! ¡Jodido idiota! ¡No te atrevas a asustarme así de nuevo! ¡¿Me entiendes?! Lo único que causas es que mi vida se acorte por el nivel de estrés al que me sometes.

-No puedes usar mis frases contra mi

-Claro que puedo, sobre todo si me has hecho sufrir por los últimos tres días.

Fue entonces que Harry realmente observó a su novio.

Las ojeras comenzaban a notarse haciendo contraste con su blanca piel. Parecía algo más delgado y claramente no había descansado mucho en los últimos días.

-Oh Dragón – dijo Harry con un deje de tristeza – Lo siento, no quería preocuparte.

Draco se abrazó a él enterrando su cara en el estómago de su Hjerte – Solo no lo vuelvas a hacer

-Lo prometo - Las manos del moreno acariciando la rubia cabellera con adoración.

- Si sigues haciendo eso se va a dormir – indicó el pelirrojo con burla.

-Es la idea, no creo que haya dormido muy bien estos últimos días.

-No es el único, con todo lo que ha pasado me sorprende que alguien pudiera dormir.

-¿Qué pasó? – Preguntó alarmado el moreno – Cuéntamelo todo, desde el principio de preferencia.

Un pesado suspiro escapó de los labios de su pelirrojo amigo – Pues veras…