Prólogo

Rose se incorporó lentamente de la silla de su escritorio y caminó hacia la estufa que se posicionaba en la mitad de la pared. A su lado, cientos de libros lucían extremadamente bien ordenados. Frente a ella, dos elegantes sillas con una mesa de café; lugar donde ella solía recibir a sus visitas.

Su oficina de trabajo era bastante pretenciosa. Eso había mencionado su hermano dos años atrás cuando la visitó. Ahora que lo pensaba, esa visita se la hacía demasiado lejana.

Hacía ya cuatro años que se había mudado a Nueva York. Las circunstancias habían sido bastante confusas. Pero, luego de que la firma de abogados le ofreciera un puesto en la ciudad norteamericana, ella no lo pensó ni dos segundos y lo aceptó.

Claro que al principio la pasó bastante mal. Extrañaba tanto que sentía impulsos de juntar todas sus valijas e irse de nuevo a Londres.

Pero no podía.

Cada vez que pensaba en volver el corazón se le rompía un poco más.

Bajó la mirada hacia el dedo donde ese -carísimo- y hermoso anillo de compromiso solía estar. Por eso evitaba ir a Londres. Por eso le aterraba tener que volver.

Y más en esas circunstancias.

Tomó el sobre que se encontraba sobre la mesa de café. Ya estaba bastante desgastado de tanto sacar y volver a guardar su contenido.

Saco la invitación que había dentro y la leyó por décima vez en la tarde.

Save the date!

Frank Longobttom y Lily Potter

Junto a sus familias

Tienen el placer de invitarte a su boda

Domingo 19 de julio

The Burrow

Confirmar asistencia

Solo faltaban tres semanas. Todavía no había confirmado asistencia tal como la invitación pedía, pero estaba segura de que su madre ya lo había hecho por ella.

Lo que más le aterraba era que la invitación estaba dirigida solo a ella y tenía un plus one.

Si tan solo tuviera a quien llevar.

No podía llegar a Londres después de tres años, y menos sin acompañante. Se maldijo a si misma por haber rechazado las invitaciones a salir que tuvo en todo ese tiempo en Nueva York.

Tenía que conseguir algo rápido y tenía que conseguirlo ya. No presentarse a la boda no era una opción y presentarse sola tampoco.

Alguien golpeó su puerta y luego de unos segundos se abrió dejando entrar a un joven de unos 28 años.

Era alto y delgado, pero se notaba que estaba bien ejercitado, su traje color gris oscuro combinaba perfectamente con sus ojos del mismo color. Pero lo que más llamaba la atención de ese hombre, era su cabello color rubio platino (Rose una vez le había preguntado si se lo teñía) que iba perfectamente peinado en dos lados con una raya al medio.

"Rose" la saludo. El trabajaba en la firma de Nueva York desde hacía mucho antes que ella y cuando Rose llegó los hicieron trabajar juntos inmediatamente. Se llevaban muy bien.

"Hola Scorp" le sonrió.

"Quería saber si mañana antes de ir a la corte vas a pasar por acá" mañana tenían un GRAN caso, de esos que salen en los diarios.

"Pensaba ir directo, ¿por que preguntas?" ella seguía con la invitación en su mano y jugaba a pasar la yema de sus dedos por los bordes.

"Por saber" el se encogió de hombros y se sentó frente a ella e inmediatamente sus ojos se dirigieron hacia sus manos. "¿Que es eso?"

"Mi invitación al mismísimo infierno" expreso dramáticamente. Su amigo rió "Mi prima Lily se casa en tres semanas y quiere que valla"

"No veo cuál es el problema"

"Es en Londres, Scorp, y es plus one. ¡Plus one!" dicho eso lanzó la invitación sobre la mesa y el la agarró. Luego de leerla, levantó su vista hacia ella.

"Yo puedo acompañarte"

"¿Tu?"

"Claro. Seré tu plus one"

"No estamos saliendo"

"Pero ellos no lo saben" le dedico una sonrisa pícara "Vamos, Rose, solo quiero ayudarte"

"No es una mala idea" los ojos de la pelirroja se encendieron.