Capítulo 2

Jueves 16 de julio

"Mamá, ¿preparaste el cuarto de invitados para Scorpius?" ambas estaban paradas en la escalera, mientras observaban como Ron y Scorpius cargaban las maletas.

"Cariño, no esperarás que pensemos que no comparten habitación en Nueva York" su madre rió y negó con la cabeza. "Se puede quedar en tu cuarto contigo"

"Pero mamá…" esa información claramente puso a Rose nerviosa. Estaba dispuesta a pasar el fin de semana fingiendo estar juntos, pero ¿dormir juntos? Eso ya era demasiado. "Seguro el cuarto de huéspedes no se encuentra en mal estado"

"Tu padre lo transformó en un taller" la última palabra la dijo mientras hacía comillas en el aire. "Está fuera de servicio, oficialmente"

Rose no dijo nada y se limitó a abrir la puerta de su habitación, dejando que Scorpius pasara. Se despidieron de sus padres y ella cerró la puerta y se recostó sobre la misma. Ese día había sido agotador.

Y todavía no había terminado. Además, quedaba todo el fin de semana por delante.

"Tu cuarto es interesante" rió Scorpius mientras observaba las fotos que había pegadas en una pared. La mayoría eran de ella y sus amigas en el colegio, la universidad o de vacaciones, también había alguna de su familia y muchas, pero muchas con Philip. Su madre tendría que haberlas quitado.

"Si… eso es viejo" se dispuso a sacar la ropa de sus maletas y guardarla en el armario.

El cuarto de Rose tenía las paredes pintadas de color rojo fuego. La cama, las mesas de noche, la cómoda, la biblioteca y el escritorio eran muebles antiguos blancos, con la pintura algo desgastada. Su amigo no pudo evitar que había algo de ella en cada rincón de la habitación. Por más que tuviera una biblioteca repleta de libros también había varios apilados en el suelo por distintas partes y los cajones de la cómoda estaban entreabiertos. Rose jamás había sido ordenada, por eso le sorprendía que estuviera doblando la ropa.

"¿Quieres hablar de lo que pasó hoy?"

"¿A qué te refieres?" sabía perfectamente a qué se refería.

"Sabes perfectamente a qué me refiero" se acercó y se sentó en la cama, invitándola a hacer lo mismo. Luego de dejar el vestido que usaría mañana sobre una silla, se acercó y se sentó al lado de su amigo.

"Lo de Lily era esperable"

"Yo no me lo esperaba, podrías habérmelo advertido" trató de ponerle un poco de humor. "Por cierto, Scorpius, mi prima es una perra pasivo agresiva, así que necesito que estés atento ante cualquier comentario. ¿Ves? No era tan difícil"

"Tienes toda la razón del mundo. Pero vamos, sobreviviste a esta noche lo que significa que podrás sobrevivir al resto del fin de semana" le dió ánimos. "Lo que no significa que yo lo haga"

"¿Quieres contarme lo que sea que haya pasado con ese tipo? Aunque por lo que dijo Lily algo puedo intuir"

"¿Tienes tiempo?"

"Todo el tiempo del mundo"

Afuera llovía. Llovía demasiado. Tal como era usual en Londres en primavera. Rose esperaba impaciente sentada en aquella mesa del café al que siempre iban. No podía, cada tanto, dejar de mirar el anillo de compromiso que adornaba su mano; era hermoso y valía más de lo que ella podía imaginar, ya que estaba en la familia de su prometido desde hacía décadas.

Unos minutos más tarde, Philip entró al lugar. El trench que tenía puesto no había evitado que se mojara bastante y Rose solo pudo apreciar lo hermoso que lucía su futuro marido.

Le parecía mentira que en tan sólo dos meses sería la mujer de Philip Manners.

Ah. Qué graciosas las vueltas de la vida, ¿no?

"Hola amor" la saludo con un beso en los labios y, aunque Rose no lo notó, estaba distante. "¿Ya ordenaste?"

"Sólo un café, te estaba esperando para lo demás"

"Genial"

Ambos pidieron scones con mermelada y queso crema. Hablaron de cosas trivales hasta que, por fin, trajeron la comida de ambos y el té de Philip.

"Y bien, ¿por qué necesitabas verme?" preguntó ella, sonriente. "No es que no me guste verte, claro está. Pero tuve que cancelar la visita a la florería de la que te hablé el otro día…"

Iba a contarle cómo, muy al pesar de ella, le habían dicho que en esa época era imposible conseguir lirios y, por lo tanto, debía conformarse con rosas, lo cual le parecía muy cliché.

"De eso se trata"

"¿De flores?" ella arqueó una ceja divertida. Completamente ignorando el hecho de que su mundo tal como lo conocía estaba por caerse a pedazos.

"No. De la boda" sus ojos verdes estaban más abiertos de lo común. El chico lucía alterado y Rose no puedo evitar ponerse nerviosa al notarlo. "Diablos Rose, lo soltaré de una porque sino me será imposible…"

"Me estás asustando"

"No creo que debamos casarnos"

"¿Qué?" sus ojos azules se aguaron inmediatamente. Totalmente desconcertada, siguió sentada allí, como una tonta, incapaz de moverse. "Es una broma, ¿no? Porque si lo es, es de muy mal gusto"

"No lo es" Philip bajó la mirada. Lucía verdaderamente apenado.

Rose no dijo nada. Se paró bruscamente y tomó su bolso, que estaba colgado de la silla, casi de un tirón, haciéndo que esta se caiga al piso. Muchos de los comensales que estaban en el lugar se giraron a ver qué era lo que pasaba.

"Increíble" escupió en su cara. "No puedo creer que me estés haciendo esto"

Y sin decir más, sin darle la oportunidad de decir algo, salió corriendo del lugar.

Las gruesas gotas de lluvia golpeaban contra su cuerpo y rostro, camuflando las lágrimas que brotaban de sus ojos. Estaba tan desconcertada que no se acordó ni de sacar el paraguas de su bolso. Se negaba a creer que eso le estuviera pasando. Todo tenía que ser una pesadilla de la cual despertaría pronto.

Caminó y caminó. La gente, ocupada, pasaba a su lado, pero nadie se detenía a verla.

Philip no la siguió. No le escribió. Ni siquiera fue al departamento que ambos compartían.

Se apareció a los dos días para buscar sus cosas y el anillo.

El bendito anillo.

Rose sabía que darle el anillo era cancelar oficialmente todo. Una parte de ella esperaba que el se arrepintiera, pero después de verlo guardando su ropa en una caja, supo que ya no había vuelta atrás.

Aunque el la quisiera de vuelta, ¿cómo podía estar con alguien que la había lastimado tanto?

"Puedes no decir nada si quieres" rió ante la reacción de Scorpius luego de escuchar la historia. Él estaba serio, mirándola. Inesperadamente, tomó una de sus manos y la apretó con fuerza entre las suyas.

"Rose, lo siento tanto. ¿Por qué nunca me habías contado esto?"

"Al mes de que sucediera todo eso me ofrecieron el trabajo en Nueva York y lo acepté sin dudar, necesitaba irme de aquí, mi ruptura con Philip salió en revistas durante semanas" rodó los ojos como sólo ella sabía hacerlo. "Imagínate el escándalo"

"No sabía que tu familia era tan famosa"

"Mi familia no" negó. "La de él si, su padre es un duque"

"Estás bromeando"

"Ojalá. Sí, aunque no lo creas, estuve a punto de ser parte de la realeza"

Ambos rieron. Pero se notaba que estaban nerviosos.

"En fin, me mudé a Nueva York y dejé todo atrás. Incluso a mi familia" miró hacia el costado, tratando de evitar los ojos grises que la miraban tan concentradamente. "Esta es la primera vez que vuelvo"

"Qué fuerte Rose" se pasó una mano por su cabello como sólo el lo sabe hacer. Ahora lucía más relajado que en la fiesta de la tarde. "Si te sirve de consuelo, creo que lo has manejado muy bien"

"¿Tu crees?"

"Pf, ¡claro que sí!"

"Ay, Scorpius, ¿qué haría sin tí?" y lo abrazó.