Capítulo 5

Sábado 18 de julio

Llegó finalmente el sábado, faltaba tan solo un día para la boda y solo quedaba un día más de esta farsa que estaba montando ante su familia.

Aunque después de lo de la noche anterior ninguno de los dos pensaba que se tratara de una farsa. Si bien ambos se encontraban súper borrachos, recordaban cada detalle como si no hubieran bebido ni una gota de alcohol.

Esas cosas no se olvidan así como así.

Igualmente, ningún sentimiento que tuvieran evitó que el desayuno se tornara de lo más incómodo. Más si le sumaban el detalle de que el hermano de Rose, Hugo, había llegado la noche anterior de Berlín y se encontraba con toda esta extraña situación.

"¿A qué hora llegaste anoche, Rosie?" ?" le preguntó. Los tres se encontraban en la cocina, desayunando algo antes de irse.

"Um, no lo sé… tarde" la pelirroja no le prestó atención a su hermano y su pequeño cuestionario.

"Escuché ruidos" al decir eso, Scorpius se atragantó con el jugo que estaba tomando y comenzó a toser, mientras que Rose fijó su colorada cara en el bowl con frutas que tenía frente a ella.

"Será tu imaginación"

"Sí, claro…"

No mencionaron más el tema de la noche anterior. Continuaron el desayuno preguntándose qué harían ese día. Como faltaban sólo 24 horas para la boda, toda la familia Weasley se reuniría en la casa de campo de los abuelos de Rose, The Burrow, y pasarían la noche allí. Sería algo así como una especie de segunda cena de ensayo, pero más reservada, sólo para la familia.

Hugo se fue con la excusa de empacar su bolso para el fin de semana, pero en el fondo presentía que su hermana y su nuevo novio necesitaban tiempo a solas. Scorpius se sentó sobre la mesada y observó como su "novia" lavaba las tazas y platos que habían usado. Una de las cosas que le gustaban tanto de Rose era que no aparentaba tener todo el dinero que tenía, no actuaba como una de esas mujeres adineradas que el conocía que no sabian ni siquiera encender el horno. Ella sabía valerse por sí misma.

Se armó de valor y decidió enfrentarla. Tenía que decirle lo que se había guardado por tanto tiempo.

·"Rose"

"¿Sí?"

"Creo que tenemos que hablar de lo que pasó anoche"

"Sí, deberíamos" le respondió sin girarse, todo lo que él podía ver era su liso cabello color fuego. Intuía que pronto su rostro tomaría el mismo color.

"No quiero que nos olvidemos de lo que pasó. Si es que eso era lo que me ibas a decir…" esperó, pero como no tuvo respuesta por parte de ella, continuó. "Ya se que estábamos bastante borrachos, pero creo que eso era algo que habría sucedido de una forma u otra"

Se acercó hacia donde ella estaba y la tomó por la cadera, acercando su rostro al de ella.

"Lo que quiero decir es que… me encantaría que volviera a repetirse" esto último lo dijo casi como un susurro, pero fue suficiente para que ella se girara, con sus manos empapadas y enjabonadas y lo tomara del rostro para estamparle un beso.

"De aquí y para siempre… cuando quieras" ambos sonrieron.

Lo que él tanto había sentido durante meses y lo que en ella despertó en estos últimos días por fin se estaba manifestando. La farsa que se habían montado parecía tener un fin más honrado que el hecho de quedar bien frente a su familia y su ex, ahora parecía ser el inicio de algo que estaba destinado a suceder.

Las cosas se dan de formas muy extrañas.

Y Rose recién lo estaba descubriendo.

Entre risas, besos y abrazos empacaron sus cosas y partieron junto a sus padres y Hugo rumbo a The Burrow. La casa se encontraba a un par de horas de Londres y era donde el padre de Rose había crecido. Ella se lo explicó todo durante el viaje. Vivían allí junto a sus padres y sus seis hermanos, cuando el negocio familiar comenzó a tener éxito decidieron mudarse a la ciudad, así estaban más cerca de las oficinas y el Sr. Weasley no tenía que viajar tanto. Cuando tuvieron el dinero suficiente, y a medida que la familia se fue agrandando, comenzaron a remodelar la casa para que todos pudieran disfrutarla en los veranos. Los resultados dejaron a Scorpius sin palabras.

La "casa" tenía unos cinco pisos, de ladrillo y con ventanas y puertas de madera color oscuro. Pudo contar unas 10 chimeneas. En el fondo, una barbacoa (aunque en realidad parecía un salón de fiestas) con una piscina enorme. Rodeando todas las instalaciones, árboles de duraznos florecidos le daban al lugar un toque romántico. Perfecto para una boda.

Se encontraron con los padres de Rose y todos sus primos y tíos. Increíblemente, había tantas habitaciones disponibles que la pareja no tuvo que compartir con nadie más. Luego de desempacar sus cosas y sobre todo que Rose se asegurara que el vestido que usaría mañana estaba perfecto, bajaron a reunirse con los demás.

Habían colocado una larga mesa en el jardín, el sol ya estaba bajando y sólo iluminaban algunas velas sobre la mesa y otras que flotaban en el agua de la piscina. El lugar lucía perfecto. Scorpius no dejaba de admirar a Rose que, sostenida de su mano todo el tiempo, bien pegada a él, reía abiertamente con sus primos mientras recordaban aventuras de su adolescencia. Se notaba que hacía tiempo que no tenía momentos así. Probablemente se debía también a que Lily se encontraba en el otro extremo de la mesa con Frank, James y, lamentablemente, Philip. El rubio no entendía cómo estaba siempre, incluso en reuniones que eran exclusivamente familiares.

"Hace tanto tiempo que lo conocemos que es básicamente parte de la familia" comentó Albus al ver cómo sus ojos grises estaban fijos en el otro extremo de la mesa. "Aunque entiendo por qué es algo extraño para ti"

"Para mi no" si lo era. "Debe ser peor para Rose"

El ojiverde se encogió de hombros.

El resto de la noche pasó de forma bastante amena. Los adultos fueron a acostarse temprano ya que querían estar con toda la energía para el gran día. Por otro lado, los jóvenes se quedaron al lado de la piscina, conversando y bebiendo. De hecho, bebieron tanto que pronto se quedaron sin provisiones.

"¡Necesitamos más vino!" gritó Roxanne, mientras se sentaba en el borde de la piscina y metía sus pies adentro. "James, ¿nos traes?"

"Negativo"

"Yo iré" Rose se incorporó de la reposera donde estaba con Scorpius. "¿Blanco, tinto?"

"¿Por qué no ambos?"

"Tú sí que eres un caso perdido?"

Entró a la casa y tras fracasar buscando en la cocina, la cual, por cierto, estaba llena de canapés y bocaditos para la boda, bajó al sótano donde sabía que sus abuelos tenían una finísima colección. Uno a uno, descendió por los escalones pero, se detuvo al oír unas voces bastante familiares.

Tan familiares que le extrañó escucharlas allí. Tan familiares que no le extrañó escuchar lo que escuchó.

"Todavía hay tiempo"

"¿Tiempo? ¿De qué diablos estás hablando?"

Philip y Lily se encontraban en la mitad de la habitación, él la tenia agarrada de ambas manos, la desesperación podía leerse en su cara. Ella lloraba lentamente mientras negaba con la cabeza.

"No hay tiempo, nunca lo hubo" se libró de sus manos. "¡Me caso mañana, Philip!"

"Entonces, ¿qué? ¿Todo sigue igual?" Rose jamás lo había visto así, ni siquiera cuando la dejó, en ese entonces era todo lo contrario, estaba calmo. Ahora se notaba que sabía que su mundo se vendría abajo.

Igual que el de ella.

"No, no quise decir eso… Pero, podemos solucionarlo"

"¡Sácate esas ideas de la cabeza! Lo que pasó entre nosotros fue un error y debe mantenerse de esa forma" Lily se encaminó hacia la escalera, dispuesta a irse, pero se giró, haciendo que su espectacular cabello se moviera lentamente en el aire y le dedicó al idiota parado frente a ella una última mirada. "Mañana me caso y todo tiene que salir perfecto, no lo arruines"

Rose, aún sin creer lo que estaba presenciando, intentó retroceder haciendo el mínimo ruido, pero sus tacones se trancaron con uno de los escalones y terminó cayendo al piso. Al hacerlo, lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, esas que tanto venía guardando desde hacía unos minutos. Intentó incorporarse y salir corriendo, pero antes de poder moverse Lily y Philip estaban parados frente a ella, luciendo peor que antes. Su prima tenía una expresión similar a la que hacía antes de vomitar y su ex prometido/inútil que le había roto el corazón parecía que había visto un fantasma de lo pálido que estaba.

Antes de que cualquiera de los dos pudiera hablar o decir algo, se paró y salió corriendo directo a su habitación.

Se sentía tan tonta. Sus peores pesadillas se habían vuelto realidad. Sabía que las cosas no podían salir nunca tan bien. Ir a Londres por el fin de semana, por fin comenzar a salir con Scorpius de verdad, disfrutar junto a su familia… ¡No! ¡Era demasiado para ella! La vida tenía que golpearla nuevamente y hacerla caer en la realidad que nunca le pasarían tantas cosas buenas porque sí. Ahora lo único que quería hacer era huir de ese lugar.

Después de haberse enterado de eso, ya no había vuelta atrás. Y la boda perfecta de Lily, bueno... digamos que no iba a ser tan perfecta.


Hola! Volví!

Lamento tanto no haber podido actualizar antes. Estaba en medio de una crisis de exámenes, que por suerte ya he pasado. Incluso tengo otra historia en desarrollo que publicaré pronto.

En cuanto a este capítuo... mucha informacion, lo sé! En el próximo las cosas se pondrán MÁS interesantes aun.

Espero que les guste :)